AliNovel

Font: Big Medium Small
Dark Eye-protection
AliNovel > La Ca铆da y el Rescate del Amor Novela > Cap铆tulo 1860

Cap铆tulo 1860

    Capítulo 1860


    ?No puede ser!


    Capítulo 1860


    Elio parpadeó, pellizcó meji de Violeta y dijo:


    “Vamos, mi peque?a cornudita, ?regme otra sonrisa!”


    Pero ni?a ya no quería obedecerle.


    La peque?a era un encanto, en plena edad de recibir hgos, pero Elio había osado ma fea.


    Ahora, entre tristeza y enojo, ?cómo iba a sonreír?


    Con elbio inferior empujado hacia fuera y el ce?o fruncido, giró sus hombros con fuerza, queriendo


    alejarse lo más posible.


    “?Ay, esta peque?a temperamental!”


    Elio no sabía si reír o llorar, preguntándose de quién había heredado esa actitud.


    ?De Pe?


    Rara vez veía a Pe irritarse con él.


    De hecho, siempre parecía tranqu y obediente.


    Pero desde que ese tal Jonathanenzó a aparecer constantemente, empezó a sospechar que


    Pe no era tan pacíficao parecía.


    Aunque, recordó que e insistió en que lo amaba a él y no a Jonathan.


    Elio arqueó una ceja y bajó mirada para hacerle cosquis a Violeta en barbi.


    “?Vas a sonreír o no?”


    “?Ugh, Elio pesado!”


    él sonrió y levantó, sosteniénd por su peque?o trasero.


    “Bueno, si no quieres sonreír, está bien. De todos modos, no recuerdo risa de mi hermano. ?Ma?ana


    le preguntaré directamente!”


    Saliendo con Violeta en brazos, Julia, que estaba en s, les dijo: “Laida ya está caliente, ?le


    avisamos a Pe para que baje a cenar?”


    Elio colocó a Violeta sobre su hombro, “No te preocupes, yo le subiré algo en un rato.”


    Violeta se agarró nerviosa de cabeza de Elio, pero una vez que se aseguró de que no dejaría


    caer, sonrió felizmente.


    Parecía haber olvidado porpleto el incidente de ser mada fea.


    Al ver a Violeta tan contenta, Julia sonrió aliviada.


    “Entonces voy a preparars cosas. Violeta debería irse a dormir pronto. Ustedesan y yo me


    encargo de eso.”


    Elio asintió y Violeta, divertida, se agarró de su cabeza yenzó a mover su cuerpo, abriendos


    piernas y montándose en su cuello.


    “?Quieres vr o qué?”


    La sujetó fuerte y zarandeó un poco en broma, asustánd, pero se aferró a su cabeza entre risas y


    gritos.


    Después de unos minutos, Elio empezó a sentir que algo no estaba bien.


    “Ya, basta, baja y prepárate para dormir. Dije que eras una cornudita y tú te subiste encima por tu


    cuenta.”


    La bajó a fuerza y Julia salió de cocina con una bandeja en mano.


    Elio puso a Violeta en el sofá y tomó bandeja de Julia y echando un vistazo a peque?a


    acurrucada en una esquina


    del sofá, dijo:


    “Duerme bien, ?entendido?”


    Violeta puchereó y resopló sin decir una pbra.


    él subiós escaleras conida.


    Pe yacía exhausta en cama, sin ganas de mover ni un dedo.


    Ese hombre no era fácil de manejar, por su apetito y su envergadura.


    Peria había sentido muchas veces que él podía acabar con e.


    ?Qué era eso de tratar as mujeres con delicadeza? E tendría que ense?árselo.


    La puerta de habitación se abrió con una patada impaciente, típica de ese hombre.


    192


    Con los párpados temblorosos, no abrió los ojos.


    Se escuchó ruido en habitación, pero e no le prestó atención.


    Sin embargo, presencia familiar del hombre se hizo más intensa y una lluvia de besos envolvió,


    mientras sus amplias y cálidas manos se cban bajos sábanas, haciendo des suyas sobre su


    cuerpo.


    Esta vez no pudo ignorarlo.


    E puso sus manos sobres de él, empujando su hombro y abriendo los ojos con un jadeo.


    “Estoy cansada.”


    Elio mordisqueó subio y tiró suavemente, luego soltó una risita. “No te hagas ilusiones, aunque me


    quieras ahora, ?no voy a darte el gusto!”


    Pe se quedó sin pbras.


    Sin más, Elio levantós sábanas, tomó una toa de ba?o cercana para envolve y cargó hasta el


    sofá junto a


    ventana, donde se sentó.


    Pe se percató de variedad de bocadillos sobre mesita de centro y recordó que aún no había


    probado bocado.


    La vista deida le había despertado el apetito que se manifestó con un par de rugidos


    estomacales.


    Elio soltó una risita burlona, mientras Pe, cons mejis ardiendo, intentaba bajarse de su regazo,


    apretando toa alrededor de su cuerpo. Sin embargo, él sostuvo por cintura y sin dejar de


    abraza, tomó un to de


    “?Quieta ahí!”


