Capítulo 64
De buenas a primeras, uno diría que Aspen estaba huyendo de e, y que querría poner tierra de por
medio y marcar bien ro que entre ellos no hay nada.
Pero fue él quien siempre había negado el divorcio.
?Qué raro! No podía entenderlo.
“Te digo que ese está jugando contigo, dime quién es y yo le digo a mis padres que te echen
una mano.”
Los padres de Tania eran profesores universitarios con un montón de conexiones y estudiantes
destacados en todass áreas.
Aunque no eran des familias más top de Puerto Rafe, eran muy respetados.
Si no fuera porque eran bien humildes, serían de esos que todos conocen en Puerto Rafe.
Pero Carol se hizo dificil, porque no quería meter a Tania en líos con familia Bello, que no es
precisamente más querida en Puerto Rafe.
Se rumoreaba que esa gente tiene unas cuantas vidas en su conciencia.
Ese puesto de familia más rica no era algo que se consiga sin esfuerzo, se metían en todo, en lo
legal y lo no tan legal.
Y todavía no se había terminado lo del acuerdo de confidencialidad, así que no podía har de más.
“Mejor no te metas en lo del divorcio, si algún día me veo sin salida, ahi si que te pediré ayuda.”
Tania suspiró,
“Bueno, está bien, pero si necesitas algo, me dices, yo s no puedo hacer mucho, pero mis papás sí
que pueden.”
Carol no quería har más del tema y Tania no le insistió.
Esa era amistad que vale pena, saber dónde están los límites.
No ser pegajoso, pero tampoco distante, estar ahi cuando uno lo necesita.
Carol le agradeció con una sonrisa.
Tania cambió de tema,
“De verdad te digo, tus tres angelitos no se parecen a ti para nada, se ven igualitos al papá. Ay, si ese
hombre fuera un buen esposo, tal vez ustedes podrían…”
Carol cortó en seco,
“Ni lo sue?es, yo no voy a hacer vida con él.”
Por no har de cómo forzó y le arruinó vida, solo con su forma de ser tan fria ya no podría.
?De qué sirve tener una cara bonita si siempre asustaba?
Vivir con él seríao tener al mismísimo diablo aldo.
Además, él ni siquiera queria.
“Ay Tania suspiró de nuevo, viendo tristeza en los ojos de Carol,
“Todos lo que te rodean son desgraciados, ese exmarido tuyo, ese padre de tus hijos…”
Pero Carol sonrió y le dijo,
*Para nada, mis tres tesoros son unos verdaderos campeones.”
Al har de los ni?os, Tania asintió de inmediato,
“ro que si, nuestros hijos son lo máximo, guapos e inteligentes. Te digo que si esos chicos se
lanzan a fama, rompen seguro, no me crees, sube un video de ellos a inte para que
veas.”
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Carol negó con cabeza, “No gracias.
Primero, porque no queria que sus hijos tuvieran que trabajar desde tan peque?os.
Y segundo, ?qué pasaría si ese hombre los viera y se diera cuenta de que son famosos?
Justo estaban en eso cuando los tres peque?ines salieron del cuarto.
Lain iba de punta en nco con su traje de ni?o ejecutivo, zapatitos brintes y hasta corbatin, parecia
un empresario en miniatura.
Ledo llevaba un look deportivo bien chévere, vestia un pantalon negro, sudadera y gorra a juego, con
un dragón bordado que parecia cobrar vida, parecia un verdadero principe de calle con estilo propio
Y Luca, con una falda de moda y una camisa nca con toques tradicionales, con unzo al cuello,
todo un joven con aire de épocas pasadas
Los tres lucian elegantes y llenos de vida.