Capítulo 5
Capítulo5
Por eso ra sabía que esos ejecutivos de empresa haban mal de e a sus espaldas.
—?Qué cabrones! ra es única hija de los Pérez. ?Qué gente tan entrometida!
Aarón, el secretario, que iba sentado en el asiento del copiloto, estaba tan enfadado que se le sonrojó
la cara.
—Pero si me importa un carajo, por qué te enfadas tú más que yo.
ra soltó una carcajada y su delgada mano se acercó y pellizcó meji de Aarón, cara del
jovencito se puso aún más roja.
—Oye, tú eres el futuro presidente de KS, puedesportarte, quita mano de encima de Aarón—
Diego frunció ligeramente el ce?o.
—?Qué pasa? Si a los varones se les permite molestar as secretarias, ?por qué yo, una jefa, no
puedo tocarle cara a un secretario varón?
ra se quejó.
—?Debería alegrarse de que le haya tocado!
Diego sacudió cabeza con una ligera sonrisa de cari?o y ternura.
Los Pérez fueron pa?ados por los ejecutivos mientras entraban en el hotel.
José Luis intentó guiarles hasta el ascensor de los VIP, pero, para su sorpresa, ra dijo.
—Me gustaría ir primero al restaurante.
?Qué bien! Llegó nueva jefa y lo primero que hacía era inspionar.
José llevó a ra y a los demás al restaurante con miedo y preocupación.
Diego se quedó allí depinche, dejando que su hermana desempe?ara su papel.
En ese momento, el restaurante aún no estaba abierto para los clientes, pero los camareros ya están
preparándose para el almuerzo.
ra recorrió atentamente vaji y se detuvo de repente en sión de marisco.
Se arremangó camisa, metió mano en vitrina y sacó un camarón muerto de entre cientos de
ellos.
—Explícame esto.
—Bueno, no creo que esté muerto , es sólo que ……— José se sintió trastornado y subestimado.
—Bueno, ya que no está muerto, ?qué te parece si te invito con él? ?Vicepresidente?—ra se burló
de él con una sonrisa juguetona.
—Se?orita Pérez,o ve, aquí hay muchos camarones, es normal que haya alguno asfixiado por los
demás……
—Es normal encontrar un camarón muerto, pero ?cree usted que es normal que el camarón muerto se
convierta en motivo de intoxicación alimentaria después de serido por los invitados?
ra contuvo al instante todas sus sonrisas y empezó a dar un discurso. —Además, hay un total de
trescientos cincuenta y seis camarones en esta caja de cristal, acabo de echar un vistazo casual y ya
he encontrado cinco camarones muertos, y hay más de treinta camarones que no tienen buena pinta.
No sé cómo se sentirán los clientes aler tales cosas a un precio de 100 dres, pero si yo fuera
el cliente, ?no volvería a poner un pie en este lugar!
—Todos los productos de zona de mariscos deben ser desechados inmediatamente, y debemos
encontrar un nuevo proveedor. Si ma?ana encuentro otro camarón muerto para el almuerzo, te los
traeré todos para que te losas.
José estaba tan asustado que le tembans piernas, y los ejecutivos estaban conmocionados.
Sólo Diego y Aarón sabían que ra tenía una gran memoria y que utilizó esta capacidad para ayudar
a policía a resolver un importante caso criminal cuando era ni?a.
Para e, contar camarones era panido.
En parte des habitaciones de huéspedes, ra pidió un pa?uelo nco directamente a Aarón y lo
rozó contras paredes y los marcos de los cuadros.
—No está bien limpio, hay polvo, vuelve a hacerlo.
Los ejecutivos se sintieron muy impotentes.
—Deben estar maldiciéndome en sus adentros, pensando que estoy armando un escándalo, ?verdad?
ra dijo estas pbras con una cara muy calmada pero un tono extra serio, —Incluso un hotel de
cien a?os puede ser derrotado por detalles descuidados, y si estos dos problemas que encontré hoy
fueran conocidos por el panel de sificación de estres, ?nuestro hotel descendería de categoría!
Le hizo un gesto a Aarón, queprendió y ordenó con voz grave. —Abra puerta de esta
habitación.
El jefe del departamento de limpieza abrió inmediatamente puerta. Antes, si venían los jefes, se
limitaban a preparar dos habitaciones de muestra para ques vieran, sólo para pasar el proceso.
?Pero esta se?orita Pérez era mucho más estricta que sus anteriores jefas!
ra entró en habitación de huéspedes, primero miró el cuarto de ba?o, luego entró en
habitación y se sentó en cama.
Al instante, su expresión cambió de forma radical.
Pero finalmente decidió no decir nada. Al terminar inspión, Diego y e se dirigieron al despacho
del director general.
—?Cómo te sientes después de inspión?—preguntó Diego con una sonrisa.
