《Tomo 3: Cruzando Destinos "Español"》 Capítulo 1: El Desconocido lo miraba fijamente tendido en el suelo de la caba?a. La luz del sol atravesaba las paredes de madera y barro, dndole al ambiente un tono espectral y misterioso. Las heridas del extra, cubiertas de barro y sangre, no parecan tan profundas como las haban imaginado durante la batalla, pero la gravedad del momento segua pesando en el aire. y proteger a hada del coletazo. Haba algo extra?o en l, y no solo por su ropa. Lo que ms las inquietaba era lo que sentan cuando lo miraban: una mezcla de curiosidad y una sensacin que ninguna de ellas poda nombrar. l desconocido, observando su rostro con curiosidad. su presencia, ya que l haba arriesgado su vida para salvarla . Su peque?a mano acariciaba suavemente la del desconocido, mientras sus ojos grandes y brillantes no se apartaban de su rostro. y por Hada y muy extra?as de, que cubran su cuerpo herido. la miro. ?Ests segura? al ver la prenda tan rara que cubria los pies del desconocido. prenda tan rara, buscando algn indicio . desatar unas lianas delgadas. quitarle las prendas de sus pies, Lera con su curiosidad de artesana vio lo extra?o que eran esas prendas y se quedo vindolas para aprender como funcionan. caba?a. Support the creativity of authors by visiting the original site for this novel and more. No es como nosotras. Es... explic Alisha, mientras las jvenes la miraban con desconcierto. l desconocido que son diferentes a las nuestras, y no es apropiado que lo vean as. Las heridas que tiene deben ser tratadas con mucho cuidado, pero solo nosotras lo y limpiaremos explic Jaia, en tono maternal, mientras miraba a las jvenes con paciencia. y las gemelas le quitaban la prenda que faltaba . No sabemos qu tipo de heridas tiene. sin limpiar. entre ellas. dejando el torso descubierto para que no le afecte el calor ya que terminaron cerca del medio dia, cuando las temperaturas suben al mximo . Debemos ayudarlo a sanar, no solo su cuerpo, sino tambin su alma. mujeres mayores se sentaron junto al desconocido, vigilndolo mientras dorma. rompamos corazones. Si mas joven... dijo, con una mirada pcara. Me divertira mucho con este joven. su respiracin era dbil y pausada por el dolor que le causaba respirar. ma?ana y la comida ya estaba casi lista y viendo al desconocido recostado en el suelo y vendado y cubierto con pieles. Es fuerte, dijo mujeres intercambiaron miradas significativas. Capitulo 2 : "El Legado de los Ausentes" Las mujeres se reunieron afuera, bajo la sombra de los rboles, alrededor de una mesa larga de madera y de piedras que hacian de asientos, Arlea haba preparado un sencillo guiso que perfumaba el aire con especias y hierbas. Aunque estaban a la sombra, an podan sentir el calor del ambiente que anunciaba la poca ms calurosa. Una ligera brisa refresco el ambiente, y el susurro de las hojas llenaba el silencio expectante mientras se sentaban a comer. mayores, miraba la caba?a donde descansaba y no pudo evitar preguntar en voz baja, ?Y ahora qu haremos con l, se quedar aqu? mayores intercambiaron una mirada, como si esperaran esta pregunta. Jaia suspir, apoyando las manos en el regazo, mientras las gemelas parecan buscar las palabras adecuadas. ya no estan. hombres resonaba desconocida y extra?a en sus mentes. mas jovenes, la vida no era solo para las mujeres en la aldea. Haba hombres, y ellos nos ayudaban, trabajaban junto a nosotras. Pero todo cambi cuando despertaron las criaturas. esposos, a nuestros hermanos y a sus padres de ustedes. La enfermedad tambin se llev a muchos de ellos. Despus de eso, quedamos solo nosotras. mayores se sumieron en un silencio pesado. Finalmente, Jaia continu. Las bestias que habitan las profundidades de los bosques despertaron de su Ellos, siendo ms fuertes fsicamente, se vieron obligados a protegernos, a pelear con criaturas que casi no lograban vencer. Pero la caza los llev lejos, a terrenos peligrosos, y algunos nunca regresaron. en el valle, a la recoleccin y a nuestrs Y prometimos cuidar a , ense?ndoles todo lo que necesita para sobrevivir en este lugar. This story has been stolen from Royal Road. If you read it on Amazon, please report it Mika, siempre la ms cautelosa, se cruz de brazos. ?Y este hombre? ?Es peligroso? algunos fuertes, igual que ese extra?o. No era raro verlos cazar o construir cosas, pero tambien podrian ser destructores y malvados en ocaciones; tenan la misma vitalidad que ustedes, muchachas." vivir con un hombre. mujeres mayores, tras un largo y pensativo suspiro, deciden continuar con el relato. El tema de los hombres, de los padres, hermanos y amigos que alguna vez habitaron la aldea, revive en sus palabras. Describen sus sonrisas y valenta, y la fuerza que tambin llev a muchos a sus ltimas caceras, enfrentando bestias que poblaban . mayores se permiten compartir una tristeza contenida que nunca antes haban mostrado. El fuego las ilumina mientras Jerut, con voz suave y un dejo de nostalgia, habla de las noches en que el valle se llenaba de risas y canciones. Eran tiempos en que el viento traa melodas y las hogueras se encendan para celebraciones. No haba silencio, no como ahora. Mira a las chicas con los ojos brillantes, pero no por el reflejo del fuego. El da que partieron no pudimos siquiera despedirnos. mayores y parecen comprender mejor el peso de aquel pasado. Una pregunta no tarda en surgir, como si brotara de sus corazones: ?Creen que este extra?o es una se?al de que algo ha cambiado en nuestro destino? mayores se miran entre s y luego fijan sus ojos en las llamas, como buscando una respuesta en el crepitar del fuego. Jaia, pensativa, asiente lentamente y, tras un momento, murmura con voz profunda: No lo sabemos, pero tal vez el destino nos haya trado esta oportunidad para recordar y, quizs, para entender qu nos aguarda a nosotras, a la aldea y a nuestro valle. l desconocido implicaba tambin una vigilia que antes no tenan. vigilarlo. No sabemos an quin es o qu intenciones trae, aunque hasta ahora parece estar aqu en paz." l desconocido bajo vigilancia, aunque sin hostilidad, y con la misma curiosidad que las jvenes. se ofreci para el primer turno, justificando con una sonrisa: uedo quedarme un rato despierta y asegurarme de que est bien ... y que no haga nada extra?o . Becca. Sabemos cmo pueden ser los hombres; pero este extra?o sigue siendo una incgnita. Becca una manta ligera y una de agua fresca, indicndole que se acomodara fuera de la caba?a para vigilar sin incomodarlo. Las dems regresaron en silencio a sus propias , sus mentes invadidas por recuerdos y dudas sobre cmo aquel hombre podra cambiar el destino de la aldea. Becca se sent junto a la , observando cmo la noche envolva al bosque y dejaba en penumbra la figura dormida del extra?o en la caba?a. No poda evitar preguntarse sobre el porqu de su llegada, recordando el modo en que haba protegido . Sin dejarse distraer, mantuvo sus ojos atentos y su corazn lleno de preguntas mientras el viento nocturno le acariciaba el rostro. Capítulo 3: "Reflejos de Tiempos Olvidados" cerca de la todas se acomodaron alrededor del fuego que crepitaba suavemente . l hombre. inguna de ellas haba visto uno. el ambiente nocturno, acompa?ado del crepitar suave del fuego, mientras cada una se entregaba a sus pensamientos. una tormenta, pero apenas le se?alabas una presa desafiante ya estaba listo para salir como si nada. muchas, siempre buscando demostrar su fuerza. Los hombres tienen esa cualidad, ?verdad? Pueden hacer que te sientas a salvo... hasta que tambin sientes la necesidad de protegerte de ellos. valiente murmur, pensando en cmo este desconocido Suri aquella creatura del bosque, aun sin conocerla. Quizs, traer algo de estabilidad... o tal vez despierte en las jvenes algo que no saben que llevan dentro.Stolen story; please report. sitio y, con tono un tanto travieso, a?adi: joven es diferente, ms fuerte y resistente, y no solo en cuerpo dijo con una sonrisa pcara. Aunque, por lo que vi mientras lo , tiene razones para... estar hacer las cosas. No sabemos cunto tiempo estar aqu , pero si logra adaptarse, tal vez nosotras tambin podamos aprender algo de l. joven ser ? murmur Jaia, con el ce?o fruncido mientras miraba las llamas. Ya hemos visto antes el cambio que pueden traer consigo los hombres. Fueron quienes construyeron lo que tenemos, pero tambin quienes nos dejaron demasiado pronto. los correteando Siempre deca que algn da seramos ms. Pero todo cambi tan rpido. Alisha hizo una pausa, sus ojos brillaban con lgrimas contenidas. En las noches se pona tan cari?oso y como un animal, nunca pens que lo perdera tan pronto, ni que despedira a tantas amigas en tan poco tiempo. peque?os trataban de ayudarnos, de buscar hierbas en el bosque, pero poco pudieron hacer. Fue devastador. Cada da, una o dos nos dejaban. Madres, hermanas, amigas Las chicas eran tan peque?as cuando pas todo. No hubo tiempo de llorar. Solo nos quedamos nosotras, tratando de mantenernos firmes para cuidar a las ni?as. Las jvenes ni siquiera la cantidad de sacrificios que sus hicieron por ellas. Si tan solo pudieran entender que hubo un tiempo en que no ramos solo mujeres aqu, en que tenamos familias y compartamos responsabilidades. joven nos presenta una oportunidad. No s por qu ni cmo, pero quizs su llegada sea ms que una simple coincidencia. un buen hombre, esposo, hermano El dolor que llega cuando tienes algo tan preciado, y de repente, ya no est. An no saben lo que significa querer proteger algo a toda costa, ni lo que es arriesgarlo todo por amor. ma . como en sus recuerdos. Capítulo 4 : Sombras del Pasado Ya avanzada la noche Becca noto que el extra?o esta movindose muy raro y comenzando a hablar entre sue?os, al no saber que hacer y algo asustada empez a llamar a Jaia ya las dems para pedir ayuda y todos acudieron a su llamado pensando lo peor. El desconocido estaba sumido en un profundo sue?o, o ms bien, en una especie de pesadilla de recuerdos del pasado que su mente le obligaba a revivir. Su rostro estaba empapado en sudor, y su cuerpo pareca arder en fiebre, mientras murmuraba palabras entrecortadas que slo a?adan confusin a las mujeres que intentaban cuidarlo. Las mayores, rodeaban al desconocido con pieles hmedas, haciendo lo posible por aliviar la fiebre que comenzaba a ser alarmante. Intentaban enfriarlo con pieles hmedas y preparar infusiones de plantas que, hasta donde saban, ayudaban a combatir infecciones y calmar el dolor. Los jvenes de la aldea, al ver la angustia de las mayores, tambin se acercaron para ayudar. Suri y Hada, especialmente, permanecan muy cerca, observando cada cambio en el rostro del desconocido, como si sus miradas pudieran apaciguar los tormentos que l enfrentaba en sus sue?os. "?Cmo sigue?" pregunt Hada, sin apartar la mirada del extra?o, mientras ajustaba el pa?o fro que Alisha le haba entregado. Sus manos temblaban ligeramente al aplicarlo en la frente de l. "Est muy caliente", respondi Jaia con seriedad, mientras se diriga a las chicas en la tarea. "Pero hagan lo posible por mantener la calma. Esto puede tomar tiempo". Vamos, no te rindas murmur Suri, con una expresin de profunda preocupacin en su rostro infantil. Aunque an era joven, su mirada reflejaba una gratitud que iba ms all de sus a?os. Recordaba vvidamente cmo l se haba lanzado a salvarla, interponiendo su propio cuerpo para protegerla de la bestia en el bosque, y ahora ese recuerdo impulsaba su deseo de ayudarlo de cualquier forma posible. La fiebre segua alta. En la caba?a, todas las aldeanas estaban presentes, con excepcin de Lera, quien estaba ocupada en un encargo especial de Jaia. Suri y Hada se turnaban para enfriar la frente y el pecho con pa?os hmedos, mientras las mujeres mayores se encargaban de pasarles ms pa?os hmedos, intercambiando miradas cargadas de preocupacin. Becca rompi el silencio, sentada al borde de la cama improvisada. Habla entre sue?os... pero no entiendo mucho. ?Alguna de ustedes ha odo esos nombres? No respondi Jaia, su voz serena pero reflexiva. Pero parece importante. Las palabras que dicen estn llenas de dolor. Erik murmur de nuevo, su voz quebrada y apenas audible: Sofa... Valeria... no se vayan... Ah estn otra vez esos nombres coment Arlea mientras sostena un frasco con un ungento casero. Quizs sea su familia. Hada, siempre curiosa, se inclina para escuchar ms de cerca. Luz... tan brillante... mam, pap... no entiendo... Suri presion con cuidado su mano mientras le cambiaba el pa?o hmedo. Parece que est reviviendo algo terrible. El desconocido movi ligeramente la cabeza, sus ojos cerrados y su rostro tenso. Sofa... me empujaste... lejos... cuando me gir... ya no estabas... ?Una luz? pregunt Alisha, levantando una ceja. ?Qu clase de luz podra hacer que alguien desaparezca? Quizs se refiere a algo simblico... como la muerte sugiri Jerut, aunque su tono dudoso mostraba que tampoco estaba segura. Valeria... no poda encontrarte... ?la luz! ?Todo desapareci! Becca trag saliva, mirando a las mayores. ?Eso suena a algo que ustedes entiendan? No exactamente dijo Jaia, observndolo con el ce?o fruncido. Pero sea lo que sea, lo marc profundamente. El continu murmurando, su voz ahora ms apagada. Estuve solo... das... semanas... no s..., Los abuelos... me encontraron... pero ya no era lo mismo... no... nunca ms igual... Hada lo mir con una mezcla de lstima y curiosidad. Dijo que lo encontraron sus abuelos. Quizs perdi a toda su familia de una vez. El silencio llen la caba?a mientras todas procesaban las palabras fragmentadas. Suri rompi el silencio, con los ojos llenos de empata. Parece que su vida se desmoron de golpe. Hada suspir, dejando el ungento a un lado. Qu extra?o... habla de una luz y de desaparecer. Eso no suena a algo comn. Quizs no lo sea intervino Jerut, apoyndose en su regazo. A veces, las cosas ms difciles de explicar son las que ms nos afectan. El murmur de nuevo, ms bajo esta vez, casi inaudible.The story has been illicitly taken; should you find it on Amazon, report the infringement. Sofa... Valeria... ?Dnde estn...? Arlea cruz los brazos, mirando al hombre febril. Aun en sus sue?os las busca. Se ve que ese dolor lo acompa?a desde hace mucho. S asinti Jaia. Quizs entender su pasado nos ayude a comprenderlo mejor. Suri apret suavemente la mano del hombre, como si intentara transmitirle consuelo. Est sufriendo tanto... pero al menos aqu tiene una oportunidad de sanar. De repente, otros murmullos del desconocido interrumpi el silencio tenso de la caba?a. Su voz apenas audible pronunciaba palabras que parecan inconexas para ellas. Contaminacin agua sucia abuelos. Las jvenes se miraron con extra?eza. "?Contaminacin?" repiti Alisha en un susurro, con una expresin de desconcierto en su rostro. ?Es algo que pertenece de donde viene, tal vez? Debe ser algo terrible, a?adi Becca, mirndolo con compasin. O tal vez es solo la fiebre, hablando a travs de l. En sus sue?os, el desconocido continuaba vagando por los recuerdos de su vida en la Tierra. Abuela las hierbas no el agua est contaminada no puedo hermanas. Las palabras se deslizaban de sus labios en fragmentos, llenas de un dolor que las jvenes no podan comprender del todo, pero que an as las conmova profundamente. Hada, inclinndose para colocar otro pa?o hmedo en el cuello del desconocido, murmur casi para s misma: Nunca pens que alguien pudiera haber pasado por tanto ?Qu cosas habr enfrentado? Suri, sentada a su lado, observaba al extra?o con una mezcla de tristeza y gratitud. "l me salv nos salv, Hada no quiero que le pase nada." "Lo s, Suri," respondi Hada, sus ojos fijos en el rostro febril del desconocido. "Haremos todo lo que podamos para que est bien." l segua murmurando entre sue?os: explosiones el aire est contaminado guerra mundial abuelos, no me dejen Las palabras provocaban una inquietud en mayores, quienes compartan miradas preocupadas, reconociendo algunos trminos vagamente. Guerra mundial ese es un concepto que apenas comprendemos, pero sabemos que trae destruccin, coment Alisha en un murmullo, aunque apenas poda imaginar lo que el desconocido haba vivido. Jerut asinti, pensando en las historias que sus antepasados les haban contado acerca de tiempos oscuros, pero nada se asemejaba a lo que l pareca experimentar. Entre los cuidados y los murmullos del extra?o, la noche se haca cada vez ms larga. Las jvenes, sin embargo, se mantenan firmes a su lado, refrescando los pa?os y observando sus gestos, al tiempo que las mayores revisaban la fiebre y mantenan al desconocido lo ms cmodo posible. Suri y Hada apenas dorman, observando cmo l iba poco a poco estabilizndose y cmo su respiracin se haca menos agitada. Finalmente, tras horas de atenciones constantes y el esfuerzo de todas, la fiebre del desconocido empez a ceder ligeramente. Su respiracin se volvi ms regular, y sus murmullos se aquietaron. Las jvenes y las mayores se miraron con alivio, aunque el cansancio se reflejaba en sus rostros. Suri, al ver que el desconocido descansaba un poco ms tranquilo, sonri levemente, sintiendo que la gratitud que ella senta hacia l le haba permitido ayudar a que superara esa noche complicada. Para todas ellas, l era un extra?o, pero un extra?o que haba salvado a las suyas, y por eso se sentan en deuda. Mientras la noche ceda paso al amanecer, las jvenes comprendieron que haran todo lo posible por devolverle ese favor, protegindolo y cuidndolo como l lo haba hecho. El sol se alzaba con suavidad en el cielo, arrojando una luz dorada sobre la caba?a donde el desconocido yaca en un estado de profundo sue?o. Haba pasado todo un da y la noche anterior en un sopor, la fiebre que haba amenazado con consumirlo finalmente haba dado un respiro, pero su cuerpo todava necesitaba tiempo para sanar. Suri, con su peque?o cuerpo enrgico, no se apart de su lado ni un solo momento. A su lado, las mayores, estaban atentas, intercambindose miradas de preocupacin mientras cambiaban las vendas con cuidado y limpiaban el sudor de su frente. La caba?a estaba impregnada del aroma fresco de las hierbas que haban utilizado para preparar las compresas. ?Crees que se despertar hoy? pregunt Suri, sus ojos grandes y brillantes fijos en el rostro del desconocido. Se senta inquieta, como si la energa del mundo dependiera de su salvador, el desconocido que haba llegado de la nada. Espero que s, peque?a, respondi Alisha, mientras acariciaba la frente del desconocido con una tela hmeda. Su cuerpo necesita ms tiempo. Hemos hecho todo lo que podemos, y ahora debemos confiar en que se recuperar. Jerut asinti, observando cmo el color de su piel comenzaba a volver a la normalidad. No es un joven comn. Ha demostrado ser fuerte, ms fuerte de lo que creemos. Seguro que se recuperara. Mientras las mujeres mayores trabajaban, Suri se sent en el borde de la cama de pieles, inquieta. Recordaba vvidamente cmo haba luchado contra la bestia en el bosque, arriesgando su vida para salvarla. La imagen de su valenta la llenaba de una mezcla de admiracin y preocupacin. Si tan solo pudiera hacer algo para ayudarlo, murmur, casi en un susurro. Lo haces, le dijo Jerut suavemente, mirndola a los ojos. Tu presencia aqu significa ms de lo que imaginas. l siente tu energa, tu fe. Suri se sinti reconfortada por las palabras de Jerut. Decidi que, mientras dorma, hara todo lo posible para cuidar de l, de la mejor manera que saba. Voy a buscar ms hierbas para ayudarlo, dijo con determinacin, levantndose con decisin. No es necesario, peque?a. Ya tenemos todo lo que necesitamos, respondi Alisha, sonriendo. Pero puedes quedarte aqu a su lado. Tu compa?a es lo que ms necesita ahora. La caba?a estaba en silencio, solo se escuchaba el suave murmullo del viento y la respiracin agitada del desconocido, quien pareca revivir escenas dolorosas en sus sue?os. Suri, que no se apartaba de su lado desde que lo trajeron, notaba cmo su rostro se contraa y una leve capa de sudor cubra su frente. Con un gesto decidido y cuidadoso, se acerc an ms, sentndose en el borde del camastro de pieles. Tom su mano, grande y spera, con ambas de las suyas, y la sinti clida y fuerte, aunque el hombre pareca tan frgil en ese momento. No ests solo, ?sabes? le susurr Suri, tratando de que su voz suave atravesara el torbellino de sue?os que lo mantenan inquieto. Aqu estamos todas contigo... yo, Becca, Hada y hasta las mayores. No vamos a dejar que te pase nada malo. Al decir esto, apret ligeramente su mano, y el hombre pareci relajarse un poco, como si el tacto y la calidez de sus palabras calmaran, aunque fuera un poco, el desasosiego que lo atrapaba. No tienes que tener miedo continu en un tono apenas audible. Aqu no hay cosas malas, no hay monstruos... bueno, quiz algunos en el bosque, pero t eres fuerte, ?verdad? Eres como un salvador. Nos salvaste a m y a Hada. Eres bueno, y alguien bueno siempre encuentra un lugar en nuestra aldea. Suri observ su rostro por un momento y vio que sus cejas se haban suavizado, como si sus palabras hubieran aliviado algo en sus sue?os. La ni?a sonri, orgullosa de que quizs sus palabras hubieran llegado a l. Yo s que, si pudieras orme, me diras tu nombre susurr. Me gustara saberlo, porque siempre que pienso en ti, solo puedo llamarte "el salvador". Despus de un breve silencio, Suri se acurruc junto a l, con la mano del desconocido an entre las suyas, como si su compa?a fuera suficiente para ahuyentar cualquier oscuridad que lo rodeara. Descansa le dijo suavemente, y apoy su cabecita cerca de l, decidida a estar a su lado hasta que finalmente despertara sin ningn rastro de aquellos malos sue?os. Cerca del medioda, las jvenes de la aldea comenzaron a aparecer casualmente en la caba?a. Algunas se asomaban a la puerta, mirando con curiosidad y preocupacin. A menudo preguntaban por el estado del desconocido, cada vez ms intrigadas por la presencia de un hombre en su mundo. ?Cmo est? pregunt Hada, quien haba entrado en la caba?a con una mirada ansiosa. Todava duerme, respondi Jerut, moviendo la cabeza con tristeza. Pero su fiebre ha bajado. Esperamos que despierte pronto. Las jvenes se acomodaron en la caba?a, algunas sentndose en el suelo y otras de pie, intercambiando miradas de preocupacin. Suri segua sosteniendo su mano, su rostro lleno de determinacin. l es fuerte, dijo, rompiendo el silencio. S que despertara. A medida que el da avanzaba, las jvenes continuaban visitando la caba?a, cada una preguntando sobre el desconocido que haba llegado. A pesar de su inquietud, tambin haba un aire de esperanza entre ellas, una creencia compartida de que el desconocido despertara pronto y que su vida cambiara para siempre. Las horas pasaban, pero el desconocido segua inconsciente, atrapado en su propio mundo de sue?os. Mientras tanto, las mujeres mayores cuidaban de l, aplicando hierbas, cambiando las vendas limpiando el sudor de todo su cuerpo cuando se quedaban a solas con el y manteniendo viva la fe de las jvenes en su recuperacin. La luz del da se desvaneca lentamente, dando paso a las sombras que se alargaban en la caba?a. La luz de una fogata crepitante iluminaba tenuemente el espacio, proyectando danzantes sombras en las paredes de pieles. El desconocido segua sumido en su profundo sue?o, mientras las mayores, se turnaban para vigilarlo, acompa?adas por Suri y Hada, quienes se haban quedado en la caba?a a pesar de la llegada de la noche. Las jvenes, un tanto inquietas, intercambiaban miradas nerviosas mientras el aire fresco de la noche entraba a la caba?a. La calidez del fuego ofreca un respiro del fro exterior, pero no poda ahogar por completo la inquietud que se haba instalado en sus corazones. ?Por qu no despierta? murmur Suri, su peque?a mano an aferrada a la de el. Ya ha pasado tanto tiempo Los cuerpos a veces necesitan ms tiempo del que imaginamos, dijo Jerut con un tono tranquilizador, aunque sus ojos traicionaban una preocupacin genuina. Su camino no ha sido fcil. Las horas pasaron lentamente, con el crepitar del fuego como nica compa?a. Suri se qued dormida, con su mano an aferrada a la del desconocido. Hada, incapaz de dejar de preocuparse, empez a jugar con su cabello, un hbito que los mayores pensaron que haba olvidado que hacia, sus ojos se deslizaban constantemente hacia el desconocido, deseando que despertara. Con la noche avanzando, las mujeres comenzaron a sentir el cansancio. Jerut y Alisha decidieron que era momento de regresar a sus propias caba?as para descansar. No podemos seguir as, dijo Alisha con suavidad. Necesitamos fuerzas para recuperar. Hada, decidida, se levant y se acerc a las mayores. Yo me quedar a cuidar al desconocido ahora, ofreci, mirando al desconocido con una mezcla de admiracin y preocupacin. No quiero que est solo. Prometo que estar alerta. Eres muy valiente, Hada, respondi Jerut, asintiendo. Suri puede venir con nosotras, necesita descansar. Suri, an dormida, fue llevada en brazos por Becca, quien la acomodo suavemente en su cama. Descansa, peque?a. Ma?ana ser un nuevo da, susurr Alisha, acariciando su cabello antes de irse a descansar. Una vez sola, Hada se sent sobre una roca, sintiendo el frescor de la noche mientras observaba el cielo estrellado. Viendo de vez en cuando a la direccin de la caba?a y viendo el interior. Despierta pronto, murmur, con la esperanza de que l pudiera escucharla. Capitulo 5: "Susurros en la Oscuridad" l desconocido, quien segua inmvil, y lo observ detenidamente. La luz parpadeante del fuego revelaba las marcas en su piel, las heridas que haban comenzado a sanar, y Hada no pudo evitar preguntarse qu tan duro haba sido su viaje. Se pregunt cmo haba llegado, qu misterios guardaba su pasado. el desconocido tena una expresin tranquila, como si estuviera so?ando en un lugar muy diferente. ?Y cmo es tu ? ?Es tan diferente al nuestro? cuestion, sin esperar respuesta. Su voz era suave, casi un susurro. las dems alcanzaban a entender, como si las mayores escondieran algo mas de el. El d se movi ligeramente en su sue?o, y Hada se ech hacia atrs, llevndose una mano al pecho para evitar que el corazn le delatara con su ruido. forma de hablar tan a vasija de barro de provisiones que las mayores haban dejado cerca. Se contuvo para no soltar un grito y se qued inmvil, observando apara asegurarse de que no se despertara. Cuando vio que l solo murmuraba algo entre sue?os, suspir aliviada. pelo en la cara, corta y con un aire descuidado; y el tono de su piel, muy distinta a la de ellas. ataque de la bestia en el bosque, cmo se haba interpuesto, abrazndola para que ella no se golpeara con el suelo. mconocas El desconocido frunci el ce?o ligeramente, como si escuchara su voz en sue?os, y Hada dio un respingo. Trat de retroceder en silencio, pero sus pies chocaron de nuevo con el borde de la , esta vez haciendo un ruido ms evidente. Con la cara ardiendo de vergenza, y casi sin saber por qu, levant las manos como si pidiera disculpas a alguien. el no despertara de su sue?o. Despus de unos instantes, suspir aliviada, convencida de que su peque?a travesura haba pasado desapercibida. l desconocido en aldea, conversando con cada animal que se le cruzara. l desconocido por ltima vez, pensativa. el desconocido descansaba. Afuera, el suave canto de los pjaros y el murmullo de las hojas al viento rompan el silencio de la aldea. Hada, sintiendo que la curiosidad la haba vencido una vez ms, se escabull hacia la caba?a a la primera luz, repitindose que esta vez solo echara un vistazo y se marchara en seguida. El desconocido comenz a moverse y murmurar algo ininteligible. Hada retrocedi un paso, pensando que se volvera a quedar dormido, pero para su sorpresa, entreabri los ojos y ladeando la cabeza en varias direcciones y al verla directamente parada en la entrada de la caba. acercndose con mucha cautela dijo en voz baja, tratando de no asustarlo. El desconocido parpade, adaptndose al entorno y enfocndose en ella. forma de hablar era algo Ya con un tono mas curioso en su voz. El tard un momento en responder, an aturdido, pero sonri ligeramente, percibiendo el tono directo de Hada. que rodeaban su torsodel lugar y el fuerte olor que le recordaba a muchas plantas medicinales de la tierra que cubran toda puso a jugar con su cabello, incmoda, mientras sus ojos lo recorran con timidez. muy distinto nosotras. Las mayores han dicho que eres un hombre. al estar tan confundido con esa respuesta y confundido, pero le respondi con calma. algo con mas seguridad y orgullo. viviendo en aldea, pero eso fue hace tanto tiempo que ninguna de nosotras ha visto a uno en persona. muy delicado. A pesar de todo, decidi responder de manera que calmara sus dudas sin revelar demasiado. sentimos que nos ocultan algo importante. la miro con algo de seriedad y entendimiento, sabe que hablar sobre sexualidad siempre fue complicado aun en la Tierra. La conversacin