Capítulo 1899
Capítulo 1899
Quizás fue aque telenov que empezó todo o tal vez solo fue por seguirle el juego a Ginés.
Sumado a que e solo había teorizado sobre estas cosas, disfrutando desde distancia y movida
por curiosidad, en lugar de enredarse con otros tiposo decía Ginés, pensó que quizás con él no
estaria tan mal.
Al final, e era egoista y en esos momentos, lo único que le quedaba de cordura era pensar en cómo
satisfacerse a sí misma.
Si tan solo hubiera apartado un poco de su mente para pensar en otras cosas, tal vez el resultado.
habría sido muy diferente.
Y en ese instante, casi mata el dolor.
El dolor hizo soltar todos los insultos que había reprimido durante a?os.
?Malditas novs mentirosas!
?Disfrutar? ?Ja!
El sudor frio brotó de frente de Olivia en un instante.
Empujando a Ginés, pateándolo, descargando su enojoo mejor podía.
él también se asustó con su reión, su rostro guapo estaba lleno de tensión y pánico, y no paraba
de
besa.
“Lo siento, Olivia… espera un momento… aguanta un poco…”
“?Lárgate!”
“Olivia… Olivia… no te muevas tanto, tranqu…”
E inhaló fuerte del dolor, mientras Ginés estaba decidido a no detenerse.
Como Olivia solía decir, no hay mucha diferencia entre hombres y mujeres, excepto que los huesos de
los hombres suelen ser más duros y tienen más fuerza.
Pero aunque e sabia eso, ahora estabapletamente dominada en este aspecto.
Al final, se dejó llevarpletamente.
El dolor seguía ahí, pero después del primer corte, los demás ya no parecian tan importantes.
No tenia idea de cuánto tiempo habían estado asi.
Al día siguiente, rma que había puesto en su teléfono sonó, e frunció el ce?o y quiso darse
vuelta para buscarlo, pero un movimiento hizo detenerse en seco.
Sentia dolor en todo su cuerpo,o si hubiera sido atropeda por un camión y sensación
persistente en cierta área, hicieron abrir los ojos de golpe segundos después.
Un cálido allento rozaba su oído.
Giró su cabeza y vio el rostro de Ginés apoyado en su hombro, que se frunció al ser perturbado por el
sonido, antes de abrir lentamente los ojos.
10.07
Capitulo 1899
Lo primero que vio fue el bello y radiante rostro de Olivia, su cabello esparcido, con algunos
mechones. pegados a su cara, natural y casual.
él sonrió y apretó su mano en su cintura, atrayénd hacia él y frotando su cara en su cuello.
“?Estoy so?ando?”
Olivia frunció el ce?o, asimndo los hechos del momento.
Todo lo que había pasado noche anterior volvia a su mente poco a poco.
Cuando se dio cuenta de que todo ya estaba hecho, cerró los ojos y presionó su frente con mano.
?Olivia, borracha de anoche fuiste tú!
Y Ginés, en sus brazos, parecía haber recuperado cordura, apretando su cintura un poco más fuerte
antes de levantar cabeza.
“Olivia.”
Su tono de voz era definitivamente sobrio.
E respiro hondo, “Levántate.”
Pero él no soltó, “Anoche no estaba borracho.”
Olivia se enfrió un poco, “?Así que lo de anoche fue a propósito?”
“Si, a propósito.”
Olivia sintió ira en su pecho, “Eres un sinvergüenza, aprovechándote y aun necesitas alcohol para
darte valor.”
Ginés se levantó ligeramente y presionó mitad del cuerpo de Olivia, “El alcohol es una buena cosa.”
Poder mira de cerca en esa posición, era una oportunidad realmente rara.
Su mirada pasó por su rostro y se detuvo ens partes que no estaban cubiertas pors sábanas
finas.
Debajo de su delicada vic, aún se podían ver los bordes redondeados de dos monticulos
semiocultos.
Marcados con algunos puntos rojos mativos.
Los ojos de Ginés se oscurecieron y luego volvió a mirar a Olivia.
Esa mirada era tan familiar que Olivia estaba llena de advertencias, pero antes de que pudiera decir
nada, Ginés ya habia presionado de nuevo.
E lucho, pero él se apoyopletamente sobre e,
Sin vergüenza, usando su fuerza para domina.
“Ginés!”
“Mmm…” respondió él, sin dejar de besa tiernamente enisura de losbios, deslizandose por
su vic y anidando en curva de su cuello
Usó todos los trucos de sedión que conocía, finalmente mordisqueando delicada oreja que le
hacia suspirar
Y en ese breve momento de distrión, entróo si conociera el camino de memoria.
2/7
Capitulo 1899
El recuerdo del dolor de anoche aún atemorizaba, haciendo que se resistiera y no se rjara lo
suficiente, peroparado con el pinchazo de noche anterior, solo era una leve iodidad.
Sin embargo, aún se sentia incómoda y su cuerpo se alejó un poco, pero él, con una consideración
especial, siguió de cerca.
