Capítulo 138
Al ver a su querido hijo sentado en si de ruedas, Antonia se sintió desconsda, apartó a Natalie
y se precipitó a él.
-?Así estás y aún defiendes?
Leonardo frunció el ce?o y replicó: -Mi idente no tiene nada que ver con e.
Antonia se rio fríamente. -Si no fuera porque tenías que ir al Registro Civil para divorciarte de e,
?habrías tenido ese idente?
Nadie podría prever ese tipo de cosas.
-Basta, ya no necesitas decirme nada, no quiero escuchar más. A partir de hoy, te mudas de
nuevo a casa.
El semnte de Leonardo se volvió sombrío. —No lo haré.
-De todos modos, ?no dejaré que sigas con esta mujer!
-La mujer a que te refieres es mi esposa y tiene un nombre. Aunque no te gusta, espero que
Antonia, conmocionada, abrió mucho los ojos, incapaz de creer que durante el poco tiempo que e
llevaba en el extranjero, elportamiento de Leonardo hacia Natalie había cambiado
tanto.
-Leo, esta mujer sólo te causará da?o. Ven conmigo ahora mismo. ?Me encargaré del divorcio!
Leonardo miró fríamente y, con voz llena de enojo, insistió: -Esto es asunto entre e y yo, así que
espero que no te metas.
Antonia se puso lívida de ira y rugió: —?Leonardo, ?intentas cabrearme?! ?Sabes que casi tuve un
ataque al corazón cuando me enteré de tu idente? Pero ahora, ?estás peleando conmigo por
alguien que causó tu paralización?
Leonardo frunció el ce?o y preguntó con precisión: —?Cómo sabías de mi idente?
él había ordenado a todos que no le informaran a Antonia y a Ramón sobre su idente. Incluso si se
enteraban, debería ser cuando regresaran para celebrar el cumplea?os de Josefina.
Al escuchar eso, Antonia se sintió un poco culpable y desvió mirada, sin atreverse a mirar a
Leonardo.
Después de todo, había veces en que hasta e temía enojarlo.
-No importa cómo lo sabía. En cualquier caso, no permitiré que sigas con Natalie.
1/3
This is property ? N?velDrama.Org.
+15 BONUS
Leonardo era todo para e, y si le pasaba algo a él, preferiría renunciar a su vida.
-En fin, no me mudaré. Haré que Gaspar te lleve a casa más tarde.
-?Leonardo!
Antonia se enrojeció de ira y se quedó mirándolo, desesperada. -?Quieres que me dé un infarto de
coraje para estar conforme?
Leonardo no le hizo más caso y posó su mirada en Natalie. -Voy a ba?arme. ?Puedes ayudarme?
Natalie tampoco quería enfrentarse s a Antonia. Había soportado su bofetada porque el idente
de Leonardo sí tenía algo que ver con e.
Pero si Antonia volvía a ataca, ?no toleraría más!
E asintió y se acercó a Leonardo, pero cuando iba a empujar su si de ruedas, Antonia apartó
bruscamente.
-?Quitate mano! ?No te acerques más a Leo!
Natalie, en lugar de enfurecerse, se rio y dijo: -Está bien. Ya que ma?ana tengo que trabajar, tú te
ocupas del se?or Ramos.
Dicho eso, se dio vuelta y se fue.
Una vez que Natalie desapareció del salón, Antonia se preparó para empujar si de ruedas, pero
Leonardo prestó el botón de dirión y se volvió a e.
A pesar de que estaba en una posición inferior en altura, su aura que emanaba seguía siendo
dominante e imponente.
-Mamá, déjame ser ro: no pienso divorciarme de Natalie. Te sugiero que lo aceptes lo más pronto
posible.
Antonia rechinó los dientes y le preguntó furiosa: -?Qué tiene Natalie de bueno? ?Te viste obligado a
casarte con e en primer lugar! Ahora que Matilda ha vuelto, ?deberías divorciarte cuanto antes para
casarte con e!
Había visto a Matilda crecer desde ni?a y, a sus ojos, e era nuera más adecuada.
En cuanto a Natalie, una chica del campo, el hecho de llevar tres a?os casada con Leonardo ya era su
mayor fortuna.
-No me casaré con Matilda. Si te gusta tanto, puedes considera tu ahijada, pero no me
involucres con e.
Antonia lo miró incréd y exmó: -?No te gustaba Matilda antes? ?No me digas que estás
enamorado de Natalie!
2/3
+15 BONUS
Leonardo frunció el ce?o y replicó: -?Qué tiene que ver si estoy enamorado de e o no?
-Si no amas, ?por qué no aceptas el divorcio? Mira, e no se lleva bien con su familia, y si te casas
con Matilda, eso significa que tendrás el respaldo de familia López. Pero si sigues con Natalie, ?no
obtendrás nada!
Leonardo fijó en e los ojos fríos y dijo pbra por pbra: —Escucha, no necesito a una mujer para
afianzar mi carrera.
Al ver lo obstinado que era, Antonia se enfadó tanto que le costó respirar.