—?Es un desastre!
ra se sentó en el sofá, apoyó el codo en el reposabrazos y suspiró. —?El viejito me está poniendo
a prueba o me está tomando el pelo? Este hotel es horrible. ?De verdad este hotel pertenece a los
Pérez?
—ra, este hotel fue fundado por el abuelo, y nosotros los Pérez también nos basamos en
industria hotelera en los primeros a?os, para luego poder expandir en otras siones y lograr el éxito
que tiene el Grupo KS de hoy.
Este hotel no es un desastre, sino un lugar que encarna el sentimiento de tres generaciones de
familia. Peroo ahora tenemos tantas propiedades y hostelería está de capa caída estos dos
a?os, y también nosotros tenemos nuestras propias ocupaciones, así que estamos descuidando
administración.
Diego se culpó a sí mismo y suspiró, sintiéndose impotente. —Hermanita, esto va a ser duro para ti.
En ese momento, ra se fijó en el piano negro del rincón.
De inmediato contuvo respiración por sorpresa.
—Hice que pusieran este piano ahí, recuerdo que solías tocar el piano o montar a caballo cuando
estabas de mal humor.
Diego parpadeó.
—Creo que estarás muy ocupado estos dos meses, montar a caballo no es algo realista, así que si
estás cansada puedes tocar algunas melodías. Recuerdo que tocas muy bien el piano.
—Gracias Diego, pero hace mucho que no toco el piano.
ra sintió un nudo en garganta, y una herida en lo más profundo de su ser, que tan difícilmente
había cicatrizado, se abrió de repente,o si de e brotara sangre caliente.
—?Por qué?—Diego se sobresaltó.
—Cuando era médico sin fronteras, mestimé por idente mano mientras rescataba heridos en
la zona de guerra, y me rompí los ligamentos del dedo me?ique, y aunque no me lo fracturé, no hay
manera de que toque el piano.
ra trató de contar el incidente en el tono más pacífico.
Diego sintió dolor en el corazón y se puso a acariciar su nca mano.
—?Fue por Alejandro Hernández por lo que te hiciste da?o?
—Sí a vez que no.
Cuando ra oyó el nombre de Alejandro, aún le dolía el corazón, pero se esforzó con una gran
sonrisa. —Me hirieron por salvar el mundo, al menos puedo tener algo de mérito por eso, ?no?
Hace cinco a?os, cuando trabajabao médica sin fronteras en Afganistán, se reencontró con su
amado Alejandro, que luchaba en el campo de batao soldado.
Resultó herido mientras luchaba por paz, y gracias a e, que lo llevó en brazos desde el campo de
bata hasta zona segura, también se lesionó un dedo.
Antes, lo consideraba un honor. Pero ahora, cada vez que veía el me?ique, sentía una despiadada
angustia.
Pero todo eso pertenece al pasado. Aunque se haya enamorado de persona equivocada, no
debería tener lágrimas de arrepentimiento.
Aarón mó a puerta y se apresuró a entrar.
—Se?orita Pérez, tal yo nos pidió, hemos averiguado que el proveedor de ropa de cama y de
algunos muebles de nuestro hotel es de Hogar Ediar, ?y José Luis es el encargado de establecer los
contratos con ellos!
—Así que es Hogar Ediar.
ra tenías piernasrgas y delgadas cruzadas, y sus ojos cristalinos se entrecerraron
peligrosamente mientras tomaba una decisión. —?Dile al departamento financiero que me pase todas
las cuentas del hotel de los dos últimos a?os, y que contrate de inmediato a un nuevo proveedor de
juegos de cama para sustituir a Hogar Ediar!
—Uy uy, ?a qué viene tanto alboroto? Las cejas de Diego se alzaron con curiosidad.
—Hogar Ediar, es empresa del hermano de amante de Alejandro.
— Así que se trata de una venganza personal—gritaron Diego y Aarón a vez.
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—?No, no es eso! Es porque Hogar Ediar nos vendió ropa de cama barata de segunda calidad, ?por
eso voy a castigar duro!—ra gru?ó duro.
Cuando pensaba en aquel colchón duro y roto, se ponía furiosa, y incómoda experiencia influía
mucho en impresión que los clientes se hacían del hotel, ?no era de extra?ar que hubiera tantas
ms críticas en Inte!
—?Por cierto! Hay una cosa más ……
Aarón dijo rápidamente. — Como usted me pidió que estuviera pendiente de los Hernández estos
días, me acabo de enterar de que el abuelo de los Hernández ha sufrido un derrame cerebral y está
ingresado en el hospital de los Hernández.
—?El abuelo está hospitalizado? ra se levantó de golpe, su corazón parecía arder de ansiedad.
En ese momento sonó el móvil de Diego.
Miró panta y dijo con una mueca de sorpresa.
—ra, está mando tu ex.