manos en su falda y se acerc¨® a ¨¦l ¡°Amor, v¨¢monos, al hospital¡°, y lo empuj¨® hacia el carro, mientras Galileo lo ayudaba a subir y luego guardaba si de ruedas en el maletero.
E quena ir al hospital tambi¨¦n, pero ya no habia espacio en el carro. Cristi¨¢n, sin prestarle atenci¨®n, cerr¨® puerta del carro friamente ¡°Conduce¡°.
Tan prontoo el chofer arranc¨®, Soraya se sinti¨® furiosa: ?Ah, qu¨¦ ingrato! ?Me esforc¨¦ un mont¨®n para sacar a esa gente del carro, y este tipo se aprovecha estando en su si de ruedas! ?Qu¨¦ rabia, qu¨¦ rabia¡°.Content (C) N?v/elDra/ma.Org.
Cristian, escuchando sus pensamientos, sonrio ligeramente. El chofer y Galileo lo miraban con una expresi¨®n de shock, pero el lesnzo una mirada. ¡°No dejen que e descubra que podemos escuchar sus pensamientos¡°.
Aunque no entendiano era posible, no se atrevieron a revrlo.
¡°Entendido¡±
Apenas Cristian se habia ido, Tiziano aparecio. Avanz¨® r¨¢pidamente hacia el lugar del idente y, al ver a Soraya no muy lejos, penso que estaba viendo cosas: ¡°Soraya?¡°.
Al escucharlo, e levant¨® vista. Tiziano, viendo el cambio radical en e, no pudo ocultar su admiraci¨®n: ¡°Eres t¨² de verdad ?Qu¨¦ haces aqu¨ª, y por qu¨¦ cambiaste tu peinado y tu ropa? ?Por qu¨¦ est¨¢s cubierta de sangre? ?Est¨¢s herida?¡°. sus preguntas eran una tras otra, llenas de preocupaci¨®n,o si le doliera ve herida.
Soraya lo examino de arriba abajo. El luc¨ªa un estilo simple pero elegante, tanto en jeanso en camisa, todo le sentaba de maravi. Comparado con el formalismo de Cristi¨¢n, ¨¦l irradiaba una vibra agradable y c¨¢lida. Su cabello, peinado hacia atr¨¢s, briba con encanto, su mirada fuerte y sus ojos brintes,os estres m¨¢s luminosas en el cielo nocturno, desteban un brillo seductor. Bajo una nariz bien definida, susbios delgados esbozaban un aire de rebeldia.
Soraya pens¨® para si misma con admiraci¨®n: ¡°Vaya, el pat¨¢n si que era guapo, no es de extra?ar que original se dejara seducir, prefiriendolo a ¨¦l sobre Cristian¡°.
Compar¨¢ndolos, aunque el pat¨¢n no fuera tan guapo, tenias piernas sanas, sabia c¨®mo coquetear y tenia un encanto especial. Solo una tontao original caeria en sus redes por sus dulces pbras.
Soraya retir¨® su mirada y se dio vuelta para irse. Al ve irse, Tiziano agarr¨® r¨¢pidamente, fingiendo preocupaci¨®n: ¡°?Qu¨¦ te pasa? Si est¨¢s herida, te llevo al hospital¡°.
E se sacudi¨® de su agarre: ¡°L¨¢rgate, y no me busques m¨¢s. Si me ves, mejor cruza de acera¡°.
Tiziano qued¨® en shock al ser rechazado, ?qu¨¦ estaba diciendo esa ingrata? Que se alejara! Durante m¨¢s de un a?o, ?no hab¨ªa sido e quien lo habia seguido a todosdos, am¨¢ndolo hasta locura, incluso despreciando a Cristi¨¢n por ¨¦l? Para estar con ¨¦l, le ha entregado hasta el deportivo que Cristi¨¢n le habia regdo, mansi¨®n y hasta el proyecto de Grupo Fuentes. Todo lo habia hecho para ganarse su favor, para poder casarse con ¨¦l, se pasaba peleando con su esposo y pidiendo el divorcio a cada rato. Pero en ese momento, ?tenia el descaro de decir que en el futuro deberia evita! ?Acaso se ha golpeado cabeza? Si no fuera porque estaba tras apoderarse del Grupo Fuentes, ?por qu¨¦ iba a acercarse a prop¨®sito a e, una mujer con tan m reputaci¨®n y considerada un desastre total?
CapÃtulo 12
Cap¨ªtulo 12
Antes de que Tiziano pudiera reionar, Sorayh, que habia dado unos pasos, de repente se gird. Al ve girar, ¨¦l sonri¨® orgulloso y con deed¨¦n en su coraz¨®n. Ah, estabas fingiendo, te dejar¨¦ fingir! Ni tres segundos y ya no puedes seguir, ?c¨®mo no voy a saber cu¨¢nto me amas?¡±
Es imposible que Soraya pudiera alejarse de ¨¦l. Para llegar a su cama, intent¨® drogarlo varias veces. Si no fuera por su precauci¨®n, ¨¦l ya habria caldo en sus trampas sucias. La ¨²nica digna de ¨¦l era talentosa Tania, no una in¨²tilo Soraya. Su sonrisa de orgullo hizo que ¨¦sta ¨²ltima se sintiera muy molesta. Entonces, le dio una bofetada y luego lo que dijo casi hizo que Tiziano explotara de ira: ¡°?Qu¨¦ pasa, tan feo y todavia so?andoo un sapo esperanzado? ?Sue?as con que me case contigo? ?Por qu¨¦ no tenzas al cielo? ?Dejar a un esposo quapo y adinerado por ti, una carita bonita que solo quiere chupar mi sangre? Mira esos ojos de pelea de gallos, tan feos que casi se te caens bs de los ojos, qu¨¦ fea esa cara! Ay estar¨¢s estre?ido? Pareces tan doloridoo si no pudieras hacer popo, ?quieres que tepre unxante para que Tuyaso un rio?¡±
Chispita puedo escuchar lo que piensa este perdedor?¡°.
Chispita, emocionada, dijo ¡°Esto es una bendici¨®n que te consequi! El nivel de repulsi¨®n de Cristi¨¢n est¨¢ a punto de llegar a 100 Para quepletes tu misi¨®n y vivas m¨¢s tiempo, aprovecha una actualizaci¨®n del sistema para darte habilidad de escuchar pensamientos¡°.
¡®Chispita, jeres increible! Eres mi estre de suerte, te adoro. Como los gatos aman a los ratones¡°, Soraya descubri¨® que podia escuchar los pensamientos de Tiziano y se rio a carcajadas en su interior.
Este se puso palido, apret¨® los pu?os, pareciendo haber visto un fantasma, ?esa mujer estaba loca? ?Sab¨ªa lo que estaba diciendo?
E truncio el ce?o, despreciativa: ¡°?C¨®mo pude haber sido tan ciega para fijarme en alguien tan in¨²tilo t¨²? Te he dado afrodisiacos varias veces y ni asi reionas, ?naciste impotente o ya te has gastado todo? Pff, un producto sin garantia, calidad, ni devoluci¨®n, y todavia me animas a divorciarme. Si me divorcio y me voy contigo, ?con que vas a mantenerme?¡±
Tiziano, furioso, agarr¨® del cuello de camisa, levantando mano para golpea: ¡®Mujer despreciable, ?te atreves a humirme as? Si no le muestro qui¨¦n soy, se creer¨¢ que puede hacer lo que quiera¡°.
Y el sonido de bofetada reson¨® fuerte. Tiziano fue enviado al suelo con un golpe, levantando cabeza furiosamente
no se acerc¨®, e
¡°?Desgraciada, vas a morir¡°, se levant¨® furioso, deseando darle una li¨®n a Soraya. Pero cuando su mano se agarro su mu?eca y torci¨® hacia abajo con fuerza.
La mano del hombre se rompi¨® directamente. Luego, le devolvi¨® una bofetada.
¡°Agh¡°, el grit¨® de dolor, abrazando su mano yment¨¢ndose.
Soraya solto una carcajada ¡°D¨¦bil, ni siquiera puedes enfrentarte a mi. Antes estaba ciega, me fij¨¦ en tu cara de f¨¦nix, boca grande sin utilidad, cuerpo in¨²til, sin dinero en cartera. Pero ahora he despertado, no quiero ser tu cajero autom¨¢tico ni ser enga?ada, te dejo. Adem¨¢s, te aviso amablemente que mansi¨®n, el auto deportivo ys tarjetas bancarias que te di, ma?anas remar¨¦ a nombre de mi esposo. La propiedadpartida entre esposos, sin el permiso de mi marido para transferencia, ¨¦l tiene derecho a rema legalmente. Te demandar¨¦ por fraude, si no quieres ir a c¨¢rcel o no quieres que haga un esc¨¢ndalo y no puedas mantenerte en Grupo Peralta. Preparas cosas esta noche, yo ir¨¦ ma?ana a buscas¡°.
E lo mir¨® con una sonrisa maliciosa: ¡°Y si no temes que le cuente tu verdadera identidad a Cristi¨¢n. Entonces no devuelvas esas cosas, si se expone identidad del hijo ilegitimo de Fernando Fuentes¡¡±
Tiziano mir¨® aterrorizado, ?c¨®mo sabia esa mujer su verdadera identidad? ?Qui¨¦n se lo hab¨ªa dicho?N?velDrama.Org is the owner.
CapÃtulo 13
Cap¨ªtulo 13
Soraya le quebr¨® mano a Tiziano y le propin¨® unas cuantas bofetadas antes de irse con el ¨¢nimo pors nubes. ¨¦l, con una mirada venenosa, observ¨® c¨®mo e se alejo, con desden pens¨®: ?C¨®mo es que esta mujer cambi¨® de noche a ma?ana? ?C¨®mo es que ahora pelea asi de bien y sabe tanto sobre mi?¡®.
Se preguntaba furioso. La s idea de devolver lo que ha dicho e lo enfurecia a¨²n m¨¢s: ¡®Como si fuera tan f¨¢cil devolver lo que ya es mio.
Lleno de rabia, hizo una mada y orden¨®: ¡°Encuentra a alguien para darle una li¨®n a Soraya¡°.Belonging ? N?velDram/a.Org.
Del otrodo, una mujer exm¨® sorprendida: ¡°?Pero no has dicho que , casinz¨® su celr por el aire.
¡°Carajo, loca cambi¨® de actitud!¡±
Cristian, vi¨¦ndolo asustarse, mir¨® con indiferencia hacia undo.
Al ver que ¨¦ste lo miraba, Galileo le pas¨® el celr: ¡°Jefel (Vaya sorpresal¡°.
Cristian, confundido, tom¨® el celr y cuando vio a persona en el video, se detuvo un momento.
El sonido de cachetada fue tan fuerte que hasta el sinti¨® el golpe, vio c¨®mo su astuta esposa, por alguna locura, abofeteaba a Tiziano con arrogancia y hasta le rompia mano. Luego, le dio otra cachetada, ni se sabia c¨®mo el que grababa hab¨ªa a?adido esos efectos especiales, pero el sonido des cachetadas era tan fuerteo los fuegos artificiales, haciendo que toda imitaci¨®n de Cristi¨¢n desapareciera. Mientras que el ruido des cachetadas dej¨® a Galileo
emocionado.
¡°?Qui¨¦n diria que se?ora golpeando es tan imponente? Menos mal que nunca ofendi, si no, el cacheteado hubiera sido yo. Parece que, de ahora en adnte, cuando vea, mejor me voy por otrodo¡°.
Cristian lenz¨® una mirada fria y Galileo inmediatamente hizo un gesto de silencio; envi¨® el video a su propio tel¨¦fono y luego lo devolvio: ¡°Maneja este asunto del video, no quiero que aparezca en linea¡°.
Galileo asinti¨®: ¡°Yo me encargo¡°.
Vamos, si el chisme de Soraya poni¨¦ndole los cuernos al jefe se llegaba a saber m¨¢s, se?ora iba a ser linchada en linea.
Cristian volvi¨® a mirar hacia s de cirug¨ªa, pero lo que realmente ocupaba su mente era el inexplicable cambio de Soraya. Desde que se hab¨ªa desmayado y despertado noche anterior, se habia convertido en otra persona; empez¨® a preguntarse si cachetada de anoche habia despertado de alguna manera, cambiando su personalidad. Durante todo ese a?o, e lo ha estado enga?ando con Tiziano, peleando por divorciarse solo por ese amante. Y ese d¨ªa, de repente lo golpeaba, era todo un mundo al rev¨¦s para ¨¦l. Por ese hombre, e hab¨ªa estado dispuesta a dejar atr¨¢s a su hijo y a su esposo, incluso ya hab¨ªa preparado los papeles del divorcio, ?qu¨¦ estaba tratando de hacer esa mujer? Aunque no sabia qu¨¦ decian en el video, viendo cara de estre?imiento de Tiziano y arrogancia de esa mujer, estaba ro que nada bueno. Esa mujer tiene el talento de enfurecer a gente hasta muerte.
Dos horas despu¨¦s, puerta de s de cirug¨ªas se abri¨®, y los Smith eran llevados hacia fuera.
Cristi¨¢n se acerc¨® en su si de ruedas al m¨¦dico: ¡°Doctor, ?c¨®mo est¨¢n mis amigos?¡°.
El m¨¦dico se quit¨® mascari y habl¨®: ¡°Por suerte, ambos solo tienen heridas superficiales, no llegaron a ¨®rganos vitales. Los vidrios, aunque parec¨ªan graves, no perforaron ning¨²n ¨®rgano. El se?or tiene una cortada en cabeza por el vidrio, le pusimos siete puntadas. La se?ora est¨¢ menos herida. Protegida por su marido, no recibi¨® golpes en cabeza, sangre en su cabeza y cara es de su esposo. Ambos se quedan en observaci¨®n, ma?ana veremos si hay alg¨²n sintoma de conmoci¨®n cerebral¡°¨C
Cristian suspira aliviado: ¡°Bien, gracias por el esfuerzo, ?cu¨¢ndo despertar¨¢n?¡°.
¡°Pronto, una vez pase el efecto de anestesia estar¨¢n despiertos¡°.
Despu¨¦s de tradar a los Smith a habitaci¨®n, contratar a dos enfermeras y dejar a unos guardaespaldas afuera, Cristi¨¢n finalmente dej¨® el hospital.
Cuando ¨¦l lleg¨® a casa, a¨²n sin cenar, recibi¨® una mada de casa familiar. Al contestar, furiosa voz de abu Nieves retumbaba: ¡°?C¨®mo pudiste dejar que esa loca recogiera a Mateo? ?Quieres matar a mi bisnieto?¡°.
CapÃtulo 14
Cap¨ªtulo 14
Cristian creia saber qui¨¦n estaba mando, pero se sorprendi¨® al ver que un buen amigo le ha enviado un video; desliz¨® para ver el video y sus ojos se abrieron de par en par, su boca estaba tan abierta que podr¨ªa haberse tragado un huevo de gallina entero, ?c¨®mo era que el video mostraba a temida due?a de casa? Cuando vio lo que pasaba en el video, casinz¨® su celr por el aire.
¡°Carajo, loca cambi¨® de actitud!¡±
Cristian, vi¨¦ndolo asustarse, mir¨® con indiferencia hacia undo.Content protected by N?v/el(D)rama.Org.
Al ver que ¨¦ste lo miraba, Galileo le pas¨® el celr: ¡°Jefel (Vaya sorpresal¡°.
Cristian, confundido, tom¨® el celr y cuando vio a persona en el video, se detuvo un momento.
El sonido de cachetada fue tan fuerte que hasta el sinti¨® el golpe, vio c¨®mo su astuta esposa, por alguna locura, abofeteaba a Tiziano con arrogancia y hasta le rompia mano. Luego, le dio otra cachetada, ni se sabia c¨®mo el que grababa hab¨ªa a?adido esos efectos especiales, pero el sonido des cachetadas era tan fuerteo los fuegos artificiales, haciendo que toda imitaci¨®n de Cristi¨¢n desapareciera. Mientras que el ruido des cachetadas dej¨® a Galileo
emocionado.
¡°?Qui¨¦n diria que se?ora golpeando es tan imponente? Menos mal que nunca ofendi, si no, el cacheteado hubiera sido yo. Parece que, de ahora en adnte, cuando vea, mejor me voy por otrodo¡°.
Cristian lenz¨® una mirada fria y Galileo inmediatamente hizo un gesto de silencio; envi¨® el video a su propio tel¨¦fono y luego lo devolvio: ¡°Maneja este asunto del video, no quiero que aparezca en linea¡°.
Galileo asinti¨®: ¡°Yo me encargo¡°.
Vamos, si el chisme de Soraya poni¨¦ndole los cuernos al jefe se llegaba a saber m¨¢s, se?ora iba a ser linchada en linea.
Cristian volvi¨® a mirar hacia s de cirug¨ªa, pero lo que realmente ocupaba su mente era el inexplicable cambio de Soraya. Desde que se hab¨ªa desmayado y despertado noche anterior, se habia convertido en otra persona; empez¨® a preguntarse si cachetada de anoche habia despertado de alguna manera, cambiando su personalidad. Durante todo ese a?o, e lo ha estado enga?ando con Tiziano, peleando por divorciarse solo por ese amante. Y ese d¨ªa, de repente lo golpeaba, era todo un mundo al rev¨¦s para ¨¦l. Por ese hombre, e hab¨ªa estado dispuesta a dejar atr¨¢s a su hijo y a su esposo, incluso ya hab¨ªa preparado los papeles del divorcio, ?qu¨¦ estaba tratando de hacer esa mujer? Aunque no sabia qu¨¦ decian en el video, viendo cara de estre?imiento de Tiziano y arrogancia de esa mujer, estaba ro que nada bueno. Esa mujer tiene el talento de enfurecer a gente hasta muerte.
Dos horas despu¨¦s, puerta de s de cirug¨ªas se abri¨®, y los Smith eran llevados hacia fuera.
Cristi¨¢n se acerc¨® en su si de ruedas al m¨¦dico: ¡°Doctor, ?c¨®mo est¨¢n mis amigos?¡°.
El m¨¦dico se quit¨® mascari y habl¨®: ¡°Por suerte, ambos solo tienen heridas superficiales, no llegaron a ¨®rganos vitales. Los vidrios, aunque parec¨ªan graves, no perforaron ning¨²n ¨®rgano. El se?or tiene una cortada en cabeza por el vidrio, le pusimos siete puntadas. La se?ora est¨¢ menos herida. Protegida por su marido, no recibi¨® golpes en cabeza, sangre en su cabeza y cara es de su esposo. Ambos se quedan en observaci¨®n, ma?ana veremos si hay alg¨²n sintoma de conmoci¨®n cerebral¡°¨C
Cristian suspira aliviado: ¡°Bien, gracias por el esfuerzo, ?cu¨¢ndo despertar¨¢n?¡°.
¡°Pronto, una vez pase el efecto de anestesia estar¨¢n despiertos¡°.
Despu¨¦s de tradar a los Smith a habitaci¨®n, contratar a dos enfermeras y dejar a unos guardaespaldas afuera, Cristi¨¢n finalmente dej¨® el hospital.
Cuando ¨¦l lleg¨® a casa, a¨²n sin cenar, recibi¨® una mada de casa familiar. Al contestar, furiosa voz de abu Nieves retumbaba: ¡°?C¨®mo pudiste dejar que esa loca recogiera a Mateo? ?Quieres matar a mi bisnieto?¡°.
CapÃtulo 15
Cap¨ªtulo 15
Con un chirrido, el coche de Cristi¨¢n se detuvo frente a mansi¨®n Fuentes. El conductor r¨¢pidamente baj¨®, sac¨® si de ruedas del carro y luego lo ayud¨® a sentarse en e, se apresuraron hacia entrada de antiqua cosa.
Cristi¨¢n, sentado en su si de ruedas, tenia un rostro fr¨ªoo el hielo, emanando un aura que gritaba ¡®mantente alejado.
El conductor, empuj¨¢ndolo,enz¨® a sudar frio, rezando para que esa astuto mujer no causara problemas.
Al entrar en el gran sal¨®n de mansi¨®n, Cristi¨¢n casi perdi¨® los ojos de sorpresa. Esperaba encontrarse con escenas de arrogancia y caos, pero realidad era todo lo contrario. Alli estaba Soraya, vestida con un conjunto deportivo rosa y el cabello negro recogido en una c alta, luciendo tan inocente y encantadorao una estudiante universitaria; sostenia en sus brazos a Mateo Fuentes, irradiando una luz maternal mientras le daba deer con cuidado. Esa era una escena que ¨¦l habia imaginado durante el embarazo de e, peros constantes muestras de desd¨¦n y desprecio de e hacia el ni?o habian destrozado sus esperanzas de ve actuar asl.Content (C) N?v/elDra/ma.Org.
Al escuchar los pasos y el sonido de si, Soraya levant¨® vista y sonri¨®: ¡°Amor, ya llegaste. Mira qu¨¦ bueno y lindo es Mateo¡°.
*Dios mio, que tiemo es este ni?o! ?Acaso original era ciega? ?C¨®mo pudo ignorar a un hijo tan adorable? Si hubiera tenido una verdadera madre desde el principio, nunca habria sufrido tanto¡®.
Al ver a su nieto de vuelta, Nieves finalmente pudo respirar tranqu, pero al escuchar los pensamientos de Soraya, golpe¨® mesa furiosa y se?al¨® a Cristi¨¢n, intentando acusa: ¡°Cristi¨¢n est¨¢ de vuelta. ?Mira a esta venenosa! E se atreve a¡¡±
¡°Calmate, abu¡°, interrumpi¨® Cristi¨¢n, d¨¢ndole una mirada tranquilizadora. ¡°No dejar¨¦ que le haga da?o a Mateo¡°.
Nieves, frustrada, estall¨®: ¡°?T¨² solo consientes! ?Qu¨¦ tiene de bueno esa mujer? No veo, no entiendo, es arrogante y despiadada, ?c¨®mo puedes ser tan ciego? Te est¨¢s humindo a ti y a Mateo por un capricho. Podrias encontrar a alguien mil veces mejor, ?c¨®mo puedes permitir que pise tu dignidad? ?No te importa lo que digan de ti en capital eh? ?Dios mio! ?Tan poco te importa tu reputaci¨®n?¡°.
La anciana lucia una elegante chaqueta morada bordada con p¨¢jaros y flores, su cabello teado recogido con gracia, y en su mu?eca briba una pulsera de jade valiosisima, pero en ese momento, su rostro estaba marcado por ira. Cristi¨¢n, con una mirada sombr¨ªa, simplemente respondi¨®: ¡°E es madre de Mateo¡±
La frustraci¨®n de Nieves casi llev¨® al limite: ¡°?Es que disfrutas siendo maltratado? ?C¨®mo puedes soportar que arruine tu nombre? Si, e es madre de Mateo, ?pero alguna vez seport¨®o tal?¡°.
Si no fuera porque Soraya hab¨ªa llegado de repente y tomado a Mateo en sus brazos, temiendo que pudierastimar al ni?o, Nieves no habr¨ªa aguantado.
Soraya, por su parte, solo pudo rodar los ojos: ¡®Ay, abuelita, mejor preocupate por ti misma en vez de por tu nieto¡°.
CapÃtulo 16
Cap¨ªtulo 16
Desprecia a Cristi¨¢n por casarse con una mujer venenosa, pero no paraba de elogiar esposa que elegi por ¨¦l. Si tan solo supiera que esa mujer era verdadera mujer venenosa de sus bocas, no solo acab¨® con toda esa familia, sino que tambi¨¦n se encarg¨® de anciana que descubriera verdad. Ay, es tan temible que ni siquiera tengo el coraz¨®n para criticarlo. Ah, cierto, cierto, ma?ana es el dia en que mi primo se reunir¨¢ con esa mujer. Vaya, tengo que ver qui¨¦n es esa heroina que es tan peligrosa. Tiene tal poder destructivo que dej¨® a mi primo sin energia vital y luego tambi¨¦n a Isidoro Oh, se lleva a hombres y mujeres, j¨®venes y viejos, no deja a nadie fuera. La abu descubri¨® todo justo a tiempo, pero no solo se arruind sus ¨²ltimos a?os, sino que tambi¨¦n¡
Ese mon¨®logo de Soraya dej¨® a Nieves tan furiosa que casi se desmaya de ira.
¡°Abu¡°, Cristi¨¢n y Soraya gritaron sorprendidos ¡°Abu¡°.
Mujer venenosa, Nieves se sinti¨®o si fuera a explotar de ira. E estaba siendo asfixiada viva por esta mujer
venenosa
Cristian r¨¢pidamente rod¨® su si de ruedas hacia anciana para atrapa y r¨¢pidamente trat¨® de calma: ¡°Abu, respira hondo¡°.
Despu¨¦s de varios intentos para calma, anciana finalmente se recuper¨®
¡°?Qu¨¦ raro! ?No estaba abu bien justo ahora? Estaba tan en¨¦rgica cuando insultaba al hombre, ?c¨®mo es que de repente tuvo problemas para respirar? No ser¨¢ que fingi¨® esto solo porque me detesta, ?verdad?¡°.
Al escuchar eso, Nieves se puso roja de ira, casi se fue al cielo de rabia. ?Esa mujer venenosa estaba diciendo que e estaba fingiendo!
Cristian levant¨® vista y mir¨® fijamente a Soraya: ¡°Cate!¡°.
Soraya se ve¨ªa algo inocente: ¡°Yo no dije nada, ?por qu¨¦ me gritas si abu se desmayo de repente?¡°.
Cristian no podia decir que podian escuchar sus pensamientos internos, frustrado, m¨® al mayordomo: ¡°Mayordomo, lleva
a Mateo con ni?era¡°, temia que Soraya, esa loca, pudiera asustar a su hijo tambi¨¦n.
Mateo, al ver a su padre, sus ojos briron, extendi¨® sus brazos y balbuceo: ¡°Papa¡ jabrazo!¡°.
Soraya acarici¨® cabeza del peque?o: ¡°Mateo, s¨¦ bueno, termina tuida y luego pap¨¢ te abrazar¨¢, ?est¨¢ bien? La abu. no se siente bien, papa tiene que cuida¡°.
El peque?o miro, luego giro cabeza hacia Cristi¨¢n, con pucheros le dec¨ªa: ¡°Papa¡ abrazo¡°.
¡°Ay, este ni?o que olvida r¨¢pido. Cuando tu pap¨¢ no estaba, no parabas de abrazarme. Ahora que ¨¦l lleg¨®, me has olvidado porpleto. Peque?o, estoy tratando de ganarme simpatia de tu pap¨¢ para seguir viviendo, solo as¨ª puedo cambiar el tr¨¢gico destino de tu familia.
El rostro severo de Cristian se suaviz¨® al ver a su hijo extendiendo los brazos facia ¨¦l, y de inmediato, toda frialdad desapareci¨®: ¡°Mateo, s¨¦ bueno, espera a que bisabu se sienta mejor y pap¨¢ te abrazar¨¢¡°.
Parecia que el peque?o hab¨ªa entendido, mir¨® a abu con una cara fea, retir¨® sus manos, y luego mir¨® curiosamente a Soraya. Extendi¨® sus peque?as y gordas manos, alternando entre pellizcar cara de Soraya y su nariz, luego se abri¨® a una Sonrisa radiante.
Soraya mir¨® con adoraci¨®n, dej¨¢ndolo hacer.
¡°Jejeje¡¡°, risa cristalina del ni?o resonaban en el vestibulo.N?velDrama.Org is the owner.
Despu¨¦s de que Nieves se recuper¨®, al ver esa escena tan c¨¢lida se sinti¨® muy extra?ada. Cristi¨¢n estaba sentado en su si de ruedas y el mayordomo estaba ayud¨¢nd a sentarse de nuevo, ?qu¨¦ nuevo truco estaba jugando esa mujer venenosa? ?Qu¨¦ significaban todas esas pbras que pensaba en su coraz¨®n?
Nieves y Cristian intercambiaron miradas, pregunt¨¢ndose si el otro tambi¨¦n hab¨ªa escuchado. Este ¨²ltimo entrecerr¨® los ojos y asinti¨® ligeramente. Justo cuando anciana iba a preguntarle que estaba pasando, ¨¦l le hizo una se?al para que no dijera nada.
En ese momento, Herminio Fuentes, el hermano menor de Cristi¨¢n, regres¨®: ¡°Hermano, est¨¢s aqu¨ª¡°.
Al verlo, Soraya no pudo evitar empezar a criticar internamente: Uy, Dios mio, el miembro de familia Fuentes con el destino m¨¢s tr¨¢gico ha regresado¡®.
CapÃtulo 17
Cap¨ªtulo 17
Herminio, enfundado en su uniforme militar, destacaba por su figura alta y robusta, y aunque su rostro mostrabas hues del entrenamiento bajo el sol, eso no le restaba atractivo. Su mirada intensa y desafiante se posaba sobre Soraya con deeden
¡°?Por qu¨¦ traliste hermano?¡°, pregunt¨®, incapaz de ocultar su desagrado. Por un momento, pens¨® habe escuchado maldecirlo, aunque no estaba seguro de habera vinto har
Ay qu¨¦ f de modales, ni siquiera sabe c¨®mo mar a su cu?ada. Ten¨ªa pensado advertirle sobre un peligro inminente, que tuviera cuidado. Pero, si se va a portar asi que ses arregle solo. Con lo duro que es, que aprenda pors ms¡°.
Cuando Herminio capt¨® nuevamente el pensamiento de Soraya, casi perdi¨® el equilibrio. Su mirada se tom¨® g¨¦lida hacia e. No hab¨ªa escuchado mal, esa mujer estaba maldici¨¦nd Mir¨® a su hermano Cristi¨¢n, quien parecia igualmente consternado, y luego a su abu Nieves, quien desvi¨® mirada, pens¨® que ya era bastante malo que nuera maldijera a su abu, pero parecia que no le bastaba con eso y extend¨ªa su rencor hacia toda Nayra, a pesar de los , no solo por sugerencia de su hermano sino tambi¨¦n porplejidad des rciones personales que parecian escapar de suprensi¨®n. Cristi¨¢n, viendo confusi¨®n de su hermano menor,mento que nopartiera su astucia para los negocios. Si fuera as¨ª, no tendr¨ªa que cargar solo con responsabilidad de familia Fuentes.
Mientras tanto, Soraya disfrutaba de un momento tranquilo con Mateo, ajena asplicaciones abajo. La familiaridad con su hijo adoptivo le proporcionaba un consuelo que no esperaba encontrar en esa nueva vida.
Cristian, al subir y encontrarlos, a su hijo y a Soraya, durmiendo pacificamente, sinti¨® un cambio en su percepci¨®n hacia e. La luz suave iluminaba su rostro, revndo una serenidad que rara vez asociaba con mujer que habia traido tantos desafios a su vida. Antes de casarse, aunque era un poco tirana, tenia ojos solo para ¨¦l. Pero desde que ¨¦l hab¨ªa quedado incapacitado, luz en sus ojosenz¨® a desvanecerse hasta llegar al desden. Para lograr el divorcio, se ti?o el cabello de todos los colores imaginables, maquill¨® su rostro hasta hacerlo irreconocible, provoc¨¢ndolo constantemente, y lo habia logrado
E ha agotado ultima gota de paciencia en lo m¨¢s profundo de su coraz¨®n. Pero cuando el finalmente edi¨® a divorciarse, e se arrepinti¨®, y lo m¨¢s sorprendente fue que, al parecer, todos podian escuchar lo que e pensaba, ?c¨®mo podia ser eso posible? Parec¨ªa que tendria que lleva al hospital para ver si tenia alg¨²n problema mental
Al d¨ªa siguiente
Herminio sali¨® temprano de casa familiar, condujo hasta elplejo militar y sac¨® algunos regalos del coche, prepar¨¢ndose para visitar a unpa?ero herido
Al llegar a donde viv¨ªa su amigo, golpe¨® puerta. Desde dentro, alguien dijo: ¡°La puerta est¨¢ abierta, pasa!¡°.
Herminio abri¨® puerta, estaba a punto de entrar cuando, de repente, un taburete cay¨® sobre su cabeza: ¡°?Ah!¡°, y asi sin ninguna defensa, le rompieron cabeza, dej¨¢ndolo sangrando.
Furioso, grit¨®: ¡°?Qui¨¦n es el desgraciado que tira cosas desde arriba?¡°.
Capitulo 17
Fue entonces cuando record¨® que loca de Soraya le hab¨ªa dicho que tendr¨ªa un presagio de sangre ese d¨ªa.Content protected by N?v/el(D)rama.Org.
CapÃtulo 18
Cap¨ªtulo 18
¡°Herminio, ?qu¨¦ pas¨®?¡°, al escuchar el grito de dolor de su amigo, Ricardo Virroel se apresur¨® a levantarse de cama, apoy¨¢ndose en un bast¨®n, listo para ponerse de pie.
Herminio entro llevando un presente, mientras se sujetaba cabeza con otra mano.
¡°No te levantes, todavia est¨¢sstimado¡°, le dijo a Ricardo. ¡°Alg¨²n desconsideradonz¨® algo desde arriba y me abri¨® cabeza. Dejar¨¦ esto aqu¨ª por ahora, Ir¨¦ al hospital a que me venden herida y luego, cuando tenga un momento, volver¨¦ a visitarte.
Al vers manos de ¨¦ste cubiertas de sangre, Ricardo no pudo ocultar su preocupaci¨®n: ¡°Ve entonces, y que te atiendan pronto. Yo mar¨¦ a alguien para averiguar qui¨¦nnz¨® ese objeto¡°.
Manejando con una mano, Herminio lleg¨® al hospital. Despu¨¦s de que curaran su herida, se encontr¨® con Cristi¨¢n en entrada. Este estaba sentado en una si de ruedas, con un guardaespaldas empuj¨¢nd detr¨¢s de ¨¦l; observ¨® herida en cabeza de su hermano menos con curiosidad y le pregunt¨®: ¡°?C¨®mo testimaste tan temprano?¡°.
Herminio, algo avergonzado, le contest¨®: ¡°Fue un idente. Estaba visitando a un amigo herido cuando algo me golpe¨®¡°. ¡°Parece que lo que Soraya predijo sobre ti, de que tendr¨ªas un mal presagio hoy, se cumpli¨®¡°.Content protected by N?v/el(D)rama.Org.
Herminio frunci¨® el ce?o, molesto: ¡°Eso es pura coincidencia. No creo ens supuestas premoniciones de esa loca¡°. Cristi¨¢n, tocando su si de ruedas, dijo con tono enigm¨¢tico: ¡°Una vez puede ser coincidencia, pero e haba con seguridad, sin raz¨®n para mentirse a si misma¡°.
Recordando el p¨¦simo car¨¢cter de esa mujer, Herminio se mostr¨® ramente disgustado: ¡°Prefiero creer en mi m suerte antes que ens pbras de esa lun¨¢tica, y t¨² qu¨¦ haces aqui?¡°.
*?Recuerdas que ayer te mencion¨¦ el idente del Sr. y Sra. Smith? Ellos tambi¨¦n fueron victimas de una predi¨®n de Soraya¡°.
Herminio solo buf¨® con desd¨¦n: ¡°Antes creo que los cerdos vun que prestar atenci¨®n as locuras de esa mujer. En fin, ve a ver a tus pacientes. Tengo asuntos que atender con mi equipo¡°.
Despu¨¦s de que ¨¦ste se fuera, el guardaespaldas llev¨® a Cristi¨¢n a habitaci¨®n del Sr. y Sra. Smith. Al entrar, los encontr¨® desayunando, dejaron r¨¢pidamente sus tos y expresaron su gratitud con entusiasmo. Ambos, rubios y de ojos azules, rondando los cincuenta, lucian p¨¢lidos en sus batas de hospital. El se?or Smith, con una venda en cabeza, agradeci¨® con un espa?ol forzado: ¡°Estamos profundamente agradecidos por tu ayuda ayer. Sin ti, habr¨ªamos estado en verdadero peligro¡°.
Cristi¨¢n, humildemente, le respondi¨®: ¡°No tienen por qu¨¦ agradecerme, simplemente estaba en el lugar correcto. Yo mismo he sido victima de un idente, s¨¦ lo devastador que puede ser. Lo importante es que est¨¢n a salvo y sus heridas no son graves¡°.
Los Smith lo miraron, impresionados por su presencia aun estando en una si de ruedas. Vestido elegantemente, su discapacidad no le restaba autoridad ni poder; habiendo ido a M¨¦xico con nes de cborar con Grupo Fuentes, el incidente solo increment¨® su inter¨¦s en trabajar con ellos.
El se?or Smith dijo directamente: ¡°Nuestra llegada a M¨¦xico ten¨ªa el prop¨®sito de explorar una cboraci¨®n con tu empresa. De todos los proyectos que hemos visto, el suyo es el m¨¢s prometedor. Acab¨¢bamos de llegar y ne¨¢bamos hospedarnos cerca de su oficina¡°.
CapÃtulo 19
Cap¨ªtulo 19
¡°Despu¨¦s de asegurarse de descansar bien, puede decidir hacer una visita sorpresa apa?ia, para ver si nuestras lineas de prodi¨®n cumplen con sus expectativas¡°.
Aunque conversaci¨®n fue breve, el se?or Smith hab¨ªa quedado impresionado con integridad del presidente Fuentes, confiaba en que ¨¦ste no lo decepcionaria: ¡°Por supuesto, en lo que respecta a tologia de chips, proporcionaria apoyo tico, permitir¨ªa que su equipo tico participara en investigaci¨®n. Si pudieran o no dominar tologia ve para fabricaci¨®n de chips depender¨¢ de habilidad de su gente. La tologia de chips se basa en innovaci¨®n y tologia que nuestra empresa est¨¢ utilizando ahora puede parecerle de alta tologia. Pero en un a?o o dos, esta tologia ser¨¢ obsoleta para nosotros. Sr. Fuentes, espero que nuestra cboraci¨®n sea fructifera, el se?or Smith, con una sonrisa en su rostro, extendi¨® mano hacia Cristi¨¢n.
Alescuchar esas pbras, los ojos de Cristi¨¢n briron y su coraz¨®n salt¨® de alegria. Sin embargo, mantuvo una expresi¨®n tranqu en su rostro, y le dio mano al hombre: ¡°Ser elegidos por supa?¨ªa es un honor para nosotros. Por supuesto, no le decepcionar¨¦. Pero ahora que ambos est¨¢n heridos, dejemos el trabajo a undo por el momento; primero cuidense de sus lesiones, podemos har de nuestra cboraci¨®n m¨¢s adnte¡°,
El se?or Smith estaba muy satisfecho conpostura de Cristi¨¢n y su capacidad para no dejarse llevar por emoci¨®n. ramente, habia elegido a persona correcta. Si hubiera sido otra persona, estaria riendo de emoci¨®n y estar¨ªa lleno de gratitud hacia ¨¦l, pero ese muchacho no lo hizo.
Luego, Cristi¨¢n y el se?or Smith charon un rato m¨¢s antes de dejar el hospital.