pareca tomar un giro ms ligero, pero antes de que pudiera relajarse, Hada volvi a inclinarse hacia l, esta vez con una expresin ms seria. Unauthorized reproduction: this story has been taken without approval. Report sightings. para estar mas cmodo para poder contestarle, pero una punzada de dolor lo hizo retroceder con una mueca. estar quieto y mas calma al tenerla mas cerca, pudo verla con mas detalle y golpeando al lagarto gigante en la cabeza con una rama con todas tus fuerzas reaccione al ver que el lagarto se pona en posicin de ataque, que no salieras herida l todo cada uno de esos movimientos en ese momento; solo haba sentido protegindola y el impacto que l absorbi para evitar que ella se lastimara. puso a jugar con su cabello. puso a respirar con mas calma para relajarse, y decidi aprovechar el momento para obtener respuestas . ?Cmo es tu aldea? ?Cmo son las personas all? seria algo extra?o, as que dispuso responderle con algo parecido a lo que vivan en este mundo. inicialmente. Es ms grande. Hay muchas personas, hombres y mujeres ni?os tambin. Cada uno tiene su papel, pero trabaja juntos para construir. son valientes, admiti. Algunos son fuertes, otros no tanto. Cada uno tiene su carcter, como pasa con las mujeres. Pero creo que todos tratamos de ser lo mejor que podemos o al menos, eso intentamos. con un gran gesto de intriga le pregunto. ese nombre, Erik entrecerr los ojos, intentando recordar. verdad con un rostro de extra?es, perpleja . la ni?a n con una larga cola y, generalmente, no son tan grandes ni tan peligrosos. De donde vengo, los lagartos suelen ser peque?os. Algunos caben en la palma de mano, otros son un poco ms largos, pero ninguno llega al tama?o de esa cosa que enfrentamos. viendo su palma y imaginndolo as de peque?o, casi incrdula. all, Erik. Aunque no lo parezca, eres alguien muy valiente. ver que no te paso nada y a la peque?a, estoy aprendiendo mucho sobre este lugar y sobre ustedes. y se levant, sintiendo que ya haba dicho suficiente por ahora. muchas cosas que no entenda. hada. Erik levant una ceja, conteniendo una sonrisa, de repente comenz a toser ligeramente, Hada rpidamente le dio agua en un cuenco de madera. ?as y fascinantes. caba?a. a su puestode su incursin en el interior h loshombres. observar a su alrededor y techo con varias hojas grandes que estn trenzadas para evitar el ingreso de agua, lagarto, la adrenalina... todo se haba mezclado en un torbellino de sensaciones que lo haban hecho pasar por alto lo que ahora pareca evidente. Se haba estado concentrando en sus heridas superficiales, pero las costillas... las costillas dolan demasiado para ser solo un rasgu?o o un golpe. se acerco mas a la zona, donde senta el ardor. piel, mostraba signos de la brutalidad del impacto . Al , un dolor indescriptible lo recorri, y fue entonces cuando su respiracin se aceler. Se toc las costillas con ms cuidado, intentando recordar cmo haba cado o qu haba sucedido exactamente. Recordaba la pelea, el rugido de, el dolor del golpe. Pero no haba sido consciente de cunto da?o haba sufrido internamente . gran movimiento lo haca sentir como si una daga invisible se clavara ms hondo en su torso. Puedo oler, Ajenjo, Chilca y Albahaca, todos son antibacteriales. Con una olfateada mas profunda pudo reconocer a otras hiervas. Acaso es Lavanda, Manzanilla y tambin Pasiflora, son calmantes y sedantes. Pensando que con estas ultimas el dolor no era mas fuerte, de lo que imaginaba, al tener costillas rotas, deberan ser mas dolorosas. "?Quin quin me habr quitado la ropa y limpiado?" timidez lo invadi. La idea de que o hubieracurado mientras l estaba inconsciente, vendado y limpiado cada rincn de su cuerpo sin que l lo supiera, le causaba una mezcla de vergenza y agradecimiento. chicas quienes lo . Sin embargo, viendo el nivel de habilidad en la curacin, algo le deca que las mayores de la aldea haban tenido algo que ver. una vez sentado, mir alrededor de la caba?a, . Solo pudo encontrar su ropa interior cerca de la cama improvisada y a. sus rostros mirando con cierta picarda y curiosidad, como si fuera algo que no vean desde haca mucho. en sus recuerdos leves. atendido sus heridas, sino que el uso de aquellas hierbas y vendajes parecan de manera inexplicable. bien de esta situacin desnudes le hace rer entre dientes. Espero que hayan disfrutado comenta en voz baja, con una sonrisa entre divertida y resignada. Capítulo 6: "Primeros Lazos Entre Vendas" lugar donde estuvo sentada antes de entrar en la caba?a. Desde all, poda ver el contorno oscuro de los rboles ms all. Respir hondo, dejando que el aire hmedo y fresco de la madrugada llenara sus pulmones, y al exhalar, sus pensamientos volvieron, inevitables, hacia el hombre que descansaba dentro. ando sus manos en la roca mientras se inclina hacia atrs, arqueando lo suficiente para ver las ultimas estrellas de la noche. ?Quin eres realmente? murmur, casi en un susurro, como si las estrellas que se desvanecan pudieran darle una respuesta. l lapara proteger a Suri y a ella nada en l encajaba con lo que conoca. Bueno, en realidad, no conoca nada sobre los hombres, ms all de las vagas historias que Jaia y sus hermanas compartan a veces, siempre envueltas en advertencias y tragedias. protega a Suri cuando estaba en peligro: con determinacin, con una preocupacin que pareca sincera. Y cuando haba hablado no haba rabia ni desesperacin en su voz, solo cansancio y confusin. peque?a piedra que rod hasta perderse entre los arbustos cercanos. Saba que no deba cuestionar a las mayores, que lo que ellas decan estaba basado en experiencia y sabidura. Pero Erik no se ajustaba a las figuras temibles de las historias. Era diferente, y esa diferencia la llenaba de curiosidad. No poda sacudirse la sensacin de que Erik era ms que un simple hombre perdido. Era un misterio, uno que no entenda pero que la llamaba como el amanecer llamaba al da. Raro, s, pero algunas estn ms interesadas que otras," dijo Mika, con una sonrisa que sugera que haba notado algo en el comportamiento de Hada. animales me esperan, y ya he pasado suficiente tiempo vigilando." animales la esperaban. querer saber mas de Erik. jarrn de barro vaco, cuando una de sus cabras ms jvenes la empuj con el hocico, reclamando ms atencin. no es una buena idea, Becca?" susurr Mika, sin apartar la vista de la caba?a. este bien." Becca se encogi de hombros, con una sonrisa traviesa. "Adems, no es espiar, es . Despus de todo, estuvo ardiendo de fiebre hasta ayer." parece sospechosa desde que e reemplace en la vigilancia. Est actuando raro, como si ocultara algo." este bien." descubriramos algo. ?Qu, viniste a proteger tu secreto?" bien y aun dormido." a junto a la entrada. El sonido reson lo suficiente como para interrumpir el silencio. esta ah?" pregunt Erik, su voz todava adormilada pero clara. me lleva la...," murmur, con el rostro tenso mientras intentaba sentarse con cuidado. heridas no me lo ponen fcil." mal estado , pareci desarmar un poco su actitud desconfiada. Mika solt un leve suspiro, aunque todava mantena cierta cautela en su mirada. como se debe dijo Becca, rompiendo la pausa incmoda. Dio un paso adelante y, con una expresin ms seria, a?adi. Yo soy Becca. ?Y t? ?Cunto tiempo estuviste en el bosque? perd la cuenta cuando supere el . Durante ese tiempo, vi cosas extra?as. ?Qu cosas? ?Por qu seguiras a los animales? al vivir en el bosque el clima nunca cambio en ese tiempo y no sabia si ellas sabran de las migraciones. Cuando llevas suficiente tiempo en la naturaleza, aprendes a observar. Los animales siempre saben algo que nosotros no. Si todos se mueven en la misma direccin, es porque buscan seguridad. As que decid hacer lo mismo. Varios das estuve caminando y por fin divise las monta?as continu Erik, y all vi algo que no esperaba: una columna de humo. No pareca ser un incendio. Era demasiado controlada, como si alguien la hubiera provocado. ?Por eso viniste aqu? Exacto. Pens que podra haber gente. Y despus de estar tanto tiempo solo , eso era suficiente para arriesgarme. Decid seguir el rastro hasta llegar ms cerca. ?Y cmo terminaste enfrentndote a esa bestia? corriendo lo mas rpido que poda hacerlo continu Erik, mirando a Hada, aunque sin decir directamente que saba que era Suri. Gritaba pidiendo ayuda, y no lo pens demasiado. Corr hacia el sonido y vi a la criatura... enorme, peligrosa. Y a ella, atrapada. ni?a en peligro y tena que protegerla. Entonces, ustedes llegaron. para protegerme, ?cierto? dijo, su tono ms bajo, casi un susurro. Sus palabras hicieron que Becca y Mika tambin recordaran ese momento. pusiste frente a Hada no recibiera . Esa cosa te golpe de lleno. Stolen content warning: this content belongs on Royal Road. Report any occurrences. Eso fue valiente o estpido. Tal vez un poco de ambas. Dices que llevabas en el bosque, sobreviviendo, enfrentndote a cosas que nosotras apenas conocemos. Pero ?Cmo lograste llegar aqu con vida? en muchas ocasiones. Suerte o no, ahora ests aqu. Por ahora aceptaremos tu historia pero recuerda que te estaremos vigilando. y protegiste a Hada... y que ests vivo. Pero an quiero saber ms, Erik. Si hay algo que no nos has dicho, sera mejor que lo hagas pronto. hablando entre ellas. hay mas personas contigo?". Recordando las palabras que deca en delirios por la fiebre. en la e la caba?a se , Jaia y entraron, seguidas de . Tratando de soportar el dolor de sus costillas para no asustar a la peque?a, la mueca en el rostro fue claramente distinguida por las dems. salvarme. Yo me llamo Suri. Jerut y Jaia, en cambio, se mantuvieron en silencio, observando con expresiones ms serias pero no menos intrigadas. Jaia murmur algo en voz baja a su hermana, lo suficiente para que solo ellas lo escucharan: Jerut en un tono reflexivo, aunque su mirada no se apartaba de Erik y Suri. hablo. proteger. varias , recordando que no haba tenido la oportunidad de afeitarse desde que . A nosotras no nos puede salir? chicas que ahora tambin se tocaban el rostro, como si quisieran asegurarse de que no tenan barba escondida en algn lugar. las ovejas, pero en tu cara. cuerpo. Jerut, intercambio mirada y asinti lentamente, recordando fragmentos del pasado. Jerut con una risa suave. os hombres usaban sus barbas para parecer ms sabios. llenarle la cabeza con preguntas. alivio al verlo bien. Jerut saban que era mejor permitirle a Erik un poco de privacidad, especialmente considerando su estado y la ropa escasa . hora de comer, Arlea apareci en la puerta de la caba?a, cargando una cesta con ingredientes frescos. Su figura robusta y su expresin serena irradiaban confianza, pero en sus ojos haba un brillo curioso al encontrarse con la mirada de Erik. Al verlo despierto, su rostro mostr una mezcla de alivio y genuina sorpresa. todas, intent mantener la compostura. se acercaba y se inclinaba un poco hacia l para inspeccionar de cerca su estado, Erik no pudo evitar que su atencin fuera atrada por un instante a los pronunciados atributos , algo que la postura acentuaba sin intencin. Inmediatamente, sinti cmo su rostro comenzaba a arder, desviando la mirada apresuradamente y fingindose interesado en cualquier otra cosa de la habitacin. Mi nombre es Erik. Y gracias. Creo que mi estmago est tan ansioso como yo respondi, esforzndose por parecer relajado. nerviosismo. todas comemos lo que hay. Jerut, observando todo con atencin, intercambiaron miradas cmplices. Una peque?a sonrisa juguetona se dibuj en los labios de Jaia, mientras apenas contena su propia diversin. suavidad y curiosidad la falda de Hada. Jerut las escucharan, lo que hizo que estas soltaran una risa suave. el a cocina con una mirada decidida. Jerut al observar a Erik que necesitaba un cambio de vendajes y verlo algo con sudor por el calor cercano a medio da, decidieron aprovechar la situacin. Muchachas, ?por qu no ayudan a Arlea la ? Seguro que necesita manos extra, dijo , guiando a las chicas hacia la puerta. Las jvenes asintieron entre risas y siguieron a Arlea, dejando a Erik en compa?a de Jaia y . Jerut intercambiaron miradas serias mientras preparaban los materiales necesarios para limpiar las heridas de Erik y cambiar sus vendajes. l, al notar el enfoque en sus rostros, comenz a tensarse. Jerut, que se encontraba junto a un cuenco de agua limpia, levant la mirada hacia l. Jerut, dndole unas palmaditas suaves en el hombro antes de mojar un pa?o en el agua. Jerut asinti y se inclin para comenzar a limpiar las heridas abiertas. Erik apret los pu?os cuando el pa?o hmedo y fro toc su piel. Jerut, movindose con precisin. os levede dolor cuando Jaia comenz a aplicar un ungento sobre una de las heridas ms profundas. gritos ahogados de Erik. Su experiencia le deca que aquellas heridas tenan una historia compleja detrs. Al recordar la batalla reciente contra la bestia, las piezas comenzaron a encajar en su mente. compa?eras y tambin semanas de recuperacin. Sin embargo, Erik pareca estar superando heridas mucho ms graves en un tiempo imposible. Jaia y Jerut estaban terminando de lavar el cuerpo de Erik. A pesar de su incomodidad inicial, l haba comenzado a relajarse al notar la profesionalidad en sus movimientos, aunque no pudo evitar ruborizarse en ciertos momentos. Jaia y Jerut haban terminado su trabajo. Jerut lo miraba con admiracin. Jerut, a?adi esta ltima, inclinando ligeramente la cabeza. Jerut. Y gracias por todo lo que han hecho por m. Ya puedes relajarte dijo , mientras Jaia recoga los materiales usados . Jerut lo observaba con curiosidad. El se recostado, vistiendo solo su ropa interior, que ya estaba desgastada debido an el bosque. de madera que se encontraba afuera, cerca de la entrada de la caba?a. mujeres. Jerut, sin embargo, se cruz de brazos y esboz una ligera sonrisa divertida. Jerut, comprtate. Ya bastante ha pasado como para que lo hagas sentir ms incmodo. Jerut con un toque de picarda antes de acercarse al bal para ayudar a buscar algo de ropa. Jerut solt una carcajada mientras sacaba una falda larga que le llegara justo a las rodillas a Erik. Jerut con una risita, mientras segua buscando. ellas, Erik logr ponerse la tnica. Le quedaba algo ajustada en los hombros y las mangas eran demasiado cortas, pero era suficiente para que se sintiera ms presentable. Erik se sinti un poco ms cmodo, aunque an le inquietaba el destino de su propia ropa. Antes de salir, se volvi hacia , con la duda rondndole la mente. saben algo de mi ropa? La que llevaba cuando llegu ?saben dnde est? pregunt, algo esperanzado de recuperarla. Jerut y Jaia intercambiaron una mirada rpida antes de que Jaia respondiera con calma. al estar pensando en el nombre sin recuerdo alguno de la joven. sucias y da?adas a?adi con un tono algo burln. hogar. en mejores condiciones o mejor que nuevas. Jerut, gui?ndole un ojo. ya no de hambre brome , caminando junto a l mientras se dirigan hacia el comedor improvisado. Capítulo 7: Un Mundo Entretejido extra?os, los miro con algo de indiferencia ese rato, mas concentrada en los pantalones los llev a cercano que utilizaba para lavar. Frot las manchas con una mezcla de ceniza y agua, observando cmo poco a poco el lquido se tornaba oscuro mientras la sangre y la suciedad se desprendan. La tela, aunque desconocida, pareca soportar bien el tratamiento. Bueno al menos es resistente aunque la frote con algo de fuerza Dijo aliviada pensando que se arruinaran. toda la noche, se enter de que fiebre haba golpeado al extra?o, sumindolo en un estado crtico. Las dems se cuidar de l, pero ella, absorta en su tarea, decidi mantenerse al margen. No era buena lidiando con enfermedades, senta que su lugar estaba aqu, intentando entender las prendas y su posible utilidad. lo desconocido del que provenan. hacer mas remedios. en el suelo y se acerc, examinando los pantalones con inters. sacos peque?os. Son prcticos. Pero no s cmo podra replicar algo as. que dispona para lograr algo parecido. os sacos para los pies. Pero no entiendo por qu los necesitara. Nosotras caminamos descalzas todo el tiempo y estamos bien respondi Lera, encogindose de hombros. viendo los pantalones . "Y si puedes descifrarlo, podras hacer algo para m y talvez para todas." No me hagas recordar eso. Hada no dejaba de molestarme por semanas. Exacto, algo que no me corte la piel ni me deje marcas. Y que sea resistente. ?De verdad crees que no lo pens? Pero no s cmo hacer esta tela todava. Cuando lo descubra, har una prenda que ni t podrs romper, Arlea. Y ese da te la har probar, te guste o no. Est bien, est bien. Pero no me presiones. Cuando lo descubra, todas tendrn su prenda. los pantalones y las nicas prendas que usaba ese instante. Ya veras que hare unas prendas que todas no dudaran en usarlas hasta Alisha y Jerut quedaran encantadas. pantalones y las dej a un lado, lista para entregarlas cuando fuera necesario. En su mente, solo quedaba una idea clara: este hombre extra?o, este, traa consigo cosas que desafiaban todo lo que conoca. Pero su estructura era fuerte y slida. observaba el cuero, pensaba en los problemas que a veces tenan al caminar descalzas por la aldea. En das de calor, el suelo se volva tan ardiente que cada paso les quemaba las plantas de los pies. Para evitarlo, muchas veces tenan que esperar hasta el atardecer para moverse con libertad. Pero estas prendas, aunque desconocidas, parecan estar dise?adas para resistir justo ese tipo de problemas. dems caminando sobre las piedras o en la arena caliente sin el dolor habitual, libres de quemaduras y lesiones. n derrotado : una criatura de piel escamosa, diferente a cualquier animal que conocieran en la aldea. Becca...?crees que podramos ir al lugar donde derrotaron a la bestia? pregunt Lera, apenas conteniendo su entusiasmo. Me encantara ver si an Podra usar su piel escamosa para experimentar y, de paso, podramos recolectar carne la aldea. muy til. Imagina tener algo as para la sera como una... Podemos ir , sera perfecto dijo, ya imaginando que podra crear en su mente. ?Ah! Y la carne tambin nos vendra bien, podramos aprovechar todo lo que encontremos. Antes de ir donde la criatura se acercaron a la caba?a y ver como estaba el desconocido como lo hacan cada vez que estaban cerca. Una vez listas para ir hacia el lugar cargaron sacos para poder guardar y recolectar todo lo que podran cargar. Lera, llena de emocin, ya poda imaginar las posibilidades que los restos de la bestia podran ofrecerle, mientras Mika y Becca compartan una mezcla de entusiasmo y cautela. Iran preparadas y cuidadosas, pero el brillo en los ojos de Lera demostraba que valdra la pena. acerco e inclin para examinar la piel de la bestia. Las escamas eran gruesas y reflejaban la luz en tonos oscuros y opacos, como una armadura natural. La artesana pas la mano por las escamas con un asombro evidente en su rostro. maravillas para todas! con los dedos con curiosidad. y siempre observando los alrededores en busca de algn peligro. l desconocido, an clavada profundamente en la carne endurecida. matar a la bestia y salvar a Suri murmur Lera. Tal vez podamos sacarla y llevarla de vuelta a la aldea. Podra sernos til. Intent tirar de ella, pero la lanza pareca incrustada como si fuera parte de la bestia. Despus de varios intentos, Lera mir a sus amigas, frustrada. cayendo de nalgas en el fango, rindose entre jadeos cuando la lanza finalmente sali. Tenemos esto de recuerdo de la batalla. cortar muy poco la superficie.Reading on this site? This novel is published elsewhere. Support the author by seeking out the original. bien su piel?" no dejan cortar la piel con facilidad," coment, pasando los dedos sobre la superficie spera. "Ni siquiera el cuchillo ms afilado que tenemos puede con esto, ." se fue hasta y regres con un envoltorio cuidadosamente atado con tiras de cuero. Lo desat con movimientos delicados, revelando dos cuchillos que brillaban a la luz del sol, con hojas plateadas y un filo impecable. tocndolo con la punta de un dedo. hecha hace mucho tiempo por manos expertas. Es resistente, ms fuerte que cualquier hueso que hayamos visto." la piel entre las escamas. Aplic presin, y con un movimiento preciso, logr cortar limpiamente un piel. cargar y volvamos antes de que oscurezca.". Dijo lograron cortar gran parte de la piel entera y algunos trozos de piel, y algo de carne que, aunque dura, podra ser aprovechada. carne en su saco improvisado. No necesitamos ms. destrozado entre las hojas y la tierra. un escudo? murmur, confundida. una gran marca de golpe con algunas escamas incrustadas en ramas. rotas y sueltas, evidencias claras de la fuerza del ataque que haba soportado. Mika se acerc con cautela, usando su arco para apartar las hojas y algunas ramas. Lo que encontraron era algo inesperado: un gran saco improvisado hecho de pieles toscamente unidas. arrastrndolo por el suelo ligeramente por las correas hechas de las mismas lianas que haban visto en el escudo. La estructura era torpe pero funcional, mostrando signos de uso frecuente. tan mal trabajadas. Con esta calidad no van a durar mucho. eran mas pesadas de lo que parecan. Lera tom una de las piezas en sus manos y la inspeccion con una mezcla de curiosidad y desaprobacin. y al observarlas con cuidado en su interior de cada liana tenan contexturas distintas. un objeto del saco. Era un hacha de piedra, pesada y slida, con un mango de madera simple pero funcional. muy rara en el fondo. La brillaba bajo la poca luz del sol. Las tres la miraron sin saber qu pensar. pieza en sus manos. al tocarla y darle un mordisco con los dientes empez a dudar, . delgada pero al mismo tiempo muy dura no sabra decir qu es, pero . pieza brillante. despierta, podamos averiguar ms. Quiz nos explique qu s. Becca. Su mirada se desvi a los hombros desnudos, y record algo: las marcas rojas en su piel, justo a la altura de los hombros. con algo de ayuda de Lera. Su cuerpo se tambale un poco, pero luego se estabiliz. Para su sorpresa, el saco ya no se senta tan pesado. No era ligero, pero el peso se senta mucho ms controlable que antes. l impacto del suelo. El rea mostraba las marcas del impacto: hojas aplastadas, tierra removida y algunas manchas de sangre seca . Lo recogi, limpindolo con los dedos. liana rota. No se pareca a nada que Mika hubiera visto antes. El colgante, peque?o y redondo, tena un dise?o intrincado en su superficie. Lo examin con detenimiento, notando una peque?a ranura en un costado que pareca ser un cierre. Suri tambin tiene su amuleto de madera tallada co smbolos de proteccin. Pero este objeto era completamente distinto. El peque?o collar permaneci oculto, su forma redonda y su dise?o intrincado presionando ligeramente contra su piel. Mika decidi que, por ahora, sera su secreto, y quizs el extra?o, cuando estuviera mejor, podra revelar el misterio que rodeaba al objeto. gran botin y emocionadas por lo que podran crear. Con l , regresaron a la aldea, ansiosas por transformar sus nuevos materiales en algo nico. Ya de noche las mujeres se reunieron cerca de la caba?a donde descansaba el desconocido. El ambiente estaba cargado de agotamiento y tensiones resueltas. La fiebre que haba atormentado al hombre pareca haber disminuido, y ahora dorma con respiracin estable, aunque segua dbil. cerca. a vigilar esta noche. en la caba?a. ya descanse en el da y podre estar despierta en la noche. Adems, no quiero que ustedes se desgasten ms de lo necesario respondi Hada, firme pero con un leve destello de curiosidad que no poda esconder. Jerut, tomando la iniciativa de comenzar a alejarse. a roca frente a la caba?a del desconocido. e prepar para la larga noche de vigilia. una vez en su caba?a se preparo para descansar al estar parada frente a su cama se empez a desvestir ya que no poda dormir con su ropa puesta, con los movimientos dormida se podran terminar de romper, las pieles se volvan cada vez mas dbiles por el calor, despues de un tiempo echada en cama con la piel descubierta no lograba conciliar el sue?o. donde se acomodo, envuelta en su manta. Pero cuando lleg, no haba nadie. unos ruidos casi murmullos n rara, pero no poda definir por qu. No haba nada amenazante en la escena, pero aun as, un nudo de inquietud se formaba en su pecho. cercano traera algo de claridad a las preguntas que ahora llenaban su mente. Pero haba algo que no poda ignorar: aquel hombre, de alguna forma, estaba cambiando cosas en la aldea, y eso la intrigaba ms de lo que estaba dispuesta a admitir. Ya era de ma?ana y Lera estaba en su caba?a, sesin poder bien, us dedos seguan cada lnea de las costuras, sintiendo la textura del material con detenimiento. La suavidad y resistencia de la tela la desconcertaban. Era como si cada puntada ocultara un misterio que ella estaba decidida a resolver. pronto estar lista y Erik tambin estar ah. Ya despert," anunci con un tono que intentaba ser casual, pero que delataba su propia curiosidad. o haga algo raro. Arlea est en uno de esos das en los que quiere ''experimentar con la comida,'' y ya sabes lo que eso significa" ir. Adems, no quiero que Arlea me atrape con hambre y trate de hacerme probar cualquier cosa extra?a." probadora, no tendrs escapatoria." serviran la comida, llevando consigo no solo las prendas, sino tambin las preguntas que an rondaban en su cabeza. Capítulo 8: Un Banquete de Sabores con varios arboles alrededorporutilizados como asientos con pieles por encima acostumbro rpido y a la vez reconfortante. Llevaba puesta la tnica que le haban prestado Jaia y Jerut. Era una prenda sencilla, pero claramente dise?ada para alguien ms peque?o que l. La piel se le ajustaba en los hombros y la parte inferior le llegaba apenas , revelando sus piernas. alistado la mesa, se voltearon al verlo llegar. Mika, Becca, Hada y Suri lo miraron de inmediato, sus ojos fijos en la figura de Erik, que intentaba mantener la compostura. Mika levant una ceja con una sonrisa burlona, mientras Suri soltaba una peque?a carcajada. con los preparativos. A pesar de todo, agradeca el esfuerzo y la amabilidad de todas, que, a pesar de las circunstancias extra?as, estaban haciendo todo lo posible por hacerlo sentir bienvenido. se?as para que se siente a su lado. y madera. un cuenco frente a Erik y, sonriendo con satisfaccin, le hizo un gesto para que probara el primer bocado. que parecan verduras flotando junto a lo que parecan races y peque?as hojas. A simple vista, no se vea mal pero la mirada de las dems y su experiencia pasada con los "experimentos" de Arlea las mantena en guardia. as a la distancia, el crujir de las hojas bajo una suave brisa y el sonido de la cuchara rozando los labios de Erik. ?a, coment Arlea, mirando de reojo a Erik. Ni yo he logrado que se los coma. la fruta mas dulce a cambio de que se comiera un pedazo de y prefiri quedarse sin la . inclino con calma a ella. peque? pregunt, dndole un toque ligero en el hombro. vegetales apartados en la esquina. Curioso. Porque , esos son los tesoros. peque?o, odiaba los vegetales tambin. os vegetales con ojos calculadores. Poda sentir las miradas de las dems sobre ella, pero esta vez no hubo burlas ni risas. Todas la miraban con expectacin, como si esperaran que diera el primer paso en una prueba importante. los vegetales con el ce?o fruncido, como si estuviera evaluando a un enemigo formidable. Tom la cuchara con ambas manos, la acerc lentamente a su boca y cerr los ojos. dems contuvieron el aliento. The tale has been stolen; if detected on Amazon, report the violation. su direccin. y Jerut levant la cabeza, mirndola con una sonrisa de satisfaccin. Becca solt un leve suspiro de asombro, mientras Hada se tapaba la boca con la mano, sin creer lo que haba escuchado. os vegetales, agreg Becca, an en shock. ?Se la comi! mucho tiempo intentando que coma, y t lo lograste en minutos. frutas dulces la hara ceder, pero ah est comiendo. nada, dijo encogindose de hombros. Solo le record lo fuerte que es. Los guerreros no se rinden ante la comida. sobras. Jaia tomaron sus cucharas al mismo tiempo y se miraron con la misma sonrisa traviesa. Cuando ambas probaron el guiso, intercambiaron una mirada de aprobacin mutua. Jaia, limpindose la comisura de la boca con un dedo. Arlea, tu nombre quedar en las historias. nuca. Cuando estaba en mi hogar, coma de todo: carne, frutas, verduras, pan es dulce, a veces salado. Hada, imaginando en su mente algo delicioso. Quiero pan. Bueno tendria que buscar los ingredientes necesarios para hacerlo, se los mostrar, prometi Erik con una sonrisa. Mika, llevndose otra cucharada de guiso a la boca. varios animales lo que pudiera atrapar. Y una fruta Mika para no caerse de la risa, y Jaia se cubri la boca con la mano mientras sus hombros temblaban de la risa contenida. tienen vegetales? estaban sentados alrededor de la mesa, la atmsfera era tranquila. El murmullo de las conversaciones llenaba el espacio, pero