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Cap铆tulo 1801

    Capítulo 1801


    Capítulo 1801


    “Levántate.”


    Martin, quien estaba de mejor humor ahora, pronunció sin sentimientos detrás de e.


    Petrona lo miró de reojo y funció losbios sin decir nada.


    él frunció el ce?o, pensando que era una mujer ignorante.


    Se quitó bata de ba?o y frente a e, se zambulló en piscina con un chapoteo.


    Petrona fue salpicada de agua, se tocó cara y estaba a punto de reprenderlo, pero vio que se


    acercaba a e con el pecho desnudo, agarránd por el tobillo.


    Temia que arrastrara al agua, apoyó mano detrás y también piso el hombro de Martin,


    empujándolo con fuerza.


    “?No hagas tonterías! ?No sé nadar!”


    Martin echó un vistazo a ese peque?o pie en su hombro y dijo en voz baja: “Petrona, ?te atreves a


    pisarme?”


    “?No me tires, estoy embarazada ahora!”


    Martin miró, esa mujer, jestaba aprovechándose de su embarazo!


    Pero dejó seguir pisando su hombro, mirando el otro pie en su mano, sus dedos apretaron su tobillo


    unas


    cuantas veces.


    La fuerza era moderada, de hecho, era bastante cómoda.


    Petrona parpadeo, mirándolo con duda, cuando él agarró su pie yenzó a girar, entonces e


    finalmente reionó.


    Antes de nadar, definitivamente debes estirar y calentar.


    De lo contrario, es muy fácil tener cmbres y evitar lesiones de todo tipo.


    Nunca había nadado antes, era realmente una novata, pero ahora que lo hacía, lo entendía.


    Pero, ?él también podía hacer esas cosas?


    Petrona estaba emocionada.


    E pensó que, su ojo para los hombres, todavia funcionaba.


    Con un hombreo ese y su consideración en los últimos dias, ?cómo no podria enamorar a una


    mujer?


    ?Además de esa cara que deslumbró y su figura, nacida para tentar as mujeres!


    No caer en su trampa sería en realidad una desgracia para su perfecto equipamiento.


    “?Ah!”


    Mirando a Petrona en trance, Martin inesperadamente tiró de su dedo del pie y un músculo en su


    pantorri se estiro de repente, e fue tomada por sorpresa por un momento y gritó de dolor.


    Martin miró, “?Eres una mujer adulta? ?Todo tu cuerpo se ha endurecido así y todavia quieres


    nadar?”


    Dicho eso, aplicó un poco más de fuerza.


    “Ah, ah, ah, Martin, duele.”


    “Aguanta.” Dijo friamente, pero redujo fuerza en su mano, después de otro estiramiento, en el que


    Petrona gritó un par de veces, sintió que ya no dolia, sino que se sentia mucho más rjada.


    Cuando Martin bajó mirada y le quitó el otro pie del hombro, los dedos de Petrona se movieron


    ligeramente, rozando su piel, en una situación en que ambos ya estaban tan acostumbrados al


    contacto, no parecia


    extra?o.


    Martin tampoco pareció no darle mucha importancia, siguió masajeando su tobillo, presionando


    algunos de los músculos de su pierna y luego hubo otro tirón.


    ‘Duele.”


    Petrona encogió su pie, pero solo lo dijo suavemente.


    Martin pausó su movimiento, levantó vista hacia e y descubrió que estaba mordiéndose elbio,


    luciendo agraviadao si él hubiera maltratado de alguna manera.


    “Aguanta,”


    Le dio misma vieja frase y continuó con su movimiento.


    Petrona lo miró en silencio, penso que incluso cuando fuera vieja, no olvidaria esa escena.


    Mordiéndose elbio, se acercó un poco hacia él.


    “Está bien. Baja.”


    Martín soltó justo en ese momento y levantó vista hacia e.


    Petrona apoyó su mano en el borde de piscina, sus ojos parpadearon, se deslizó un poco hacia


    piscina,


    temerosa.


    El frunció el ce?o, rgó el brazo por debajo de su rodi, pasó por su cintura y llevó directamente


    al agua.


    Petrona no sabía nadar, así que naturalmente se aferró al cuello de Martin y no se soltó.


    Ambos estaban en trajes de ba?o en ese momento, había mucho contacto corporal.


    Petrona podia sentir firmeza del pecho de Martin y él, naturalmente, también podía senti


    ramente.


    La sumergió en el agua, peros manos de Petrona seguían agarrando con fuerza su cuello.


    “No me sueltes, tengo miedo“.


    Petrona le advirtió con voz alta, sus pies chapoteando en el agua, sujetando firmementes piernas de


    Martin. E se aferraba a élo un pulpo.


    El rostro de Martin cambiaba con cada reión de e, sus manos rodeánd sin solta un instante.


    “?Vas a aprender o no?”