Al volver a casa del trabajo esa noche, Cristi¨¢n ibado en el asiento trasero del coche, descansando con los ojos cerrados. Cuando el coche se detuvo en un sem¨¢foro en rojo, de repente abri¨® los ojos, mir¨® hacia afuera y se sorprendi¨® al ver a alguien parecida a Soraya: penso que sus ojos le estaban jugando una m pasada, baj¨® ventana y mir¨®
atentamente
Soraya, vestida de nco, estaba parada aldo de luz de calle en esquina de una calleju, rodeada por unos tipos vestidos de negro.
¡°?Qu¨¦ hace esa mujer aqui? Y est¨¢ rodeada por unos tipos¡°.Content protected by N?v/el(D)rama.Org.
Esos hombres vestidos de negro lucian amenazantes, con bates de b¨¦isbol en sus manos. Cuando el sem¨¢foro cambi¨® a verde y el conductor estaba a punto de arrancar, Cristi¨¢n apenas tard¨® unos segundos en decidir: ¡°Date vuelta, aparca en esquina de enfrente¡°.
El conductor estaba confundido, pero obedeci¨®.
En ese momento, en calleju, Soraya ten¨ªa una leve sonrisa en susbios: ¡°?Qui¨¦n los envi¨®?¡°.
El lider de los hombres de negro, frio e imcable, le respondi¨®: ¡°Alguien pag¨® para que te di¨¦ramos una buena li¨®n¡°. E solt¨® una carcajada: ¡°?Con eso creen que pueden asustarme?¡°, y exageradamente, se golpe¨® el pecho.
¡°Ay, qu¨¦ miedo¡°, luego, con arrogancia, continu¨®. ¡°Pero no es su podr¨ªa causarme pesadis. Diganle a su jefe que envie a alguien m¨¢s guapo pr¨®xima vez, me gustan los que parecen itud lo que me asusta. Es lo feos que son, su fealdad estres de cine, altos, con piernasrgas y abdominales¡°.
Justo cuando el coche de Cristi¨¢n se detuvo en esquina, vio al l¨ªder de los hombres de negro levantar su bate hacia e, y esa tonta ni se hab¨ªa movido. ¨¦l apret¨® los ojos, ese golpe iba directo a su cabeza.
¡®Ay, por favor, si que son feos y malhumorados. Se atreven a amenazarme, les voy a romper cara¡®.
El bate de b¨¦isbol del hombre de negro golpe¨® su propia frente, sintiendo estres girando ante sus ojos antes de caer hacia atr¨¢s, inconsciente. Ni siquiera en sus ¨²ltimos momentos de conciencia pudo entender c¨®mo el bate habia terminado en manos de e.
Y Cristi¨¢n, escuchando los pensamientos de e, vio al l¨ªder de los hombres de negro caer al suelo al siguiente segundo.
CapÃtulo 20
Cap¨ªtulo 20
Soraya sopl¨® porra de b¨¦isbol en sus manos y dijo: ¡°Uy, no aguantas nada, ?no dijiste que ibas a darme una li¨®n? ?C¨®mo es que con un solo golpe ya est¨¢s tirado en el suelo?¡±
Los dem¨¢s tipos vestidos de negro, al ver eso, levantaron sus porras de b¨¦isbol y senzaron hacia e. En los ojos de Cristi¨¢n brillo un destello frio, ?qu¨¦ lio habr¨ªa armado esa mujer? El, cons piernas inutilizadas, no pod¨ªa ayuda. Pero los guardaespaldas y el chofer en el carro si que se dieron cuenta r¨¢pido y bajaron a ayuda. Soraya, aunque nominalmente era a¨²n esposa de Cristi¨¢n, si algo le pasaba bajo vigncia del jefe, ser¨ªao darle una bofetada.
Al ver a los tipos acercarse cons porras, sonrisa de Soraya se ensanch¨®, tranqu y sin mostrar miedo ante el ataque de los hombres de negro. Sus movimientos le parecian demasiado lentos, justo cuando porra del hombre m¨¢s cercano estaba a punto de tocar su cabeza, e gir¨® cabeza, esquivando el ataque, y luego, con un giro de pie, pate¨® al hombre, mand¨¢ndolo a vr unos metros. La porra en sus manos danzabao si tuviera vida propia; su figura ¨¢gil esquivaba y contraatacaba r¨¢pidamente. Vestida de nco, parec¨ªa un espiritu danzante entre esos hombres.
Cristi¨¢n, viendo sus movimientos decididos, no pudo dejar de mira fijamente, estaba sorprendido por su habilidad.
Con varios sonidos sordos, a uno le rompi¨® mano, a otro le abri¨® cabeza y otro gritaba de dolor, agarr¨¢ndoses partes intimas. Soraya jugueteaba con esos hombreso si fueran ratones, y porra en sus manos golpeaba los ncos con precisi¨®n quir¨²rgica. Los hombres, incapaces de toca siquiera, acabaron con cara hinchada y extremidades rotas. Lo que empez¨® con bravuconeria termin¨® en terror, confusi¨®n y, finalmente, s¨²plicas por parte de ellos.Content protected by N?v/el(D)rama.Org.
¡°Nos equivocamos, por favor, ten piedad. No sabiamos con qui¨¦n nos met¨ªamos. Te rogamos, d¨¦janos ir. Si nos perdonas, jam¨¢s olvidaremos tu gran favor¡°.
?No hab¨ªan dicho que esa mujer no val¨ªa nada, que era unpleto desastre? Pero con esa agilidad, ?c¨®mo podr¨ªa ser un desastre? M¨¢s bien, ellos fueron tratadoso tales.
Con una sonrisa traviesa, e mir¨® a los hombres tendidos en el suelo; se agach¨® y levant¨® barbi de uno con porra: ¡°Ha, ?qui¨¦n los envi¨®?¡°.
Los hombres temban, tragando saliva, temerosos de recibir un golpe en cabeza: ¡°Fue¡ fue Tizi¡¡±
¡°Ah, ese puto perdedor, lo interrumpi¨® Soraya, sin necesidad de m¨¢s explicaciones. Ya sabia qui¨¦n era. Tiziano, maldita sea, qu¨¦ se de hombre eres, enviando a gente tras de m¨ª. Espera y ver¨¢s, ma?ana te enviar¨¦ un ¡®regalito¡® de mi parte¡®.
Cristi¨¢n, al escuchar sus pensamientos, arque¨® una ceja, estaba sorprendido. ?Tiziano, su amante, habia enviado a alguien tras e? La mirada del hombre se oscureci¨® a¨²n m¨¢s.
Cuando los guardaespaldas y el chofer llegaron aldo de Soraya, se encontraron con que e ya hab¨ªa dejado a los hombres en el suelo. Mir¨¢ndose unos a otros, estaban asombrados. Siempre han oido que se?ora era temeraria y arrogante, pero ?cu¨¢ndo se hab¨ªa vuelto tan poderosa? Ha derribado a varios hombres e s, sin un rasgu?o. E se levant¨®: ¡°Uy, ustedes por aqui?¡°, y mir¨® hacia el carro a lo lejos.
¡°Ay, Dios m¨ªo, estaba tan metida en pelea que ni vi a mi esposo llegar, ?qu¨¦ pensar¨¢ de mi ahora? ?Creer¨¢ que soy una loca des peleas?.
La mirada de Cristi¨¢n hacia e era indescifrable, ?una loca peligrosa? No sabia que e tuviera habilidades para pelear de esa forma. La Soraya que ¨¦l conoc¨ªa definitivamente no era asi, mujer frente a ¨¦l le parecia totalmente extra?a. Parecia que era hora de divorciarse de esa mujer, pens¨®, antes de que alg¨²n d¨ªa realmente lo volviera loco.
Soraya dej¨® porra de b¨¦isbol, corri¨® hacia el carro de ¨¦l, abri¨® puerta del asiento trasero y se meti¨® dentro.
En una casa al final del callej¨®n, Tiziano, sosteniendo unos binocres, parecia
CapÃtulo 21
Cap¨ªtulo 21
¡°Soraya acababa de tumbar a esos tipos e s, ?desde cu¨¢ndo tonta esa aprendi¨® a pelear asi?¡°,
El rescate heroico que hab¨ªa neado ni siquiera tuvo chance de suceder, fue sofocado en su cuna, parec¨ªa que Soraya realmente habia cambiado, Parecia ques cosas se estaban saliendo de su control.
En el auto de Cristi¨¢n.
Soraya, riendo, lo miraba y, sin verg¨¹enza alguna, se agarraba de su brazo: ¡°Amor, ?c¨®mo sab¨ªas que estaba aqui? ?Acaso ibas a mandar a los guardaespaldas a rescatarme? ?Viste lo genial que estuve? ?Te diste cuenta si hoy estoy m¨¢s bonita que ayer?¡°, y acerc¨® su rostro, mir¨¢ndolo fijamente con esos ojos brintes, tratando de seducirlo con todo su encanto.
Wow, estoy tan conmovida. Aunque al gran t¨¦mpano no le caigo bien, vino a salvarme cuando me vio en peligro. Aunque no lo logro, agradezco intenci¨®n. Parece que en el fondo si le importo, ?y si esta noche intento algo m¨¢s para acercarnos, para mejorar nuestra rci¨®n? Asi podria enamorarse de mi m¨¢s r¨¢pido? Entonces podr¨ªapletar mi misi¨®n, deshacerme de ¨¦l y empezar mi viaje feliz por el mundo. Pero, ?c¨®mo lo seduzco? ?Deber¨ªa vestirme m¨¢s sexy para mar su atenci¨®n? ?O mejor voy directo al grano? Aunque ahora no parece que me tenga mucha estima, tal vez usar alg¨²n tipo de sedante seria m¨¢s r¨¢pido.
Cristian, al escuchar sus pensamientos, se enfureci¨® hasta ponerse p¨¢lido. ?Completar misi¨®n! mujer
Furioso, el apart¨® su mano bruscamente, con un semnte terrible: ¡°Qu¨¦date quieta¡°.
run sedante! E
El chofer y los guardaespaldas apenas entraban al auto cuando escucharon los pensamientos de Soraya, casi se caen de impresi¨®nBelonging ? N?velDram/a.Org.
?Vaya!?Qu¨¦ fue lo que hab¨ªan escuchado? ?Directo al punto! La se?ora incluso pensaba en drogar al se?or!
Con una mirada de Cristian, el chofer y los guardaespaldas se quedaron r¨ªgidos, fingiendo no haber escuchado nada, y se sentaron en el auto. Cuando el rechaz¨® mano de Soraya, e intento de nuevo, pero al encontrarse con esa mirada fr¨ªa, se detuvo. Inconforme, frunci¨® losbios: ¡°Ni siquiera puedo agarrarte del brazo, qu¨¦ mezquino¡°,
¡°Bajate¡°, voz de Cristi¨¢n era g¨¦lida.
¡°?Qu¨¦?¡°, Soraya se qued¨® hda.
Con un tono frio, ¨¦l volvi¨® a decir: ¡°Te dije que te bajaras¡°.
Ah, asi que queria que ¨¦l se enamorara de e parapletar su misi¨®n. Y luego, deshacerse de ¨¦l para vivir vida a lo grande s ?Qu¨¦ sue?os m¨¢s locos ten¨ªa esa mujer! En esa vida, que ni lo so?ara.
E lo miraba con una mez de pena y suplica: ¡°Amor, ?de verdad me vas a dejar aqui, en plena noche? Say tu dulce esposa, que hace que todos se enamoren ys flores florezcan, hasta los rufianes se apartan. S¨¦ que eres frio por fueral pero c¨¢lido por dentro, y en el fondo no quieres que me baje, lo s¨¦. Eres el mejor esposo del mundo, me he dado cuenta de que fui una tonta y no vilo maravilloso que eres, pero te prometo que cambiare. Cualquier cosa que no te guste de mi, mejorare. Amor, por favor, en nombre de todos mis esfuerzos por cambiar, ?puedo no bajarme?¡°.
¡°Ah, qu¨¦ rabia, ya me subi al carro y este tipo me quiere hacer bajar. Si sigue siendo tan cruel y me hace bajar, despu¨¦s¡¡±
Escuchando a Soraya insultarlo en su mente otra vez, Cristi¨¢n elev¨® voz, cortando sus pensamientos: ¡°Fuera de aqu¨ª, no me hagas sacarte yo mismo!¡°.
Mujeres con doble cara, de sus bocas nunca salia nada bueno. Lo que e decia no coincidia para nada con lo que pensaba. Si no fuera porque podia escuchar sus pensamientos, tal vez hubiera caldo de nuevo.
Intentaba contrr su ira, evitando mostrar su enfado. Si no, temia que no pudiera contenerse y terminara abofete¨¢nd
Soraya estaba furiosa, despu¨¦s de humirse tanto, el todav¨ªa queria que se bajara: ¡°Ah, este hombre no tiene coraz¨®n! Est¨¢ bien, me bajo, pero ya lo ver¨¢s, te arrepentiras. Iba a decirte que Genaro hoy neaba emborrachar a Nayra y lleva a cama de otro hombre, haciendo que e creyera que pas¨® algo entre ellos. Y fue precisamente por eso que e se enamor¨® de ¨¦l hasta el punto de darlo todo por ¨¦l, hasta que termin¨® con su tr¨¢gica muerte.
CapÃtulo 22
Cap¨ªtulo 22
Los dedos de Cristi¨¢n se tensaron de repente, ?pasar¨ªa algo con Nayra esa noche?N?velDrama.Org is the owner.
Tras desahogarse, Soraya, algo a rega?adientes, se dispuso a abrir puerta para bajarse del coche.
¡°?Esperal¡°, Cristi¨¢n agarro de un tir¨®n.
¡°?Qu¨¦ pasa?¡°, e estaba confundida. Hacia un momento quer¨ªa que se bajara y en ese momento estaba agarrando, ?q significaba eso?
El luc¨ªa algo avergonzado, no podia decirle directamente, pero hab¨ªa escuchado sus pensamientos. Entonces, tosi¨® inc¨®modo: ¡°Por respeto a Mateo, te dar¨¦ una oportunidad. Pero, mantente alejada de mi, no me toques ni te acerques demasiado¡°.
Soraya cerr¨® puerta del coche y rod¨® los ojos: ¡°Anda ya, qu¨¦ narcisista, ?acaso crees que eres dinero para que todos te desean? Si no fuera porque quiero vivir un poco m¨¢s, ni me acercaria a ti, iceberg¡°.
Por dentro despreciaba, pero con boca dijo tiernamente: ¡°Sab¨ªa que mi amor no tendr¨ªa el coraz¨®n para dejar caminar sc de noche a una belleza delicadao yo. Amor, me doy cuenta de que cada dia te amo m¨¢s¡°, sus ojos briban con afectnz¨¢ndole miradas seductoras a Cristi¨¢no si fuera una sirena, intentando coquetearle descaradamente.
¨¦l se contuvo para no echa del coche. ?Maldita sea, m¨¢ndolo a ¨¦l un iceberg in¨²til! Y encima fingiendo amor, sab¨ªa qui en ese momento e estaba actuandoo una seductora. ?Estupendo!
Al ver que ¨¦l no respond¨ªa y miraba con frialdad, e solo sinti¨® un escalofrio. Se movi¨® un poco, peg¨¢ndose m¨¢s a ventana del coche: ?Qu¨¦ mira este tipo? ?No ve acaso mi mirada llena de insinuaciones?¡°.
Cristi¨¢n tom¨® una profunda respiraci¨®n y sac¨® su tel¨¦fono para mar a Nayra. Necesitaba verificar si lo que Soraya hab¨ªa pensado era cierto. Pero despu¨¦s de varios intentos, su hermana no contest¨®, frunci¨® el ce?o.
?No contestaba! ?Varias madas y ninguna respuesta! Nayra nunca ignoraba sus madas, a menos que algo grave le hubiera pasado. Quer¨ªa saber d¨®nde estaba, pero no podia pregunt¨¢rselo directamente a Soraya. As¨ª que fingi¨® mar a casa familiar, y colg¨® antes de que contestaran: ¡°Abu, ?Nayra ha vuelto? Necesito har con e, he intentado ma varias veces y no contesta¡°.
Soraya, desconociendo su actuaci¨®n, pens¨® fren¨¦ticamente: ¡®Jajaja, buscando a Nayra. No pierdas el tiempo, su tel¨¦fono fue silenciado a prop¨®sito por Genaro. Podr¨ªas mar hasta que te canses y no encontrarias. ?Ahora mismo est¨¢n cenando a luz des vs en el Hotel de Catedral de ciudad vecina! En poco m¨¢s de una hora, e ser¨¢ emborrachada por Genaro, ese hombre manipdor, y luego llevada a suite presidencial n¨²mero 899. Ese hombre es un socio con el que Genaro nea cborar y para asegurarse ese contrato, Genaro no dudar¨¢ en ofrecer a Nayra. Y es por este contrato que el Grupo Cervantes ascender¨¢ en capital, desafiando al Grupo Fuentes, Ay, ciudad vecina est¨¢ algo lejos, llevar¨ªa una hora en coche. Si se apuran, podr¨ªan llegar a tiempo para salva, ?qu¨¦ hago? ?Le digo al tipo este?¡°. Mientras m¨¢s escuchaba los pensamientos de Soraya, m¨¢s crecia ira en los ojos de Cristi¨¢n. ¨¦l habl¨® hacia panta apagada del tel¨¦fono: ¡°Abu, si Nayra regresa, dile que me me, luego le pidi¨® al conductor que se detuviera.
Y le dijo a Soraya: ¡°B¨¢jate y toma un taxi a casa, tengo cosas que hacer y no puedo volver ahora, ?B¨¢jate!¡°,
E abri¨® los ojos de par en par, molesta: ¡°?Qu¨¦ es esto? ?Primero me dices que me baje y luego que me suba ahora otra que me baje, est¨¢s jugando conmigo?¡°.
Cristi¨¢n, consciente de su culpa, sac¨® un fajo de billetes de su billetera y se lo puso en mano: ¡°Esto deber¨ªa ser suficiente para el taxi, realmente tengo algo importante que hacer, por favor¡°.
Soraya, sosteniendo el brinte dinero, realmente quer¨ªanzarselo en cara para que sintiera lo que es ser humido con dinero. Pero pensando en esa miserable misi¨®n, contuvo su disgusto y forz¨® una sonrisa que cr hermosa: ¡°Si mi amor tiene cosas que hacer, entonces tomare un taxi s¡°,
Luego, no se olvid¨® de mostrar su preocupaci¨®n: ¡°Amor, t¨² tambi¨¦n cuidate, no te sobrecargues de trabajo.
CapÃtulo 23
Cap¨ªtulo 23
¡°Regresa a casa temprano, que te estar¨¦ esperando hasta que llegues¡°.N?velDrama.Org is the owner.
Wow. qu¨¦ generosa. Es frustrante que te tiren dinero encima. En cuanto me baje, me voy a buscar unos chicos lindos para gastar este dinero, ?cu¨¢ntos ser¨¢n? Uno que me de masajes en los hombros, otro que me frote espalda, y otro que me sirva copas¡ Jajaja, yo soy demasiado¡.
Apenas el chofer detuvo el coche, al escuchar los pensamientos de Soraya, se asust¨® tanto que aceler¨® de golpe y el carro senz¨® hacia adnte con mucha velocidad..
¡°?Ay!¡°, por aceleraci¨®n repentina del chofer Soraya se fue hacia atr¨¢s y su cabeza golpe¨® ventana, haci¨¦nd grunir de dolor. ¡°?Es que sabes conducir? Tu jefe te dijo que paratas, no que aceleraras¡°,
Cristian cerr¨® los ojos y apret¨® los pu?os, tratando de conteners ganas de golpear a alguien. Gastarse el dinero en chicas lindos, y encima varios. Esa mujer, no contenta con enga?ar, en ese momento neaba hacerle criar un prado!
¡°Cate, si vuelves a har, te cancelo todass tarjetas¡°.
El chofer sudaba frio e intercambiaba miradas con el guardaespaldas. ?Dios mio! ?Qu¨¦ es lo que han escuchado? Los pensamientos de se?ora eran explosivos uno tras otro
Soraya no entendia a Cristi¨¢n, ese hombre era tan impredecibleo el clima. No hab¨ªa dicho nada, ?por qu¨¦ iba a cancrie sus tarjetas?
¡°Ahora no me dejas ni bajar del coche¡°.
Cristi¨¢n estaba furioso, queria gritarle.
?Qu¨¦ te bajo para que mepres unos cueros?¡±.
¡°No hace falta, mejor te llevo de vuelta a casa, para evitar que causes m¨¢s problemas afuera, Soraya, ya prepar¨¦ el acuerdo de divorcio. Si teportas, a¨²n puedo darte una buena parte, pero si siguesport¨¢ndote asi, no recibir¨¢s nada¡°.
E frunci¨® el ce?o levemente: ¡°?Por qu¨¦ sacas el tema del divorcio si estamos bien ahora? Ya te dije, no pienso divorciarme de nuevo, quiero que nos llevemos bien. S¨¦ que me pase antes, pero todosetemos errores, y yo ya corregi los mios. Dame otra oportunidad¡°.
¡®Maldici¨®n, si no fuera por misi¨®n, ya estaria divorciada de ti, disfrutando de una gran fortuna y viviendo mi vidao me
zca.
Cristi¨¢n permaneci¨® cado, con los ojos cerrados. Si no fuera porque ten¨ªa prisa por ir a otra ciudad, no querr¨ªa escuchar ni una pbra m¨¢s de esa mujer, ?c¨®mo ten¨ªa cara para har de llevarse bien? Oportunidades! ?Acaso no le habia dado suficientes?
Unos minutos despu¨¦s, el chofer dej¨® a Soraya en casa y se march¨®. Sin necesidad de instriones de Cristi¨¢n, sabia a d¨®nde ten¨ªa que ir en ese momento, aunque no estaban seguros si los pensamientos de se?ora eran ciertos o no. Pero sab¨ªan que el jefe no podia arriesgarse. Por si acaso fuera verdad, entonces se?orita Nayra estaria arruinada.
Entonces el chofer aceler¨® al m¨¢ximo. Cristian pensaba de acuerdo a lo que Soraya habia mencionado en sus pensamientos, el cuerpo de Nayra, despu¨¦s de su muerte, habia sido recogido por familia Robledo, quienes habian llorado por e, y Demetrio Robledo habia estado trabajando en ciudad vecina esos dos a?os.
m¨® a Demetrio. ¨¦ste se sorprendi¨® al recibir mada: ¡°H, ?Cristi¨¢n? ?Qu¨¦ pasa?¡°.
¡°?D¨®nde est¨¢s?¡°.
Demetrio, vestido de traje negro, alto y guapo, sostenias ves del coche frente a ¨¦l y el tel¨¦fono en otra mano. ¡°Acabo de salir del trabajo, estaba a punto derme a casa, ?qu¨¦ sucede?¡°.
¡°Necesito un favor. Nayra podr¨ªa estar en problemas por tu zona, me lleg¨® noticia de que alguien quiere hacerle da?o. Necesito que entres al Hotel de Catedral, en suite presidencial 899, alguien va a lleva ahi drogada. Su m¨®vil est¨¢ en silencio, no contesta. Yo ya estoy en camino, llegar¨¦ en una hora, pero temo que sea demasiado tarde¡°.
Al escucharlo, Demetrio se enfureci¨®: ¡°?Qui¨¦n quiere hacerle da?o?¡°.
Cristi¨¢n no pod¨ªa decir que era el actual novio de Nayra. Al fin y al cabo, en opini¨®n p¨²blica, e a¨²n era favor, piso el acelerador y en un abrir y cerrar de ojos, lleg¨® a ? ?Ser¨¢ que lo que tenia que hacer era venir aqu¨ª? Pero, ?para qu¨¦ vendr¨ªa? ?Ser¨¢ que ¨¦l tambi¨¦n sabe lo de Nayra?¡°,Belonging ? N?velDram/a.Org.
Justo cuando estaba por bajar del vehiculo, vioo sacaban a una Nayra inconsciente en brazos de un hombre, seguido por Cristi¨¢n y sus guardaespaldas.
¡®Caray, llegu¨¦ tarde. Y yo que quer¨ªa sacar a Nayra de todo este lio. Pero parece que Cristi¨¢n ya estaba al tanto, pero, ?c¨®mo lo supo? Y ese, ?qui¨¦n es el que lleva en brazos?¡°.
Sus pensamientos no pasaron desapercibidos, ya que Cristi¨¢n inmediatamente mir¨® a su alrededor hasta que reconoci¨® ca del carro de Soraya. Al darse cuenta de su presencia, pens¨® en lo cerca que estuvo Nayra de perderlo todo. As¨ª que,s divagaciones de esa mujer eran ciertas
La mirada de Cristi¨¢n hacia el carro de Soraya se llen¨® deplejidad.
Chispita: ¡°Anfitriona, anfitriona, su nivel de rechazo baj¨® en 10¡°.
Soraya sorprendida: Bajo 10? ?C¨®mo es que de repente bajo, si no estoy haciendo nada?¡°.
Chispita: ¡°Quiz¨¢s porque no est¨¢s cerca para molestarlo¡°.
*?Ser¨¢? Si estar lejos hace que disminuya su rechazo, ?deber¨ªa darme una vueltarga y esperar a que se le pase?¡°.
¡°Prueba si quieres, pero solo es una suposici¨®n. Si no es asi, adi¨®s a ti¡°.
¡°Uff, si ni t¨² est¨¢s seguro, mejor no me arriesgo¡°.
¡°Anfitriona, el que llevaba a Nayra en brazos es su prometido¡°.
¡°?El prometido de Nayra? ?El pobre de familia Robledo! Qu¨¦ desperdicio, un chico tan guapo y grande. Y pensar que su final es tan tr¨¢gico¡ Senz¨® de un edificio despu¨¦s de enterrar los restos de Nayra, convirti¨¦ndose en un mont¨®n de carne. Justo hab¨ªa unos perros callejeros cerca y lo devoraron. Los pobres animales tuvieron festin esa noche, no dejaron ni los huesos; cuando sus padres se enteraron, su madre qued¨® ciega de tanto llorar y su padre enloqueci¨® de rabia, y su hermana perdi¨® al beb¨¦ que esperaba.
Demetrio, llevando en brazos a Nayra, acababa de llegar a su carro cuando escuch¨® voz interior de Soraya. Tropez¨® de sorpresa, casi dejando caer a persona que llevaba en sus brazos. De repente, se gird para ver a qui¨¦n hab¨ªa escuchado.
1/1
CapÃtulo 25
Cap¨ªtulo 25
Pero no hab¨ªa nadie detr¨¢s de ¨¦l, salvo Cristi¨¢n, el guardaespaldas y el chofer. Entonces, ?qu¨¦ acababa de oir? ?Una alucinaci¨®n?
Cristi¨¢n, por su parte, apretaba los pu?os, con los ojos ligeramente enrojecidos. Al principio, pens¨® que ya era bastante malo que Soraya dijera que morir¨ªa de una enfermedad terminal m¨¢s adnte. Pero inesperadamente, lo de familia Demetrio era a¨²n peor. Y tragedia de su familia seguia siendo causada indirectamente por su hermana, parecia que ten¨ªa que encontrar manera de hacer que Nayra se diera cuenta cuanto antes de qui¨¦n era persona adecuada para su vida. ?Por qu¨¦ Demetrio est¨¢ quieto?, pensaba que, si se marchaba ahora, todavia podr¨ªa llegar a tiempo para apagar el incendio. Hando de suerte, si no hubiera estado aqui, su apartamento habr¨ªa sidopletamente consumido pors mas. El incendio en su peque?o apartamento hab¨ªa sido provocado por un supuesto ¡°buen amigo¡°, con el objetivo de mandarlo al mas all¨¢ y eliminar asi a unpetidor. Qu¨¦ ir¨®nicoino hab¨ªa tomado su vida; con su rostro desfigurado y su carrera detenida, supromiso con Nayra se cancria Principalmente porque ¨¦l, sinti¨¦ndose inferior y creyendo que no merecia, decidiria romper elpromiso ¨¦l mismo
Soraya, temiendo ser descubierta por Cristi¨¢n, se agach¨® intencionadamente. Cuando Demetrio escuch¨® otra vez esa voz en su cabeza y estaba a punto de buscar su origen, Cristi¨¢n le sugiri¨®: ¡°Vamos a ver tu lugar primero¡°.
Demetrio, con el rostro tenso, pregunt¨®: ¡°?T¨² tambi¨¦n lo escuchaste?¡°.
Cristi¨¢n echo un vistazo al carro cercano. La mujer se habia agachado tanto que solo se podia ver su cabello. Hando en voz baja, ¨¦l lo confirm¨®: ¡°Si, voy a buscar a Nayra, mujer de quien haba¡°.
Subiendo al carro de Demetrio, y con su chofer siguiendolos en otro veh¨ªculo, Demetrio arranc¨® y pregunt¨®: ¡°E es¡?¡°, no conoc¨ªa bien a Sorayao para reconocer su voz.
Con cierta frustraci¨®n, Cristi¨¢n se frot¨® frente. ¡°Es Soraya, mi esposa. E estaba justo frente a ti en ese carro. Por eso pudiste escucha¡°.
Demetrio confundido, pregunto: ¡°Pero por qu¨¦ yo puedo escucha? ?Es verdad lo que dijo?¡°.Content (C) N?v/elDra/ma.Org.
Mirando a su hermana inconsciente y ebria, Cristi¨¢n respondi¨®: ¡°No se por qu¨¦ puedes escucha. Parece ques personas cercanas a mi pueden oi. Y varias cosas que ha dicho ya se han confirmado. En cuanto a tu apartamento incendi¨¢ndose, vamos a ver si sucede¡°.
Media hora despu¨¦s, al llegar cerca del apartamento, el humo espeso ys mas eran ramente visibles desde su posici¨®n.
Viendo su hogar envuelto en mas, Demetrio palideci¨®. Aceler¨® y en menos de un minuto, se detuvo frente a su edificio, bajo del carro, hdo de terror, y mir¨® a los bomberos luchar contra el fuego.
Con ayuda de su escolta, Cristi¨¢n se sent¨® en su si de ruedas y se acerc¨® a ¨¦l. Demetrio, debilitado, se arrodillo, mirando fijamente y murmuro: ¡°Se ha cumplido¡°.
Si Cristi¨¢n no lo hubiera mado esa noche para rescatar a Nayra¡ Al pensar ens pbras de Soraya sobre c¨®mo ser¨ªa desfigurado en el incendio, y que el culpable era su buen amigo, sinti¨® un escalofrio recorrer su espina dorsal.
¡°?Qu¨¦ buen amigo!¡°.
El auto de Soraya tambi¨¦n hab¨ªa seguido ruta: ¡®Madre mia, quien haya provocado este incendio es despiadado. Con tal de escr posiciones, no le importa sacrificar vidas, es un acto depleta locura. Para eliminar a este pobre hombre, no solo arriesgo su vida sino tambi¨¦n de sus vecinos. Qu¨¦ falta de moral. Ah, ahi viene el supuesto culpable, fingiendo preocupaci¨®n y mando una ambncia para su supuesto amigo¡®.
Apenas se le cay¨® el coraz¨®n a Soraya, Demetrio vio a su supuesto mejor amigo, literalmente arrodido frente a los bomberos, llorandoo si realmente le importara, rogando: ¡°?Por favor, bomberos, salven a mi hermano! Por favor, bomberos, salven a mi mejor amigo! Mi mejor amigo todav¨ªa est¨¢ alli dentro, les ruego que lo salven. Es tan joven, no puede terminar asi.
CapÃtulo 26-29
Cap¨ªtulo 26
Los ojos de Demetrio se enardecieron al instante antes pbras de su mejor amigo. Era exactamente lo que Soraya habia sentido en su coraz¨®n; de un salto se levant¨®, con ganas de enfrentar a esa persona y preguntarle por qu¨¦ estaba haciendo eso, ?por qu¨¦ queriastimarlo? ?Acaso los a?os de amistad se desvanecian tan f¨¢cilmente ante los intereses?
Cristi¨¢n, detr¨¢s de ¨¦l, lo agarro de un tir¨®n: ¡°No seas impulsivo, c¨¢lmate. Si vas ahora sin pruebas, no va a admitir nada. Ahora que sabes que no te quiere, solo ten cuidado de ahora en adnte. El incendio de esta noche no te toc¨®, pero apuesto a que buscar¨¢ otra oportunidad para actuar y hacerte da?o¡°,
Demetrio apret¨® los pu?os con fuerza, respir¨® hondo y calm¨® su furia: ¡°Entiendo, actuar¨¦o si no supiera nada¡°.
Al verlo calmarse, Cristi¨¢n finalmente lo solt¨®: ¡°Gracias por ayudarme a encontrar a Nayra esta noche. Me llevare de vuelta a capital, no puedes quedarte aqui, con tu departamento en estas condiciones. Tengo un apartamento aqu¨ª, te enviar¨¦ diri¨®n y contrase?a en un rato, te puedes quedar ahi por ahora¡°.
Demetrio sonri¨® amargamente: ¡°Deber¨ªa ser yo quien te agradezca. Si no fuera por tu mada, esta noche¡¡±
Cristi¨¢n le dio una palmadita en mano: ¡°Ten cuidado de ahora en adnte. Me voy, cualquier cosa me mas¡°.
Demetrio lo observ¨® c¨®mo se llevaba a Nayra y luego se acerc¨® a su mejor amigo Gael Virroel, mostrando sonrisa que ambos conoc¨ªan tan bien: ¡°Gael, ?qu¨¦ est¨¢s haciendo?¡°.
Gael, demasiado metido en su papel, lloraba desconsdamente, pero al escuchar una voz familiar, levant¨® cabeza de golpe. Al ver a Demetrio sano y salvo frente a ¨¦l, se sent¨® en el suelo del susto: ¡°Oh, Demetrio! ?C¨®mo¡o est¨¢s aqui? ?Est¨¢s bien? Con un incendio tan grande, ?c¨®mo escapaste?¡±.
Demetrio sonrio: ¡°No estaba en casa, asi que no pas¨® nada. Pero t¨², llorando as¨ª. Si no lo supiera, pensar¨ªa que ya me ha consumido el incendio¡°.
Gael parpadeo, se levant¨® r¨¢pidamente y lo abraz¨® con fingida emoci¨®n: ¡°Qu¨¦ bueno que est¨¦s bien. Me preocup¨¦ tanto. cuando escuch¨¦ sobre el incendio, pens¨¦ que estar¨ªas en casao siempre, te m¨¦ y no contestaste, casi me muero del
susto
Demetrio le dio unas palmadas en el hombro: ¡°Lo siento, te preocup¨¦. Hoy tenia un amigo que venia de capital, sali verlo, debi poner mi tel¨¦fono en silencio por idente y me perdi tu mada¡°.
Por un instante, Gael mostr¨® una mirada siniestra. Maldita sea, con un incendio tan grande y ¨¦l no estaba en casa, hab¨ªa neado eso por mucho tiempo; lo solt¨® de agarre, fingiendo alivio: ¡°Lo importante es que est¨¦s bien¡°.
En capital.
Tiziano conducia el lujoso coche que Soraya le habia regdo, llevando a Tania a su vi privada. Apenas cruzaron puerta de vi, se enredaron el uno con el otro sin poder esperar.
Tiziano, en su traje negro, presion¨® contra pared, pasando sus manos por su cabello mientras besaba apasionadamente. Tania, en su vestido nco y cabellorgo hasta cintura, ten¨ªa el rostro sonrojado de deseo; ezaba sus brazos alrededor del cuello del hombre, inclinando cabeza hacia atr¨¢s para exponer su cuello, y ¨¦l desliz¨® susbios ardientes desde los suyos hasta su cuello, mordiendo fuertemente.
¡°Uh¡°, Tania gemia suavemente. ¡°Tiziano, vamos arriba¡°.
Levantando vista, ¨¦l observ¨® a joven que hab¨ªa encendido su deseo, sonriendo satisfecho: ¡°Peque?a diabli, no puedes esperar, ?eh? A¨²n no heenzado¡°.
Tania, roja de verg¨¹enza, le dio peque?os golpes en el pecho: ¡°Eres un fastidio, siempre burl¨¢ndote de mi¡°.
¡°Jajaja,s mujeres aman a los hombres malos. Y t¨² amas c¨®mo soy contigo, ?no es asi?¡°, ¨¦l, bromeando, lemio oreja y luego levant¨® en brazos. ¡°Como desees, vamos al dormitorio. Me has tenido esperando desde que te fuiste al extranjero, hoy tienes quepensarme¡°.
Cap¨ªtulo 27
Tania se acurruc¨® contra ¨¦l, fingiendo celos: ¡°?No tienes ya a mi hermana? ?No es suficiente para ti una bellezao e?¡± Al mencionar a Soraya, Tiziano de inmediato record¨®s bofetadas que habia recibido y su tono se enfri¨®: ¡°No me hables de esa mujerzu. No vale ni uno de tus cabellos, ni merece que toque, si no fuera porque todavia puede ser ¨²til, ya habr¨ªa eliminado¡°.
En medio de su conversaci¨®n, r¨¢pidamente llegaron al dormitorio. ¨¦lnz¨® a Tania sobre cama y senz¨® sobre e: ¡°Cari?o, en un momento tan especial no menciones a esa tonta, arruinas el ambiente¡°, y dicho eso,enz¨® a desvesti con urgencia.
Una vez que ropa qued¨® esparcida por el suelo, ¨¦l abri¨® el caj¨®n de mesita de noche, pens¨® en usar proti¨®n, pero recordando que Tania estaba en sus dias seguros, opt¨® por tomar el lubricante.
No se sabia cu¨¢nto tiempo habia pasado. Pero un grito agudo,o el de un cerdo siendo sacrificado, reson¨® en el dormitorio.
De regreso en capital despu¨¦s de un viaje, Soraya revis¨® su tel¨¦fono y al ver a pareja censurada en linea, solt¨® una carcajada.
Jajaja, me muero de risa. Ese pat¨¢n y esa venenosa finalmente se enredaron entres s¨¢banas. Y ni siquiera pueden separarse, tuvieron que mar una ambncia. Ay, qui¨¦n sabe si esto har¨¢ que ese pat¨¢n quede in¨²til para siempre, mi inversi¨®n en el pegamento no fue en vano, qu¨¦ r¨¢pido ha dado frutos. Eso te pasa por pat¨¢n, asi que quer¨ªas asustarme? Bueno, te corte en el acto
Cristian, sentado en su si de ruedas al salir de su estudio, se sobresalt¨® con risa de e, ?qu¨¦ habia dicho esa mujer? Pat¨¢n y venenosal Enredados entres s¨¢banas! ?No pod¨ªan separarse! ?maron a una ambncia, pegamento, no podian separarse¡ No ser¨¢ que¡! R¨¢pidamente revis¨® su tel¨¦fono y entr¨® as noticias.
