Capítulo 54
Incluso hubo uno que se orinó del susto
“Se?ora, ?hay algo más que necesite?” preguntó el joven tatuado con voz temblorosa.
Gabri levantó mano con elegancia para odarse el cabello y dijo pausadamente, “Vuelve y
dile
a quien te mandó que si hay una próxima vez, le mostraré por qués flores son tan rojas.”
El joven tatuado asintió rápidamente, “Si, se?ora, ?nos podemos ir ya?”
Gabri hizo un gesto con mano.
El joven tatuado no perdió tiempo y corrió más rápido que antes,o si tuviera un motor ens
piemas, temiendo que Gabri cambiara de opinión en cualquier momento.
Gracias a Gabri, después de ese incidente, todos ellos se convirtieron en corredores de maratón.
Pero eso es otra historia.
“Tio, vámonos a casa, dijo Gabri girándose hacia Sergio con una expresión imperturbable.
Como si persona llena de ira de antes, no fuera e.
Sergio miró boquiabierto y dijo instintivamente, “Si, se?ora…”
Se detuvo al darse cuenta de algo y rápidamente ajustó su paso al de Gabri diciendo, “Sí, sobrina
Gabi.”
Fue entonces cuando Roberto pudo ver ramente su rostro.
?Esa era Gabri?
Roberto tomó una profunda bocanada de aire frio.
Gabri frunció el ce?o con desagrado y lentamente bajó manga que había subido,nzando una
mirada gélida, “?Qué miras? ?Nunca has visto a una dama?”
Esa mirada era fría,o el hielo en pleno invierno.
Roberto, instintivamente, se tambaleó hasta que silueta de Gabri y Sergio desapareció en el
camino arbdo de esquina. Entonces se dio cuenta.
?Esa era realmente Gabri?
Roberto se tocó cara,
parecía que no estaba so?ando.
Si esa persona realmente era Gabri, ?estaba actuando?
Roberto, con una expresión aturdida, se sentó en el asiento del conductor y miró hacia Sebastián,
“her… hermano Sebas, esa persona parecía ser Gabri.”
“Lo vi, dijo Sebastián pasando una página de su libro de oraciones.
“?Crees que estaba actuando?” preguntó Roberto.
Sebastián pasó otra página del libro sin responder.
Roberto continuó diciendo, “Hermano Sebas, estoy seguro de que estaba actuando. Antes tenia
dudas, pero ahora estoy seguro de que Gabri vendrá al casino ma?ana por noche. De lo
contrario, no me
1/2
importaráer dos kilos de tripas, Incluso diez kilos estarian bien.”
“Veremos, dijo Sebastián con una leve sonrisa en esquina de su boca.
Hasta que llegaron a casa, Sergio seguía en shock.
Al principio, él recogia a Gabri cada noche para protege,
nunca imagino que ese día sería Gabri quien lo protegería.
Era una sensación extra?a… y algo estimnte.
Para Gabri, no hubo nada especial. Se dio una ducha y se fue a dormir.
Al día siguiente, Roberto llegó temprano al casino y se quedó parado en el balcón del segundo piso,
sin parpadear, mirando hacia abajo, sin atreverse a cerrar los ojos por si se perdía de algo.
Pero hastas tres de madrugada, no vio a Gabri por ninguna parte.
El tiempo pasaba segundo a segundo, y un camarero se acercó a Roberto, diciendo respetuosamente,
“Sr. Roberto, el Sr. Sebas le pide que pase un momento.”
“Entendido.” Roberto giró y abrió puerta del privado.
Sebastián estaba sentado en el sofá, cons piernas cruzadas de una manera poco usual,
sosteniendo un cigarrillo entre los dedos y un rosario en otra mano.
Parecía un ser entre divino y demoníaco, con una frialdad que hacía que gente se sintiera incómoda
al mirarlo.
Con el rosario entre los dedos, Sebastián jugaba cons bos, “He estado pensando, y mejor
dejemos lo del streaming.”
Al oir eso, Roberto se sintió aliviad
Capítulo 54
Incluso hubo uno que se orinó del susto
“Se?ora, ?hay algo más que necesite?” preguntó el joven tatuado con voz temblorosa.