an haba una ligera tensin por el misterio de la llegada de Erik. , observando la interaccin de las , se miraron entre s con una complicidad silenciosa. Saban que, tarde o temprano, tendran que hablar ms a fondo sobre y qu papel jugara en l a aldea. brusco, as que opt por no lanzarse como las dems. Pero haba algo ms que le inquietaba: no reconoca las frutas. Eran de formas extra?as, algunas con colores que nunca haba visto en la Tierra. Haba frutas rojas con peque?as protuberancias, otras amarillas con forma de lgrima y unas verdes con una cscara spera. llego apresurada. Al notar que Erik estaba en la mesa, con las a su alrededor, sus ojos se iluminaron. piel hacia l: su y zapatos, limpios y en lo posible restaurada. y sin dejar de mover sus ojos inspeccionando todo de el. Erik, casi examinndolo de cerca con curiosidad. de donde vengo respondi con una sonrisa. Es duradero y soporta bien los . Jerut, quien haba seguido la escena de cerca, aprovech la ocasin para acercarse a Lera y le lanz una sonrisa divertida. Jerut, le puso una mano en el hombro, guindola suavemente hacia su asiento para que empieze a comer con el resto de las chicas. Jaia y Jerut compartieron una sonrisa, conscientes de que aquella fascinacin era natural y parte de su aprendizaje, pero tambin de que haba momentos en los que era mejor dar espacio para que las respuestas llegaran a su propio ritmo. Jerut con una sonrisa de agradecimiento, sabiendo que lo haba rescatado de un interrogatorio que todava no estaba listo para responder. Becca, quien haba estado en silencio . A veces, las cosas no se desvelan de inmediato. Tal vez necesitamos aprender a esperar. La curiosidad es buena, pero a veces lo que nos atrae ms es lo que no sabemos, y no lo que ya est delante de . Becca. Pero es difcil esperar cuando todo parece tan... diferente. peque?os sacos ?Para qu necesitas ?" esos sacos se los bolsillos son para guardar cosas peque?as," respondi con una sonrisa tranquila. "Cosas que quieras tener a la mano, como una herramienta, una piedra o una cuerda." insistencia de Lera. a de una planta" susurr Lera para s misma, sin escuchar nada de lo que decan las dems. "Tengo que encontrar esa planta." de algodn," dijo Lera con una sonrisa amplia, pero su tono de voz sonaba ms como una promesa. "Si hay por ah, yo l convertir en ropa. ?No es eso lo que hacen las artesanas?" esa planta, ?no? Entonces, si t sabes cmo se ve, me dirs si lo encuentras." esta tela, entonces debe haber algo parecido por aqu. Y si no lo hay ya se me ocurrir otra forma." parecido como esa entonces todas van a querer uno igual." fibra'', no solo har una prenda, har cientos." relajo, dejando escapar un suspiro. a tiene el privilegio de probar los experimentos de Arlea." chicas Tiene demasiada energa," murmur para s mismo, cerrando los ojos solo por un segundo para relajarse. lugar a su lado te presento a mi hermana idntica Alisha!" a?adi Jerut con una reverencia exagerada. Capítulo 9: "Sombras que se Iluminan" peque?as cercanas top de pieles para ventilarse. tranquilamente a?adi Mika, soltando la flecha y la piedra, dejndolas a un lado. El suelo quema ms que nunca. la Tierra era aun mas elevada, ya por la contaminacin sola llegar a mas de 40 grados Celsius y ac apenas estaba por los 32 grados Celsius para el era soportable. Observ sus pies descalzos y luego mirada a los zapatos que estaban a un lado de la mesa. que esta en la mesa. . Se?alando los pantalones con los dedos. chicas, una peque?a figura se levant con decisin. Suri lleg hasta l, jadeando un poco por la carrera, y sin pedir permiso, se sent justo a su lado, usando la misma sombra que l. cazar y traer carne cuando atrapan algo. Hada cuida muy bien a las ovejas y las cabras. ?o frontal que haba liderado la preparacin de la comida. y tambin cultiva todo lo que comemos. A veces le salen cosas ricas, pero otras bueno, Becca termin hinchada. estos instantes, todas buscan un lugar para descansar. Nadie puede trabajar con este calor dicen que el suelo quema y todo el mundo se cansa rpido. y cabras peque?as. Pero lo que ms me gusta es escuchar las historias de las mayores. por varios das. Haba noches en las que el viento entre los rboles le pareca una burla, recordndole lo lejos que estaba de cualquier otra alma. ya no era un lugar para a?orar. Contaminacin, guerras por recursos que se volvan ms cada a?o, gobiernos incapaces de encontrar soluciones y personas que se alejaban unas de otras. Record cmo las ciudades haban perdido su brillo, cubiertas por un aire txico que pareca ser el reflejo de las almas de sus habitantes. chicas trabajaban juntas, rean y discutan, pero haba una conexin que l apenas poda comprender. con ellas. pieles y telas , un peque?o Sus pasos eran tranquilos, pero su semblante reflejaba la seriedad de un propsito claro. Jaia y su hermanas!" . se?alaba una direccin: a , donde una peque?a estructura se alzaba entre los rboles. su espacio propio," dijo con un gui?o. ellas y Suri, quien se mantena cerca de l. Mientras caminaban logro notar que a los costados del camino haba unas piedras muy raras de color verde, . s caminaba. por el camino vio muchas caba lo, al menos hasta que estuviera completamente convencida de que no representaba una amenaza. de pieles ocupaba el centro del espacio. buena ni?a." intensioness de Suri y Erik con una sonrisa clida. y tu privacidad necesaria. Nosotras estaremos cerca, y si necesitas algo, solo tienes que acercarte a la aldea. Alisha, con tono suave pero firme, se dirigi a Suri. vengas con nosotras un momento mientras l se instala." Did you know this text is from a different site? Read the official version to support the creator. algo descuidada , sinti una chispa de emocin. Con algunas reparaciones, podra hacer de aquel espacio un hogar acogedor y, adems, el lago estaba cerca, le daba un toque especial. esfuerzo, se quit la tnica y haciendo algunos estirones de los brazos para relejarse se desliz en sus pantalones , disfrutando de la comodidad . pieles que le haban entregado. ya estaba en el suelo y solo tenia puesto su ropa interior, y Mika pudo observar por primera vez su cuerpo casi desnudo. La luz tenue del interior destacaba las cicatrices que marcaban su piel, lneas y surcos que contaban historias de heridas pasadas. Mika haba visto cicatrices antes, claro, pero aquellas marcas en Erik parecan distintas. Haba una historia en cada una de ellas, y ese pensamiento la fascin e inquiet a la vez. fanisacion Mika tambin se fij en la musculatura de su torso, y brazos. Erik era ms robusto de lo que ella haba pensado, con msculos firmes y hombros anchos que parecan hechos para soportar peso y resistir. Aquella constitucin le resultaba completamente distinta de las dems chicas, quienes eran fuertes pero de una manera distinta, ms gil y delgada. La robustez de Erik le daba un aire de , como si en su presencia las cosas fueran menos peligrosas. Aun escondida fuera de la caba?a, miraba a travs de la ventana con el corazn acelerado. No saba por qu segua ah, pero algo en su interior la impulsaba a observar, como si encontrar alguna pista pudiera calmar las inquietudes que senta desde su llegada. mientras se colocaba sus pantalones, ella not algo bajo la tela ajustada de su ropa interior que llam su atencin. Mika frunci el ce?o, intrigada. ponerse sus pantalones y se gir hacia la puerta, Mika retrocedi rpidamente, escondindose tras un rbol cercano, su mente llena de preguntas y su curiosidad an ms despierta. objeto filoso que habia encontrado y cuidadosamente cort las mangas y los costados de la , convirtindola en una especie de polera sin mangas que cubriera sus hombros y espalda. desordenadamente, algo que no haba sido prioritario para l mientras luchaba por sobrevivir. Sin embargo, ahora que tena algo de tiempo y herramientas, decidi afeitarse. Adems, con el calor subiendo cada dia, la barba le resultaba incmoda. Haba perdido la cuenta de cuntos haban pasado desde que se mir en un espejo, pero saba manejarse sin uno. El proceso le resultaba casi meditativo, y mientras trabajaba, su mente divagaba. Record las ma?anas en casa, cuando se afeitaba rpidamente antes de ir al campo a trabajar con sus abuelos. La imagen de su rostro juvenil y sin barba le resultaba casi ajena ahora, despus de todo lo vivido. Despues de unas horas, unos pasos ligeros se a la caba?a, acompa?ados por una voz familiar. Suri lo mir fijamente, como si intentara imaginar a toda una aldea usando prendas similares. Todas solemos reunirnos despus de que cae el sol para tomar jugos de frutas y contar historias. Es una tradicin que tenemos algo tranquilo, para relajarnos. Creo que te gustara. mas de ellas. Mientras caminaban por el camino vio que las piedras verdes brillaban mostrando el camino, como piedras fluorescentes. Cuando finalmente llegaron al rea de la fogata, las conversaciones de las mujeres se detuvieron de inmediato. Las miradas se fijaron en Erik, quien, de pie junto a Suri, pareca una persona completamente diferente. quito la barba y cambi un poco su ropa. hacer las cosas. Ya pasando las horas las llamas de la fogata comenzaban a disminuir, dejando solo brasas ardientes que emitan un brillo clido en la noche. Las mujeres, una a una, se levantaban para retirarse a descansar, entre bostezos y murmullos cansados. Erik permaneca junto al rbol, donde haba estado toda la noche, con Suri a su lado. que la cuido desde que era una bebe hizo una pausa, tragando saliva, desde que ella muri, Suri no ha tenido esa paz. Siempre estaba preocupada. Nunca la vea descansar realmente... y mucho menos sonrer mientras dorma. veo dormir as coment Becca en voz baja, rompiendo la quietud. cosas. Capítulo 10: Rastros de Pasado, Vínculos del Presente entrabacon pasos lentos pero seguros peque?a ventana, el dbil resplandor de las estrellas revelaba los movimientos de Erik mientras . Mika, con la paciencia de un depredador al acecho, esper hasta el silencio rein en el lugar. Se acerc con pasos silenciosos hasta la y confirm que l estaba acostado, respirando de manera regular, como si ya estuviera profundamente dormido. a su cama, algo brill por un instante al reflejar la luz de las estrellas antes de . Mika se detuvo, mirando el objeto. El collar encontrado en la zona de batalla con la bestia escamosa. objeto capturaba destellos de las estrellas que se colaban por la ventana. Haba olvidado por completo que lo haba escondido all tras encontrarlo en el bosque. mas detenimiento . El dise?o era extra?o, completamente distinto a cualquier cosa que hubiera visto antes. Haba un peque?o cierre que pareca una bisagra, pero no lograba encontrar cmo abrirlo. de pieles. El calor de la noche era abrumador, y su cuerpo peda descanso. Se recost sobre las pieles de su cama, dejando que la frescura de la noche acariciara su piel. la cual la haba deformado uno poco. Haba aprendido a convivir con ella, pero no poda evitar recordar el da en que se la hizo. y las dems, haba sido lo suficientemente rpida como para alcanzarla antes de que pudiera reaccionar. La herida la dej fuera de combate durante semanas, y aunque la bestia fue , el dolor y el recuerdo de ese momento siempre permanecieron con ella. Mientras miraba la marca en su piel, sus pensamientos se desviaron hacia sus compa?eras cadas, aquellas que no haban tenido tanta suerte enfrentando los peligros del bosque. Recordaba con frustracin las ocasiones en que un error de Becca haba hecho que perdieran una presa importante, dejndolas sin carne durante das. creciente. Sus pensamientos, sin embargo, estaban lejos de buscar descanso; no poda apartar la vista del peque?o objeto que haba encontrado el da anterior: aquel extra?o collar que descansaba sobre su abdomen, dejando que el metal fro contrastara con la calidez de su piel. Cerr los ojos, pero su mente segua divagando entre las cicatrices, tanto en su piel como en su memoria, y las historias que imaginaba que Erik podra contar con las suyas. Por primera vez, sinti que tal vez no eran tan diferentes como haba pensado al principio. en la caba?a centralchicas tenia para este propsito. La pas por su cuerpo con movimientos suaves, absorbiendo el frescor del agua que la aliviaba y despejaba su mente. Senta como la humedad la despertaba por completo, limpiando el sudor de la noche y dejndola lista para comenzar el da. ropa, un sencillo vestidito de lna que . Lo levant con cuidado y se lo puso, asegurndose de que se ajustara bien a su cuerpo. El calor del da comenzaba a notarse, pero el fresco de la ma?ana an no se haba ido por completo. se deslizaba con facilidad, y Suri disfrutaba de la sensacin de ordenarlo. A veces, el simple hecho de peinarse de esta manera la haca sentirse ms conectada con su entorno, con la vida sencilla de la aldea, y con su propia imagen. llego a su vida. Aquel extra?o, con su manera de ser tan distinta, sus palabras que sonaban nuevas y extra?as, pero tambin... reconfortantes. poste, alistando sus flechas para ir a cazar con una expresin despreocupada en el rostro. all, talvez sigue durmiendo. No se ha movido desde anoche." ?a necesita aprender que no todos los que parecen fuertes lo son siempre." Cuando entro con cuidado y lo encontr despierto, aunque an recostado en su lecho improvisado. Erik levant la mirada al escucharla entrar, su expresin tranquila pero atenta. Suri" dijo con voz grave y un leve toque de somnolencia. "?Todo bien?" recordando que le dijeron que estuvo casi 2 dias dormido. mi y Hada, arriesgaste tu vida." aldea, hubo demasiados problemas y sufrimiento porque la gente no supo dejar de lado las peque?as peleas." ella. Tal vez hay algo ms detrs de su enfado." portn de la . Es momento de arreglar esto, pens mientras se diriga a la caba?a de Mika. hace rato hacia el valle. Tom suministros para varios das y dijo que ira a cazar. No s cunto tiempo estar fuera. valle. Adems, si ya estaba en medio de la caza, interrumpirla podra ser peligroso. caba?a unos pasos en el interior. Al ver a Becca y Hada entrar su mirada mostr una mezcla de sorpresa y cautela, pero no dijo nada hasta que Becca se cruz de brazos frente a l. para muchos." Sacudi la cabeza suavemente, incmoda con la direccin de sus pensamientos. Unauthorized duplication: this narrative has been taken without consent. Report sightings. Suri y a mi? ?Por qu estuvo dispuesto a arriesgar su vida por nosotras?" dems de la aldea, un cari?o profundo y sincero que siempre haba asociado con la idea de familia. Pero con Erik era distinto, aunque no saba exactamente cmo. el no era lo mismo. s visto a Mika?" pregunt Becca sin rodeos. caba?a central donde Suri se haba marchado. hace rato en su caba?a. Pareca decidida , pero cuando supo que Mika no estaba, se fue sin decir mucho. las palabras de Erik dio en el clavo para que Suri quiera hablar con Mika. los das y la rutina en la aldea pareca volver a la normalidad. Las seguan con sus quehaceres diarios, y aunque la presencia de Erik ya no era una novedad, segua siendo un punto de inters para todas, especialmente por sus heridas y su recuperacin. el da anterior, Suri segua insistiendo en que deba descansar para no empeorar su estado. Cada vez que intentaba levantarse para ayudar con alguna tarea, Suri apareca como si tuviera un sexto sentido y lo devolva a su cama con firmeza. tratar de sobrevivir y esconderse de las guerrillas y atracadores, durante su tiempo en el bosque, la supervivencia diaria le mantena en movimiento. Ahora, pasar la mayor parte del da en cama le pareca un castigo. cocinar y las fogatas nocturnas. Cada una pareca tener un propsito claro, una tarea que cumplir, mientras l segua confinado en su rutina limitada. entrada cmo las trabajaban, salir a comer, y luego volver a su caba?a para descansar. Aunque agradeca la atencin, senta que la pasividad lo estaba consumiendo. su caba?a con la misma firmeza de siempre. de piel granderecuperarme rpido y recuperarse. con agua algunos jarrones de barro junto al ro, Erik apareci caminando despacio hacia ella. Su postura era menos rgida que das atrs, pero el peso de sus heridas segua evidente en sus movimientos. trabajo de inmediato y corri a sostenerlo, ayudndolo a volver a sentarse en una roca cercana. las chicas se enteraron de lo sucedido y no tardaron en reprender. una jarra. "Si sigues haciendo estas cosas, vas a empeorar tus heridas." puedas descansar," a?adi Hada, arqueando una ceja. "?Son todos los hombres as de tercos, o solo t?" hacia el fondo del valle, senta una punzada de tristeza. No se arrepenta de haber defendido a Erik durante la discusin con Mika; senta que era lo correcto, pero no poda evitar sentirse mal por la pelea que haba surgido entre ambas. el rbol , no pudo evitar expresar sus pensamientos. directamente. No porque hayas hecho algo malo, sino porque es importante mantener la paz entre ustedes. No vale la pena que algo as las divida." Ya pasaron dos semanas desde que Mika se fue al valle. Una ma?ana Erik abri los ojos, disfrutando de una sensacin desconocida de tranquilidad. Parpade para adaptarse a la suave luz que se filtraba entre las rendijas de la vieja caba?a y, con calma, se incorpor, estirndose. Por primera vez en mucho tiempo, haba dormido sin interrupciones caminando mas natural. ?Qu haces fuera tan temprano? ?No deberas descansar ms? varios dias que puedo decir que dorm realmente bien. ya podrs dormir tranquilo todas las noches dijo Hada, cambiando el tono a uno ms ligero, con una sonrisa que disimulaba su inquietud. cesta en la mano. quera pedirte un favor dijo, mirndolo con una mezcla de seriedad y entusiasmo. y varios sacos vac. sacosdasla caminata le sentio bien para fortalecer sus msculos y nervios, adems con sus zapatos puestos pareca avanzar sin poder parar tiempo de caminar, el bosque comenz a abrirse, revelando rboles altos y robustos, con ramas cargadas de frutos de colores vivos. Haba tonos de rojo, amarillo, violeta, e incluso azul, en formas que Erik nunca haba visto. con calma para que no se maltraten, se dio cuenta de que las chicas lo observaban con una mezcla de curiosidad y diversin. el racimo. Adems, esto es fascinante para m. Nunca haba visto frutas como estas. Becca, que estaba trepando otro rbol, lo mir desde arriba. aldea? y sacos y sacos estaban llenas, y el grupo decidi tomar un peque?o descanso bajo la sombra de los rboles. unas horas en el bosque frutal, Erik se detuvo un momento y mir a su alrededor, observando los rboles. No pudo evitar preguntarse quin habra plantado tantas variedades de frutas en un solo lugar. Las chicas eran demasiado jvenes para haberlo hecho, y la organizacin de los rboles indicaba una intencin y un cuidado que deban venir de generaciones anteriores. en un solo lugar. Parece como si alguien los hubiese trado de muy lejos. de la altura de Suri explic, con la voz suave. Fueron nuestros padres o sus padres de ellos quienes los plantaron, creyendo que estas frutas seran esenciales para el futuro. Queran que aprendiramos a cuidar de este lugar como ellos lo cuidaron para nosotras. Jaia mir al cielo y frunci el ce?o. lo ms alto dijo, se?alando los rayos que se filtraban a travs del follaje. Si salimos ahora, el calor ser insoportable, y en el campo despejado podra ser peligroso. descansemos y comamos algo. mas fresco. piel, observ el lugar . El bosque no solo era frondoso, sino que pareca dise?ado para momentos como El suelo estaba cubierto de hojas suaves, y los rboles ofrecan una sombra que bloqueaba casi todo el calor abrasador del exterior. morado intenso, con una textura suave y un aroma dulce. como las primeras que comi al inicio de la recoleccin. es casi idntico y podra hacer algo con esto. Quizs combinar los sabores las frutas de aqu. cercana y del suave murmullo del bosque. rpido y fcil. cerca, los miraron en silencio. Becca arque una ceja, mientras Hada desviaba la mirada con una peque?a sonrisa. Arlea, sin embargo, dej escapar un suspiro apenas audible. en medio camino cuando caiga la noche. una parte de la recoleccin en un saco, lo levant con facilidad. Aunque todava senta un leve tirn en su costado, su recuperacin era evidente, y ayudar le daba una sensacin de utilidad que agradeca. con su canasta a su medida, todava sonriente por los momentos que haban compartido. A su alrededor, las dems chicas empezaron a recoger sus propias canastas y utensilios. Hada fue la primera en notar algo. con este calor y no pareces cansado? Nosotras siempre terminamos agotadas dijo con tono de curiosidad. bajo el sol, tanto en el bosque como... bueno, en mi hogar. Y aqu el calor no me afecta tanto como a ustedes. se preocup por el futuro. El poder, la codicia, todo eso ha llevado a la humanidad al borde del colapso. Ahora todo est... en desgracia." Tendremos suficientes frutas para hacer jugos y quiz algo ms dijo Lera, emocionada mientras revisaba su canasta. ?Incluso podemos experimentar con algunos sabores nuevos! su disposicin. Aunque al principio haba dudado de su presencia en la aldea, no poda negar que estaba haciendo un esfuerzo sincero por integrarse y ayudar. l lugar de almacenamiento para guardar las frutas. Erik, acompa?ado por Suri, dej su carga en la peque?a despensa antes de dirigirse a su caba?a, listo para descansar despus de un da productivo. con las chicas. La aldea comenzaba a sentirse menos como un lugar extra?o y ms como un hogar. historia de terror. Lo prometiste hace das, ?o no? Jaia y sus hermanas dijeron que tambin se unirn. As que no hay escapatoria. el area de la fogata que haban encendido, donde las chicas ya haban colocado algunos troncos y pieles para sentarse. chicas de miedodijo Erik, levantando las manos para silenciar el murmullo de la peque?a multitud. Pero les advierto que es un que podra quitarles el sue?o. a pelculalleno de suspenso y misterio, combinando elementos que recordaba de historias antiguas con un toque de su propia imaginacin. Las chicas lo escucharon con los ojos abiertos de par en par, algunas abrazndose entre s cuando el relato se tornaba ms intenso. comenz a relatar la mas macabra ni?eza?adiendo partes de pelculas de miedo que haba visto con con mascara blanca sali de casa, armado solo con un cuchillo , y al dar el primer paso en la oscuridad..." dijo Erik, con una voz baja y misteriosa, mirando a las mujeres alrededor de la fogata, quienes lo escuchaban con atencin. El ambiente se volva cada vez ms tenso, a medida que Erik aumentaba la emocin de su relato. "Un rugido retumb en la noche, y las sombras se movieron hacia l... pero no era un . Era algo mucho peor..." o lleg, y justo cuando todos esperaban el clmax de la historia, un grito estridente rompi la tensin. Capítulo 11: "De la Confianza a la Innovación" ?Tiene que haber escapado! ?No? ?Mika! Est bien, est bien. ?Qu tal si me uno al cuento? dijo, sentndose junto a la fogata. ellas. Creo que es hora de descansar. Ma?ana ser otro da largo. Debe estar muerta de cansancio. Con las caceras, seguro no ha dormido bien en das. Vamos a seguirla. Est bien, pero si nos rega?a por no dejarla dormir, ser tu culpa. ?En serio vamos a hablar con ella ahora? Est muerta de sue?o. falda de pieles. Levant la vista al escuchar los pasos y arque una ceja. Queramos decirte algo antes de que te quedes dormida. ?Erik le pidi que se disculpara? S. Suri le haba contado sobre su discusin contigo, y l le dijo que no deba dejar las cosas as. Es por eso que corri a abrazarte y pedirte perdn en la fogata. ?Por qu Erik se metera en eso? Supongo que no esperaba que algo as pasara mientras estaba fuera. Han cambiado muchas cosas en estos das. ?En serio, Hada? ?Ese es tu comentario final? Solo digo la verdad. No me haba dado cuenta antes porque en la fogata no estuviste tan cerca, pero ahora... bueno, digamos que lo noto. Buenas noches, Hada. Y gracias por el "consejo". Vamos, dejemos que Mika descanse. caba?a todos los dasy lo que usaba de ropa interiorscuerpo s dems prendas cuerpo, sinti un alivio inmediato, como si el cansancio de l da se disipara con cada trazo. Comenz por su cuello y hombros, limpiando las marcas de sudor y suciedad acumuladas por los das de caza. sus piernas una vez limpia por completo Arlea. La vimos bastante cansada anoche. A case of content theft: this narrative is not rightfully on Amazon; if you spot it, report the violation. la caba?a acomodndose el cabello cuando not que Mika no estaba en la mesa comn. Las chicas desayunaban animadas con Erik, pero su ausencia era notable. Decidi buscarla, pensando que an estara descansando despus de los das agotadores que pas cazando. Trataba de ocultarlo con su top a las dems. a?os verdad? tratando de peinar su cabello . La verdad de esas palabras toc algo profundo en ella, algo que haba preferido dejar olvidado. y las extra?as. mejores amigas con las que cazaba antes de que todo cambiara. Esa bestia... no pude salvarlas. Estaba tan enfocada que no pude hacer nada por ellas. tuya. Y no importa lo que suceda, siempre puedes seguir adelante. No ests sola. ?os que estas son las nicas ovejas que conocemos. hueso rudimentario, y se acerc a una de las ovejas. Con movimientos giles y firmes, comenz a cortar la lana brillante. Mika y Alisha observaban desde un lado, mientras Erik, miraba con inters cada movimiento. el trabajo. Son ms dciles de lo que esperaba. o ultimo de la lana cortada. La colocaron en grandes sacos y la llevaron a una de las caba?as cercanas. Erik observaba con curiosidad, ayudando a transportar los sacos junto a Mika y Hada. gran cantidad de cargas. Con el calor apretando, las gotas de sudor caan por sus frentes, pero su entusiasmo no disminua. ella, que se acercaba con paso tranquilo pero decidido. Al llegar hasta ellos, Jaia observ los sacos con atencin. habilidoso. Si quiere lavar lana bajo este sol, que lo intente. por las limitaciones de la aldea, la idea de tener un colchn cmodo segua firme en su mente. Si algo haba aprendido de su abuel, era que un poco de paciencia y esfuerzo podan transformar incluso los materiales ms simples en algo extraordinario. trajo los sacos junto al agua cristalina que flua suavemente. Las chicas buscaron un rbol cercano con ramas amplias y frondosas, acomodndose en la sombra mientras Erik preparaba su espacio de trabajo. de lana que haba llevado consigo. acomodaba para trabajar. y troncos debajo como catre. Haba aprendido a lavar lana con su abuela, quien siempre le deca que la paciencia era clave para hacerlo bien. Sac una porcin y la extendi sobre una roca para que se secara al sol. de estomago en la suave hierba del suelo. Nunca pens que alguien pudiera encontrarle tanto valor a algo que siempre hemos quemado. n trado, dejando la otra mitad lista para continuar al da siguiente. Aunque cansado, la satisfaccin de ver el progreso lo mantena alerta. ?a, Erik se dej caer sobre las pieles de su cama, sintiendo el cansancio del da pesar sobre l. Sin embargo, la idea de dormir en un colchn de lana lo llenaba de ilusin. Si lo lograba, no solo l podra disfrutar de una cama ms cmoda, sino que tambin las chicas tendran algo mejor para descansar. Capitulo 12: Caminos de Cuidado y Confianza ?a apartada de todas. encontrndolo en situaciones incomodas o a medio vestir y con esta al menos les hacia recordar que deben llamar antes de entrar. trabajando otra vez, pens, dirigindose al lugar. la aldea y en adems esto no se necesita hacer mucho esfuerzo algo melo pides mas tarde o saco despus de comer, mientras ambos se sentaban a la mesa. El tema del proyecto qued suspendido por un momento, pero en la mente de Erik, la idea de hablar con Lera se convirti en la siguiente tarea importante. atarde la charla completamente. En el patio exterior del taller, Jaia y las gemelas, Jerut y Alisha, estaban entregando algunas herramientas de madera gastadas a Lera, quien las inspeccionaba con atencin. algn fallo en ella agreg Alisha con una sonrisa ligera. como era casi costumbre al estar juntas para jugarle bromas. The narrative has been illicitly obtained; should you discover it on Amazon, report the violation. de gemelas, se detuvo por un momento, inclinando la cabeza como si estuviera pensndolo. Luego sonri, ocultando cualquier se?al de vacilacin. de nuevo. de nuevo en nuestra trampa tarde o temprano. volvi a entrar para dejar las herramientas de las mayores en su mesa de trabajo. entrada de la caba?a de Lera, Erik not que estaba ms aislada que el resto de las viviendas. El lugar tena un aire funcional, con varias pieles al sol y algunos objetos improvisados esparcidos alrededor. Desde una ventana abierta sala un aroma peculiar, mezcla de cuero curtido y hierbas desconocidas. volviendo a salir ya con las manos libres. Aunque admito que a veces incluso yo necesito aire fresco. peque?o descanso ese momento. ?Qu los trae por aqu? es para un proyecto respondi Suri con entusiasmo. tus herramientas