[Un conocido yboy y su novia demasiado entusiastas no pudieron separarse y tuvieron que mar una ambncia en plena noche]
Aunque en el videos personas estaban censuradas, Cristi¨¢n reconoci¨® al hombre y mujer bajo ese hombre censurado no se ve¨ªa ramente, esa era venenosa de que haba Soraya, ?no estaba e locamente enamorada de ese pat¨¢n, abandonando a su familia por ¨¦l? ?Pero qu¨¦ pasaba en ese momento? ?Parecia disfrutar de su desgracia!
Pensando en el pegamento que hab¨ªa mencionado Soraya, Cristi¨¢n sinti¨® un escalofrio. E era capaz de cualquier cosa. ¡°Eh, amor, a¨²n despierto!¡°, Soraya, que bajaba a tomar agua, se encontr¨® con ¨¦l al abrir puerta.
Cristi¨¢n, en pijama gris, con algunos botones desabotonados que dejaban ver su pecho, luc¨ªa despeinado, pero igual de: atractivo. Fuera de su habitual traje, su aura dominante se suavizaba. Sus ojos profundos eran imprables, y sus manos, perfectaso para tocar el piano, descansaban sobre si de ruedas.
E brill¨® con una mirada coqueta y se acerc¨® a ¨¦l con descaro: ¡°No puedes dormir solo, amor? ?Qu¨¦ tal si dormimos juntos? Somos esposos, ?por qu¨¦ dormir en cuartos separados? Es tan grande y me da miedo estar s en esa habitaci¨®n¡°, sus ojos desteban, estaba tratando de seducirlo.
Cristi¨¢n, sin expresi¨®n, rechaz¨®: ¡°Si te duele el ojo, ve al oftalm¨®logo¡°.
Recordando el pegamento, ¨¦l temia tener que mar una ambncia en medio de noche. Retrocedi¨® con su si de ruedas, esquiv¨¢nd, y se dirigi¨® hacia otro cuarto sin mira.
Soraya, al ver su rechazo, se sinti¨® desanimada: ¡®Ay, conquistar a este hombre frio es un caminorgo y dificil. Pero no importa, soy indestructible, conquistadora de dioses! Siempre que persista en coquetear, no hay manera de que no calga
Cristi¨¢n, entrando a otro cuarto, solt¨® una risa. Como si pudiera conquistarlo! En esa vida, e no tenia ni m¨¢s minima aportunidad..
Capitulo 28
Cap¨ªtulo 28
Al d¨ªa siguiente, Soraya se despert¨® temprano.
Bostezando, abri¨® ventana y el sol, filtr¨¢ndose a trav¨¦s de nie, ba?aba tranqu vi con sus rayos c¨¢lidos dorados. Una brisa suave hizo bars ramas y el fresco aire matutino, cargado de un suave aroma floral, era un deleite para los sentidos.
Fuera de vi, a derecha de su dormitorio, ha un mar de flores. Una variedad de hermosas flores, ¨²nica virtud destacable de original Soraya, a pesar de e ser arrogante y malcriada, le gustaba cultivar flores. Dos tercios del terreno de vi estaban cubiertos por su jardin.
¡°Wow, qu¨¦ aire tan puro¡°.
?Hacia cuanto que no respiraba aire tan fresco? Desde que le habian diagnosticado c¨¢ncer de est¨®mago y huesos en su vida anterior, no habia salido de casa. El tormento de enfermedad hab¨ªa hecho desear no haber nacido. Pero en ese momento que tenia una segunda oportunidad, estaba decidida a valorar su vida. Se cambi¨®, se arreglo y baj¨®s escaleras, sorprendi¨¦ndose al ver que Cristi¨¢n todavia no habia ido a trabajar.
El hombre, vestido con ropa casual, fruncia el ce?o mientras leia el peri¨®dico concentrado. Sus dedosrgos pasabans p¨¢ginas del peri¨®dico suavemente, su rostro era de lineas firmes, guapo y resuelto: una madurez y solidez que solo los a?os podian otorgar. El sol, entrando por ventana, ba?aba sus anchos hombros con una luz dorada, haci¨¦ndolo Increiblemente atractivo.
E se qued¨® mir¨¢ndolo, sin parpadear: Wow, qui¨¦n iba a decir que este hombre luciria tan bien en ropa de casa,o sacado de una telenov. La original Soraya dej¨® escapar a este bomb¨®n de hombre por estar detr¨¢s de otro, qu¨¦ tonta¡°.
Cristi¨¢n sinti¨® su ardiente mirada y levant¨® vista, encontr¨¢ndose con sus ojos; al ver baba enisura de losbios de Soraya, y esa mirada que parecia querer saltar sobre ¨¦l, desvi¨® vista con desden. Con un tono de disgusto, dijo: ¡°Guarda esa miradasciva¡°,
¡°Ay, de boca de un perro nunca saldr¨¢ un diamante, qu¨¦ desperdicio de hombre guapo. Ay, pero si yo ya conozco cada centimetro de ese cuerpo, ?qu¨¦ m¨¢s da mirar? Si no me deja mirar, esta noche cuando se duerma me le cr¨¦ en cama y lo mirare todo lo que quiera. Jajaja, recuerdo lo bien que se siente tocar esos m¨²sculos. Ay, esos abdominales, qu¨¦ delicia al tacto, y ese trasero, firme pero suave, ?por d¨®nde empiezo esta noche? ?Pecho, abdomen o trasero? Ay, mejor menzo de una vez por todas, y lo sorprendo, ?qu¨¦ viva audacia!¡°.
Cristi¨¢n, sosteniendo el peri¨®dico, casi se atraganta al escuchar esos pensamientos. ?Esa mujer atrevida! Se record¨® a si mismo tener paciencia y no rebajarse a su nivel. Desde aque noche que le habia puesto algo en bebida, e cambi¨®pletamente, pensando s¨®lo en cosas indecentes, parecia que desde ese momento en adnte tendria que asegurarse de cerrar con ve pors noches. De lo contrario, qui¨¦n sabe cu¨¢ndo esa mujer podr¨ªa terminar en su cama sin que ¨¦l se diera cuenta.
Soraya, con una camiseta y jeans, su cabello recogido en una alta c de caballo, lucia radiante incluso sin maquije, se hab¨ªa pasado tarde anterior renovando el guardarropa de anterior Soraya. Ya en ese momento, su armario estabapletamente transformado. Con descaro, se sent¨® junto a Cristi¨¢n, sonri¨¦ndole con picardia: ¡°Amor, ?c¨®mo es que hoy no has ido a trabajar?¡°.
Cristian ni siquiera mir¨®, estaba concentrado en su peri¨®dico: ¡°?Qu¨¦ te importa si voy o no trabajo?¡°,
*ro que me importa. Si no vas a trabajar, podr¨ªamos ir a una cita. Mira, hace tiempo que no salimos a rjarnos, solos t¨² y yo. Justo hoy que tienes tiempo, ?por qu¨¦ no vamos a estaci¨®n de esqui? Recuerdo que solias disfrutar mucho alli¡¡±
¡°Jaja¡°, pero Cristi¨¢n interrumpi¨® con una risa fr¨ªa. ¡°Yo, un hombre discapacitado, yendo a una estaci¨®n de esqui a hacer el ridiculo?¡±
Soraya se qued¨® sin pbras. En su af¨¢n por impresionar, ha olvidado porpleto lo de su invalidez. Parec¨ªa que si quer¨ªa conquistar a ese hombre de hielo, primero tendr¨ªa que curar esas piernas.
Cap¨ªtulo 29
¡°No ir a esquiar est¨¢ bien, entonces vamos a ver una pelic¡°.
Mientras haban, el sirviente llev¨® el desayuno a mesa. Leche, sandwiches, caf¨¦, jugos¡ Al final, el mayordomo, nervioso, coloc¨® un taz¨®n de fideos picantes de res frente a Soraya: ¡°Se¨Cse?ora, su desayuno¡°,
Viendo los chiles rojos brintes en el taz¨®n frente a e, Cristi¨¢n entrecerr¨® los ojos y funci¨® el ce?o: ¡°?Vas aer esto en ma?ana?¡°.
E, mirando los fideos con su atractivo color y aroma, no pudo evitar salivar: ¡°ro, ?no te parece apetitoso solo con mirarlo?¡°.
E tom¨® los cubiertos: ¡°Wow, se ve delicioso. Gracias¡°.Content (C) N?v/elDra/ma.Org.
El mayordomo abri¨® los ojos de par en par, incr¨¦dulo ante cortesia de se?ora, ?cu¨¢ndo se hab¨ªa vuelto tan educada se?ora?
Soraya ignor¨® sus miradas, mezcl¨® los fideos con los cubiertos yenz¨® aer; el sonido de sorber fideos de manera
y de repente lo encontr¨® insipido. ¨¦l tambi¨¦n solia amarida picante, pero desde que se hab¨ªan casado, a esa mujer no le gustaba el picante, y casi no habia salsas picantes en mesa, los que hab¨ªa, eran salsas dulces.
poco elegante reson¨® en eledor. Cristi¨¢n, observando c¨®mo e devorabaida, luego mir¨® su sandwich
Soraya termin¨® los fideos de un tir¨®n, luego eruct¨® satisfecha, toc¨¢ndose el est¨®mago callente por el picante: ¡°Delicioso, confortablemente picante¡°, y se recost¨® en si, sin ninguna imagen, frot¨¢ndose el est¨®mago. Sus mejis estaban te?idas de un rojo intenso por el picante, sus ojos briban satisfechos, susbios rojoso una rosa en plena floraci¨®n. Cristi¨¢n mir¨® de reojo, pensativo. La pbra ¡®bellezaestible¡® cruz¨® por su mente. Si otros hombres vieran asi, seguro que nadie se interesar¨ªa en e. Siempre supo que esa mujer era increiblemente hermosa, solo que antes arruinaba su rostro a prop¨®sito. Pero en ese momento que algo le pasaba en cabeza, mostraba su verdadero yo.
Viendo a Cristi¨¢n mir¨¢nd, e se enderezo de inmediato: ¡°Esposo, has estado mir¨¢ndome todo el tiempo, ?crees que ahora soy m¨¢s bonita que antes?¡°.
¨¦l tom¨® el ¨²ltimo sorbo de caf¨¦ de su taza, coloc¨® sobre mesa y respondi¨® con calma: ¡°Est¨¢s pensando demasiado. Creo que tu manera deer es fea, afecta seriamente mi apetito hasta el punto de no poder pasar¡°.
Soraya frunci¨® el ce?o: ¡°Es increible. Frente a una bellezao yo, ?y dices que no puedes tragar!¡°.
¨¦l ignoro, se limpi¨® boca, gir¨® su si de ruedas y r¨¢pidamente se fue al segundo piso. Un momento despu¨¦s, regres¨® vestido con un traje y entr¨® al vestibulo.
Soraya corri¨® hacia ¨¦l, se agach¨® y agarr¨® su mano: ¡°?A d¨®nde vas? ?Puedo ir contigo?¡°, sus ojos estaban llenos de esperanza, brindo intensamente.
e quit¨®s
Cristi¨¢n mano: ¡°Sigueme por tu cuenta¡°,
Soraya, al escuchar que no rechazaba, salt¨® de alegr¨ªa. Luego, aprovechando que ¨¦l no estaba mirando, le nt¨® un beso en meji, dejando bastante saliva: ¡°Gracias, esposo, sabia que eras el mejor¡°.
Cristi¨¢n, con el rostro oscuro, limpi¨® con disgusto saliva de su rostro: ¡°Al¨¦jate de mi, si sigues asi, ir¨¦ directamente a divorciarme¡°.
¡®Ay, qu¨¦ hombre tan ingrato. No aprecia ni mi ¡®oro liquido. ?Ya ver¨¢s cuando te tenga a mis pies, rog¨¢ndome por un beso!¡±. Cristi¨¢n lenz¨® una mirada fria: Jajaja,o si quisieraer de su bocal Sue?a despierta¡®.
Soraya lo sigui¨®, saltando felizmente. Pero cuando llegaron al lugar, de repente se enfureci¨® tanto que quiso maldecir. ¡°Oye, ?qu¨¦ significa esto? ?Traerme al psiquiatra?¡°.
CapÃtulo 30-32
Cap¨ªtulo 30
¡°Cristi¨¢n, este es paciente de que habas?¡°, Lucio Beltr¨¢n, el buen amigo de Cristi¨¢n, arque¨® una ceja mirando a Soraya. Esa mujer solia vestirseo si fuera parte de una subcultura alternativa. Ese d¨ªa, que estaba vestida tan normal, casi no reconoci¨® al principio.
Lucio, con su bata nca, tenia un rostro apuesto, rasgos marcados, y una piel tan ra y suave que irradiaba un aire distintivo. Sus ojos eran profundos y oscuros,ogos insondables llenos de sabidur¨ªa y agudeza; su nariz firme ybios bien definidos esbozaban una sonrisa suave,o si el sol iluminara su coraz¨®n, c¨¢lido y brinte, brindando una sensaci¨®n de confort. Incluso su mirada evaluadora era dificil de rechazar.
¡°Si, ¨²ltimamente est¨¢ medio loca, revis entonces¡°.
Soraya, indignada, replic¨®: ¡°El loco ser¨¢s t¨²l Estoy perfectamente bien. Solo cambi¨¦ mi look, ?acaso te gustaba m¨¢s mi estilo desali?ado de antes?¡°.
Cristi¨¢n lenz¨® una mirada a Lucio, quien capt¨® el mensaje de inmediato: ¡°Vale, ven conmigo, voy a preparar todo¡°. Soraya, ramente reacia, protest¨®: ¡°No necesito ninguna revisi¨®n, estoy bien, y dicho eso, se dio vuelta para irse. Cristian ech¨® un vistazo al guardia en puerta. Entonces el guardia cerr¨® y asegur¨® puerta antes de que e pudiera salir, E se gir¨® furiosa hacia Cristi¨¢n: ¡°Ya te dije que estoy bien¡°.
Pero ¨¦l ignoro su enfado: ¡°Espera aqui tranqumente, no tardaremos mucho¡°, y se dirigi¨® en su si de ruedas hacia el consultorio de Lucio, rt¨¢ndole elportamiento extra?o de Soraya esos ¨²ltimos dias.
Lucio, despu¨¦s de escuchar, tom¨® nota: ¡°?Est¨¢s sugiriendo hipnotiza?¡°.
Cristi¨¢n asinti¨®: ¡°Quiero saber por qu¨¦ cambi¨® tanto¡°.
Afuera.
Soraya, tan prontoo Cristian entr¨® al consultorio, se gir¨® para irse;o si un simple guardia pudiera detene. Apenas dio unos pasos, el guardia, inamovibleo un guerrero de terracota, le bloqueo salida: ¡°Lo siento, se?ora, sin el permiso del se?or, no puede salir¡°.
E, con tono sereno pero firme, dijo: ¡°Hazte a undo¡°.
El guardia permaneci¨® inm¨®vil: ¡°Lo siento, solo sigo ¨®rdenes del se?or¡°.
*Jajaja, muy bien, entonces qu¨¦date ah¨ª parado todo lo que quieras¡°, Soraya le toc¨® brevemente y el guardia cambi¨® su expresi¨®n a una de terror, mir¨¢nd horrorizado, incapaz de har. E lo movi¨® a undo y trat¨® de abrir puerta, solo para darse cuenta de que estaba cerrada con un dispositivo electr¨®nico.
E, frustrada, exm¨®: ¡°Maldici¨®n, un cerrojo electr¨®nico!¡°.
?Para qu¨¦ demonios Lucio necesitaba una cerradura tan sofisticada en su oficina?
:??
Dentro del consultorio, Lucio se levant¨® y prepar¨® cami con una s¨¢bana desechable: ¡°Est¨¢ bien, que pase¡°.
Cuando salieron, Soraya ya no estaba. Entonces Cristi¨¢n mir¨® al guardia: ¡°?D¨®nde est¨¢ e?¡±
El guardia, inm¨®vil, dirigi¨® su mirada ansiosa hacia ventana. Lucio palideci¨®: ¡°Salt¨® por ventana?¡°, y corri¨® hacia e y vio parada sobre unidad exterior del aire acondicionado.
Lucio, p¨¢lido, exm¨®: ¡°?Est¨¢s loca? ?Quieres matarte ahi arriba? Si quieres morir, no me involucres¡°, intent¨® agarra r¨¢pidamente.
Pero e esquivo su mano y salt¨®¡ Y en un abrir y cerrar de ojos, e aterriz¨® suavemente desde el tercer piso, su figura parec¨ªa ser ligerao de una mariposa. Con una sonrisa triunfante, se sacudi¨®s manos ynz¨® una mirada despectiva hacia ventana, mostrando su dedo medio en un gesto de desd¨¦n.
Lucio qued¨® boquiabierto de asombro. Despu¨¦s de unrgo momento, finalmente se gir¨®.
Capitulo 31
Cap¨ªtulo 31
¡°Crist¨®n, dime, ?cu¨¢ndo se convirti¨® tu esposa en una maestra de artes marciales eh?¡±
E
Cristi¨¢n no lograba ponerse de pie, incapaz de ver los movimientos que Soraya acababa de hacer. Pero al pensar que podia derribar a varios hombres por si s, ya nada le sorprendia: ¡°Esa es una des razones pors que traje hoy. Una persona puede cambiar su car¨¢cter, pero sus habilidades no pueden fortalecerse en tan poco tiempo. Despu¨¦s de aque noche, de repente sabia c¨®mo pelear, ?c¨®mo no iba a sospechar?¡°.
Lucio se pas¨® mano por barbi, meditando un momento: ¡°Es posible que antes estuviera fingiendo su incapacidad?¡°. ¡°?Imposible!¡°, Cristi¨¢n neg¨® con cabeza. ¡°Nunca ha practicado artes marciales en su vida¡°,
Lucio volvi¨® a sentarse, tamborileando los dedos sobre mesa: ¡°Eso es extra?o, no me sorprende que quisieras hipnotiza. Pero si e no quiere cooperar con hipnosis, no conseguir¨¢s respuestas. Dicho esto, tu esposa parece m¨¢s normal, mucho m¨¢s agradable a vista¡°.
ahora
Con un rostro lleno de curiosidad, tambi¨¦n pregunt¨®: ¡°?C¨®mo es e despu¨¦s de este gran cambio de personalidad? ?Todavia te est¨¢ presionando para divorciarte?¡°.
Cristian lo mir¨® friamente: ¡°?Tienes demasiado tiempo libre?¡°.
Por otrodo, Soraya, despu¨¦s de saltar del tercer piso, tom¨® un taxi directamente hacia casa familiar, iba a ver a su hijo.
Ese peque?ito era tan tierno, tal vez deber¨ªa har con abu para llevarme al peque?ito a casa. Despu¨¦s del primer mes del ni?o, original siempre estaba causando problemas y pidiendo el divorcio. Cristi¨¢n, temiendo que estimara al ni?o, as¨ª que decidi¨® dejar al peque?o en casa familiar.
Cuando Soraya lleg¨® a casa familiar, abu mir¨® con un rostro que se enfri¨® instant¨¢neamente: ¡°?Por qu¨¦ vienes aqu¨ª sin motivo?¡°.
E no se tom¨® a mal su actitud, sino que, con descaro, tom¨® de mano a abu yenz¨® a hacerle cari?o: ¡°Ay, abuelita. Vine porque pens¨¦ que te aburririas s, vine para hacertepa?ia y char un poco. Adem¨¢s, ya me di cuenta de mis errores. Antes era inmadura, siempre te hacia enfadar a ti y a Cristi¨¢n, causandoles problemas, pero he decidido enmendarme. Dame una oportunidad para demostrarlo; de ahora en adnte, ser¨¦ una buena esposa y una buena madre. No le causar¨¦ m¨¢s verg¨¹enzas a Cristi¨¢n, Abuelita, t¨² siempre has sido m¨¢sprensiva, abu m¨¢s hermosa. T¨² tambi¨¦n quieres que Cristi¨¢n sea feliz, ?verdad?¡°.
La abu solt¨® su mano, visiblemente irritada: ¡°?Todavia tienes cara para pedir oportunidades? ?Las cosas que has hecho en el ¨²ltimo a?o, alguna de es merece que te de otra oportunidad?¡°.
Soraya volvi¨® a tomar su mano: ¡°Abu, de verdad que cambiar¨¦. Mira a Mateo, tan peque?ito. Si Cristi¨¢n se casa con madrastra malvada, ?no sufriria otra vez? Soy su madre biol¨®gica, aunque antes no me ocupaba de ¨¦l, tampoco le hice
da?o¡°.
¡®Ah, pobre abu. Por sus hijos, sus nietos, sus bisnietos, ha roto su coraz¨®n, solo para terminar con una m reputaci¨®n, una muerte tr¨¢gica.
una
Al escuchar nuevamente sobre su tr¨¢gico final, abu ya no se enfad¨®o antes. Entrecerr¨® sus ojos nudos y dijo: ¡°?Quieres que te d¨¦ otra oportunidad?¡°.
Soraya, sorprendida por el cambio de actitud de anciana, asinti¨® r¨¢pidamenteo un polluelo picoteando. La anciana mir¨® con profundidad: ¡°Est¨¢ bien, si logras que Cristi¨¢n vuelva a ponerse de pie, te creer¨¦ que has cambiado de verdad¡°.
¡°Ah, pero, ?qu¨¦ tan dif¨ªcil puede ser? Las piernas de Cristi¨¢n a¨²n tienen soluci¨®n; ahora no puede ponerse de pie simplemente porque los nervios de sus piernas est¨¢n da?ados. Basta con curar esos nervios, y podr¨¢ volver a ponerse de pie, y justo puedo hacer eso por sus piernas. Pero siContent (C) N?v/elDra/ma.Org.
Cap¨ªtulo 32
¡°Abu, por favor, idame una oportunidad! Voy a encontrar al mejor m¨¦dico para Cristi¨¢n y asegurarme de que se ponga de pie de nuevo. Tambi¨¦n prometo no meterme en m¨¢s problemas y no avergonzar a familia Fuentes¡°.
Al escuchar el sincero deseo de mujer de ayudar a su nieto, anciana casi grit¨® de emoci¨®n. Pero para no revr que podia oir los pensamientos de mujer, e se mantuvo calmada y empez¨® a har sin mostrar sus emociones. ¡°Tu cr¨¦dito conmigo est¨¢ en cero, y solo podrias enga?ar a un ni?o inocenteo Mateo con esas pbras. Pero, viendo lo determinada que est¨¢s, hoy har¨¦ una excepci¨®n y te creer¨¦ una vez m¨¢s. Pero¡¡±
Al oir que abu le daria otra oportunidad, Soraya no pudo contener su alegria yenz¨® a sacudirs manos de anciana emocionada: ¡°Ay, abu, eres mejor! Siempre supe que eres mejor abu del mundo¡°.
Ay, tengo que cambiar el tr¨¢gico destino de abu, hacer que viva m¨¢s tiempo y batir el r¨¦cord mundial de longevidad¡°.
Al escuchar los pensamientos genuinos de Soraya otra vez, anciana luch¨® por mantener supostura: ¡°Deja de sacudirme, o me vas a desarmar con estos huesos viejos¡°.
Soraya solt¨® y se puso detr¨¢s de e para darle un masaje en los hombros y espalda: ¡°Eso no va a pasar. La abu tiene una salud de hierro, puede vivir muchos a?os m¨¢s sin problema¡°.
El masaje de Soraya era tan bueno que casi hizo que anciana se rjara porpleto. Si e realmente cambiaba para bien, tal vez no todo estaba perdido. Aprovechando que abu estaba disfrutando del masaje, e intent¨® negociar ¡°Abu, ?puedo llevarme a Mateo por unos dias? Quiero fortalecer nuestro vinculo. Te prometo que lo cuidar? muy bien, si no confias en mi, ni?era puede venir conmigo. Piensa en Cristi¨¢n, que ya tiene bastante con el trabajo. Nuestra casa est¨¢ m¨¢s cerca de su oficina, as¨ª podr¨ªa ver a Mateo todos los d¨ªas despu¨¦s del trabajo, ser¨ªa perfecto para los dos¡¡±
La abu, que casi se quedaba dormida, pero de repente abri¨® los ojos: ¡°Ni lo sue?es. Cuando cambies tus ms costumbres, entonces hamos de Mateo. No me opongo a que lo visites, pero llev¨¢rtelo, ni har¡°.
Si no fuera porque Nayra hab¨ªa llegado a salvo noche anterior, gracias as advertencias de Soraya, anciana no hubiera estado dispuesta a darle otra oportunidad.
Justo entonces, Nayra bajabas escaleras, frot¨¢ndoses sienes con aspecto de cansancio. Al ver a Soraya, casi que se alter¨® de inmediato: ¡°?Qu¨¦ haces aqui otra vez?¡°.
Soraya mir¨® de reojo: ¡®Qu¨¦ falta de modales. Si no fuera por tu hermano y Demetrio, anoche ese viejo ya te habria tomado. Tonta, casi te venden por un pu?ado de ilusiones. ¡°Nayra, eres el amor de mi vida. No me atrevi a confesarte mi amor porque sab¨ªa de tupromiso con familia Robledo. Pero ahora que s¨¦ que me amas, me atrevo a pedirte matrimonio. Te har¨¦ novia m¨¢s feliz del mundo¡°: jajaja¡. Y luego, cuando Nayra se case con ¨¦l, dejar¨¢ dedo por su joven tia, con quien tendr¨¢ gemelos¡°.
Nayra, sorprendida por los pensamientos de Soraya, tropez¨® y casi cayo pors escaleras. En su p¨¢nico, trat¨® de agarrarse del pasamanos, pero sus movimientos eran demasiado torpes. Justo cuando parecia que iba a estrerse contra el suelo del vest¨ªbulo, Soraya se movi¨® con tal rapidez que ni abu pudo ver c¨®mo lo hizo, y de repente, Nayra se encontr¨® de pie, segura. A¨²n con el susto en el cuerpo, vio que Soraya hab¨ªa salvado y, sin pensarlo, empuj¨® con fuerza.
Soraya fue empujada hacia atr¨¢s, golpeandose parte baja de espalda contra el pasamanos de escalera, lo que le provoc¨® un dolor que le hizo fruncir el ce?o. Se frot¨® espalda, mirando con desd¨¦n a Nayra, que parecia haber perdido el sentido: ¡°Qu¨¦ falta de coraz¨®n. Despu¨¦s de todo, te salv¨¦ de un desastre, ni siquiera me dass gracias, y encima me empujas¡°.
El rostro de Nayra se tornaba entre el verde y el nco, y con terquedad le dijo: ¡°Yo no te pedi que me salvaras!¡°.
La anciana baj¨® mirada, furiosa, apretando sus manos con fuerza, sus dientes chocaban entre si sonoramente. Su nieta, el tesoro que hab¨ªa criado con tanto cari?o, familia Cervantes, con su coraz¨®n negro, se atrev¨ªa a tramar contra e. Nayra no ten¨ªa idea de lo que ha pasado despu¨¦s de emborracharse noche anterior, solo recordaba haber cenado a luz des vs con Genaro, ?cu¨¢ndo se ha emborrachado? C¨®mo ha regresado a Soraya que acababa de escuchar¡.
CapÃtulo 33-36
Cap¨ªtulo 33
E pens¨® que lo de noche anterior, cuando Genaro llev¨® de vuelta a casa y le prometi¨® a familia Fuentes que har¨ªa que aceptaran su matrimonio, ha sido solo una promesa al aire. Antes, ¨¦l ya habia dicho que haria que su familia
reconociera su matrimonio
La abu, al conocer verdad de lo sucedido noche anterior, naturalmente crey¨® todo lo que Soraya dijo. Con un tono severo, mind a Nayra y ordend. ¡°Desde ahora, te prohibo volver a encontrarte con ese de familia Cervantes. Recuerda, tienes unpromiso matrimonial¡°.
Nayra, con los ojos bien abiertos, no pod¨ªa creer lo que escuchaba: ¡°Abu, dijiste que no me presionarias. Sabes bien que a quien quiero es¡¡±
La abu, con firmeza, interrumpi¨®: ¡°Lo que dije fue antes, esto es ahora. Ese Genaro no es tan buenoo parece. Es un sucio y cruel por debajo, solo se acerca a ti por inter¨¦s, para usarteo escudo. No tendr¨¢s un buen futuro con ¨¦l. Sin mi permiso, no tienes permitido verlo. De lo contrario, ya no ser¨¢s mi nieta¡±Belonging ? N?velDram/a.Org.
¡°Abu!¡°, Nayra estaba at¨®nita. No entend¨ªa c¨®mo su abu hab¨ªa cambiado de opini¨®n tan r¨¢pidamente despu¨¦s de una
noche.
¡°mar a tu abu no servira de nada. Vuelve a tu habitaci¨®n y arrete. Mira c¨®mo te ves, nada parecido a una se?orita de buena familia¡±.
?Guau, abu si que se despert¨® con ridad! ?C¨®mo supo que Genaro era un mal tipo? Parece que familia Fuentes todavia puede salvarse. Ah, abu, por favor, impide que Nayra enamorada termine en familia Cervantes.
Al escuchar los elogios de Soraya, abu levant¨® orgullosamente cabeza; con esa profeta alli, ?qu¨¦ no iba a saber?
Viendo que su abu haba en serio, Nayra, sinti¨¦ndose injustamente tratada, pisote¨® el suelo y subi¨® corriendo a su habitaci¨®n cubriendose cara. Despu¨¦s de que ¨¦sta subi¨®, escaleras.
Antes incluso de entrar en habitaci¨®n, no pudo evitar gritar: ¡°Peque?ito, mam¨¢ vino a verte¡°.
Mateo, que solia dormir tarde y levantarse tarde, acababa de ser vestido yvado por ni?era, quien estaba a punto de Bevarlo abajo. Pero en cuanto Soraya entro, se apresuro a tomar a su hijo de los brazos de ni?era, le dio un beso en cara: ¡°Extra?aste a mama?¡°.
Mateo, con sus grandes ojos brintes, miro confundido por un momento antes de reconoce. Emocionado,enz¨® a agitar sus peque?as manos, ramente muy apegado a e.
Ay, tranquilo, tranquilo! Te mueves demasiado, jcuidado y mam¨¢ no puede sostenertel¡°.
El peque?o parec¨ªa entender, pues se od¨® tranquilo en sus brazos, chup¨¢ndose una mano y mir¨¢nd sonriente, sus dos peque?os hoyuelos casi invitaban a Soraya a tocarlos. Esta no pudo resistirse a darle otro beso en meji a su hijo: ¡°Mateo es tan bueno y tan lindo!¡°,
Despu¨¦s de pasar el dia en casa grande, no fue hasta que Cristi¨¢n lleg¨® por noche que Soraya, a rega?adientes, regres¨® con ¨¦l. En el camino de regreso, no pudo evitar discutir con el ¡°Amor, deber¨ªamos traer a Mateo con nosotros. ?Es tan lindo, quiero verlo crecer todos los dias!¡°,
El le ech¨® una mirada: ¡°Traerlo para luego ignorarlo? T¨², que todos los d¨ªas has de divorcio, no te parece ridiculo decir eso?¡±
Soraya agarr¨® el borde de su camisa: ¡°Amor, ya te dije que me equivoqu¨¦, prometo cambiar¡°.
Cristi¨¢n, sin expresi¨®n, se quit¨® mano de encima. Pero e insisti¨®: ¡°Dame otra oportunidad! Mateo es tan adorable, seguro que t¨² tampoco quieres dejarlo siempre en casa grande. Si lo seguimos haciendo, con el tiempo, nuestra rci¨®n se enfriara¡°..
Cristi¨¢n, en el fondo, deseaba tener a su hijo cerca, pero e era un problema con el que no quer¨ªa lidiar. Antes, para conseguir el divorcio, estuvo a punto de asfixiar a su hijo y si ¨¦l no lo hubiera descubierto a tiempo, ya no tendr¨ªan a su hijo. Pero parecia que e ya ha olvidado ese incidente.
¡°Sinti, Mateo podria crecer feliz. Prefiero que no tengas rci¨®n con ¨¦l, siempre y cuando crezca sano y fuerte, eso es lo que me importa
Capitulo 33
¡°Ay, estos hombres son un dolor de cabeza. Si no fuera porque s¨¦ que en un par de dias ese espectro que abu quiere presentarle a mi primo viene a quedarse en casa por unos d¨ªas, no me habr¨ªa apurado tanto en traer de vuelta a mi hijo. Ese espectro no es humano, est¨¢ pose¨ªdo, le encanta absorber esencia vital de los ni?os. Mi hijo se debilitar¨¢ por culpa de ese espectro, por eso est¨¢ siempre enfermo y ha tenido que ser hospitalizado varias veces al a?o. La abu no cede, y ese hombre no toma iniciativa tampoco, ?qu¨¦ hago, c¨®mo logro?¡®.
El conductor de pronto frend de golpe, interrumpiendos quejas internas de Soraya.
Capitulo 34
Cap¨ªtulo 34
El conductor apret¨® el freno de golpe, ba?ado en un sudor fr¨ªo. Con voz temblorosa, balbuce¨®, ¡°Jefe, es que¡¡±
Soraya se toc¨® frente, soltando un gemido de dolor. Luego, con una mirada de reproche, dijo: ¡°Ayy, se?or conductor, ?esto fue a prop¨®sito?¡°.
¡°Ya me han golpeado dos veces¡°.
Cristi¨¢n entendi¨® lo que el conductor queria decir. Apret¨® los dedos que tenia sobre rodi, pero su rostro permanecia impasible,o si no se hubiera dado cuenta de nada: ¡°Mant¨¦n el carro estable¡°.
El conductor capt¨® el mensaje al instante y dijo: ¡°ro¡°.
Luego, puso el carro en marcha de nuevo, el sudor de sus manos dejando hues en el vnte. ?Dios m¨ªo! Los pensamientos de se?ora eran aterradores, cada vez que e pensaba algo, se avecinaba un desastre. Sentia que, si escuchaba los pensamientos de se?ora unas cuantas veces m¨¢s, su coraz¨®n podria detenerse de miedo.
Al llegar a casa, Cristi¨¢n ignor¨® a Soraya y fue directo en su si de ruedas al ascensor para subir al segundo piso, entrando en habitaci¨®n y cerr¨¢nd con ve; sac¨® su m¨®vil e hizo una mada: ¡°Consigue informaci¨®n sobre toda familia Rios, lo quiero todo en mi oficina ma?ana¡°, despu¨¦s de colgar, sac¨® un cigarrillo y lo coloc¨® entre susbios, prendi¨¦ndolo con un encendedor teado que chisporroted una ma azul p¨¢lido. Encendi¨® el cigarrillo con una elegancia despreocupada, sus dedosrgos sujetando el cigarrilloo si tuvieran el mundo entero en sus manos.
El cigarrillo briba entre sus dedos, titndo con cada bocanada que daba; fumaba con una elegancia y calma que lo envolvia en un velo de misterio con cada exhci¨®n. Sus ojos, profundos y llenos de historias sin contar, briban a trav¨¦s del humo: ¡°Poseida por un espiritul Soraya, ?qui¨¦n eres en este momento? ?C¨®mo sabes lo que est¨¢ por venir? Si realmente tienes habilidad de prever el futuro, ?cu¨¢l es tu verdadero prop¨®sito al quedarte a mido?¡°.
En habitaci¨®n principal, Soraya se dio una ducha r¨¢pida y luego sac¨® un camis¨®n negro de encaje que habiaprado a prop¨®sito, apenas lo suficientementergoo para cubrir su trasero; se sinti¨® un poco inc¨®moda ajust¨¢ndose el min¨²sculo camison, sonroj¨¢ndose ligeramente: ¡°Ya me puse esto, no creo que Cristian pueda resistirse frente a una belleza seductorao yo¡°, y sac¨® un frasco de perfume especial y se lo roci¨® generosamente.
¡°Jeje, con esta arma secreta, vamos a ver c¨®mo ese hombre se escapa de mis manos hoy¡°, solt¨® su cabello, sacudi¨¦ndolo un poco, y cay¨® en cascada sobre sus hombros, desordenado pero seductor. Momentos despu¨¦s, se envolvi¨® en una bata de ba?o y m¨® a puerta de Cristi¨¢n.
¨¦ste ¨²ltimo, reci¨¦n salido de ducha y vistiendo un pijama gris, mird indiferente al abrir puerta, bloqueandole el paso le dijo: ¡°?Qu¨¦ quieres?¡°, su cabello, a¨²n h¨²medo, goteaba agua que corr¨ªa por su rostro y cuello, revndo un atisbo de m¨²sculos bajo su pijama, lo que hizo que e se sonrojara a¨²n m¨¢s.
¡°Amor, ya terminaste de ba?arte. Pens¨¦ que podrias necesitar ayuda¡°.
Cristi¨¢n mir¨® friamente: ¡°No es necesario. No te pasees por aqu¨ª sin motivo¡°.
Soraya sinti¨® una punzada de frustraci¨®n: ?Dios, este hombre es un iceberg,o se supone que flirtee con ¨¦l.
?Flirtear? Cristi¨¢n, apoyado en su si de ruedas, examin¨® discretamente a mujer frente a ¨¦l. Con ese cambio radical, Soraya de ese momento, con su cabellorgo y su cara libre de maquije, era deslumbrantemente hermosa,o una joya sin pulir, cada detalle tado a perfi¨®n.
Capitulo 35
Cap¨ªtulo 35
Sus cejas delicadaso monta?as distantes, sus ojos profundoso aguas oto?ales, con una nariz recta ybios de un rojo encantador, su mirada era profunda y brinte, resndecienteo un cielo estredo. Con una mirada intencionalmente ambigua y apasionada, e fij¨® sus ojos en Cristi¨¢n: ¡°Ya que mi esposo ya se ha ba?ado, no tengo que molestarme m¨¢s. Pero esta noche, quiero dormir contigo. Si no vienes a cama principal, entonces ir¨¦ a secundaria. De cualquier manera, esta noche dormir¨¦ contigo, tu oposici¨®n no cuenta. Somos esposos, y dormir juntos no es ilegal. Dormir contigo est¨¢ protegido por ley¡°.
Cristi¨¢n sabia que e lo estaba provocando intencionalmente, solo parapletar una misi¨®n: ¡°?Dormir conmigo? ?Acaso te has olvidado de lo que dijiste antes? ?Sufres de amnesia?¡°.
E frunci¨® el ce?o, ?qu¨¦ hab¨ªa dicho antes? ?Qu¨¦ hab¨ªa dicho Soraya original? De repente, un recuerdo borroso cruz¨® su mente. En ese recuerdo, Soraya original despreciaba a Cristi¨¢n, quien estaba en una si de ruedas, y lo expulsaba del dormitorio dici¨¦ndole: ¡°?Fuera, no quiero verte nunca m¨¢s! Con esa discapacidad tuya, ?todavia piensas dormir conmigo? Mirate, ni siquiera puedes pararte sobre tus propias piernas, ?con que piensas satisfacerme? ?Puedes llevarme a citas a cualquier lugar, correr por ahi? ?Puedes cargarmeo a una princesa? ?Darme masajes en espalda? ?Cambiar de posici¨®n para darme el m¨¢ximo cer?¡°.