Gabri levantó mano con elegancia para odarse el cabello y dijo pausadamente, “Vuelve y
dile
a quien te mandó que si hay una próxima vez, le mostraré por qués flores son tan rojas.”
El joven tatuado asintió rápidamente, “Si, se?ora, ?nos podemos ir ya?”
Gabri hizo un gesto con mano.
El joven tatuado no perdió tiempo y corrió más rápido que antes,o si tuviera un motor ens
piemas, temiendo que Gabri cambiara de opinión en cualquier momento.
Gracias a Gabri, después de ese incidente, todos ellos se convirtieron en corredores de maratón.
Pero eso es otra historia.
“Tio, vámonos a casa, dijo Gabri girándose hacia Sergio con una expresión imperturbable.
Como si persona llena de ira de antes, no fuera e.
Sergio miró boquiabierto y dijo instintivamente, “Si, se?ora…”
Se detuvo al darse cuenta de algo y rápidamente ajustó su paso al de Gabri diciendo, “Sí, sobrina
Gabi.”
Fue entonces cuando Roberto pudo ver ramente su rostro.
?Esa era Gabri?
Roberto tomó una profunda bocanada de aire frio.
Gabri frunció el ce?o con desagrado y lentamente bajó manga que había subido,nzando una
mirada gélida, “?Qué miras? ?Nunca has visto a una dama?”
Esa mirada era fría,o el hielo en pleno invierno.
Roberto, instintivamente, se tambaleó hasta que silueta de Gabri y Sergio desapareció en el
camino arbdo de esquina. Entonces se dio cuenta.
?Esa era realmente Gabri?
Roberto se tocó cara,
parecía que no estaba so?ando.
Si esa persona realmente era Gabri, ?estaba actuando?
Roberto, con una expresión aturdida, se sentó en el asiento del conductor y miró hacia Sebastián,
“her… hermano Sebas, esa persona parecía ser Gabri.”
“Lo vi, dijo Sebastián pasando una página de su libro de oraciones.
“?Crees que estaba actuando?” preguntó Roberto.
Sebastián pasó otra página del libro sin responder.
Roberto continuó diciendo, “Hermano Sebas, estoy seguro de que estaba actuando. Antes tenia
dudas, pero ahora estoy seguro de que Gabri vendrá al casino ma?ana por noche. De lo
contrario, no me
1/2
importaráer dos kilos de tripas, Incluso diez kilos estarian bien.”
“Veremos, dijo Sebastián con una leve sonrisa en esquina de su boca.
Hasta que llegaron a casa, Sergio seguía en shock.
Al principio, él recogia a Gabri cada noche para protege,
nunca imagino que ese día sería Gabri quien lo protegería.
Era una sensación extra?a… y algo estimnte.
Para Gabri, no hubo nada especial. Se dio una ducha y se fue a dormir.
Al día siguiente, Roberto llegó temprano al casino y se quedó parado en el balcón del segundo piso,
sin parpadear, mirando hacia abajo, sin atreverse a cerrar los ojos por si se perdía de algo.
Pero hastas tres de madrugada, no vio a Gabri por ninguna parte.
El tiempo pasaba segundo a segundo, y un camarero se acercó a Roberto, diciendo respetuosamente,
“Sr. Roberto, el Sr. Sebas le pide que pase un momento.”
“Entendido.” Roberto giró y abrió puerta del privado.
Sebastián estaba sentado en el sofá, cons piernas cruzadas de una manera poco usual,
sosteniendo un cigarrillo entre los dedos y un rosario en otra mano.
Parecía un ser entre divino y demoníaco, con una frialdad que hacía que gente se sintiera incómoda
al mirarlo.
Con el rosario entre los dedos, Sebastián jugaba cons bos, “He estado pensando, y mejor
dejemos lo del streaming.”
Al oir eso, Roberto se sintió aliviado y, sonriendo, dijo: “Gracias, hermano Sebas…
Roberto no había terminado de har cuando una vez más resonó una voz baja y magnética: “Ya he
BASASMe dine bileo da tringo somamne anul mlemn ”
Capitulo 55
y, sonriendo, dijo: “Gracias, hermano Sebas…
N?velDrama.Org exclusive content.
Roberto no había terminado de har cuando una vez más resonó una voz baja y magnética: “Ya he
BASASMe dine bileo da tringo somamne anul mlemn ”
Capitulo 55