Capitulo <b>357</b>
<b>Capítulo </b><b>357</b>
Pero fue solo cuando sus padres realmente se metieron en problemas que Mauricio finalmente entendió que no podía contrr los corazones volubles des personas en intrincados entrzamientos de intereses.
inilo?
Antes, todos trataban a Mauricio con mucho respeto, nadie dejaba de marlo “Sr. Lucero“,
Ahora que sus padres estaban siendo investigados y empresa acumba deudas, aquellos que solían reverenciarlo mostraban su verdadera cara.
Desde peque?o<b>, </b>Javier habíaprendido que riqueza y el poder que se heredan son efímeros, especialmente en una familia con muchospetidores. Una vez que se pierdepetencia, verdadera naturaleza des personas ys situaciones a tu alrededor se rev.
Cuanto más grande es el estanque, más mortales sons tormentas. Si quieres mantenerte firme en medio de tormenta, necesitas tener capacidad de
domina.
Lamentablemente, a pesar de haber vivido más de veinte a?os, Mauricio aún no había entendido estas res, pensando que suerte siempre estaría de sudo y que podría seguir siendo despreocupado gracias a su origen.
Mauricio mó a su antiguo buen amigo, Tomás.
Resultó ser uno de esos amigos de farra, quien, tras recibir mada, se deshizo de él con evasivas: “No puedo, amigo, mis padres contrn todo en casa y yo, que recibo dinero de ellos, no me atrevo a desafiarlos. Mejor busca ayuda en otrodo“.
Después de varias madas, todos sin excepción rechazaron ayudarlo.
Antes, Mauricio rechazaba as damas de alta sociedad que sus padres querían que conociera. No le gustaba su aire de superioridad, pensaba que no eran atractivas y prefería as modelos y chicasunes que lo hgaban.
Ahora, se arrepentía. Si hubiera aceptado casarse con una de esas damas, podría haber ayudado a familia Lucero.
Por suerte, Mauricio aún era atractivo y, estando en otras ciudades donde no sabían des deudas de familia Lucero, lograba atraer a algunas damas de buena familia.
Se esforzó al máximo en cortejar a una hasta conseguirlo.
Era única hija de un importante empresario, de apellido Ortega, cubierta de marcas de lujo, aunque de asto bastanteún, parecida a su padre, e incluso, se podría
1/3
11:00Têxt belongs to N?velDrama.Org.
Capitulo 35
decir, poco atractiva junto al alto y guapo Mauricio, pareciendo un patito feo.
Las damas tan atractivaso Mauricio eran extremadamente popres, siempre rodeadas de jóvenes adinerados, y él ya no podía conquistas.
Aun así, conquistar a Srta. Ortega le había costado mucho esfuerzo, pasando días hgánd ingeniosamente, tratando de conseguir que su padre invirtiera.
Durante una cena, cuidadosamente le apartó si y cortó el bistec con atención: “He estado pensando, ?no deberíamos casarnos? ?Cuánto ha preparado tu papá para boda?”
“Más de tres millones“.
“Solo hay una boda en vida, pero gastar todo ese dinero sería un desperdicio. Mejor lo guardamos para nuestro futuro hogar“.
“Voy a harlo con mi papá“.
<i>“l </i><i>”</i>
Mientras haban, no se percataron de mujer afuera de ventana.
Fiore miraba a Mauricio con los ojos rojos de rabia.
No sabía que Mauricio podía ser tan servicial con alguien tan corriente.
?Entonces, por qué había sido invisible para él antes?
Una vez que Mauricio y Srta. Ortega acordaron los detalles de boda, él finalmente respiró tranquilo: familia Ortega solo tenía esta hija, una vez casados, podría pedir abiertamente ayuda a su suegro para sacar a familia Lucero de crisis.
En ese momento, una joven con el rostro desfigurado se abnzó hacia ellos: “Mauri, ?realmente ya no me quieres?”
Mauricio tardó un momento en reconocer que era Fiore, quien había sufrido una cirugía estética fallida sin posibilidad de reparación.
La Srta. Ortega estaba sorprendida: “Mauricio, ?quién es e?”
Fiore miró a Srta. Ortega con envidia.
Ahora, Fiore estaba desesperada y solo le quedaba aferrarse a Mauricioo a un salvavidas.
Si no podía aferrarse a Beatriz, entonces definitivamente tenía que aferrarse a Mauricio.
Fiore le dio una bofetada a Srta. Ortega: “?Yo soy su verdadera pareja, tú solo eres
2/3
11.00
Capitulo 357
La Srta. Ortega, furiosa y pálida, miró a Fiore y luego a Mauricio, y se marchó de ahí diciendo: “?Qué asco!”
En ese momento, Mauricio sintió que el mundo giraba a su alrededor.
Estaba tan cerca, apenas a un paso, de alcanzar ori de esperanza.
Pero cada vez, Fiore lo arrastraba hacia abajo.