-Cada pbra de Soraya original era un golpe directo al coraz¨®n de Cristi¨¢n, un ataque a su orgullo masculino. La Soraya de ese momento se sinti¨® avergonzada, deseando poder retroceder en el tiempo y darle unas bofetadas a su yo anterior. Maldiciendo internamente estupidez de Soraya original que hab¨ªa llevado a su tr¨¢gico final.
E sonri¨® tontamente, con voz coqueta dijo: ¡°Mi amor, ?qu¨¦ pareja no discute? Lo importante es reconciliarse despu¨¦s. Fui una tonta en el pasado y dije tonter¨ªas. Pero eso ya es historia, ya me di cuenta de mi error. Aqu¨ª estoy, pidi¨¦ndote disculpas. Por favor, s¨¦ generoso y no te enojes por lo que dije. De ahora en adnte, ser¨¦ una buena esposa, una buena madre¡°, y se agach¨® junto a si de ruedas de Cristi¨¢n, y con valentia puso su mano sobre suya.
¡°Mi amor, ?podemos dormir juntos esta noche? De verdad quiero enmendar mis errores¡°, mientras se acercaba a ¨¦l, Cristi¨¢n sinti¨® un suave aroma. Era dif¨ªcil decir si era su perfume o algo m¨¢s. Bajo mirada, y por un momento, vio el pronunciado escote de Soraya, sus pechosprimidos uno contra el otro, capturando su atenci¨®n; esa mujer, ni siquiera llevaba ropa
Interior.
Sintiendo mirada de ¨¦l, e roz¨® su cara contra mano de ¨¦l y, con picardia, sac¨® lengua y le dio un ligerometazo y su voz sonaba m¨¢s seductora que nunca: ¡°Mi amor, rectificar es de sabios. Se dice que un hombre reformado vale su peso en oro. Si una simple mujero yo sabe reformase, ?acaso no llenar¨¦ casa de oro?¡°.
Cristi¨¢n se mantuvo inexpresivo, pensando en empuja lejos. Pero e, anticip¨¢ndose a su movimiento, se levant¨® r¨¢pidamente y, antes de que ¨¦l pudiera reionar, gir¨® su si de ruedas y empuj¨® r¨¢pidamente hacia el dormitorio y con un fuerte golpe, e cerr¨® puerta detr¨¢s de ellos.
¨¦l, recuperando supostura, estaba a punto de exigirle que se fuera, pero e rompi¨® el molde y, de un salto, se sent¨® en su regazo, tom¨® su rostro entre sus manos y lo bes¨® apasionadamente.
Capitulo 36
Cap¨ªtulo 36
El beso repentina hizo que cara de Cristi¨¢n cambiara de coloro una paleta de pintor, impredecible. ?Esa mujer! Con aires de bandida, acaso era una rufiana? Furioso, tom¨®s manos de Soraya, intentando arranca de su abrazo. Sin embargo, e ¨¢gilmente esquivo sus manos, toc¨¢ndolo r¨¢pidamente y ligerarnente en su cuerpo.
Cristi¨¢n se qued¨® inmovil al instante. Con una mirada de shock, observ¨®, sus ojos ardian con ira de un volc¨¢n en erupci¨®n: ¡°?Qu¨¦ me hiciste?¡°.
E sonri¨® con picardia: ¡°Ay, tranquilo, solo presion¨¦ algunos de tus puntos de acupresi¨®n para que no te puedas mover por un rato, no tiene efectos secundarios¡°,
Cristi¨¢n, mirando su triunfante sonrisa, casi explot¨® de rabia. Con el rostro sombrio, demand¨®: ¡°Su¨¦ltame¡°.
Soraya, sosteniendo su cara y riendo descaradamente, le dijo: ¡°No lo har¨¦. Si lo hago, ya no me dejar¨¢s besarte. Marido, despu¨¦s de todo lo que he hecho, ?no me deseas?¡±,
E rg¨® intencionadamente su tono seductor: ¡°Me ba?¨¦ y estoy aqui, ofreci¨¦ndome a ti, ?no ser¨ªa una l¨¢stima rechazarlo?¡°, luego, se levant¨® lentamente yenz¨® a desatar su bata de ba?o. Cuando bata cay¨® al suelo, vista dej¨® al hombre con boca abierta.
El cuerpo de Soraya,o el de una ninfa, curvilineo y perfecto, sin un gramo de grasa extra, su piel brinte bajo luz, susrgas piemas ys curvas bnce¨¢ndose capturaron mirada de Cristi¨¢n. Lo que m¨¢s satisfacia a verdadera Soraya era precisamente ese cuerpo, perfecto hasta el punto de causar envidia, incluso una mujer lo admiraria.
E, con una cadera ondnte, levant¨® a Cristi¨¢n, de m¨¢s de un metro ochenta de alto, bajo su voraz mirada mirada de ¨¦ste se volvi¨® g¨¦lida de inmediato hacia e: ¡°Soraya, si te atreves a hacer algo est¨²pido esta noche, jma?ana te matar¨¦!¡°. ?Esa mujer se atrevi¨® a ser tan audaz! Sus iones de esa noche eran una humici¨®n total para ¨¦l.
Pero Soraya ignoro su ira. Para e, los hombres eran criaturas que pensaban con parte baja. No habia conflicto que una buena noche de pasi¨®n no pudiera resolver. Si una no era suficiente, entonces dos; y si dos no eran suficientes, entonces tendr¨ªa que ser m¨¢s. Antes de venir, habia pensado que, si fuera demasiado dulce y suave, se aburrir¨ªa de s¨ª misma. As¨ª que cambi¨® de t¨¢ctica, tomando un camino menos convencional. El asalto del conquistador! Ese era su as.
La verdadera Soraya era arrogante e irrazonable, una impresi¨®n que no cambiar¨ªa de noche a ma?ana, as¨ª que ?por qu¨¦ no usarlo a su favor? Queria tomar el camino de un hombre para dejarlo sin salida, decian que los hombres conquistaban a una mujer en cama, ys mujeres a un hombre con cocina. Si cocina no era lo suyo, entonces lo har¨ªa en cama. De todos modos, ¨¦l estaba herido y no podia resistirse mucho, y una vez que ¨¦l no pudiera resistirse m¨¢s, estaria cerca de enamorarse de e.
E lo acost¨® en cama cuidadosamente, luego se acost¨® a sudo, colocando sus manos sobre sus voluptuosos senos: ¡°Marido, no te enojes, ?si? Esto es solo un poco de diversi¨®n. Antes no supe ser una buena esposa, te descuid¨¦. De ahora. en adnte, te consentir¨¦ todos los dias¡°.
Cristi¨¢n apret¨® los dientes fuertemente: ¡°Ponte a pensar c¨®mo quieres morir ma?ana¡°.
Pero e coloc¨® su dedo me?ique sobre susbios: ¡°Shh¡ Har de muerte trae m suerte. Si muero, ?d¨®nde encontrar¨¢s otra esposa tan interesanteo yo?¡°,
?Ves, gran t¨¦mpano? ?No es divertido tener un cambio de roles? Siempre tan fr¨ªo conmigo. ?Ahora no puedes movertel El punto de acupresi¨®n que te presione no se deshace en una hora. Esta noche te conquistare, te har¨¦ desear el cielo y temer muerte, y nunca podr¨¢s olvidarme¡°,
Cristi¨¢n, inm¨®vil, al escuchar sus pensamientos, sinti¨® una furia ardiente en su pecho, sofocado hasta el punto de no poder ni respirar. Maldita mujer, realmente tenia nes de forzarlo. Nunca ha imaginado que llegaria el dia en que una mujer lo dominaria de tal manera, cerr¨® los ojos: Te doy una ¨²ltima oportunidad. Sueltame ahora, y fingir¨¦ que nada de esto pas¨® esta noche. Si no, ma?ana ser¨¢ el dia en que te eches a rodar fuera de familia Fuentes*.
Al o¨ªr eso, Soraya no le dio mayor importancia: ¡°Lo de ma?ana, ma?ana se ver¨¢. Estoy segura de que despu¨¦s de esta noche, mi esposo no tendr¨¢ coraz¨®n para echarme de casa¡°.
CapÃtulo 37
I
Cap¨ªtulo 37
Soraya, con actitud de una rebelde sin causa, cubri¨® cara de Cristi¨¢n con besos desordenados. ¨¦l estaba a vez enfadado y desesperado, pero no sab¨ªa c¨®mo detene.Belonging ? N?velDram/a.Org.
Chispita: ¡°?Caray, anfitriona! El nivel de desagrado est¨¢ pors nubes, ?qu¨¦ gran cosa has hecho para enfurecerlo tanto? Realmente est¨¢s jugando con fuego¡°.
¡®Ca, no me distraigas. Ahora puede que suba, pero en un rato bajar¨¢¡®.
Con calmarle un poco los ¨¢nimos, todo estar¨ªa bien.
¡®Ah, c¨®mo me encanta c¨®mo me detestas, pero no puedes deshacerte de m¨ª. Mira qu¨¦ interesante es todo esto. Andas por ah¨ª con cara de pocos. amigos todo el d¨ªa,o si todo el mundo te debiera millones. Ay, si tan solo pudieras sonre¨ªr un poco. Mi amor, si sonr¨ªes, hastas flores palidecer¨ªan, mi esposo s¨ª que es guapo. En toda capital no hay hombre. que le haga sombra, esos m¨²sculos s¨ª que est¨¢n buenos. Seguro salv¨¦ gxia en mis vidas pasadas para merecerme un esposo tan guapo¡®.
§Õ§ß§Ö
Al escuchar sus pensamientos, Cristi¨¢n, estaba a punto de estar de ira, de alguna maneraenz¨® a calmarse tras sus ¨²ltimas pbras.
Chispita: ¡°Eh, anfitriona, el nivel de desagrado de repente se detuvo en 90¡°.
Soraya ignor¨® a Chispita y continu¨® provocando a Cristi¨¢n hasta quel parec¨ªa estar en fuego. Con tan atractiva distri¨®n y variandos provocaciones sin llegar nunca al final, Cristi¨¢n estaba sudando
profusamente y se sent¨ªa m¨¢s atormentado que si hubiera tomado alguna poci¨®n: ¡°Mujer fatal, si no puedes seguir, mejor no empieces, ?quieres acabar conmigo?¡°.
E detuvo sus manos, y con una mirada inocente ys mejis sonrojadas, dijo: ¡°?No es eso lo que les gusta a los hombres, el juego previo?¡°.
Cristi¨¢n, con respiraci¨®n agitada, respondi¨®: ¡°Eso es cons mujeres. Soy hombre, ?no ves que ya estoy listo?¡°.
¨¦l estaba furioso. ?Demonios! No era el tipo de hombre que se quedaba
10 431
tranquilo ante tal tentaci¨®n. Tener a esa belleza encima de ¨¦l, encendi¨¦ndolo sin parar, si no reionara, entonces no ser¨ªa hombre.
Soraya, observando cierta protuberancia, de repente se sinti¨® intimidada. Era valiente para provocar, pero para seguir adnte, de verdad no sab¨ªa c¨®mo: ¡°Entonces¡ mejor lo dejamos. Yo¡ ya no te molesto m¨¢s. Mejor me voy a dormir a habitaci¨®n principal¡°.
Pero ¨¦l estaba tan enfadado que casi se ahog¨® en su propia ira: ¡°?Soraya, est¨¢s jugando con fuego!¡°.
Soraya se estremeci¨®, parec¨ªa que se hab¨ªa pasado de raya. Intentando negociar, le dijo: ¡°Entonces te desatar¨¦. Pero no te enojes, no me golpees¡°. Cristi¨¢n sonri¨® de una manera que le eriz¨® piel, pero de buen humor dijo: ¡°Est¨¢ bien, des¨¢tame. No me enojar¨¦, no te golpear¨¦¡°.
¡°Tienes que prometerlo¡°.
Cristi¨¢n tom¨® aire profundamente y dijo: ¡°Lo prometo¡°.
Esa noche, si no le daba una li¨®n a esa mujer, para que aprendiera, entonces ¨¦l no ser¨ªa hombre. Soraya estaba pensando en desatarlo y luego huir, porque despu¨¦s de todo, ¨¦l no pod¨ªa correr tras e, decidi¨® liberarlo por su propia seguridad. Pero justo cuando pensaba escapar, fue atrapada por Cristi¨¢n, quien jal¨® de vuelta y se acerc¨® a e. Aunque ¨¦ste ten¨ªas piernas da?adas, sus rodis segu¨ªan siendo fuertes y para lidiar con e no necesitaba ponerse de pie; ten¨ªa fuerza m¨¢s que suficiente. La disparidad de fuerza entre hombres y mujeres se hizo evidente en ese momento, y Soraya realmente lo sinti¨®. Se sinti¨® intimidada por mirada. feroz en los ojos de aquel hombre y r¨¢pidamente se rindi¨®: ¡°Amor, me equivoqu¨¦, no volver¨¢ a pasar. ?Por favor, perd¨®name esta vez!¡°.
Cristi¨¢n sonri¨® con frialdad: ¡°Es demasiado tarde¡°, y con un gesto brusco, desgarr¨® el escaso vestido de encaje y un torbellino de besos cay¨® sobre e. Despu¨¦s de todo, e era su esposa legal, no hab¨ªa nada de malo. Comparada con su anterior aspecto desagradable, en ese momento eral una verdadera tentaci¨®n. Desafi¨¢ndolo una y otra vez, ¨¦l se asegurar¨ªa de que e recordara ese oscuro d¨ªa para siempre.
Justo cuando ¨¦l se preparaba para conquistar el ¨²ltimo basti¨®n, Soraya solo
sinti¨® un c¨¢lido flujo emergiendo de su ser, entonces su rostro se tens¨®, y luego¡
¡®?Jajaja, qu¨¦ puntual! ?Jajaja, me voy a morir de risa! ?Madre m¨ªa! Mi re, ?es primera vez que te amo tanto!¡®
Cristi¨¢n, sintiendo humedad en palma de su mano, casi sufri¨® un infarto, furioso y frustrado, grit¨®: ¡°?Soraya!¡°.
CapÃtulo 38
Cap¨ªtulo 38
Soraya solt¨® una carcajada sin disimulo: ¡°Amor, lo siento mucho, de verdad no fue a prop¨®sito. Anda, d¨²chate con agua fr¨ªa que yo voy a buscar una toa sanitaria y cambios s¨¢banas ahora mismo¡°.
Cristi¨¢n estaba furioso: ¡°?L¨¢rgate!¡°, se af¨¦rraba a sus pu?os con tantal fuerza, haciendo un esfuerzo sobrehumano para no perder el control y agredi.
¡°Maldici¨®n, me tiene ardiendo de deseo y resulta que le viene re¡ ?Tiene que ser a prop¨®sito! Esta mujer lo hizo a prop¨®sito¡°.
Soraya conten¨ªa risa, esforz¨¢ndose por no soltar otra carcajada. Pero sus hombros temblorosos dtaban. Bajo mirada asesina de ¨¦l, se desliz¨® fuera de cama, se envolvi¨® en una bata de ba?o y sali¨® corriendo.
Dos minutos despu¨¦s, ya con toa sanitaria puesta, volvi¨® al cuarto de
visitas.
Cristi¨¢n todav¨ªa no sal¨ªa del ba?o, as¨ª que e r¨¢pidamente cambi¨®s s¨¢banas. Luego, con algo de culpa, golpe¨® puerta del ba?o: ¡°Amor, ?ya terminaste? ?Necesitas ayuda?¡°.
Cristi¨¢n, a¨²n enojado, le respondi¨®: ¡°?L¨¢rgate, ve a empacar tus cosas, ma?ana quiero que te hayas ido!¡°.
E sab¨ªa que, si no calmaba su ira esa noche, ¨¦l realmente har¨ªa irse al d¨ªa siguiente. Intent¨® abrir puerta del ba?o, pero ¨¦l hab¨ªa cerrado por dentro; levant¨® una ceja, ?pensaba que un simple cerrojo detendr¨ªa? Regres¨® a su habitaci¨®n, sac¨® un pasador de cabello, lo enderez¨® y volvi¨® al cuarto de visitas.
Cristi¨¢n, que no escuch¨® ning¨²n ruido afuera, pens¨® que e se hab¨ªa asustado y se hab¨ªa ido. Pero al siguiente segundo, escuch¨® el cerrojo abrirse; se gir¨® sorprendido, solo para ver a Soraya manipndo algo en puerta: ¡°?C¨®mo abriste puerta?¡°.
Desde que e hab¨ªa despertado aque noche, no hab¨ªa dejado de sorprenderlo.
10 43
Capitulo 38
Soraya volvi¨® a darle forma al pasador: ¡°Es solo abrir una cerradura, ?qu¨¦ tiene de dif¨ªcil? A menos que sea una cerradura electr¨®nica de alta tolog¨ªa, puedo abrir cualquier cosa con un pedazo de metal¡°.Content protected by N?v/el(D)rama.Org.
Cristi¨¢n, cubri¨¦ndose con bata, mir¨® con sospecha y desaf¨ªo: ¡°T¨² no eres Soraya, ?qui¨¦n demonios eres?¡°.
La Soraya que ¨¦l conoc¨ªa no sab¨ªa hacer esas cosas.
¡°?C¨®mo dices eso, amor? ?Si no soy Soraya, entonces qui¨¦n soy?¡°, e dej¨® caer
Cristi¨¢n, vi¨¦nd sin verg¨¹enza alguna, gru?¨® frustrado: ¡°C¨²brete y sal de aqu¨ª. No me provoques m¨¢s. De lo contrario, te aseguro que ma?ana no conseguir¨¢s nada. Nos vemos as nueve en el registro civil¡°.
Soraya rod¨® los ojos: ¡°?Eso es todo lo que sabes hacer, amenazarme?¡°, y en lugar de irse, se acerc¨® a ¨¦l y, con un movimiento audaz, le quit¨® el ¨²nico trozo de t que le cubr¨ªa.
¡°?Ah, Soraya, t¨²¡!¡°, furia de ¨¦l se cort¨® de golpe por i¨®n de e.
E, tragando su disgusto, levant¨® vista y amenaz¨®: ¡°Si me sigues amenazando, muerdo, y te aseguro que querr¨¢s ser eunuco¡°, y sin darle m¨¢s importancia a Cristi¨¢n, continu¨® con lo suyo¡
La expresi¨®n del hombre pas¨® de shock a incredulidad, hasta que no pudo evitar emitir un sonido, agarrando con fuerza el borde de ba?era.
CapÃtulo 39
Cap¨ªtulo 39
¨¦l miraba con una miradapleja mientras observaba su cabeza levantarse y caer; su coraz¨®n tembl¨® ferozmente en alg¨²n lugar. Las iones de esa mujer esa noche simplemente hab¨ªan volteado su mundo de cabeza.
Despu¨¦s de terminar, Soraya se levant¨®, con el rostro enrojecido, incapaz de mirarlo, s¨®lo huy¨® r¨¢pidamente del ba?o. Detr¨¢s de e, Cristi¨¢n observaba su figura huir precipitadamente, apretando losbios, silenciosamente limpiando el desastre.
Al volver a habitaci¨®n principal, e se enjuag¨® boca innumerables veces, frot¨¢ndoses manos hasta que se pusieron rojas, luego, tocando sus mejis ardientes, mir¨® su reflejo en el espejo con el rostro tan rojoo sangre, sinti¨¦ndosepletamente loca esa noche.
¡®Har es f¨¢cil¡®, pens¨®. Pens¨® que seducir a un hombre ser¨ªa simple, pero tras encender ma,s consecuencias casi hicieron querer estrerse contra pared. Malditos hombres y su resistencia; se le hab¨ªan adormecido tanto bocaos manos, hab¨ªa sacrificado tanto esa noche. Si ma?ana ese maldito hombre todav¨ªa quer¨ªa divorciarse, e lo estrangr¨ªa, y se arruinar¨ªan mutuamente.
Al d¨ªa siguiente.
Soraya se levant¨® con ojeras profundas. Intentar seducir a Cristi¨¢n, su esposo, hab¨ªa mantenido despierta mayor parte de noche, s¨®lo logrando dormirse ens ¨²ltimas horas. Se levant¨® tarde, temiendo que ¨¦l quisiera lleva a oficina de registro civil, as¨ª que intencionalmente se levant¨® as 10 de ma?ana. Despu¨¦s de vestirse yvarse, se desliz¨® sigilosamente hacia segunda habitaci¨®n y oficina sin ver a Cristi¨¢n, y luego baj¨®s escaleras lentamente.
Al llegar a s y ver que ¨¦l no estaba, finalmente suspir¨® aliviada. Si eser maldito hombre no le hab¨ªa mado para ir al registro civil, tal vez no se divorciar¨ªan por ese momento. Le pregunt¨® al mayordomo: ¡°Mayordomo, ?c¨®mo estaba el ¨¢nimo de mi esposo cuando sali¨® hoy?¡°.
10:43
El mayordomo pens¨® por un momento y dijo: ¡°Nada fuera de lo¨²n, igual que siempre¡°.
¡°Est¨¢ bien, puedes seguir con lo tuyo. Y, por cierto, p¨ªdele a cocina que me prepare un taz¨®n de fideos picantes¡°.
En el Grupo Fuentes.
Cristi¨¢n sosten¨ªa los archivos de todos los miembros de familia Rios, examin¨¢ndolos cuidadosamente. Cuando lleg¨® al archivo de segunda se?orita de familia R¨ªos, Jovita R¨ªos, descubri¨® que hab¨ªa desaparecido durante un mes cuando ten¨ªa doce a?os, y su personalidad cambi¨® dr¨¢sticamente a su regreso. La anterior Jovita era salvaje,o un chico, siempre meti¨¦ndose en problemas, pero despu¨¦s de volver, se volvi¨® tranqu y obediente, tardando mucho en reaparecer ante el p¨²blico. La familia R¨ªos siempre hab¨ªa afirmado que cambi¨® despu¨¦s de vagar fueral durante un mes, habiendo experimentados dificultades de vida, pero nunca mencionaron a d¨®nde hab¨ªa ido Jovita ese mes.Belonging ? N?velDram/a.Org.
Cristi¨¢n mir¨® foto de mujer, muy hermosa, con una sonrisa c¨¢lida. Especialmente esos ojos, que a primera vista parec¨ªan har por s¨ª mismos, irresistiblemente atractivos. Pero mir¨¢nd m¨¢s de cerca, not¨® un brillo inusual en esos ojos.
¡°Posesi¨®n espectral. Si lo que dice Soraya es cierto. Entonces, actual Jovita es un t¨ªtere contrdo por un espectro y verdadera Jovita ya est¨¢ muerta. Pero, ?realmente existen los fantasmas en este mundo?¡°, Cristi¨¢n se recost¨® en su si, reflexionando por un momento antes de dejar empresa y dirigirse directamente a antigua casa.
Independientemente de si lo que dec¨ªa Soraya era cierto o no, no se atrev¨ªa a dejar a su hijo en antigua casa corriendo riesgos. En cuanto a Jovita, sabr¨ªan verdad cuando gente llegara a mansi¨®n familiar y se llevara a Soraya para hacerle pruebas.
CapÃtulo 40
10:43
Cap¨ªtulo 40
El mayordomo dio orden a cocina de prepararle a Soraya su to favorito. Justo cuando estaba a mitad de suida, apareci¨® una visita inesperada.N?velDrama.Org is the owner.
¡°Yaya, ?por qu¨¦ no has contestado mis madas estos d¨ªas? Te he mado un mont¨®n y nunca respondes, ?acaso se te da?¨® el celr?¡°.
Soraya levant¨® vista hacia reci¨¦n llegada. Ah, falsa mejor amiga de verdadera Soraya, Romina, hab¨ªa llegado.
Romina Virroel, con un vestidorgo nco, esbelta, llevando un bolso de Chanel y con el cabello suelto sobre los hombros, se ve¨ªa radiante. Al entrar, not¨® que Soraya hab¨ªa dejado atr¨¢s su anterior estilo exc¨¦ntrico por uno m¨¢s convencional, sus ojos brintes destacaban a¨²n m¨¢s, ?qu¨¦ estaba pasando con esa falsa? ?C¨®mo era que de pronto hab¨ªa decidido verse normal? Y al nota arreda, pero con un maquije sutil, dejando ver su hermoso rostro sin reservas, Romina no pudo evitar sentir una envidia que consum¨ªa. No era justo que, adem¨¢s de nacer en una familia odada, esta tonta tuviera una cara que cautivaba a cualquiera.
Romina fingi¨® sorpresa. ¡°Yaya, ?cu¨¢ndo decidiste arrerte el cabello? Antes luc¨ªas ¨²nica, ?sabes? Muy aut¨¦ntica¡°.
Y en voz baja, le pregunt¨®: ¡°?Cambiando de look para no divorciarte de ese inv¨¢lido? ?Funcion¨® lo del otro d¨ªa? He intentado marte, pero nunca contestas, ?qu¨¦ pas¨® con tu celr?¡°.
Soraya mir¨® con desd¨¦n y le dijo: ¡°Comer en silencio, dormir sin har, ?no ves que estoyiendo? Qu¨¦ falta de modales¡°.
ro, Romina estaba bloqueada en su tel¨¦fono, por eso nunca contestaba. ¨¦sta abri¨® los ojos de par en par, sin creer lo que escuchaba, ?de qu¨¦ haba esa tonta? ?Modales? ?Acaso e sab¨ªa el significado de esa pbra? Una mujer de m fama, grosera y siempre metida en l¨ªos habl¨¢ndole de modales, era para morirse de risa. Entonces su vista se fij¨® en los chiles picantes del to: ¡°Yaya, si antes no pod¨ªas con el picante, ?qu¨¦ te pas¨®? ?Es acaso que tu marido sigue neg¨¢ndose al divorcio? Pero no tienes por qu¨¦ da?ar tu salud por eso, podemos pensar en otra
1/2
W 10:43
estrategia para que ¨¦l te deje ir¡°.
Soraya golpe¨® mesa con sus cubiertos: ¡°?Vas a terminar alguna vez? ?Qu¨¦ te importa si me divorcio o no? ?O acaso est¨¢s esperando que lo haga?¡°.
Romina se qued¨® sin pbras. Luego, fingiendo preocupaci¨®n, le dijo: ¡°Yaya, ?qu¨¦ te pasa? Eres mi mejor amiga, ?c¨®mo voy a desear que te divorcies? Siempre fuiste t¨² quien quer¨ªa dejar a tu marido por Tiziano. Yo solo quiero tu felicidad, nada m¨¢s. Si crees que estar con tu marido actual te hace m¨¢s feliz, entonces olvida el divorcio y disfruta tu vida con el se?or Fuentes. Eres mi ¨²nica amiga y solo deseo tu felicidad¡°.
¡®Qu¨¦ nivel de actuaci¨®n¡®, pens¨® Soraya. Esa mujer deber¨ªa estar en televisi¨®n, no all¨ª montando dramas. No era de extra?ar que verdadera Soraya se dejara enga?ar por e y suspinches.
Soraya mir¨®, con una sonrisa que no llegaba a sus ojos: ¡°S¨¦ bien lo que piensas, y tus peque?os juegos me sonpletamente transparentes. Me hice desentendida solo para ver hasta d¨®nde llegar¨ªas, pero ya me cans¨¦ de este juego. No quiero volver a verte, no necesito una¡®
CapÃtulo 41
Cap¨ªtulo 41
Romina se tens¨® de inmediato al agarrar su bolso con fuerza, ?c¨®mo demonios sab¨ªa esa tipa que e andaba detr¨¢s de Cristi¨¢n? Si se hab¨ªa cuidado tanto de ocultarlo, hasta Tania estaba en inopia, ?c¨®mo se hab¨ªa enterado esa bruta?; pero trag¨® su sorpresa y puso cara de v¨ªctima: ¡°Yaya, hoy te pasaste. Aunque a veces discut¨ªamos, nunca me hab¨ªas tratado as¨ª, ?c¨®mo puedes pensar eso?¡°.
Se levant¨®: ¡°No s¨¦ qui¨¦n te meti¨® esas ideas de que yo quiero algo con el Sr. Fuentes¡ Pero Yaya, te juro que nunca he pensado eso, siempre te he vistoo a una hermana, no puedo creer que pienses eso de m¨ª¡°, se pellizc¨® fuerte el muslo, forzando unas l¨¢grimas.
¡°Hoy est¨¢s rara. Mejor me voy y te visito otro d¨ªa¡°.
Se gir¨® para irse, pero Soraya detuvo: ¡°?Espera!¡°.
Romina penso que e se hab¨ªa dado cuenta de que hab¨ªa sido demasiado dura y estaba lista para disculparse. Susbios se curvaron involuntariamente, siempre terminaban reconcili¨¢ndose despu¨¦s de pelear, siempre era Soraya quien ced¨ªa primero, por lo que estaba convencida de que e jam¨¢s renunciar¨ªa a su amistad. Despu¨¦s de todo, en alta sociedad, nadie m¨¢s quer¨ªa juntarse con e por su reputaci¨®n; se volte¨® con una expresi¨®n de decepci¨®n y tristeza: ¡°Yaya, despu¨¦s de tantos a?os de amistad. Jam¨¢s pens¨¦ que dudar¨ªas de m¨ª, ?sabes cu¨¢nto me doli¨® lo que dijiste? Siempre te he considerado una hermana, ?c¨®mo puedes sospechar de m¨ª as¨ª?¡°.
Soraya solt¨® una carcajada: ¡°Ah¨®rrate tu papel de v¨ªctima, no mepro. Te ped¨ª que te detuvieras solo para decirte que dejes ese bolso. Si no me equivoco, te lo prest¨¦ el mes pasado, ?verdad? Y hando de eso, todos esos esorios y bolsos de marca que te he prestado a lorgo de los a?os, valen millones y nunca has devuelto nada. Oh, y el apartamento donde vives tambi¨¦n es m¨ªo. Cuando vuelvas hoy, aseg¨²rate de revisar lo que te has llevado y devu¨¦lvemelo todo ma?ana, sin faltar nada. Todav¨ªa tengo los recibos depra. Si para ma?ana por tarde no tengo mis cosas de vuelta, ir¨¦ directamente a Grupo Virroel a remas¡°.
1/2Belonging ? N?velDram/a.Org.
10:44
¡°Yaya, ?c¨®mo pudiste cambiar tanto? ?Realmente vas a llegar a este extremo? ?Ya no quieres mi amistad?¡°, Romina palideci¨®, aparentemente abrumada, retrocediendo unos pasos.
¡°Oye, pero no te desmayes¡°, Soraya mir¨® con sarcasmo. ¡°?Si te desmayas, mar¨¦ a Simba para que te despierte!¡°. Simba era un mast¨ªn tibetano que pertenec¨ªa a Cristi¨¢n.
Romina, que hab¨ªa pensado en fingir un desmayo para escapar, se enderez¨® de inmediato al escuchar el nombre de Simba. Si Simba ven¨ªa por e, no saldr¨ªa ilesa; baj¨® mirada, mordi¨¦ndose elbio hasta saborear sangre antes de responder: ¡°Si Yaya ya no quiere ser mi amiga, no tengo nada m¨¢s que decir¡°.
Con visible iodidad, abri¨® su bolso, sac¨® su tel¨¦fono y un l¨¢pizbial, y se dispuso a irse. Pero Soraya a?adi¨®: ¡°Ese l¨¢pizbial tambi¨¦n es m¨ªo, ?no? Recuerdo haber pagado m¨¢s de mil por ¨¦l¡°.
Los dedos de Romina se tensaron alrededor del l¨¢pizbial, su rostro pas¨® por una tormenta de emociones. Esa desgraciada, estaba atrevi¨¦ndose a humi as¨ª. Lanz¨® el l¨¢pizbial al bolso,s l¨¢grimas brotaron de sus ojos: ¡°Te los devolver¨¦, ma?ana te devolver¨¦ todo¡°, y dicho eso, sali¨® corriendo, cubri¨¦ndose boca.
El mayordomo y los sirvientes quedaron boquiabiertos, esel
Despu¨¦s de echar a impostora, Soraya pidi¨® un martillo al mayordomo y sali¨® en su coche. Iba a ajustar cuentas con ese pat¨¢n: ¡°Ese imb¨¦cil, que se hace el sordo con mis advertencias, le dije que me devolviera mis cosas y ni se inmut¨®. Hoy voy a aparecerme y le har¨¦ escupir hasta el ¨²ltimo centavo¡°.
Al ve partir en el coche, el mayordomo, sudando fr¨ªo, m¨® a Cristi¨¢n: ¡°Se?or, se?ora sali¨® con un martillo en mano¡°.
CapÃtulo 42
10.44
Cap¨ªtulo 42
Cristi¨¢n no hab¨ªa llegado a mansi¨®n cuando el celr son¨® con mada del mayordomo. E estaba saliendo con un martillo en mano, ?qu¨¦ estar¨ªa tramando esa mujer en ese momento?
¡°?La se?ora dijo a d¨®nde iba?¡°.
¡°No, se?ora no dijo nada¡°, luego, le cont¨® a Cristi¨¢n todo lo que hab¨ªa pasado entre es desde que Romina lleg¨® a casa.
Al colgar, Cristi¨¢n frunci¨® el ce?o, pensativo: ¡°?Romperzos y ahora quiere que Romina devuelva sus cosas anteriores? ?No eran es tan amigas que podr¨ªanpartir hasta los pantalones? ?Qu¨¦ locura le dio hoy?¡°, recordaba vagamente a Romina, una chica de apariencia delicada y fr¨¢gil.
Hizo una mada: ¡°Busca d¨®nde est¨¢ Soraya ahora, qu¨¦ est¨¢ haciendo¡°.
Por otrodo, Soraya llegaba en su carro hasta entrada de mansi¨®n privada de Tiziano. Al bajar, llevaba el martillo en mano y presion¨® el timbre. El pat¨¢n ese hab¨ªa mado una ambncia esa noche, as¨ª que seguramente a¨²n estar¨ªa recuper¨¢ndose en casa.
Pronto, puerta se abri¨®. Pero al ver a Soraya, persona se sorprendi¨® primero, y luego dijo nerviosa: ¡°Se?ora Fuentes¡°.
Soraya mir¨® de reojo: ¡°?Est¨¢ ¨¦l arriba?¡°.
Quien hab¨ªa abierto puerta era empleada de Tiziano: ¡°Eh, se?ora Fuentes, el joven no est¨¢ en casa hoy, ?necesita algo de ¨¦l? ?Por qu¨¦ no le ma para saber d¨®nde est¨¢?¡°.
Soraya empuj¨® a undo, avanzando hacia dentro: ¡°Ya m¨¦, dijo que estaba en casa¡°.
La empleada intent¨® detene: ¡°Se?ora Fuentes, ?podr¨ªa haber entendido mal? Realmente, el joven no est¨¢¡°.
El joven estaba herido, descansando arriba, y hab¨ªa instruido que, si ven¨ªa alguien, deb¨ªan decir que no estaba. E ya hab¨ªa dicho que el joven no
estaba en casa. Pero, ?por qu¨¦ se?ora Fuentes parec¨ªa no entender?
Soraya se detuvo, mirando friamente a empleada: ¡°S¨¦ que est¨¢ arriba, si no, no hubiera venido. T¨², hazte a undo. Y no subas por nada que oigas despu¨¦s¡°.
La empleada agarr¨®: ¡°Se?ora Fuentes, sin el permiso del joven, nadie puede subir al segundo piso, por favor, no me ponga en esta situaci¨®n¡¡±Content protected by N?v/el(D)rama.Org.
Soraya, impaciente, toc¨® ligeramente y dijo: ¡°Qu¨¦ molesta, ?ahora puedes estar tranqu?¡°.
La empleada mir¨® aterrorizada, incapaz de har. Especialmente al ver el martillo en mano de se?ora, se sent¨ªa m¨¢s nerviosa que nunca. Sab¨ªa de rci¨®n entre esa mujer y el joven. Pero lo del joven, si e llegara a saber que hab¨ªa otra, esa situaci¨®n ser¨ªa inimaginable. Esa se?ora era conocidal por ser agresiva y descarada.
Con el martillo a¨²n tras su espalda, Soraya subi¨®s escaleras. tranqumente.
I
En habitaci¨®n del segundo piso, Tiziano, vestido en pijama gris y nco, se apoyaba en cabecera leyendo un libro. Al o¨ªr ruido abajo, frunci¨® el ce?o molesto, ?qui¨¦n ir¨ªa a visitarlo a esas horas?
Antes de que pudiera pensar m¨¢s, puerta de su habitaci¨®n se abri¨® de una patada gracias a Soraya. Entonces vio, con un martillo en mano, vestida con una sudadera negra, una sonrisa maliciosa en losbios, emanando una vibra temeraria mientras entraba sin m¨¢s: ¡°Ah, ?as¨ª que s¨ª estabas? La empleada me hab¨ªa dicho que no estabas¡°.
Tiziano r¨¢pidamente cubri¨® su cuerpo con s¨¢bana y su rostro se tens¨®: ¡°?Por qu¨¦ entras sin avisar? ?Y ese martillo? ?Qu¨¦ pretendes hacer con
eso?¡°.
CapÃtulo 43
Cap¨ªtulo 43
¡°Ay, ?esto?¡°, dijo Soraya, levantando el martillo y sondo suavemente sobre ¨¦l. ¡°Vengo por lo que me debes. Recuerdo haberte dicho hace unos d¨ªas que me devolvieras lo m¨ªo. Pero parece que no te lo tomaste en serio. As¨ª que aqu¨ª estoy, personalmente para tomarlo¡°.
Tiziano no esperaba que e hara en serio. Sus finos ojos se iluminaron por un momento antes de volver a pintar castillos en el aire,o sol¨ªa hacer: ¡°Yaya, ?de verdad me vas a dejar por ese inv¨¢lido? ?Qu¨¦ tiene de bueno? Adem¨¢s de dinero, ?en qu¨¦ me supera? S¨®lo dame dos a?os m¨¢s. Cuando tome el control de familia Peralta, nos casamos. Para entonces, valdr¨¦ tantoo ese inv¨¢lido, todo lo que quieras te lo puedo dar. S¨¦ que ¨²ltimamente no te he dado lo que mereces y te he hecho sufrir. Pero Yaya, no es que no quiera tocarte; es solo que hay razones de peso. Yo, yo¡¡±
¨¦l fingi¨® tener dificultades para har, y luego,o si hubiera tomado unal gran decisi¨®n, confes¨®: ¡°Mestim¨¦ en cierto lugar. Sabes que no me llevo bien con mi hermano mayor. Luchamos en secreto por el poder de Grupo Peralta, ¨¦l soborn¨® a los sirvientes de casa para drogarme durante mi visita. Mientras estaba inconsciente, vertieron pegamento en mi ropa interior, y cuando despert¨¦, el pegamento ya se hab¨ªa secado, pegando mi ropa interior y eso. Para separarlos, tuve que ir al hospital, y el resultado fue un desgarro. Debes saber que esa piel es muy delicada. No se cura de noche a ma?ana, he estado trat¨¢ndome en secreto todo este tiempo.
