Capítulo 80
Capítulo80
Al caer noche, en el exclusivo club ACE. Este lugar era propiedad de Rodrigo.
Alejandro estaba extremadamente deprimido, así que decidió encontrarse con su amigo para
tomar algo.
Rodrigo fue a recogerlo personalmente en su coche, ya que Alejandro rara vez lo buscaba por sí
mismo.
-A veces siento que soy tu amante secreto–murmuró Rodrigo cerca del oído de Alejandro. Frente
a los demás, él era el despreocupado Rey, pero ante Alejandro se volvía panchín.
-Nunca he actuado así frente as mujeres. Cuando estoy contigo, me sientoo una amante
solitaria esperando tu mado. Dices que soy bueno contigo, ?incluso me conmuevo con mis
propias pbras!
-?Nunca has sido despreciable frente a una mujer?– Alejandro lo miró fríamente. -Me parece que
eres muy addor con Irene.
-Fue solo esa vez en mi vida. Principalmente porque e es demasiado excepcional, simplemente
no pude contenerme–dijo Rodrigo, entrecerrando los ojos y pasando su lengua por los dientes
superiores.
-?No es tan impresionanteo e? ?Tu exesposa?– Alejandro se mostró sorprendido, incluso
sus ojos se salieron des órbitas. ?Alejandro, has tenido rc
sexuales con una mujer sin
que yo lo supiera? ?No dijiste que tu matrimonio con Irene era solo un contrato y no tenía
fundamento real? ?La boca de un hombre realmente puede enga?ar! Estar aldo de alguieno
Irene, una belleza tan sobresaliente, seguramente te haría sentir deseoso hombre.
Alejandro se asustó por su respuesta inesperada, y apretó el vaso de whisky con los dedos
temblorosos. Erao si realmente hubiera visto el cuerpo de Irene y hubierapartido
momentos íntimos con e.
-No he tenido rciones sexuales con e, no te hagas ideas equivocadas–dijo Alejandro,
sintiendo un calor repentino en sus mejis. Su garganta se movió inquieta y bebió un trago de
whisky de golpe.
?Cómo podía tener pensamientos inapropiados sobre esa mujer? ?Eso era imposible!
Después de varias rondas de bebidas, Rodrigo, impulsado por el alcohol, no pudo contenerse y
1/4
-Pregunta–respondió Alejandro.
-?Por qué elegiste a Beatriz?– Rodrigo rodeó con su brazo el cuello de Alejandro, sintiendo
simpatía por Irene. -Hoy lo has visto también, esas mujeres quieren desgarrar a Irene viva. Si Noa
no hubiera aparecido a tiempo para dar testimonio a favor de Irene, e habría sido condenada sin
voz, ?qué injusticia!
Alejandro se quedó momentáneamente atónito, sus ojos destentes se nuron con recuerdos.
-En aquellos días, mi madre se suicidó saltando por ventana debido a depresión,
indiferencia de Enrique y los rumores maliciosos. Durante ese oscuro período, me hundi en el
Published by N?v''elD/rama.Org.
dolor y no podía salir de él. Incluso pensé en seguir a mi madre y abandonar este mundo. Intenté
suicidarme–dijo Alejandro mientras desabrochaba correa de su reloj, revndo una cicatriz
Estas cosass mantuve en secreto durante veinte a?os. Rodrigo es primera persona a quien le
revelo mi confidencia.
Rodrigo aspiró una bocanada de aire frío, sintiendo un dolor en su corazón.
-Fue Beatriz quien me encontró a tiempo y me salvó. Desde entonces, se convirtió en mi única
amiga. E me cocinaba pasteles con sus propias manos, me invitaba a su casa y me regba sus
juguetes favoritos. En aquel entonces, e era persona enviada por Dios para redimirme y
representaba mi esperanza de sobrevivir. Prometí que me casaría con e, así que sin importar
qué, tengo que cumplir esa promesa.
Rodrigo tuvo una revción repentina, seguida de un suspiro: -Pero Alejandro,s personas
cambian. Han estado separados durante mucho tiempo, ?realmente conoces tan bien? Si
descubres que e se está alejando cada vez más de persona que recuerdas, ?qué harás? ?
Seguirás aferrándote tercamente? No hay problema en querer retribuirle su bondad, pero
Alejandro, no podemos perder perspectiva, ?verdad? 1
Alejandro volvió a ponerse el reloj en mu?eca, con una expresión sombría en su rostro.
En su mente, todavía veía los ojos llorosos de Irene, puros y ros, libres de cualquier
contaminación mundana. Su corazón se estremeció un poco, pero simplemente bajó cabeza y
bebió un trago de su bebida.
–Eres terco, crees en algo o en alguien, y nada puede cambiar esoentó Rodrigo con impotencia,
frunciendo losbios. -Por lo que veo, en tu corazón, mujer que pesa más que
2/4
Cuando Alejandro escuchó que mencionaba a esa mujer, de repente su mirada se iluminó, sus ojos
briron intensamente.
-?Tienes alguna pista sobre su paradero?– preguntó.
-Igual que tú, he estado investigando. Pero información que me diste es escasa, y además, ni
siquiera pudiste ver ramente su rostro. Incluso intenté contratar a un excelente retratista de
policía, pero fue en vano–respondió Rodrigo encogiéndose de hombros.
La mirada de Alejandro se oscureció ligeramente, recordando a chica que, en el campo de
bata de Israel, llevaba su pesada lesión con sus débiles hombros. La había estado buscando
durante cinco a?os, pero parecía que se
Alejandro no pudo encontrar ninguna pista de e. Desapareció sin dejar rastro.
-No sé si podré volver a ve en esta vida–dijo Alejandro.
-Si encuentras, ?cómo tratarías?-preguntó Rodrigo.
-Naturalmente, le devolvería el favor. E es quien me salvó vida–respondió Alejandro
seriamente.
-E te salvó vida, pero Beatriz también te salvó vida. Si esa mujer también está
profundamente enamorada de ti, ?no sería indispensable para ti? ?Estarías dispuesto a entregarte a
e?-preguntó Rodrigo, apoyando el mentón en su mano y bromeando.
-La gratitud y el amor son cosas diferentes, no se pueden mezr–dijo Alejandro con voz
apagada.
-Mientras tú lo tengas ro–respondió Rodrigo con un tono un poco sarcástico, chocando su copa
con de Alejandro.
Cuando salieron del club, los lujosos autos de los dos jóvenes ya estaban esperando en puerta, y
los conductores abrierons puertas con respeto para ellos.
-Rodrigo, tengo una pregunta para ti–dijo Alejandro después de haberlo estado aguantando toda
Rodrigo bostezó repetidamente.
Alejandro guardó silencio por un momento y luego preguntó en voz baja y apagada: -?Por qué
3/4
-Tal vez ya no le importa–respondió Rodrigo adormdo, hando sin pensar.
-?Ya no le importa qué?– le preguntó Alejandro.
-E ya se ha divorciado de ti, ?le importa lo que pienses? Si no le importa lo que piensas de e, ?
por qué se preocuparía por lo que piensen esas personas de familia Hernández? Seguramente está
desilusionada. Tu lengua es muy venenosa ystimera. Si fuera Irene, seguro que buscaría a
alguien para golpearte con una bolsa de arena- dijo Rodrigo despidiéndose mientras se subía al
lujoso auto.
Los nudillos de Alejandro se apretaron, volviéndose ncoso si estuviera estrangulándose
garganta, sintiendo una opresión en respiración.