    “No puedo, tengo hambre, yo también quieroer.”


    Elio le ofreció un bocado, metiéndolo directamente en su boca, seguido de un pu?ado de arroz.


    Pe, sin opción, aceptó yenzó a masticar instintivamente.


    Elio observabacido y se sirvió otro bocado.


    Una vez que e terminó, le dio otro bocado.


    Julia había preparado tres porciones de arroz, conocedora del apetito de Elio.


    Durante todaida, él alternó entreer y alimentar a Pe, aunque élía más y e menos.


    Finalmente, cuando Pe no quiso más, Elio le insistió con un par de cucharadas adicionales antes de


    quedar satisfecho.


    Un poco deida había aliviado el cansancio.


    Tras un breve aseo en el ba?o y cons tareas terminadas, ya era casi medianoche.


    El cansancio había disminuido, pero el reloj biológico seguía su curso. Sumado al esfuerzo previo, que


    realmente había agotado sus energías, Pe se acurrucó en los brazos de su esposo y se quedó


    dormida.


    Elio, distraido durante todo el dia, ha dejado dedo los asuntos de empresa y ahora tenía un


    montón de documentos pendientes en su correo electrónico.


    Ahora, con cuerpo y mente rjados, con tiempo de sobra, revisó los archivos en su teléfono sin


    ganas de dejarodidad de su cama.


    Con una idea general en mente, dejó el teléfono a undo, acarició a mujer suave y plácida en sus


    brazos y se entregó al sue?o.


    Al día siguiente, el reloj biológico despertó primero a Pe. La vista de Elio le causó un breve


    momento de tensión antes de que sonriera suavemente, acurrucándose en su pecho y observando su


    rostro en reposo.


    Qué hombre tan atractivo, parecía hecho para tentar as mujeres.


    En su tranquilidad, mostraba cierta docilidad.


    Pe se imaginó trazando sus rasgos con mano. Con tal apariencia, sería un desperdicio no


    explorar su encanto con varias mujeres.


    ?Pero cuán inocente podía ser?


    ?Había tenido solo una mujer en su vida?


    Al pensar en ello, su sonrisa se amplió.


    ?El estereotipo del conquistador resultó ser un tierno virgen?


    La risa de Pe escapó sin contención.


    Elio, que había despertado desde que e se había acercado, ahora se preguntaba qué le hacía tanta


    gracia.


    Con los ojos entrecerrados, miró fijamente, sospechando que era él causa de su diversión.


    “?Qué estás pensando tan temprano que no es apto para ni?os?”


    Pe se rio aún más con su actitud despreocupada.


    “?Quién está pensando en cosas indecorosas? ?Acaso no puedes tener pensamientos serios en tu


    cabeza?”


    “Pff…” él se rio, “?Qué tiene de malo eso? Estás desnuda sobre mí, ?deberíamos discutir sobre


    políticas de desarrollo rural para el próximo a?o?”


    “Pff…” E rio de nuevo, “Si es por esa política, ?por qué no considerarlo? Además, ?qué empresa no


    se mostraría solidaria en estos casos?”


    Elio soltó una risa fría, “?Qué tal si empezamos con un n de desarrollo rural aquí y ahora?”


    Pe replicó: “ro, ?por qué no empiezas tú?”


    Elio arqueó una ceja, mientras sus manosenzaban a explorar, “Creo que esta zona está bastante


    árida, necesita una buena irrigación.”


    Pe se tensó al instante, sujetando su mano, cons mejis rojas dijo: “No, no te pases.”


    Elio no le prestó atención.


    Por suerte, sabían que ese día ambos debían trabajar.


    Después de arrerse y bajars escaleras, se encontraron a Julia y Violeta desayunando.


    El día anterior casi no vio a Violetá durante todo el día, y cuando finalmente volvió a ver, Pe sintió


    un extra?o remordimiento.


    Violeta, al ver a Pe, saludó con alegría agitando mano. “?Pe!”


    E se acercó y se sentó a sudo, acariciando su cabeza.


    Con sus grandes ojos brintes, Violeta miró feliz. “Pe, ?te sentiste bien después de que Elio te


    diera el masaje anoche?”


    Pe se sorprendió por un momento. “?Masaje?”


    “Sí, Sra. Julia y Elio dijeron que no te sentías bien, y Elio te masajeó para que te sintieras mejor.”


    Confundida, Pe se giró hacia Julia, pero después de escuchars pbras de Violeta y ver


    sonrisa incómoda en el rostro de mujer, deseó poder esconderse en un agujero.


    Y más a! mirar a Elio, que se sentó a sudo y se rio de una manera irritante.


    “?Pe? ?Por qué estás tan roja? ?Tienes fiebre?”


    “No, de repente me siento un poco acalorada.”


    Violeta respondió con un simple: “Vale.”


    Después del desayuno, Elio de nada, sugirió: “?Qué tal si esta noche vamos a casa de mi


    hermano a cenar? últimamenteida allá está muy buena.”


    Normalmente, su hermanoíao si estuviera en un ayuno espiritual.


    Pero ahora que tenía una mujer embarazada,ida era envidiable.


