Capítulo 136
Entonces entraron dos camareros llevando cada uno una bandeja. Tal vez les preocupara que los
tos se enfriaran, por lo que cada to de bandeja estaba cubierto con una tapa.
Miguel veía cómo servian los tos mientras saludaba cortésmente: -El profesor y ustedes dos tienen
hambre, ?verdad? Vamos a prepararmos para cenar, todo son tos caseros, espero que les gusten.
Aquí están todos sus tos, por favor disfruten de suida.
Cuando el camarero terminó de har, destapó tapa de encima de los tos. Cuando vieron el
verde “Banquete de Pepinos” en mesa, el profesor y sus dos ayudantes se miraron consternados. Y
Miguel se quedó hdo, sin saber cómo los tos que había pedido se habían convertido en pepinos.
Al notar mirada fría de su jefe, Miguel no pudo evitar sentir el pánico por unos minutos e interrogó al
camarero: -?Qué ha pasado? Evidentemente, no es lo que he pedido.
Frente a su interrogatorio, el camarero expresó que no sabía nada y que sólo sirvieron los tos
segúns normas. Entonces rápidamente maron al director.
Cuando oyó que el director decía que una persona del vestíbulo que se promó su mujer había ido a
la cocina para cambiar el menú, Pedro ponía una cara más hosca. Al escuchar estas pbras, Miguel
suspiró de alivio secretamente, presumiblementeo su esposa estaba enfadada con el jefe por
algo, había hecho una broma, entonces, no era su culpa. Luego Miguel apaciguó al profesor y a los
demás, mientras pedía al director que sirvieran otros tos. Aunque el profesor se sorprendió un
poco, adivinó que el incidente ocurrió por algún motivo y no les culpó de nada.
En este momento, Pedro dijo: Permiso, regresaré dentro de poco. -Después se dirigió a s a
grandes zancadas.
Cuando vio una persona familiar sentada en esquina de s antigua, Pedro frunció ligeramente
sus cejas bonitas. Realmente era Be, con un peque?o tirón atado despreocupadamente. Estaba
royendo un hueso de cerdo con fruición cons manos.
Y junto a e se sentaba Carlos. El obviamente no tenía el mismo apetito que e, y ahora estaba
jugando con su teléfono móvil. De vez en cuando observaba cómo Beía con cierto disgusto.
Viendo esta escena, Pedro ponía una cara más fría y camino hacia ellos.
-Be, ?Por qué estáis todos aquí?
Be estabaiendo alegremente cuando de repente oyó una fría voz masculina. Esta voz familiar
hizo que Be se sobresaltara tanto que el hueso que tenía en mano se cayó al cuenco. Entonces el
cuenco y cuchara emitieron un sonido crujiente por caída.
Al ver a Pedro con cara enojada y pesada, Be dejó de roer el hueso ynzó una mirada feroz a
Carloso si recordara algo. Resultó que el objetivo de Carlos hoy era Pedro. Le había enga?ado a
Be diciendo que tenía que inspionar un nuevo proyecto e insistió en lleva aquí. Además,
obligó a ir a cocina para cambiar el menú con el fin de hacer frente a Pedro aprovechándose de e.
Al pensarlo, Be opinaba que Juan era muy infantil porque incluso
1/2
había empleado este truco para hacer broma. Según mirada Be hacia Carlos, Pedro también
probablemente adivinó un poco sobre este incidente. Entonces miró a Carlos con frialdad y le
preguntó: -?Por qué estás aquí con mi esposa, Sr. Sánchez?
Frente a su interrogatorio, Carlos se hizo el tonto: -Este restaurante está abierto para todos
normalmente, venimos aquí aer normalmente, ?hay algún problema?
?Comer normalmente? -Pedro resopló y dijo-, si realmentees aquí, reemzas todos nuestros
tos con los pepinos vegetarianos,
Carlos respondió francamenteo un pícaro: -He oído que el se?or Romero está interesado en
última investigación de ese profesor, así que ya que no puedo involucrarme en este proyecto,
?simplemente puedo causarte unos problemas! Sin embargo, el profesor es tan educado y cortés que
no se ha asustado por los tos mezquinos. -Carlosmentó y a?adió además, fue tu mujer quien
sustituyó los ntos, así que búsc si hay algún problema.
Así, Carlos eludió su responsabilidad fácilmente.
This is property ? of N?velDrama.Org.
Today’s Bonus Offer