10.44
<b>Capítulo </b><b>42</b>
Cristián no había llegado a mansión cuando el celr sonó con mada del mayordomo. E estaba saliendo con un martillo en mano, ?qué estaría tramando esa mujer en ese momento?
“?La se?ora dijo a dónde iba?“.
“No, se?ora no dijo nada“, luego, le contó a Cristián todo lo que había pasado entre es desde que Romina llegó a casa.
Al colgar, Cristián frunció el ce?o, pensativo: “?Romperzos y ahora quiere que Romina devuelva sus cosas anteriores? ?No eran es tan amigas que podríanpartir hasta los pantalones? ?Qué locura le dio hoy?“, recordaba vagamente a Romina, una chica de apariencia delicada y frágil.
Hizo una mada: “Busca dónde está Soraya ahora, qué está haciendo“.
Por otrodo, Soraya llegaba en su carro hasta entrada de mansión privada de Tiziano. Al bajar, llevaba el martillo en mano y presionó el timbre. El patán ese había mado una ambncia esa noche, así que seguramente aún estaría recuperándose en casa.
Pronto, puerta se abrió. Pero al ver a Soraya, persona se sorprendió primero, y luego dijo nerviosa: “Se?ora Fuentes“.
Soraya miró de reojo: “?Está él arriba?“.
Quien había abierto puerta era empleada de Tiziano: “Eh, se?ora Fuentes, el joven no está en casa hoy, ?necesita algo de él? ?Por qué no le ma para saber dónde está?“.
Soraya empujó a undo, avanzando hacia dentro: “Ya mé, dijo que estaba en casa“.
La empleada intentó detene: “Se?ora Fuentes, ?podría haber entendido mal? Realmente, el joven no está“.
El joven estaba herido, descansando arriba, y había instruido que, si venía alguien, debían decir que no estaba. E ya había dicho que el joven no
estaba en casa. Pero, ?por qué se?ora Fuentes parecía no entender?
Soraya se detuvo, mirando friamente a empleada: “Sé que está arriba, si no, no hubiera venido. Tú, hazte a undo. Y no subas por nada que oigas después“.
La empleada agarró: “Se?ora Fuentes, sin el permiso del joven, nadie puede subir al segundo piso, por favor, no me ponga en esta situación…”Content protected by N?v/el(D)rama.Org.
Soraya, impaciente, tocó ligeramente y dijo: “Qué molesta, ?ahora puedes estar tranqu?“.
La empleada miró aterrorizada, incapaz de har. Especialmente al ver el martillo en mano de se?ora, se sentía más nerviosa que nunca. Sabía de rción entre esa mujer y el joven. Pero lo del joven, si e llegara a saber que había otra, esa situación sería inimaginable. Esa se?ora era conocidal por ser agresiva y descarada.
Con el martillo aún tras su espalda, Soraya subiós escaleras. tranqumente.
I
En habitación del segundo piso, Tiziano, vestido en pijama gris y nco, se apoyaba en cabecera leyendo <b>un </b>libro. Al oír ruido abajo, frunció el ce?o molesto, ?quién iría a visitarlo a esas horas?
Antes de que pudiera pensar más, puerta de su habitación se abrió de una patada gracias a Soraya. Entonces vio, con un martillo en mano, vestida con una sudadera negra, una sonrisa maliciosa en losbios, emanando una vibra temeraria mientras entraba sin más: “Ah, ?así que sí estabas? La empleada me había dicho que no estabas“.
Tiziano rápidamente cubrió su cuerpo con sábana y su rostro se tensó: “?Por qué entras sin avisar? ?Y ese martillo? ?Qué pretendes hacer con
eso?“.