    E levantó cabeza desde su pecho, sus finos rasgos a vista de Martin. él entrecerró los ojos


    ligeramente. “Entonces, ?vas a ser mi instructor hoy?”


    él frunció ligeramente el ce?o y observánd dijo, “Puedes buscar a alguien más si quieres“.


    Petrona se aferró a él aún más fuertemente.


    E podía decir que Martin queria ense?arle personalmente.


    ?Por qué iba a buscar a alguien más si lo tenia a él?


    Además, en ese momento estaba ansiosa por más.


    Martin habia conmovido ese día.


    “No buscaré a nadie más, te quiero a ti!”


    El cuerpo de Martin se tenso ligeramente.


    Las pbras de Petrona, sumadas a su cuerpo pegado al suyo, le impedian concentrarse.


    “?Qué has dicho?


    Petrona humedeció susbios, “Martin.”


    “?Qué?”


    Petrona levantó cabeza, observando su rostro durante unrgo rato, su mano alrededor de su cuello


    se tensó y acercó su cabeza a suya.


    Fue demasiado rápido para reionar.


    El contacto suave y cálido, aturdía su cerebro.


    Los ojos entrecerrados de Martin se abrieron de golpe, observando a audaz mujer en sus brazos.


    Petrona no era audaz.


    Se detestaba a sí misma, se sentiao una cobarde.


    ?Eso se consideraba audacia?


    ?Cuánto tiempo había codiciado a ese hombre?


    No era un dia, ni dos, ni un mes, ni un a?o. Desde que lo conoció, hace casi ocho a?os lo había


    hecho. Un tiemporgo y tortuoso.


    No sabía cuánto había torturado.


    Ver lo que no podia tener o verlo con otras mujeres, desgarraba su corazón poco a poco. El hecho de


    que hubiera aguantado tanto sin tocar a ese hombre, mostraba cuán cobarde era.


    Probablemente no había ninguna mujer en el mundo más despreciable que e.


    La habilidad de Petrona eramentable.


    Pero aun así, no estaba dispuesta a rendirse, se adentró con determinación en el territorio de Martin.


    El dejó “invadirlo‘ sin restriones. En realidad, su espalda ligeramente arqueada, mostraba


    ramente que él estaba cooperando.


    Su ‘indiferencia” hizo que Petrona sintiera un ligero desencanto.


    Soltó una mano, deslizando sus dedos frescos y suaves por su hombro.


    Se detuvo en su pecho.


    Ese toque suave hizo que el cuerpo de Martin se tensara, su respiración se volvió errática.


    Agarró mano traviesa de Petrona, “?Sabes lo que estás haciendo?”


    E jadeaba ligeramente, su rostro se habia vueltopletamente rojo.


    “?Quién te dijo que me provocaras todo el dia? ?Te lo buscastel”


    La habia provocado durante muchos a?os, debería haberlo hecho hace mucho tiempo.


    Martin apretó un poco más, ?Cuándo te he provocado?”


    “Todo el tiempo“.


    Petrona no iba a dejarlo ir, con una mano en su hombro, levantó cabeza para besar susbios


    mientras haba.


    Aunque Martin intentaba esquiva, e siempre conseguia besarle con facilidad.


    “Petrona, ?estás acosándome?”


    cas, no seria justo s


    “Si, si me provocas, no seria justo si no te acosara un poco.”


    Tenía todass ventajas, si no hacia algo, sería injusto consigo misma.


    Las pbras de Petrona hicieron reír a Martín.


    ?Esta mujer aún se podia mar mujer?


    Era tan descarada y directa.


    “?Cuando te provoqué? Dimelo y lo corregiré.”


    Petrona negó con cabeza, “No puedes corregirlo, a menos que cambies tu rostro.”


    Al escuchar eso, Martin frunció el ce?o, se alejó un poco de e y le preguntó con frialdad.


    “?Estás diciendo que solo te importa mi rostro?”


    E asintió sin pensarlo mucho, “Sí, sí, Martin, eres muy guapo.”


    El hombre se mordió elbio, sin saber si estaba molesto o emocionado.


    ?Cómo era diferente esto a cuando los gamberros de calle le decían a una chica “estás bien


    buena“?


    Si lo maban gamberro, se emocionaba aún más.


    Petrona, sin embargo, no perdiós esperanzas y continuó cortejándolo, sin dejar de har, tratando


    de seducirlo de todass maneras posibles.


    Martin se dejaba llevar a medias, permitiendo en ocasiones que Petrona lo besara.


    ?Ya terminaste o no quieres aprender?”


    E se apretó más a él, “Déjame besarte un poco más.”


    Martin no dijo nada.


    Esa maldita mujer, ise estaba volviendo más apasionada!


    Viendo cómo e se acercaba, a veces mordisqueando su barbi, otras veces murmurándole al oído.


    Audaz, apasionada, incesante.


