todo fuera perfecto, solo de que el capítulo lo fuese. Pensó un momento, indecisa sobre qué frase sería mejor para cerrarlo, y guardó el documento.
—Shin parecía sentirse un poco fuera de lugar—. Es una lástima que no hayas podido traerte tus libros.
—Yumi hinchó las mejillas—. Pero había que priorizar. Si fuese por ahí cargando con media biblioteca, la bolsa de viaje pesaría el doble.
—preguntó Neigail, inocentemente—. Parece que lo habéis pasado mal para llegar aquí.
—Shin suspiró. Parecía haber relajado su desconfianza inicial hacia Neigail—. Intentamos enfrentarnos a ellos, ya que queremos ser aventureros… Pero no salió muy bien. íbamos desarmados.
escaparais de una pieza —dijo la escritora, de corazón.
—preguntó Yumi—. ?Qué haces en un lugar como este?
—Neigail se preguntó si era pronto para mencionar el hotel—. Es como una especie de… retiro espiritual.
—Yumi se tapó la boca—. Bueno, aunque no creo que quieras hablar de eso. Perdón.
—Neigail descartó la idea con una mano—. Ni siquiera lo considero una polémica. Simplemente, había mucha gente descontenta con lo que ocurría con la protagonista al final de la última novela. Y decidió hacérmelo saber. Todos los días. Durante meses. —Suspiró—. Por suerte se les ha ido olvidando. Aquí no llega Internet, así que mi desconexión de las redes es casi total. Pero esa historia no es muy interesante, en realidad. ?Me contáis qué os ha ocurrido a vosotros?
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? —El horror inundó los ojos de la joven novia—. Shin. No. No.
hemos hecho las paces. —Shin sonrió sin motivo—. ?No crees que hemos estado actuando como críos? Nos matamos a trabajar, ?y para qué? Ya teníamos unas buenas vidas.
tu hijo —respondió—. Tú lo llevas dentro, no yo.
supuestamente tenga mi sangre.