Capítulo 316
Gabri sostenia serpiente en su mano, con c del reptil enroscada firmemente alrededor de su
brazo, creando un contraste de colores entre negro y nco.
A vista de cualquiera, era una escena escalofriante.
Sin embargo, no había ni fastro sostuviera una simple cuerda.
de temor en su rostro; estaba tan calmada que resultaba increíble,o si en lugar de una serpiente,
“?Gabi, eres increíble!” abu Zesati le extendió el pulgar a Gabri, orgullosa de habe elegido
como su nieta política.
?Cuántas personas podrían igur esa valentía y destreza?
?Ni har de Ynda!
Ni cien Yndas podríanpararse con el me?ique de su nieta política.
Al imaginar cara de arrepentimiento de Ynda en el futuro, abu Zesati se sentía
extremadamente satisfecha.
Le hubiera encantado anunciar a los cuatro vientos que Gabri era su nieta política.
Peromentablemente, no era el momento adecuado.
Tenía que esperar un poco más.
Eva también estaba asombrada y miraba a Gabri con una admiración inusitada en sus ojos.
Jamás se había imaginado que joven no tuviera miedo as serpientes.
La abu Zesati había neado otros momentos heroicos para impresionar, pero ahora veía que no
eran necesarios.
?Gabri no necesitaba protión!
Gabri sonrió y dijo: “En realidad, no hay nada que temer des serpientes. Hay un dicho que
menciona que si contrs su punto vital, serpiente no puede morderte.”
“?Y dónde está ese punto vital?” preguntó Eva, curiosa.
Gabri se acercó a Eva, sosteniendo serpiente. “Tía Eva, mire, aquí está el punto débil. Intente
agarrarlo.”
“Yo, yo no me atrevo…” Eva se asustó y rápidamente se escondió detrás de abu Zesati.
Las serpientes eran lo peor para e.
No solo pors escamas, sino porque también eran frías al tacto, lo cual le causaba escalofríos.
“?No tengas miedo! ?Qué tiene de malo una serpiente?” abu Zesati mantenía una expresión
serena, aunque por dentro estaba
aterrada hasta los huesos.
Pero frente a su nuera y nieta política, tenía que manteners apariencias.
Gabri continuó sonriendo: “La abu Zesati tiene razón, en realidads serpientes no son tan
terribles. ?Quiere intentarlo, tía Eva?”
“Mejor, mejor no.” Eva se estremecía de solo pensar en ello.
Sebastián observaba desde undo, jugueteando con su rosario, con una expresión inmutable. Tal vez
ni él mismo se había dado cuenta de que una leve sonrisa se había dibujado en sus ojos.
En su vida, había conocido a muchas personas.
Pero unao Gabri…
Era primera vez que se encontraba con una personao e.
E parecía no tener miedo a nada.
Sabía pelear.
Capturaba serpientes.
Curaba enfermedades.
Jugaba ajedrez.
Y además, era una magnate de tologia
Erao un tesoro misterioso, nadie sabía qué sorpresas más podrían harse en e.
La serpiente de jardín, que no era venenosa y, de hecho, un enemigo natural de los ratones, fue
liberada por Gabri en el acto. “Vete ya, y no asustes a gente sin motivo. Hoy tuviste suerte de
encontrarte conmigo; de lo contrario, te habrías convertido en sopa de serpiente.”
Capitulo 316
Tan prontoo serpiente fue puesta en el suelo, se deslizó rápidamente y se fue.
Gabri se limpiós manos y se puso de pie.
Eva le pasó a Gabri una bote de agua mineral. ‘Gabi, bebe un poco de agua.”
“Gracias, tia Eva.”
Después de descansar durante un rato, el grupo continuó su camino monta?a arriba.
Con intención de crear un espacio para que los dos jóvenes estuvieran solos, abu Zesati dijo al
bajar monta?a: “Sebastián, hay una iglesia por allí. Tu madre y yo iremos a rezar; ustedes dos
pueden bajar por monta?a primero.”
This is property ? N?velDrama.Org.
Eva asintió con cabeza. “Si, ustedes vayan primero.”
Sebastián asintió levemente, y así, Gabri y él emprendieron el descenso.
La abu Zesati se giró hacia Gabri y dijo con un tono de confianza, “Gabi,o eres tàn capaz,
en el camino de bajada confío en que cuidarás de nuestro Sebastián.”
Gabri respondió con una sonrisa segura, “?ro que sí, no hay ningún problema!”
Sebastián no pudo evitar sentirse algo incómodo. “…… ?Acaso tenía pinta de alguien que necesitaba
ser cuidado?
Así, el grupo de cuatro se dividió en parejas para bajada.
Sebastián y Gabri avanzaban uno tras otro.
Uno vestido con una túnica simple y el otro con ropa negra y pantalones ncos.
Una fusión de lo clásico y lo moderno que, lejos de desento?ar, resultaba agradable a vista.
El camino de regreso no era el mismo por el que habían subido.
Los paisajes que veían eran diferentes.
Caminando, Gabri encontró en medio de un matorral unas frambuesas silvestres.
Esta se de frambuesas, conocidas tambiéno “moras espinosas“, tenían un sabor agridulce.
En época en que vivía Gabri, el rápido desarrollo de civilización tológica había llevado a
una grave contaminación ambiental, causando que muchas especies de flora y fauna estuvieran al
borde de extinción.
Capitulo 31
Capítulo 317