No lo dije porque tem¨ªa que me despreciaras. Nuestras citas, no es que no sienta nada por ti. Es mi dignidad de hombre lo que me impide actuaro se debe. Yaya, te cuento todo esto para que entiendas cu¨¢nto te amo, no puedo vivir sin ti, no me dejar¨¢s, ?verdad? No me importa que te hayas. casado antes, ni que tengas hijos. S¨®lo deja a ese inv¨¢lido y ven a vivir. conmigo, ?s¨ª?¡°.
Ese hombre ocultaba su desd¨¦n mientras dec¨ªa todas esas cosas dulces a fuerza. Despu¨¦s de todo, con decir esas cosas, e deber¨ªa estar saltando de alegr¨ªa. ¨¦n el pasado, con s¨®lo darle un poco de cari?o y unas pbras bonitas, e sonreir¨ªa todo el d¨ªa.
Soraya contuvo una sonrisa: ¡®Sigue hando, sigue. Tus promesas son puro
10:44
humo, s¨®lo original se creer¨ªa tus mentiras. S¨¦ lo que piensas, lo veo roo el agua¡®.
¡°Ay, qui¨¦n lo dir¨ªa, parece que s¨ª te importo. Pero, ?qu¨¦ hacemos ahora? A mi ya no me interesas. Y eso tuyo, mucho menos. Si quiero algo, mi marido me lo da. Lo tuyo, mejor gu¨¢rdalo para otras¡°, e levant¨® el martillo en su mano. ¡°?Recuerdas lo que te dije aquel d¨ªa en calle?¡°.
Tiziano palideci¨®: ¡°?A qu¨¦ te refieres?¡°.
¡°Jajaja¡°, Soraya solt¨® una risita. ¡°Tan joven y ya tan olvidadizo. Bueno, entonces dejar¨¦ que te refresque memoria¡°, y dicho eso,nz¨® el martillo al aire y lo atrap¨® con elegancia.N?velDrama.Org is the owner.
Y antes de que Tiziano pudiera reionar, e tir¨® de manta con una mano y con otra, armada con el martillo, asest¨® un golpe¡
CapÃtulo 44
Cap¨ªtulo 44
Soraya arranc¨® de un tir¨®ns mantas de Tiziano y, con un martillo en mano, apunt¨® directamente hacia su entrepierna.
Al ver eso, Tiziano palideci¨® y, en un movimiento r¨¢pido empuj¨® lejos de ¨¦l. Pero e volvi¨® a atacar, y ¨¦l, asustado, tembl¨® porpleto y rod¨® hacia undo tan r¨¢pido que termin¨® cayendo al suelo, sintiendo un dolor desgarrador en parte baja de su cuerpo. Maldici¨®n, aque vez en el hospital, los doctores tardaron dos horas en separarlo de Tania y ambos. hab¨ªan quedado con heridas. Esos d¨ªas, hasta levantarse de cama le resultaba dif¨ªcil, y en ese momento e ven¨ªa a hacer des suyas.N?velDrama.Org is the owner.
Tiziano, enfurecido, levant¨® vista y exm¨®: ¡°?Soraya, est¨¢s loca! ?Te das cuenta de lo que casi haces?¡°.
Maldita sea, esa loca realmente intent¨® golpear a su entrepierna. En ese
momentomentaba haberse metido con e.
Soraya le respondi¨® con una sonrisa: ¡°ro que s¨ª, jiba por tu joya de corona! Te lo dije antes. Si no me tra¨ªas lo que te ped¨ª, ibas amentarlo. Hice cuentas, y t¨², con tus enga?os, me has sacado m¨¢s de mil millones. As¨ª que, hagamos cuentas ras; olv¨ªdate de los autos de lujo ys mansiones, solo p¨¢gale a esta chica mil ochocientos millones y ya. Para ti, esto es f¨¢cil, solo escribe el cheque y mergo. Si no, cuando me pidas que me vaya, no lo har¨¦¡°.
¨¦l solt¨® una carcajada sarc¨¢stica: ¡°?Mil ochocientos millones? ?Por qu¨¦ mejor no asaltas un banco? Todo lo que he tomado de ti no suma ni mil millones. Adem¨¢s, ese dinero no lo gast¨¦ yo solo. Siempre eras t¨² quien insist¨ªa en pagar cada vez que sal¨ªamos, t¨² misma te rebajaste a ofrecerme esas cosas, no fui yo quiens pidi¨®¡°.
Soraya frunci¨® el ce?o, se acerc¨® y, sin decir pbra, le solt¨® una bofetada. Luego, con arrogancia le dijo: ¡°Dije mil ochocientos millones y ser¨¢n mil ochocientos millones, ?qu¨¦ crees, que me vas a usar y ya? Si mi marido me quiere, puede gastar monta?as de oro en m¨ª. Y t¨², que no has soltado un centavo, ?quieres andar conmigo? Me pides que te deje pasar por unos cuantos millones y te pones taca?o, ?qui¨¦n te crees?¡°.
Capitulo 44
Tiziano, con una mirada hda, replic¨®: ¡°Soraya, ?he sido demasiado bueno contigo? ?Es eso lo que te hace actuar tan descontrdamente?¡°.
Justo cuando levant¨® mano para responderle, e atrap¨® su mu?eca y, con un r¨¢pido toque en su cuerpo, lo dej¨® inmovilizado. Tiziano, aterrorizado, mir¨®: ¡°T¨²¡ t¨²¡¡°, ?c¨®mo era que esa mujer sab¨ªa c¨®mo defenderse? ?Acaso no era esa una habilidad de los antiguos maestros de artes marciales?
Soraya levant¨® el martillo: ¡°No te sorprendas, querido. Hay muchas cosas de mi que no te imaginas, ?qu¨¦ dices? ?Los mil ochocientos millones, s¨ª o no?¡°.
Tiziano, furioso, casi explot¨®: ¡°?Ni en tus sue?os! ?Por qu¨¦ deber¨ªa darte dinero despu¨¦s de que t¨² decidiste terminar todo entre nosotros?¡°.
¡°Oh, mira qu¨¦ malo¡°, le dijo Soraya, y entonces, el martillo cay¨®¡
¡°?Ah! Soraya, ?est¨¢s loca! ?Tanto deseas ese dinero?¡°.
E se hizo sorda: ¡°Ay, se me resbal¨® mano. Pero esta vez apuntar¨¦ mejor¡°, y con otro golpe del martillo, se escuch¨® un ¡®crack¡®.
¨¦l grit¨® de dolor, esa vez el sudor fr¨ªo ba?aba su frente.
¡°Ay, me pas¨¦ de fuerza, le rompi pierna¡°.
Tiziano, con los ojos llenos de ira, dijo: ¡°Mujer despreciable, ?qu¨¦ ganas con destruirme?¡°.
¡°Qu¨¦ boca tan sucia tienes¡°, le contest¨® Soraya, y le dio otro golpe con el martillo.
¡°?Ah!¡°, esa vez, ¨¦l se retorci¨® de dolor, rompiendo el bloqueo de Soraya, pero ya no pod¨ªa levantarse. Sus piernas hab¨ªan sido quebradas.
E segu¨ªa sonriendo: ¡°Te doy una ¨²ltima oportunidad. Mi pr¨®ximo golpe ser¨¢ en tus partes ¨ªntimas, ?qui¨¦n sabe si este martizo convertir¨¢ eso en pur¨¦?¡°.
¨¦l intent¨® mar a polic¨ªa, pero e le arrebat¨® el celr de un manotazo. Mir¨¢nd con odio le dijo: ¡°Soraya, ?c¨®mo pudiste volverte tan cruel?¡°.
10:44
Soraya se od¨® el cabello, mir¨¢ndolo desde arriba con desd¨¦n: ¡°?Cruel? ?Yo?¡°.
E solt¨® una carcajada: ¡°Comparado contigo, to
CapÃtulo 45
Cap¨ªtulo 45
¡°Lo que hice contigo hoy, es apenas punta del iceberg de lo que t¨² le has hecho a los dem¨¢s. ro, puedes mar a polic¨ªa, pero si lo haces, te enviar¨¦ un regalito, ?qu¨¦ crees? Si mi marido se entera que sus piernas est¨¢n as¨ª por tu culpa, ?crees que te mandar¨¢ directo al infierno? ?Realmente cre¨ªste que nadie se dar¨ªa cuenta de ese idente de tr¨¢nsito?¡°.
Al escuchar eso, Tiziano casi pierde los ojos de impresi¨®n; trat¨® de contrr su p¨¢nico, pensaba que aquello que dec¨ªa era imposible. Todo el mundo que sab¨ªa del idente ya hab¨ªa sido ¡°manejado¡± por ¨¦l, ?c¨®mo demonios sab¨ªa esa mujer? Deb¨ªa estar minti¨¦ndole, ¨¦l hab¨ªa hecho desaparecer al chofer y a toda su familia.
Al o¨ªr sus pensamientos, Soraya sonri¨® con malicia: ¡°D¨¦jame contarte un secreto, el chofer no muri¨®, est¨¢ vivo, y, ?qu¨¦ crees? Si se entera que le ayudaste y luego mataste a su familia. Jajaja, ?crees que vendr¨¢ por ti?¡°.N?velDrama.Org is the owner.
Tiziano palideci¨®, su cuerpo se debilit¨®, parec¨ªa haber visto un fantasma, ?c¨®mo sab¨ªa de lo del chofer? ¨¦l estaba tan asustado que se orin¨® encima, dejando un olor que hizo que Soraya se tapara nariz, disgustada: ¡°?En serio? ?A tu edad a¨²n te orinas encima? Eres asqueroso¡°.
E levant¨® un martillo: ¡°Voy a contar hasta tres, si no has pensado en una respuesta, no me culpes por lo que pase. Uno, dos y tres¡°.
Justo cuando estaba por golpear, Tiziano suplic¨® sin dignidad: ¡°Acepto¡°, sab¨ªa que Soraya hab¨ªa cambiado. Si no aceptaba, e realmente har¨ªa lo que estaba diciendo. Esa loca cumpl¨ªa sus pbras.
El martillo de Soraya se detuvo justo encima de ¨¦l: ¡°Ves, haber sido obediente desde el principio te hubiera ahorrado todo esto. Forz¨¢ndome a ser violenta. Estos golpes son por mi marido, arruinaste sus piernas, as¨ª que rompertes tuyas es justo¡°, y recogi¨® el m¨®vil de Tiziano y se lo pas¨®.
¡°Haz transferencia ahora mismo. No quiero un cheque, podr¨ªa ensuciarse con tu orina¡°.
La cara de Tiziano se tornaba entre verde y nca. La humici¨®n y el
10:44
Capitulo 45
malestar lo hac¨ªan querer matar a esa en ese mismo momento.
Ese d¨ªa, Soraya hab¨ªa triturado su dignidad contra el suelo. E, ignorando su odio, tras recibir una transferencia de 1.8 mil millones, dijo con satisfi¨®n: ¡°Estoy abierta a venganza. Pero si por casualidad muero un d¨ªa de estos, recuerda que tu mam¨¢ mat¨® a abu Peralta, envenen¨® al abuelo Peralta, dej¨® a Srta. Peralta en estado vegetativo tras empuja pors escaleras, si todo eso sale a luz, ?no te arrepientas!
Ay, con toda esta ¡®informaci¨®n¡® que tengo, vend¨¦rt solo por 1.8 mil millones parece una p¨¦rdida, ?qu¨¦ tal si se lo vendo a Cipriano Peralta, crees que pagar¨ªa m¨¢s? Pero no importa, somos tan ¡®amigos¡®, me aguantar¨¦ p¨¦rdida y guardar¨¦ todo para ti. Cuando me quede sin dinero, volver¨¦ a buscarte. Estoy segura de que estar¨¢s encantado de ser mi cajero autom¨¢tico. Jajaja¡ ?Adi¨®s! Ahora puedes mar a una ambncia, acabo de hacerme un dinero extra y voy a disfrutarlo. Espero te diviertas en el hospital. ?No me extra?es demasiado!¡°, y le mand¨® un beso vdo, guard¨® el martillo en su bolsillo y se alej¨® con paso firme.
Tiziano, p¨¢lido, m¨® a emergencias, mirando con odio el camino por donde se hab¨ªa ido esa mujer, su rabia crec¨ªa descontrdamente. Se prometi¨® a s¨ª mismo: ¡°Soraya, no te dejar¨¦ escapar¡°.
Pensando ens pbras de e al irse, sinti¨® miedo y se qued¨® en shock. Las iones de su madre hab¨ªan sido tan secretas, ?c¨®mo lo sab¨ªa esa mujer? Por un momento, quiso acabar con Soraya de inmediato, pero posibilidad de que e realmente tuviera pruebas lo detuvo. ?No se atrev¨ªa a tomar el riesgo!
Despu¨¦s de cobrar una deuda, Soraya se sinti¨® de maravi y decidi¨® parar en una tienda de caf¨¦. Justo cuando estaba por hacer f, levant¨® vista por casualidad: ¡®Ah, ?no es ese Herminio? Si no me equivoco, este tonto est¨¢ a punto de correr un grave peligro. Aunque esa vez el tonto logr¨® escapar, termin¨® con una b en el pecho, dej¨¢ndole una secu¡®.
CapÃtulo 46
Cap¨ªtulo 46
Herminio, vestido con ropa casual gris, se adentr¨® en el hotel opuesto junto con tres hombres. El hombre calvo que iba dnte era nada menos que un gran narcotraficante, y Herminio se hab¨ªa acercado a ¨¦ste bajo un nombre falso, con el fin de descubrir qui¨¦n estaba realmente detr¨¢s de ¨¦l. El
hombre calvo, de unos cincuenta a?os, vest¨ªa de negro y caminaba con una mano en el bolsillo y otra fuera, mirando cautelosamente alrededor antes. de entrar al hotel.
Soraya entrecerr¨® los ojos y, cuando ellos entraron, los sigui¨® sigilosamente.
En el hotel, Herminio sigui¨® al narcotraficante hasta suite presidencial 8796 en el octavo piso. Una vez dentro, el narcotraficante se sent¨® en el sof¨¢ y le dijo: ¡°Herman, esta noche Moreno vendr¨¢ a buscar mercanc¨ªa. Vendr¨¢s conmigo¡°.
Herminio, al escuchar eso, apenas disimul¨® su inter¨¦s, manteniendo su habitual apariencia fr¨ªa: ¡°Entendido¡°.
El narcotraficante encendi¨® un cigarrillo, mir¨¢ndolo con profundidad: ¡°Haz bien tu trabajo. Mientras me seas fiel, te aseguro que no te faltar¨¢ de nada. Siempre tendr¨¢s parte en lo m¨ªo¡°.
Herminio le hab¨ªa salvado vida, y por eso el narcotraficante confiaba en ¨¦l. Sin embargo, ¨¦l era reservado, y su desinter¨¦s pors mujeres y el dinero hac¨ªa dif¨ªcil manejarlo. A pesar de haberlo investigado y encontrado que su historia concordaba con lo que dec¨ªa, el narcotraficante nunca dej¨® de sospechar de ¨¦l. Naturalmente, Herminio sab¨ªa que no erapletamente de confianza para el narcotraficante. En ese momento, se preguntaba si Moreno ser¨ªa persona detr¨¢s del narcotraficante.
Discutieron a qu¨¦ hora llegar¨ªa Moreno esa noche y cu¨¢nta mercanc¨ªa
necesitaba.
Soraya se hosped¨® en suite contigua y salt¨® al balc¨®n de suite 8796, agach¨¢ndose y peg¨¢ndose cuidadosamente a puerta de cristal del
10-44
Capitulo 46
balc¨®n. Por suerte,s cortinas estaban cerradas, de lo contrario, habr¨ªan descubierto al momento de saltar.
¡®?Ay, qu¨¦ hago! ?C¨®mo le aviso a Herminio, ese tonto, que est¨¢n a punto de¡ descubrirlo? Su mejor amigo, en un intento de traicionarlo, le envi¨® un
mensaje secreto al narcotraficante¡®.
Mientras Herminio escuchabas ¨®rdenes del calvo de salir as seis, el pensamiento de Soraya lo sorprendi¨® tanto que levant¨® cabeza, mirando confundido a su alrededor; jurar¨ªa haber escuchado voz de su local cu?ada, Soraya. Pero aparte de ellos cuatro, no hab¨ªa ninguna mujer all¨ª, ?ser¨ªa su imaginaci¨®n?
El narcotraficante, notando su expresi¨®n extra?a, entrecerr¨® los ojos y le pregunt¨®: ¡°?Alg¨²n problema con mis nes?¡°.
Herminio r¨¢pidamente baj¨® mirada: ¡°No, ning¨²n problema¡°.
El narcotraficante solt¨® ceniza de su cigarrillo: ¡°Mejor as¨ª. Ahora descansa un poco, dormiremos antes de salir¡±, justo cuando acababa de decir eso, sono su tel¨¦fono.
Soraya, escuchando el timbre del tel¨¦fono, se puso instant¨¢neamente nerviosa: ¡®Esto es el fin. El mensajero ha llegado, identidad de Herminio est¨¢ a punto de ser revda. Todos ellos tienen armas, ese tonto de Herminio va a recibir un disparo. Maldici¨®n, esa b va directo al coraz¨®n, casi acabar¨¢ con vida de ese idiota¡®.
Cuando ¨¦l escuch¨® de nuevo voz de Soraya, su mirada se dirigi¨® fugazmente hacia el balc¨®n, para luego desvia r¨¢pidamente.
¡°?S¨ª?¡°.This belongs to N?velDrama.Org - ?.
Al tomar mada, Herminio se tens¨®pletamente. Si lo que acababa de escuchar era verdad, entonces ¨¦l estaba perdido. Mientras pensaba, volte¨® a mirar al narcotraficante, cuya mirada hacia ¨¦l se torn¨® inquietante.
Una vez m¨¢s, voz de mujer reson¨® en sus o¨ªdos: ¡®Jajaja, espera a que el calvo lo diga¡®.
CapÃtulo 47
Cap¨ªtulo 47
¡®Jajaja, espera a que el calvo lo diga: ¡°Gracias por el aviso, pero ¨¦l ya no tiene oportunidad¡°.
Apenas Soraya termin¨®, el gran narcotraficante repiti¨® sus pbras con fuerza: ¡°Gracias por el aviso, pero ¨¦l ya no tiene oportunidad¡°¨C
El rostro de Herminio cambi¨®, le era dif¨ªcil no creerlo.
¡®Ay, este tonto deber¨ªa estar huyendo ya. El gran narcotraficante colgara el tel¨¦fono y va a dispararte. ?Caray! Si tuviera un arma, ya hubiera acabado con ese calvo por este bobo¡°.
Efectivamente, al siguiente segundo, el gran narcotraficante sac¨® de su bolsillo un arma y dispar¨® contra Herminio, pero fall¨®.
Herminio, habiendo escuchado el pensamiento de Soraya, mantuvo sus ojos fijos en mano del narcotraficante. En el momento en que sac¨® el arma, rod¨® r¨¢pidamente al suelo, esquivando b. Inmediatamente despu¨¦s, sac¨® su pist y dispar¨® contra el narcotraficante.
Los otros dos secuaces, al ver eso, sacaron sus armas y dispararon contra Herminio. El narcotraficante, con el rostro oscurecido de ira, le dijo: ¡°Herminio, sab¨ªa que algo andaba mal contigo. Maten a ese traidor¡°.
Viendo su identidad expuesta, Herminio tambi¨¦n dej¨® de ocultarse. Con su pist dispar¨® r¨¢pidamente y con precisi¨®n contra los hombres del narcotraficante.Belonging ? N?velDram/a.Org.
Despu¨¦s de un intercambio de disparos, el narcotraficante recibi¨® un tiro, y los otros dos secuaces murieron; mientras que Herminio recibi¨® un tiro en el brazo, se escondi¨® detr¨¢s de un mueble, manteniendo su mirada alerta
detr¨¢s del sof¨¢.
El narcotraficante, furioso, grit¨®: ¡°Herman, ?qui¨¦n te envi¨®? No te he tratado mal, y aun as¨ª quieres mi vida¡°.
Herminio, jadeando, dijo: ¡°Nuestros caminos son diferentes. Te aconsejo que te rindas sin resistencia¡°.
El narcotraficante solt¨® una risa cruel: ¡°Vete al diablo, ?crees que puedes
10:44
atraparme? Veamos si tienes habilidad¡°, ¨¦l ten¨ªa dos armas, mientras que Herminio solo una.
Y ¨¦ste pronto se qued¨® sin bs. Al oir que Herminio disparaba al aire, el narcotraficante se rio con orgullo: ¡°Jajaja, ?sin bs? ?A ver c¨®mo escapas ahora! Chico, atreverse a traicionarme solo tiene un final: muerte!¡°, y se levant¨® con arrogancia detr¨¢s del sof¨¢, apuntando con su pist a cabeza de Herminio.
¡°Realmente pens¨¦ que eras talentoso, neaba entrenarte bien. L¨¢stima que te acercaste a mi con segundas intenciones. Adi¨®s¡¡°, peor el narcotraficante dispar¨® al techo, su cabeza se bnce¨® y cay¨® hacia atr¨¢s; su cabeza golpe¨® el suelo con un sonido sordo, cerr¨® los ojos sin saber si
estaba vivo o muerto.
Soraya, desechando maceta que ten¨ªa en mano, dijo con desd¨¦n: ¡°Este tipo tiene cabeza dura, me dej¨® mano entumecida¡°.
Herminio mir¨® con una expresi¨®nplicada: ¡°?C¨®mo llegaste aqu¨ª?¡°.
Si bien dudaba al escuchar su pensamiento antes, en ese momento que Soraya estaba frente a ¨¦l, estaba seguro de que todo lo que hab¨ªa pensado era cierto, ?pero c¨®mo lo sab¨ªa? ?Y cu¨¢ndo se hab¨ªa infiltrado?
E lo mir¨® con una expresi¨®n extra?a: ¡°?Qu¨¦ haces parado ah¨ª? ?Te asustaste tanto que te quedaste tonto? Tu brazo est¨¢ herido, ?no deber¨ªas ir al hospital? Ah, y revisa si ese tipo est¨¢ realmente muerto. Yo me voy¡°, y dicho eso se march¨® sin prestarle m¨¢s atenci¨®n a Herminio, tarareando una canci¨®n alegre. Despu¨¦s de todo, a ese tipo no le gustaba e. No hab¨ªa necesidad de quedarse a ver su cara despu¨¦s de haberle salvado.
¡®Ay, ahora tengo que hacer c de nuevo por mi caf¨¦. Si no fuera por salvar a este tonto, ya me lo habr¨ªa tomado¡®.
Una vez que se fue, Herminio m¨® a sus superiores para que enviaran a alguien a recoger el cuerpo del narcotraficante, y luego se dirigi¨® al hospital. En el camino, no pudo resistirse en mar a Cristi¨¢n: ¡°?Todo lo que dijo esa mujer en su mente era cierto!¡°.
CapÃtulo 48
Cap¨ªtulo 48
¡°?Qu¨¦ dijiste?¡°, Cristi¨¢n recibi¨® una mada de su hermano, que lo dej¨®pletamente confundido con una frase sin contexto.
Del otrodo del tel¨¦fono, Herminio tom¨® una profunda respiraci¨®n: ¡°Lo que digo es que lo que dijo mi cu?ada es cierto. Incluso hoy, e me salv¨® vida¡°.
Desde el idente automovil¨ªstico de su hermano, ¨¦ste no hab¨ªa vuelto a referirse a eo su ¡®cu?ada¡®.
¡°?Qu¨¦ pas¨®?¡°, le pregunt¨® Cristi¨¢n.
Herminio le cont¨® todo lo sucedido en el hotel. Luego, pregunt¨®: ¡°?Desde cu¨¢ndo mi cu?ada tiene el poder de predecir el futuro?¡°.
Cristi¨¢n respondi¨® cons pbras que Herminio hab¨ªa usado antes: ¡°?No dijiste que preferir¨ªas creer en tu m suerte antes que ens ¡®puras hadurias¡® de e?¡°.
Herminio, con dignidad, dijo: ¡°Los tiempos han cambiado¡°.
Despu¨¦s de colgar mada con su hermano, Herminio record¨® lo que Soraya dijo sobre c¨®mo terminar¨ªa, traicionado por un buen amigo. Terminar¨ªa de una manera tr¨¢gica, cons extremidades rotas y los ojos arrancados,nzado a un recinto de fieras sin dejar rastro. Si todo eso era verdad, entonces tendr¨ªa que cuidarse de sus amigos cercanos.
Por su parte, Cristi¨¢n, justo despu¨¦s de colgar, recibi¨® una mada del investigador que hab¨ªa enviado a seguir a Soraya. Respondi¨® mada y apenas tom¨® un sorbo de agua, noticia lo dej¨® tan asombrado que escupi¨® el agua de inmediato. Nieves, sentada frente a ¨¦l, recibi¨® el chorro de agua en cara, frunciendo el ce?o: ¡°Dame una raz¨®n para que teportes as¨ª¡°.
Con disculpas, ¨¦l r¨¢pidamente le pas¨® unos pa?uelos de papel: ¡°Lo siento, abu, no fue a prop¨®sito¡°.
La anciana apart¨® su mano: ¡°Si fuera a prop¨®sito, ya te hubiera abofeteado.
10-44
?Qui¨¦n te m¨® y qu¨¦ te dijo para que teportaras as¨ª?¡°.
¨¦l esper¨® a que persona del tel¨¦fono terminara de har antes de colgar. Luego dijo: ¡°Dos noticias, ?cu¨¢l quieres escuchar primero, abu?¡°.N?velDrama.Org is the owner.
¡°Hablemos primero de Herminio¡°..
Cristi¨¢n asinti¨®: ¡°Dijo que lo que Soraya hab¨ªa maldecido contra de ¨¦l era verdad. Si hoy no fuera por e, hubiera estado en verdadero peligro¡°.
La anciana reflexion¨® por un momento: ¡°Entonces, lo que esa chica dec¨ªa era cierto, ?todo lo que dijo sobre el futuro podr¨ªa suceder?¡°.
Cristi¨¢n asinti¨®: ¡°Por lo que hemos visto, todo lo que le pas¨® a Nayra y Herminio e lo predijo. La segunda noticia, Soraya hoy le rompi¨®s piernas a Tiziano. Adem¨¢s, le sac¨® 18 mil millones. Y por alguna raz¨®n ¨¦l no m¨® a polic¨ªa, eligi¨® soportarlo en silencio¡°.
Esa vez fue abu quien escupi¨® agua. Cristi¨¢n, prevenido, retrocedi¨® un poco con si de ruedas: ¡°?Tranqu, abu!¡°.
La anciana, con cara roja por tos, recibi¨® ayuda de su nieto para recuperarse: ¡°Pero, ?qu¨¦ le pasa a esa chica? ?C¨®mo es que de repente act¨²ao si fuera otra persona? Lo que hace ahora espletamente impredecible¡°.
¡°Yo tambi¨¦n quiero saber por qu¨¦ cambi¨®. Pero abu, lo importante ahora no es si cambia o no, sino visita de familia de Isidoro a casa ma?ana. Soraya dijo que hab¨ªa algo malo con Srta. R¨ªos, ?de verdad te gusta e para el primo?¡°.
La anciana estaba igualmente confundida: ¡°Pero si ellos ya se conocieron y todo parec¨ªa ir bien. Isidoro e Iris tambi¨¦n estaban contentos. Si de repente digo que no estoy de acuerdo, ?no ser¨ªa poner en una posici¨®n inc¨®moda a familia R¨ªos,o si buscara problemas a prop¨®sito?¡°.
Cristi¨¢n pens¨® por un momento, luego dijo: ¡°Mientras no haya boda, siempre hay tiempo para cambiars cosas. Ma?ana, cuando vengan, los observaremos mejor. Si no funciona, har¨¦ con el primo. En cuanto a familia R¨ªos, intentar¨¦pensarlos en los negocios a ver si lo pueden aceptar¡°.
CapÃtulo 49
Cap¨ªtulo 49
La anciana frunci¨® el ce?o por el dolor de cabeza: ¡°No queda de otra¡°.
Cristi¨¢n aprovech¨® el momento para decirle: ¡°Soraya dice que esa tal Srta. R¨ªos eso un esp¨ªritu que se pega a gente, chup¨¢ndoles energ¨ªal vital, especialmente a los ni?os. Hoy me llevo a Mateo conmigo. Cuando Isidoro y los dem¨¢s se hayan ido, entonces lo llevo de vuelta¡°.
La anciana tambi¨¦n ten¨ªa sus dudas sobre dejar a Mateo cerca de Srta. R¨ªos, por si acaso era verdad; si sucediera, eso convertir¨ªa en una culpable: ¡°Est¨¢ bien, ll¨¦vatelo. Pero ten cuidado con esa loca, me da miedo que solo est¨¦ fingiendo estar bien y que en cualquier momento vuelva a sus locuras¡°.
¡°Mateo es mi hijo, yo s¨¦ c¨®mo cuidarlo¡°.
Soraya, con los bolsillos llenos, se pas¨® el d¨ªa disfrutando de buena vida,iendo y bebiendo hasta que, al caer noche, con el est¨®mago redondo, se prepar¨® para conducir de regreso a casa. En el camino, no pudo evitar pensar: ¡®Ah, qu¨¦ rico es vivir vida de una mujer adinerada. Si no fueral porque tengo que cuidarme, ya me hubiera divorciado de ese infeliz, tomado una parte de fortuna y salido a vivir gran vida por el mundo¡°.
Recordando c¨®mo intent¨® seducir a Cristi¨¢n noche anterior y c¨®mo al final solo lograron ponerse en una situaci¨®n inc¨®moda. En ese momento que ten¨ªa que volver a casa, ?c¨®mo deb¨ªa enfrentarlo? ?Qu¨¦ verg¨¹enza! Se pas¨® dando vueltas en el coche, haciendo tiempo hastas diez de
noche para regresar a casa.
¡°Con lo tarde que es, ?seguro ya se durmi¨®!¡°.
Al entrar, subi¨®s escaleras de puntis, tratando de no hacer ruido. Pero cuando iba por mitad, todass luces de casa se encendieron de golpe.
¡°?Ah!¡°, el s¨²bito destello sorprendi¨®. Al levantar vista, vio a Cristi¨¢n sentado en su si de ruedas, mir¨¢nd sin expresi¨®n alguna, con Mateo
en brazos. Y el peque?o, con sus grandes ojos brintes, miraba
1/2
10:45N?velDrama.Org is the owner.
fijamente.
¡°?Mateo!¡°, e se sorprendi¨®, dejando dedo cualquier atisbo de iodidad. Luego, corri¨® escaleras arriba con una sonrisa. ¡°Ay, mi chiquito, ?qui¨¦n te trajo a casa? Ven aqu¨ª con mam¨¢, te he extra?ado tanto¡°. Justo cuando lleg¨® frente a Cristi¨¢n y extendi¨® sus brazos para abrazar a su hijo, ¨¦l retrocedi¨® con si de ruedas y detuvo en seco: ¡°?Alto ahi!¡°.
Soraya dej¨® sus brazos en el aire, visiblemente molesta: ¡°?Qu¨¦ pasa, ni un abrazo puedo dar?¡°.
Cristi¨¢n, con desd¨¦n, dijo: ¡°?Por qu¨¦ no te hueles? Hueles a basura, ?quieres dejar a Mateo sin sentido?¡°.
Soraya se oli¨® mano: ¡°No huelo a nada¡°.
Cristi¨¢n frunci¨® el ce?o, su gesto de repulsi¨®n era evidente: ¡°?Qu¨¦iste, basura? So y huele, ?a qu¨¦ huele?¡°.
Soraya sopl¨® y al oler el aliento que exhal¨®, e se sinti¨® un poco avergonzada: ¡°Amor, eso¡ eso es que¨ª algo con ajo, solo tiene un poquito de olor¡°.
¡°L¨¢vate bien o si no¡¡±
¡°Voy avarme ahora mismo¡°, lo interrumpi¨® Soraya, temiendo que ¨¦l le dijera que se fuera al diablo. ¡°Mateo, espera a mam¨¢, eh. Mam¨¢ se va a ba?ar para volver y abrazarte oliendo a rosas¡°.
¡°Mam¨¢¡ mam¨¢¡¡°, al ve, Mateo se emocion¨® tanto que empez¨® a agitar sus manitas, ansioso pornzarse hacia e.
Cristi¨¢n lo apret¨® fuerte: ¡°Tu mam¨¢ se cay¨® en un pozo s¨¦ptico, ?quieres quedar noqueado?¡°.
Soraya, ya d¨¢ndole espalda, estuvo a punto de voltear y darle una bofetada: ¡®?Maldito seas, t¨² y toda tu familia son los queen basura! Ojal¨¢ supieras que cuando est¨¦s tirado en cama con una enfermedad terminal y sin nadie que te cuide, no ser¨¢ el dolor lo que te mate. Ser¨¢ tu despreciable cuidador, poni¨¦ndote orina en el desayuno, defecando en tu cama y meti¨¦ndote mierda en boca, haci¨¦ndote morir de asco¡®.
CapÃtulo 50
I
Cap¨ªtulo 50This belongs to N?velDrama.Org - ?.
Cristi¨¢n miraba c¨®mo Soraya se alejaba, casi ahog¨¢ndose de rabia que sent¨ªa por dentro. Esa mujer parec¨ªa disfrutar haci¨¦ndolo sufrir, v¨¢ndole pu?ales en el coraz¨®n cada vez que pod¨ªa.
¡°?Mama!¡°, Mateo, al notar ausencia de Soraya,enz¨® a forcejear queriendo bajarse al suelo. Con apenas a?o y medio, ¨¦l era un peque?¨ªn gordito y lleno de energ¨ªa, tanto que Cristi¨¢n casi no lo pod¨ªa sostener en brazos.
D¨¢ndole unas palmaditas en espalda, ¨¦ste le dijo: ¡°Espera un poco. Mam¨¢ se fue a ba?ar. Si te suelto ahora, pap¨¢ teme no poder atraparte despu¨¦s¡°, mientras sosten¨ªa al peque?o con un brazo, con el otro manejaba su si de ruedas hacia habitaci¨®n contigua, para luego colocar al ni?o sobre cama y darle algunos juguetes que hab¨ªan tra¨ªdo de casa antigua.
El peque?o, que sol¨ªa dormirse tarde, todav¨ªa estaba lleno de vida.
Unos minutos m¨¢s tarde, Soraya apareci¨® vistiendo el pijama rosa m¨¢s conservador que encontr¨®, con el cabello a¨²n h¨²medo y sus pantus puestas, se dirigi¨® hacia donde estaba el peque?o. Al verlo en cama, instant¨¢neamente olvid¨® a Cristi¨¢n y, llen¨¢ndolo de besos, exm¨® con alegr¨ªa: ¡°Mi amorcito, te extra?¨¦ tanto, ?qu¨¦ tal si esta noche duermes con mam¨¢?¡°.
Cristi¨¢n, observando c¨®mo e cubr¨ªa de besos cara del peque?o con sus besos, no pudo m¨¢s que fruncir el ce?o y decirle: ¡°Contr esa baba tuya. Si sigues as¨ª, mejor regresa a tu cuarto¡°.
¡®Caray, Cristi¨¢n, ?qu¨¦ te pic¨®? ?Te alimentaste de p¨®lvora? Ni que fuera a adivinar que quer¨ªa advertirte sobre el peligro que corre familia Smith. Tiziano, en su intento por arruinar alianza entre Grupo Fuentes y los Smith, soborn¨® a un m¨¦dico para cambiar sus medicamentos por somn¨ªferos esta noche. Cuando todos est¨¦n dormidos, ese doctor disfrazado de enfermera les inyectar¨¢ una sustancia desconocida para acabar con ellos. Imb¨¦cil, ?as¨ª me tratas? Pues que te vayao te mereces. D¨¦jame que tu grandioso n se vaya al traste. Ay, pero Mateo si que es un encanto, necesito protegerlo a toda costa. Alejarlo de
10:45
enfermedades, de esa madrastra malvada, Romina, y des garras de hombres despreciables para que crezca feliz¡®.
¡°Cari?o, esta noche nuestro hijo duerme conmigo. Tranquilo, prometor cuidarlo con mi vida¡°, sin esperar respuesta de Cristi¨¢n, tom¨® al peque?¨ªn en brazos y sali¨® corriendo,o si temiera que ¨¦l pudiera cambiar de opini¨®n.
Antes, ¨¦l no habr¨ªa confiado en dejar a Mateo a cargo de e, pero al escuchar sus verdaderos sentimientos, no se opuso. Una vez e se fue, ¨¦l se cambi¨® y sali¨® directo al hospital. En el camino, reflexionaba sobrest pbras de Soraya. El vino, sin duda, era Tiziano. ?lba a atentar contra los Smith!
¡®Esta rata reci¨¦n ha sido castigada por Soraya, y ya estaba buscando venganza. Pues bien, veremos qui¨¦n juega mejor¡®.
Veinte minutos despu¨¦s, Cristi¨¢n lleg¨® al hospital. Los guardaespaldas que hab¨ªa contratado dorm¨ªan a pierna suelta en puerta del cuarto, imposibles de despertar. Su chofer lo pa?aba, empujando su si de ruedas con una expresi¨®n de preocupaci¨®n, hasta llegar aldo de cama de los Smith; trat¨® de despertar al se?or Smith con un leve zarandeo: ¡°Se?or
Smith.
Pero no hubo respuesta.
¡°Se?or Smith¡°.
Despu¨¦s de varios intentos, el se?or Smith no reion¨®, al igual que
se?ora Smith.
¡°Parece que si les dieron algo¡°.
El chofer, con un hilo de voz, pregunto: ¡°?mamos a policia, se?or?¡°.
Cristi¨¢n, con el rostro serio, contest¨®: ¡°Esperemos un poco m¨¢s. Si quieren hacer da?o, vamos a ver c¨®mo juegan¡°.
A medianoche, una mujer vestida de enfermera, con cabeza agachada y un bol¨ªgrafo en el bolsillo del pecho, se acercaba sigilosamente al cuarto de los Smith. Al pasar junto a los guardaespaldas dormidos, aceler¨® el paso hacia habitaci¨®n, y una vez dentro, ech¨® un vistazo atr¨¢s antes de cerrar
2/3
10:45
51
En cama, el se?or Smith reion¨® r¨¢pidamente al ver acercarse jeringa de enfermera, se gir¨® de un salto y sujet¨® mano de e para luego torce con fuerza.
¡°?Ah! ?Mi mano!¡°.Content protected by N?v/el(D)rama.Org.
Luego, con una patada,nz¨® por los aires, y e choc¨® contra puerta de habitaci¨®n y rebot¨® de vuelta, cayendo al suelo estrepitosamente.