para algo indebido. algunas pieles y cueros, y finalmente algo en el fondo capt su atencin. Ah estaba la piel del lagarto gigante, ya trabajada, colgada en una pared como si fuera un trofeo. su cuerpo, y su mano fue instintivamente hacia la cicatriz en su costado , el recuerdo fsico de aquella feroz batalla. Su respiracin se torn pesada por un instante, casi como si reviviera el enfrentamiento. con Becca y Hada para vencerla, y aquel enfrentamiento haba dejado marcas tanto fsicas como emocionales. esa bestia la haba perseguido, un escalofro la recorri y, sin pensarlo, se aferr a l de Erik como si buscara proteccin. a que mataste , verdad? e lagarto fue... difcil olvidar algo as. aldea explic Erik. Son reptiles grandes, con escamas duras y dientes afilados. Hay , pero ninguna tan grande como este. aldea tienen criaturas as? pregunt Lera, intrigada. se acercaba a en u de trabajo. es para un proyecto. Algo grande, de unos hizo una pausa, tratando de buscar las palabras adecuadas. De unos dos metros de largo por uno y medio de ancho. izquierdo y luego extendi su brazo completamente hacia el lado. creo que teng algo de este tama?o. hacer nuestras ropas. cerca de Erik, observaba el rectngulo en el suelo con asombro. reparar la herramienta de hilado. de hueso afilados y retales de piel por todas partes. Adems encontramos esto tambin dijo, se?alando el objeto junto a la lanza. aco extra?o, pero supusimos que tena algn valor para ti, as que lo trajimos tambin. me ayudo bastante en el bosque dijo en voz baja, como recordando. experiencia haciendo una, as que hice lo mejor que pude. lanza y mir a Suri, quien le sonri para tranquilizarlo. la mochila, por ahora, la posibilidad de Antes de salir miro suN alistaba para salir del taller, Lera lo detuvo con un gesto de la mano. de la mochila. Me pareci curioso y pens que querras verlo. de metal. de metal? aldea, pero lo guard porque me recuerda hizo una pausa, su voz se volvi ms suave. Me recuerda a casa. material que mencionaste antes, ?verdad? especie de roca muy especial. No es comn encontrarlo, pero se puede trabajar y moldear para muchas cosas tiles. l trabajo con metal los hizo. y dura piel del lagarto. Aunque los haba visto en accin, seguan resultndole inquietantes. cerca de ellos, dio un paso adelante, extendiendo una mano para tocar uno de los cuchillos. Hace mucho tiempo que no haba visto algo tan bien hecho. Pero, como le dije a Suri, hay que usarlos con cuidado. Lera. pudiramos encontrar algo de metal y tuviramos las herramientas necesarias, podra intentar trabajar, pero es un proceso complicado. metindolo en un rincn bien protegido. cuchillos le haca pensar en todo lo que an no entenda de este lugar. ella saba muchas cosas. Ms de las que cualquiera podra imaginar. ella saba mucho. Siempre deca que haba aprendido todo de su madre y de su abuela. Pero lo que ms aprendimos de ella fueron su paciencia y sus ideas para resolver problemas. ella, era una excepcional. Es una lstima que ya no est. Me hubiera encantado conocerla. Estoy seguro de que saba cosas que yo tambin podra haber aprendido Quizs hasta cosas ms tiles . le?a, los vio salir del taller. Not las expresiones apagadas de Erik y Suri. Intrigada, decidi acercarse al taller despus de que desaparecieron por el sendero. saco grande. Intent explicarme con medidas, pero no entend mucho. Segn l, algo llamado "metro" se mide de un hombro al brazo extendido. Era muy especfico con el tama?o. que vea en mucho tiempo y raro. Me dijo que estn hechos de metal y que trabajar con eso es muy complicado. Segn l, es algo difcil de encontrar y trabajar. piel que haba quedado sobre la mesa. Aunque, conociendo a Erik, seguro ya est ideando una solucin diferente. saco extra?o. Dice que se llama hebilla y que es dematerial llamado "metal". Segn l, la mochila, pero pareca ms nostlgico que otra cosa. Ah, y Mika estuvo observando todo con esos ojos de cazadora que tiene. Siempre alerta, como si Erik fuera a hacer algo raro con nosotras. a la aldea del taller de Lera, el silencio que los envolva era ms pesado de lo habitual. Erik caminaba despacio, con la mirada perdida en el suelo, como si estuviera en otro mundo. Sus hombros, que normalmente estaban erguidos y llenos de determinacin, ahora parecan hundidos bajo un peso invisible. ?os poda dar, mientras las gemelas hilaban lana con movimientos rpidos y coordinados. con Lera. Quera pieles, pero no haba suficientes en el taller de Lera. Pens que tal vez ustedes podran ayudar. colocarlas en el suelo, formando un rectngulo que representaba el tama?o del proyecto de Erik. un saco grande, pero estoy segura de que es algo importante. Erik siempre est pensando en . rectangulo improvisado en el suelo, mientras Jerut y Alisha observaban con curiosidad. formado. hilo. Ms de lo que usamos, en realidad dijo Jaia, sonriendo. Especialmente porque Lera nunca quiere trabajar con ella. Siempre se queja de que lleva demasiado tiempo. chica tiene la paciencia de un cachorro. contento y agradecido. en sus pensamientos. Mika estaba de pie, apoyada contra la pared, observndolo con los brazos cruzados. Aunque no era de las que solan entablar conversaciones, el estado pensativo y callado de Erik era demasiado evidente como para ignorarlo. movi la cabeza, sorprendido por el tono tranquilo de Mika. Ahora ests no s, ms callado. centro su mirada a Mika. Tu proyecto? pregunt Mika con un toque de irona, intentando aligerar el ambiente. se abri con ella. al verlas tan unidas como familia y compartir con ustedes. Extra?o mi hogar, mi familia Y aunque estoy agradecido con ustedes, no dejo de sentirme como un intruso. un tiempo all hasta que mis abuelos me encontraron y me llevaron con ellos. Fueron buenos conmigo, pero nunca pude dejar de extra?ar a mi familia. mientras sobreviva en el bosque, aunque el vaco nunca desaparece del todo. mucho tiempo, antes de que aparecieras. Fue un lagarto ms peque?o que el que enfrentamos contigo, pero igual de peligroso. No tuvimos suerte esa vez. embosco mientras estbamos del bosque. Mika hizo una pausa, su expresin endurecindose. No sobrevivieron. mis compa?eras. retiro su mano de su top, fingiendo que no haba pasado nada, mientras Erik se pona de pie, sorprendido por la energa de Suri. Jaia y sus hermanas quieren ayudartedijo Suri, gesticulando con entusiasmo. Capitulo 13: "Un Día de Nuevos Lazos " El sol ya comenzaba a inclinarse en el cielo, lanzando sombras largas sobre el suelo de la aldea. Erik caminaba detrs de Suri, con Mika a su lado, ambos en silencio. La conversacin que haban tenido antes, cuando Mika le haba hablado sobre las prdidas que haba sufrido y cmo ella tambin haba vivido tragedias, segua rondando en la mente de Erik. El peso de esas palabras le dejaba una sensacin extra?a, como si algo se hubiera desbloqueado en su interior. l tambin haba perdido mucho, pero escuchar a Mika le haba dado una nueva perspectiva sobre el dolor, el duelo y la resiliencia. Mika, por su parte, caminaba con ms calma que antes. Aunque an era desconfiada por la naturaleza, su mirada hacia Erik haba cambiado. Despus de escuchar sus palabras, comprendi mejor lo que haba vivido, lo que haba perdido, y la forma en que su dolor lo haba moldeado. Ya no lo vea solo como un extra?o, sino como alguien que, al igual que ella, haba pasado por momentos difciles. Esa conversacin, aunque breve, haba abierto una puerta a una nueva comprensin. Mika se dio cuenta de que, en el fondo, Erik no era tan diferente a ella. Ambos llevaban cicatrices, que quizs no siempre se vean, pero que se sentan profundamente. Mientras caminaban, un pensamiento pas por la mente de Mika: tal vez su desconfianza era un reflejo de su propio miedo, el miedo a abrirse a alguien ms. Sin embargo, ahora algo en su interior le deca que no deba juzgarlo tan rpido. Si bien no poda olvidar todo lo que haba escuchado sobre l, la verdad era que Erik haba demostrado ser una persona de accin, no solo de palabras. Erik, al sentir la mirada de Mika en l, la observa con curiosidad. Aunque no poda leer lo que pasaba por su mente, algo en su actitud le deca que algo haba cambiado. Ya no era la misma Mika reservada de antes, ni la que lo vigilaba constantemente. Haba algo ms, algo ms cercano a una aceptacin silenciosa. "Suri tiene razn", dijo Mika despus de un rato, rompiendo el silencio. "Jaia y sus hermanas seguramente tendrn una solucin . No hay necesidad de complicarse". Erik ascendiendo, sintiendo que una peque?a sonrisa aparece en su rostro. La idea de que Mika ahora se dirigiera hacia l con un tono ms relajado le daba algo de alivio. Al menos, las cosas parecan estar mejorando entre ellos. Pero saba que an quedaba mucho por aprender, tanto sobre la aldea como sobre ellos mismos. "Gracias, Mika", respondi en voz baja. - "Lo aprecio." Mika, al escuchar la gratitud en su voz, se sorprendi a s misma por la forma en que, sin darse cuenta, comenzaba a confiar un poco ms en l. Era como si su muro de desconfianza comenzara a desmoronarse, lentamente, sin forzar nada. No era que se hubiera olvidado de sus reservas, sino que algo en su interior haba comenzado a suavizarse. Quizs no sea tan malo que sea parte del grupo, de la aldea. Mientras avanzaban hacia la caba?a de Jaia y sus hermanas, Mika observaba de reojo a Erik. Esta vez, no lo vea como un simple extra?o o una amenaza. En cambio, vea a alguien que estaba dispuesto a aprender y a compartir, alguien que tambin cargaba su propio peso, y que, al igual que ella, buscaba encajar en un mundo que pareca tan diferente del suyo. La caba?a de las mayores estaba tranquila, Jaia, Jerut y Alisha estaban sentadas en sus posiciones habituales, hilando y tejiendo la lana con la misma destreza que mostraban todos los das. El sonido del huso girando y el movimiento de las manos de las mujeres era todo lo que se escuchaba en el espacio, creando una atmsfera de concentracin y armona. Erik y Suri llegaron, Suri se acerco de ellas, mientras Erik se mantena algo apartado, observando el trabajo de las mujeres. Mika, que los haba seguido hasta la caba?a, se sent un poco ms alejada, sin acercarse demasiado. Mientras tanto, Suri se sent a su lado, comenzando a hablar en voz baja con Mika sobre cosas cotidianas, mientras Erik aprovechaba la oportunidad para acercarse a las mayores. Cuando vio que Mika no estaba prestando atencin y Suri se encontraba tranquila, Erik decidi aprovechar ese momento para hablarles en privado. Necesito hacer una funda como un gran saco, murmur Erik, sin levantar mucho la voz, para que solo ellas pudieran escucharlo. Las gemelas levantaron la vista hacia l, esperando a que se explicara mejor. Erik se sent con una ligera tensin en los hombros y continu. Es para un proyecto, algo que ayudar mucho. explicando el tama?o necesario y dicindoles para que ser. Suri, que escuchaba atentamente a Mika, no not la conversacin entre Erik y las mayores, sumida en su propia charla. Jaia, al escuchar lo que Erik peda, no pareci sorprendida, pero sus ojos mostraron una comprensin inmediata. ?Una funda para eso, de lana? Eso es un proyecto grande. Entendemos lo que pides no es sencillo, pero si lo que necesitas es lana, tenemos bastante. Lo que ms nos costar ser tejerla. Pero si ests dispuesto a esperar, podemos hacerlo. Jerut, que no haba hablado an, observ a Erik con una mirada calma. Lo que haces es innovador, lo entendemos. Y si es lo que necesitas, estamos dispuestas a ayudarte. Erik suspir con alivio, agradecido por su comprensin. Gracias, de verdad. No quiero que las dems lo sepan por ahora. No es que no confe en ellas, es solo que este proyecto es algo bueno ser la primera vez que lo haga y no quiero darles falsas esperanzas. Alisha asinti lentamente. No te preocupes. Lo haremos en secreto. Pero tendrs que ser paciente. Este trabajo llevar su tiempo. Tenemos suficiente hilo de lana, pero el proceso de tejerlo y darle el tama?o que pides nos tomar varios das. Erik, aliviado, asinti y sonri, agradecido por su disposicin. Lo que me preocupa es que no s con qu ms podra hacerlo si no logramos reunir suficiente lana. Si hay algo que podamos usar, estoy dispuesto a ayudar en todo lo que pueda. Jaia levant una mano tranquilizadora. No te preocupes por eso. Lo que necesitamos, lo tenemos. Aunque, como ya te dijimos, esto llevar tiempo. Erik asinti y mir a Suri, que segua conversando animadamente con Mika, sin darse cuenta de lo que ocurra a su alrededor. Por un momento, se permiti relajarse, sabiendo que al menos el proyecto que tanto deseaba tomara forma. Sin embargo, mientras las mayores continuaban hilando y hablando entre ellas sobre los detalles del trabajo, Erik pens en el largo camino que le quedaba por recorrer. El proyecto an estaba en pa?ales, y aunque las mayores lo ayudaran, no sera algo rpido ni fcil. Pero lo que senta, ms all de las dificultades, era una mezcla de emocin y esperanza, por fin logrando algo que podra ayudar a todos. Mientras tanto, Mika, an sentada a distancia, segua vigilando con una mirada intensa, sus pensamientos divididos entre la cautela y la curiosidad. Sin saberlo, observaba cmo Erik comenzaba a crear una peque?a pieza de su propio hogar, mientras l, a su manera, les confiaba su secreto a las mayores. Despus de discutir los detalles del proyecto con Jaia y las gemelas, Erik agradeci nuevamente su disposicin y se despidi de ellas. Suri lo sigui con una sonrisa tranquila, aunque se notaba algo intrigada por la conversacin en murmullos que haba tenido con las mayores. Mika, como siempre, caminaba detrs de ellos, silenciosa pero alerta, manteniendo una distancia prudente. Al acercarse al centro de la aldea, Erik not a Becca y Hada con grandes canastas en las manos, hablando animadamente entre ellas. Ambas parecan listas para salir de la aldea, con la energa caracterstica que siempre mostraban cuando tenan alguna tarea fuera de lo comn. "?Van a algn lado chicas?" pregunt Erik al acercarse. Becca levant la vista y sonri. "Vamos al bosque frutal. Hay que recolectar frutas frescas para los prximos das. Con este calor, algunas ya estn pasndose y no queremos que se desperdicien." Hada, por su parte, ajust la canasta que llevaba en el brazo y agreg con una sonrisa juguetona: "Adems, siempre encontramos cosas interesantes. ?Qu dices, Erik? ?Te animas a venir? Ms manos nunca sobran." Erik dud por un momento, pensando en la conversacin con las mayores y el tiempo que tomara su proyecto. Sin embargo, la idea de ayudar a las chicas y de explorar ms del bosque frutal le resultaba atractiva. "Claro, puedo ayudarles," respondi con una ligera sonrisa. "Adems, caminar un poco ms no me vendr mal." Suri, al escuchar esto, pareci debatir si unirse o no, pero finalmente dijo: "Yo ir a ayudar a Arlea. Pero no tarden mucho, que hace calor y las frutas se da?an rpido si no se cuidan." Mika, que hasta entonces haba permanecido callada, frunci el ce?o. "Ir tambin." Hada alz una ceja, claramente sorprendida. "?T? ?Desde cundo a la cazadora le interesa recolectar frutas?" "No me interesa," respondi Mika con franqueza. "Pero alguien tiene que vigilarlo." Erik solt una peque?a risa, comprendiendo a Mika. "Est bien, Mika. Como quieras. Mientras no me digas qu hacer todo el tiempo, podemos manejarlo." Mika cruz los brazos, sin decir nada ms, mientras Becca y Hada intercambiaban miradas, conteniendo una carcajada. Erik caminaba en silencio al principio, escuchando las conversaciones de Becca y Hada, quienes parecan competir para ver quin encontraba las frutas ms raras o las ms dulces. Mika, por su parte, segua caminando detrs de Erik, siempre observndolo con atencin. Cuando llegaron al bosque frutal, Erik se sorprendi nuevamente por la abundancia de frutas que colgaban de los rboles. Desde peque?os frutos rojizos hasta grandes frutas amarillas, el lugar pareca un paraso para la recoleccin. "Comencemos aqu," dijo Becca, se?alando un grupo de rboles bajos cargados de frutas naranjas. "Esas estn casi maduras." Hada dej su canasta en el suelo y comenz a recoger con rapidez. "?Y estas son mis favoritas! Son perfectas para los jugos y antes de dormir." Erik tom una canasta y empez a ayudar, intentando seguir el ritmo de las chicas. Mientras trabajaba, observ cmo Mika, aunque participaba, se mantena ms alerta que involucrada en la tarea. "?Siempre ests as de vigilante?" le pregunt Erik con una sonrisa, mientras colocaba unas frutas en la canasta. Mika lo mir de reojo, pero antes de que pudiera responder, Becca intervino. "?Oh, ni te molestes en preguntarle, Erik! Mika siempre est as. Es como una cabra: siempre en alerta." "Es mejor ser una cabra que una oveja distrada," replic Mika sin perder la compostura, aunque Becca estall en carcajadas. Mientras Erik recoga frutas junto con las chicas, su atencin comenz a desviarse hacia una zona ms densa del bosque frutal. Los rboles all se vean distintos: ms altos, con hojas de un verde oscuro y ramas que parecan entrelazarse. Haba frutas peque?as colgando en racimos, de colores ms apagados en comparacin con las vibrantes tonalidades del resto del bosque. Curioso, Erik se?al hacia esa direccin. "?Y qu hay de esas frutas? ?Por qu no las recolectan?" Becca hizo una mueca inmediata. "Oh, no. Esas son horribles. Algunas saben demasiado amargas que no puedes ni tragarlas." Hada a?adi, con un gesto de disgusto: "S, intentamos probarlas hace mucho tiempo, pero todas terminamos escupiendo. Esa zona ni siquiera vale la pena." Erik arque una ceja, intrigado. "?Y si no son tan malas? Tal vez podran servir para otra cosa." Mika, que estaba vigilando ms que participando, interrumpi. "Si las probamos y no nos gustaron, ?por qu insistes? Son una prdida de tiempo." "Tal vez," admiti Erik, sin desanimarse, "pero creo que vale la pena echar un vistazo. Quizs tengan algn uso. Si no, al menos lo sabr por m mismo." Hada se encogi de hombros, divertida. "Pues ve, si quieres. Pero no esperes que te sigamos. Yo paso." Becca asinti, rindose. "S, yo tampoco quiero sentir ese sabor otra vez. Fue suficiente con la ltima vez." Mientras las chicas continuaban llenando sus canastas, Erik decidi caminar hacia la zona prohibida. A medida que se adentraba en el rea, not que el aire era ms fresco y que el suelo estaba cubierto de una capa gruesa de hojas cadas. Los rboles parecan ms antiguos, con troncos nudosos y races que se extendan como dedos sobre la tierra. Mientras se adentraba en la zona menos explorada del bosque frutal, sus sentidos permanecan alerta. Las hojas crujan bajo sus pies, y el aroma ligeramente agrio en el aire le confirm que estaba cerca de los rboles con las frutas descartadas por las chicas. Al llegar, se detuvo bajo uno de los rboles ms frondosos y observ los racimos colgantes de frutas de colores apagados. Tom una de las frutas amarillas ms peque?as entre sus manos, examinndola con cuidado. No poda simplemente morderla sin ms. Su tiempo en el bosque le haba ense?ado que no todas las cosas que parecen inofensivas lo son. As que, en lugar de probarla directamente, us una rama algo afilada para hacer un peque?o agujero y dejar que unas gotas del jugo cayeran sobre el dorso de su mano. Lo observ por varios segundos, atento a cualquier reaccin. "Nada inmediato... parece seguro." Murmur para s, pero al levantar la vista, se encontr con Mika observndolo desde una distancia prudente, sus ojos fijos en l. "?Qu ests haciendo?" pregunt, sin ocultar la curiosidad en su tono. Erik sonri levemente. "Revisando si es seguro. No voy a probar algo que podra ser venenoso sin antes asegurarme de que no afecte la piel. Prefiero evitar problemas." Mika arque una ceja, cruzando los brazos. "?Y esa precaucin te ha salvado antes?" "Varias veces," admiti Erik, recogiendo otra fruta, esta vez de un tono verde intenso. "Cuando viva en el bosque, aprend que algunas plantas reaccionan en la piel rpido si son peligrosas. Picazn, ardor, o incluso un cambio de color. Esto me da una idea antes de arriesgarme." Mika lo mir en silencio por un momento, como si estuviera procesando algo. Finalmente, dej escapar un leve suspiro. "Al menos no eres un idiota temerario. Eso es bueno." Con la seguridad de que las frutas no parecan causar una reaccin en la piel, Erik decidi dar el siguiente paso. Probando un peque?o trozo de la fruta amarilla y lo acerc a sus labios, probndolo con cautela. La acidez fue inmediata, haciendo que cerrara un ojo instintivamente. "?Definitivamente sabe como un limn!" dijo con una mezcla de sorpresa y satisfaccin. "Intenso, pero til. Esto podra servir para cocinar." pensando en que comidas usarla muy bien. Tom la otra fruta, esta vez una verde ms grande, y repiti el proceso de probar el jugo en su mano. Mika segua observndolo, esta vez sin moverse. Cuando Erik mordi un peque?o trozo, su expresin cambi de inmediato: sus labios se fruncieron y sus cejas se levantaron. "?Qu?" pregunt Mika, dando un paso ms cerca. "Es... salada. Muy salada," explic Erik, pasndose la lengua por los labios. "Casi como si estuviera hecha de pura sal." Mika lade la cabeza, todava escptica. "?Y eso te parece til tambin?" Erik se encogi de hombros, guardando las frutas en sus bolsillos. "No lo s todava. Pero incluso las cosas que parecen intiles a veces encuentran un propsito. Tal vez estas frutas sean uno de esos casos." Cuando Erik volvi al grupo, Mika lo sigui de cerca, su mirada an fija en l, como si intentara descifrarlo. Becca y Hada levantaron la vista de sus canastas al verlo regresar con algunas frutas en la mano. "?Y? ?Te convencieron esas frutas horribles?" pregunt Hada con una sonrisa burlona. "Depende de cmo lo veas," respondi Erik. "No s si sean comestibles como tal, pero pueden tener otros usos." Becca hizo una mueca, recordando su experiencia con esas frutas. "Dudo mucho que algo tan desagradable tenga utilidad." Hada se ri, dndole un codazo. "Djalo so?ar. Si alguien puede encontrarle un uso til, ser l." Mientras las chicas continuaban su conversacin, Mika permaneci callada. Su mirada segua analizndolo, pero ya no con la misma desconfianza de antes. Ahora, haba una chispa de reconocimiento en sus ojos, como si su comportamiento metdico y reflexivo hubiera tocado algo en ella. Erik, por su parte, con la mente ocupada en las posibilidades de su descubrimiento y en las miradas de las chicas que lo rodeaban. El da avanzaba entre risas y trabajo, mientras el grupo recolectaba frutas bajo la luz del sol. Becca y Mika se mantenan concentradas, evaluando cada fruto antes de colocarlo en sus canastas, pero Hada, siempre inquieta, buscaba algo ms emocionante. Haba comenzado a trepar en un rbol cercano, balancendose entre las ramas y disfrutando de la altura. "Hada, deja de jugar y concntrate. Esto no es un juego," le advirti Becca desde el suelo con tono severo. "Tranquila, Becca. No voy a caer. Mira," respondi Hada, dndose impulso para alcanzar una rama ms alta. Erik, que estaba revisando las frutas recolectadas, debajo del rbol donde estaba Hada, alz la vista y frunci el ce?o. "Hada, ten cuidado. Las ramas no siempre son seguras," le advirti. Hada simplemente le sonri desde arriba. "No te preocupes tanto, Erik. Soy gil, como un..." Un fuerte crujido interrumpi su frase. La rama bajo sus pies cedi, partindose en un instante. Con un grito, Hada cay hacia el suelo, incapaz de sujetarse a tiempo. Erik sin pensarlo, se puso de pie con la mirada hacia arriba, extendiendo los brazos para atraparla antes de que impactara contra el suelo. El peso de Hada lo hizo tambalearse, y ambos cayeron al suelo, con Erik amortiguando la cada con su cuerpo. En el proceso, las manos de Hada, que buscaban algo a lo que aferrarse, rasgaron accidentalmente la tnica del torso de Erik, dejando expuesto su pecho. Por un momento, el tiempo pareci detenerse. Hada, an sobre Erik, sinti el calor de su cuerpo, los latidos de su corazn acelerado y la firmeza de sus msculos. Su rostro se encendi de inmediato, un rubor evidente cubriendo sus mejillas. "?Ests bien?" pregunt Erik, con la respiracin algo agitada pero el rostro tranquilo. Hada asinti rpidamente, incapaz de mirarlo directamente. "S... gracias. Otra vez..." Becca y Mika llegaron corriendo al lugar. Becca fue la primera en hablar. "?Hada? ?Ests bien? ?Qu pas ahora?" "Se rompi la rama..." murmur Hada mientras se levantaba torpemente, con ayuda de Erik. Becca observ el desgarrn en la tnica de Erik y no pudo evitar comentar con una sonrisa traviesa. "Parece que Hada tambin se llev algo ms en su cada." Erik baj la mirada y vio el da?o en su tnica, soltando un suspiro. "Es solo ropa. Lo importante es que Hada est bien." Mika, cruzada de brazos, observ la escena con una mezcla de reproche y preocupacin. "Esto es exactamente lo que pasa cuando juegas en lugar de trabajar. ?Cuntas veces van a tener que salvarte, Hada?" Hada baj la cabeza, claramente avergonzada. "Lo siento..." murmur, lanzando una mirada fugaz a Erik antes de apartarla rpidamente, todava ruborizada. Mientras Mika y Becca regresaban al trabajo, Erik revis su tnica desgarrada y se encogi de hombros, ponindose de pie. Hada, an visiblemente nerviosa, se acerc lentamente. "Gracias, Erik. Esta es la segunda vez que me salvas," dijo en voz baja. Erik sonri, sacudiendo un poco el polvo de su ropa. "No tienes que agradecerme. Solo ten ms cuidado." poniendo una mano sobre un hombro de ella. Hada asinti, y aunque trat de mantenerse seria, su mirada volva involuntariamente al torso de Erik, an visible bajo la tnica rasgada. Su corazn lata con fuerza, y no poda evitar recordar el momento en que estuvo encima de el, tan cerca, como la vez que lo abrazo en el ataque del lagarto. Desde la distancia, Mika observaba con atencin, su mirada pasando de Hada a Erik. Aunque segua desconfiando de l, no poda ignorar que, una vez ms, haba demostrado su disposicin para protegerlas. El rasgn en la tnica de Erik, combinado con el calor del da y el trabajo en la recoleccin, hizo que finalmente terminara de romperse completamente. Observ la piel desgarrada con resignacin antes de enrollarla y dejarla cerca de su canasta y tratar de arreglarla mas tarde. "Bueno, parece que esto ya no sirve," coment con un tono despreocupado. Se qued de pie con el torso desnudo, dejando al descubierto sus msculos definidos por el tiempo de supervivencia en el bosque y marcados con cicatrices que contaban historias de encuentros peligrosos. Las vendas que cubran sus costillas lastimadas estaban ya casi innecesarias, pero todava las llevaba, una ltima proteccin mientras terminaba de recuperarse. Con movimientos tranquilos, volvi a centrarse en la tarea de recolectar frutas, como si nada hubiera cambiado. Sin embargo, para las chicas, la escena era diferente. Becca fue la primera en notar el cambio, detenindose a mitad de llenar su canasta. "Vaya, parece que ahora s se nos puso serio el calor," brome, aunque su mirada permaneci fija en Erik por ms tiempo del necesario. Hada, que segua un poco nerviosa tras el incidente del rbol, lo mir de reojo mientras finga buscar frutas. El rubor en sus mejillas era inconfundible. Mika, por su parte, se mantuvo seria, pero incluso ella no pudo evitar sonrojarse al verlo nuevamente, sin que ninguno sepa que lo haba visto antes y notar las cicatrices que surcaban su torso y en la espalda baja. Le recordaban las suyas propias, aunque en Erik parecan hablar de una vida mucho ms dura de lo que haba imaginado. Erik, al darse cuenta de las miradas, arque una ceja. "?Qu pasa? ?Es por las cicatrices? No son gran cosa, solo cosas de la vida en el bosque." Becca ri nerviosa, apartando la mirada rpidamente. "No, no es eso. Es solo que... " El silencio incmodo se asent por un momento, roto solo por el canto de los pjaros y el crujir de las hojas bajo sus pies. Mientras trabajaban, las chicas se dieron cuenta de que su percepcin de Erik estaba cambiando. Ya no era solo el extra?o que haba llegado de repente, herido y necesitado de ayuda. Era alguien fuerte, capaz, y claramente marcado por una vida diferente a la suya. Hada, intentando romper el silencio, se acerc con una peque?a sonrisa. "?De verdad te hiciste esas cicatrices solo en el bosque? Algunas parecen... bastante antiguas y profundas." Erik asinti, su expresin relajada. "S, la mayora son de animales. Otras son de accidentes cuando era mas peque?o. Es lo que pasa cuando tratas de sobrevivir solo y dependes de ti mismo para todo." Mika, aunque permaneca en silencio, no dejaba de observar. A diferencia de las dems, su mirada no era solo de curiosidad o sorpresa, sino de algo ms complejo. Cada vez que vea a Erik interactuar con las chicas, pensaba en cmo l haba enfrentado tanto dolor y soledad, y en cmo, a pesar de ello, estaba aqu, ayudndolas. Al final de la recoleccin, las canastas estaban llenas, y Erik cargaba la mas pesada, dejando a las chicas las ms