Capítulo 11
Capítuloll
En este momento, ra se estaba recogiendo el cabello y poniéndose un hermoso vestido para
cantarle a Diego.
Su voz era suave e intoxicante. Después de canción, Diego no pudo evitar audir. Sus ojos
estaban llenos de indulgencia.
-No está mal, no está mal.
-ra, vas a ser una reina de belleza.
-?Quién quiere ser una reina de belleza? Si quiero ser algo, seré una reina. La confianza bri –
ra se detuvo y se volvió agresiva.
–
-?Qué hay de malo en ser una reina de belleza? Si no fuera bueno, no tendríamos tres madrastras.
Diego solo pudo sonreír impotente. ra bajó cabeza y se sentó aldo de su hermano mayor,
pensando ens tres esposas de su padre y sintiéndose un poco triste.
-ra, durante estos tres a?os, todas te han extra?ado y se han preocupado por ti. Han
preguntado sobre tu situación conmigo en privado.
-?Qué estás tratando de decir, hermano mayor?
-ra, cuando te fuiste de casa para convertirte en una doctora sin fronteras en un país extranjero, sé
que, en gran parte, estabas rebelándote contra papá.
Diego levantó el brazo y abrazó suavemente su hombro, sus hermosas cejas fruncidas con un
toque de tristeza.
-Pero así es nuestro padre, y no podemos elegir. Además, no hay nadie en este mundo que no tenga
defectos. Incluso Alejandro, a quien has amado durante tantos a?os. Después de estar casada con él
durante tres a?os, ?no descubriste que tenía muchos defectos? (1
Lasrgas pesta?as de ra temron mientras sostenía el fresco brazalete de jade en su mu?eca.
-La diferencia es que puedes elegir dejar a Alejandro, pero nunca puedes romper tuszos de sangre
con tu padre. Y si no puedes romperlos, intenta aceptarlos. Además, papá te quiere mucho, y sus tres
esposas también son personas amables que han mantenido casa en orden durante todos estos
a?os. Nunca han tenido ms intenciones. Puedo garantizártelo con mi integridad.
De hecho, Diego no lo sabía. Debido a un incidente, ra ya los había aceptado en su corazón hace
dos a?os.
César salió de habitación después de vendar herida de Alejandro. A Alejandro le dolía cabeza
al pensar en cómo Beatriz lloraba, se quejaba y rompía cosas. En sus recuerdos, e era su
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inapropiadamente. El hombre suspiró. Tal vezs personas cambian. Pero, de cualquier manera,
Beatriz era su amor de infancia, que lo pa?ó en los días más oscuros y desesperados, e
era su sue?o. Había tomado decisión de casarse con e.
Alejandro, ignorando el dolor, revisó algunos documentos y luego su mirada se posó en el traje que
estaba en el sofá. Se levantó y lo examinó detenidamente. Aunque él y Diego tenían más o menos
misma altura, sus hombros eran un poco más anchos y su cuerpo era más robusto. Parecía hecho a
medida para él.
-Qué feo -dijo con desprecio.
Unos minutos después, Alejandro se había puesto el traje. Se paró frente al espejo y se examinó.
Levantó los brazos y se lo ajustó. Le quedaba perfectamente. El traje estaba hecho con una calidad y
un estilo que rivalizaban con los des marcas de alta costura. ?Cómo era posible que esa mujer de
pueblò tuviera tan buen gusto?
En ese momento, Alba María tocó puerta y entró con una taza de leche caliente.
?Qué? ?Estás usando ropa que Se?ora te regaló? ?E estará tan feliz cuando se entere… dijo
Alba, visiblemente emocionada. En familia Hernández, todos menos Alba despreciaban a Irene. Era
la mujer de campo que había criado a Alejandro.
-?Qué estás diciendo? -preguntó Alejandro, sorprendido. 1
-?No estás usando ropa que Se?ora te regaló? Sí, es esta…
Alba se acercó y se?aló el traje.
-Hace un mes, Se?ora me pidió que lo recogiera en sastrería y me dijo que lo mantuviera en
secreto, que era un regalo de cumplea?os para ti.
?Un regalo de cumplea?os? Alejandro estaba perplejo. Todavía faltaba un tiempo para su
cumplea?os.
-Alba, sé que tienes una buena rción con Irene, pero e ya se ha ido. No tienes que har en su
defensa todo el tiempo -dijo Alejandro fríamente.
-Joven amo, lo he visto crecer desde que era peque?o. Si hay alguien en familia Hernández a quien
realmente apoyo, eres tú -dijo Alba con convión.
Se acercó a Alejandro y lo miró en el espejo.
-La Se?ora dijo que tardó mucho tiempo en hacerlo. Cada puntada fue hecha a mano por e misma,
la t fue selionada y personalizada por e misma, incluso los botones fueron hechos a medida.
