saludable falsa egolatría quitaría hierro a las situaciones incómodas—. ?Creo que no nos han presentado!
Seebu! ?Como en Save Point? —bromeó Hotaru. Miyuki parpadeó. Claramente, no la seguía—. Eeen fin. Miyuki, solo quería avisarte de que esa recreativa no funciona. Le falta el desmagnetizador, y sin él no se ve muy bonita precisamente, por eso está apagada… ?Pero puedes elegir cualquiera de las que están encendidas! ?No te cortes!
scroll lateral—. Curioso.
Gloria. Pero también tienes una barra de Valor, que empieza llena pero se va vaciando cuando te metes en situaciones peligrosas o que den miedo, ?y no hay forma de rellenarla! Cuando se agota la barra de Valor, el prota huye y salta un final u otro en función de cuánta Gloria hayas conseguido. —Hotaru compuso una media sonrisa—. Sacar el final bueno puede llevarte un par de horas en una partida, pero para eso tienes que conocerte muy bien el juego. —La muchacha se puso las manos en las caderas, sacando pecho. No iba a decirlo directamente, pero quería dejar implícito que ella ya lo había conseguido.
mobbing ni nada por el estilo. Nos llevábamos todos bien, en aquel entonces… —Su voz se fue apagando, y volvió a quedarse ensimismado.
bug al modificar los objetos por defecto?
por detrás. Había desmontado y vuelto a montar por primera vez una consola a los once a?os (aunque el primer paso lo había llevado a cabo varias veces antes), y había aprendido la programación básica que le permitía alterar los datos de sus partidas.
hacker, pero la alababan como tal cuando ayudaba a otros usuarios a resolver sus problemas con algunos juegos. Un día había entrado en un equipo de usuarios anónimos, un lugar en el que se había sentido totalmente a salvo, aceptada y valorada. Y entonces las cosas habían comenzado a ir a peor. En gran medida por culpa suya.
modders. Pero para su sorpresa, de repente nadie quería saber nada de ella. Los mismos zalameros que la habían convencido de que averiguara toda la información posible para pasar a la historia del mundo del custom firmware ahora le daban largas, quizá queriendo evitar que les relacionaran con ella.
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defender el honor de un electrodoméstico, pero sabía bien que aquella pesadilla no terminaría pronto.
ninis sin escrúpulos. En su lugar, había topado casualmente con el Coin Block y había conocido a Niv.
takoyaki en alguna de las máquinas expendedoras. Se vistió con lo primero que encontró, se aseguró de llevar la tarjeta llave y salió de la habitación, bajando las escaleras.
takoyaki, así que Hotaru se adelantó en busca de su cena, sutil como un búho nocturno cazando ratones. Metió una moneda mientras miraba hacia atrás, y habría jurado que el pelo de Niv se erizaba ligeramente al escuchar el tintineo.
?Te amo, Selena Tejima! ?Si decides hacerte aventurera como tu madre, yo te acompa?aré! ?Me enfrentaré a cualquier peligro con tal de que estemos juntos!
?Plas! Un paquete de takoyaki cayó al fondo de una máquina expendedora. El hombre de blancos cabellos y el chico lloroso se dieron la vuelta en el asiento.
takoyaki? Esa es Hotaru. Estará encantada de compartir la mitad del suyo contigo.
Takoyaki? ?En serio?
Takoyaki y unas partidas! Una forma ideal de olvidarse de los problemas, si me lo preguntas. Yo que tú aceptaría, Yoshio. Normalmente, nuestra amiga Hotaru no es tan generosa…
me enfrentaré a cualquier peligro por ti de forma no irónica?
arcade, pero tengo un juego de lucha que creo que te gustará. Reconocerás a algún personaje.
takoyaki no duró demasiado. Pasaron un par de horas jugando a diferentes máquinas, a veces compitiendo y a veces turnándose, a veces en silencio y a veces bromeando. él pagó casi todas las partidas, pero cuando les entró más hambre, ella bajó en busca de comida. No vio a Niv por ninguna parte. Un buen rato después, parecía que Yoshio casi había olvidado su mal de amores. Y quizá lo había olvidado demasiado.
alternativa deseable. ?Y cómo se sentía ella al respecto? Tenía que admitir que había algo de adorable en la fragilidad de aquel chico, en lo expuestos que parecían sus ojos desnudados por las lágrimas y sus mejillas aun manchadas por surcos. Se dio cuenta de que podía quitarse las gafas y besarle, y seguramente todo fluiría bastante bien.
takoyaki —rezongó Hotaru—. De verdad, lo siento. Pero te has pasado tres pueblos con el castigo. Casi hago algo de lo que me arrepiento.
tradear con ella.
tradear en mi presencia —la rega?ó Niv—. Pareces tonta. Y segundo… recuerdas que puedes ir a una tienda de ropa siempre que quieras, ?no? No estás prisionera aquí, y estoy seguro de que ya deberías tener algo ahorrado.
cuántos estarían buscando sin éxito el resto de sus vidas.
mucho. De todos modos, todavía no canto victoria. No sé muy bien cómo voy a escucharlo.
discman en mi cuarto. Sí, es tecnología prehistórica, pero hace el apa?o. Te lo doy. Tendrás que buscar más pilas por tu cuenta cuando se agoten, eso sí. ?Espero que lo disfrutes!