<b>23-25 </b>D
Capítulo 128
Después del amanecer, Cristián echó un vistazo a Soraya, quien aún dormía profundamente, y en sus ojos se reflejaba una ternura que ni él mismo había notado. Sin desperta, se levantó con cuidado y en silencio. Ya listo, al salir se encontró con su mamá bajando pors escaleras.
Diana, al vers marcas de mordidas en el cuello de su hijo, miró hacia puerta de habitación. Con un leve carraspeo,entó: “?E volvió a crse en tu cama a mitad de noche?“<b>.</b>
Cristián detuvo su si de ruedas y frunció losbios: “Anoche, mis piernas sintieron algo“.
Al escucharlo, Diana se quedó de piedra, pero luego, al asimr noticia, miró sus piernas, estaba emocionada. Exmó, sorprendida: “?De verdad sentiste algo? ?No te equivocas?“.
Esa nuera suya había dicho que podía curars piernas de su hijo, pero nunca imaginó que los efectos serian tan inmediatos.
Cristián, sonriendo por primera vez en mucho tiempo, dijo: “Duele mucho, no hay error. Cada vez que aplica acupuntura, primero presiona mi punto de adormecimiento. Anoche, el dolor me despertó, vi con mis propios ojos aplicandos agujas“.
Diana, tratando de contener su emoción, aconsejó: ‘No dejes que e descubra que sabes. que te tratas piernas en secreto. Ahora e ya no eso antes. Pero, temo que un día pierda cabeza otra vez. Si en el futuro deja de hacer tonterías y vive bien contigo, yo también dejaré atrás los prejuicios y trataréo a una hija“.
Cristián, pensando en el verdadero motivo por el que Soraya se había quedado, dejó caer sonrisa: “Tranqu, sé cómo manejarlo“.
Su madre quería tratao a una hijá, pero lo importante era si e quería, ?debería considerar cómo hacer para que esa mujer cambiara de opinión y decidiera quedarse por voluntad propia?
El sol ya alto en el cielo, luz cálida del sol entraba por ventana, reflejándose en el brinte suelo y dibujando rayos dorados. La luz ba?aba el rostro de Soraya, susrgas pesta?as proyectaban una sombra tenue bajo luz del sol, y su cabello negro y abundante estaba esparcido sobre almohada.
Poco después. E,o un gato perezoso, se estiró y abrió sus ojos so?olientos: “Ah, ?nadao dormir hasta despertarse naturalmente después de hacer ejercicio!“, se sentó, dejando caer sábana de su cuerpo.
El dolor ys marcas <b>en </b>su cuerpo le recordaban cómo Cristián había dominado noche anterior, haciendotir su corazón con fuerza: ‘Maldición, ese hombre se volvió loco en cama. No cabe duda, aunque tengas piernas inmovilizadas, es increíble en ello. <b>Si </b><b>se </b><b>lo </b>propone, puede volver loca a cualquier mujer“.
Capitulo 128
Maldita sea, al principio e llevaba dntera, pero al final quedó pulverizada. Definitivamente, los hombres nacían con una ventaja en cama. Definitivamente, tenía que fortalecerse y mejorar su condición física. La resistencia de verdadera due?a de ese cuerpo no separaba con suya en sus mejores tiempos. De lo contrario, si volvía a provocar a Cristián, solo le esperaba ser dominada.
Después de levantarse y asearse, Soraya bajó y el mayordomo ya había ordenado servir sus tos favoritos. E alzó una ceja: “?Tan rápido? ?Lo prepararon con anticipación?“.
El mayordomo sonrió: “Fue el se?or quien instruyó esta ma?ana antes de salir, dijo que probablemente te levantarías a esta hora: La se?ora y los demás fueron a casa grande, así que soloerá usted al mediodía, lo preparé justo a tiempo“.
Soraya se sorprendió: “?Cristián te pidió que lo prepararas?“.
El mayordomo asintió con una sonrisa y luego se retiró. E miróida en mesa, todo era de su agrado, ?por qué Cristián de repente estaba siendo tan amable? ?Sería que empezaba a tenerle cari?o<b>?</b>Text ? by N0ve/lDrama.Org.
había
Después del almuerzo, sin nada mejor que hacer, e sacó el papel amarillo que pedidoprar yenzó a dibujar amuletos y talismanes para paz en habitación<i>, </i>estuvo trabajando hasta que oscureció. Al terminar, se levantó y estiró el cuello, algo rígido por falta de movimiento: “?Ya habrán vuelto suegra y los demás?“.
Salió de habitación, y de repente, voz de Chispita estalló a sudo.