ligeras. Mientras caminaban de regreso al centro, las miradas de las tres chicas seguan desvindose hacia l de vez en cuando.This story has been taken without authorization. Report any sightings. Hada caminaba un poco ms cerca de Erik, como si su presencia le ofreciera una sensacin de seguridad. Becca, ms reservada, llevaba su canasta al hombro, pero segua lanzando miradas curiosas a su espalda. Mika, siempre ms distante, caminaba en silencio, pero dentro de s reflexionaba sobre lo que haba visto. Para las chicas, esa tarde en el bosque no solo haba sido una jornada ms de recoleccin. Sin darse cuenta, Erik comenzaba a ocupar un lugar diferente en sus pensamientos, uno que ni siquiera ellas comprendan del todo. Mientras caminaba hacia la aldea junto a las chicas, Erik observ las cicatrices que surcaban su pecho. Algunas, saba, eran marcas de su tiempo en el bosque, luchando contra animales y sobreviviendo a los desafos de un mundo extra?o. Pero otras... las de su espalda eran un recuerdo cruel de su vida temprana en la Tierra. Haba vivido desde ni?o en conflictos, antes de ser transportado a este lugar, enfrentando una guerra que pareca no tener fin. Cada marca le recordaba no solo el peligro, sino tambin la prdida y el caos que haban formado parte de su vida temprana. Ahora, en medio de este nuevo mundo, esas cicatrices eran una conexin silenciosa con el pasado que an no poda compartir. Saba que tarde o temprano tendra que contarles la verdad. Las mujeres de la aldea lo trataban con confianza creciente, y aunque todava perciba la desconfianza de Mika, las dems lo vean casi como uno de los suyos. Pero, ?Cmo explicar que no era de este mundo? La idea de revelarles todo de golpe lo incomodaba. ?Lo creeran? ?O pensaran que estaba loco? Pens en hacerlo de forma gradual, contndoles como si fuera un cuento. "Tal vez pueda empezar con algo peque?o," pens mientras observaba a las chicas interactuar entre ellas. "Hablarles de un lugar lejano, de cosas que nunca han visto. Poco a poco, ir construyendo la verdad." Las palabras estaban ah, formndose en su mente, aunque an no saba cmo comenzar. Mientras pensaba en ello, not que Hada lo miraba de reojo, todava un poco ruborizada desde el incidente en el rbol. Becca pareca ms relajada, pero sus ojos seguan cayendo ocasionalmente sobre el. Mika, como siempre, permaneca seria, aunque l saba que lo observaba con atencin. "No puedo mantenerlo en secreto para siempre," reflexion. "Pero por ahora, dejar que confen en m por lo que hago aqu, no por lo que fue all." Las cicatrices, tanto las visibles como las invisibles, eran parte de su historia. Y aunque an no estaba listo para compartir todo, el deseo de hacerlo algn da creca con cada interaccin que tena con ellas. Mientras el sol comenzaba a esconderse tras las monta?as, el cielo se te?a de tonos clidos que lentamente daban paso a la frescura de la noche. Erik caminaba detrs de las chicas, cargando su canasta repleta de frutas que haban recolectado. El ambiente se llenaba de los sonidos suaves del valle que despertaba en la penumbra, y una brisa ligera traa consigo el aroma fresco de la vegetacin. Hada, con su energa inagotable, segua adelante, bromeando con Becca sobre quin haba recogido ms frutas. Mika caminaba un poco ms apartada, lanzando de vez en cuando miradas rpidas hacia Erik, mientras finga que no le importaba. En ese momento, con la tenue luz de la noche envolvindolas, Erik las mir como si las viera por primera vez. La luz de las tres lunas, que apenas comenzaban a asomarse, daba un resplandor casi mgico a sus rostros. El cabello de cada una pareca brillar con un suave resplandor, el cabello casta?o de Hada y Mika con un resplandor dorado, el cabello negro de Becca con reflejos azulados y sus expresiones relajadas, despus de un largo da de trabajo, les daban un aire natural y cautivador. "Son tan guapas..." pens Erik, sintiendo cmo esa idea lo golpeaba con ms fuerza de lo que esperaba. Haba notado antes su atractivo, pero ahora, al verlas en este contexto, lejos de la seriedad del trabajo y envueltas en la tranquilidad del atardecer, la belleza de cada una le result an ms evidente. Hada, con su sonrisa despreocupada, irradiaba una alegra contagiosa, incluso cuando tropezaba con las races del camino. Becca, serena y fuerte, caminaba con una gracia que no haba notado antes. Mika, aunque siempre pareca mantener una barrera entre ellos, tena una intensidad en su mirada que lo intrigaba cada vez ms. Por primera vez, se permiti admirarlas sin reservas. Cada una era nica, con una belleza distinta que iba ms all de lo fsico. Era algo en su forma de ser, en su manera de interactuar con el mundo y entre ellas, lo que las haca tan especiales. Mientras continuaban el camino hacia la aldea, Erik no pudo evitar una sonrisa. Estas chicas, que haban comenzado siendo casi desconocidas para l, estaban empezando a ocupar un lugar importante en su vida. No solo eran hermosas por fuera, sino tambin por dentro, con una fortaleza y un espritu que admiraba profundamente. "Tal vez es por eso que siento este cari?o creciendo en mi interior," pens mientras la aldea empezaba a aparecer a lo lejos, iluminada por peque?as piedras brillantes que marcaban el camino de regreso. A pesar de su pasado y de las heridas que an cargaba, senta que, poco a poco, estaba encontrando algo que vala la pena proteger. Erik no pudo evitar que su mente divagara hacia las otras mujeres que haba conocido en este extra?o mundo. Arlea y Lera, aunque no estaban presentes en ese momento, tambin aparecieron en sus pensamientos. Arlea, con su carcter amable pero tmido, siempre pareca evitar mirarlo directamente, especialmente despus del incidente en la fogata. No poda evitar encontrar encantadora esa mezcla de nerviosismo y dulzura en su comportamiento. Adems, tena que admitir que su fsico no pasaba desapercibido, y en especial su pronunciada zona frontal le llamaba la atencin ms de lo que quera admitir. Aunque rpidamente se reprochaba a s mismo por pensar de esa manera, no poda evitarlo. Lera, por otro lado, tena un aire completamente diferente. Su creatividad y entusiasmo por la confeccin y fabricacin lo fascinaban. Siempre estaba llena de ideas, incluso si algunas parecan un poco alocadas. Haba algo en su mirada brillante y en su coleta de caballo alta, le daba un encanto nico, algo que encontraba refrescante y contagioso. Pero entre todas, Suri tena un lugar especial en su corazn, aunque de una manera diferente. Cada vez que la vea, no poda evitar pensar en alguien que haba conocido hace mucho tiempo. Suri, con su energa juvenil y sus constantes intentos por ayudarlo, le recordaba tambin a sus hermanas a esa parte de su vida que haba perdido. La vea como una hermanita menor, alguien a quien proteger y guiar, y ese sentimiento creca con cada interaccin que tenan. Sus pensamientos tambin se dirigieron a Jaia y las gemelas. Para l, eran figuras de sabidura y experiencia, un ancla en este nuevo mundo. Las chicas las vean como madres adoptivas, Erik comenzaba a sentir algo similar, como si fueran las madres o tas que nunca tuvo despus de perder a sus padres. Jaia, con su paciencia y calidez, irradiaba esa sensacin de hogar que haca tiempo no experimentaba, mientras que las gemelas, con sus formas ms juguetonas y reservadas pero profundas, siempre parecan observarlo con una mezcla de curiosidad y aprobacin. "Tal vez aqu estoy encontrando algo que cre haber perdido para siempre," pens, mientras miraba a las chicas caminar frente a l. La tenue luz de las lunas suavizaba sus siluetas, y por primera vez, not cunto brillaban sus personalidades incluso en la oscuridad. Eran fuertes, independientes y alocadas a su manera, pero eso era parte de su encanto. Erik senta que empezaba a formar un vnculo con ellas, no solo como el extra?o que haba llegado, sino como alguien que podra ser parte de esta nueva familia. Mientras el grupo avanzaba bajo la tenue luz de la noche, Erik suspir para s mismo. Estas mujeres eran todas nicas, con sus propios encantos y personalidades. A pesar de lo extra?a que era su situacin, no poda negar que, poco a poco, estaba comenzando a sentir algo por cada una de ellas. Cuando finalmente llegaron a la aldea, la luz suave de la fogata iluminaba el centro, donde las mujeres se reunan para compartir historias. El ambiente estaba lleno de calor, risas y murmullos que se mezclaban con el sonido crackling del fuego. Erik caminaba junto a Hada, Becca y Mika, cargando su parte de las canastas llenas de frutas. Sin la tnica que normalmente usaba, su torso estaba descubierto, con solo las vendas alrededor de sus costillas. Los pantalones y los zapatos completaban su apariencia, que era completamente diferente a la que las chicas estaban acostumbradas a ver. Mientras el grupo se acercaba a la fogata, el resto de las mujeres notaron a Erik con su torso descubierto y se quedaron mirndolo en silencio, sorprendidas. Aunque no decan nada, sus miradas lo decan todo: curiosidad y un poco de asombro. Sus msculos, marcados por la vida en el bosque, eran algo desconocido para algunas de ellas, al igual que las cicatrices que decoraban su cuerpo, algunas de ellas provenientes de su vida en la Tierra. Cerca de la fogata, Jaia y sus hermanas, lo miraron con inters, y Lera, que estaba acomodando unas pieles cerca del fuego para sentarse, fue la primera en hablar. Erik, ?Qu pas con tu ropa? pregunt, levantando una ceja mientras se acercaba con una sonrisa curiosa. Fue un accidente respondi Erik, detenindose junto al grupo y dejando su canasta en el suelo. Una rama se rompi mientras Hada estaba trepando un rbol, y al atraparla, termin desgarrndola. Hada, detrs de l, levant la mano con una sonrisa avergonzada. Lo siento, no fue mi intencin... Lera se llev una mano al mentn, examinndolo detenidamente. Bueno, parece que no sufriste ningn da?o, pero seguro causaste un gran revuelo... Las mayores asintieron desde su lugar cerca de la fogata, y Jaia coment con tono tranquilo: Erik. Seguro muchas aqu se estn preguntando qu pensar de este... cambio de apariencia. En ese momento, Arlea, que estaba cerca de la fogata con un vaso de jugo, no pudo evitar reaccionar al ver a Erik con el pecho descubierto. Su rostro se puso rojo al instante, y el vaso que sostena se inclin, derramando el contenido al suelo. ?Arlea! exclam Becca, al verla tan sorprendida, y rpidamente fue a ayudarla a limpiar el jugo derramado. ?Ah! Yo... estoy bien, lo siento... respondi Arlea, mirando al suelo mientras se apartaba de Erik, an sonrojada y sin saber bien qu hacer. Jaia, al ver la reaccin de Arlea, solt una peque?a risa, sin esconder el toque de diversin en su voz. Parece que no solo Hada estar causando problemas hoy coment, mientras las dems rean suavemente. Suri, que haba estado observando en silencio, se qued confundida. Mir a Arlea y luego a Erik, sin entender realmente por qu haba reaccionado de esa manera. Despus de todo, ellas tambin caminaban a menudo con poca ropa, y no era extra?o ver a las dems sin prendas mientras van al lago a nadar cuando estn libres o hace calor. ?Por qu se puso tan nerviosa? se pregunt Suri en voz baja, mirando a Mika. Aunque lo pens varias veces, no alcanzaba a entender por qu tanto revuelo por ver a Erik sin su tnica. A sus ojos, era simplemente una cuestin de comodidad bajo el calor, igual que las otras chicas que se vestan ms ligeras en ocasiones. Erik, intentando aliviar la incomodidad de la situacin, se ri suavemente. No se preocupen. Voy a buscar algo para ma?ana. Lera neg con la cabeza, cruzando los brazos. No, no, no. Nada de buscar. Ma?ana ven a mi taller. Te ayudar a hacer algo a tu medida. Esa tnica era demasiado peque?a, incluso antes de que Hada la rasgara. ?En serio? pregunt Erik, sorprendido por la oferta. Claro. Ser interesante trabajar con alguien de tu tama?o. Y honestamente, te vendr bien algo que no parezca que sobrevivi a una batalla. Jerut solt una carcajada. Aunque debo admitir que no est tan mal as. Parece un guerrero salido de una historia. Erik ri suavemente, ms relajado y sonrojado. Bueno, gracias... creo. Antes de que pudiera relajarse del todo, Jerut habl de nuevo, con ese tono juguetn que pareca caracterizarla. Eso s, espero que lo que Lera haga te cubra ms... porque si no, algunas aqu podran empezar a distraerse demasiado. Erik no pudo evitar sonrojarse, mientras las dems mujeres, incluida Hada, desviaban la mirada con risitas nerviosas. Lera, por su parte, solo le dio una palmadita en el hombro y asinti. Ma?ana estars listo. No te preocupes. Las mayores conversaban, compartiendo su sabidura sobre los ciclos de la naturaleza. Fue Jaia quien, con su voz calmada y llena de experiencia, habl sobre el tiempo que an quedaba de calor. Con la salida de las tres lunas desde que comenz el calor, sabemos que estamos en el punto ms intenso del ciclo. An nos faltan dos salidas ms para que todo vuelva a la normalidad. Erik frunci el ce?o, intrigado. Sus ojos volvieron a las tres lunas mientras trataba de procesar lo que haba escuchado. Entonces... ?las tres lunas avisan el tiempo de calor? pregunt, manteniendo un tono casual. Jaia lo mir con una ligera sonrisa, como si se sorprendiera de la pregunta. Si, muchacho. Las lunas tienen ese propsito cuando llega este ciclo de calor. Cada que aparecen completamente. Erik asinti, calculando mentalmente. Si las lunas llenas son visibles cada dos meses y haba que esperar tres veces a que aparezcan en total, eso significaba que el calor duraba seis meses en su totalidad. Pero algo segua sin quedarle claro. ?Y cundo comienza a bajar la temperatura? pregunt, mirando a Jaia con inters. ?Es despus de la salida de la segunda, o hay que esperar hasta que salga la tercera vez? La pregunta atrajo la atencin de las dems, que tambin escuchaban con curiosidad. Jaia tom un momento para responder, como si estuviera recopilando sus pensamientos. La temperatura empieza a bajar un poco despus de la salida de la segunda explic con calma, pero no ser hasta la tercera que todo vuelva a ser como antes. Es entonces cuando las lluvias llegan y la tierra florece de nuevo. Erik mir de nuevo al cielo, reflexionando sobre lo que eso significaba. Cuatro meses ms de calor no parecan tan terribles para alguien como l, acostumbrado a climas clidos en su vida pasada. Sin embargo, poda entender por qu a las chicas lo consideraban eterno. Entonces, todava queda un largo camino dijo en voz baja, ms para s que para los dems. Mika, que estaba sentada cerca pero en silencio, lo observ de reojo. Aunque no lo dijo, se preguntaba cmo alguien de una aldea supuestamente lejana no conoca estos ciclos bsicos. Por su parte, Erik guard sus dudas para ms adelante. Entenda que el momento de explicar su verdadero origen an no haba llegado. Jerut, con su tono habitual de picarda, rompi el silencio. Bueno, al menos tenemos algo hermoso que mirar mientras esperamos que pase este calor. Las tres lunas siempre son un espectculo digno de admirar. mirando de reojo a Erik tambin con una cara picarona. La conversacin continu de manera relajada, pero Erik permaneci pensativo. Cada peque?o detalle que aprenda de este mundo lo haca ms consciente de lo diferente que era de su propio hogar. Y mientras las lunas iluminaban la noche, no pudo evitar sentir que an haba mucho por descubrir en este lugar extra?o y fascinante. Erik, an algo cansado por el largo da, se sent junto al arbol cercado para poder apoyarse en el, Suri tambien hiso lo mismo sentandose a su lado, escuchando con inters las palabras de las mayores. Las historias iban desde antiguos cuentos sobre los primeros das de la aldea hasta ancdotas personales de Jaia y las gemelas, quienes solan intercalar su sabidura con toques de humor para mantener la atencin de las ms jvenes. Becca y Mika, aunque serias, se rean discretamente en los momentos ms inesperados, mientras que Hada, como siempre, no poda evitar hacer preguntas o comentarios curiosos que aligeraban el ambiente. Erik escuchaba atentamente, aunque su cuerpo ya empezaba a acusar el cansancio. La calidez de la fogata y las voces de las chicas parecan envolverlo como un suave arrullo. Sin percatarse, su cabeza comenz a inclinarse ligeramente, y sus prpados se volvieron ms pesados con cada palabra de las historias. Fue Suri, sentada a su lado, quien primero not que Erik se haba quedado dormido. Lo observ con curiosidad durante unos segundos antes de inclinarse hacia Mika, que estaba cerca, para susurrarle: ?Mira! se ha quedado dormido... Mika, al voltear a ver, esboz una ligera sonrisa, pero rpidamente volvi a mirar hacia la fogata, como si no quisiera que las mayores la rega?aran por distraerse. Suri, en cambio, se qued contemplando a Erik, preguntndose cmo alguien poda quedarse dormido en medio de una conversacin tan interesante. Las mayores, al darse cuenta, bajaron el tono de sus voces y dedicaron una mirada significativa a las chicas, como si les estuvieran recordando que deba reinar el respeto. Djenlo descansar dijo Jaia en voz baja. Hoy ha tenido un da largo. Las dems asintieron y continuaron sus historias, mientras Erik segua dormido profundamente, con la calidez de la fogata y el sonido de las voces como su compa?a en ese momento de reposo. Para las chicas, fue una de esas noches tranquilas en las que las historias y la camaradera parecan ms fuertes que cualquier otra cosa. La noche avanzaba, y el calor de la fogata comenzaba a disiparse. Las mayores se levantaron primero, indicando que era hora de retirarse a descansar. Las chicas se estiraron y se dispersaron lentamente, murmurando entre ellas. Erik, por su parte, segua dormido junto a la fogata, su respiracin tranquila. Hada, con una sonrisa traviesa, decidi acercarse para jugarle una broma. Se inclin hacia l, con la intencin de asustarlo con un grito repentino o un ligero toque en la frente. Antes de que pudiera hacerlo, Arlea la detuvo sujetndola del brazo. ?Hada! le susurr con tono severo. Djalo en paz. ?Pero slo quera despertarlo! protest Hada, haciendo un puchero. No iba a hacerle da?o. Djalo tranquilo insisti Arlea, mirndola con reprobacin. Puede que est cansado de verdad. Mientras ambas discutan en voz baja, Suri se acerc por su cuenta. Con su delicadeza habitual, se coloco al lado de Erik y le toc suavemente el hombro. Erik le dijo con voz suave, despierta. Es hora de ir a descansar. Erik abri los ojos lentamente, parpadeando mientras se reincorporaba. Mir alrededor, algo confundido, y luego a Suri, quien le sonrea con amabilidad. ?Cundo... cundo me dorm? pregunt, frotndose los ojos. Luego baj la mirada, visiblemente avergonzado. Lo siento, no s en qu momento me qued dormido. Est bien respondi Suri, con una sonrisa clida. Todas lo notamos, pero no quisimos molestarte. Solo queramos asegurarnos de que descansaras bien. Erik asinti, an algo apenado, y se puso de pie lentamente. Mientras lo haca, Suri se adelant inesperadamente y lo abraz brevemente, transmitiendo un gesto sincero de cari?o. Descansa bien murmur con suavidad, y antes de retirarse, le dio un beso rpido en la mejilla. Erik qued momentneamente aturdido, llevndose la mano a la mejilla mientras observaba cmo Suri se alejaba hacia la caba?a central. Las otras chicas, que haban presenciado la escena, permanecieron en silencio, pero sus miradas reflejaban emociones mezcladas. Algunas, como Mika y Becca, desviaron la vista, mientras que Hada frunca ligeramente el ce?o. Incluso Arlea pareca algo sorprendida, aunque evit hacer algn comentario. Las chicas no dijeron nada mientras Erik se retiraba hacia su propia caba?a, pero el beso de Suri haba dejado una sensacin peculiar entre ellas. Algunas quiz sentan celos o algo mas, aunque no entendan muy bien por qu. Erik, por su parte, se qued pensando en la dulzura de Suri mientras caminaba hacia su refugio, preguntndose qu habra en su gesto que lo haca sentir tan apreciado. El sol comenzaba a ba?ar el valle cuando Erik lleg al taller de Lera. Haba prometido ir temprano para que ella pudiera trabajar sin contratiempos en una prenda para su torso. La estructura del taller ya le era familiar, pero cada vez que lo visitaba, encontraba nuevos detalles: herramientas afiladas, patrones trazados sobre pieles, y una sensacin de orden y creatividad que hablaba mucho de la personalidad de Lera. Llegaste justo a tiempo dijo Lera con una sonrisa mientras organizaba unas tiras de cuero sobre su mesa de trabajo. Ven aqu, empecemos. Erik se paro en el sitio que le se?alo. Aunque ya lo haba visto anoche sin su prenda antes, Lera no pudo evitar sorprenderse al estar tan cerca de l. Su mirada se fij en los msculos bien definidos de sus hombros y abdomen, y, aunque intent mantenerse profesional, un leve rubor comenz a colorear sus mejillas. ?Todo bien? pregunt Erik al notar su silencio. S... s, claro respondi ella rpidamente, levantando una tira de cuero para medirle el torso. Lera rode su pecho con la tira, asegurndose de ajustarla bien. Mientras lo haca, su mano roz la piel firme de Erik, y, casi de manera inconsciente, presion ligeramente con los dedos, como si quisiera confirmar que era real. Al darse cuenta de lo que haca, se apart de golpe, ms roja que antes. Lo siento, solo estaba... verificando la medida dijo, evitando mirarlo a los ojos. Erik, que tambin haba sentido el contacto, se aclar la garganta y sonri nerviosamente. No hay problema. Es parte del trabajo, ?no? Lera asinti, aunque su mente segua repasando la sensacin del contacto. Intentando recuperar la compostura, continu midiendo, esta vez los hombros y la espalda. Sin embargo, no pudo evitar que su mirada vagara por las cicatrices que adornaban el cuerpo de Erik, preguntndose qu historias guardaban. Tienes una estructura muy... distinta coment, intentando mantener la conversacin ligera. Alta, firme... diferente a la nuestra. Erik se ri suavemente. Supongo que esa es una de las diferencias entre nosotros. Bueno, al menos har que esta prenda sea nica dijo Lera, ahora enfocndose en su mesa de trabajo. Mientras cortaba las pieles basndose en las medidas tomadas, Erik observ algo que llam su atencin. Sobre la mesa, haba una prenda a medio terminar que pareca inspirada en sus pantalones de mezclilla. ?Eso es...? se?al, acercndose un poco ms. Lera levant la vista y sonri tmidamente. S. Cuando vi tus pantalones, me parecieron prcticos. Pens que poda intentar algo similar. Lo ests haciendo muy bien dijo Erik, examinando el dise?o con inters. Es una buena rplica. Lera pareci animarse con el cumplido, y Erik, con una idea en mente, agreg: De hecho, hay otros patrones que podra ense?arte. Algo ms ligero y cmodo, especialmente para moverse mejor. ?Cmo cules? pregunt Lera, inclinndose hacia l con inters. Erik tom un trozo de corteza que Lera utilizaba como hojas y comenz a dibujar varios bocetos simples. Explicando cmo permitan mayor libertad de movimiento al correr o trabajar e ideales para el clima clido y para tareas activas. Estos bocetos parecen, bueno algo que no estn acostumbras usar, pero seran tiles, sobre todo cuando necesitan moverse rpido. He visto que las faldas que usan a veces las incomodan al correr. Lera observ los dibujos con fascinacin. Es verdad... a menudo nuestras faldas se enganchan en ramas o nos dificultan caminar en ciertas partes del bosque. Estos dise?os... parecen simples, pero tambin elegantes. Y cmodos a?adi Erik. No son complicados de hacer. Lera guardo los patrones con cuidado, haciendo ajustes mentales para adaptarlos a los materiales disponibles en la aldea. Voy a probar con uno de estos. Si funcionan, podran ser tiles para todas. Si necesitas ms ideas, puedo ayudarte a dibujarlas dijo Erik, mientras Lera asenta entusiasmada. La conversacin relaj la atmsfera, y aunque Lera todava se senta algo tmida al mirarlo directamente, su entusiasmo por los nuevos dise?os la ayud a concentrarse en el trabajo. Ambos se dieron cuenta de que esta colaboracin sera el inicio de un intercambio de ideas que beneficiara a toda la aldea. Con las medidas ya tomadas y la prenda en proceso, Erik se coloc una piel improvisada que le dio Lera para que se proteja su espalda del sol y se gir hacia Lera, quien an estaba concentrada en ajustar las pieles cortadas. Gracias por tomarte el tiempo tan temprano le dijo Erik con una sonrisa amable. Lera levant la vista, an con las mejillas algo sonrojadas. No es nada. Me gusta este tipo de trabajo, y... bueno, eres un modelo interesante respondi, desviando la mirada rpidamente al darse cuenta de cmo sonaba. Erik solt una peque?a risa, entendiendo que no lo haba dicho con mala intencin. Agradezco que lo veas as. Ahora voy a revisar algunas trampas que dej cerca. Quiz haya cado algo y podamos tener algo de carne para variar un poco la dieta. ?Trampas? pregunt Lera con curiosidad, dejando de lado sus herramientas. ?Cmo son? Son simples, nada muy elaborado. Us ramas, cuerdas y un poco de cebo. Si funcionan, tal vez pueda ense?arte cmo hacerlas. Lera asinti con inters. Eso sera til. Aunque no soy muy buena cazando, sera bueno aprender algo nuevo. Erik se dirigi hacia la puerta del taller, pero antes de salir, se gir hacia ella. Mas tarde paso a ver cmo vas con la prenda, ?te parece? Lera asinti con una sonrisa. Claro, para entonces debera tenerla lista para que lo pruebes. Perfecto. Hasta luego, Lera. Hasta luego, Erik. Y suerte con tus trampas. Erik le dedic un ltimo asentimiento antes de salir del taller. El aire fresco de la ma?ana lo envolvi mientras caminaba hacia el area donde las coloco, listo para revisar si sus trampas haban dado algn fruto. En su mente, sin embargo, an rondaba la imagen de Lera trabajando con dedicacin, y el leve sonrojo que haba notado en ella no dejaba de hacerle sonrer. La ma?ana haba sido tranquila con las chicas con sus deberes matutinos, el sol estaba en su punto ms alto cuando las chicas se reunieron bajo la sombra del gran rbol en el centro de la aldea. Las bandejas improvisadas con frutas frescas y vegetales estaban dispuestas sobre mantas tejidas, mientras cada una tomaba un descanso del trabajo matutino. Arlea lleg apresurada, visiblemente molesta, con su cabello despeinado y una mancha de tierra en su falda. "?Esas cosas estn otra vez en mis cultivos!" exclam, dejando caer una canasta vaca junto a las dems. Todas alzaron la vista. "?Qu cosas?" pregunt Hada, partiendo un pedazo de fruta. "?Los animales que siempre se aparecen y se llevan todo lo que pueden! Hoy casi no me dejan nada de las Carotas," refunfu? Arlea, cruzando los brazos. "Ah, esas plagas," dijo Mika, quien estaba ajustando su arco. "Son casi imposibles de cazar. Apenas los ves, ya han desaparecido." "S, son demasiado veloces," a?adi Becca. "Y siempre logran meterse en los cultivos cuando nos descuidamos." "Recuerdo que Erik los llam ciervonejos," coment Suri de repente, interrumpiendo la conversacin. Todas giraron hacia ella, curiosas. "?Ciervo... qu?" pregunt Mika, con una ceja arqueada. "Ciervonejos," repiti Suri. "As los llam Erik cuando los vio mientras descansaba bajo un rbol mientras se recuperaba de su herida. Fue cuando t estabas cazando en el valle, Mika. Dijo que le recordaban a unos animales de donde l creci." "?Y qu son esos?" pregunt Hada, frunciendo el ce?o. Suri se encogi de hombros. "No lo s exactamente. Erik dijo que los ciervos tienen patas largas y cuernos, y que los conejos tienen orejas largas y saltan mucho. Los ciervonejos son como una mezcla de ambos." "Suena raro," coment Arlea, suspirando. "Pero tampoco importa qu nombre les pongamos si siguen arruinando mis cosechas." "Son listos," dijo Mika. "Y muy rpidos. Ni siquiera mis flechas les alcanzan." "?Trampas, entonces?" sugiri Becca. "Podra funcionar," a?adi Suri. "Erik mencion que, si son tan veloces, tal vez lo mejor sera atraparlos con algo en lugar de intentar cazarlos directamente." "?Y qu usaramos como cebo?" pregunt Arlea. "Las Carotas," respondi Becca sin dudar. Arlea asinti, aunque su frustracin segua presente. "Bueno, ma?ana podemos intentar algo. Pero no quiero seguir perdiendo cosechas por culpa de esos malditos ciervonejos." En ese momento, Erik apareci detrs de ellas, cargando varios de los animales sobre sus hombros. Estaban atados con una liana trenzada improvisada, y sus patas se agitaban dbilmente. "?De que hablaban?" pregunt, dejando caer su captura a sus pies. Las chicas lo miraron boquiabiertas. "?Cmo lograste atraparlos?" exclam Mika, acercndose para inspeccionar los animales. Erik sonri mientras se acercaba mas a ellas. "Observacin, paciencia y un poco de suerte. No son tan imposibles de atrapar como parecen si sabes por dnde van a pasar y claro una buena trampa y un buen cebo." Antes de que alguien ms pudiera decir algo, Arlea solt un grito de alegra. "?Por fin!" exclam mientras corra hacia