<b>Capítulo </b><b>57</b>
“Romina, de verdad, eres una maestra en el arte de bajeza. Qué lástima, ya no me quedan lágrimas que derramar. <b>Tus </b>discursos sensibleros de café de barrio ni me van ni me vienen. Esta mansión, hoy mismo recupero Si estás enferma, puedes irte a un hospital, o mejor aún, vuelve a tu casa, aquí no es un albergue. Si tienes que mudarte, mejor que sea rápido. De todo lo que hay en esta mansión, excepto tus cosas de aseo personal, el 90% de tu ropa y tus cosméticos lospré yo. Esas cosas que ya usaste, tes regalo. Ahora, hasta te doy mano ayudándote a encontrar quien te ayude con mudanza. Este gasto, por los viejos tiempos de amistad, lo cubro yo. Ahora, sube a empacar tus cosas, ya le dije a los muchachos que te ayuden cons maletas; mira cómo te ves de enfermiza, que un soplo de viento te tumba al suelo. Menos mal que pensé en todo y encontré al tipo perfecto para mudanza“.
Soraya gritó hacia puerta: “?Hey! Pasa, por favor, ayuda a esta gran amiga mía con sus cosas“.
“Oh, ya voy“, y un hombre robusto vestido con ropa de trabajo entró. “H, linda, ?ya tienes todo listo? ?Qué cosas hay que llevar? Se?me y yo me encargo de cargas al carro“.
Romina temba de rabia, su rostro pasaba de pálido a rojo con cada pbra. Trató de parecer profundamente herida, retrocedió unos pasos y empezó a llorar con fragilidad: “Yaya, ?realmente tienes que ser tan cruel? ?No puedes darme unos días más<b>?</b><b>“</b>.
El hombre, conmovido por su aparente vulnerabilidad, miró a Soraya con duda: “?E no quería mudarse?“.
Soraya soltó una risa sar?ástica. Sin ningún filtro dijo: “?Ay, es que está enferma! E es lesbiana y quiere estar conmigo a fuerza. Pero yo ya estoy casada, tengo marido, tengo hijos. Yo soy heterosexual, pero e insiste en intentar cambiarme. La consideraba una hermana, una amiga, pero e me veo un hombre, siempre tratando de meterse en mi cama; entonces no tuve más remedio que cortar por lo sano. Maestro, yo no puedo ser esa mujer despreciable que abandona a su familia<b>, </b>?verdad?“.
El hombre miró con otros ojos a Romina: “Qué pena, <b>una </b>chica tan <b>guapa</b>
<b>“</b>Soraya!“, Romina, con boca abierta, furiosa hasta el límite, estalló. <b>“</b>Puedes dejarme dedoo amiga, pero por favor, no me insultes“.
Esa desgraciada estaba difamánd sin escrúpulos. Pero Soraya fingió estar sorda: “No grites, ya sé que tienes voz. Mira, maestro, casi se muere de un soplo y ahora grita con todas sus fuerzas, está tan enferma que ya no tiene cura, no puedo bajar a su nivel<b>“</b>.
El hombre asintióprensivamente: “Haces lo correcto, no puedes dejar que una amistad destruya tu hogar“.
Soraya empujó a Romina: “?Oiste? Hasta el maestro está de acuerdo conmigo. Ahora apúrate, ve y empaca tus cosas“.
Romina sabía que<b>, </b>si no lo hacía, e no dejaría en paz ese día. Con humición, se secós lágrimas. Con esa mirada de desción totalo si el mundo se le viniera encima dijo: “Está bien, me voy. Pero no se molesten, yo s bajo mis maletas“.
Cuando e subió corriendo, su expresión de desción se tornó
inmediatamente sombría y amenazante.
Tania, rmada, le preguntó: “?Qué pasó? ?No pudiste con esa idiota?“.
Romina, con el rostro torcido de ira, dijo: “Ya encontró quien me ayude con mudanza, dice que hoy mismo tengo que irme. Tania, mejor ve encontrando. cómo salir de aquí. Si esa loca te ve, vas a tener problemas, problemas
serios<b>“</b><b>.</b>
Soraya, aburrida en nta baja, se dirigió hacia arriba. Al llegar a puerta del dormitorio de Romina, probó el pomo de puerta, estaba cerrada con ve.
“Vaya, en mi propia casa y me cierran puerta, ?qué estarán escondiendo? Qué pena, pero yo soy una experta en abrir cerraduras“.
Dentro, Romina estaba usandos sábanas para ayudar a Tania a escapar
10-16
por el balcón. Al oír puerta abrirse, <b>se </b>sobresaltó; <b>al </b><b>voltear</b>, <b>vlo </b><b>a </b>Soraya apoyada en puerta, observánd con una sonrisa burlona. Entonces <b>con </b>una expresión de haber visto un fantasma, Romina soltó sábana por elBelonging ? N?velDram/a.Org.
susto.
“?Ahhh!“.