Las mujeres se reunieron afuera, bajo la sombra de los árboles, alrededor de una mesa larga de madera y de piedras que hacian de asientos, Arlea había preparado un sencillo guiso que perfumaba el aire con especias y hierbas. Aunque estaban a la sombra, aún podían sentir el calor del ambiente que anunciaba la época más calurosa. Una ligera brisa refresco el ambiente, y el susurro de las hojas llenaba el silencio expectante mientras se sentaban a comer.
mayores, miraba la caba?a donde descansaba y no pudo evitar preguntar en voz baja, “?Y ahora qué haremos con él, se quedará aquí?”
mayores intercambiaron una mirada, como si esperaran esta pregunta. Jaia suspiró, apoyando las manos en el regazo, mientras las gemelas parecían buscar las palabras adecuadas.
ya no estan.”
hombres resonaba desconocida y extra?a en sus mentes.
mas jovenes, la vida no era solo para las mujeres en la aldea. Había hombres, y ellos nos ayudaban, trabajaban junto a nosotras. Pero todo cambió cuando despertaron las criaturas.”
esposos, a nuestros hermanos y a sus padres de ustedes. La enfermedad también se llevó a muchos de ellos. Después de eso, quedamos solo nosotras.”
mayores se sumieron en un silencio pesado. Finalmente, Jaia continuó. “Las bestias que habitan las profundidades de los bosques despertaron de su Ellos, siendo más fuertes físicamente, se vieron obligados a protegernos, a pelear con criaturas que casi no lograban vencer. Pero la caza los llevó lejos, a terrenos peligrosos, y algunos nunca regresaron.”
en el valle, a la recolección y a nuestrs … Y prometimos cuidar a , ense?ándoles todo lo que necesita para sobrevivir en este lugar.”
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Mika, siempre la más cautelosa, se cruzó de brazos. “?Y este hombre? ?Es peligroso?”
algunos fuertes, igual que ese extra?o. No era raro verlos cazar o construir cosas, pero tambien podrian ser destructores y malvados en ocaciones; tenían la misma vitalidad que ustedes, muchachas."
vivir con un hombre.
mujeres mayores, tras un largo y pensativo suspiro, deciden continuar con el relato. El tema de los hombres, de los padres, hermanos y amigos que alguna vez habitaron la aldea, revive en sus palabras. Describen sus sonrisas y valentía, y la fuerza que también llevó a muchos a sus últimas cacerías, enfrentando bestias que poblaban .
mayores se permiten compartir una tristeza contenida que nunca antes habían mostrado. El fuego las ilumina mientras Jerut, con voz suave y un dejo de nostalgia, habla de las noches en que el valle se llenaba de risas y canciones.
“Eran tiempos en que el viento traía melodías y las hogueras se encendían para celebraciones. No había silencio, no como ahora.” Mira a las chicas con los ojos brillantes, pero no por el reflejo del fuego. “El día que partieron… no pudimos siquiera despedirnos.”
mayores y parecen comprender mejor el peso de aquel pasado. Una pregunta no tarda en surgir, como si brotara de sus corazones:
“?Creen que este extra?o es una se?al de que algo ha cambiado en nuestro destino?”
mayores se miran entre sí y luego fijan sus ojos en las llamas, como buscando una respuesta en el crepitar del fuego. Jaia, pensativa, asiente lentamente y, tras un momento, murmura con voz profunda:
“No lo sabemos, pero tal vez el destino nos haya traído esta oportunidad para recordar y, quizás, para entender qué nos aguarda a nosotras, a la aldea y a nuestro valle.”
l desconocido implicaba también una vigilia que antes no tenían.
vigilarlo. No sabemos aún quién es o qué intenciones trae, aunque hasta ahora parece estar aquí en paz."
l desconocido bajo vigilancia, aunque sin hostilidad, y con la misma curiosidad que las jóvenes. se ofreció para el primer turno, justificando con una sonrisa: “uedo quedarme un rato despierta y asegurarme de que esté bien ... y que no haga nada extra?o .”
Becca. Sabemos cómo pueden ser los hombres; pero este extra?o sigue siendo una incógnita.”
Becca una manta ligera y una de agua fresca, indicándole que se acomodara fuera de la caba?a para vigilar sin incomodarlo. Las demás regresaron en silencio a sus propias , sus mentes invadidas por recuerdos y dudas sobre cómo aquel hombre podría cambiar el destino de la aldea.
Becca se sentó junto a la , observando cómo la noche envolvía al bosque y dejaba en penumbra la figura dormida del extra?o en la caba?a. No podía evitar preguntarse sobre el porqué de su llegada, recordando el modo en que había protegido . Sin dejarse distraer, mantuvo sus ojos atentos y su corazón lleno de preguntas mientras el viento nocturno le acariciaba el rostro.