l. Sin pensar, lo abraz con fuerza, rodeando su cuello y presionndose contra l en un gesto de puro entusiasmo. Erik se tens al instante, sorprendido por la espontaneidad del abrazo y, sobre todo, por el contacto inmediato con los generosos pechos de Arlea. Por un breve momento, su mente qued en blanco, luchando por mantener la compostura. "Gracias, Erik. De verdad, gracias," dijo Arlea, an aferrada a l, ajena al efecto que estaba causando. Cuando finalmente se dio cuenta de lo que estaba haciendo, se apart de golpe, con las mejillas ardiendo. "?Lo siento! ?No s qu me pas!" dijo, llevndose las manos al rostro para esconder su vergenza. Erik, an un poco desconcertado, se rasc la nuca y ofreci una sonrisa nerviosa. "No te preocupes, Arlea. Me hace feliz que ests contenta con el resultado." Las dems no pudieron evitar soltar algunas risitas, disfrutando de la escena. "?Eso es increble!" dijo Suri, intentando suavizar la situacin. "S, al menos ahora tenemos carne extra," a?adi Becca, sonriendo ampliamente. Erik asinti, todava algo sonrojado, y se?al a los ciervonejos. "Y tal vez podamos usar su piel y sus cuernos para algo ms." Mientras las chicas inspeccionaban la captura y discutan emocionadas, Arlea se mantuvo en silencio, deseando que el suelo la tragara. Pero en el fondo, no poda dejar de sonrer al pensar en cmo Erik haba logrado resolver el problema de sus cultivos. Despus de compartir la comida con las chicas, Erik decidi retirarse a su caba?a. Incluso para l, que estaba acostumbrado a un clima clido, el calor del da ya resultaba algo agotador. Haba ayudado en las tareas matutinas y cazado suficiente para saciar a todas, pero ahora senta cmo su cuerpo peda un momento de descanso. "Vuelvo luego," dijo a las chicas, levantndose con calma. "?Ya te vas?" pregunt Suri, con una ligera nota de preocupacin en su voz. "S, necesito descansar un poco. El calor ya aumento bastante y me est afectando tambin," respondi Erik, con una sonrisa tranquila para no preocuparlas. Las chicas asintieron, y Erik se retir hacia su caba?a. Al entrar, sinti un alivio inmediato al estar lejos del sol directo. Dej sus cosas a un lado, tom un poco de agua que tena guardada y se recost en la cama improvisada. Mientras descansaba, los acontecimientos del da volvieron a su mente. Sin quererlo, sus pensamientos se detuvieron en el momento del abrazo de Arlea. La calidez y la espontaneidad de su gesto haban sido algo inesperado, pero ms que eso, lo que realmente lo tena nervioso era el contacto tan cercano que haba sentido. Erik suspir y se llev una mano al rostro, cerrando los ojos con fuerza como si eso pudiera borrar el recuerdo. "Demonios, Erik," murmur para s mismo. Poda recordar con claridad cmo Arlea haba corrido hacia l, emocionada al ver los resultados de su cacera. Y luego, ese abrazo lleno de gratitud que lo haba tomado por sorpresa. Su entusiasmo lo haba contagiado, pero tambin lo haba dejado con una mezcla de emociones que no saba cmo manejar. El suave roce de su cuerpo contra el de l, especialmente el contacto con sus pechos grandes, era algo que no poda ignorar y jamas lo olvidara. Aunque no haba sido intencional por parte de Arlea, haba sido imposible para Erik no notarlo. "?Por qu pienso tanto en esto?" se pregunt, rodando sobre su pecho y mirando hacia un costado en direccin a la aldea. Saba que Arlea no lo haba hecho con ninguna intencin fuera de agradecerle, pero su mente no poda evitar analizarlo. Era ms que eso, pens. Porque no era solo Arlea quien ocupaba su mente ltimamente. Cada una de las chicas tena algo especial que lo atraa, y eso lo confunda an ms. En la Tierra, le haban ense?ado a centrarse en una sola persona, en construir una relacin con un solo corazn. Pero aqu, en este mundo, como seria. Mientras intentaba distraerse del calor sofocante y los pensamientos que lo rondaban, un ligero golpeteo en la entrada de su caba?a lo sac de su ensimismamiento. Se levant rpidamente, y se acerco a la entrada retirando a un costado la piel que colgaba en la entrada algo extra?ado. Arlea estaba ah, nerviosa, con las mejillas ligeramente enrojecidas y sus manos jugando con el dobladillo de su falda de piel. "Arlea, ?todo bien?" pregunt Erik, notando de inmediato su expresin inquieta. "S... bueno, no," respondi ella, sin levantar la mirada. "?Puedo pasar? Quiero hablar contigo." Erik asinti, hacindose a un lado para dejarla entrar. Arlea se movi con cautela, mirando a su alrededor como si quisiera distraerse con cualquier cosa que no fuera la conversacin que saba que deba tener. "?Qu sucede?" dijo Erik y se sent en el borde de su cama, dejando espacio para que ella hiciera lo mismo si quera. Arlea se sent a su lado y tom aire profundamente y finalmente habl: "Quera... disculparme por lo de hace rato. Cuando te abrac. No s qu pas. Fue algo tan... impulsivo, y ahora no puedo dejar de pensar en si te incomod o si fue algo inapropiado." Erik la observ por un momento, notando cmo mantena los ojos fijos en el suelo, claramente nerviosa. Entonces sonri suavemente y respondi: "Arlea, no tienes que disculparte. Fue un gesto muy sincero, y te agradezco que hayas querido mostrar tu gratitud. Es normal querer agradecer." "Pero..." Arlea levant la mirada, sus ojos llenos de dudas. "No s, fue como si me hubiera olvidado de todo por un momento. Cuando me di cuenta, ya estaba abrazndote, y luego... bueno, me sent tan avergonzada." Erik se rasc la nuca, algo incmodo por la sinceridad del momento, pero al mismo tiempo queriendo tranquilizarla. "Te entiendo. A veces actuamos por impulso, especialmente cuando estamos felices o emocionados. Pero no tienes por qu sentirte mal por eso. Honestamente, no me incomod en absoluto." Arlea pareci relajarse un poco ante sus palabras, aunque todava tena un ligero sonrojo en sus mejillas. "?De verdad? Es que... no s cmo explicarlo, pero fue algo diferente. Algo que nunca haba sentido antes." Erik la mir, entendiendo un poco ms su confusin. Quizs lo que Arlea estaba experimentando era nuevo no solo para ella, sino para todas las chicas. A fin de cuentas, l era diferente, alguien que haba llegado a cambiar muchas de las dinmicas en sus vidas. "Es normal sentir cosas nuevas cuando alguien llega a nuestras vidas," dijo con calma. "Yo tambin estoy aprendiendo a adaptarme a este lugar, a entenderlas a ustedes. No te preocupes, Arlea, todo est bien." Ella asinti lentamente, sus hombros finalmente relajndose. "Gracias. Me siento un poco mejor ahora." l le dedic una sonrisa clida. "Eso es lo que importa. Y si alguna vez te sientes confundida o necesitas hablar, estoy aqu para escucharte." Arlea le devolvi la sonrisa, esta vez ms segura. "Gracias. De verdad, gracias." Se levant, preparada para irse, pero antes de salir, se gir hacia l una ltima vez. "Y... gracias por cazar esos ciervonejos. Fue un gran alivio verlos fuera de mis cultivos." "Es un placer ayudar," respondi Erik, viendo cmo la joven sala de la caba?a con una expresin mucho ms tranquila que cuando haba llegado. Una vez que se qued solo, Erik suspir, dejando que sus pensamientos volvieran al abrazo y a lo que haba sentido. Tal vez no solo Arlea estaba experimentando cosas nuevas. l tambin tena mucho que procesar. El sol ya haba comenzado a ocultarse tras las monta?as, ti?endo el cielo con tonos clidos que reflejaban el torbellino de emociones que Erik senta en su pecho. Desde que Arlea haba salido de su caba?a, haba estado dndole vueltas a sus palabras, a la ternura en su voz y al inesperado calor del abrazo que le haba dado ms temprano. Se recost sobre su cama, mirando el techo de la caba?a mientras sus pensamientos viajaban a aquel momento. Poda recordar perfectamente la sensacin de los brazos de Arlea rodendolo, el roce de su piel y cmo sus pechos se haba apoyado contra l. Fue un contacto breve, pero haba dejado una impresin profunda. Ms all de lo fsico, estaba el calor emocional que ese gesto transmita, una calidez que no haba sentido. "Es tan... diferente," murmur para s mismo, pasando una mano por su rostro. "Nunca pens que alguien pudiera hacerme sentir as." Cerr los ojos, dejando que su mente recreara la imagen de Arlea. Su cabello largo brillante bajo la luz del sol, la expresin de alegra pura cuando lo abraz, y luego ese sonrojo encantador cuando se dio cuenta de lo que haba hecho. Haba algo en ella que lo atraa, algo que iba ms all de su belleza fsica. Era su sinceridad, su manera de emocionarse por cosas simples, y esa chispa de determinacin que siempre mostr, incluso en los momentos difciles. "?Es esto amor?" Pens, sintiendo un leve escalofro recorrer su espalda. Arlea no era la nica que le despertaba sentimientos especiales; Tambin estaban los dems. Cada una tena una parte de su corazn, y eso lo confunda. "Tal vez aqu funcione de otra manera", reflexion, llevndose las manos detrs de la cabeza. "Pero... con Arlea, hoy sent algo diferente. Ese abrazo, su sonrisa, la forma en que se disculp. Es como si..." No termin la frase en voz alta. Era difcil poner en palabras lo que senta, pero haba una certeza creciendo en su interior: Arlea estaba empezando a ocupar un lugar especial en su corazn. Y aunque no saba cmo lidiar con eso, tampoco poda ignorarlo. El viento nocturno sopl suavemente a travs de la ventana, refrescando la caba?a y calmando un poco su mente inquieta. Erik sonoro, dejando escapar un suspiro. "Supongo que lo nico que puedo hacer es seguir adelante y ver a dnde me lleva esto", murmur. Pero mientras cerraba los ojos para intentar descansar, ya que ms tarde debera ir donde Lera, pero una imagen persista en su mente: Arlea, feliz y sonrojada, rodendolo con sus brazos en ese momento que ya saba que no olvidara jams. Capitulo 14: Entre Miradas y Descubrimientos El crepsculo ya haba comenzado a caer sobre la aldea, y el taller de Lera estaba iluminado por la luz clida de una vela de resina que descansaba sobre la mesa. Erik haba regresado, como prometi, para ver cmo le iba con la prenda que Lera haba confeccionado para l. Esta vez, Erik saba exactamente lo que quera: algo cmodo, holgado, que le permitiera moverse con mayor facilidad. Recordaba que, al observar las ropas de las chicas, notaba que el ajuste ce?ido no era lo ideal para moverse, y ms an con el calor del da. No quera que su prenda fuera tan pegada al cuerpo como la prenda que haba usado antes, por lo que haba pedido algo ms suelto, casi como una polera sin mangas. Lera lo haba comprendido de inmediato. En la ma?ana, antes de que l se fuera, haba dibujado un patrn aproximado para la prenda, una especie de polera sin mangas, pero ms holgada, que le permitiera moverse libremente. A medida que lo miraba, saba que Lera lo hara ms cmodo, no solo por el ajuste, sino tambin por la ligereza de las pieles. Cuando Erik entr al taller, Lera le escuch mientras dejaba de trabajar en una mesa donde haba estado afinando unos detalles en otra prenda. ?Qu bueno que llegaste! dijo Lera, movindose hacia l para recibirlo. Erik asinti, mostrando una leve sonrisa en su rostro. ?Cmo va mi prenda? pregunt, mientras observaba el taller lleno de pieles y cuero. Lera se?al un rincn de la habitacin, donde la prenda ya estaba casi lista. Al verla, Erik muy satisfecho. Era tal como la pidio, hecha de las pieles ms livianas, con cortes que le permitiran moverse libremente. Aqu est, como pediste dijo Lera, mientras se acercaba con la prenda en sus manos. Eso tiene muy buena pinta dijo Erik, observando cmo la piel se vea an ms ligera de lo que pensaba. Se vea ms cmoda con la idea de una prenda menos ce?ida a su cuerpo. Lera tom la prenda y, con una sonrisa, le pidi que se la pusiera. El se quit la piel que cubra su espalda y se puso la nueva prenda sin mayores inconvenientes. Mientras lo haca, Lera no pudo evitar observar cmo la piel caa sobre su torso. Es... muy cmoda dijo Erik, dndose un giro frente a ella. Lera se acerc, ajustando algunos detalles, tocando la piel aqu y all. Mientras lo haca, no pudo evitar sentir atreves de las pieles el torso firme de Erik. Al principio lo hizo sin pensarlo, pero cuando lo sinti, se sonroj ligeramente. A pesar de su discrecin, no pudo evitar que su rostro se calentara un poco. Erik, al notar la cercana y los toques de Lera, tambin se sinti un poco nervioso. Estaba acostumbrndose a la cercana de las chicas, pero en ese momento, el contacto fue algo inesperado. Mientras Lera se concentraba en ajustar las pieles de la prenda cerca del cuello, sus rostros quedaron ms cerca, y fue entonces cuando ambos se dieron cuenta de lo cercanos que estaban. Los ojos de Lera se encontraron con los de Erik, y por un breve momento, ambos se sonrojaron al mismo tiempo. Creo que ya est todo dijo Lera rpidamente, apartndose un paso atrs mientras se aseguraba de que la prenda estuviera bien colocada. Erik sonri, aliviado, y asinti. Est perfecto. Gracias, Lera. Esto es mucho mejor, mucho ms cmodo dijo, respirando aliviado por lo suelto de la prenda. Lera lo mir con una sonrisa satisfecha. Me alegra que te guste. Saba que este tipo de prenda te quedara mucho mejor respondi, mientras lo observaba con una leve sonrisa en su rostro. Erik, ahora mucho ms cmodo con su nueva ropa, decidi despedirse. Buenas noches, Lera y muchas gracias por la prenda dijo, tomando la piel que cubra antes su espalda con una mano mientras se preparaba para irse. Lera le sonri mientras lo vea salir, an con las mejillas sonrojadas, pero contenta de haberle hecho algo que lo hiciera sentirse ms cmodo. Aunque sus pensamientos estaban ligeramente agitados por la cercana y el toque, estaba satisfecha de haberlo ayudado. Cuando se quedo sola, se apoy contra la mesa, respirando profundamente. Saba que, poco a poco, las interacciones entre ellos seran ms seguidas, aunque los nervios an se notaran en ocasiones. Sin embargo, lo ms importante para ella era que haba logrado hacerle algo que realmente necesitaba: algo cmodo, prctico y adecuado para l. Se qued unos momentos mirando la entrada, perdida en sus pensamientos, antes de volver a sus trabajos. El sol de la ma?ana comenzaba a calentar suavemente el valle, iluminando el ro con destellos plateados. Erik estaba cerca de la orilla del rio, con la nueva ropa que cubria su torso, buscando algo entre los rboles y arbustos cercanos. Sostena una rama en la mano, pero pareca no estar satisfecho con ella, ya que la dej caer y continu buscando. Desde un poco ms lejos, Arlea lo observaba. Haba salido con la intencin de recoger algunas verduras frescas para su guiso, pero al verlo, su atencin se desvi. El recuerdo del abrazo que compartieron el da anterior todava la haca sentir extra?a, nerviosa y un poco avergonzada. Sin embargo, la curiosidad por lo que Erik estaba haciendo super su timidez. ?Qu estar buscando?, pens mientras lo vea agacharse para examinar otra rama cada. Erik, sin notar la presencia de Arlea, encontr finalmente una rama que pareca adecuada. La levant, evaluando su resistencia al flexionarla ligeramente. Su expresin de concentracin era seria, casi como si estuviera resolviendo un problema complicado. Arlea dio un paso hacia adelante, intentando acercarse sin hacer ruido. No quera interrumpirlo, pero su mente estaba llena de preguntas. Adems, verlo con su nueva ropa y haciendo algo con tanta dedicacin, la haca sentirse... distinta. ?Qu ests haciendo? pregunt finalmente, rompiendo el silencio. Erik se gir de golpe, sorprendido. No esperaba compa?a tan temprano. ?Oh! Arlea. Se rasc la nuca, algo incmodo por no haberla visto llegar. Estoy buscando una rama resistente. Ella arque una ceja, curiosa. ?Una rama? ?Para qu? Erik levant la rama que acababa de encontrar y se la mostr. Quiero usarla para trabajar con la lana. He recordado una forma de suavizarla para un proyecto que tengo en mente. Arlea inclin ligeramente la cabeza, interesada. ?Un proyecto? ?Qu clase de proyecto? Es una idea para hacer algo que pueda servirnos a todos dijo Erik, sin dar muchos detalles todava. Pero necesito una buena rama para hacer el trabajo. Arlea se acerc ms, mirando la rama que sostena. ?Y cmo exactamente vas a usar esto con la lana? Erik recogi una de las ms largas y flexion su punta con cuidado antes de responder. Quiero usarla para trabajar la lana. Cuando estaba lavando la lana con ayuda de Suri hace unos das, not que la lana es un poco spera. En mi hogar, solamos suavizarla golpendola con una rama resistente. ?Golpearla? repiti Arlea, perpleja. S, funciona sorprendentemente bien. Erik sonri mientras dejaba caer la rama al suelo con un golpe seco para probar su firmeza. Si golpeas la lana con el ritmo y la fuerza adecuados, puedes eliminar parte de su rigidez y hacerla ms suave y fcil de trabajar. Arlea frunci el ce?o, tratando de imaginar el proceso. Nunca haba escuchado algo as. ?De verdad funciona? Funciona. Erik asinti con confianza. Mi abuelo sola hacerlo con la lana que quera suavizar. Es un mtodo sencillo, pero requiere algo de paciencia y prctica. Arlea se cruz de brazos, an incrdula. ?Y por qu querras suavizar la lana? Erik la mir con una mezcla de entusiasmo y determinacin. Si logro suavizar la lana, podra intentar crear algo diferente. Quizs hasta prendas ms cmodas y ms suaves. Arlea permaneci en silencio, sorprendida por la lgica detrs de su idea. Aunque an no estaba convencida, la seguridad de Erik en su propuesta despert su curiosidad. Bueno... ?puedo ayudarte? Erik levant las cejas, sorprendido pero agradecido. Claro, me vendra bien una mano. Aunque... no esperaba que t quisieras trabajar con lana. Arlea lo mir, cruzndose de brazos. ?Por qu no? No s, pens que te gustaba ms estar en tus cultivos y cocinar. Puedo hacer mas de dos cosas sabesdijo ella con un tono desafiante, pero amigable. Erik solt una peque?a risa. De acuerdo. Entonces, ?quieres que te ense?e como hacerlo? Arlea asinti y, por un momento, olvid sus nervios al estar cerca de el. Mientras caminaban juntos hacia el rea preparada para el trabajo, ella no pudo evitar pensar en cmo Erik pareca estar tan confiado en lo que hace. Quizs, solo quizs, trabajar con l no sera tan malo. Hubo un momento de silencio entre ellos mientras caminaban, roto solo por el suave sonido del agua del ro. Arlea sinti la necesidad de hablar, pero no saba exactamente qu decir. En lugar de eso, sus ojos vagaron un momento hacia la nueva ropa de Erik. Erik la observ por un momento, notando que pareca distrada. ?Ests bien? Pareces... pensativa. S, estoy bien. Arlea forz una sonrisa. Solo estaba recordando que no he trabajado con la lana desde que era peque?a. No poda evitar sentir una peque?a chispa de emocin al pensar en trabajar juntos, mientras que l estaba ansioso por mostrarle cmo funcionaba el mtodo que haba aprendido de su abuelo. Cuando llegaron a una peque?a rea despejada cerca de la aldea, donde haba colocado un montn de la lana lavada. Erik dej la rama sobre el suelo y se inclin para examinar el material, asegurndose de que estuviera listo para el proceso. Muy bien, Arlea, esto es lo que haremos. Erik tom la rama y la levant para mostrarle. Golpearemos la lana con fuerza, pero de manera uniforme, para aflojar las fibras y suavizarla. Arlea observ con atencin mientras Erik colocaba un manojo de lana sobre una superficie plana improvisada con piedras lisas y comenz a golpearla. Al principio, lo hizo con movimientos lentos, midiendo la fuerza. As. No demasiado fuerte, pero lo suficiente para que las fibras empiecen a ceder. El golpe resonaba en el aire, un ritmo constante y peculiar que rompa la tranquilidad del lugar. Arlea se arrodill junto a l, intentando imitarlo. ?As? pregunt mientras alzaba otra rama que haban preparado. Un poco ms suave, pero s, ese es el movimiento. Intenta mantener un ritmo constante. Mientras practicaban, los golpes repetidos comenzaron a atraer la atencin de las dems. Suri fue la primera en asomarse, ladeando la cabeza con curiosidad. ?Qu estn haciendo? pregunt, acercndose. El ruido no pas desapercibido para Mika, quien estaba ayudando con algunos trabajos cerca. Al escuchar los golpes, se detuvo, con los ojos entrecerrados. ?Qu est tramando ahora? murmur para s misma antes de apurarse hacia la fuente del sonido. Cuando lleg, se detuvo de golpe, al ver a Erik y Arlea trabajando juntos. Al ver a Arlea, su expresin se torci en una mezcla de incredulidad y ligera curiosidad. ?que estn haciendo? susurr para s misma, observndolos con atencin. No pas mucho tiempo antes de que Jaia y sus hermanas, tambin se acercaran, siguiendo el peculiar ruido. Al ver lo que ocurra, una expresin de sorpresa y nostalgia cruz sus rostros. Hace tanto tiempo murmur Alisha. Recuerdo a mi abuelo haciendo eso cuando yo era muy peque?a. Apenas tena idea de para qu serva, pero el sonido era inconfundible, a?adi Jerut, apoyando una mano en su hermana. Es curioso verlo hacer este trabajo como si lo hubiera hecho toda su vida, coment Jaia con una leve sonrisa. Mientras tanto, Erik, ajeno a la creciente audiencia, segua explicndole a Arlea los matices del proceso. Mira cmo cambia la textura. Se siente menos rgida y ms manejable, ?verdad? Arlea asinti, tocando la lana con cuidado. Sus ojos brillaban con curiosidad y entusiasmo. S, es increble. Nunca pens que golpearla podra hacer esto. Erik ri, rascndose la nuca. Es un mtodo antiguo, pero efectivo. Mi abuelo me ense? esto cuando era ni?o. Me haca ayudarlo. Fue entonces cuando not a las dems observndolos desde una distancia. Se levant, con una mezcla de sorpresa y vergenza. Oh, hola a todas. ?Hace cunto estn ah? Suri se acerco primero, seguida de Mika, quien cruz los brazos con expresin indescifrable. Hace suficiente tiempo, respondi Mika, con una ligera sonrisa burlona. ?Por qu estn golpeando la lana? Estoy suavizndola, respondi Erik, se?alando el material. Es un mtodo que aprend cuando era ni?o. Pens que podra hacerla ms fcil de trabajar. ?Golpeando? repiti Hada, quien acababa de llegar tambin. Esa fruta rara que comes, ahora esto cada vez haces cosas ms extra?as. Las mayores se acercaron, mirando la lana con detenimiento. Esto s, as es como mi abuelo lo haca, dijo Jaia, tocando la lana suavizada con una sonrisa melanclica. Haba olvidado esta tcnica. Es curioso cmo algo tan simple puede ser tan til. Mika, an observndolos, frunci el ce?o. ?Y por qu no nos habas mostrado esto antes? Erik se encogi de hombros. Quera estar seguro de que funcionaba con esta lana. Y, bueno, necesitaba la rama adecuada. Arlea lo mir, con una sonrisa peque?a pero genuina. Funciona. Creo que podramos usar este mtodo ms seguido. Erik asinti, satisfecho. Las chicas, aunque al principio desconfiadas, comenzaron a acercarse para tocar la lana y comprobar la diferencia por s mismas. Mika, por su parte, an pareca algo pensativa, aunque no dijo nada ms. En su interior, sin embargo, comenzaba a admitir que, aunque extra?o, Erik tena un talento para encontrar soluciones prcticas que nadie ms haba considerado. Lera lleg al lugar con pasos rpidos, su coleta alta balancendose con cada movimiento mientras observaba la reunin alrededor de Erik y Arlea. Al notar el montn de lana, frunci el ce?o, curiosa, y se acerc con determinacin. ?Qu hacen con la lana? pregunt, inclinndose para tomar un pu?ado de lana entre sus manos. Frot las fibras entre los dedos, sorprendida por su suavidad. ?Cmo lograron que se sienta as? Erik, respondi Arlea con una sonrisa, se?alndolo. Me ense? cmo suavizarla, golpendola con una rama. Lera levant una ceja, dirigiendo su mirada analtica a Erik. Hada, que estaba detrs, mir fugazmente hacia l, solo para apartar la vista al instante cuando l gir la cabeza en su direccin. ?Golpendola? repiti Lera, con tono incrdulo. ?Esto lo hiciste t? Erik asinti, esbozando una peque?a sonrisa, mientras notaba algunas miradas curiosas a su alrededor. Es un mtodo que aprend hace tiempo. Es sencillo, pero muy efectivo. Ahora la lana es ms fcil de trabajar. Lera volvi a concentrarse en la lana, claramente evaluando sus posibilidades. Las dems chicas comenzaron a acercarse tambin, curiosas, aunque Hada y Mika parecan mantener cierta distancia, robando miradas rpidas hacia Erik antes de centrarse en la lana. Es increble, coment Hada, pasndose la lana por la palma de la mano. Nunca pens que podra sentirse as. Ni yo, dijo Mika en voz baja, aunque mantena su expresin reservada mientras miraba brevemente a Erik y volva su atencin a las fibras. Lera, sin embargo, pareca absorta en sus pensamientos. Con esta textura podra intentar hacer algo con ella, murmur, con un brillo de determinacin en los ojos. El grupo qued en silencio por un momento, y luego Hada solt una risa divertida para romper la tensin. ?T? ?Trabajar con lana? pregunt, cruzndose de brazos. Lera, siempre dices que no tienes paciencia para esto. Es cierto, a?adi Suri, arqueando una ceja mientras observaba la nueva ropa de Erik . La ltima vez que intentaste, dejaste todo a medias y volviste a las pieles antes de que siquiera empezaran a hilar. Incluso Jaia, que haba estado observando con una sonrisa tranquila, intervino. Lera, querida, siempre has preferido las pieles. Nunca te gust la lana. Lera frunci el ce?o, sosteniendo el pu?ado de lana como si desafiara a las dems. S, pero nunca he trabajado con lana as de suave. Esto esto es diferente. ?Ests diciendo que vas a dejar las pieles? pregunt Hada con escepticismo, aunque de reojo miraba hacia Erik, sonrojndose un poco cuando l levant la vista hacia ellas. No dije que las voy a dejar, replic Lera, enderezndose. Solo quiero probar. Las chicas intercambiaron miradas sorprendidas, claramente intrigadas por su repentina decisin. Erik, aunque un poco desconcertado, mantuvo una sonrisa amable mientras bajaba la rama al suelo. Si quieres intentarlo, puedo ayudarte, ofreci Erik, mirndola directamente, lo que provoc un breve rubor en el rostro de Lera que ella intent disimular rpidamente. Est bien, dijo, con un leve titubeo en su voz. Pero si esto no funciona, volver a las pieles. Eso suena justo, respondi Erik, retomando la rama para seguir trabajando. Mientras los golpes resonaban en el aire, las chicas se quedaron cerca, observando con fascinacin. Algunas seguan desviando la mirada, la nueva ropa de Erik, extra?amente pareca muy cmoda, pero no podan evitar sentir curiosidad. ?Creen que realmente lo har? susurr Suri a Hada, intentando distraerse. No lo s, respondi Hada, an con un leve rubor en sus mejillas. Pero si lo logra, ser algo que nunca pens ver. Incluso Jaia y las gemelas no pudieron evitar sonrer al imaginar a Lera, con su conocida impaciencia, lidiando con algo tan delicado como la lana. Quizs Erik tenga un talento especial para cambiar opiniones, coment Alisha con una sonrisa traviesa, observando cmo Lera lanzaba miradas fugaces a Erik mientras l trabajaba. El grupo solt risitas, mientras Lera intentaba ignorarlas y se enfocaba en su nueva idea, determinada a demostrarles que poda hacerlo. El sol ba?aba el claro cerca del ro, donde Erik y las chicas decidieron ayudar ya que les pareci divertido golpear con ramas y comenzaron a trabajar con entusiasmo. Las ramas golpeaban rtmicamente la lana, suavizando las fibras y dejando un ambiente lleno de risas y energa. Algunas chicas, como Suri y Hada, competan por ver quin lograba hacer ms suave su seccin, mientras que otras, como Mika, lo hacan con menos entusiasmo pero con igual dedicacin. ?Quin dira que golpear lana podra ser tan entretenido? dijo Becca, mientras daba un golpe firme con su rama. Es entretenido porque no tienes que hacerlo todo el da, respondi Mika con una sonrisa irnica. Hada se ri. Bueno, no es tan aburrido como recoger le?a, ?verdad? Mientras tanto, Erik trabajaba en silencio, concentrado. Aunque disfrutaba del ambiente animado, sus pensamientos estaban en el siguiente paso del proyecto. Ya haba una buena cantidad de lana suave, suficiente para lo que tena en mente. Sin embargo, no contaba con que alguien descubriera sus intenciones tan pronto. Durante un descanso, mientras todas dejaban sus ramas a un lado y beban agua y coman algunas frutas, Suri mir la pila de lana recin trabajada con ojos curiosos. Sin pensarlo mucho, se tir sobre ella con los brazos abiertos, rindose. ?Es tan suave! exclam, rodando sobre la lana como si fuera un tronco. Las otras chicas se giraron hacia ella, sorprendidas al principio, pero luego comenzaron a rer tambin. Suri, ?Qu haces? pregunt Arlea, divertida. Solo digo... respondi Suri, sentndose en la lana con una expresin so?adora, ?se imaginan dormir sobre algo tan suave como esto? Las palabras de Suri dejaron a Erik inmvil por un segundo. Saba que aquello llamara la atencin de las dems, y efectivamente, Becca fue la primera en fruncir el ce?o. Espera un momento... dijo, mirando a Erik con sospecha. ?Por qu ests tan nervioso y callado? Erik intent responder con calma. Solo pensaba