Sus cejas fruncidas se suavizaron poco a poco, los sentidos invadidos por oleadas de cer,
mordiéndose elbio para no darle a Ginés satisfión de ve rendida.
Esa sensación de estarpletamente bajo su control era algo que su orgullo simplemente no podia
permitir.
Pero sus reiones corporales ya eran suficientes paracer al hombre.
La intensidad de su asalto crecia y en medio del vaivén, e buscaba desesperadamente un punto de
apoyo.
Sus dedos dejaban marcas ras en espalda de Ginés.
Era una evidencia de que e no era consciente, pero que Ginés sentía profundamente.
Una bata intensa y ra, sin ninguna razón para seguir fingiendo.
Olivia yacia en suave ropa de cama, con su cabellorgo y algo despeinado esparcido sobre
almohada, con los ojos medio cerrados en una expresión perezosa. Escucha decir una pbra
ahora era una quimera.
Nunca habia visto tan exhausta y Ginés no podia estar más satisfecho.
Adoraba esa apariencia suya, ?cómo podría permitir que alguien más viera así?
La abrazo por los hombros, atrayénd de nuevo hacia él, apartando el cabello de su rostro, que aún
estaba sonrojado por el acontecimiento, a?adiendo un encanto especial a su belleza.
No pudo evitar inclinarse y besar su frente, viendo cómo sus ojos temban ligeramente, haciendo
que susrgas pesta?as también vibraran suavemente.
“?Estás bien?”
Olivia esquivó un poco cabeza, evitando su aliento caliente en su frente.
Y asi, se enterró en su abrazo.
Principalmente porque no tenía ganas de har.
Pero ese peque?o gesto inconsciente volvió acer a Ginés.
Se quedó en esa posición sin moverse, de vez en cuando no podia evitar inclinarse y darle un beso.
Al principio, e reionaba a sus besos, pero luego ya no le daba tanta importancia.
Después de todo, ya estaba en ese estado, si él intentaba algo más, seria totalmente inapropiado.
Los besos eran inocuos.
Después de estar medio adormda durante unos treinta minutos, recuperó algo de energia y una voz
suave y amortiguada, “No quiero ir a se, pide a alguien que me excuse.”
“Vale.”
habló con
Ginés tomó el teléfono de mesita de noche y con un par de frases cortas lo arregló.
3/7
10.07
Colgando el teléfono, Olivia se giró en sus brazos.
El sostuvo sus hombros, “?Qué estás haciendo?”
A pesar de que su agarre no era fuerte, Olivia se desplomó de nuevo, su rostro hundiéndose en
almohada.
Aunque realmente debería sentir pena por e en ese estado tan vulnerable, vulnerabilidad de
Olivia, con su fuerza ramente en números negativos, le hacia olvidar cualquier rastro de conciencia.
“?Estás bien? ?Hay algo que quieras que haga por ti?”
E, con cara en almohada, ya ni siquiera tenia ganas de respirar, “Estoy cansada y quiero
ba?arme, ?si te mueves otra vez, será mejor que salgas de aqui!”
No le importaba a quien perteneciera el departamento o cama..
?Después de todo eso, incluso consideraria quemar el apartamento!
Mientras observaba enfurru?ada, él sonrió ligeramente, se puso una bata de ba?o y se levantó de
cama.
Cuando Ginés sacó de entres mantas, e finalmente abrió los ojos, viendo al hombre que
sonreía suavemente sobre e.
“?Qué estás haciendo?”
él levantó en brazos, “?No querías ducharte? ?Puedes hacerlo s?”
E se sintió avergonzada por su desnudez, pero en dos segundos se dio cuenta de que era ridiculo
después de lo que habían hecho.
Después de haber sido tan desinhibida, ?qué más daba?
No dijo nada, su cuerpo entero se sentía perezoso y si alguien quería cuidar de e, ?por qué no?
Ginés llevó al ba?o y mientras llenaba ba?era, abrió ducha para darle un rápido enjuague.
Olivia se apoyabapletamente en su hombro, sin importar cuán incómodo fuera para él, esperando
que levara el cabello y luego, torpemente, le recogiera un mo?o en parte superior de cabeza
antes de deja en ba?era.
Ginés sostenía por el cuello, viendo que e no abría los ojos, no pudo evitar decir.
“?Acaso quieres que me meta a tina contigo?”
Finalmente, Olivia abrió sus ojos, le echó una mirada ligera con un mensaje ro en su mir
sue?es”.
Ginés frunció losbios, poniendo un poco de fuerza detrás de su cuello, “Siéntate bien”.
E movió sus ojos y luego levantós manos para agarrarse del borde de ba?era.
“Sal de aquí”.
Ginés pasó su mano por el mo?o desordenado en su cabeza y sonrió levemente.
“?Estás segura de que no te vas a ahogar aquí solita?
Olivia lenzó una mirada,
él se rio suavemente y sabiendo que realmente no queria molestarse con él, le dio un beso en punta
10.07
de su nariz.
“Me quedaré aquí aldo, no te molestaré”.
