Chapter 79: Corfú
[Isabel]
?Hemos llegado a i de Corfú! Y si estaba emocionada en Italia, en Grecia lo estoy aún más, así
que mientras el yate se va acercando al lugar donde pronto debemos bajar, observo maravida el
paisaje.
—Veo se?ora Valois que está muy emocionada por llegar a esta I. —Dice mi esposo mientras de
nuevo nos dirigimos al lugar donde bajamos al bote que nos llevará a tierra.
—?ro que sí! Es Corfú, una des is con más historia que hay en cuestión mitológica.
—No sabía que te gustaba.— Se sorprende.
—Hay muchas cosas que aun no sabes sobre mí, mi amor.— Contesto.
Bajamos al boteo siempre lo hacemos y después de odarnos y que éste avance, Quentin
me abraza.— Dime, qué es lo que te gusta de mitología.
—Las historias en sí, eso si estuvieras escuchando cotilleo a antigua, pero lo que más me atrae
sons historias de amor,s adoro, esos amores pasionales que ni siquiera los dioses pudieron
quedarse al margen y de alguna u otra forma se involucraron en ellos. Justo unos días antes de
enviarte un mensaje terminaba de leer un libro mado Helen of Troy que rta historia de guerra
de Troya pero desde los ojos de misma Helena, es preciosa.
—Si me hubieras dicho eso hubiésemos pasado nuestra luna de miel smente en Grecia.
—Y ?perdernos de todo esto? ?Jamás! — Le respondo.
Por fin llegamos al lugar de desembarque y Quentin me toma de cintura para ayudarme a salir. Al
parecer los medicamentos que el doctor me dio para el dolor de rodi han hecho efecto porque
hasta ahora no me ha dolido para nada, así que tengo esperanza que cuando me los suspendan
podré seguir de misma manera y simplemente tendré que usar el bastón.
Me toma de mano paraenzar a caminar hacia el lugar donde nos quedaremos y esta vez me
percato que no hemos llegado a ningún hotel
—Espera ?este lugar es diferente?
—Así es, esta vez no hay hotel si no que nos quedaremos en una vi privada.
Lo miro a los ojos y me muerdo losbios.— Mi amor.
—Tenemos alberca privada y una hermosa vista al mar para que nos rjemos de más y no tengamos
que salir tanto, sólo lo necesario.
Sonrío y aprieto su mano.— El día que dejes de sorprenderme ese día sabré que algo pasa.
—Posiblemente, pero no lo creo, eres tan transparente que sé que no será el caso.
De pronto un hombre de figura gruesa y con barba increíblemente tupida nos da bienvenida.
—Wee, Mr and Mrs Valois, my name is Kostas (Bienvenidos, Sr y Sra. Valois mi nombre es
Kostas) — Se presenta.— follow me please. (Síganme).
Quentin y yo caminamos detrás de él hasta una hermosa puerta de madera que al abrirse muestra una
hermosa casa de dos habitaciones, balcón y piscina llena de luz y demasiado espaciosa, al grado que
llego a pensar que todo el lugar es igual que mi antiguo piso en Madrid.
—Tiene s, una peque?a cocina, el ba?o, habitación principal y cereza del pastel, terraza con
Camino hacia terraza y sin poder evitarlo expreso un ?Guau! Porque en realidad vista es divina.
De pronto me sientoo aque Helena de Troya de que leía, ?habrá sentido lo mismo cuando
desde los balcones de ciudad vio el hermoso mar?
—?Qué te parece si nos damos un ba?o en piscina? — Escucho voz de Quentin que viene con
una bote de champa?a ens manos y dos copas.
—Me encantaría, tengoo cuatro trajes de ba?o más que estrenar.— Leento y él se ríe.
él sirve champa?a ens copas y luego le dejado para darme un copa.— Por nosotros, Isabel,
para que nuestro amor dure más allá de nuestras vidas y se convierta en mito o mejor aún, en una
hermosa historia de amor.