en lo bien que estn haciendo el trabajo. Eso suena como una excusa, coment Hada, cruzando los brazos. Mika, siempre desconfiada, lanz una mirada directa a Erik. Algo nos ests ocultando. ?De qu hablas? respondi Erik con un tono tranquilo, aunque su mente ya estaba buscando una forma de evadir las preguntas.Unauthorized usage: this narrative is on Amazon without the author''s consent. Report any sightings. Lera, que siempre estaba alerta a cualquier cosa que implicara materiales nuevos, cruz los brazos y mir fijamente la pila de lana. No soy experta en lana, pero s reconocer cuando alguien est planeando algo. ?Qu piensas hacer con todo esto? Antes de que Erik pudiera responder, Mika agreg: Exacto. No es normal que alguien lave y suavice tanta lana. ?Qu tienes en mente? Suri, an sentada en la lana, se?al a Erik con una sonrisa. ?Yo creo que esto es ms que solo golpear lana! ?Qu ests tramando? Antes de que Erik pudiera decir algo, las mayores, que haban estado supervisando a cierta distancia, se acercaron al grupo. Jaia, con su habitual calma, sonri y tom asiento junto a las chicas. Bueno, parece que no podemos guardar el secreto por ms tiempo, dijo, mirando a Erik con aprobacin. ?Secreto? pregunt Mika, levantando una ceja. El secreto de lo que Erik quera hacer con esta lana, respondi Alisha. Quiere hacer colchones. Las chicas se miraron, confundidas al principio. ?Colchones? repiti Arlea. Erik asinti. Es como una base suave para dormir. Se colocara despus de los troncos que usan de base, y encima recin vendrn las pieles. De inmediato, un coro de preguntas surgi de las chicas. ?Cmo lo haras? pregunt Hada. ?Para todas? a?adi Becca. ?Es una idea increble! dijo Suri, ya emocionada. Ese es el plan, dijo Erik, rascndose la cabeza, con una risa algo nerviosa ante tantas preguntas. Las mayores asintieron con aprobacin, mientras las chicas intercambiaban miradas emocionadas. Jaia sonri. Ya saben lo que tienen que hacer entonces. Ayudarlo para que esto avance ms rpido. El sol comenzaba a ocultarse detrs de las monta?as, ba?ando la aldea con una luz clida y dorada. En medio de todo, se escuchaban los constantes golpes de ramas contra montones de lana cruda. Erik trabajaba codo a codo con las chicas, usando una rama gruesa para golpear la lana y suavizarla. Esto debera considerarse un castigo, mis brazos no van a perdonarme por esto. murmur Hada mientras dejaba caer su rama al suelo, sacudiendo sus manos adoloridas. Su cabello, normalmente liso y bien cuidado, estaba ahora lleno de peque?os trozos de lana difciles de quitar. Erik, con la frente perlada de sudor, ri mientras continuaba golpeando con fuerza constante. Bienvenida al mundo del trabajo duro, Hada. Creme, cuando veas el resultado, olvidars todo el esfuerzo. No s si quiero saber cmo sera ese resultado, replic Mika, aunque su tono tena un matiz de curiosidad. Suri, por su parte, haba dejado de golpear y estaba sentada cerca de un montn de lana ya trabajada. Mis brazos ya no dan para ms, dijo, masajendose los hombros. Voy a encargarme de guardar la lana lista mientras descanso un poco. ?Te parece bien, Erik? Perfecto, respondi Erik, sin detener su movimiento. Es importante que tengamos la lana organizada. Gracias, Suri. Suri asinti, recogiendo con cuidado los montones de lana ms suaves y guardndolos en varios sacos. Aunque sus brazos dolan, senta cierta satisfaccin al ver el progreso que haban hecho. Mika mir a Erik con desconfianza, pero haba algo en su tono que le haca pensar que realmente estaba comprometido con lo que haca. Espero que valga la pena, dijo finalmente. Mientras el trabajo continuaba, Erik no se detuvo ni un momento, motivando a las chicas con palabras de aliento. Golpeaba con fuerza y ritmo, demostrando que estaba tan involucrado como ellas en el proyecto. Finalmente, el sol comenz a esconderse detrs de las monta?as, marcando el final de la jornada. Eso es suficiente por hoy, dijo Erik, soltando su rama y estirndose. Han hecho un gran trabajo. Suri se levant, con el saco de lana a cuestas. Espero que esto realmente sea algo especial, Erik, dijo, entre cansancio y broma. Lo ser, respondi Erik con confianza. Solo un poco de paciencia, y lo vern. Mientras las chicas se dirigan a sus caba?as, Erik qued atrs un momento, observando los montones de lana procesada. Para l, esto era ms que un proyecto prctico; era una forma de mostrar su aprecio por todas ellas y su disposicin a contribuir a la aldea. Mika, caminando a su lado, lo mir de reojo. Aunque no deca nada, en su mente rondaba la pregunta de qu era exactamente lo que Erik estaba planeando. Una parte de ella quera saber, pero otra parte disfrutaba del misterio. Y mientras la noche caa, todas, a pesar del cansancio, empezaban a sentir curiosidad por la sorpresa que Erik tena preparada. Esa noche, mientras el grupo descansaba, Erik comenz a planificar los detalles para hacer mas colchones para todas, por ahora solo habria lana para unos tres. Saba que tardara varias semanas o meses para el resto, pero con la ayuda de las chicas, el proyecto podra avanzar ms rpido de lo que esperaba. Cada golpe de las ramas y cada risa que escuchaba le recordaban que este era un esfuerzo colectivo, algo que mejorara la vida de todos en la aldea. La fogata crepitaba suavemente en la tranquila noche, mientras las chicas se acomodaban alrededor, relajadas despus de un da de trabajo. Erik, decidido a compartir algo nuevo, empez a contarles una historia. Les voy a contar una historia de fantasa dijo, sonriendo con complicidad. Es solo algo que se inventa, algo que no es real, pero muy divertido. Las chicas se miraron entre s, confundidas. Mika, como siempre, frunci el ce?o. ?Fantasa? ?Qu es eso? pregunt. Erik pens un momento, buscando una manera sencilla de explicarlo. Es como... algo que solo existe en la imaginacin. No es real, pero nos hace pensar, so?ar, entretenernos. Las historias de fantasa no necesitan ser verdaderas. Suri, curiosa, asinti lentamente, mientras Becca pareca interesada. Pero Mika no dejaba de mirar con desconfianza. ?Entonces, todo eso que contars no es cierto? pregunt Becca, tratando de comprender. Exacto confirm Erik, sonriendo. Es solo para imaginar, distraerse. Ahora, escuchen. Erik comenz su relato. Les habl de una herona llamada Suri, que viva en un mundo lejano y peligroso, donde enfrentaba seres del espacio. Junto a su compa?era Hada, luchaba contra esos seres, siempre venciendo. Las chicas escuchaban, cautivadas, aunque algo desconcertadas por la idea de "seres del espacio" y "aventuras". A medida que avanzaba, mencion a Becca como la estratega, a Lera como la creadora de herramientas, y describi cmo todas trabajaban juntas para superar desafos. Cuando lleg el momento ms emocionante de la historia, Erik mir a las chicas con una sonrisa amplia. Y cuando todo pareca perdido, la herona, se transform. Algo increble ocurri, su poder creci, sus ojos cafs pasaron a ser azules y brillaron y su fuerza aument ms de lo que imaginaban. ?Se convirti en algo mucho ms fuerte! Las chicas se quedaron en silencio, los ojos abiertos, sin saber exactamente qu estaba describiendo. Erik se inclin hacia adelante, con un brillo en los ojos. Suri se transform en... ?super suri! ?Una fuerza que nadie poda detener! Pero justo cuando pareca que su poder no tena lmites... Erik hizo una pausa dramtica, observando las reacciones de las chicas. ?Qu pas? pregunt Suri, casi sin darse cuenta de lo que deca, ansiosa por saber mas. Erik sonri, mirando a todas las chicas alrededor de la fogata, y las dej en suspenso. Eso... lo dejar para despus. dijo con una risa, disfrutando del momento. Dejar las historias en el momento ms interesante es parte de la diversin, ?no? Las chicas se miraron entre s, sintiendo la frustracin de no saber qu pasara, pero la sonrisa de Erik las haca entender que no podran obtener la respuesta esa noche. ?No es justo! protest Hada, mientras las dems tambin se mostraban impacientes. As es como funciona una buena historia respondi Erik con una sonrisa pcara. Les dejar con ganas de saber ms. Al final, la espera hace que lo que sigue sea an ms emocionante. Con eso, las chicas suspiraron, algo decepcionadas pero tambin intrigadas. El misterio quedaba flotando en el aire, mientras el crepitar del fuego les recordaba que, aunque esa noche no sabran cmo terminaba, lo haran en otro momento. Haban pasado varios das desde que Erik haba comenzado a contarles historias de fantasa y accin a las chicas, y las emociones provocadas por las aventuras de la herona y hroes seguan muy presentes en las mentes de las jvenes. En especial, Suri no poda dejar de pensar en la protagonista que derrotaba esos seres del espacio y luchaba con fuerza. Pareca que no haba podido soltar la historia ni por un momento. Mientras todas trabajaban en sus tareas diarias, Suri estaba especialmente inquieta. Despus de escuchar por ensima vez sobre la "Herona" y las aventuras de los hroes, la joven no pudo resistirse ms a la tentacin. Corri por la aldea, alzando un cucharn de madera como si fuera una espada y comenz a saltar de un lado a otro, como si estuviera librando una batalla pica en medio de la aldea. ?Soy Suri, la herona que salva el mundo! gritaba con entusiasmo, mientras su voz resonaba por todo el lugar. Hada, que estaba cerca y ya conoca bien el tipo de travesuras de Suri, no pudo resistir la tentacin y se uni a ella. Ambas comenzaron a corretear por la aldea, esquivando piedras imaginarias, saltando sobre troncos y enfrentndose a enemigos invisibles, como si fueran las heronas del cuento legendario. ?Yo tambin soy una herona! exclamaba Hada, levantando un palo que haba recogido, simulando ser una lanza, mientras corra a su lado. La diversin de las chicas se extendi por toda la aldea, lo que llam la atencin de las dems, que las miraban con una mezcla de diversin y un toque de cansancio. Becca, que estaba cerca, observaba cmo las chicas corran y saltaban. Solo suspir, sin sorprenderse. Saba que Suri era impredecible, pero que Hada la acompa?ara solo le pareca un reflejo de lo que haba ocurrido las noches de la historias. Mika, que se encontraba cerca, no pudo evitar ver el alboroto. Aunque en su rostro haba una ligera expresin de incredulidad, la situacin le sac una sonrisa involuntaria. Ya no era la primera vez que Suri se dejaba llevar por su entusiasmo, pero no poda evitar pensar que, si algo la mantena ocupada y entretenida, tal vez era algo positivo. Lera, que estaba cerca de la zona de cocina, tambin observaba, entre divertida y preocupada por lo que estaba ocurriendo. No quera que el alboroto afectara demasiado a las tareas de todos, pero, por otro lado, no dejaba de rer por la actitud tan desbordante de las chicas. Suri, completamente perdida en su rol de herona, salt sobre una roca, con el cucharn levantado en se?al de victoria, y luego se gir hacia las dems. ?Chicas, el mundo est a salvo! ?He derrotado a todos los seres del espacio! dijo mientras daba una vuelta dramtica, convencida de su haza?a. En ese momento, corri hacia las dems, todava levantando el cucharn como un trofeo, con Hada siguindola de cerca, y lleg a la mesa de comer donde se haban sentado. Todas miraban con una mezcla de diversin, asombro y, sobre todo, resignacin. Becca no pudo evitar soltar una risa suave, pero lo que dijo Mika fue ms directa: Suri, ?realmente no puedes dejar de actuar como la herona, eh? pregunt, sin poder ocultar una sonrisa. ?Es que soy una herona de verdad! respondi Suri con entusiasmo. ?Y pronto ser el turno de todas ustedes! Lera, aunque ms contenida, tambin se vio obligada a rer ante la situacin. No poda creer lo que vea, pero el ver la alegra de Suri y Hada, y la forma en que se sumergan en su mundo de fantasa, era algo contagioso. Entonces, Erik, que haba estado observando, vio cmo las chicas no podan dejar de mirarlo con una mezcla de risa y reproche. Eran las consecuencias de sus historias. Lo siento, chicas dijo, mirndolas, con una sonrisa algo avergonzada. Creo que ya no contar ms historias de fantasa y de accin... parece que me estoy metiendo en problemas. Las chicas, entre risas y miradas cmplices, se dieron cuenta de que todo esto haba sido causado por las historias de Erik, y aunque haba sido divertido al principio, ya se haba salido un poco de control. ?No puedes detenerte ahora! dijo Hada, divertida, mientras Suri corra de nuevo, levantando el cucharn. Erik suspir, sabiendo que las historias, aunque emocionantes, tambin traan consecuencias inesperadas. Una ma?ana, despus de varios das de catico entusiasmo generado por las historias, Erik se encontraba sentado en una roca cerca del ro, observando a las chicas mientras continuaban con sus tareas. A lo lejos, escuchaba las risas y gritos de Suri, quien segua emulando a los personajes de las historias que l les haba contado. Suri, por ejemplo, estaba persiguiendo a Hada por todo el claro de la aldea, ambas saltando y esquivando obstculos imaginarios con barras de madera en la mano, como si estuvieran luchando contra monstruos invisibles. Esto ya se me est yendo de las manos... murmur Erik para s mismo, rascndose la nuca mientras vea el espectculo que se desarrollaba frente a l. Al principio, las historias le parecieron una forma divertida de introducir a las chicas en conceptos de fantasa y aventura, pero ahora, al ver cmo Suri se tomaba tan en serio el rol de herona, se dio cuenta de que quizs haba sido demasiado intenso para ella. El simple hecho de que las chicas comenzaran a realizar batallas imaginarias entre ellas no era el tipo de resultado que l haba anticipado. Dej escapar un suspiro, pensando en cmo podra calmar un poco las cosas. Quera que las historias fueran una forma de acercarse ms a las chicas, no de crear caos en la aldea. Sin embargo, no saba cmo cambiar su enfoque sin decepcionarlas. Despus de todo, l disfrutaba de su compa?a, y entenda que las historias les resultaban emocionantes, pero haba algo en la forma en que las chicas se dejaban arrastrar por ellas que lo haca sentir un poco culpable. Tal vez podra contar algo ms tranquilo... pens, mientras observaba cmo Suri, con una gran sonrisa en su rostro, saltaba sobre una piedra como si fuera una roca flotante en medio de un mar lleno de criaturas. En ese momento, Mika apareci desde la aldea, con su habitual expresin de desconfianza, pero al ver a Erik, su mirada se suaviz ligeramente. Ella le lanz una mirada que dejaba claro que tambin haba notado el caos que las historias haban causado. ?En qu pensabas? pregunt Mika, su tono ligeramente curioso. Nada... Erik sonri tmidamente, tratando de disimular la incomodidad. Solo pensaba en cmo hacer las cosas un poco ms... tranquilas. Quizs algo menos... explosivo. Mika lo mir, sabiendo exactamente a qu se refera. Los das de accin sin descanso parecan estar afectando incluso a las ms calmadas de las chicas. S... creo que tal vez tus historias deberan tener un descanso. ?Qu tal algo ms... relajante? sugiri Mika, cruzndose de brazos mientras observaba a las dems. Eso es lo que pensaba respondi Erik, aliviado de escuchar que Mika lo entenda. Algo ms tranquilo, tal vez sobre un lugar bonito, con criaturas suaves o... historias de viajes. Algo en lo que no se tenga que correr o pelear todo el tiempo. Erik mir hacia el horizonte, viendo cmo las chicas seguan jugando. Suri, como siempre, lideraba el juego, pero ahora tambin poda ver que algunas de las chicas, como Arlea y Lera, observaban desde lejos, con una mezcla de diversin y ligera preocupacin. S, una historia donde no haya peleas, solo aventuras de viajes... dijo Erik para s mismo, con una sonrisa pensativa. Mika asinti, comprendiendo que Erik quera continuar conectando con las chicas, pero de una manera ms calmada, algo que pudieran disfrutar sin que se convirtiera en un caos. Algo de viajes... repiti Mika, con una leve sonrisa. Eso suena bien. Pero promteme que ser menos... agitado. Lo prometo respondi Erik, alzando la mano en se?al de juramento. ?Solo historias tranquilas a partir de ahora! Antes de que Mika pudiera irse, Suri, con una rapidez impresionante, salt de repente sobre la espalda de Erik, lanzando un grito exagerado de guerra. ?Te tengo, ser del espacio! grit Suri con entusiasmo, como si fuera una herona en plena batalla. La voz de Suri sonaba llena de energa, como si estuviera a punto de derrotar a un temible enemigo. Erik, que ya haba aprendido a esperar lo inesperado de Suri, no se lo pens dos veces. Con un suspiro teatral y una risita nerviosa, se dej desplomar al suelo, cayendo con suavidad sobre la tierra algo caliente. ?Noooo! grit Erik, fingindose asustado mientras se retorca, como si estuviera atrapado en las garras de una criatura feroz. ?No es justo! ?Tu forma de "Super Suri" es demasiado poderosa! ?Te suplico, no me hagas nada! Suri no poda evitar rerse al escuchar las palabras de Erik. El juego de roles que haba iniciado haca poco se haba convertido en una especie de tradicin entre ellos, pero hoy, pareca que su energa estaba al lmite. Mientras tanto, Erik intentaba moverse, pero la fuerza de su agarre era inquebrantable. Sin embargo, justo cuando pensaba que ya haba encontrado una salida para escapar de su grip, sinti otro peso repentino que lo derrap de nuevo al suelo. Un peso adicional que lo dej casi sin aliento. ?Y ahora yo! exclam Hada, con la misma emocin que Suri. Hada se haba sentado sobre su espalda sin que l se diera cuenta, tomando el rol de una guerrera imponente, imitando la postura de un personaje invencible. Erik se qued inmovilizado por un momento, sorprendido por lo que acababa de ocurrir. Suri y Hada, entre risas, se mantenan firmemente sobre l, cada una en su propio papel de herona, mientras l trataba de liberarse, pero sin xito. ?Es imposible! gimi Erik, fingiendo desesperacin mientras senta el peso de las dos chicas, pero a la vez disfrutaba de la diversin y las risas. ?Esto no es justo! ?No puedo escapar de dos super guerreras al mismo tiempo! ?Dnde est Mika para salvarme? Mika, que haba estado observando la escena, no pudo evitar soltar una leve sonrisa al ver cmo las chicas se divertan sobre Erik. Se cruz de brazos y sacudi la cabeza. Creo que lo que necesita es un rescate... dijo, ms para s misma que para las dems, con una sonrisa de complicidad. Aunque no estaba segura de si deba intervenir o dejar que Erik viviera su "mala suerte", se sinti algo aliviada de ver que al menos las chicas no se estaban tomando demasiado en serio las historias de accin. Suri y Hada seguan luchando por mantener el control sobre Erik, y este, entre risas, segua rogando por su vida mientras finga estar completamente atrapado. A lo lejos, algunas de las chicas que se haban reunido a observar comenzaban a rerse al ver el alboroto. ?Erik, ya no tienes escapatoria! grit Suri con fuerza, mientras Hada asenta como si fuera una lder imparable. Erik, todava en el suelo, solo poda rer y pensar que, tal vez, este tipo de caos era ms de lo que haba anticipado cuando comenz a contar sus historias. Pero, en medio de todo, se dio cuenta de que estas peque?as bromas y momentos de diversin eran lo que realmente le traan alegra en este extra?o mundo. Erik, atrapado bajo el peso de Suri y Hada, decidi usar su imaginacin para cambiar el rumbo de la "batalla". Alzando la voz dramticamente, declar: ?Pero qu es lo que veo en el cielo! ?Un sol amarillo! ?El poder de un guerrero invencible ha sido llamado! Suri, al escuchar esto, detuvo su juego de inmediato. Su expresin pas de triunfante a preocupada en un instante. ?Eso no es justo! grit, apartndose de Erik y ponindose en pie. ?l es mucho ms poderoso que Super Suri! Dicho esto, Suri comenz a correr en crculos, pensando rpidamente en un nuevo plan para enfrentarse a un poder tan abrumador. Su imaginacin volaba mientras se alejaba, ideando alguna nueva tctica que pudiera devolverle la ventaja. Mientras tanto, Hada permaneca en su lugar, sentada cmodamente sobre la espalda de Erik, con una sonrisa traviesa en el rostro. ?Super Suri podr huir, pero yo no me rindo! anunci, ajustndose en su posicin como si fuera a quedarse ah por siempre. Erik suspir con una sonrisa cansada. Est bien, Hada, pero si quieres quedarte ah, tendrs que ver cmo me levanto. Preprate. Con algo de esfuerzo, Erik empez a incorporarse, usando sus brazos para impulsarse. Al sentir que l realmente se mova, Hada reaccion de inmediato, aferrndose con fuerza para no caerse. Sus brazos rodearon el cuello y los hombros de Erik, y en su intento por mantener el equilibrio, sus pechos presionaron contra la espalda de Erik. Erik sinti el contacto, pero, manteniendo la compostura, decidi no darle importancia. ?Ests bien ah atrs? pregunt con tono ligero, mientras poco a poco lograba ponerse en pie. La risa de Hada resonaba mientras segua en la espalda de Erik, sus brazos abrazndolo firmemente para no caer. ?No te rindas, Erik! ?Vamos, levntate, quiero ver si puedes hacerlo! dijo Hada entre risas, sin soltarlo. Erik, con un resoplido y algo de esfuerzo, apoy sus manos en el suelo para impulsarse hacia arriba. Cada movimiento era medido, sus msculos tensndose mientras buscaba el equilibrio con Hada aferrndose a l. Desde una distancia prudente, Mika observaba la escena con los brazos cruzados. Su expresin seria se transform lentamente en una mezcla de asombro y desconcierto. ?De verdad puede levantarse as...? murmur para s misma, incapaz de apartar la mirada, mientras Erik se incorporaba poco a poco, a pesar del peso adicional. Finalmente, Erik se puso de pie, jadeando ligeramente, pero con una sonrisa triunfante. ?Hecho! dijo, mirando de reojo a Hada. ?Contenta ahora? Hada, todava abrazada a su espalda, solt una risita. ?S! Pero no pienso bajarme todava. Ms all, Becca y Jaia estaban sentadas bajo un rbol, observando la escena con inters. Becca arque una ceja, impresionada. ?Viste eso? pregunt Becca, mirando a Jaia. La mujer mayor asinti con calma, una leve sonrisa en sus labios. Ese joven tiene ms fuerza de la que aparenta. No cualquiera logra algo as con tanta facilidad coment Jaia, observando a Erik con una mirada reflexiva. De repente, un grito entusiasta interrumpi sus pensamientos. ?Yo tambin quiero ser cargada! grit Suri, quien haba estado observando desde un lado, completamente entusiasmada por lo que acababa de presenciar. Antes de que Erik pudiera reaccionar, Suri corri hacia l y, con un salto gil, se abraz al frente de su torso. ?Atrpame, ser del espacio! exclam, riendo mientras se aferraba con fuerza a Erik. Erik, sorprendido, tropez ligeramente, tratando de mantener el equilibrio con Hada todava en su espalda y ahora Suri abrazada al frente. ?Espera, Suri! ?Esto no es justo! dijo Erik entre risas, tambalendose un poco pero logrando estabilizarse. Mika, an en su lugar, abri los ojos con incredulidad. ?Cmo... cmo puede con ambas? se pregunt, perpleja ante lo que estaba viendo. Becca cruz los brazos, su expresin mezcla de curiosidad y admiracin. Tal vez no sea tan dbil como parece murmur para s misma, mientras Jaia soltaba una leve carcajada. Ese chico es un misterio dijo Jaia, con la tranquilidad que la caracterizaba. Finalmente, Erik, con esfuerzo pero sin perder el buen humor, dio un paso hacia adelante, cargando a ambas chicas. Est bien, esto ya es demasiado. ?Super Suri y Guerrera Hada, me rindo! dijo con algo de cansancio mientras ambas rean, divertidas. Hada y Suri finalmente bajaron de Erik, riendo y proclamndose victoriosas tras "derrotar" al supuesto enemigo del espacio. ?Super Suri y la Guerrera Hada, invencibles! exclam Suri, levantando los brazos mientras Hada rea a carcajadas. Erik, con una sonrisa cansada, se sacudi el polvo de la ropa y tom aire profundamente. S, s, invencibles... pero yo necesito un respiro dijo, hacindolas rer an ms. Las chicas se alejaron, entretenidas, mientras Erik se quedaba unos momentos ms en el lugar, observando el entorno con una expresin pensativa. Luego, sin decir nada, empez a caminar hacia la zona donde se encontraba Mika, observando la proeza realizada, aunque sus ojos estaban fijos en l desde el momento en que empez a moverse. Cuando vio que Erik se acercaba, Mika, se escondi intentando no ser vista. Desde all lo observ pasar lentamente, con las manos apoyadas en la cintura y los hombros relajados tras el esfuerzo. Mientras caminaba, Erik murmur en voz baja, lo suficiente para que Mika alcanzara a escuchar: Vaya... Creo que estoy ms oxidado de lo que pensaba. Estuve demasiado tiempo sin esforzar los msculos coment, estirando los brazos con cuidado y moviendo los hombros tratando de relajarlos. Si algo malo llegara a pasar... No estoy en buenas condiciones. Mika frunci el ce?o, conteniendo la respiracin para no delatarse. Debo volver a ponerme en forma continu Erik, su tono ms decidido. Si hay algn peligro... Debo estar listo para protegerlas, despus de todo ahora ellas son... mi nica familia. Mika abri los ojos, sorprendida. Lo observ alejarse, an sumido en sus pensamientos, y sinti una mezcla de emociones difciles de descifrar. Haba algo en su voz, en la manera en que lo deca, que no encajaba con la imagen que ella haba tenido de l. "Protegernos..., su familia" pens Mika, sus labios fruncidos en una lnea fina. No poda negar que esas palabras despertaban algo en ella. Aunque segua siendo precavida, era difcil ignorar los hechos: Erik no solo era fuerte, sino que usaba esa fuerza para ayudar, no para imponer. Mientras lo vea alejarse, Mika se qued en silencio, preguntndose si sus propios prejuicios la haban llevado a juzgarlo ms severamente de lo que deba. "Tal vez... no es tan malo como pens al principio," admiti para s misma, aunque su orgullo se negaba a aceptarlo por completo. El sol estaba en su punto ms alto cuando las aldeanas se reunieron alrededor de la mesa comn, listas para disfrutar del almuerzo tras una ma?ana llena de actividades y juegos. Erik lleg algo despus, sacudindose un poco el polvo de las manos, y tom asiento junto a ellas, notando las miradas curiosas que algunas ya le lanzaban. No pas mucho tiempo antes de que Suri, incapaz de contenerse, rompiera el silencio con una explosin de entusiasmo. ?Tienen que escuchar esto! dijo, dejando su plato a un lado y ponindose de pie de un salto. ?Qu pas ahora, Suri? pregunt Arlea con una mezcla de diversin y cautela, ya acostumbrada a las historias dramticas de su amiga. ?Es sobre Erik! exclam Suri, se?alndolo con un dedo mientras el mencionado solo poda sonrer incmodo. ?Yo? ?Qu hice ahora? pregunt Erik, tratando de restarle importancia, aunque saba exactamente a lo que se refera. ?Te levantaste con Hada agarrada a tu espalda! grit Suri, dramatizando con gestos amplios mientras las dems comenzaban a prestar atencin. ?Qu? ?Cmo que agarrada? dijo Lera, arqueando una ceja mientras miraba a Hada, quien simplemente sonrea. ?Exactamente eso! continu Suri, emocionada Eso no suena muy cmodo coment Arlea, rindose mientras segua removiendo su plato. Mika, que estaba en la esquina ms alejada de la mesa, observaba todo en silencio, aunque su mente volva a la escena de esa ma?ana. Recordaba claramente cmo Erik haba levantado a Hada con relativa facilidad y cmo pareca ms concentrado en no hacerle da?o que en cualquier otra cosa. ?Y t, Mika? ?Tambin lo viste? pregunt Arlea, rompiendo el silencio. Mika neg con la cabeza. No... pero puedo imaginarlo. ?No fue imaginacin! dijo Suri, se?alndola con una sonrisa. ?Fue real! ?Es el hombre ms fuerte que he visto en mi vida! Es el nico hombre que has visto en tu vida aclar Lera con una risa, causando que todas se unieran al momento. Bueno, pero eso no cambia que fue asombroso insisti Suri. ?Es verdad! intervino Hada, apoyndose en la mesa con una sonrisa traviesa. Me asegur de abrazarme bien para no caerme, pero l logr levantarse. Con algo de esfuerzo, eso s a?adi Erik, alzando una ceja hacia Hada, quien se encogi de hombros con fingida inocencia. ?Pero lo logr! exclam Suri, y luego baj la voz para darle un aire de misterio. Y cuando no lo esperaba tambin salte hacia el, y me atrap. ?Fue como si estuviera jugando con nosotras todo el tiempo! ?Saltaste hacia el? pregunt Jerut, incrdula. ?No se supone que eso era un juego, no una emboscada? ?Es que quera probar algo nuevo! respondi Suri, cruzando los brazos con una sonrisa amplia. Ms bien pareca que te aprovechaste de la situacin interrumpi Lera, entre risas. No importa, ?lo que importa es que Erik es increblemente fuerte! declar Suri, apuntando hacia l como si fuera un hroe de las historias. Las miradas se dirigieron de nuevo a Erik, quien trat de desviar la atencin con una sonrisa modesta. No fue nada, solo un poco de fuerza. Un poco, dice murmur Mika desde su lugar, observndolo con detenimiento mientras las palabras de Suri resonaban en su mente. Mika recordaba