Olivia se quedó sin pbras.
Antes de que se deslizara por tercera vez, Ginés sacó de ba?era.
Le secó el cuerpo y el cabello; Olivia solo había recuperado mitad de su energia y espíritu.
Apenas puso en cama, e misma se metió bajos sábanas y se volteó dándole espalda.
Obviamente no iba a conciliar el sue?o de inmediato pero, ?estaba haciendo un berrinche?
La sonrisa en su rostro nunca se desvaneció.
Belongs to (N)?vel/Drama.Org.
Un berrinche también era algo bueno.
Mirando hora, Ginés ajustós sábanas a su alrededor y se retiró del dormitorio.
El desayuno estaba listo, pero Olivia dormia tan profundamente que Ginés no quiso desperta.
Elió algo rápido y en medio deida, recibió una mada de Celina preguntando donde
estaba.
“En casa”.
La chica se quedó cada por un momento, “?Ya se te pasó borrachera?”
Ginés no respondió, esa pregunta no necesitaba una respuesta hoy en día.
Celina conocía su forma de ser, en algunos aspectos muy simr a Olivia.
“Olivia no fue a escu hoy tampoco”. Celina hizo una pausa, “Oh, anoche te fue a busca al bar,
?verdad? ?Te encontro? No vayas a tener un idente a mitad de camino, Jacinto estuvo buscánd
desde temprano.”
“Está conmigo, no te preocupes”.
Hubo unrgo silencio al otrodo del teléfono, “oh, que bien, ?irán a escu esta tarde?”
“No vamos”.
“Ah, okay”.
Después de colgar, Celina miró a Jacinto, quien estaba a sudo y forzó una sonrisa, “Es juntos
ahora”.
an
Jacinto se tocó barbi, su expresión era un pocoplicada.
“Entonces, ?qué habrán hecho anoche? E nunca se había quedado fuera toda noche, ?no sido su
primera vez y se habráprometido, no?”
Celina apretó losbios y guardó su teléfono, “?Podrías dejar de especr tanto sobre vida de le
demás?”
Jacinto le echó una mirada y frunció el ce?o con firmeza.
“?Qué rción tienes con Ginés?”
Celina se sorprendió, “Somos amigos desde infancia”.
“Eso significa que no hay nada entre ustedes”. Continuó Jacinto, “Me parece que Ginés ha tenido
5/7
10.07
segundas intenciones con Olivia desde hace tiempo, si le tendió una trampa anoche y le hizo algo.
imperdonable… ten cuidado con cómo te afecta esto,s mujeres no son tan racionales cuando se
trata de amor”.
Las pbras de Jacinto eran suaves, pero Celina entendió el mensaje.
Antes, cuando esos dos no tenían una rción seria, ramente Olivia no se preocupaba mucho por
eso.
Pero si anoche realmente ararons cosas y formalizaron su rción, Celina pensó que tarde o
temprano Olivia se preocuparía por su presencia.
“Si realmente están juntos, por supuesto que me alegraré por ellos y les haré saber mi postura
ramente”.
Jacinto observó por un momento, “De todos modos ten cuidado, nopliquess cosas con
Ginés”.
Celina parecia un poco molesta.
Después de todo, Jacinto era un hombre y no iba a ser tan duro con una mujer s y sin apoyo.
Olivia despertó pasada una de tarde, el hambre sacó de su sue?o.
Ginés estaba sentado a sudo, leyendo un libro, con una mano descansando en su cabeza,
acariciánd suavemente.
Al notar que e se movia, bajó vista y vio que sus ojos acababan de pasar por el libro en sus
manos, “Despierta.”
Dejando el libro a undo, se inclino para darle un beso en coroni.
E dormía tan calentita y el suave aroma de su cuerpo se filtraba desdes mantas, así que él no
pudo evitar restregarse un poco más.
“?Tienes hambre?”
Olivia se estiró perezosamente, emitiendo un murmullo vago.
Ginés sonrio, “Espera un momento, voy a calentar el almuerzo.”
“Vale.” E se giró, atrapandos mantas para cubrirse de nuevo.
Pero Ginés no consentiria tanto esta vez, le quitós mantas y abrazánd por cintura,
el centro de cama.
“No te vuelvas a quedar dormida.”
Olivia lo miró de reojo, “Tengo hambre.”
él asintió, “Ahora mismo voy.”
Olivia no tenía costumbre deer en el dormitorio, pero penso que Ginés le llevariaida.
directamente a cama, asi que en cuanto él salió, e se bajó de cama y fue al ba?o. Sevó
rápidamente, buscó su ropa debajo de cama y aunque intentó ponérs, el olor ens prendas era
insoportable. Sin dudarlo,s arrojó a undo, abrió el armario y se puso una camisa y pantalones de
6/7
10:07 IN
Ginés.
Los pantalones eranrgos y anchos; no importaba cuán elegantes parecieran, simplemente anudó
cintura para que no se le cayeran y después de recoger el ruedo que se arrastraba por el suelo, salió
del dormitorio.