Capítulo 236
Con el que vive frente a tu
Leticia, al escuchar, lejos de decepcionarse, empezó a chismear: “?Vas a ir casa, Camilo?”
“?Cómo lo sabes?” Pregunté con sorpresa.
“?Quién más podría ser? Aparte de mí, solo están David e Isaac. Con Isaac no tendrías nada que ver, y si fuera David, me lo habrías dicho directamente. Así que, por eliminación, solo queda Camilo.”
Mis ojos se posaron en los altos edificios déstentes de neón a lo lejos, y solté una risita: “Vaya, vaya, nada escapa a tu mirada.”
Después de char un poco más, colgué el teléfono y al darme vuelta, vi al hombre que ya había despertado.ConTEent bel0ngs to N?v(e)lD/rama(.)Org .
Guardé el móvil, oculté mi sonrisa y dije con tono sereno: “Ya que has despertado, deberías irte.”
Sus ojos oscuros se fijaron en mí: “?Ahora intentas evitarme así?”
Sacudí cabeza y entré en s de estar explicando: “No es eso. Solo trato de evitarme problemas, eso es todo.”
Como todos ellos pensaban, una persona sin padres ni nada en qué apoyarse, ?cómo podría tener el derecho de enfrentarse a ellos? Tanto familia Monteso familia Monroy, si no los podía enfrentar, mejor los evitaba.
Isaac frunció el ce?o: “?Fue Andrea quien te buscó de nuevo?”
“Fue Abril, e vino a buscarme.” Lo dije ramente, con cierto cansancio agregué: “Isaac, dejemos deplicarnos vida, mejor terminemos esto y consigamos el certificado de divorcio.”
él seguiría su camino iluminado por el sol, y yo cruzaria mi puente estrecho.
Pero él,o si no me hubiera escuchado, desvió conversación con total calma: “?Por qué de repente quieres vender casa? ?Pasó algo?”
“Eso no tiene nada que ver contigo.” Le contesté. Cuanto más hablábamos, más nos enredábamos. ?Para qué explicarle?
Isaac se masajeó sien y cambió de tema: “?Cuánto dinero necesitas? ?Es suficiente con lo de casa?”
Esa pregunta fue aún más directa.
Fruncí el ce?o, sin querer responder: “Entre nosotros, no hay necesidad de preguntar tanto…”
“Cloé…” Suspiró, interrumpiendo mis pbras: “?Acaso después del divorcio debemos viviro si fuéramos extra?os? ?No puedo intentar ayudarte?”
Mientras haba, su mirada permanecía fija en mí, los ojos oscurecidos por el alcohol,o si quisieran absorberme.
De repente, me quedé pasmada, pero al volver en mí, bajés pesta?as y dije, suspirando suavemente, intentando har lo más ligera y vagamente posible: Al menos en lo económico, deberíamos ser ros. Aparte de lo acordado en el divorcio, no quiero nada más, incluidass iones. Una vezpletado el proceso de divorcio, te devolveré todo. La mejor ayuda que puedes darme es no preguntar ni intervenir en mi vida.”
1/2
Capítulo 236
Solo así, esos problemas se alejarían de mí. Solo así podría vivir tranqu. Nunca pensé que persona que una vez ocupó lo más profundo de mi corazón, a quien perseguí con tanto esfuerzo, en ese entonces lo único que esperaba de él era que pudiéramos separarnospletamente. Nada más, no me atrevía a esperar, ni quería esperar más.
Al oír eso, Isaac se mostró desanimado y, después de un momento, habló con voz profunda: “Dime, ?he sido un desastre en los asuntos familiares?”
Me sorprendió, senti un dolor en el corazón, pregunté: ?Qué quieres decir?”
Con sus pesta?as oscuras hacia abajo, aún algo borracho, y se rio de sí mismo: “Por querer pagar gratitud a Victoria, he consentido a Andrea una y otra vez, arruinando mi matrimonio. Ahora, al regresar a casa, habitación está vacía, ya no puedo levantar vista y verte.”
“Ya no tengo ganas de volver a casa.” Le dije. Los momentos armoniosos de estos tres a?os de repente invadieron mi mente. Era cierto, en los primeros tres a?os, cuando no sabía que su ternura y reserva eran solo una fachada hacia mí, también experimenté felicidad en el matrimonio.
212
10:24