Capítulo 63
Cerol nunca hublera imaginado que un Bello, con su prestigio, sería capaz de una jugada tan baja.
Ahora él no quería divorciarse.
Cuando Carol, cansada de esperar por más de dos horas en el registro civil, supo que Aspen no
estaba dispuesto a divorciarse, se enfureció tanto que quiso acabar con él ahí mismo.
?Qué traición! ?Qué falta de pbra, era peor que un perro!
En el fondo, Carol siempre había respetado a Aspen, pero hoy no pudo evitar maldecirlo en su mente
de peor manera.
Después de recuperar el aliento y calmar su furia, salió furiosa del registro civil.
Si no fuer
porque Tania y los tres peque?os esperaban en casa, en ese momento estaría en el camino para
enfrentar a familia Bello o ir directo a Regio Bello.
?Habían acordado divorciarse y ahora él se rehusaba! ?Acaso no era eso jugar cons personas?
Al pagar el taxi de regreso a casa, Carol sintió un pinchazo en el corazón.
En solo dos días, había gastado más de cien en taxis.
Y el resultado era el mismo, aún estaba casada.
Sin embargo, su tristeza desapareció rápidamente al escuchars risas que venían de adentro. de
casa.
Tania les preguntaba, “Díganme, ?no es linda su madrina?”
Los tres peque?os le respondieron al unisono, “?Linda!”
“Jajaja, y diganme, ?su madrina no es adorable?”
“?Adorable!”
“?Y su madrina no será un hada?”
“?Nuestra madrina es un hada!”
Las carcajadas de Tania casi hacían temr el techo de casa.
Carol no pudo evitar sonreír, abrió puerta y entró.
Al ve, los tres peque?os se levantaron del suelo y corrieron hacia eo tiernos tigrecitos,
“Mami!”
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“?Mami!”
“?Mami!”
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Carol le respondió a cada uno, repartiendo besos, uno para cada uno.
Tenia no podía contener su emoción,
Estos peque?os son tan adorables, y tan guapos. ?Los adoro!”
Carol, sonriendo, le dijo, “Tú también deberías tener algunos.”
“No, gracias. Tener hijos es muy duro, me da miedo. Además, soy muy exigente con belleza, ?y si
no salen tan lindos? No los puedo devolver.”
Carol leentó, “Tus padres solo te tienen a tio hija preciosa, están esperando nietos, tarde o
temprano vas a tener que tenerlos.”
“Ni lo sue?es, ya lo decidí, lo quieras o no, ya soy su madrina. Cuando mis padres regresen, los
llevaré con los peque?os y les diré que son mis tres hermosos hijos.”
Carol sonrió con resignación y le preguntó, “?Qué quieres cenar esta noche?”
“Ya elegi, vamos a San Rafael, yo invito.”
?Vamos allá? Pero es costoso.”
“Un lugar barato no está a altura de belleza de mis tres tesoros. Ya reservé el salón privado, no te
demores, arréte y vámonos.”
A Carol le dolia el bolsillo, pero tampoco quería arruinar el ánimo de todos. Vencida, les dijo a los
peque?os,
“Cámbiense, vamos a cenar con su madrina.”
“?Yupi, vamos aer un festin!”
Los tres peque?os no cabían de felicidad.
Cuando los ni?os se fueron a cambiar, Tania le dijo,
“Felicidades por deshacerte de ese patán, saca el certificado de divorcio para que lo vea.”
Carol puso cara de amargura, “No se concretó.”
*?Cómo que no?”
“Shh, los ni?os no saben que quiero divorciarme.”
Desesperada, Tania bajó voz y le preguntó,
“?Qué pasó? ?No dijiste que te divorciarías esta tarde? ?Por qué no sucedió?”
“Me dejó ntada.”
“?Bah! ?Qué está pensando? ramente no te quiere, pero ?por qué sigue aferrándose a ti? ?Será
que quiere vengarse de ti de esta manera? Si es así, es unpleto psicópata.”
Carol tampoco entendía por qué Aspen se negaba a divorciarse de e.