Capítulo 356
Después de despertarse, Beatriz permaneció acostada en cama revisando su teléfono. Vestia una amplia camisa de hombre, y con el aire acondicionado del cuarto a tope, Beatriz estabapletamente envuelta ens sábanas. Su cabellorgo y desordenado caía sobre sus hombros, y sus ojos todavía lucían algo somnolientos Como estre, lo primero que hacía al levantarse era verificar si habíaentarios negativos sobre e en inte. No encontró insultos, pero sí muchas publicaciones de locales que habían ido a divertirse y habían visto en ya el día anterior. Incluso tomaron muchas fotos yspartieron en diversos foros.
“Me encontré con Bea y su esposo, jajaja en realidad Bea es más joven que yo, pero ma ‘hermana‘ suena bastante tierno.”
Ens fotos, Beatriz sostenía un flotador mientras estaba de pie en arena, ya que no era muy buena nadando y temía ahogarse en el mar. Los demás fans estaban llenos de envidia: “?Qué mar tan azul! ?Qué piernas tanrgas! Si yo tuviera esas piernas, ?saldría sin pantalones todos los días!”
“Qué molesto, estando en ya, ?cómo es que Bea no se puso un bikini? Pero ese traje de ba?o es muy bonito, ?alguien sabe de qué marca es? Quieroprarlo para próxima vez que vaya a ya.”
“Parece de Chanel. ?El guapo con gafas de sol tumbado en si es nuestro cu?ado? Parecen inseparables cuando están juntos.”
El autor de publicación no quiso molestar a Beatriz el día anterior y no se acercó a pedirle un autógrafo o una foto, solo tomó fotos durante toda tarde.
“Capturé a Bea acurrucada y durmiendo en los brazos del Sr. Mangone, diferencia de altura y tama?o entre ellos es bastante impactante, da sensación de que Bea podría tener una dura noche.”
“También esta foto, el Sr. Mangone abrazando y besando a Bea. Todoenzó cuando un extranjero pensó que eran hermanos y se acercó a pedir el Instagram de Bea; parecía que el Sr. Mangone no estaba de muy buen humor.”
“Calculo que el reloj en mu?eca del Sr. Mangone vale más de seis millones, ramente un hombre acauddo. Una be mujer con trenzas sucias intentó coquetear con el Sr. Mangone, pero Bea, probablemente sin entender lo que decían, seguía bebiendo tranqumente su coco; tomó tres cocos esa tarde. Sin embargo, el Sr. Mangone no prestó atención a quien intentaba harle.”
“Bea fue llevada en brazos por el Sr. Mangone, y no sabemos a dónde fueron.
Honestamente, el Sr. Mangone tiene una espalda muy atractiva; hay muchas
1/3
11:05All content ? N/.?vel/Dr/ama.Org.
celebridades y modelos en ya, pero ninguno separa con él.
“[Foto][Foto][Foto][Foto][Foto].
Los fans de Beatriz, viendo todas estas fotos, ya se habían imaginado mil historias <b>en </b>sus cabezas.
“?Aaaaah, son demasiado tiernos! Juro que en el mundo del espectáculo no hay una pareja quebine mejor que ellos.”
“Algunos dicen que el cu?ado tiene incontables activos; con tanto dinero ya no debería trabajar, mejor que viva un romance con Bea en panta para deleite nuestro. ?Realmente necesito ver a esta pareja de guapos paravar mis ojos!”
“Meeré este dulce a bocados, tengo que guardar todass imágenes.”
“?El autor de publicación es un ángel! ?Podrías seguir tomándoles fotos, por favor?”
15
Beatriz guardó todass fotos en su teléfono a escondidas. Antes <i>no </i>se había dado cuenta, pero ahora veía ques fotos de e y Javier juntos eran realmente bonitas. Aún sintiéndose algo somnolienta, cerró el teléfono y volvió a recostarse en almohada.
La ventana de su dormitorio daba a un vasto mar azul; vista matutina del mar era especialmente hermosa. De vez en cuando, se podía ver pasar rápidamente algún ave marina nca. Javier no estaba en el dormitorio; Beatriz supuso que podría estar en el estudio o en s de ejercicios. Se tomó su tiempo paravarse y, después de aplicarse una mascari, se puso una ligera capa de crema hidratante en cara.
Aunque su piel ya era bastante buena, mantener una rutina de cuidado diario era vital para lucir radiante en alfombra roja. Las sienes de Béatriz estaban ligeramente húmedas por el agua, susrgas pesta?as también, solo susbios parecían hinchados,o si hubieran sido besados con fuerza; todavía lucían rojos.
Se frotó esquina de losbios y, luego, volvió a cama a jugar con su teléfono. Javier entró desde afuera, y Beatriz le echó un vistazo, todavía envuelta ens cobijas. No se sentía muy bien ese día; no tenía ganas de bucear ni de ir a jugar a ya.
“El desayuno ya está aquí,” dijo Javier. “?Qué te gustaríaer?”
Beatriz realmente no tenía mucho apetito; apenasió medio tazón de yogur con avena y unos panqueques. Javier le limpió suavementeisura de losbios: “Bea, deberíamos casarnos.”
Mauricio estaba seguro de que tenía capacidad de sostener el negocio de familia
2/3
Lucero. Sin embargo, dado que familia Lucero siempre había estado bajo el <b>control </b>de sus padres, no había podido demostrar su valía dentro de empresa. De hecho, había so?ado en secreto con que algo les pasara a sus padres, de modo que pudiera heredar toda esa fortuna.