Capítulo 17
Capítulo17
-?Mujerzu, ?te atreves a arrojarme algo?! ?Sabes quién soy yo?– gritó Santiago Sánchez
enfurecido mientras se limpiaba cara.
-?Y a mi que me importa quién eres? Has drogado a una chica y has emborrachado con
afrodisíacos, no vales ni para ser un perro- respondió ra Pérez con una mueca coqueta.
Santiago Sánchez estaba furioso, ?cómo se atrevía esta mujer a insultarlo?
Si no hubiera tanta gente alrededor, habría querido abofetea.
En ese momento, dos guardaespaldas de familia Sánchez se acercaron y Santiago Sánchez ordenó
que sacaran de allí.
Es necesario darle una paliza, ?sólo así serviría para algo en cama!
Los dos guardaespaldas, altos y corpulentos, se acercaron a e, pero ra Pérez, aunque estaba
borracha, se movió ágilmente y esquivó sus ataques. 1
-Muy lento- bostezó ra Pérez.
-?Agárre!– rugió Santiago Sánchez mientras se limpiaba cara.
Uno de los guardaespaldas se levantó y trató de agarrar por el hombro a ra Pérez, pero en ese
momento apareció una figura alta y delgada que se acercó a e, agarró el brazo del
guardaespaldas y lo arrojó al suelo con un giro rápido.
?El hombre, de 1,80 metros de altura había sido arrojado al suelo en un abrir y cerrar de ojos!
-?Qué habilidad!– dijo burlándose.
ra Pérez estaba aturdida y había eructado. Su cuerpo suave se recostó hacia atrás y de repente
una mano fuerte sostuvo su delgada cintura. E sintió respiración profunda y caliente de un hombre
cerca de su meji, haciénd sentir cosquis.
-?Mm… quién eres! ?No me toques!– dijo ra Pérez mientras se resistía.
-Irene Isabel, abre los ojos y mira quién soy–dijo una voz familiar.
Era una voz fría, profunda y seductora.
El corazón de ra Péreztía con fuerza y poco a poco levantó mirada, encontrándose con los
ojos seductores y sin piedad de Alejandro Hernández.
Los ojos de Alejandro se estrecharon y se profundizaron.
Con unosbios rojos ardientes y una belleza natural, si no fuera por su mirada de ciervo inocente y
pura, él ni siquiera se atrevería a reconoceo Irene Isabel, su esposa de tres a?os.
1/2
-Irene Isabel, te has vuelto valiente. ?Estas buscando problemas en todas partes porque tienes a
Diego Pérez para apoyarte? – dijo Alejandro Hernández.
–
—Sí, ?y qué? — respondió ra Pérez, levantando su peque?a nariz y pareciendo traviesa. -Cuando
veo a alguien con el apellido Sánchez, solo quiero golpearlo. ?Tienes algún problema con eso? ?Si lo
tienes, no me importa!
Alejandro Hernández apretó un poco más mano que sostenía su cintura, castigánd.
-Mmm… duele… déjame ir…- se quejó ra Pérez en sus brazos, sintiéndose aún más ebria y con
una voz suave.
?Qué hombre podría resistir eso?
La mirada profunda de Alejandro Hernández se intensificó.
-?Cu?ado?!– Santiago Sánchez estaba asombrado y horrorizado.
-Se?or Sánchez, ?qué quiere decir con eso?-Alejandro Hernández lo miró fríamente -Además, Bea y
yo aún no nos hemos casado formalmente, ?es apropiado que me me su cu?ado?
Santiago Sánchez se quedó sin pbras por el bochorno.
Bea, qué asco.
? N?velDrama.Org - All rights reserved.
ra Pérez odiaba a Beatriz Sánchez y odiaba el apodo cari?oso que Alejandro Hernández le daba.
Después de tres a?os de matrimonio, él nunca mó por su nombre, ni siquiera un —Irene.
Cada vez más desconsda, e se esforzó al máximo para liberarse de su abrazo. Prefería
tambalearse y no permitir que este perro tocara.
-Pídale disculpas a e- dijo Alejandro Hernández en un tono deando.
Aunque se dirigía a Santiago Sánchez, su mirada nunca se apartaba de ra Pérez.
Después de todo, e estaba bastante borracha.
-Esta loca vino y me arrojó alcohol en cara sin ninguna razón y hasta me atacó personalmente. ?
Debería ser e que se disculpe!- Santiago Sánchez estaba indignado.
-Cuida tu lengua- advirtió Alejandro Hernández con una mirada amenazante. —E es mi
exesposa.