Capítulo 67
Está bien, te lo agradezco mucho, -dijo Be. Mira si tienes tiempo disponible en tu agenda, ?quiero
inscribirme en tus ses de entrenamiento personal!
Juan rápidamente respondió: -No necesitasprar ses, puedo ense?arte gratis.
-?Estás bromeando? ?No deberías rechazar a los clientes! Elegir tomar tus ses es un
reconocimiento hacia ti. Si no ense?as bien, buscaré a otra persona. No necesitas ense?arme gratis-,
argumentó Be de manera convincente.
Juan fue persuadido por los argumentos de Be. -Está bien, jme aseguraré de ense?arte bien!, -
prometió.
-De acuerdo.
Be pagó y, al ver que el tiempo se acababa, se duchó rápidamente y se preparó para irse en
coche.
Sin embargo, vio cómo un hombre musculoso salía corriendo de repente y golpeaba brutalmente a
alguien dnte de él.
-?Tú, maldito mocoso, estás robándome clientes otra vez!, -gritó el hombre musculoso. Be levantó
vista y vio que el agresor era el entrenador de muión con el que había estado entrenando antes,
y el que estaba a punto de ser golpeado era Juan.
Pero Juan logró esquivar rápidamente el golpe.
En ese momento, el hombre musculoso agarró un palo de doble sión de algún lugar y, utilizar
ticas de artes marciales, enzó a golpear brutalmente cara de Juan!
Be se preocupó: ?qué pasaría si este chico tan guapo resultaba herido y desfigurado? ? Todavía
podría convertirse en una estre idol?
sin
Be estaba a punto de intervenir, pero antes de que pudiera decir algo, Juan extendió mano hacia
adnte y agarró el palo de doble sión con facilidad.
Antes de que Be pudiera reionar ante su asombro, el enfurecido entrenador de muión se
acercó y agarró a Juan, tratando de derribarlo al suelo.
Pero Juan no era un hombre indefenso. En el momento en que cayó, enganchó sus piernas alrededor
del cuello del entrenador de muión, volteándolo hacia el suelo.
Con un golpe sordo, los dos hombresenzaron a luchar en el suelo.
Siendo ambos fuertes, parecía más una demostración de artes marciales que una pelea real.
-?Quieren ser despedidos los dos? -un supervisor del gimnasio llegó corriendo y los rega?ó
severamente. -?Habéis olvidados res del gimnasio?
El entrenador de muión soltó a Juan de m gana y gru?ó: -Este chico siempre está robándome
clientes, especialmente as chicas guapas y adineradas. ?Hace un momento estaba entrenando con
él y luego se lo llevó! ?Cómo no voy a pedirle cuentas?
La cara de Juan se enrojeció de rabia, pero se mantuvo en silencio.
+15 BONUS
?Ven? ?Está sintiendo culpa! -el entrenador de muión acusó.
-Oye, estás siendo injusto, intervino Be, incapaz de contenerse. -?Cuándo me convertí en tu cliente?
Simplemente elegi entrenar contigo hoy, y si quiero elegir otro entrenador
ma?ana, es mi derecho. ?No puedes privarme de esa libertad!
El entrenador de muión reconoció a Be y resopló: -Se?orita, deberías ser más
cautelosa. No te dejes enga?ar por su aspecto refinado, este chico no es una buena persona. Siempre
anda en bares, y se junta con gente de m reputación.
Juan estaba furioso, pero explicarle a esta persona solo lo haría parecer más culpable. Decidió
mantener boca cerrada.
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Joe,o un futuro fan de Juan, no podía soportar verlo injustamente tratado.
-?Y tú eres un santo? ?Todos los demás son personas de m reputación? ?él no está vendiendo su
cuerpo o convirtiéndose en un esvo para nadie? ?Por qué no puede pasar tiempo con amigos o ir a
un bar?-cuestionó Joe.
-En estos tiempos, ?aún practicas difamación y el aimiento? ?Es vergonzoso! En lugar de estar
celoso, deberías trabajar en ti mismo y pensar por qué gente no te gusta.
Be levantó cabeza, hando con determinación.
Sin embargo, ni siquiera se dio cuenta de que un auto negro había estacionado cerca y ventana del
lado del conductor se bajó, revndo el rostro increíblemente apuesto de un hombre.