flor del camellia, el árbol del té, que sabe muy bien. Lo probarás en un momento y lo entenderás.”
“Oh,” respondió Sebastián con un leve asentimiento.
Llegaron al bosque de té silvestre.
Había muchas hojas de té para infusión en esa temporada, y Gabri pronto encontró algunas en un
árbol de té, “hermano Sebas, ven a ver, estas sons hojas de té para infusión.
Las hojas de té para infusión tenían una forma demasiado extra?a.
Parecían una hoja.
Pero eran mucho más gruesas y algo rojizas,o si hubieran sido hormonadas.
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Capitulo 317
Sebastián frunció el ce?o disimdamente, “?Esto se puedeer?” ?Realmente no tiene bacterias?
?No necesita desinfectarse?
“Sí, se puedeer.” Diciendo esto, Gabri arrancó una hoja de té y seió.
Crujiente, dulce, con un toque de sabor a té.
“?Quieres probar?” Gabri le ofreció una hoja de té a Sebastián.
Sebastián quería rechazar, pero de todos modos tomó hoja y probó.
“?Qué te parece el sabór?”
“No está mal.” A Sebastián le gustaba el té ys hojas de té con su sutil aroma eran de su agrado.
Por supuesto, ?sería aún mejor si esas hojas de té hubieran sidovadas!
Después de recogers hojas de té, continuaron caminando mientras bajaban por monta?a.
Sebastián iba detrás.
Gabri iba adnte.
E se movía con gracia entre los árboles, y en poco tiempo sus manos estaban llenas de flores
frescas,o un hada bando entres flores, una brisa ligera trajo el suave aroma des flores, que
se quedó flotando alrededor de su nariz.
Sebastián observaba su silueta alejarse, deslizando entre sus dedos un rosario, y su rostro se
suavizaba con cada cuenta que tocaba.
Si alguien más presenciara esta escena, ?seguro que se quedaría boquiabierto!
?Quién era el Sr. Sebas?
A los dieciocho a?os ya había construido su propio imperioercial y detrás de él se ocultaba una
fuerza misteriosa.
Cualquiera que lo conociera tendría que dirigirse a él con respeto y decir “Sr. Sebas“.
En estos treinta y un a?os, nunca se vio a una mujer a sudo; incluso sus asistentes y secretarios
eran hombres.
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Y ahora, el imponente Sr. Sebas, seguía a una joven y dependía de sus caprichos para actuar.
?Eso era simplemente inconcebible!