    Pe no lo pensó mucho y respondió con un simple “está bien“, se puso los zapatos y se dispuso a


    salir.


    “Espera.”


    Elio detuvo y se puso los zapatos rápidamente.


    “?Qué haces?”


    él agarró. “Te llevo al trabajo.”


    Pe se detuvo por un momento. “Puedo ir en mi coche.”


    Elio puso cara de pocos amigos. “?Te llevo yo! ?De ahora en adnte te llevaré yo al trabajo!”


    E sonrió con ironía. “?Todavía estás molesto por lo de ayer cuando Jonathan me llevó al trabajo?”


    Elio no lo negó y llevó fuera con un tono de advertencia.


    “Si te atreves a subirte otra vez al coche de alguien más, ?crees que no te ataré al techo del coche


    para que te congeles?”


    ?Atada al techo del coche?


    Esa imagen divirtió.


    ?Como adorno de coche?


    Pe no sabía si reír o llorar.


    Ese hombre celoso sí que tenía ideas.


    “Entonces esta noche…”


    “Esta noche te recojo para ir a casa de mi hermano.”


    “Está bien.”


    De todos modos, cuando ese hombre decidía algo, de poco servía que e se opusiera.


    Ambos bajaron del edificio, pero al llegar a entrada del apartamento, vieron el coche de Jonathan.


    Material ? N?velDrama.Org.


    Pe se detuvo y su sonrisa se desvaneció.


    Jonathan bajó del coche y su expresión se ensombreció.


    El hecho de que mencionara a Violeta anoche fue algo que e no podía dejar pasar tan fácilmente.


    él ramente le había dicho que Elio los había puesto en una situación difícil.


    Y a pesar de sospechar que había algo entre Violeta y Elio, había mencionado a ni?a frente a Elio.


    Si su esposo percibía algo extra?o, ?cuánto tiempo más podría ocultar el origen de Violeta?


    Jonathan ramente se veia cansado y al ver a Pe y Elio saliendo juntos, su ce?o se frunció aún


    más.


    Pe prefirió ignorarlo.


    Sus pbras del dia anterior fueron suficiente para que cualquier resquicio de simpatía que le quedara


    por él se


    evaporara.


    Alguien tiró de su brazo y al levantar vista, Elio miró con frialdad.


    E dio un paso adnte, siguiendo a su esposo hacia su coche.


    Jonathan mó, “Pe.”


    Al final, e se detuvo y lo miró.


    “Ahora mismo no quiero divorciarme.”


    La expresión de Jonathan cambió bruscamente. “?Por qué? ?Te está obligando o amenazando con


    algo? No te preocupes, puedes decirme. Yo te ayudaré a resolverlo.”


    “?Jonathan!” Pe tomó aire profundamente. “él no me está obligando. Pero yo me he enamorado de


    él, por eso no quiero divorciarme.”


    El hombre abrió boca, incapaz de har por un momento y finalmente dijo: “?Qué, qué dijiste?”


    Pe respondió con calma: “Estoy enamorada de él.”


    “Pe.” Jonathan interrumpió con un tono que casi rozaba desesperación, “nunca dije que tenías


    que estar conmigo. Si no te sientes cómoda, no voy a obligarte, pero no me vengas con excusas.”


    E negó con cabeza, “No son excusas, lo que te digo es verdad. No tengo por qué mentirte. Soy


    alguien que cambia de opinión fácilmente, no merezco que te aferres tanto a mí.”


    La expresión de Jonathan se tornó sombría, “Ayer dijiste que querías divorciarte.”


    “Eso fue solo porque no soporto verlo con otras mujeres. Dije que era por Violeta, pero e es solo


    parte del problema.” Antes de que terminara de har, Elio envolvió en sus brazos, presionánd


    contra el coche yenzó a besa con pasión desenfrenada.


    “?Eso sí que me gusta!”


    Pe fue tomada por sorpresa, besada hasta el punto de no poder pensar y en público.


    La vergüenza invadió, no tenia ni idea de cómo reionar.


    E escondió su rostro en el cuello de Elio, demasiado avergonzada para mirar hacia arriba.


    “No hagas esto.”


    “?Cómo no hacerlo si eres tan encantadora?” Elio le dio un beso intenso en oreja y luego sostuvo


    firmemente,


    encarando a Jonathan.


    “?Lo escuchaste ro?”


    Jonathan apretó los pu?os, mirando fijamente a Elio con una expresión torva, “E estuvo conmigo,


    ?sabes todo lo que pasó entre nosotros? ?Acaso no te importa en lo más mínimo?”


    La cara de Elio se puso seria de repente, “No me vengas con esas tácticas infantiles para crear


    discordia, tampoco soy ningún santo, no necesito que mi mujer sea una virgen inmacda. Nadie


    puedepararse a lo que siento por e, y al que quiera meterse con lo mío, que lo intente si se


    atreve.”
『Add To Library for easy reading』
Popular recommendations
Shadow Slave Beyond the Divorce My Substitute CEO Bride Disregard Fantasy, Acquire Currency The Untouchable Ex-Wife Mirrored Soul