Al oir el grito, otra persona en habitaci¨®n tambi¨¦n salt¨® de cama al instante. La enfermera, con el rostro lleno de miedo y dolor, se cubr¨ªa mano y miraba con incredulidad: ¡°?Ustedes¡ ustedes qu¨¦¡?¡±
El conductor y el guardaespaldas de Cristi¨¢n se quitarons pelucas que llevaban. En ese momento, puerta de habitaci¨®n se abri¨® desde afuera, y un grupo de gente entr¨® de golpe.
El director del hospital, Cristi¨¢n, y algunos oficiales de polic¨ªa. Cristi¨¢n, sentado en una si de ruedas,nz¨® una mirada fr¨ªa a enfermera, y al ver tanta gente entrar de repente, ¨¦sta palideci¨® de miedo. Despu¨¦s de un rato, finalmente reion¨®: ¡°?Todo esto fue una trampa para m¨ª?¡°.
Cristi¨¢n le pregunt¨® fr¨ªamente: ¡°?Qui¨¦n te envi¨®?¡°, su voz era hda, desprovista de cualquier calor, haciendo temr a enfermera de fr¨ªo.
La enfermera titube¨®, pero se defendi¨® con dureza: ¡°?Yo? No s¨¦ de qu¨¦ has, solo no me ca¨ªan bien esos extranjeros, quer¨ªa darles una li¨®n, eso es todo¡°.
Cristi¨¢n no ten¨ªa tiempo para sus excusas: ¡°Director, ya sabes qu¨¦ hacer¡°.
El director, sudando fr¨ªo, dijo: ¡°Sr. Fuentes, no se preocupe, si un miembro de nuestro personal hizo algo as¨ª, el hospital no puede eludir su
responsabilidad. En nombre del hospital, acepto una investigaci¨®n por parte de polic¨ªa ymentamos profundamente el riesgo para seguridad personal del Sr. y Sra. Smith. El hospital les ofrecer¨¢ unapensaci¨®n por los da?os ocasionados¡¡±
Pero Cristi¨¢n lo interrumpi¨®: ¡°Lapensaci¨®n no es necesaria, no les falta
10:45
dinero. Solo limpia tu hospital de esa basura con ms intenciones. De lo contrario, si mis amigos lograron escapar esta vez por suerte, el pr¨®ximo paciente podr¨ªa no tener tanta suerte¡°.
El director, aliviado, baj¨® cabeza: ¡°Gracias por su generosidad, Sr. Fuentes¡°.
Luego, mirando furiosamente a enfermera, dijo: ¡°Oficial, ll¨¦vens!¡°.
Antes de que los polic¨ªas se acercaran, enfermera, s¨®portando el dolor, sel levant¨® y, con otra mano, agarr¨® una jeringa y corri¨® hacia el director diciendo: ¡°?Muere, viejo decr¨¦pito, por tratar de enga?arme!¡°.
Pensando que ya hab¨ªa sido descubierta, decidi¨® llevarse al director con e. Los polic¨ªas actuaron r¨¢pido y eficientemente, esposando a enfermera antes de que pudiera llegar a su objetivo: ¡°?Su¨¦ltenme!¡°.
El director, decepcionado, mir¨® a enfermera que en ese momento fren¨¦tica: ¡°Est¨¢s m¨¢s all¨¢ de ayuda¡°.
¡°?Su¨¦ltenme, su¨¦ltenme!¡°.
Los polic¨ªas, ignorando resistencia de mujer, llevaron a fuerza. El director, siendo el responsable del hospital, tambi¨¦n fue a dar su deraci¨®n. Despu¨¦s de que se llevaron a enfermera, el conductor disfrazado del se?or Smith pregunt¨®, algo confundido: ¡°Se?or, ?por qu¨¦ no le decimos directamente a polic¨ªa qui¨¦n estaba detr¨¢s de esto?¡°.
Cristi¨¢n respondi¨® con calma: ¡°No tenemos pruebas. Si misi¨®n fall¨®, ?crees que el verdadero culpable dejar¨ªa alguna evidencia en manos de esa enfermera? Incluso si e dijera qui¨¦n envi¨®, ser¨ªa solo un chivo expiatorio¡°.
El conductor no entend¨ªa: ¡°Entonces, ?para qu¨¦ todo este esfuerzo?¡°.
Cristi¨¢n, maniobrando su si de ruedas hacia salida, le dijo: ¡°Es una advertencia para esa persona¡°.
El guardaespaldas lo empuj¨® hacia otra habitaci¨®n donde el Sr. Y Sra. Smith segu¨ªan durmiendo. Acababan de descubrir que ten¨ªan una gran cantidad de somn¨ªferos en el cuerpo; probablemente dormir¨ªan hasta ma?ana siguiente. Cristi¨¢n instruy¨® al guardaespaldas: ¡°Prot¨¦gelos bien, no
203
10:45 M
hace falta que sepan lo que pas¨® esta noche. Cambia a esos de ah¨ª abajo, no tienen ni un poco de profesionalismo¡°.
Si no fuera por intervenci¨®n de Soraya esa noche, ¨¦l no podr¨ªa haber evitado llevar parte de culpa si algo les pasaba al Sr. y Sra. Smith. De alguna manera, esa mujer lo hab¨ªa ayudado una vez m¨¢s. En ese momento, sus sentimientos hacia e eranplicados.
?Un alma en otro cuerpo! Algo que antes se negaba a creer, pero despu¨¦s de lo que pas¨® desde que Soraya habl¨®, no ten¨ªa m¨¢s opci¨®n que creerlo. Dentro de e, hab¨ªa otra alma. Pero, ?qu¨¦ pas¨® con verdadera? ?Muri¨®?
CapÃtulo 52
I
Cap¨ªtulo 52
Al d¨ªa siguiente, Soraya fue despertada por Mateo. El peque?o, que no estaba acostumbrado a dormir fuera de su cama, se despert¨® extra?amente temprano; se subi¨® encima de e, extendiendo sus manitas. rechonchas para pellizcarle nariz: ¡°Mam¨¢, ?lev¨¢ntate! ?Lev¨¢ntate!¡°.
Con apenas un a?o y medio, solo sab¨ªa decir cosas simples.
Soraya abri¨® los ojos, a¨²n adormda: ¡°Peque?ito, ?por qu¨¦ te levantas tan temprano? ?Apenas est¨¢ amaneciendo! Los ni?os deben dormir m¨¢s paral crecer altos y fuertes¡°.
El peque?o no entendi¨® lo que significaba crecer alto y fuerte, pero con sus manitas segu¨ªa pellizcando el rostro de e, ri¨¦ndose a carcajadas con su boca peque?ita, y sus dos hoyuelos parec¨ªan esconder dulce miel; su carital rechoncha estaba sonrosada,o los duraznos en primavera. Cuando sonre¨ªa, sus ojos se curvaban formando media luna, brindo luminosamente,o si su risa iluminara el mundo entero.
Soraya se sent¨®, desbordada de amor maternal: ¡°Peque?ito, ?est¨¢s tan feliz estando con mam¨¢?¡°.
En su vida pasada, debido a una enfermedad, nunca tuvo oportunidad de ser madre, lo que se convirti¨® en el gran pesar de su vida. En ese momento, viendo a ese peque?o adorable, sent¨ªa que ese hueco en su coraz¨®n se llenaba. Hab¨ªa pensado que llevar¨ªa tiempo tener una buena rci¨®n con el ni?o, pero el peque?o no mostr¨® ning¨²n temor, sorprendi¨¦nd con su calidez inesperada.
Mateo, agarrando su mano, balbuce¨®: ¡°Mam¨¢¡ con¡ mam¨¢¡ y pap¨¢¡ juntos¡°.Belonging ? N?velDram/a.Org.
Soraya qued¨® asombrada por expresi¨®n del peque?o. Al volver en s¨ª, sinti¨® un pinchazo de tristeza. La verdadera Soraya, qu¨¦ tonta era, teniendo un hijo tan considerado, y e perdiendo el tiempo en cosas sin sentido. Lo abraz¨® fuertemente y le dio un beso: ¡°ro, juntos. Ahora le dir¨¦ a pap¨¢ que ya no te mande a casa de abu, Mateo estar¨¢ siempre con mam¨¢ y pap¨¢¡°.
10:45
Capitulo 52
Un rato despu¨¦s.
¡°Jajaja, Peque?ito, ?c¨®mo aprendiste a hacer cosquis? ?Ah! jajaja,
Peque?ito, ?qui¨¦n te ense?¨® a hacer cosquis? Jajaja, ahora yo te har¨¦ cosquis¡¡±
Con solo un leve cosquilleo en su barriguita, el peque?o rodaba de risa por toda cama: ¡°Jajajaja! ?Jajajaja!¡°.
Cristi¨¢n volvi¨® a casa al amanecer y antes de subirs escaleras ya escuchaba risa contagiosa de Soraya. Luego, risa inocente y pura de su hijo; esa risa cristalina y alegre barr¨ªa todo su cansancio. Antes, hab¨ªa so?ado con regresar a casa cada d¨ªa a una escena as¨ª de c¨¢lida, pero desde que sus piernas dejaron de funcionar, todo eso se convirti¨® en un lujo inalcanzable.
¨¦l subi¨® sin pasar por habitaci¨®n de Soraya, fue directamente a cambiarse y asearse. Cuando sali¨®, vio a mujer en un pijama color crema, cargando a su hijo. Sus miradas se encontraron, y e, sin tapujos, dijo: ¡°Veo que tambi¨¦n madrugaste, ?vas a trabajar?¡°.
Cristi¨¢n no respondi¨®, su mirada se fij¨® en su hijo. Mateo estir¨® sus brazos hacia ¨¦l: ¡°Pap¨¢¡ pap¨¢¡°.
El peque?o estaba encantado de ver a su mam¨¢ al despertar y en ese momento a su pap¨¢, no cab¨ªa de felicidad. Cristi¨¢n lo tom¨® en brazos, acariciando su cabeza con su gran mano: ¡°?Te portaste bien anoche?¡°.
El ni?o asinti¨® con cabeza, feliz y movi¨¦ndose con entusiasmo.
Chispita: ¡°Anfitriona, el nivel de rechazo baj¨® 20, ahora est¨¢ en 70¡°.
Soraya sonri¨®: ¡®?Baj¨® 20? ?Por qu¨¦? Si no hice nada, ?c¨®mo baj¨®?¡®.
Chispita: ¡°Probablemente porque cuidaste bien al ni?o anoche, tuportamiento fue bueno¡°.
¡®?Vaya! As¨ª que cuidar bien al ni?o tambi¨¦n baja el nivel de rechazo. Entonces, de ahora en adnte lo cuidar¨¦ todos los d¨ªas, ?y en unos d¨ªas no habr¨¢ rechazo? Y luego, seguir¨¦ esforz¨¢ndome, cuidando al ni?o de d¨ªa
10-15
y conquistando al gran iceberg pors noches, ?as¨ª los niveles de afecto no subir¨¢n r¨¢pidamente?¡°.
CapÃtulo 53
Cap¨ªtulo 53
¡®As¨ª no tardar¨¦ mucho en acabar, ?y entonces le dar¨¦ una patada en el culo a ese hombre perro y viajar¨¦ por el mundo con mi fortuna del divorcio en
mano¡®.Belonging ? N?velDram/a.Org.
Chispita,ent¨®: ¡°Esa idea no est¨¢ nada mal, te veo futuro¡°.
Cristi¨¢n, mientras abrazaba a su hijo, se enfri¨® un poco m¨¢s al escucha, ?as¨ª que todo lo que hac¨ªa por su hijo lo ve¨ªao una tarea? Hab¨ªa pensado que e tratar¨ªa bien al ni?o sinceramente, pero evidentemente para e, hasta su propio hijo era un medio para alcanzar un fin; su coraz¨®n, que se hab¨ªa andado esa ma?ana con vuelta de Soraya, se desmoron¨®pletamente con sus verdaderas intenciones.
Chispita interrumpi¨®: ¡°?Vaya, vaya! Host, el nivel de desprecio hacia ti acaba de subir 10 puntos¡°.
*?Qu¨¦? ?Otra vez? ?Pero si no he hecho nada! ?Carajo, este hombre cambia de opini¨®n m¨¢s r¨¢pido que el clima!¡°.
Cristi¨¢n, sin querer escucha insult¨¢ndolo, contuvo su ira y m¨® a ni?era: ¡°Felisa, ven a cargar a Mateo¡°.
Felisa sali¨® apresuradamente de habitaci¨®n contigua: ¡°ro, se?or. Vamos, peque?o¡°.
Cuando ¨¦sta se acerc¨®, Soraya tom¨® a su hijo de los brazos de Cristi¨¢n: ¡°Mejor lo hago yo. Felisa ha estado bastante ocupada este ¨²ltimo a?o, merece descansar. De ahora en adnte, yo me encargar¨¦ de Mateo. Felisa, te has esforzado mucho, gracias¡°.
La ni?era, ramente abrumada por el gesto, intent¨® restarle importancia: ¡°Oh, no ha sido nada, el ni?o es muy bueno¡°.
Felisa, de 36 a?os, era una mujer de rostro amable y cuerpo redondeado, de estatura media, y siempre haba con suavidad, era f¨¢cil llevarse bien con e. Soraya sonri¨®: ¡°No te preocupes, Felisa, considera esto tu casa. Mi amor, voy a llevar a Mateo abajo para desayunar¡°.
¡®Ah, Felisa es un amor. Seg¨²n el guion, despu¨¦s de que Mateo muere en un
10:45
idente, e se encarga de todo, desde recoger su cuerpo hasta
Cristi¨¢n, sin poder ocultar su sorpresa, dijo: ¡°Este a?o realmente hemos dependido mucho de Felisa. Es mil veces mejor para Mateo que t¨², que solo sabes meterte en problemas¡°.
Soraya asinti¨® de acuerdo: ¡°Lo s¨¦ cari?o, por eso ahora quiero hacer todo lo posible por mi hijo y darle a Felisa el descanso que merece. Amor,
deberiamos aumentarle el sueldo, triplicarlo¡°.
?Felisa casi salto del susto! ?Triplicar su srio! ?La se?ora sabia cuanto ganaba e al mes?
Sin pensarlo, Cristian asinti¨®: ¡°Definitivamente, merece que le tripliquemos el sueldo. Que sea efectivo desde hoy y que el bono de fin de a?o tambi¨¦n sea el triple¡°, con eso ¨²ltimo, se dirigi¨® hacia el elevador.
?Felisa, a trabajar duro!¡°, Soraya, sonriendo, baj¨®s escaleras con su hijo, dejando a Felisa absolutamente at¨®nita. Con un sueldo triple, estar¨ªa ganando 150,000 al mes. ?Y el bono de fin de a?o tambi¨¦n triplicado seria de 300,000! En un a?o era mucho dinero ?Dios mio! En un a?o podr¨ªaprarse un apartamento en el centro de ciudad, repentina fortuna dej¨®pletamente aturdida.
Abajo, justo cuando Cristi¨¢n sal¨ªa del elevador, Soraya se dio cuenta de algo rmante: ¡®Oh por Dios, ?casi se me olvida algo muy importante! Hoy vuelven mis suegros y el abuelo Ra¨²l del extranjero. Su vuelo se encontrar¨¢ con una turbulencia severa, terminando en tragedia. No, tengo que pedirle ayuda a mi t¨ªo Valent¨ªn. Valent¨ªn tambi¨¦n regresa de un viaje hoy, pero en un vuelo diferente. Tengo que hacer que impida que el abuelo se suba a ese avi¨®n, aunque original fuera algo problem¨¢tica, Valent¨ªn siempre fue muy bueno con e y muy protector. S¨¦ que, si le pido ayuda, no me negar¨¢¡°.
CapÃtulo 54
I
Cap¨ªtulo 54
La voz interna de Soraya casi dej¨® at¨®nito a Cristi¨¢n. Acababa de salir del ascensor cuando, de repente, gir¨® sobre sus talones y volvi¨® a meterse con
su si de ruedas.Content protected by N?v/el(D)rama.Org.
E, vi¨¦ndolo salir y luego regresar, se qued¨® un poco confundida, pero no pens¨® mucho al respecto. En cambio, se apresur¨® a contactar a Valent¨ªn.
Al regresar al segundo piso, Cristi¨¢n se apresur¨® a entrar en habitaci¨®n secundaria y cerr¨® puerta con ve. Luego, m¨® r¨¢pidamente a su madre; record¨® que su vuelo sal¨ªa as siete y media, todav¨ªa faltaban unos minutos para salida del avi¨®n, esperaba que a¨²n no hubieran apagado sus tel¨¦fonos. El primer intento fue en vano, el tel¨¦fono estaba apagado, as¨ª que inmediatamente m¨® a su padre, pero tambi¨¦n estaba apagado. Finalmente, intent¨® con el ¨²ltimo n¨²mero, el de su abuelo; sus manos. temban mientras marcaba. Los segundos parec¨ªan eternos, pero afortunadamente, el tel¨¦fono de su abuelo finalmente fue contestado.
as
La voz vieja pero firme de su abuelo reson¨® al otrodo: ¡°Cristi¨¢n, ?qu¨¦ pasa? Estamos a punto de despegar, ha r¨¢pido¡°.
Cristi¨¢n fue directo al grano: ¡°Abuelo, salgan del avi¨®n ahora mismo, cambien de vuelo. No pueden tomar el de hoy. D¨ªganle a tripci¨®n que habr¨¢ turbulencias severas, no pueden vr hoy¡°.
Desde el extranjero, el abuelo frunci¨® el ce?o: ¡°?Qui¨¦n te dijo que habr¨ªa turbulencias?¡°.
¡°No importa qui¨¦n me lo dijo. Salgan del avi¨®n y cambien a otro vuelo. Te explicar¨¦ los detalles despu¨¦s, solo haz lo que te digo ahora¡°.
Ra¨²l sab¨ªa que su nieto siempre haba en serio, as¨ª que edi¨®: ¡°Est¨¢ bien, te har¨¦ caso¡°.
Tras colgar, se levant¨® de inmediato y dijo: ¡°Vamos, bajemos del avi¨®n y cambiemos de vuelo¡°.
Los padres de Cristi¨¢n se levantaron apresuradamente: ¡°?Qu¨¦ pasa? ?Qu¨¦ te dijo Cristi¨¢n?¡°.
10:45
Mientras caminaban, el abuelo les explic¨®: ¡°Dijo que podr¨ªa haber un
problema con este vuelo, que cambi¨¢ramos¡°..
Sigui¨¦ndolo, ambas personas preguntaron: ¡°?C¨®mo lo sabe? Est¨¢ en el pa¨ªs, ?c¨®mo podr¨ªa saber lo que pasar¨¢ con nuestro vuelo?¡°.
El abuelo siempre hab¨ªa confiado en su nieto y tomaba sus pbras en serio: ¡°No dio detalles, pero mejor bajamos y hamos all¨ª¡°.
Al informar a tripci¨®n sobres turbulencias, lo tomaron por un alborotador y lo ignoraronpletamente. Resignado, el abuelo simplemente dijo: ¡°Ya les advert¨ª. Si no quieren escuchar, es su problema¡°.
Antes de bajar, no pudo evitar advertir a los pasajeros: ¡°Les informo que este vuelo enfrentar¨¢ turbulencias severas. Es muy peligroso, yo me baj¨¦. Consideren ustedes mismos si quieren cambiar de vuelo¡°, y despu¨¦s de decir eso, baj¨® del avi¨®n con su familia.
Al irse, el avi¨®n se llen¨® de murmullos y preocupaci¨®n.
¡°?Qu¨¦? ?Turbulencias?¡°.
¡°?La aerol¨ªnea est¨¢ al tanto?¡°.
¡°Vamos a ver al capit¨¢n. Si realmente hay turbulencias, podr¨ªamos estar en peligro¡°.
Pero el capit¨¢n les asegur¨®: ¡°No hay turbulencias, esos tres estaban causando problemas sin motivo. Por favor, no crean en sus pbras¡°.
Finalmente, el avi¨®n despeg¨®.
Una vez fuera del aeropuerto, Ra¨²l m¨® a Cristi¨¢n: ¡°Ya salimos del aeropuerto, cambiamos nuestro vuelo para ma?ana. Pens¨¢bamos regresar a tiempo para conocer a pareja de tu primo y cenar con familia. Pero, bueno, los nes siempre cambian¡°.
Cristi¨¢n, aliviado al saber que hab¨ªan vuelto al hotel, respir¨® tranquilo: ¡°No se preocupen, Isidoro lo entender¨¢. Ellos estar¨¢n en casa antigua por unos d¨ªas; cuando regresen ma?ana, a¨²n tendr¨¢n tiempo de conocerlo¡°, justo. despu¨¦s de colgar, el abuelo recibi¨® una mada de Valentin, el tio de Soraya, pregunt¨¢ndole d¨®nde estaba.
Sorprendido, Ra¨²l se pregunt¨® por qu¨¦ Valent¨ªn lo maba: ¡°Oh, acabo de salir del aeropuerto. Ten¨ªamos neado volver hoy, pero hubo un contratiempo y no pudimos tomar el vuelo, ?est¨¢s por aqu¨ª?¡°.
Al otrodo, Valent¨ªn R¨ªos sinti¨® un alivio al saber que Ra¨²l no hab¨ªa abordado el avi¨®n: ¡°Oh, vine por trabajo y justo hoy regreso. Escuch¨¦ a Yayal decir que ustedes tambi¨¦n vuelven hoy, ?estamos en el mismo vuelo? Ser¨ªa genial estar en el mismo vuelo y tenerpa?¨ªa¡°.
10
El abuelo se rio a carcajadas: ¡°No, estamos en vuelos diferentes. Nosotros nos vamos ma?ana¡°.
Despu¨¦s de colgar el tel¨¦fono y bajar de nuevo, Soraya ya hab¨ªa terminado de alimentar a Mateo. Al ver a Cristi¨¢n bajar, aprovech¨® para negociar con ¨¦l: ¡°Amor, ?qu¨¦ tal si dejamos que Mateo se quede a vivir con nosotros de ahora en adnte y no lo mandamos de vuelta con abu? ?Te parece?¡°
CapÃtulo 55
Cap¨ªtulo 55
¡°Se nota que ¨¦l disfruta estar con nosotros, adem¨¢s se porta muy bien, nuestro hijo me dijo esta ma?ana que quiere vivir con pap¨¢ y mam¨¢ paral siempre, ?no es as¨ª, Mateo?¡°.
Mateo se baj¨® del sof¨¢ y tambale¨¢ndose se acerc¨® a Cristi¨¢n. Al llegar a sudo, agarr¨® mano de ¨¦l: ¡°Pap¨¢¡ mam¨¢¡ Mati¡ juntos. Mati¡ bueno¡ obediente¡¡±
Cristi¨¢n sinti¨® un nudo en el pecho antes pbras de su hijo. ?Tan peque?o y ya tan consciente! Lo levant¨® en brazos y con frente pegada a de ¨¦l, le dijo suavemente: ¡°Est¨¢ bien, Mateo estar¨¢ con pap¨¢. Har¨¦ lo posible por pasar m¨¢s tiempo contigo¡°, pero no mencion¨® a Soraya. Esa mujer no hab¨ªa pedido el divorcio a¨²n, pero ten¨ªa sus propios nes. El prop¨®sito de quedarse a sudo no era puro. No importaba cu¨¢l fuera su motivo, no permitir¨ªa que esa mujerstimara a su hijo otra vez.
Despu¨¦s deer, Cristi¨¢n no fue a empresa. Mantuvo a Mateo consigo, alejado de Soraya.Belonging ? N?velDram/a.Org.
E, frustrada, le rem¨®: ¡°No le har¨¦ da?o, ?por qu¨¦ te pones as¨ª conmigo?¡±.
Cristi¨¢n mir¨® fr¨ªamente: ¡°Con tu historial, m¨¢s vale prevenir, ?qu¨¦ pasa si tienes otra de tus locuras y le haces algo a nuestro hijo?¡°.
Soraya rod¨® los ojos: ¡°?Puedes dejar de sacar a relucir esos viejos trapos. sucios? S¨¦ que me equivoqu¨¦ en el pasado, lo acepto, pero tampoco es que hayaetido un crimen. A quienes han estado en prisi¨®n se les da una segunda oportunidad, ?por qu¨¦ no puedes ser m¨¢spasivo conmigo? Adem¨¢s, Mateo no es solo tuyo. Sin m¨ª, ?tus espermatozoides habr¨ªan prosperado? Aunque haya sido un desastre, pas¨¦ trabajo y sufrimientos, ?acaso no fue duro estar embarazada durante nueve meses? Casi muero dando a luz, ya es bastante suerte haber sobrevivido¡°.
Cristi¨¢n se mantuvo impasible, mir¨¢ndo si pudiera ver a trav¨¦s de e: ¡°?Quieres que te recuerde por qu¨¦ estuviste a punto de perder vida?
10:46
No quer¨ªas a Mateo, intentaste deshacerte de ¨¦l cay¨¦ndote pors escaleras, pero nuestro hijo sobrevivi¨®. Tu supuesta lucha entre vida y muerte fue provocada por ti misma. No te envi¨¦ m¨¢s all¨¢ por consideraci¨®n a Mateo, ?y todav¨ªa tienes cara para har de casi perder vida? Tienes dos razones para cambiar de actitud de repente. Una, tienes segundas intenciones. Dos, cuandos cosas no son normales, hay algo raro. No tengo tiempo para juegos contigo, no me provoques, y no te metas con Mateo. Si no puedes darle el amor de madre que necesita, mejor qu¨¦date lejoso antes, sin hacerle falsas promesas. No permitir¨¦ que lo uses para tus fines¡°.
¨¦l cre¨ªa que e solo ve¨ªa a Mateoo un medio para un fin, no dejar¨ªa que su hijo fuera un pe¨®n en sus juegos.
Soraya se estremeci¨® bajo mirada del hombre: ¡®?Caramba, por qu¨¦ el guion no mencionaba nada sobre el embarazo y el nacimiento del ni?o? ?Qu¨¦ m¨¢s hizo esa idiota antes?¡®.
E se sinti¨® inc¨®moda bajo esa mirada prante, ?por qu¨¦ sent¨ªao si ese imb¨¦cil pudiera ver a trav¨¦s de e? Pero su cari?o por el peque?ito no era del todo falso. Aunque sab¨ªa que su futuro con Cristi¨¢n era imposible; estaba ra en que solo se quedaba a sudo para cumplir con su tarea y luego irse, pero no quer¨ªastimar al peque?o. Resignada,nz¨® una amenaza: ¡°Est¨¢ bien, si ahora no conf¨ªas en m¨ª, no tengo m¨¢s qu¨¦ decir. Pero te demostrar¨¦ si soy capaz destimarlo o no¡°.
¡®Jajaja, no me dejan estar con el peque?o, entonces voy a cobrar deudas. Hab¨ªa quedado con esa zorra de mi amiga para que me pagara hoy y parece que no tom¨® en serio mis pbras. Ahora ir¨¦ directo a su puerta y voy a deja sin un centavo¡®.
Despu¨¦s de que e se fue, Cristi¨¢n envi¨® un mensaje: [Vig a Soraya]
Por tarde, Ra¨²l lo m¨®, con un tono entre emocionado y aliviado por suerte que hab¨ªa corrido: ¡°Cristi¨¢n, ?pas¨® algo?¡°.
Cristi¨¢n tard¨® un momento en responder: ¡°?Qu¨¦ pas¨®?¡°.
¡°Es que¡ es que¡¡±
¡°Tranquilo, cu¨¦ntame con calma¡°.
10:46
¡°?Recuerdas que nos hiciste cambiar de vuelo? Antes de bajarnos del avi¨®n, le dije a uno de los trabajadores que iba a haber turbulencias severas, que no pod¨ªan despegar, pero me tomaron por loco. Pero ahora, ese vuelo tuvo un idente; el avi¨®n se encontr¨® con una turbulencia extrema y explot¨®, no hubo sobrevivientes¡°.
Capitulo 56
CapÃtulo 56
I
Cap¨ªtulo 56
¡°Abre, Zorra. S¨¦ que est¨¢s ah¨ª adentro, si no abres voy a tener que rompe¡°, Soraya, vestida de negro de pies a cabeza, con zapatis deportivas. Su cabello recogido en un mo?o alto, dejando ver su frente despejada, sin una gota de maquije. Sosten¨ªa un martillo en su mano, parada de manera desafiante frente a puerta de Romina, mascando chicle con una actitud de no dejarse intimidar, golpeando puerta de casa con arrogancia. ¡°Voy a contar hasta tres, si no abres, voy directo a rompers ventanas para entrar. Y luego, vas a tener que pagar por los da?os¡°.
Romina, observando desde detr¨¢s des cortinas, estaba furiosa y frustrada; se volvi¨® hacia Tania: ¡°Tania, ?qu¨¦ hacemos? Tu hermana realmente ha venido a cobrar deudas, ayer pens¨¦ que solo estaba bromeando, ?pero realmente vino en serio? ?Qu¨¦ le pasa a esta
desgraciada? ?Por qu¨¦ se ha vuelto as¨ª de repente? Ayer mismo le rompi¨®s piernas a Tiziano y adem¨¢s casi que lo extorsion¨® por 18 mil millones. Hoy viene por m¨ª, definitivamente viene en serio¡°.
Tania hab¨ªa pasado noche en el hospital junto a Tiziano, hab¨ªa ido a casa de Romina despu¨¦s de salir del hospital, temiendo que su padre descubriera lo ocurrido, y n descubriera lo ocurrido, y no se atrev¨ªa a volver a su propia casa; apoyada contra el cabecero de cama, su hermoso cabello ca¨ªa sobre sus
hombros, mostrando un rostro hermoso pero p¨¢lido por enfermedad: ¡°Devu¨¦lvele todo, pero dile que por casa esperar¨¢ unos d¨ªas, dile que a¨²n no has encontrado otro lugar adecuado¡°.
Romina no estaba convencida: ¡°Pero esas cosas¡¡±
¡°Tranqu¡°, Tania interrumpi¨®. ¡°Solo es cuesti¨®n de tiempo que le devuelvas esas cosas. Una vez te cases con Cristi¨¢n, todo volver¨¢ a tus manos, ?no es as¨ª? Esa idiota de Soraya solo se cree gran cosa porque
pierda es se?orita de familia Valle y se?ora Fuentes, para cuando esos t¨ªtulos¡ ?No te parecer¨¢ f¨¢cil ajustar cuentas y vengarte de e? Romina,s personas que logran grandes cosas no se detienen en los detalles, no dejes que una peque?a ganancia te ciegue, mira hacia el futuro. Mira a mi madre, por ejemplo, e no soporta a Soraya. Pero fue capaz de criao si fuera su propia hija, y hasta trat¨® mejor que a
Captulo 56
- mi. Mi padre se cas¨® con e precisamente por eso, aprende de eso.
Cuando te cases en familia Fuentes, haz lo mismo, ¡®cuida bien¡® a Mateo, y naturalmente atraer¨¢s atenci¨®n de Cristi¨¢n¡°.
Al pensar en Soraya siendo despreciada por Fiona, Romina sinti¨® un Impulso: ¡°Tania, gracias, ya s¨¦ qu¨¦ hacer¡°.
¡°Baja y haz que se vaya, no dejes que descubra que estoy aqu¨ª¡°. En p¨²blico, e y Soraya eran hermanas muy unidas. Soraya no sab¨ªa que e y Romina eran tan cercanas, y ese no era el momento de dejar que e se enterara.
Abajo.
Romina, en una bata nca, deliberadamente despein¨® su cabello y se cubri¨® boca fingiendo toser, mostrando una apariencia enfermiza y desanimada al abrir puerta. Luego, con una voz d¨¦bil, dijo: ¡°Yaya, lo siento, me hab¨ªa quedado dormida y no escuch¨¦ que tocabas; me dio fiebre de repente anoche y no pude dormir bien. Reci¨¦n me qued¨¦ dormida al amanecer¡°.
Soraya empuj¨® a undo: ¡°Ya, deja de fingir conmigo. No soy ning¨²n hombre para caer en tus trucos de damis en apuros, yo vengo aqu¨ª a cobrar deudas, ?y bien? ?Tienes mis cosas listas? Creo que te lo dej¨¦ bastante ro ayer¡°.
Romina, con sus dedos tensos escondidos ens mangas, temba de ira. Esa desgraciada, realmente no ten¨ªa intenci¨®n de dejarle una salida digna: ¡°Yaya, puedo darte tus cosas ahora mismo. Pero, ?podr¨ªas darme unos d¨ªas para casa? Estos d¨ªas no me he sentido bien y a¨²n no he buscado otro lugar, espera a que me recupere, y entonces buscar¨¦ otro lugar. Una vez me mude, te devolver¨¦s ves de casa, ?te parece? Aunque no s¨¦ por qu¨¦ de repente quieres cortarzos conmigo, pero quiero que sepas que no te guardo rencor. En estos a?os me has ayudado mucho, y te estoy muy agradecida; no importa si no me consideras tu amiga. Siempre te considerar¨¦ mi mejor hermana. Cuando quieras recapacitar, puedes venir a buscarme en cualquier momento, te estar¨¦ esperando con los brazos abiertos¡°.
E ten¨ªa un aireprensivo, tolerante y magn¨¢nimo, lo que hac¨ªa parecerThis belongs to N?velDrama.Org - ?.
10:46
a Soraya un poco mezquina, pero ¨¦sta ¨²ltima solt¨® una carcajada: ¡°Ay, por
favor, qu¨¦ cursi, me est¨¢ dando un ataque¡°.
CapÃtulo 57
Cap¨ªtulo 57
¡°Romina, de verdad, eres una maestra en el arte de bajeza. Qu¨¦ l¨¢stima, ya no me quedan l¨¢grimas que derramar. Tus discursos sensibleros de caf¨¦ de barrio ni me van ni me vienen. Esta mansi¨®n, hoy mismo recupero Si est¨¢s enferma, puedes irte a un hospital, o mejor a¨²n, vuelve a tu casa, aqu¨ª no es un albergue. Si tienes que mudarte, mejor que sea r¨¢pido. De todo lo que hay en esta mansi¨®n, excepto tus cosas de aseo personal, el 90% de tu ropa y tus cosm¨¦ticos lospr¨¦ yo. Esas cosas que ya usaste, tes regalo. Ahora, hasta te doy mano ayud¨¢ndote a encontrar quien te ayude con mudanza. Este gasto, por los viejos tiempos de amistad, lo cubro yo. Ahora, sube a empacar tus cosas, ya le dije a los muchachos que te ayuden cons maletas; mira c¨®mo te ves de enfermiza, que un soplo de viento te tumba al suelo. Menos mal que pens¨¦ en todo y encontr¨¦ al tipo perfecto para mudanza¡°.
Soraya grit¨® hacia puerta: ¡°?Hey! Pasa, por favor, ayuda a esta gran amiga m¨ªa con sus cosas¡°.
¡°Oh, ya voy¡°, y un hombre robusto vestido con ropa de trabajo entr¨®. ¡°H, linda, ?ya tienes todo listo? ?Qu¨¦ cosas hay que llevar? Se?me y yo me encargo de cargas al carro¡°.
Romina temba de rabia, su rostro pasaba de p¨¢lido a rojo con cada pbra. Trat¨® de parecer profundamente herida, retrocedi¨® unos pasos y empez¨® a llorar con fragilidad: ¡°Yaya, ?realmente tienes que ser tan cruel? ?No puedes darme unos d¨ªas m¨¢s?¡°.
El hombre, conmovido por su aparente vulnerabilidad, mir¨® a Soraya con duda: ¡°?E no quer¨ªa mudarse?¡°.
Soraya solt¨® una risa sar?¨¢stica. Sin ning¨²n filtro dijo: ¡°?Ay, es que est¨¢ enferma! E es lesbiana y quiere estar conmigo a fuerza. Pero yo ya estoy casada, tengo marido, tengo hijos. Yo soy heterosexual, pero e insiste en intentar cambiarme. La consideraba una hermana, una amiga, pero e me veo un hombre, siempre tratando de meterse en mi cama; entonces no tuve m¨¢s remedio que cortar por lo sano. Maestro, yo no puedo ser esa mujer despreciable que abandona a su familia, ?verdad?¡°.
El hombre mir¨® con otros ojos a Romina: ¡°Qu¨¦ pena, una chica tan guapa
¡°Soraya!¡°, Romina, con boca abierta, furiosa hasta el l¨ªmite, estall¨®. ¡°Puedes dejarme dedoo amiga, pero por favor, no me insultes¡°.
Esa desgraciada estaba difam¨¢nd sin escr¨²pulos. Pero Soraya fingi¨® estar sorda: ¡°No grites, ya s¨¦ que tienes voz. Mira, maestro, casi se muere de un soplo y ahora grita con todas sus fuerzas, est¨¢ tan enferma que ya no tiene cura, no puedo bajar a su nivel¡°.
El hombre asinti¨®prensivamente: ¡°Haces lo correcto, no puedes dejar que una amistad destruya tu hogar¡°.
Soraya empuj¨® a Romina: ¡°?Oiste? Hasta el maestro est¨¢ de acuerdo conmigo. Ahora ap¨²rate, ve y empaca tus cosas¡°.
Romina sab¨ªa que, si no lo hac¨ªa, e no dejar¨ªa en paz ese d¨ªa. Con humici¨®n, se sec¨®s l¨¢grimas. Con esa mirada de desci¨®n totalo si el mundo se le viniera encima dijo: ¡°Est¨¢ bien, me voy. Pero no se molesten, yo s bajo mis maletas¡°.
Cuando e subi¨® corriendo, su expresi¨®n de desci¨®n se torn¨®
inmediatamente sombr¨ªa y amenazante.
Tania, rmada, le pregunt¨®: ¡°?Qu¨¦ pas¨®? ?No pudiste con esa idiota?¡°.
Romina, con el rostro torcido de ira, dijo: ¡°Ya encontr¨® quien me ayude con mudanza, dice que hoy mismo tengo que irme. Tania, mejor ve encontrando. c¨®mo salir de aqu¨ª. Si esa loca te ve, vas a tener problemas, problemas
serios¡°.
Soraya, aburrida en nta baja, se dirigi¨® hacia arriba. Al llegar a puerta del dormitorio de Romina, prob¨® el pomo de puerta, estaba cerrada con ve.
¡°Vaya, en mi propia casa y me cierran puerta, ?qu¨¦ estar¨¢n escondiendo? Qu¨¦ pena, pero yo soy una experta en abrir cerraduras¡°.
Dentro, Romina estaba usandos s¨¢banas para ayudar a Tania a escapar
10-16
por el balc¨®n. Al o¨ªr puerta abrirse, se sobresalt¨®; al voltear, vlo a Soraya apoyada en puerta, observ¨¢nd con una sonrisa burlona. Entonces con una expresi¨®n de haber visto un fantasma, Romina solt¨® s¨¢bana por elBelonging ? N?velDram/a.Org.
susto.
¡°?Ahhh!¡°.
CapÃtulo 58
Cap¨ªtulo 58
¡°?Tania!¡°, Romina escuch¨® el grito aterrorizado y se qued¨® p¨¢lida del susto. Se asom¨® por el balc¨®n y lo que vio dej¨® hda: Tania estaba tendida boca abajo, inm¨®vil, en una posici¨®n que recordaba a una rana astada.