La Se?ora estaba muy ocupada con los asuntos del hogar, y solo podía dedicar un poco de tiempo
cada día para trabajar en él, por eso lo hizo con un mes de anticipación y lo mantuvo escondido en el
armario para que no lo descubrieras.
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Alejandro sintio un golpe en el pecho, incredulo.
-Si no me crees, puedes mirar etiqueta del cuello, donde está tu nombre -dijo Alba.
Alejandro se quitó el traje y lo arrojó al sofáo si estuviera en mas.
-Ya nos hemos divorciado. No tengo interés en saber lo que hizo conmigo. Puedes irte a descansar -
dijo fríamente.
-Joven amo, ?por qué se divorció de Se?ora? E es una buena chica y lo ama con todo su
corazón… -dijo Alba, sorprendida.
-?Me ama con todo su corazón? Alejandro se rio friamente–?Amarme con todo su corazón y acostarse
con otro hombre justo después de dejar mido?
-La Se?ora no haría eso…
Alba estaba atónita.
-Dicen que se necesita tres a?os para conocer a una persona. Eso es absolutamente cierto dijo
él, con una risa fría.
Alejandro reprimió con fuerza cualquier pensamiento sobre Irene.
cabeza.
Sintió
sangre subírsele a
-Si e no me ama en absoluto, ?por qué fingir que solo me ama a mí? ?Cree que an
enamoraré de e? ?Cree que soy fácil de
FEL QUE Soy
fácil de enga?ar y contra
con
rabia
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me
-Se?or, creo que hay un malentendido aquí. Puedo ver ramente cuánto ama a usted a Se?ora
-dijo Alba sacudiendo cabeza con pesar mientras iba a dor el traje.
-Está bien, Alba, deja de har.
-Se?orito, perderá a Se?ora algún día agregó Alba con tristeza.
*
ra quería dormir hasta tarde, pero su reloj biológico despertó as cinco de ma?ana.
Normalmente, a esta hora tenía que preparar el desayuno para familia Hernández. Ahora ya no
tenía que cocinar para una gran familia, ni tenía que preocuparse de opinión de los Hernández..
?El divorcio era genial!
Después devarse y vestirse con ropa deportiva ajustada, ra fue algo detrás de mansión
para remar en su ta de paddle. El aroma des flores y el canto de los pájaros en ori del
Después del ejercicio, desayuno y se preparó para el día. Cuando se?orita apareció, Aarón quedó
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deslumbrante. Su rostro erao una be joya, sus ojos briban, sus hombros estaban
cubiertos con unrgo abrigo negro y llevaba un vestido rojo de encaje debajo. Su cintura y piernas
eran delgadas y hermosas, lo que hacía que Aarón se sintiera mareado. 2
-Oye -dijo ra al verlo, chasqueando los dedos dnte de su cara.
-Ay, se?orita, es que es usted muy hermosa -dijo Aarón sonrojándose.
– Eres el secretario principal de mi hermano mayor. ?No podrías evitar mirar as mujereso un
idiota? -dijo ra sacudiendo cabeza con una sonrisa irónica.
El Rolls–Royce se dirigió al hotel KS WORLD. La hermosa CEO apareció en el restaurante sin que
nadie se diera cuenta. A pesar de ser una belleza de primer nivel, todos los empleados temíano
si fuera un gato y ellos ratones, sin atreverse a respirar demasiado fuerte. Después de lión de
ayer, nadie se atrevía ahora a ser perezoso. El suelo de mármol del hotel estaba tan limpio que se
podía ver imagen reflejada en él y todos los ingredientes eran frescos. ra inspionó el lugar y
dio algunas sugerencias antes de regresar a su oficina.
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No tengo nada que hacer por ahora, Aarón, ve a ver a mi hermano mayor por mí.
-No necesito volver allí–dijo Aarón con una sonrisa-. El Se?or Pérez dijo que de ahora en adnte te
seguiré a donde quiera que vaya. Soy tu secretario.
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-?Qué?! -ra abrió los ojos sorprendida-. Mi hermano mayor dijo que me enviaría un regalo
hoy. No serás… tú, ?verdad? 1
Aarón parpadeó y asintió con cabeza. ?Genial! Su hermano mayor sabía cómo hacer regalos. ?Le
envió un hombre vivo! Como ra no decía nada, Aarón se puso un poco nervioso. 1
-Se?orita, ?no me aceptaráo su secretario de segunda mano?
-Eso se ma tener una rica experienciaboral –dijo ra frunciendo losbios.
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– Por favor, ensé?ame mucho en el futuro. No pido mucho, solo quiero un aumento de sueldo
bromeó Aarón.
-?El dinero es un problema? Si lo haces bien, te haré rico. Si no lo haces bien, te convertiré en mi
secretario de tercera mano -dijo ra, apoyando barbi con mano y con una sonrisa
coqueta.
Aarón se estremeció, apreciando a su nuevo jefe. En ese momento, se escuchó un golpe en
puerta.