Capítulo 399
Al oir bu en el tono de Natalie, Matilda se mordió con fuerza elbio inferior. Ahora a Leonardo le
gustaba Natalie y Ricardo queríacer a Leonardo, ?por eso vino hoy!
Al ver que Natalie iba a marcharse, el tono de Matilda se enfrió por fin, -Hermana, estás tan
desesperada ahora, ?no tienes miedo de arrepentirte en el futuro?
Natalie sonrió, -Si me arrepiento o no es asunto mío, tú no te preocupes.
Después de decir eso, Natalie miró a Leonardo y dijo: -Estoy cansada, vuelvo a mi habitación a
descansar.
-Sí.
Cuando Natalie se fue, todo el salón quedó en silencio.
La mano de Matilda que colgaba a sudo se tensó por rabia.
-?Todavía no te vas?
Al oír gélida voz de Leonardo, Matilda se desesperó.
Se levantó y dijo: -Leo, no lo olvides, aún me debes un último deseo.
Leonardo miró: -?Quieres usarlo ahora?
Matilda dudó y finalmente bajó los ojos y dijo: -No, encontraré manera de resolver los asuntos de mi
familia por mí misma.
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Leonardo no dijo nada más, sólo miraba inexpresivamente, queriendo que se marchara.
Matilda respiró hondo, se levantó y se fue.
Al llegar a casa, Beata seguía sentada en el sofá llorando.
Matilda estaba harta, empresa había agotado últimamente, y ahora Ricardo enga?aba y quería
divorciarse de Beata, dejánd exhausta.
Después de quedarse un rato en puerta para calmarse Matilda se dirigió a Beata y se sentó.
-Mamá, no llores, es inútil llorar ahora. Lo más importante es encontrar manera de impedir que papá
se
divorcie.
Beata dejó de llorar y se atragantó mientras se secabas lágrimas y dijo: -?Le he tratado con todo mi
corazón durante tantos a?os y me ha hecho esto! Me dan ganas de coger un cuchillo y matarlo.
Matilda respiró hondo y dijo lentamente: -Las cosas han pasado, es inútil que te quejes ahora, tienes
que pensar en cómo solucionarlo.
-Acabas de ir a ver a Natalie, ?no? ?Qué te ha dicho?
Matilda dijo en voz baja: -Mi hermana dijo que el asunto de familia López no tiene nada que ver con
e.
+15 BONOS
Beata apretó los dientes y dijo: -?Sabía que esa desalmada no se preocuparía por mí!
-Vale, no hablemos de eso. Le pedí a mi abogado que revises propiedades de papá y que solicite un
congmiento de fondos. Si de verdad quiere el divorcio, demándalo por infidelidad conyugal.
Matilda parecia tranqu cuando decía esto.
Ricardo y Linda tenían un hijo y habían hecho todo lo posible por ocultarlo durante tantos a?os, que el
propósito era obvio.
Cuando pensó en que Ricardo había dicho antes que le dejaría a e el Grupo López, Matilda creía
que era hipócrita en extremo. Debería haber decidido hace mucho tiempo que le dejaría empresa a
su hijo, por eso no dejó ocuparse de los negocios depa?ía, y no se permitió entrar en
empresa para adquirir
experiencia.
Beata se secós lágrimas, asintió con cabeza y dijo: -Lo sé, Mati, te haré caso.
Matilda le cogió mano y le dijo despacio: -Mamá, llevas muchos a?os casada con mi padre, lo mejor
es encontrar manera de convencerlo. Mientras él te siga queriendo, podemos acabar con esa zorra
Linda y su hijo poco a poco, sin prisas.
Matilda sabía muy bien que era casi imposible que Ricardo volviera, Linda era joven y guapa, y tenía a
su hijo
en manoo baza.
-Bien, lo sé. Lo pensaré…
No se divorciaría de Ricardo, ?no porque lo amaba, sino porque no quería que perra Linda se saliera
con
suya!
La criada se acercó y dijo: -Se?ora, viene su prima.