Al escuchar el grito de Tania, su hermana, Soraya levant¨® una ceja, divertida: ¡°Vaya, vaya, si mi querida hermanita tambi¨¦n est¨¢ aqu¨ª¡°.
Con una mirada astuta, fingi¨® furia y corri¨® hacia el balc¨®n, agarrando a Romina para propinarle unas cuantas cachetadas: ¡°?Maldita seas! ?C¨®mo te atreves a empujar a mi hermana desde el balc¨®n? ?Tanto me odias? ?No te atreves a enfrentarme y te agarras con mi hermana? ?Acaso quieres mata solo para vengarte de m¨ª?¡°.N?velDrama.Org is the owner.
Romina estaba petrificada, intentando explicarse entre el p¨¢nico: ¡°No, no. fue as¨ª. No empuj¨¦, fue¡¡±
Pero antes de que pudiera terminar, Soraya le dio un par de cachetadas. m¨¢s, cort¨¢ndole pbra, sin darle oportunidad de explicarse: ¡°?Ah, s¨ª? ?Entonces c¨®mo fue? ?Vas a decirme que se tir¨® s? Pens¨¦ que eras simplemente mezquina y aprovechada, pero ahora veo que eres una verdadera serpiente¡°.
Romina intent¨® defenderse, pero e interrumpi¨® otra vez: ¡°Mejor rezal porque Tania est¨¦ bien, si no, te juro que no te vas a pasar bien si le ha pasado algo¡°, y dicho eso, salt¨® el balc¨®n con una agilidad sorprendente y aterriz¨® en el suelo sin un rasgu?o, dejando a Romina boquiabierta.
¡°?C¨®mo es posible? ?Desde cu¨¢ndo es tan ¨¢gil?¡°, no pod¨ªa creer que Sorayal hubiera saltado desde el segundo piso sin sufrir ning¨²n da?o.
En el suelo, Tania segu¨ªa sin moverse, el dolor en su nariz arrugaba su cara. No era tanto pors heridas, sino por el hecho de que pod¨ªa sentir ramente c¨®mo su nariz se hab¨ªa quebrado,
Cuando Soraya aterriz¨®, ocult¨® su sonrisa y fingiendo preocupaci¨®n, levant¨® del suelo con brusquedad, casi arranc¨¢ndole el brazo.
¡°?Ay!¡°, Tania grit¨® de dolor, sintiendo c¨®mo sangre le corr¨ªa por narizo un r¨ªo.
1/2
10:46
Soraya, ignorando hemorragia nasal de su hermana, empez¨® a sacudi: ¡°Hermanita, ?c¨®mo est¨¢s? ?D¨®nde te duele? ?C¨®mo terminaste aqu¨ª? ?Esal desgraciada de Romina te empuj¨®? Espera, yo me encargar¨¦ de e. No sel va a salir con suya por haberte hecho esto, voy a hacer que te pidal perd¨®n¡°.
Luego,o si reci¨¦n se diera cuenta de sangre en nariz de Tania, exm¨®: ¡°?Ay no, est¨¢s sangrando mucho! No te morir¨¢s, ?verdad? Por favor, no me asustes. Vamos a detener esa sangre, y luego me encargo de todo¡°, y con eso, agarr¨® camisa de Tania y presion¨® contra su nariz con tanta fuerza que parec¨ªa que le iban a romper nariz de nuevo.
Tania, harta, empuj¨®: ¡°?Su¨¦ltame!¡°, no pod¨ªa creer que e fuera tan insensible. Pero esa preocupaci¨®n fingida dej¨® confundida, ?realmente estaba preocupada o solo fing¨ªa? Despu¨¦s de todo, sol¨ªan llevarse bien.
Soraya no se inmut¨®: ¡°Hermanita, aguanta un poco, ya ver¨¢s que pronto dejar¨¢ de doler¡°.
Mientras lo dec¨ªa, segu¨ªa frotando nariz de Tania sin el menor cuidado.
¡°?Hermana, duele! Ll¨¦vame al hospital, creo que se me rompi¨® nariz¡°.
Soraya grit¨® dram¨¢ticamente: ¡°?Qu¨¦, se te rompi¨® nariz? ?Ay no, qu¨¦ vamos a hacer! ?Quedar¨¢s desfigurada?¡°.
En ese momento, Romina lleg¨® corriendo, escuch¨® lo de nariz rota de Tania y se tropez¨® de impresi¨®n, casi se cay¨® al suelo.
CapÃtulo 59
I
Cap¨ªtulo 59
±±
¡°?Tania!¡°.
Pero ¨¦sta lenz¨® una mirada, antes de mira furiosamente: ¡°Romina, esto te lo cobro despu¨¦s. Esta ma?ana me maste para decirme que mi hermana iba a cortarzos contigo. Quer¨ªas que le devolvieras cosas que te hab¨ªa dado. No quer¨ªas hacerlo, pero tampoco te atrev¨ªas a enfrenta, as¨ª que terminaste desquit¨¢ndote conmigo por tel¨¦fono. Solo vine a pedirte que le devolvierass cosas a mi hermana. Pero t¨², en vez de hacerlo, te asustaste de que e descubriera c¨®mo me maltratas, me encerraste en el ba?o y luego me empujaste desde el balc¨®n. Romina, qu¨¦ cruel puedes ser. No es de extra?ar que mi hermana ya no quiera ser tu amiga. Alguien tan malintencionadao t¨² no merece tener amigos¡°.
Romina capt¨® esa mirada y actu¨® con un aire de verg¨¹enza al ser descubierta: ¡°Lo siento, me equivoqu¨¦. Solo no quer¨ªa perder a Yayao mi mejor amiga, no quise empujarte a prop¨®sito, solo quer¨ªa asustarte¡°.Content protected by N?v/el(D)rama.Org.
Soraya no sab¨ªa que es dos eran amigas. Si e se enterara de su buena rci¨®n, entoncesenzar¨ªa a desconfiar de Tania. Y si Tania quer¨ªa deshacerse de e para quedarse con herencia de familia Valle, le ser¨ªa m¨¢s dif¨ªcil si perdiera a Rominao aliada. Sin e, entrar en los c¨ªrculos sociales de ¨¦lite ser¨ªa m¨¢splicado. Su condici¨®n de hija ileg¨ªtima hac¨ªa que muchas j¨®venes de buena familia no quisieran asociarse con e. Las hermanas Valle eran su ve de entrada a esos
c¨ªrculos sociales.
Soraya, siguiendo ira de Tania, pate¨® a Romina con fuerza: ¡°Me has decepcionado tanto. Siempre fui buena contigo, perostimaste a mi hermana. No te preocupes, hermanita, no dejar¨¦ que tu sufrimiento sea en vano, har¨¦ que pague el precio que merece¡°.
Luego m¨® a un chofer de mudanzas: ¡°Amigo, por favor, ay¨²dame a llevar a mi hermana al hospital. No te faltar¨¢ tu paga. Y a esta criminal llevar¨¦ aisar¨ªa¡°.
Tania se enfureci¨®: ¡°?Hermana, me vas a hacer ir al hospital en un carro de mudanza?¡°.
Soraya consol¨®, d¨¢ndole palmaditas en el hombro: ¡°Hermanita, aguanta un poco. Si te llevo yo, Romina podr¨ªa aprovechar para escapar, y tu dolor habr¨ªa sido en vano. El chofer te llevar¨¢ al hospital, y yo me encargar¨¦ de responsable de tus heridas¡°.
Si no fuera porque ten¨ªa que mantener imagen de hermana menor perfecta, Tania le habr¨ªa soltado una bofetada; su intenci¨®n era que llevara al hospital, para darle a Romina una chance de huir. Pero esa tonta hab¨ªa mado a un chofer, ?desde cu¨¢ndo una se?orita de familia Valle se hab¨ªa visto en una situaci¨®n tan huminte?
Sin embargo, Soraya ignor¨® su mirada furiosa, tergiversando sust intenciones: ¡°No te preocupes, hermanita. No dejar¨¦ que Romina se salga con suya. Aunque alguna vez fue mi amiga, no voy a protege por habertestimado. Para m¨ª, t¨² eres lo m¨¢s importante¡°.
Bajo esa firme decisi¨®n, Tania fue llevada al hospital por el chofer de fletes. Y Romina, despu¨¦s de ser pateada y caer al suelo, no se desmay¨®. Pero idea de que Soraya iba a mar a polic¨ªa dej¨® inconsciente de rabia.
Soraya regres¨® a mansi¨®n, encontr¨® una cuerda y at¨® de pies y manos. Luego, escribi¨® una nota y peg¨® en su espalda, antes de deja en puerta deisar¨ªa y marcharse. Cuando los polic¨ªas encontraron, leyeron nota pegada en su espalda. Estaba escrita con letras mativas: [Soy una criminal, empuj¨¦ a se?orita menor de familia Valle desde el balc¨®n del segundo piso. Confieso mi crimen]
CapÃtulo 60
Cap¨ªtulo 60
Despu¨¦s de dejar a su ¡®mejor amiga¡® enisar¨ªa, Soraya volvi¨® a mansi¨®n y se llev¨® todo lo que Romina hab¨ªa pedido prestado a
protagonista original:s joyas y bolsos de marca. Para rematar, dej¨® todass pertenencias de Romina, incluso su ropa y cosas usadas, tiradas frente a puerta principal.
Si todo iba seg¨²n lo neado, no pasar¨ªa mucho tiempo antes de que Tania sacara a Romina deisar¨ªa. Entonces, cuando ¨¦sta ¨²ltima regresara, lo ¨²nico que encontrar¨ªa ser¨ªa un desastre total.
Con el ¨¢nimo pors nubes, Soraya regres¨® a casa tarareando una canci¨®n, pero Cristi¨¢n no estaba y su hijo estaba durmiendo siesta. Fue el mayordomo quien le inform¨® que ¨¦l hab¨ªa ido a casa antigua.
¡®?Rayos! ?C¨®mo pude olvidar algo tan importante? Hoy Isidoro y su familia vendr¨ªan a casa antigua, y tambi¨¦n el primo con su pareja, ?c¨®mo iba a perderme un evento tan movido?¡®.
El bombardeo de pensamientos de e dej¨® al mayordomo con dolor de cabeza, quien r¨¢pidamente le envi¨® un mensaje a Cristi¨¢n.
Soraya subi¨® a su cuarto, se cambi¨® por un vestidorgo y elegante, se maquill¨® de forma sutil, solt¨® su cabello sobre los hombros y, con unos tacones, condujo directamente a casa antigua.
En mansi¨®n Fuentes.
Al recibir el mensaje del mayordomo, Cristi¨¢n tuvo que actualizar su imagen de e. Esa mujer s¨ª que sab¨ªa c¨®mo actuar; no solo recuper¨® todo lo que le hab¨ªa dado a Romina, sino que tambi¨¦n dej¨® enisar¨ªa, hecha un desastre. Lo que m¨¢s lo sorprendi¨® fue que hab¨ªa tirado todass pertenencias de Romina,o si fueran basura, frente a mansi¨®n. Eso era lo que e maba cobrar con ¡®intereses incluidos¡®.
Despu¨¦s de recibir el mensaje sobre llegada de Soraya, guard¨® su m¨®vil.
En el sal¨®n, Isidoro e Iris, junto con abu, re¨ªan y chaban. ¨¦l se sent¨® aldo de abu, observando de reojo a Alex Fuentes y a chica que estaba a sudo. Jovita, sentada junto a Alex, luc¨ªa un vestidorgo de
10:47
color marfil con un c¨¢rdigan color caqui y su cabello onddo ca¨ªa sobre su espalda, su rostro radiante esbozaba una sonrisa t¨ªmida.
La abu, curiosa, pregunt¨®: ¡°Alex, ?qu¨¦ tal te llevas con Srta. R¨ªos?¡°.N?velDrama.Org is the owner.
Alex mir¨® a Jovita con ternura y respondi¨® satisfecho: ¡°Bien. La Srta. R¨ªos es todo lo que hab¨ªa esperado¡°.
La abu se dirigi¨® a Jovita: ¡°?Y t¨², Srta. R¨ªos? ?Qu¨¦ opinas de Alex? Aunque parece un buen chico, ha sido muy mimado. No te dejes enga?ar por su apariencia tranqu; desde peque?o ha sido un manojo de problemas. Aunque deseo lo mejor para ustedes, es importante que ambos est¨¦n seguros antes de tomar una decisi¨®n tan importanteo el matrimonio. Pi¨¦nsenlo bien, porque es unpromiso para toda vida¡°.
Alex se sonroj¨®: ¡°Abu, ?c¨®mo puedes decir eso en frente de todos?¡°.
Jovita sonri¨® con timidez: ¡°Abu Nieves, estoy muy contenta con Alex. Es el hombre m¨¢s divertido y encantador que he conocido, mis padres tambi¨¦n lo adoran¡°.
La abu se mostr¨® preocupada por dentro, pensando que, si Jovital realmente fuera una especie de esp¨ªritu, y se hab¨ªa fijado en Alex, podr¨ªan tener problemas. Isidoro, tratando de aligerar el ambiente, dijo: ¡°Madre, gracias a ti Alex ha cambiado para mejor. Desde que conoci¨® a Jovita, se ha vuelto m¨¢s responsable y est¨¢ m¨¢s motivado en el trabajo¡°.
A lo que abu, con una sonrisa forzada, a?adi¨®: ¡°Alex simplemente ha madurado, es natural querer prosperar cuando se tiene a alguien especial
en vida¡°.
Despu¨¦s, abu le pregunt¨® a su nieto mayor: ¡°Cristi¨¢n, ?hoy viniste solo? ?D¨®nde est¨¢ Soraya?¡°.
Al oir mencionar ese nombre, familia de Alex frunci¨® el ce?o. Isidoro dijo con desd¨¦n: ¡°Mam¨¢, ?para qu¨¦ mencionas a esa loca en un d¨ªao hoy? Solo sabe causar problemas y verg¨¹enzas todo el tiempo. Si viene, solo va al ser para hacer el rid¨ªculo.
Alex tambi¨¦n mostr¨® su descontento: ¡°Abu, por favor no deje venir, me preocupa que termine influenciando mal a Jovita¡°.
CapÃtulo 61
I
Cap¨ªtulo 61
Iris Peralta asinti¨® conplicidad: ¡°Exacto, est¨¢bamos hando bien, ?para qu¨¦ traer ai¨®n a esa chica?¡°.
Luego, con un tono de voz que denotaba su posici¨®n de mayor, le dijo a Cristi¨¢n: ¡°Mira, Cristi¨¢n, no es por meterme donde no me man. Pero tu esposa, con sus dramas, vive armando l¨ªos y amenazando con divorciarse. Mejor dale lo que quiere y ya, ?para qu¨¦ quieres a alguien que ni te ama a ti ni a tu hijo, y solo te da dolores de cabeza? Trabajas todo el d¨ªa, llevando una empresa tan grande ya es bastante agotador. Llegas a casa y todav¨ªa tienes que aguantar sus escenas yplicaciones, ?no est¨¢s cansado? No es por otra cosa, pero me da pena verte as¨ª. Todo lo que has hecho por salva y terminas as¨ª. E ni siquiera lo agradece, sino que te echa sal en herida, no puedo ver esto sin decir nada¡¡°, al decirlo, sus ojos se humedecieron.
¡°Piensa que despu¨¦s de un d¨ªa tan agotador, no tienes ni a quien teprenda en casa¡°.
Cristi¨¢n sab¨ªa que Iris realmente se preocupaba por ¨¦l: ¡°No te preocupes, e ha estado m¨¢s tranqu ¨²ltimamente¡°.
Iris suspir¨®: ¡°Ay, hijo, es que eres demasiado bueno, todo por lo que pas¨® al
principio¡¡±
¡°Iris, basta¡°, Cristi¨¢n interrumpi¨®.
Entonces e se resign¨®: ¡°Est¨¢ bien, ya no digo m¨¢s¡°.
Alex, confundido, pregunt¨®: ¡°Mam¨¢, ?a qu¨¦ te refieres con eso? ?Hay otra raz¨®n para que el hermano no se divorcie?¡°.Content protected by N?v/el(D)rama.Org.
Iris desvi¨® el tema: ¡°No hay ninguna otra raz¨®n, es que tu hermano es demasiado noble¡°.
Ese asunto, solo lo sab¨ªan e y el abuelo. Incluso los padres de Cristi¨¢n estaban fuera de conversaci¨®n. Si Cristi¨¢n no quer¨ªa que se hara del tema, e no iba a ser quien lo hiciera.
Jovita observaba a Cristi¨¢n de reojo, con una mirada de codicia fugaz. La
1/3
10:471
Capitulo 61
presencia viril de ese hombre era mucho m¨¢s intensa que de Alex. L¨¢stima que no estuviera divorciado; de no ser as¨ª, no le importar¨ªa que fuera ¨¦l su pareja. Pero no ten¨ªa una excusa directa para acercarse a ¨¦l. Si pudiera, si lo habr¨ªa hecho.
Cristi¨¢n, sintiendo su mirada, se sinti¨® inc¨®modo al instante,o si fuera una presa bajo su mira. Justo en ese momento, voz de Soraya reson¨® antes de que e misma apareciera: ¡°Abu, abuelita, vine a verte¡°.
La abu se alegr¨® interiormente. Finalmente, adivina hab¨ªa llegado.
Isidoro frunci¨® el ce?o de inmediato: ¡°?C¨®mo es que e vino?¡°.
En cuanto Soraya entr¨®, se sent¨® junto a abu, saludando alegremente a familia de Isidoro: ¡°?H a todos!¡°.
¡°?H, Srta. R¨ªos!¡°.
La familia de Isidoro, que nunca hab¨ªa visto tan cort¨¦s, qued¨® boquiabierta, ?qu¨¦ travesura estar¨ªa neando esa loca ese d¨ªa?
Jovita fue primera en responder: ¡°?Debes ser cu?ada! ?Qu¨¦ guapa eres! H, soy Jovita. Ahora somos familia, espero aprender mucho de ti¡°.
Soraya levant¨® vista hacia Jovita, sorprendida por un instante: ¡®Ay, por Dios, ?qu¨¦ situaci¨®n! ?Esta mujer es una especie de ente maligno, casi a punto de convertirse en demonio! No me extra?a que familia de Isidoro haya sufrido tantas tragedias poco despu¨¦s de boda. Este ente maligno, al absorber esencia vital de cuatro personas, podr¨ªa tomar control total del cuerpo de Jovita. Y Alex ya tiene indicios de estar bajo su influencia; parece que ya han estado juntos. Ay, Isidoro, esta noche va a ser v¨ªctima de esta entidad¡®, pens¨® para s¨ª misma, mientras abu apretaba mano que ten¨ªa bajo mesa.
Cristi¨¢n, con una mirada r¨¢pida hacia Jovita, not¨® un destello azdo en sus ojos, lo que lo dej¨® inquieto. Parec¨ªa que esa mujer si ten¨ªa algo raro, ?eso significaba que Isidoro correr¨ªa peligro esa noche?
La familia de Isidoro, al o¨ªr voz de Soraya, qued¨® en shock, incr¨¦d ante lo que acababan de escuchar, ?acababan de ser v¨ªctimas de una ilusi¨®n auditiva? Los tres se miraron, encontrando una inquietud mutua en sus
miradas, aunque Jovita crey¨® err¨®neamente que el desconcierto se deb¨ªa a
2/3
10:47
¡®Ah, ?ya entiendo todo! En medianoche de esta noche, el esp¨ªritu maligno aprovechar¨¢ esencia de luna llena para abandonar el cuerpo de Jovital y luego se adherir¨¢ al de Iris para atacar a Isidoro¡®.
CapÃtulo 62
Cap¨ªtulo 62
Despu¨¦s de cenar, Isidoro se puso a pensar en lo que Soraya ten¨ªa en el coraz¨®n. Originalmente, quer¨ªa llevarse a su esposa lejos de all¨ª. Pero tem¨ªa que, una vez se fueran, Jovita se ensa?ar¨ªa con su hijo. Con el coraz¨®n inquieto, m¨® a Cristi¨¢n a su estudio, de inmediato le dijo: ¡°Cristi¨¢n, has escuchado lo que dice el coraz¨®n de tu esposa, ?verdad?¡°.
Cristi¨¢n asinti¨®: ¡°S¨ª, esa es precisamente raz¨®n por que vine a casa hoy¡°.
Isidoro se impacient¨® internamente: ¡°?Podemos confiar en lo que dice su coraz¨®n?¡°.
¡°Se puede confiar. Desde que los secretos de su coraz¨®n salieron a luz, todo se ha cumplido¡°.
Isidoro sab¨ªa que su sobrino nunca era de los que ment¨ªan: ¡°?Esa es raz¨®n por que no te has divorciado?¡°.
Cristi¨¢n parpade¨® ligeramente: ¡°Supongo que s¨ª¡°.
Isidoro se levant¨® y empez¨® a caminar de undo a otro en el estudio. Angustiado, dijo: ¡°Si esa mujer realmente es un problema, ?qu¨¦ hacemos con Alex? Acabo de har con ¨¦l, y ¨¦l no cree en nada de lo que ha revdo el coraz¨®n de tu esposa. Con situaci¨®n actual, sin una raz¨®n v¨¢lida, no es
correcto simplemente cortar el contacto entre ellos. Pero si no hacemos nada, tu primo estar¨¢ en peligro¡°.This belongs to N?velDrama.Org - ?.
No culpaba a abu por querer hacer el bien y terminar haciendo un desastre. Pero con esa situaci¨®n, realmente no sab¨ªa qu¨¦ hacer. Despu¨¦s de todo, estaban lidiando con un fantasma, no con una persona.
Cristi¨¢n tamborile¨® con los dedos en mesa, pensando por un momento antes de har: ¡°No te apures. Si Soraya sabe que es un fantasma, entonces debe tener una manera de lidiar con ¨¦l. De lo contrario, e, que tanto valora su vida, no vendr¨ªa aqu¨ª a buscar muerte. T¨² e Iris hagano que no saben nada, esta noche aseg¨²rense de cerrar biens puertas; no importa si Jovita hace algo o no, vendr¨¦ puntualmente a tu habitaci¨®n a buscarte a medianoche¡°.
10:47
Capitulo 62
Isidoro tom¨® una profunda respiraci¨®n: ¡°Por ahora, solo podemos hacer
eso¡°.
¡°Si pueden salir de esta noche ilesos, depender¨¢ de ti¡°.
Cristi¨¢n sali¨® del estudio y se dirigi¨® al dormitorio quepart¨ªa con Soraya en casa antigua. Al entrar al dormitorio, no vio, pero escuch¨® el sonido del agua corriendo en el ba?o. Justo cuando pensaba en salir, puerta del ba?o se abri¨®, y al levantar vista, vio envuelta en una toa, con el cabello h¨²medo y esparcido detr¨¢s de su cabeza, y piel de su cuello y v¨ªc a¨²n reten¨ªa un brillo h¨²medo. Debido a reciente ducha, el calor
hab¨ªa hecho que su cara y piel se vieran rosadas y tiernas.
Al verlo, Soraya gir¨® sus ojos y camin¨® hacia ¨¦l de manera despreocupada, agach¨¢ndose frente a ¨¦l: ¡°Amor, ?huelo bien? Siento que el gel de ba?o que usamos aqu¨ª es mejor que el de nuestra casa. El aroma no es fuerte, pero huele incre¨ªble. Cuando volvamos, tengo que cambiar nuestro gel de ba?o por esta marca¡°.
Cristi¨¢n mir¨® de reojo, y vista de sus prominentes curvas captur¨® su atenci¨®n, era una visi¨®n impresionante; intent¨® parecer indiferente y desvi¨® mirada, empuj¨¢nd lejos: ¡°Si ya terminaste de ba?arte, v¨ªstete. No estamos en casa,p¨®rtate¡°.
Soraya agarr¨® su mano, sonriendo con los ojoso dos lunas crecientes: ¡°?Quieres decir que solo cuando estemos aqu¨ª puedo desinhibirme? ?Hacer lo que me zca?¡°.
Cristi¨¢n mir¨® fr¨ªamente: ¡°Si tienes problemas de audici¨®n, podr¨ªas considerar ver a un doctor. No distorsiones mis pbras¡°.
Soraya se levant¨®: ¡°Ay, amor, ?en qu¨¦ est¨¢s pensando? Aunque ahoral mismo quisiera desvestirte, situaci¨®n no lo permite, tengo mi periodo, as¨ª que, aunque quiera, no puedo. Amor, cuando se me pase, tenemos que explorar cu¨¢l posici¨®n es m¨¢s c¨®moda, hemos estado casados tanto tiempo y siento que no te he tratadoo mereces. Pero tranquilo, en cuanto se me pase, voy a quererte todos los d¨ªas¡°.
Aprovechando que ¨¦l no estaba preparado, de repente se inclin¨® y le dio un beso r¨¢pido.
10:47
¡®?Guau, ese aspecto fr¨ªo e indiferente de mi esposo es tan atractivo, no
puedo evitar querer acercarme a ¨¦l! Oh, susbios son tan suaves, Cap¨ªtulo 63Content protected by N?v/el(D)rama.Org.
Soraya, sin miedo a nada, senz¨® a besarlo a prop¨®sito: ¡°No estoy buscando problemas. Estoy buscando cari?o. Amor, dime, ?sientes algo. cuando te beso? ?Misbios son suaves?¡°, y mientras haba, sosten¨ªa cara del hombre con ambas manos, bes¨¢ndolo desde frente hasta esquina de boca, y luego, con una sonrisa traviesa, sacaba punta de lengua para trazar susbios.
Esa sensaci¨®n h¨²meda en su cara hizo que Cristi¨¢n se sintierao si un perro lo estuvieramiendo: ¡°Mujer loca, su¨¦ltame, si no¡¡±
¡±
Pero e no le dio oportunidad de har, metiendo su lengua en su boca y enred¨¢ndose con suya. Cristi¨¢n, furioso, pens¨® en morde, pero e se separ¨® r¨¢pidamente, luego, apoyando su frente contra de ¨¦l, le pregunt¨®: ¡°?Mejor¨¦ en mis besos, amor?¡°.
Cristi¨¢n Ja mir¨® fijamente: ¡°Espera y ver¨¢s, si te atreves a no soltarme,
entonces¡¡±
¡°Shhh¡°, e coloc¨® su mano sobre losbios de ¨¦l, riendo hasta temr. ¡°No
act¨²eso si no te gustara. Eres el primer hombre al que beso por iniciativa propia. Mis besos no se dan, as¨ªo as¨ª¡°.
¨¦l ramente no le crey¨®, despreci¨¢nd le dijo: ¡°Dice eso alguien que ha sido infiel por m¨¢s de un a?o, ?no temes que se te trabe lengua?¡°.
E trat¨® de explicarse por protagonista original: ¡°Antes estaba loca, pensando en ser infiel. Pero nunca cruzamos l¨ªnea. Tu esposa solo sali¨® a cenar con ese desgraciado y se tom¨® de mano, pero nunca se besaron ni mucho menos hicieron otras cosas. Estoypletamente limpia, solo soy para ti. Adem¨¢s, me he reformado, dej¨¦ al desgraciado y solo te amar¨¦ a ti. En serio, lo juro. Si digo una mentira, que me caiga un rayo, me atropelle un carro, me ahogue tomando agua, me atraganteiendo, me ahogue nadando, me aste algo caminando¡ Amor, despu¨¦s de decir todo esto, tienes que creerme. Si no, toca y siente, mi coraz¨®n solote por ti¡°.
E agarr¨® una des manos de Cristi¨¢n y coloc¨® sobre su pecho, incluso haciendo que ¨¦l tocara un poco: ¡°?Lo sientes, amor? ?Mi coraz¨®nte fuerte por ti? ?Y qu¨¦ tal se sienten mis pechos? Cuando me ba?¨¦, us¨¦
1/2
aceite, ?est¨¢n s¨²per suaves!¡°.
¡®Despu¨¦s de decir todo esto, este hombre no deber¨ªa tener dudas. Aunque protagonista original quer¨ªa ser una addora, ese desgraciado solo usaba y no estaba interesado en e. Solo se tomaban de mano y ni siquiera se besaban, pero encontrarse conmigo fue su desgracia. Me deshice de ¨¦l. Por suerte, nunca toc¨® a protagonista original, si no, tambi¨¦n me hubiera deshecho de su tercera pierna¡®.
Cristi¨¢n, con una cara de pocos amigos, sent¨ªa un calor en su abdomen. mientras suavidad bajo su palma le encend¨ªa a¨²n m¨¢s. Y esa mujer descarada y sin verg¨¹enza a¨²n lo provocaba.
¡°Amor, ?qu¨¦ te parece m¨¢s suave, el trasero o los pechos? ?0 ambos se sienten igual de bien?¡°.
Cristi¨¢n, entre dientes, dijo: ¡°Soraya, su¨¦ltame¡°.
Al escuchar los pensamientos de que e nunca lo traicion¨®, ¨¦l sinti¨® un extra?o alivio. Pero, al pensar que e en ese momento era a¨²n m¨¢s incontrble que antes, su frustraci¨®n creci¨®.
¡°No, primero dime qu¨¦ se siente mejor, cont¨¦stame y te suelto¡°.
¡®Jajaja, lo hago a prop¨®sito. Mis pechos son tan grandes y suaves. Una vez te acostumbres a m¨ª y te guste, ?c¨®mo podr¨¢s resistirte a enamorarte?¡®.
Cristi¨¢n, observando c¨®mo manipba sus pechos bajo su mano, sinti¨® un calor en nariz, y una corriente caliente brot¨® de repente.
¡®?Caramba, demasiado est¨ªmulo, mi amor est¨¢ sangrando por nariz!¡°.
E, al ver a Cristi¨¢n de repente sangrando por nariz, r¨¢pidamente agarr¨® un pa?uelo para taparlo. Pero, al moverse demasiado r¨¢pido y agacharse, toa que envolv¨ªa su cuerpo se desliz¨®pletamente. Y ¨¦l, incapacitado por e, no pudo moverse.
El cuerpo desnudo de e qued¨® expuesto al aire en un instante. Cristi¨¢n, que solo sangraba por una fosa nasal, en ese momento sangraba por ambas al ser estimdo de esa manera.
Soraya se qued¨® petrificada: ¡®?Ay, madre, esto est¨¢ peor que mi per¨ªodo!¡°.
CapÃtulo 64
Cap¨ªtulo 64
Soraya se envolvi¨® en una toa r¨¢pidamente y despu¨¦s de liberar a Cristi¨¢n, corri¨® hacia el vestidor.
¡®Ay, hoy me pas¨¦ de raya. Mi esposo est¨¢ que arde, m¨¢s caliente que un d¨ªa de verano. Jajaja, menos mal que ya no puede movers piernas, si no, ese esp¨ªritu malo seguro que se lo lleva por dnte. La energ¨ªa de este hombre es demasiado, con solo ¨¦l ya tengo para dos¡®.
Cristi¨¢n, quien hab¨ªa llegado hasta puerta del ba?o en su si de ruedas, se detuvo un momento; mir¨® sus piernas sin fuerza. Pens¨¢ndolo bien, ?haber perdido el uso de sus piernas le hab¨ªa salvado vida?
Despu¨¦s de ponerse el pijama y secarse el cabello, Soraya sali¨® y encontr¨® al hombre todav¨ªa en el ba?o, el sonido del agua corriendo hizo sentir un poco culpable. Realmente hab¨ªa sido demasiado atrevida ese d¨ªa.
Cristi¨¢n, aunque siempre fuera de pocas pbras y cara de pocos amigos, en el fondo no era m persona. Al fin y al cabo, siempre se enojaba por su culpa. Ay, pero ten¨ªa que hacer todo eso por su propia supervivencia, provocarlo era manera m¨¢s r¨¢pida de hacer que se enamorara de e.
Le llev¨® un pijama a Cristi¨¢n y toc¨® puerta del ba?o: ¡°Amor, te dej¨¦ el pijama y ropa interior en manija de puerta¡°.Content protected by N?v/el(D)rama.Org.
Cristi¨¢n, desde adentro, no respondi¨®, pero a e no le import¨® y senz¨® sobre cama. Puso rma en su celr, cerr¨® los ojos y se durmi¨®. Necesitaba descansar para tener energ¨ªas, por si a medianoche el esp¨ªritu malo aparec¨ªa.
Despu¨¦s de estar bajo el agua fr¨ªa durante un buen rato para enfriar su cuerpo caliente, Cristi¨¢n se envolvi¨® en una toa y, sentado en su si, abri¨® puerta; vio el pijama y ropa interior colgados de manija; se apur¨® y tom¨® ropa. Era primera vez desde que se hab¨ªan casado que Soraya le llevaba ropa. Antes, e no pod¨ªa ni verlo sin sentir disgusto; pero en ese momento, con un alma diferente,s cosas que hac¨ªa para cumplir su misi¨®n eran incre¨ªbles.
Cuando finalmente logr¨® vestirse y salir del ba?o, Soraya ya estaba
profundamente dormida, roncando sin preocupaciones, Vi¨¦nd dormir
tan pl¨¢cidamente, no pod¨ªa m¨¢s que resignarse. E lo hab¨ªa dejado ardiendo de deseo y en ese momento dorm¨ªao si nada; resistiendo el impulso de desperta, se acerc¨® a cama en su si, se levant¨® con esfuerzo y se acost¨® lejos de e.
Desde que perdi¨® el uso de sus piernas, y aparte de aque vez que e lo drog¨®, no hab¨ªan vuelto a dormir bajo el mismo techo. Por lo que en ese momento,partir misma cama le parec¨ªa un sue?o; mir¨® de reojo a mujer que dorm¨ªao un tronco y no pudo conciliar el sue?o. Todo lo que ten¨ªa en mente era el aviso de Soraya sobre el esp¨ªritu malo atacando a Isidoro de madrugada.
As once con cincuenta y cinco minutos, el celr de Soraya vibr¨®. E abri¨® los ojos de golpe, mir¨® al hombre que dorm¨ªa a sudo, y se levant¨® con cuidado; se cambi¨® r¨¢pidamente a ropa oscura y sali¨® sigilosamente.
Al cerrar puerta, Cristi¨¢n abri¨® los ojos de inmediato; envi¨® un mensaje a los guardaespaldas escondidos en casa: [La se?ora ha salido, cu¨ªde bien]
Si e iba a salvar a familia de Isidoro, ¨¦l asegurar¨ªa su seguridad.
En el pasillo, Soraya sigui¨® los recuerdos del due?o original del cuerpo hasta puerta del dormitorio de Isidoro, abri¨® cerradura con un mbre y entr¨® sin hacer ruido; mir¨® hora y a¨²n faltaban tres minutos.
Isidoro y su esposa, con los ojos cerrados y conteniendo respiraci¨®n, estaban tensos. Pensaron que era el esp¨ªritu malo y no se atrevieron a abrir
los ojos.
Soraya les toc¨® a ambos y sin poder resistirlo, cayeron en un profundo
sue?o.
CapÃtulo 65
Cap¨ªtulo 65
R¨¢pidamente,nz¨® a Iris debajo de cama para esconde, y se puso un pijama conservador que normalmente usar¨ªa Iris. Luego, empuj¨® a Isidoro hacia adentro y se acost¨® de espaldas junto a cama, cubriendo su rostro con el cabello. E concentr¨® su mente, y poco despu¨¦s escuch¨® c¨®mo puerta se abr¨ªa y luego se cerraba. Entonces sinti¨® una presencia fr¨ªa y siniestra acerc¨¢ndose; esa sensaci¨®n fr¨ªa se intensificaba,o si se condensara en el aire sobre e, antes de lentamente acercarse a su cuerpo¡ Justo cuando sinti¨® que esa presencia fr¨ªa casi tocaba, e de repente abri¨® los ojos y con un movimiento r¨¢pido de su mano derecha,nz¨® un amuleto hacia el aire.
¡°?Ah!¡°, una forma nebulosa en el aire solt¨® un grito de dolor, mirando a Soraya incr¨¦d. Al ver ramente c¨®mo era ¨¦sta, sorpresa, el miedo, el terror, ira, todas esas emociones se mezban.
El esp¨ªritu maligno hab¨ªa venido a matar a Soraya, pero temiendo que e tuviera m¨¢s amuletos, decidi¨® huir. Pero e no le dar¨ªa esa oportunidad. Al darse cuenta des intenciones de huir del esp¨ªritu, e salt¨® de cama en un instante, bloqueando puerta con su cuerpo. Los amuletos en su mano vron hacia el esp¨ªrituo si tuvieran ojos.
¡°?Atrapado y todav¨ªa intentas huir! Si no te hago desaparecer hoy, entonces. no soy de este mundo¡°. En su vida anterior, e ten¨ªa capacidad de ver lo que otros no pod¨ªan, gracias a su don especial. Por eso, hab¨ªa aprendido artes para exorcizar y protegerse, incluso se hab¨ªa unido a un equipo de agentes especiales para adquirir m¨¢s habilidades y protegerse. Quiz¨¢s por haberse enfrentado a demasiadas de estas presencias, termin¨® enferm¨¢ndose gravemente a una edad temprana y falleci¨® sin remedio. A pesar de su habilidad en medicina, capaz de salvar a otros, no pudo salvarse a s¨ª misma. Lo que nunca esper¨® fue terminar en el cuerpo de una vina de nov, llevando consigo su don especial.
El esp¨ªritu maligno, una vez m¨¢s atrapado por los amuletos, grit¨® antes denzarse desesperadamente hacia e. Con ira, el esp¨ªritu grit¨®: ¡°Maldita sea, ?c¨®mo te atreves a arruinar mis nes? Entonces, te devorar¨¦
primero¡°.
10:48
Si lograba poseer el cuerpo de Soraya, e no podr¨ªa hacerle nada. Pero ¨¦sta, viendo sus intenciones, solt¨® una risa: ¡°?Quieres poseer mi cuerpo? L¨¢stima, no tendr¨¢s esa oportunidad¡°, y diciendo eso, sac¨® otro amuleto de su bolsillo.
¡°Este regalo, lo he preparado especialmente para ti. Hoy, no dejar¨¦ que escapes para hacer m¨¢s da?o¡°,nz¨® el amuleto hacia arriba, murmurando pbras m¨¢gicas, y el amuleto form¨® un patr¨®n en el aire, atrapando al esp¨ªritu dentro.
¡°?Ahhhh!¡°, el esp¨ªritu, atrapado por los amuletos, intent¨® huir, pero no pudo liberarse.
Soraya, con mirada fija en el esp¨ªritu atrapado, mordi¨® su dedo y con su sangre dibuj¨® un c¨ªrculo en el aire, murmurando pbras. Al terminar sus pbras, el esp¨ªritu fue absorbido en el c¨ªrculo de sangre, y los amuletosN?velDrama.Org is the owner.
El esp¨ªritu, atrapado dentro del c¨ªrculo, solt¨® varios gritos dolorosos; y en un momento, desapareci¨®, dejando solo cenizas de los amuletos que se quemaron. Una vez que el esp¨ªritu fue destruido, Soraya de repente palideci¨® y escupi¨® sangre.
