Capítulo 85
Capítulo85
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ra levantó ligeramente sus párpados. Sus ojoso almendras estaban llenos de lágrimas,
mientras contemba al hombre hermoso.
él llegóo el viento de noche, arrodillándose ante e con una rodi. La miró
profundamente con su hermoso rostro levantado.
–
—
He oído decir que mi hermana ya no me reconoceo hermano. – él curvó susbios en una
sonrisa maliciosa y llena de ternura.
– Juan… – ra balbuceó con susbios sonrojados y habló en voz suave y dulce.
–
Al escucharte marme Juan, finalmente puedo dejar descansar mi corazón.
Juan Isabel, también conocidoo el cuarto hijo de familia Pérez, sonrió de alegría. Sus ojos
normalmente fríos y agudos se volvieron suaveso fusión de nieve,o el amanecer
rompiendo oscuridad.
Puso sus brazos fuertes alrededor de cintura delgada de su hermana. La enganchó en sus brazos
y metió otra mano en el bolsillo del cortavientos, sacó un trozo de chocte, abrió el papel con
los dientes y se lo dio a losbios de ra para alimenta.
– Un producto típico de Andorra. Es tu favorito. Pruébalo.
—
– ?Juan!
ra senzó de repente a los brazos de Juan. Sin saber por qué, una oleada de emociones
agridulces se apoderó de e. Las lágrimas cálidas llenaron sus ojos y empaparon camisa negra
del hombre.
Estas lágrimas teníanponentesplejos, de a?oranza por su hermano, culpabilidad a su
abuelo, resentimiento a Beatriz, y frustración por no poder hacer el brazalete de jade.
También había decepción y angustia de Alejandro.
– ra, ?estás llorando? – Juan se sobresaltó de repente y le rascó ligeramente nuca con su
gran mano.
– No pasa nada. – ra estaba murmurando en voz baja con un tono apagado.
–
– Mi ropa espletamente mojada, ?sigues diciendo que no?
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Si digo que no, entonces no.
ra tenía voz entrecortada, pero seguía siendo terca y testaruda en su actitud.
Juan sabía que su hermana era una ni?a con un fuerte sentido de dignidad, rara vez lloraba desde
que era peque?a. Así que no contradecía y abrazaba en silencio, consolánd mientras su
corazón se apretaba de dolor.
ra, yo he vuelto.
?Los buenos tiempos de Alejandro habían llegado a su fin!
En este momento, Diego y Javier se paraon juntos afuera de puerta, observando escena llena
de amor fraternal entre los dos hermanos.
Javier apretó los dientes con amargura, – Joder, jeste tipo está fingiendo de nuevo! Mi hermana
nunca se ha mostrado tan tierna en mis brazos. ?Por qué cada vez que regresa después de siglos,
se lleva todo el cari?o de mí? ?No es justo!
– Un helicóptero aterrizó en Casa de Estres. Es probable que los suelos y árboles hayan sufrido
da?os considerables.
Diego bajó mirada ligeramente, suspiró y negó con cabeza, – Dile a Juan que el dinero para
renovación del jardín también se cargará en su cuenta.
Hasta al amanecer, ra no logró hacer un brazalete satisfactorio. Sin darse cuenta, se quedó
dormida entre los montones de piedras.
Andrés empacó una buena habitación en Casa de Estres para se?ora Pérez. Juan abrazó el
cuerpo delicado y suave de su hermana, bajo mirada vignte de Javier. Con cuidado,
depositó en camao si fuera una be durmiente.
– Juan, siempre estás vndo por todo el mundo y nunca traes nada bueno para tu hermana. Sólo
trajiste un trozo de chocte. ?Qué decepcionante eres!
– Javier, por favor, ?podrías corregir esa actitud tuya de suposiciones? – Juan lenzó una mirada
despectiva.
?Podrías mostrarme un poco de respeto? ?Acaso eres impotente? – Javier lenzó una mirada
amenazante.
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– Si me mas papá, entonces te maré hermano mayor.
– ?Hijo de puta!
Javier estaba tan enfadado que maldijo a Juan y levantó susrgas piernas para patear a Juan.
El resultado fue que Javier no era rival para este agente de élite. Juan se movió ligeramente y
esquivó el ataque de manera perfecta. Javier pisó en el aire y estuvo a punto de romper sus
pantaloens, lo que resultó en una situación muy embarazosa.