Capítulo 107
Capítulo107
-?Cabrón! ?Devuélvemelo!
La cara de ra se volvió enrojecida. Su suave cintura se pegaba firmemente a Alejandro, mientras
su mano izquierda se aferraba a su amplio hombro para mantener el equilibrio.
E era inquietao un mono travieso, y gran mano de Alejandro en su cintura no tenía intención
de solta fácilmente. ra sintió un escalofrío en su pecho cuando Alejandro apretó su
cintura una y otra vez, con un ligero deseo de posesión.
A través de suave t, su palma ardía con temperatura de mano de Alejandro.
Pero en ese momento, Alejandro tenía mirada vada en el teléfono, con una expresión
imperturbable en su rostro apuesto y distinguido,o un monje en meditación.
Todos quedaron asombrados. ?Cómo se atrevía esta mujer a insultar a se?or Hernández mándolo
“cabrón“? ?Y cómo era posible que se?or Hernández no se enfadara en absoluto?
Aarón estaba muy ansioso, queriendo detener a ra pero sin saber cómo hacerlo.
Leona, por su parte, se quedó atónita. Estos dos nunca fueron tan cercanos cuando estaban
casados, ?cómo es que ahora, después del divorcio, se vuelven tan afectuosos?
Las dos amigas falsas detrás de ellos, al ver a ra abrazándose y acurrucándose con se?or
Hernández en público, se llenaron de envidia hasta el punto de querer arrancarse sus u?as
delicadas.
Alejandro frunció el ce?o y rápidamente eliminó todass fotos inapropiadas de Leona en el
teléfono.
-Irene, ?tan pronto después de dejar familia Hernández se te ha caído tanto se? ?Estás
usando tácticas tan despreciables?
Luego, con el rostro serio, colocó el teléfono de nuevo en el bolsillo de los pantalones de Irene y
soltó mano que rodeaba su cintura.
-Si hamos de tácticas despreciables, debería marte Maestro.
ra retrocede rápidamente dos pasos, se sacude el polvo invisible de su ropa y una mirada de
repulsión cruza sus ojos.
1/3
-?Hay algún problema si utilizo mis habilidades para conseguir lo que quiero? A diferencia de usted,
se?or Hernández, que solo puede recurrir al robo cuando no puede ganarme. No tienes se,
ni ética, ni calidad. ?Te crees un mono salvaje en monta?a?
?Ja! ?Definitivamente eres el mono más guapo de historia!
Los camareros se ríen en voz baja.
Alejandro frunce el ce?o, susbios delgados se tensano una hoja afda.
Irene, frente a tanta gente, lo insulta mándolo mono. Por supuesto, él está enojado, pero lo que lo
enfurece aún más es mirada fría e indiferente que e le dirige en este momento,o si lo
rechazara por mil veces.
?Cuánto lo irrita para que e muestre tanto disgusto en sus ojos?
Desde el divorcio hasta ahora, cada vez e ha estado buscando su problema a propósito,
entrometiéndose en su vida. Ha sido lo suficientemente silenciosoo para no reionar hasta
N?velDrama.Org: text ? owner.
ahora, lo cual ya es bastante caballeroso. ?Y todavía tiene que soportar humiciones de e una y
otra vez?
Una mez de resentimiento surgeo una marea poderosa, haciendo que Alejandro dé un paso
adnte, miránd desde una posición superior, sus ojos fríoso hielo pran directamente
en los ojos de Irene.
-Irene, ?te atreves a ser tan arrogante conmigo porque eres mi exesposa? ?Crees que nuestra
experiencia pasada te da el derecho de humirme repetidamente? ?Un matrimonio sin ningún
sentimiento real se ha convertido en tu carta nca para hacer lo que quieras conmigo? Ni
siquiera Beatriz se atrevería a tratarme así. ?Cómo te atreves?
Su voz es grave y baja, nadie más está cerca para escuchar lo que está diciendo, excepto ra.
Pero incluso así, ra tiene los ojos enrojecidos por ira.
Nunca se arrepintió de haber amado a Alejandro, nunca se arrepintió de haber sido su esposa.
Incluso en los últimos tres a?os, cuando este hombre apenas ha mirado a los ojos y ha ignorado
fríamente su orgullo una y otra vez.
Pero en este momento, e queria agregar un “en el pasado” antes de esa frase.
ra, llena de rabia, sonrió irónicamente y borró una lágrima invisible de sus ojos.–Beatriz no se
atreve porque e te ama. Yo me atrevo, porque en mi corazón, ya no tienes ningún peso.
213
Las cejas de Alejandrotieron con fuerza, y al segundo siguiente, mujer apretó los dientes y sus
delicados dedos, suaveso una delicada flor, se enroscaron alrededor de su costoso y oscuro
corbatin azul, apretandolo con fuerza antes de tirar con violencia.
-?Quieres que esté agradecida por ese matrimonio? Pues déjame decirte que nunca lo he deseado.
Las miradas de ambos se encontraron en una intensa confrontación, manteniendo peligrosa
distancia de apenas unos centimetros.
El cuello de Alejandro se tenso, su corazón se encogió por los ojos tan firmes de e.
-Incluso, no quiero recordar los tres a?os que pasé contigo. ?Crees que casarse contigo fue una
gran bendición? ?Piensas que ser tu esposa es mi capital para presumir?