<b>Capítulo </b><b>130</b>Published by N?v''elD/rama.Org.
En el cielo sobre el hotel, mas furiosas y humo negro danzaban salvajemente. Las lenguas. de fuego devoraban todo a su paso con voracidad.
Sin pensar ens consecuencias, Soraya senzó hacia el fuego. Al entrar al hotel, el aire abrasador <b>golpeó </b>su rostro, y el humo espeso llenó el aire, haciendo que su visión se volviera borrosa, el crujido des mas ardientes resonaba a su alrededor.
E, por idente, inhaló un poco de humo, haciendo ques lágrimas corrieran por sus mejis<b>. </b>La temperatura ardiente dentro hacía <b>que </b>le costara respirar; entonces se cubrió boca y nariz con manga húmeda y encontró boca de escalera, corriendo rápidamente hacia el tercer piso.
El rugido des mas alrededor parecía siniestra risa de muerte, haciendo que su corazóntierao un tambor. ?Cristián, no puedes morir! Si tú mueres, yo no podré seguir viviendo.
Mientras corría, una chispa alcanzó su ropa, que empezó a arder. Pero e ni se dio cuenta. En su mente, solo había una creencia; tenía que encontrar y salvar a Cristián. No sabía dónde estaba él en el tercer piso, así queenzó a gritar su nombre tan prontoo llegó: “?Cristián, ?dónde estás? ?Escuchas mi voz?! ?Si escuchas mi voz, haz algún ruido! ?Cristián, ?dónde estás?!“.
E corría entre el humo denso ys mas ardientes, buscando con luz del fuego: “?Cristián, ?dónde estás?! Cristián<b>…</b>”
En el tercer piso.
En el cuarto más alejado, Cristián estaba debajo de su guardaespaldas. Y no muy lejos,
estaba el conductor.
El guardaespaldas, a su izquierda, había protegido a Cristián, quien había estado reunido con un cliente ese día. El cliente, sin nadie que lo protegiera, no tuvo tanta suerte y fue astado en el acto.
El incendio del hotel fue causado por una explosión repentina de gas en cocina. La onda expansiva fue tan grande que volcó los pisos superiores justo encima de cocina. Aunque el cuarto donde estaba Cristián estaba lo más lejos posible de cocina, todavia se vio afectado. Cuando los bloques de concreto del techo cpsado cayeron, el guardaespaldas, rápido de reflejos, lo cubrió con su cuerpo y el conductor, al darse cuenta de explosión desde el auto, corrió sin pensar a salvar a los demás. Desafortunadamente, apenas entró al cuarto, una viga calcinada lo golpeó, dejándolo inconsciente.
Cristián, con apenas un hilo de vida, creyó escuchar voz <b>de </b>Soraya en su delirio; <b>penso </b><b>que </b>era una alucinación. Pero a medida que e se acercaba más <b>y </b>más, su voz se volvía más urgente, y él se dio cuenta de que no era una llusión. En ese momento, encontró <b>voz </b><b>de </b>Soraya inesperadamente reconfortante; con gran esfuerzo<b>, </b><b>logró </b>responder. Estoy… aquí.
Capliulo 130
Soraya… estoy en el cuarto más alejado…”
Con esa simple frase, usó toda su fuerza; su conciencia también se volvía cada vez más
borrosa.
Soraya, al escuchar su débil mado, corrió hacia él con desesperación. Aunque había empapado su cuerpo al entrar, en ese momento su ropa estaba casi seca y el borde de <b>su </b>falda había sido consumido pors mas, su cabello mojado ya estaba chamuscado, y <b>su </b>rostro estaba cubierto de hollin. Apagó rápidamentes mas en su cuerpo y dijo: “Cristián, aguanta, voy a salvarte“, mientras corría, cosas caian del techo de vez en cuando, casi golpeánd.
Afuera del hotel, al ve entrar sin dudar, algunos bomberos, preocupados, también se adentraron. Para ellos, salvar una vida significaba todo.
Cuando Soraya encontró donde estaba Cristián, casi murió del susto al ver escena. El guardaespaldas yacía con un enorme bloque de concreto sobre él, sangrando por cabeza, con los ojos cerrados, y Cristián estaba atrapado debajo de él, inmóvil. Y sobre el conductor, había caído una viga de madera. Esa viga, parte de decoración del hotel, en ese momento ardia violentamente sobre él; su ropa en espalda ya había sido consumida por el fuego, y parte bajo presión de viga estaba carbonizada, emanando un olor nauseabundo, también se le había quemado todo el cabello, y su cara estaba tan chamuscada por el calor que ya estaba deformada.
Capitulo 131