Capitulo281 —Asi que de verdad quieres divorciarte de Pedro. Yo pensaba que sélo lo decias en broma. enté Carlos con interés.
Realmente queria chismosear un poco.
Be lo mir con desagrado sin responderle.
Llegaron al restaurante tandés, que quedaba bastante apartado, tardando casi una hora en llegar en coche.
—¢Teniamos que ir tan lejos porida tandesa? Podrias haberme llevado directamente a Tandia. —se quejo Be.
—Tienes razén —dijo Carlos, para sorpresa de Be—. ;Llevas tuThis content is ? N?velDrama.Org.
pasaporte encima? Podemosprar los boletos ahora mismo.
Be se quedo sin pbras.
El restaurante, a pesar de distancia, tenia un ambiente realmente encantador, con un aroma exotico desde que se entraba.
Subieron al segundo piso y Carlos escogi6 una mesa en el patio, rodeado de ntas y flores exdticas, con una sensacion de tranquilidad en medio del bullicio.
Mientras esperabanida, Be revis6 su WhatsApp, pero Pedro atin no le habia respondido.
Intento marlo, pero mada no conectaba.
Frustrada, arrojo el teléfono sobre
mesa.
Al mirar distraidamente hacia abajo, Be se sorprendi6 al reconocer una figura familiar: Daniel.
Conducia un lujoso auto dorado y, con aire arrogante, entregos ves a un mesero.
Estaba rodeado de un grupo de hombres y mujeres que lo panaban mientras ingresaban al restaurante.
Daniel parecia estar en cima del éxito.
Be no pudo evitar sonreir con cierta malicia. Su época de gloria no duraria mucho.
Este proyecto era sobre teléfonos moviles, y sumado a que Carlos habia promocionado mucho, se habia
convertido en un centro de enfoque.
Pero en realidad el proyecto tenia muchos problemas y, en poco tiempo, terminaria en quiebra.
No s6lo perderian el dinero de Anna, sino que también enfrentarian demandas legales.
Cuando Carlos regreso, se percato de sonrisa traviesa y satisfecha en el rostro de Be.
Bajo luz, su delicado y nco rostro adquiria un aire tentador,o el de una pequena zorra.
—Senorita, te aconsejo que no muestres esa se de actitud frente a los hombres.
Carlosent de manera bromista.
—Cualquier hombre que carezca de un
minimo de autocontrol, caeria rendido ante ti.
Be lo miro fijamente con sus grandes ojos por sorpresa. —Si tan sélo fueras un poco mas formal, nadie lo consideraria un joven ocioso y libertino.
Carlos ri6 despreocupadamente,— ¢Para qué querria que mucha gente me conociera? Basta con que ti, con tu aguda percepcion, me entienda.
Be se quedo sin pbras.
Carlos se sent frente a e. —Ya que estamos tan cercanos y hoy tenemos tiempo libre, /por qué no me cuentas por qué te enamoraste de Pedro? —Ya que estas tan interesado en mis asuntos privados, con gusto tepartiré algunos detalles. Pero a
cambio, (podrias decirme qué tipo de conflicto tienen ustedes dos? Be pregunt6: —¢Por qué cada vez que se encuentran parecen enemigos? No sélo rivalizan en los negocios, sino que en vida.
Al escuchar esto, Carlos mir6 de reojo, y picardia desaparecio, reemzada por un gesto de desagrado. —No te hagas ilusiones, Pedro no te ha contado todo y quiere que se lo saques a mi.
—¢Por una mujer? Be dedujo por si misma. —¢Acaso chica que ti querias en el pasado, le gustaba a Pedro, y por eso lo odias? La expresion de Carlos se volvié atin mas desagradable. —Deja de decir esas Cosas que me repugnan. ;Acaso SOmos tan cercanos? {No sabes respetar los
limites al preguntarme estas cosas? Be se quedo sin pbras.
Al final, (quién fue el que falto al respeto de los limites? Justo cuando Be se quedaba sin pbras, su teléfono sono, era una mada de Pedro.