Cristi¨¢n abri¨® puerta y vio caer al suelo: ¡°?Soraya!¡°, ni siquiera se dio cuenta de que, al gritar su nombre, su voz revba una preocupaci¨®n que ¨¦l mismo a¨²n no reconoc¨ªa.
CapÃtulo 66
Cap¨ªtulo 66
Cristi¨¢n vio a Soraya caer al suelo y r¨¢pidamente maniobr¨® su si de ruedas hacia e, extendiendo sus brazos ynz¨¢ndose hacia adnte para atrapa antes de que e golpeara el piso.
Y as¨ª e termin¨® cayendo encima de ¨¦l. ¨¦l emiti¨® un gru?ido ahogado, levant¨® vista para ve con sangre enisura de losbios y una palidez en su rostro, entonces su mirada se llen¨® de pr¨¦ocupaci¨®n. Grit¨® furioso hacia el guardaespaldas que estaba petrificado en puerta: ¡°?Ven y ay¨²dame, r¨¢pido!¡°.
El guardaespaldas, sacudido por urgencia, corri¨® a levantar a Soraya en brazos: ¡°Se?or, llevamos al hospital?¡°.
Cristi¨¢n lo mir¨® fr¨ªamente: ¡°?Acaso t¨² puedes cura?¡°.
La abu lleg¨® apresurada al escenario y vio al guardaespaldas sosteniendo a mujer. Mientras Cristi¨¢n se odaba de nuevo en su si de ruedas con ayuda de otro guardaespaldas, el segundo hijo, Isidoro, estaba inm¨®vil, no se sab¨ªa si dormido o peor que eso; y de nuera, Iris, ni rastro; pregunt¨® preocupada: ¡°?Qu¨¦ le pas¨® a Soraya? Cristi¨¢n, ?lsidoro e Iris¡?¡±
Cristi¨¢n ech¨® un vistazo a Isidoro, inm¨®vil: ¡°Est¨¢n bien, solo est¨¢n
inconscientes. Iris est¨¢ debajo de cama, haz que alguien saque. Yo llevar¨¦ a Soraya al hospital¡°.
Hab¨ªan instdo c¨¢maras en habitaci¨®n de Isidoro y ¨¦l hab¨ªa visto todo lo sucedido; hab¨ªa sospechado que Soraya ten¨ªa un modo de enfrentarse a los esp¨ªritus malignos. Pero nunca imagin¨® que luchar contra ellos le podr¨ªa causar tal da?o.
Media hora despu¨¦s de que estos se fueran, Isidoro e Iris despertaron. Ambos se estremecieron al ver grabaci¨®n de lo ocurrido. Iris, p¨¢lida y cubri¨¦ndose el pecho, dijo temerosa: ¡°Mam¨¢, si Soraya no hubiera intervenido a tiempo, Isidoro y yo¡¡±
La abu se culp¨®: ¡°Fue mi culpa. Si no hubiera conectado a Alex con eso, nunca habr¨ªamos invitado ese esp¨ªritu maligno¡°.
10:48.
Isidoro, preocupado, pregunt¨®: ¡°?Y ahora qu¨¦ hacemos? Ese esp¨ªritu maligno est¨¢ resuelto, pero ?y Srta. R¨ªos? Si ese esp¨ªritu posey¨® por a?os, ?quedar¨¢ algo de Srta. R¨ªos?¡°.
Recordado por su hijo, abu se levant¨® r¨¢pidamente: ¡°Vamos a ver. Si el esp¨ªritu se fue y e muri¨®, familia Fuentes tendr¨¢ un problema¡°.
Un grupo lleg¨® hasta puerta de Alex, Jovita estaba justo enfrente en una habitaci¨®n de invitados.
Isidoro, protegiendo a su abu y a su esposa detr¨¢s de ¨¦l, toc¨® puerta. Pero no hubo respuesta tras varios intentos; Iris, ansiosa, dijo: ¡°Espero que no haya pasado nada¡°.
La abu instruy¨® al mayordomo: ¡°Ve por ve de repuesto¡°.
El mayordomo asinti¨® y fue por e. Dos minutos despu¨¦s, abrieron puerta. Vieron a Jovita acostada en su cama,pletamente quieta; Iris, asustada, no se atrev¨ªa a acercarse: ¡°?No me digas que muri¨®!¡°.
La abu empuj¨® a Isidoro: ¡°Ve yprueba su respiraci¨®n¡°.
El hombre, tragando saliva y con temor, se acerc¨® y extendi¨® su mano hacia nariz de Jovita, pero justo cuando su mano se acercaba, e de repente abri¨® los ojos.N?velDrama.Org is the owner.
¡°?Ah¡ t¨²¡ t¨²¡!¡°, Isidoro retrocedi¨® asustado, se?al¨¢nd nerviosamente. ¡°?T¨²¡ t¨² eres humana o fantasma?¡°.
Jovita no los mir¨®, solo mir¨® fijamente al techo y luego cerr¨® los ojos de nuevo. Iris, con boca abierta de asombro, dijo: ¡°Esto¡ esto¡ ?qu¨¦ acaba de pasar? ?Por qu¨¦ cerr¨® los ojos otra vez? ?Est¨¢ durmiendo o¡?¡±
La abu, preocupada, orden¨®: ¡°Mayordomo, ma al m¨¦dico de familia¡°. En ese momento, Alex, despertado por el ruido, abri¨® puerta y pregunt¨® confundido: ¡°?Padre, madre, abu, mayordomo, qu¨¦ est¨¢n haciendo aqu¨ª? ?C¨®mo se les ocurre abrir puerta de Jovita sin permiso? ?No es esto demasiada confianza?¡°.
Isidoro le solt¨® una bofetada: ¡°No tienes ni idea. Si no fuera por tu cu?ada esta noche, tu madre y yo habr¨ªamos sido v¨ªctimas de un esp¨ªritu maligno¡°.
10:48
Alex, visiblemente molesto, dijo: ¡°?C¨®mo pueden creers locuras de Soraya
y sospechar que Jovita es un espiritu maligno?¡°.
CapÃtulo 67
I
Cap¨ªtulo 67
Iris le explic¨®: ¡°Lo que te dijo Soraya durante el d¨ªa era cierto. Jovita no es un esp¨ªritu maligno, sino que ten¨ªa uno posey¨¦nd. Pero ese esp¨ªritu maligno dej¨® el cuerpo de e a medianoche y fue a nuestro cuarto a intentar hacernos da?o. Soraya lo elimino. Por eso, e result¨® herida y tu hermano mayor llev¨® al hospital. Nos preocupaba que, al dejar el esp¨ªritu maligno el cuerpo, Jovita pudiera correr peligro, por eso vinimos a ver c¨®mo estaba. Acaba de abrir los ojos, pero luego los cerr¨® de nuevo. No sabemos si le pasa algo, as¨ª que tu abu m¨® al doctor de familia para que revisara. Si no me crees, mira este video. Esto fue grabado por c¨¢mara que instal¨® tu hermano mayor¡°.
Alex, esc¨¦ptico, tom¨® el celr y, al ver ramente lo grabado, palideci¨®. Mir¨® a Jovita, que estaba con los ojos cerrados, y retrocedi¨® asustado: ¡°Entonces, ?ahora es e misma o sigue siendo un esp¨ªritu maligno?¡°.
?Dios m¨ªo, hab¨ªa estado con un esp¨ªritu maligno!
Isidoro, viendo a su hijo aterrorizado, le dio una palmada en el hombro: ¡°No temas, aunque Jovita estuvo bajo el control de un esp¨ªritu maligno, su cuerpo siempre fue humano. Ahora que el esp¨ªritu fue expulsado, e es una persona normal¡°.
Unos minutos despu¨¦s, el m¨¦dico de familia lleg¨® apresurado: ¡°?Qu¨¦ pas¨®, que me maron con tanta urgencia?¡°.
Entr¨® jadeando y, al calmarse, mir¨® as personas presentes: ¡°?D¨®nde est¨¢ el paciente?¡°.
Isidoro le dio paso: ¡°Dr. Abrah¨¢n, aqu¨ª est¨¢ el paciente, por favor, ¨¦chele un
vistazo¡°.
Abrah¨¢n, un hombre de unos cincuenta a?os, con su malet¨ªn de medicinas, se acerc¨® a cama de Jovita y tom¨® su pulso. Despu¨¦s de un momento, solt¨® su mano: ¡°?Pero si est¨¢ perfecta! ?Qu¨¦ enfermedad ni qu¨¦ ocho cuartos? Esta chica solo est¨¢ agotada y durmiendo profundamente, cuando despierte estar¨¢o nueva. Ahora, ustedes s¨ª que tienen m cara, ?estar¨¢n enfermos? Ya que estoy aqu¨ª, d¨¦jenme revisarlos a todos¡°.
10405
La abu e Isidoro r¨¢pidamente se negaron: ¡°No, no, no. Nosotros estamosContent protected by N?v/el(D)rama.Org.
bien¡°.
La abu invent¨® una excusa: ¡°Lo que pasa es que chica son¨¢mb nos asust¨® en medio de noche. No nos atrevimos a toca mientras dorm¨ªa, por eso te mamos¡°.
Abrah¨¢n se levant¨®, algo molesto: ¡°Pens¨¦ que era algo grave. Tranquilos, e est¨¢ bien, solo necesita descansar. Si persona son¨¢mb no hace nada extremo, mejor no desperta para no asusta, eso podr¨ªa ser peligroso¡°.
De verdad,s familias odadas se preocupaban por cualquier cosa. Hasta un caso de sonambulismo los alertaba.
Despu¨¦s de que el mayordomo despidiera al doctor, Isidoro se dej¨® caer al suelo, agotado: ¡°Ay, qu¨¦ noche, me ha dado un susto de muerte¡°.
Iris, ayudando a abu, dijo: ¡°Mam¨¢, te pa?o a tu cuarto. Estos d¨ªas han sido muy duros para ti¡°.
La abu neg¨® con cabeza: ¡°Menos mal que el esp¨ªritu fue expulsado, si no, yo ser¨ªa culpable de todo. Cuando escuch¨¦ por primera vez a Soraya, pens¨¦ que nos estaba maldiciendo a todos los Fuentes. Incluso llegu¨¦ a resentirme con e, pero despu¨¦s de los incidentes con Nayra y Herminio, y los problemas con los socios de Cristi¨¢n, empec¨¦ a cree. Me dijo que todos nosotros acabar¨ªamos m¨¢l por culpa de ese esp¨ªritu. Estos d¨ªas he estado muy preocupada, sin poderer ni dormir. Gracias a Dios llegamos a tiempo y Soraya elimin¨® el esp¨ªritu, as¨ª que todo qued¨® en nada, y yo no me convert¨ª en una culpable. Pero, ?c¨®mo estar¨¢ esa chica ahora? Ahora que todo est¨¢ bien en casa, t¨² e Isidoro deber¨ªan ir al hospital a ve¡°.
con Isidoro. No importa Iris respondi¨®: ¡°S¨ª, te llevo a tu cuarto y luego c¨®mo haya sido e antes, el hecho de que nos salv¨® es real. Debemos agradecerle¡°.
Alex se sent¨® junto a cama de Jovita con un semnteplicado. Si hab¨ªa sido pose¨ªda por un esp¨ªritu maligno, ?e era consciente de ello?
CapÃtulo 68
I
Cap¨ªtulo 68
Soraya yac¨ªa en cama del hospital, p¨¢lidao el papel. Cristi¨¢n estaba sentado en su si de ruedas, observ¨¢nd con una miradapleja. Los doctores no pod¨ªan encontrar nada malo, solo dec¨ªan que e estaba dormida, pero ¨¦l sent¨ªa que no era tan simpleo dec¨ªan los m¨¦dicos. Si solo estuviera dormida, ?por qu¨¦ hab¨ªa vomitado sangre?
¨¦l, apoyando su espalda en si de ruedas, no pudo resistir el sue?o y cerr¨® los ojos. Cuando Isidoro y su esposa llegaron, se despert¨® al instante. Al ver a los reci¨¦n llegados, se frot¨® los ojos: ¡°?Qu¨¦ hacen aqu¨ª a estas horas? Les dije que no hac¨ªa falta que vinieran¡°.
Iris, con una voz llena de preocupaci¨®n, dijo: ¡°?Pero no ves que cama de aldo est¨¢ vac¨ªa? ?Por qu¨¦ no te acuestas a dormir? Quedarte dormido en si de ruedas, ?y si te resfr¨ªas?¡°.
Cristi¨¢n ech¨® un vistazo a Soraya: ¡°Gracias por preocuparse, pero estoy bien¡°.
Iris tambi¨¦n mir¨®, e segu¨ªa dormida, y pregunt¨®: ¡°?C¨®mo est¨¢ e? ?Qu¨¦ dijeron los doctores?¡°.
¡°Nada, dijeron que solo est¨¢ cansada y se qued¨® dormida¡°.
Isidoro frunci¨® el ce?o: ¡°Igual que Srta. R¨ªos. El m¨¦dico de familia tambi¨¦n dijo que chica solo estaba dormida, ?y lo del cambio de vuelo de tu abuelo fue por lo que esta chica revel¨® sin querer?¡°.
Cristi¨¢n asinti¨®: ¡°S¨ª¡°.
Isidoro reflexion¨® un momento: ¡°Entonces, hiciste bien en no divorciarte. Escuch¨¦ a tu abu decir que esta chica ya reflexion¨®, que ya no te est¨¢ causando problemas. Incluso est¨¢ prestando atenci¨®n a Mateo. Y lo m¨¢s importante, ya no le importa tus piernas. Mira¡¡±
Cristi¨¢n lo interrumpi¨® con frialdad: ¡°Todo lo que hace tiene un prop¨®sito. Quedarse es solo para hacer que me enamore de e, y luego dejarme. As¨ª puede llevarse una parte del dinero del divorcio y vivir una vida felizmente¡°.
Isidoro torci¨® boca: ¡°?As¨ª que su cambio es solo para forzarte a
1/3
divorciarte de otra manera?¡°.
¡°Algo as¨ª¡°.
Iris, indignada, dijo_ ¡°?C¨®mo puede ser tan ingrata? Con todo lo que has hecho por e, ?c¨®mo puede¡?¡±
Cristi¨¢n interrumpi¨®: ¡°Lo que est¨¢ destinado a ser, ser¨¢; lo que no, no se puede forzar. Con Mateo me basta. Estoy cansado de mantene a mido todo este tiempo¡°.
Iris abri¨® boca, pero al final solo suspir¨® con resignaci¨®n: ¡°Solo siento que no es justo para ti. Has dado tanto por e y al final¡¡±
Al d¨ªa siguiente, cuando Soraya despert¨®, mir¨® a su alrededor confundida por unos momentos, d¨¢ndose cuenta de que estaba en un hospital. Se sent¨®, pregunt¨¢ndose: ¡°?C¨®mo termin¨¦ aqu¨ª?¡°.
Justo en ese momento, Cristi¨¢n sali¨® del ba?o en su si de ruedas. Al cruzarse sus miradas, ¨¦l mir¨® con misma frialdad de siempre. Despu¨¦s de un momento, e record¨® que despu¨¦s de deshacerse del mal esp¨ªritu noche anterior, de repente hab¨ªa vomitado sangre y se hab¨ªa desmayado; estaba pensando c¨®mo explicar lo ocurrido en habitaci¨®n de Isidoro cuando ¨¦l habl¨® primero: ¡°?Ya despertaste? ?Te sientes mal en alguna parte?¡°.
Soraya se sinti¨® extra?amente desorientada al escuchar su voz llena de una rara preocupaci¨®n, solo pudo decir: ¡°Estoy bien, y eso de anoche¡¡°, ?c¨®mo deber¨ªa explicarlo?
Cristi¨¢n, sin inmutarse le dijo: ¡°Anoche estabas son¨¢mb. Iris se despert¨® para ir al ba?o, te encontr¨® son¨¢mb, entraste a su habitaci¨®n y te quedaste dormida en el suelo, casi matas del susto¡°.
¡°?Qu¨¦? ?Son¨¢mb?¡°, Soraya estaba at¨®nita, ?as¨ª que despu¨¦s de que se desmayara, Iris y los dem¨¢s encontraron y pensaron que estaba son¨¢mb?
Cristi¨¢n, luchando por no sonre¨ªr, desvi¨® mirada: ¡°S¨ª, son¨¢mb. Isidoro me m¨® para llevarte al hospital, y el m¨¦dico dijo que solo estabas
10:49
dormida. Si no fue sonambulismo, ?entonces qu¨¦ fue? Ya que est¨¢s bien, podemos volver a casa. Aseg¨²rate de cerrar puerta con ve pors noches, para no salir y asustar a gente¡°, y sin esperar respuesta de e, se dirigi¨® hacia salida en su si de ruedas.N?velDrama.Org is the owner.
Soraya, a¨²n en cama, frunc¨ªa el ce?o: ¡°Entonces, ?todos creen que era son¨¢mb, sin sospechar nada m¨¢s?¡°.
¡®?Uf, qu¨¦ alivio!¡®
CapÃtulo 69
Cap¨ªtulo 69
¡®Iris realmente fue una ayuda divina, estaba preocupada por c¨®mo explicar mi aparici¨®n repentina en su habitaci¨®n anoche. No esperaba que ellos mismos inventaran excusa perfecta para m¨ª. ?Maldita sea, no olviden que sacrifico a?os de vida para acabar con esp¨ªritus malignos!¡®.
Cristi¨¢n acababa de salir por puerta en su si de ruedas cuando se detuvo de golpe. ?Sacrificar a?os de vida! ?Quer¨ªa decir que el episodio de noche anterior de escupir sangre le cost¨® a?os de su vida?
Chispita: ¡°?Guau, anfitriona, el nivel de rechazo baj¨® 20! Ahora est¨¢ en 60, ?qu¨¦ buena i¨®n hiciste a escondidas?¡°.
¡®?Buena i¨®n? ?Yo no he hecho nada bueno! Si hay que mencionar algo bueno, ?contar¨ªa deshacerme de un esp¨ªritu maligno?¡®.
Chispita se sorprendi¨®: ¡°Deshacerte de un esp¨ªritu maligno, ?t¨² tienes ese poder?¡°.This belongs to N?velDrama.Org - ?.
¡®Ay, preferir¨ªa no tener ese poder. Ahuyentar a los esp¨ªritus y el exorcismo me cuesta a?os de vida. En mi vida pasada, por meterme donde no me maban, acab¨¦ siendo atacada, atraje demasiada energ¨ªa negativa y termin¨¦ muriendo de una enfermedad incurable. As¨ª que, en esta vida, quiero vivir sin preocupaciones, a/mi manera. Ser¨ªa incluso mejor sin misi¨®n de seducir al gran t¨¦mpano de hielo¡®.
Cristi¨¢n apret¨®s manos sobre si de ruedas, escuchando los pasos de e y continu¨® empujando si hacia adnte. Soraya apareci¨® y al verlo todav¨ªa en puerta, sus ojos briron de alegr¨ªa: ¡°?Amor, me estabas esperando? ?Pens¨¦ que te habr¨ªas ido sin m¨ª!¡°.
E empuj¨® si de ruedas mientras preguntaba sonriente: ¡°Amor, ?te preocupaste por m¨ª anoche, te quedaste conmigo toda noche?¡°.
Cristi¨¢n, sin pensar, respondi¨®: ¡°Est¨¢s so?ando, solo me preocupaba que murieras en su habitaci¨®n y trajeras m suerte¡°.
¡®?Maldici¨®n, hombre desgraciado, ?no puedes decir algo lindo por una vez? ?Solo sabes ser duro de boca?¡®.
1/2
10.49
Capitulo 69
Al escucha nuevamente maldecirlo en su mente, Cristi¨¢n ya no se enfad¨® ? ?Podr¨ªamos ir juntos a desayunar, por favor?¡°.
¡°No tengo idea. Tengo que ir a oficina, busca algo por ti misma¡°.
Realmente no sab¨ªa d¨®nde desayunar bien. Generalmente desayunaba en casa o secretaria lepraba algo.
¡®Ay, qu¨¦ insensible, uno tratando de acercarse y t¨² no das ni una
oportunidad, ?c¨®mo voy a conquistarte as¨ª?¡®.
Cristi¨¢n solt¨® una risa fr¨ªa sin sonido: ¡®Con tus intenciones, tendr¨ªa que estar loco para dejarme atrapar¡®.
Al llegar al coche del hombre, Soraya, persistente, segu¨ªa agarrada a si de ruedas. Con un tono coqueto y suplicante, dijo: ¡°Amor, ?vamos a desayunar juntos, por favor! Seguro tuve una pesadi anoche y no dorm¨ª bien, ahora me siento mareada. Si me desmayo estando s, te quedas sin una esposa tan beo yo¡°.
Su voz fingidamente tierna hizo que Cristi¨¢n sintiera un escalofr¨ªo de repulsi¨®n. Las dem¨¢s ped¨ªan dinero dulcemente, e ped¨ªa vida. Como si con ese esp¨ªritu vivaz e pudiera desmayarse, nadie lo creer¨ªa.
¡°Ha normal, ?te mordiste lengua? Si no puedes har ro, regresa al hospital para que el m¨¦dico te revise¡°.
Soraya se frustr¨®: ¡®?Ah, hombre desgraciado, no es que quiera desayunar contigo! Si no hubiera visto esa sombra roja en tu frente, se?al de que un esp¨ªritu pervertido te acecha. Hoy vas a hacer el rid¨ªculo en oficina, mejor har¨ªas caso a mis consejos. Pero no, ve a trabajar. Jajaja, ese esp¨ªritu es una mujer y le encantan los hombres con buen cuerpo; hombre guapo y en forma, justo lo que le gusta. Cuando llegues a oficina, esa esp¨ªritu se te pegar¨¢, se quitar¨¢ ropa, y ah¨ª estar¨¢, en oficina, admirando tu desnudez, toc¨¢ndote lentamente¡ Jajaja, y cuando est¨¦ m¨¢s emocionada, entra el secretario y ah¨ª los dos hombres¡ Jajaja, ?qui¨¦n ser¨¢ el activo y qui¨¦n el pasivo?¡®.
CapÃtulo 70
I
Cap¨ªtulo 70
i?Fantasma seductor?! Desnudar a dos hombres, ?vaya escena! ?Qu¨¦ demonios estaba pasando?
Los pensamientos de Soraya casi deja a Cristi¨¢n tendido en el suelo fulminado por un rayo. Mientras que el chofer y el guardaespaldas retrocedieron varios pasos, aterrorizados. Dios m¨ªo, ?qu¨¦ hab¨ªan escuchado? ?Que el jefe ser¨ªa pose¨ªdo por un esp¨ªritu seductor y luego desnudado junto a su secretario? ?Madre m¨ªa, qu¨¦ situaci¨®n tan picante!
El jefe ten¨ªa dos secretarios, uno hombre y otra mujer. Si voz interior de se?ora mencionaba al secretario masculino entrando, entonces¡ ?Qui¨¦n dominaba a qui¨¦n?
Cristi¨¢n tom¨® aire profundamente, quedarse o irse, ninguna opci¨®n parec¨ªa buena. Pero al final, fue el chofer quien, astutamente, le dio salida perfecta: ¡°Jefe, estuviste toda noche en el hospital cuidando de se?ora, ni siquiera se ha cambiado de ropa, ?quieres regresar a casa a cambiarse antes de ir al trabajo?¡°.
Cristi¨¢n fingi¨® revisar su traje impecable: ¡°Todav¨ªa hay tiempo, mejor vuelvo a casa a cambiarme antes de ir al trabajo¡°.
Al escuchar eso, Soraya no pudo evitar soltar una exmaci¨®n interna: ¡®?Jajaja, fantasma seductor, vamos a casa con mi marido! Cuando te pongas a desnudar a mi esposo, yo me aprovechar¨¦ de situaci¨®n¡®.Content protected by N?v/el(D)rama.Org.
Cristi¨¢n casi se ahog¨® con su propia saliva en ese momento, ?no pod¨ªa esa mujer pensar en algo m¨¢s normal,o deshacerse primero del esp¨ªritu seductor? ¨¦l tem¨ªa ir a oficina por miedo a ser realmente pose¨ªdo, por eso prefer¨ªa volver a casa. Pero e, por el contrario, invitaba al esp¨ªritu a casa, ?acaso quer¨ªa verlo muerto?
Con cara dura, Soraya se meti¨® en el carro: ¡°Amor, ya que vas a casa, me aprovechar¨¦ de tu viaje. Mejor desayuno en casa, siento que lo que prepara nuestro cocinero es lo que m¨¢s me apetece¡°.
¡®Ay, debo pedirle al mayordomo quepre papel de ofrenda. Necesito dibujar m¨¢s amuletos contra esp¨ªritus malignos, para mantener a los
10:49
espectros lejos de vi, tambi¨¦n debo hacer algunos amuletos de proti¨®n. Los abuelos ya est¨¢n grandes, un amuleto les dar¨¢rga vida y mis suegros est¨¢n delicados de salud, un amuleto para que se mantengan sanos. Mi hijo a¨²n es peque?o, uno para que crezca sano y feliz. Nayra y Herminio siempre corren peligro, un amuleto para que el infortunio se aleje
de ellos¡®.
Cristi¨¢n prest¨® atenci¨®n mientras e neaba proti¨®n de toda familia. Entonces no pudo evitar sonre¨ªr ligeramente. Pens¨® que ¨¦l ser¨ªa el siguiente en recibir un amuleto, pero siguiente idea de e casi hizo que echara del carro.
¡®No hace falta un amuleto para mi esposo, su destino es fuerte. Lo peor que podr¨ªa pasarle es atraer a un esp¨ªritu seductor. ?Pero eso ser¨ªa genial! Podr¨ªa aprovechar cuando el esp¨ªritu intente desnudarlo para intervenir, haci¨¦ndolo incapaz de resistirse a m¨ª, y as¨ªpletar¨ªa mi misi¨®n. ?Jajaja, qu¨¦ ingeniosa soy!¡®.
El chofer fren¨® de golpe, y e volvi¨® a golpearse cabeza, e tuvo ¡®suerte¡® de golpearse una vez m¨¢s.
¡°Se?or, ?acaso no sabe manejar? Cada vez que me subo termino golpeada¡°. El chofer casi preferir¨ªa haberse quedado sordo, su coraz¨®n no pod¨ªa con eso. ?Demasiadas emociones por un d¨ªa! La se?ora no pod¨ªa dejar de pensar en¡ ?desnudar al jefe? Sudaba fr¨ªo mientras balbuceaba: ¡°Lo siento mucho, se?ora, ser¨¦ m¨¢s cuidadoso. Justo apareci¨® un perro callejero en el
camino¡°.
Soraya ni siquiera vio si hab¨ªa un perro, peroo Cristi¨¢n no dijo nada, no quiso quejarse m¨¢s. Cuando llegaron a casa y Cristi¨¢n se sent¨® en s, e, con una sonrisa, le pregunt¨®: ¡°Amor, ?no ibas a cambiarte? Ve y c¨¢mbiate, yo te mo cuando el desayuno est¨¦ listo¡°.
¡®?Vamos, amor, a cambiar de ropa! Quiero ver al esp¨ªritu desvestirte para deleitarme un poco. Ay, esos abdominales que ni pude tocar anoche¡®. Cristi¨¢n frunci¨® el ce?o: ¡°Hoy no ir¨¦ a oficina, no hace falta cambiar¡°. Preferir¨ªa morir antes que ser pose¨ªdo por un esp¨ªritu y hacer algo
vergonzoso, ser desnudado para el disfrute solitario y luego ser humido por esta mujer¡ Tan solo de pensar en ello, sinti¨® un escalofr¨ªo recorrer su
cuerpo.
Soraya, confundida, le pregunt¨®. ¡°?Por qu¨¦ de repente dejaste de ir a empresa?¡°.
CapÃtulo 71
Cap¨ªtulo 71
Capitulo 71
Cristian le ech¨® una mirada de desden: ¡°Sin ml, empresa igual sigue adnte¡°.
[Ay, questima. ?Ahi se va mi beneficio! Pectorales, abdominales, trasero y bueno, ya saben
?Esa mujer no tenia remediol Cristian cerro los ojos para no ve. En ese momento, no quer¨ªa escuchar ni un pensamiento m¨¢s de e.
Soraya pens¨® que estaba cansado por habe cuidado toda noche y se levant¨® para acercarse a ¨¦l, extendi¨® mano y pos¨® sobres sienes de ¨¦: ¡°Amor, d¨¦jame darte un masaje, debes estar agotado despu¨¦s de cuidame anoche.
El levant¨® mano intentando detene. Pero el masaje era tan centero que dej¨® de resistirse y apret¨® los dedos que a¨²n no ha extendido, ?qui¨¦n diria que esa mujer tenia ese don para el masaje? Desde el idente, siempre habia dormido mal. Apenas lograba dormir un par de horas por noche.
¡°Amor, ?c¨®mo est¨¢ presi¨®n? ?Quieres que haga m¨¢s fuerza? Te lo digo, en esto del masaje soy toda una experta, ni los masajistas profesionales me superan. Eres afortunado, normalmente no me molesto en dar masajes a nadie¡°.
Cristian no respondi¨®, el masaje lo hab¨ªa dejado casi dormido. Soraya, vi¨¦ndolo con los ojos cerrados, se inclind discretamente para admiar su guapura: Wow,qu¨¦ piel tan buena tione mi hombre, sus poros son incluso m¨¢s finos que los de una mujer! Y esas pesta?as tanrgas, piel de su cara es s¨²per suave al tacto. Uy, qu¨¦ suavidad, casio mia. Eh, ser¨¢ que ¨¦ no cuida su amiguito? Aque noche no se sentia tan suave, incluso tenia granitos¡°.
El que casi ya se quedaba dormido, se despert¨® sobresaltado por sus pensamientos indiscretos y empuj¨® lejos con p¨¢nico: ¡°T¨², mantente lejos de mil¡°. Dios, ?Su mente solo pensaba en esas cosas?
Soraya casi cay¨® al suelo, apenas logr¨® agarrarse de si para no caer, se levant¨® furiosa: ¡°?Qu¨¦ te pasa? Te estoy dando un masaje de buena fe y ?me empujas? ?En qu¨¦ te he ofendido?¡°,Content protected by N?v/el(D)rama.Org.
Cristi¨¢n, frioo el hielo, le dijo: ¡°Mayordomo, a partir de ahora prep¨¢male una mesa aparte para quea s¡°.
El mayordomo asinti¨® en silencio, pensaba que se?om parec¨ªa haber.cambiado para bien, pero parecia que no del todo, pasaba todo el d¨ªa pensando en c¨®mo tirarse encima al se?or. ?Pobre de Antes lo rechazaban y en ese momento lo perseguian.
Soraya enfri¨® su mirada: ¡°?Y qu¨¦ sio s? ?C¨®mo te molesta eso?¡°.
?Hombre insoportable, siempre cambiando de humor ?Qu¨¦, ? ?0 es que tiene necesidades insatisfechas? Maldici¨®n, un d¨ªa de estos voy a explotar y me olvidare de misi¨®n! Mejor nos llevamos a todos al infierno. Y yo que pensaba empezar a tratartes piemas en secreto esta noche, para que pudieras volver a caminar. Pero si vas a ser as¨ª, ya no me importa, dejar¨¦ que te sientes en esa si de ruedas un par de a?os m¨¢s. En un rato recojos agujas de acupuntura que encargue. Despu¨¦s, voy a hacer un mu?eco tuyo, escribir¨¦ tu nombrepleto y te pinchar¨¦ todos los dias¡®.
El mayordomo, trayendo el desayuno desde cocina, escuch¨® los pensamientos de Soraya y tropez¨®, entonces un to se le resbalo des manos y se rompi¨® en pedazos
Cristi¨¢n solonz¨® una mirada despreocupada. El mayordomo, aterrorizado, lo mir¨®: ¡°Se¡ se?or Yoyo¡¡±
Esgera el fin, ¡°Ah, ro¡°, el mayordomo respir¨¦ aliviado al no ser castigado. m¨® a los dem¨¢s sirvientes y estos r¨¢pidamente limpiaron todo el desastre.
A Cristian no le import¨® lo de hacerle brujeria, sino parte donde e haba de tratar sus piernas. Hab¨ªa visto innumerables m¨¦dicos que dec¨ªan que no habia esperanza. Tenia un da?o nervioso severo, ?c¨®mo podria sanar? Sa que Somaya de ese momento no era misma de antes, in¨²til, En ese momento e un alma extranjera, con una misi¨®n y sin intenciones puras, pero con habilidades extraordinarias. Si e no tuviera esa misi¨®n y realmente quisiera quedarse, tal vez el podria abrirle su coraz¨®n, pero al conocer su verdadera intenci¨®n, no se atrevi¨® a arriesgarsel En los asuntos del coraz¨®n, quien se involucriba primero, terminaba perdido.
CapÃtulo 72
Cap¨ªtulo 72
Finalmente, Soraya termin¨® desayunando con Cristi¨¢n en misma mesa. Cuando terminaron, ni?era Felisa bajabas escaleras con Mateo en brazos justo a tiempo. Al ver a su hijo, Soraya instant¨¢neamente olvid¨® todo lo dem¨¢s, incluido Cristian
¡°Ay, mi chiquito, mam¨¢ estaba desayunando y casi se olvida de ti¡°, tom¨® a su hijo de los brazos de ni?era y le dio un beso en meji. Tanto tiempo sin verte, mam¨¢ te extra?¨® un mont¨®n¡°.
Cristi¨¢n intervino ¡°Hoy a¨²n no te has favado cara ni cepido los dientes¡°.N?velDrama.Org is the owner.
Desde que e ha regresado del hospital, ni se habiavado cara ni cepido los dientes, y en ese momento estaba besando a su hijo en menor preocupaci¨®n por higiene. Cristi¨¢n simplemente no podia soportarlo
Soraya se detuvo en seco. ?Cierto, a¨²n no se hab¨ªavado cara ni cepido los dientes!
¡®Ay, este hombre, ?por qu¨¦ no me lo record¨® antes? Menos mal que no estoy enferma, siho, le habr¨ªa pasado los g¨¦rmenes a mi chiquito
Le pas¨® el ni?o a Felisa: ¡°Cu¨ªdalo un momentito, voy avarme y cepirme¡°.
Para Cristi¨¢n, ya era inmune a los rega?os internos de Soraya
Unos minutos despu¨¦s, e sev¨® y visti¨® un conjunto casual nco, se recogi¨® el cabello en un mono informal, luciendo tan radiante y juvenilo una estudiante universitaria. Viendo que Felisa estaba alimentando a su hijo, tomo cuchara¡¯de sus manos: ¡°Felisa, d¨¦jame alimentarlo, t¨² ve a desayunar¡°.
Felisa se hizo a un , y Soraya se sent¨® frente a su hijo. El peque?o, sentado en su si especial para ni?os, agarraba emocionado el borde de su ropa: ¡°Mama¡°. Spraya respondi¨® con una sonrisa, alimentandolo con can?o ¡°Qu¨¦ buen ni?o que eres, cari?o. ?Extra?aste a mam¨¢ anoche?¡±
Mateo, con boca llena deida, asinti¨® y luego nego, pateando felizmente desde su si. E sabia que queria que lo cargar: ¡°Espera a terminat y luego mama te llevard a juger afuera, vamos a vers flores? Hay muchas en el jardin.
Cuando Mateo termino deer, e le limpi¨® boca y lo llev¨® al jardin. El jardin de virerao una pintura hermosa. La luz dorada del sol matutino se esparcia por el jardin, iluminandos diversas flores con su calido resndor, mientras que los rayos jugaban entres hojas, creando un mosaico de sombras en el suelo. Mientras que el aire estaba impregnado de un suave aroma floral, ys flores de todos colores florecian enpetencia, rojas con pasi¨®n, rosas delicadas y ncas putas, destac¨¢ndose a¨²n m¨¢s contra el verde de hojas
Soraya caminaba por el sendero del jardin, dejando a su peque?o en el suelo y tom¨¢ndole una mano: ¡°Mateo, ?caminas solo? Mam¨¢ te pa?a¡°.
Mateo, regordete, caminaba tambale¨¢ndoseo un peque?o pinguino. Al llegar al centro del jardin, se detuvo abruptamente, se solt¨® de mano de e, arranc¨® una flor y tir¨® de ropa de su madre.
Soraya se agach¨®. ¡°Hijo, has flores solo se miran, no se arrancan, si no, se mueren¡±
El peque?o, sonriente, colood ta flor en su cabello y audio Lindol Mama lleva lindo¡
La sonnsa de Soraya se desarm¨® al instante, ?ese peque?o arranc¨® una flor solo porquepens¨® que se ver¨ªa bonito en su cabello? Tan peque?o y ya tan
considerado, tan tiemo! E lo levant¨® en brazos, lonz¨® al aire y lo atrap¨® de nuevo. ¡°Jajaja, jqu¨¦ ni?o tan hermosol Eres el orgullo de mam¨¢, ya sabes lo que es bonito. Parece que cuando crezcas vas a ser todo un gal¨¢n. Jajaja, tan peque?o y ya sabes regr flores, seguro ser¨¢s un hombre rom¨¢ntico¡±
Mateo, lejos de tener miedo, se r a carcajadas en el aire.
CapÃtulo 73
Cap¨ªtulo 73
La risa inocente de Mateo resonaba por todo el jardin, llenando el aire de alegria. Soraya, despu¨¦s de jugar un rato, opt¨® por llevarlo en sus hombros para darle una vuelta.
¡°Agarrate bien, hijo, y abraza cabeza de mam¨¢. Voy a ser tu caballito, ?listo? ?Ahl vamos! ?Come, caballito,e!¡°, y ea con el peque?o a cuestas, dibujando sonrisas y risas por todo el jardin. ¡°Mira, Mateo, tu caballito vu!¡°.
La felicidad del peque?o era palpable, nunca se ha divertido tanto, agitando sus manitas emocionado. Mientras tanto, Cristi¨¢n los observaba de lejos, con una mez de alegria y mncol¨ªa. Si sus piemas estuvieran bien, el tambi¨¦n deberia estariendo con su hijo. Se sentia en deuda, desde que su hijo hab¨ªa nacido, no pudo hacer mucho por ¨¦l. No estuvo presente para sus primeros pasos, sus primeras pbras. Y ya en ese momento, ni siquiera podiaer con d. Aunque d sa ganar dinero, sabia que no hab¨ªa sido el padre que Mateo merec¨ªa. Viendo a su hijo tan feliz, deseaba que ese momento durara para siempre.
Pero vio interrumpida cuando Soraya sinti¨® algo c¨¢lido correr por su cuello: ¡°Carajo, Mateo ?Tan grande y me haces esto? ?Ay, por Dios, que no es asio se hace!¡°.
¡°Hijito, mejor deber¨ªas hacerle eso a tu pap¨¢. Con lo que le gusta a
peor, pero para su sorpresa, e no estaba