This content ? N?v/elDr(a)m/a.Org.
Ambos chocamoss copas y le damos un sorbo que nos cae de maravi ya que champa?a se
encuentra deliciosamente fría y hace que nuestras gargantas se refresquen. él toma el cor de
conchas y oro que me regaló días atrás y sonríe.
—?Sabes? Tengo curiosidad de algo.
—?De qué? — Pregunto.
—De si eres una sirena o no, ya sabes cómos que seducían a Odiseo cuando iba de regreso a
ítaca.
—Y ?por qué lo piensas? — Insisto.
—Porque usted se?ora me sedujo con voz y ahora, loprobaré.
Entonces Quentin me carga entre sus brazos y salta a piscina para hundirnos los dos en el agua,
para después salir a superficie y sentir cómo j mi cuerpo hacia el suyo.
—Definitivamente eres una sirena.— Me murmura mientras me ve a los ojos.— Tu cuerpo, tu voz, tu
boca, todo dice que si lo eres.
—Y tú ?Eres Odiseo dejándose seducir? ?Si sabes que él tenía que llegar con su amada Penélope?
—Si sirena hubieses sido tú, cambio el rumbo.
Me río.
—Mejor vamos a cambiarnos para que te muestre el nuevo traje de ba?o y me dices si soy sirena o no
?Te parece?
—Me parece. — Contesta.
Entonces bajo mis manos hacia el final de mi vestido y lo levanto por encima de mis brazos para
quitarlo y aventándolo fuera de piscina. Quentin sonríe al verme en ropa interior.
—?Te gusta?
—Me encanta.— Murmura y se prende a misbios dejándomepletamente sin respiración.
Poco a poco ropa de Quentin va saliendo de piscina hasta que ambos nos quedamos en ropa
interior dentro de e.
—?Has hecho el amor dentro de una piscina? — Pregunta coqueto cuando siento que sus manos
aprietan mis glúteos.
—No, pero si quieres… — Y levanto ceja.
—Te amo.— Murmura y luego vuelve a prenderse de misbios.
Definitivamente debo decir que el sexo en piscina no es lo nuestro ya que después de terminar nos
dimos cuenta lo difícil que es y no lo disfrutamos tantoo cuando lo hicimos en ba?era, así que
creo que queda descartado de nuestros lugares para hacer el amor.
Así que después de ducharnos, darle bienvenida al chef que esta noche vino a cocinar, Quentin y yo
salimos a maravillosa terraza para cenar ahí y observar el hermoso atardecer que se revba ante
nosotros. Recargados ambos sobre el barandal nos sonreímos enamorados.
—?Qué más sabes de mitología griega? — Me pregunta.
—Bueno, te puedo decir que esta i se conoceo I de Poseidón porque cuenta leyenda
que él vino aquí cuando raptó a Córcira hija del rey Asopo que era una ninfa y que bautizó i así
—No hay nada más romántico que un rapto por un dios y una i de regalo de bodas.— Dice él
sarcástico.
Me río.— Bueno, era un dios, quién sabe qué habrá hecho para que ninfa le hubiese hecho caso
?qué no?
—Tienes razón.
Sir, your cellphone is ringing. Escuchamos a lo lejos al chef.
—Ahora vuelvo hermosa, no te muevas.— Me da un beso sobre losbios y luego camina hacia
dentro de vi.
Me quedo observando hermosa i que debido a que ya cayó noche, todass luces se han
encendido haciendo ques casas parezcan parte del firmamento.
—?Isabel! — Escucho a Quentin un poco rmado y yo volteo a verlo.
—?Qué pasa?
—Es Léa, acaba de har Vivianne que va rumbo al hospital, al parecer tiene apendicitis. Lo siento mi
amor pero tenemos que…
—Lo sé, no te preocupes, nos cambiaremos de inmediato y salimos para allá.— Hablo decidida y sin
pensarlo dos veces, entro a vi para hacer maleta.