    Sin poder evita, abrazó apretadamente, metió mano en el agua y agarró su pierna.


    Llevánd hacia undo, sentó en los escalones de salida del agua, apoyándose en e y


    tomando el control de situación.


    A diferencia de suave lluvia de Petrona, los besos de Martin erano una tormenta.


    Al principio, Petrona podia seguir el ritmo, sin querer ser superada por Martin.


    Al final, sin embargo,enzó a asustarse, teniendo dificultades para respirar, hasta que él cambió de


    posición y dirión, así que tuvo que apartarlo con un empujón.


    ?Cómo podria Martin solta tan fácilmente?


    Cuando intentó acercarse nuevamente, e levantós manos en se?al de rendición.


    “No, no, Martin, ya basta, ya he tenido suficiente por hoy.”


    El frunció el ce?o.


    ?Qué significa “he tenido suficiente“, “eso era todo“?


    ?Esa maldita mujer, cuando él le pidió que parara, e siguió besándolo!


    Ahora que él estaba excitado, e habia tenido suficiente?


    ?Todo dependía de e y él era solo un objeto?


    ?Podia parar cuando quisiera?


    ?Eso es lo que una mujer debería decirle a un hombre?


    “Petrona, no puedes tomar esa decisión ahora!”


    Dicho eso, agarró una de sus piernas.


    “Martin.”


    Petrona miró al hombre, cuyos ojos estaban llenos de ira y deseo, y sintió más miedo.


    Si no tenia cuidado, podria haber un idente.


    “Martin, calmate. Cometi un error, ?no es suficiente con admitirlo?”


    Demasiado tarde!”


    Martin le grund, teniendo en cuenta su embarazo, no arrastró hacia él, sino que subió unos pocos


    escalones hacia e.


    “No, no, Martin, tú, calmate,eti un error, realmente lo hice, mira, estoy embarazada.”


    “El médico dijo que se puede hacer ejercicio moderado!”


    Petrona no dijo nada. Probablemente malinterpretaste pbra “ejercicio“.


    “No, no, te equivocas, además, esto, esto es un lugar público, no podemos hacerlo aquí.”


    *Reservé todo el lugar!”


    Pero debe haber cámaras de seguridad!”


    Era un lugar de negocios y habia riesgos inevitables. Incluso si reservó todo el lugar, ?todavia debian


    haber cámaras de seguridad!


    Martin se detuvo por un momento, mirando a esquina del techo de piscina yo era de esperar,


    había


    cámaras.


    Belonging ? N?velDram/a.Org.


    Petrona soltó un suspiro de alivio, bajo cabeza para arrer ropa que se había desordenado y


    notó una mancha roja en su pecho.


    Se detuvo, miró hacia arriba y vio que había marcas simrmente dispersas en su cuerpo.


    Al pensar que eran obra de Martín, su rostro se sonrojó aún más.


    Después de arrer su ropa y levantar cabeza, vio a Martin con los ojos fijos en e,o un tigre


    listo para atacar,o si fuera a saltar sobre e en cualquier momento.


    Petrona se sobresaltó, su corazónenzó atir más rápido.


    No era el momento ni el lugar correcto para hacer algo asi.


    ?No tenia valentia para hacer cosas asi en lugares públicos!


    Martin estaba justo frente a e, su mayor deseo durante muchos a?os estaba justo frente a e, pero


    el lugar


    era incorrecto y e estaba embarazada, jeso también era incorrecto!


    A pesar de que estaba tan cerca de conseguir lo que quería, todo lo que podía hacer era mirar.


    ?Estaba tan frustrada!


    Rápidamente se llevó una mano al pecho y miró a Martin, tragando saliva.


    “De verdad, no hagas tonterias”


    Sus ojos se desviaron involuntariamente hacia el traje de ba?o de Martin y. ?Ay Dios!


    Con el rostro enrojecido, forzó su cabeza a mirar a undo, mordiéndose elbio y susurrando:


    “Deberias calmarte un poco”


    La cara del hombre se oscureció de nuevo.


    Cons mejis ligeramente sonrojadas, soltó su pie y se sumergió en piscina,


    “?Petrona, no te perdonaré!”


    Después de soltar una amenaza, e escuchó el sonido des salpicaduras de agua y cuando levantó


    la vista, Martin ya se estaba alejando nadando.


    No fue hasta que él habia nadado cinco o sels veces de un extremo a otro de piscina que se acercó


    a e.


    “?Vas a aprender o no?”


    Vio que él se había calmado y asintió con cuidado antes de meterse al agua.


    Martín, con el rostro serio, sostenía con ambas manos, su mirada recorriendo su cuerpo una y otra


    vez.


    “Levanta pierna.”


    Petrona levantó una pierna primero, intentó con segunda, pero no tuvo éxito, por lo que lo miró un


    poco avergonzada.


    “Tengo miedo.”


    Martin le replicó: “Idiota.”
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