claramente cmo Erik haba logrado levantarse con Hada abrazada a su espalda, algo que al principio pareca imposible. No solo haba logrado ponerse de pie, sino que lo haba hecho con cuidado, asegurndose de no lastimar a nadie. Para ella, aquello deca mucho ms de lo que Erik dejaba entrever. ?Yo digo que Erik debera ense?arnos a ser fuertes como l! declar Suri, golpeando la mesa suavemente para enfatizar sus palabras. Suri, come tu comida intervino Jaia desde el otro extremo de la mesa con voz firme pero calmada, logrando que las risas disminuyeran un poco. Aunque el ambiente volvi a enfocarse en la comida, las risas y comentarios continuaron entre las chicas. Mika, sin embargo, permaneca callada, reflexionando. Tal vez Erik no era tan inofensivo como ella haba supuesto en un principio, pero tampoco pareca alguien que usara su fuerza para hacer da?o. Esa contradiccin, en cierto modo, la inquietaba y la fascinaba al mismo tiempo. El almuerzo haba terminado, y las chicas regresaban a sus respectivas caba?as, para escapar del calor. Algunas se quedaban limpiando la mesa. Erik, despus de ayudar con los platos, aprovech el momento de tranquilidad para tomar una decisin. Las monta?as cercanas siempre haban llamado su atencin. Desde su llegada, haba notado cmo el ro que atravesaba el valle pareca nacer de all, serpenteando entre las rocas y desapareciendo en la distancia. Algo en esa conexin natural le recordaba los das en que exploraba los ros cercanos a su hogar en la Tierra, buscando lugares donde podra encontrar agua que sea algo potable. Voy a dar un paseo dijo con tono casual, pero la curiosidad de las aldeanas se encendi de inmediato. ?Un paseo? pregunt Becca, deteniendo su trabajo por un momento. S, quiero explorar el ro un poco ms arriba, hacia las monta?as respondi l, se?alando la direccin. ?Solo? intervino Mika, cruzndose de brazos mientras lo miraba fijamente. No voy lejos, solo quiero ver de dnde viene el agua y cmo es el terreno. No tardar mucho. Si te metes en problemas, nadie podr ayudarte advirti Becca, aunque no pareca demasiado preocupada, ms interesada en cmo se las arreglara. Prometo tener cuidado. Con una sonrisa, Erik se despidi y comenz a caminar en direccin al ro, siguiendo su cauce hacia las monta?as. A medida que avanzaba, el terreno se volva cada vez ms accidentado. Las piedras redondeadas por la corriente adornaban las orillas, y las plantas que crecan cerca del agua creaban un contraste vibrante con el paisaje rocoso. El sonido del agua fluyendo era relajante, casi hipntico, no pudo evitar detenerse un momento para observar los peque?os remolinos y rpidos que se formaban entre las piedras. Se agach junto al ro y sumergi las manos en el agua fresca, sintiendo cmo corra entre sus dedos. Era una sensacin que le traa recuerdos. En la Tierra, siempre haba disfrutado de estos momentos en la naturaleza, donde poda desconectarse del terror del mundo y simplemente escaparse al silencio de lo que quedaba de la naturaleza. Camin por unas horas un poco ms, notando cmo la vegetacin se volva ms densa a medida que se acercaba a la base de las monta?as. rboles altos se inclinaban sobre el agua, creando sombras que refrescaban el aire, y las aves trinaban en las copas, ajenas a su presencia. Es un lugar tranquilo murmur para s mismo, observando una peque?a familia de peces nadando contracorriente. Erik no solo haba venido a disfrutar del paisaje. Saba que entender el flujo del ro poda ser crucial para ayudar a la aldea. Si lograba encontrar un punto donde el agua pudiera ser ms fcil de desviar o almacenarla. Su dias en los ni?os exploradores le haban ense?ado cmo los ros eran fuentes de vida, y estaba decidido a aplicar esos conocimientos aqu, aunque tuviera que improvisar con los recursos disponibles. A pesar de la intencin de Erik de estar solo, Mika no poda dejarlo ir sin ms. Aunque la idea de seguirlo al principio le pareca innecesaria, algo en su interior la impuls a mantenerse cerca. Lo segua a una distancia segura, mantenindose entre los rboles y las rocas, asegurndose de no ser vista y de no acercarse demasiado. El terreno comenzaba a volverse ms complicado conforme avanzaba. Las rocas grandes y los arbustos densos dificultaban el paso, y el sendero se volva resbaladizo en algunos puntos. Mika, descalza como siempre, senta el ardor de las piedras calientes en sus pies, lo que la hizo quedarse atrs, aunque nunca lo perdi de vista. Finalmente, lleg a un punto donde el terreno era tan empinado y rocoso que decidi esperar un poco ms atrs. Pero no poda resistirse a seguirlo, as que, con algo de esfuerzo, lo alcanz justo cuando l se detena frente a una cada de agua. Erik se detuvo en seco, sus ojos brillaron al ver el espectculo frente a l. Era una cascada, que caa desde una altura considerable, lanzaba agua cristalina que se estrellaba contra las rocas y formaba una niebla fina en el aire. Las rocas, cubiertas de musgo, rodeaban el lugar, creando un ambiente de quietud y belleza natural. Vaya murmur para s mismo, sin poder evitar sentirse cautivado por la vista. El sonido del agua cayendo era ensordecedor, pero de una manera tranquila, casi hipntica. Erik se acerc a la orilla de la peque?a piscina algo profunda, formada por la cascada, donde el agua brillaba bajo el sol que an iluminaba tmidamente el da. No pudo evitar sonrer al pensar que un buen ba?o no le vendra mal. El calor y el ejerci de la ma?ana y el polvo de su caminata haban dejado su cuerpo sudoroso y sucio, y el agua fresca que caa desde lo alto pareca la oportunidad perfecta para relajarse un poco. El calor del da y el sudor acumulado por las horas de caminata lo haban dejado sudoroso, por lo que al llegar a la cascada no dud en quitarse la ropa. Senta que un buen ba?o sera la mejor manera de relajarse y reponer fuerzas. Una vez sin ropa, camin hacia el agua, el frescor de la corriente tocando su piel. Sus msculos se relajaron al instante, y con una ligera sonrisa de satisfaccin, se sumergi en el agua fra, disfrutando del alivio inmediato. A unos centmetros de l, sobre unas rocas cercanas, haba encontrado una piedra rugosa, que pareca perfecta para lo que tena en mente. La tom y, con movimientos suaves, comenz a frotar su cuerpo con ella. La roca, algo spera, raspaba ligeramente su piel, eliminando las clulas muertas y el sudor pegado a su cuerpo. Mientras lo haca, se senta como si el agua y la piedra limpiaran no solo su cuerpo, sino tambin su mente, dejndolo en un estado de serenidad. Mika se escondi detrs de unas rocas, su corazn latiendo con una mezcla de curiosidad. A lo lejos, en la cascada, Erik se ba?aba bajo el agua cristalina. Su cuerpo, fuerte y atltico, se destacaba contra una roca gris. La luz del sol se reflejaba en las gotas de agua que caan sobre su piel, creando un efecto hipntico. Mientras Erik se sumerga bajo la cascada, sumido en el fresco ba?o, Mika, lo observaba con atencin. Aunque el sonido del agua que caa a su alrededor y el murmullo de los rboles facilitaban que no fuera detectada, no poda evitar pensar en lo que vea. Mika record las veces en que haba observado a las dems, cuando van a nadar juntas, siempre diferentes, pero similares. Su piel, sus curvas, la suavidad de sus cuerpos, aunque diferentes en el tama?o de los pechos entre ellas. Pero Erik... l no tena esa suavidad. El cuerpo de l era ms marcado por msculos. Y su torso, ms firme, no era igual al de las dems, cuyas figuras eran delicadas en comparacin. Al principio, Mika haba considerado a Erik un intruso, una amenaza para la aldea. Pero con el tiempo, haba comenzado a cambiar de parecer. Erik se haba ganado su respeto al demostrar su dedicacin y la necesidad de ayudarlas en la aldea. El haba dicho que debera ser ms fuerte si quera protegerlas, ya que ahora las considera como su familia. Esas palabras haban resonado en el corazn de Mika, y haba comenzado a ver a Erik de una manera diferente. Ahora, mientras lo observaba ba?arse, Mika se senta mas confundida. A medida que lo observaba, comenz a notar las diferencias entre su cuerpo y el de las dems. Su mirada se detuvo en la forma en que su cuerpo se curvaba y se extenda, en la manera en que su piel se tensaba sobre sus msculos. Not la respiracin se reflejaba en el movimiento de su pecho. Mika se sinti intrigada por la forma en que Erik era diferente. Se pregunt qu significado tenan esas diferencias, qu propsito tenan. La diferencia era ms evidente cuando su mirada, recorri una zona que no haba esperado ver. Su mente comenz a hacer preguntas: ?Qu es eso que tiene all y para qu servir esa parte de su cuerpo? ?Qu haca que los hombres, al menos Erik, fueran as? Se sinti atrada por la idea de explorar esas diferencias, de entender mejor la naturaleza de esa diferencia entre ellos. Por un momento, permaneci all, observando en silencio, tratando de procesar lo que haba visto. Saba que no poda acercarse ms sin que fuera descubierta. Entonces, se qued all, perdida en sus pensamientos, preguntndose cmo explicara sus preguntas a las dems. Aunque Mika haba decidido quedarse atrs, la curiosidad la llev a observar cmo Erik continuaba ba?ndose en la cascada. Desde la distancia, vea cmo se mova por el agua, disfrutando del momento. Su presencia all, tan natural y relajada, la haca sentir una mezcla de fascinacin y algo ms que no poda identificar. El sonido del agua cayendo y las rocas debajo de sus pies le daban un aire de tranquilidad, pero para Mika, el silencio solo le permita concentrarse ms en lo que estaba viendo. Mika se qued quieta, su mirada fija en l. Nunca antes lo haba visto sin ropa, tan vulnerable, sin su actitud de defensa. Mika frunci el ce?o, sin saber qu hacer con esos pensamientos que se agolpaban en su mente. Haba llegado a confiar en Erik, pero en ese momento, su presencia de alguna manera la haca sentir algo distinto. A medida que Erik continuaba ba?ndose, Mika sinti la tentacin de acercarse, pero el instinto la hizo permanecer en su lugar, observando en silencio. A pesar de estar a cierta distancia, ella poda escuchar el suave golpeteo del agua y el movimiento de las piedras debajo de sus pies. Y mientras todo esto suceda, no poda dejar de pensar en las diferencias entre l y las mujeres de la aldea. Erik continu lavndose y nadando, perdido en la sensacin de limpieza y la tranquilidad del momento. No era consciente de que Mika lo observaba, ni de las sensaciones que sus movimientos causaban en ella. Mientras se centraba en su ba?o, pensaba en cmo deba estar preparado para lo que viniera. Saba que an no estaba completamente recuperado y, si surga algn peligro, tendra que estar en sus mejores condiciones para protegerlas. El agua le refrescaba los pensamientos, y senta que estaba recuperando un poco de la calma que tanto necesitaba. Pero, sin saberlo, haba dejado una impresin que no desaparecera tan fcilmente. Erik se levant lentamente del agua, disfrutando por unos segundos la sensacin de frescura en su piel antes de salir y comenzar a vestirse. Mientras se ajustaba las ropas, not el sonido del agua corriendo con ms fuerza a lo lejos. Mir hacia el ro, que segua su curso hacia las monta?as. Haba pensado en seguir el cauce para ver de dnde provena el agua, pero al observar el camino que an quedaba por recorrer, se dio cuenta de que no tena tiempo. El sol ya comenzaba a ponerse y el cielo empezaba a oscurecerse, lo que significaba que el regreso a la aldea deba ser inmediato. "Es mejor no arriesgarme," pens, echando un vistazo al entorno que lo rodeaba. "No quiero quedarme fuera despus de que caiga la noche." Decidi dejar el curso del ro para otro da. Su curiosidad no era tan urgente como asegurarse de regresar antes de que la oscuridad cubriera el valle. Con rapidez, se termin de vestir, mirando por ltima vez la cascada que haba encontrado y talvez un lugar secreto para poder ba?arse con tranquilidad. Desde la distancia, Mika lo observaba. Ella estaba escondida tras algunos rboles, viendo cmo se colocaba sus ropas. Al darse cuenta de que l ya haba terminado de vestirse, sinti que deba retirarse para no ser vista. Aunque lo que haba presenciado antes la haba dejado con muchas preguntas, saba que no era el momento para profundizar en esos pensamientos. Adems, haba algo en su interior que la impulsaba a regresar antes que l, como si necesitara llegar a la aldea lo ms rpido posible para dejar atrs esa sensacin de estar al acecho. Con una expresin algo nerviosa, Mika gir sobre sus talones y comenz a caminar rpidamente en direccin opuesta, alejndose lo suficiente para que Erik no la detectara. "Tengo que irme antes que l", pens mientras aceleraba el paso. Las sombras de la tarde se alargaban, y el aire se volva ms fresco conforme avanzaba, pero nada la detena. Erik, al haber terminado de vestirse, mir alrededor y se puso en marcha, aunque a un ritmo ms lento que el de ella, contemplando el paisaje a su alrededor mientras el sonido del ro le acompa?aba en el camino de vuelta. Mika, por su parte, al llegar a la aldea, se apresur a metros en su caba?a para que nadie la viera llegar. An tena muchas preguntas rondando en su cabeza, pero saba que deba guardar sus pensamientos para s misma, al menos por ahora. Capitulo 15: "Sombras del Pasado, Forjando el Futuro " El sol ya se haba escondido detrs de las monta?as cuando Erik comenz a acercarse a la aldea. El cielo, te?ido de naranja y rosa, empezaba a oscurecer, y las sombras alargadas se extendan por el camino que llevaba de regreso. El aire algo fresco de la noche lo envolva mientras caminaba hacia la aldea, preocupado por la tardanza. No le gustaba preocupar a las chicas, especialmente despus de su largo da. Al llegar al borde de la aldea, fue recibido por el grupo de mujeres que lo esperaban cerca de la fogata. Becca, Arlea y Lera lo miraron con cierta desaprobacin, pero fue Mika quien no pudo ocultar su mirada inquisitiva y una mezcla de emociones difciles de identificar. Aunque no lo deca, pareca que algo haba cambiado en ella desde que haba observado a Erik en la cascada. La oscuridad ya haba comenzado a cubrir la aldea cuando Erik regres. A medida que se acercaba, la luz de la fogata le mostr el rostro expectante de las chicas. Cuando sus pasos se hicieron ms cercanos, las voces se alzaron. "?Erik!" grit Suri, visiblemente molesta, pero con un toque de alivio. "?Pensbamos que te habas perdido o algo peor!" Becca se acerc rpidamente, con la mirada inquieta. "?Dnde estuviste? ?Te has tardado mucho!" Lera, aunque un poco molesta, se acerc y le dio una ligera palmada en el hombro. No hagas eso otra vez. No queremos que te pierdas. Erik sonri de manera un poco avergonzada, reconociendo que se haba tardado ms de lo planeado. "Lo siento, no quera preocuparlas. Solo estuve explorando un poco ms all del ro... me distraje, eso es todo." An caminando hacia la fogata, sus ojos se encontraron con los de Mika. Aunque ella no dijo nada, su mirada pareca un poco ms profunda, como si estuviera pensando en algo, o como si hubiera estado observando ms all de lo que Erik haba imaginado. Mika, que segua perdida en sus propios pensamientos, se mantuvo callada mientras los dems seguan hablando entre s. A pesar de que su mente an procesaba lo que haba visto, no poda evitar sentirse algo inquieta al ver a Erik de nuevo. Aquella imagen de l, segua rondando en su cabeza. "Bueno, ya no importa," dijo Suri con una sonrisa burlona. "Solo no te vayas a tardar otra vez, ?s?" Erik asinti y se acerc a la fogata, tomando asiento junto a ellas. El ambiente volvi a la normalidad, pero en el fondo, Mika segua recordando lo que haba visto en la cascada, sus pensamientos nublados por la curiosidad y la inquietud. "?Todo bien, Mika?" le pregunt Becca, notando que ella pareca distante. Mika, ligeramente sobresaltada, asinti sin mirarlas directamente. "S, todo bien... solo estaba pensando en mis cosas." Las conversaciones siguieron fluyendo, pero esa noche, algo haba cambiado en la dinmica de la aldea. Y aunque la curiosidad de Mika no haba disminuido, saba que an quedaban muchas preguntas sin respuesta. Erik not que Mika no deca nada y la mir un momento, casi con una expresin indecisa. ?Todo bien, Mika? le pregunt, sin saber si la tensin en el aire tena algo que ver con l o si simplemente estaba algo pensativa. Mika levant la vista de inmediato, rpidamente componiendo su rostro en una mscara neutral. S, claro, respondi con tono cortante, antes de dar un paso atrs, como si quisiera alejarse un poco de l. Becca y Arlea intercambiaron una mirada curiosa, pero no dijeron nada, ya que saban que Mika a veces prefera mantener sus pensamientos para s misma. Bueno, ahora que ests de regreso, dijo Lera, intentando suavizar el ambiente. Hemos preparado algo de jugos. Erik asinti con una ligera sonrisa. Gracias. Perdn de nuevo por la tardanza. No volver a pasar. Sin embargo, no poda evitar sentir la mirada distante de Mika, como si algo estuviera pesando en su mente. l decidi no mencionarlo, pero una peque?a inquietud comenz a formarse en su interior. Ya acercndose la hora de ir a descansar Mika fue la primera en levantarse e irse rpidamente a su caba?a, sin antes despedirse de todas. Buenas noches. Perdn pero estoy algo cansada y tengo algo de prisa. con pasos veloces se fue sin decir mas. La tenue luz de las estrellas se filtraba a travs de la ventana de la caba?a de Mika, ba?ando el interior con un suave resplandor. Ella estaba recostada sobre su cama de pieles, la textura spera pero clida contra su espalda desnuda. Haba dejado sus ropas de pieles a un lado, y su cuerpo apenas cubierto por una piel ligera, buscando alivio del calor persistente. Sin embargo, su mente no poda descansar. El recuerdo de la tarde junto a la cascada volva una y otra vez, como el eco de un tambor distante que no poda ignorar. Mika cerr los ojos y dej escapar un suspiro, intentando acallar los pensamientos que la invadan. Pero ah estaban, claros y persistentes, como si su memoria quisiera obligarla a confrontarlos. Haba visto a Erik completamente descubierto. Cada detalle de su cuerpo, tan diferente al suyo, tan extra?o y desconcertante, se grab en su mente. Mika record cmo su piel pareca ms marcada, con cicatrices que contaban historias que no conoca, un torso ms amplio y musculoso que contrastaba con las lneas ms suaves de las dems. Pero lo que ms le inquietaba era lo que vio entre sus piernas, algo que ella no tena, algo que la hizo sentirse curiosa y confundida al mismo tiempo. ?Por qu es as? susurr para s misma, llevndose una mano al rostro, avergonzada por sus propios pensamientos. Era algo que nunca haba visto ni imaginado. Su educacin en la aldea jams haba mencionado nada parecido, y las mayores siempre haban sido evasivas sobre los hombres. Ahora entenda por qu, aunque todava no poda comprender del todo lo que significaba. Gir su rostro hacia la pared de madera, donde las sombras de las ramas parecan danzar con el viento. Sus dedos trazaron distradamente las cicatrices en su propio cuerpo, cerca de su clavcula, recordndole que ella tambin llevaba marcas de su pasado. Compar sus cicatrices con las de Erik en su mente, preguntndose qu historias guardaban las suyas, qu le haba pasado para llevar tantas en su piel. Es tan diferente tan extra?o murmur, pasando su mano por su seno izquierdo hasta llegar a su vientre descubierto. ?Ser que todos los hombres son as? Sin poder evitarlo, Mika dej escapar un suspiro profundo. Su pecho suba y bajaba lentamente mientras su mente segua girando en torno a lo que haba visto. ?Debera hablar de esto con alguien? ?Becca? ?Jaia talvez? Pero el pensamiento de compartir lo que haba presenciado la hizo sonrojarse. No, esto era algo que deba guardar para s misma, al menos por ahora. Con un ltimo vistazo hacia el techo, Mika cerr los ojos, intentando acallar las preguntas que no dejaban de rondarle la cabeza. Pero saba que esta noche no dormira fcilmente. Haba visto algo que haba cambiado su percepcin del mundo, y ahora, no poda ignorarlo. Ya era de ma?ana y Erik estaba en su caba?a, con la tarea de limpiar y ordenar algunas de sus cosas. Mientras lo haca, vio algo que lo hizo detenerse un momento: las frutas que haba trado, la fruta que sabia a limn, la salada, la haba guardado entre sus cosas, esperando que al estar seca se quitara su exceso de salado. Record las muchas veces que haba estado buscando entre los vegetales de este mundo, algo familiar, algo que le recordara a los sabores de la Tierra. Era difcil encontrar algo que tuviera el sabor al que estaba acostumbrado, as que decidi que sera el momento perfecto para experimentar con la fruta salada. Con la fruta en mano, comenz a pensar en qu podra hacer. Las chicas no conocan lo que era un sabor salado, por lo que sera algo completamente nuevo para ellas. Pens que podra hacer una sopa ligera con los pocos ingredientes que haba conseguido: algunos vegetales con sabores conocidos, y la fruta salada que ahora tena entre sus manos seca, que su sabor salado disminuyo considerablemente al secarse. Era una receta sencilla, pero lo suficiente para ver si funcionaba y, si sala bien, sorprendera a las chicas con algo distinto. Se dirigi a la zona de cocina con una canasta llena de ingredientes. Haba pasado varios das recolectando, buscando sabores familiares que lo reconectaran en la Tierra. Entre sus hallazgos ms recientes se encontraba la fruta salada, algo que las chicas de la aldea conocan desde hace mucho tiempo y no les gusto para nada al ser muy salada estando fresca. Sin embargo, cuando eran ms peque?as, todas la haban probado y la consideraban horrible. Hada, especialmente, la recordaba con aversin, pues nunca le haban gustado el sabor. A pesar de todo, haba decidido darle una oportunidad, convencido de que podra utilizarla de una manera que cambiara su percepcin. ?Hola, Arlea! salud mientras se acercaba, dejando la canasta en la mesa. He estado buscando estos ingredientes que me recuerden a mi hogar. ?Qu te parece si cocinamos algo juntos hoy? Arlea, sorprendida pero interesada, asinti con una sonrisa. Claro, me encantara. ?Qu tienes ah? pregunt, mirando la canasta llena de verduras y vegetales. Erik sac los ingredientes uno por uno, mostrndole a Arlea lo que haba encontrado. Cuando lleg a la fruta salada, Arlea frunci el ce?o. Saba lo que era, pero nunca la haba visto de esa forma. Esto es algo especial coment Erik mientras la sostena. En mi... aldea, la utilizbamos para hacer sopas, guisos y muchas comidas. Me gustara probar hacer algo con ella. ?Te gustara ayudarme? Arlea lo mir, algo dubitativa, pero finalmente asinti. Est bien, vamos a intentarlo. Mientras Arlea continuaba con su guiso habitual, Erik comenz a preparar su sopa. Cort cuidadosamente la fruta salada y la combin con los otros ingredientes que haba recolectado. Saba que su sopa sera ligera, algo diferente, pero lleno de sabor. Mientras cocinaban juntos, la atmsfera era relajada, aunque Arlea no poda evitar sentirse un poco nerviosa por estar tan cerca de Erik, especialmente cuando a veces sus manos se rozaban al compartir la tarea. Las chicas, curiosas, comenzaron a acercarse a la zona de cocina. Se asomaron con cautela, observando a Erik y Arlea mientras trabajaban. Mika, Suri, y las dems no pudieron evitar notar lo inusual de la escena. Era raro que Erik y Arlea cocinaran juntos, ya que normalmente Arlea era quien se encargaba de todo. ?Qu estn haciendo? pregunt Mika, mirando intrigada desde un rincn. No s, pero parece que estn cocinando algo especial respondi Suri, mirando a Arlea con una sonrisa. Alisha, con su usual tono de curiosidad, no pudo evitar a?adir: Nunca haba visto a Arlea tan nerviosa. Pero parece que est disfrutando de la compa?a de Erik. A medida que los platos se iban completando, las chicas comenzaron a cuchichear entre ellas. Nunca antes haban visto que se utilizara esa fruta tan horrible de esta forma. ?Recuerdan cuando ramos peque?as y probamos esa fruta? dijo Hada con un gesto de disgusto. ?No pude soportarlo! Era asquerosa. S, yo tampoco la soport coment Lera. Pero nunca se me ocurri probarla de esta forma. Cuando ambos platos estuvieron listos, las chicas se sentaron en la mesa, mirando con curiosidad las comidas que Arlea y Erik haban preparado. Aunque todas conocan la fruta, nunca pensaron que alguien podra usarla para cocinar algo. Las chicas ya conociendo el guiso de Arlea, probaron primero el plato de Erik. Nada ms al primer bocado, se sorprendieron. El sabor era completamente diferente de lo que recordaban. ?Esto es increble! exclam Becca, sorprendida. Nunca imagin que esa fruta pudiera saber tan bien preparada as. Erik sonri, satisfecho con su creacin. La clave es usarla con otros ingredientes. No se trata solo de la fruta, sino de equilibrar los sabores. La combinacin con los vegetales y las verduras frescas hace toda la diferencia. Las chicas asintieron, tomando ms cucharadas de la sopa con entusiasmo. A pesar de que Arlea haba preparado su guiso con todo su esmero, la sopa pareca robarse la atencin de todas. Suri, observando la reaccin de las dems, not que la sopa haba sido un xito rotundo. Sin embargo, no quera que Arlea se sintiera mal al ver que su guiso no haba impresionado tanto. Con una sonrisa, Suri decidi ser discreta y se sirvi el guiso de Arlea, sabiendo que era importante que su amiga no se sintiera rechazada. Yo voy a quedarme con el guiso dijo Suri mientras tomaba una porcin. ?Est delicioso, Arlea! No te preocupes, tu guiso es maravilloso, como siempre. Arlea, sonrojada por el comentario de Suri, se sinti agradecida y sonri tmidamente. Gracias, Suri. Me alegra que te guste respondi, aliviada al ver que apreciaba su esfuerzo. Al ver cmo las chicas disfrutaban de la sopa, Erik sinti una satisfaccin profunda. No solo haba logrado mostrarles algo nuevo, sino que tambin haba unido a todos en torno a la comida, algo que en su mundo tena un valor especial, en comer con la familia unida. Mientras las chicas seguan disfrutando de la sopa de Erik, Arlea, aunque contenta de que todos estuvieran comiendo bien, no poda evitar sentirse un poco triste. Su guiso, aunque delicioso, pareca haber quedado en segundo plano frente a la sopa innovadora de Erik. A pesar de la amabilidad de Suri al tomar primero una porcin de su guiso, Arlea no poda evitar notar que la mayora se haba decantado por la sopa. Erik, al darse cuenta de que Arlea pareca un poco decada, se acerc a ella con una sonrisa reconfortante. Se sent junto a ella, donde la vea un poco distante mientras las dems disfrutaban de la comida. Oye, Arlea dijo suavemente, ?todo bien? Vi que parecas un poco... ?desanimada? Arlea levant la vista y, al ver la preocupacin en los ojos de Erik, se sinti un poco avergonzada. Sus manos jugueteaban nerviosas con su cuchara. Es solo que... no esper que tu sopa tuviera tanto xito admiti con una sonrisa tmida, intentando disimular su malestar. Mi guiso... bueno, no es que no me guste, pero... no es lo que esper. Erik sonri amablemente y le dio un toque en el hombro, tamando suavemente su mano, intentando aliviar su malestar. No te preocupes por eso. Todos amamos tu guiso, Arlea. Es solo que... bueno, yo intent algo diferente, y eso a veces llama ms la atencin. Pero eso no significa que lo tuyo no sea increble, ?sabes? Hay das en que todos nos sentimos ms creativos. La verdad es que, para m, el guiso que preparas es uno de los mejores platos que he probado. Arlea lo mir sorprendida, y una peque?a sonrisa apareci en su rostro al escuchar sus palabras. Aunque la situacin le haba causado algo de inseguridad, las palabras de Erik la hacan sentirse mejor. Gracias, Erik... dijo con suavidad, inclinando su cabeza en el hombro de Erik, sintiendo cmo la tensin en su cuerpo comenzaba a desvanecerse. Tu sopa estaba deliciosa. Tal vez la prxima vez pueda hacer algo que te sorprenda. Erik se ri suavemente, asegurndole: No tienes que hacerlo por m, ni por nadie. Lo importante es que todos disfrutamos de tu comida. Y si alguna vez tienes dudas, sabes que estar aqu para apoyarte. Despus de todo, estamos en esto juntos, ?verdad? Arlea asinti, sintindose mucho ms tranquila. Aunque a veces las comparaciones podan ser difciles, saba que el no la juzgara. Ella senta una calidez en su interior, no solo por el apoyo de Erik, sino por la sensacin de que, con l, la cocina y la vida en la aldea tenan algo ms especial. La conversacin fluy de manera relajada mientras todos continuaban comiendo. Arlea, agradecida por el gesto de Erik, pudo disfrutar del momento sin pensar demasiado en los peque?os detalles. La comida, los amigos y la compa?a eran lo que realmente importaba. Al final, todos comieron y rieron juntos, disfrutando de los sabores que Erik haba trado a la comida, mientras Arlea y Erik compartan una sonrisa cmplice. Mika observaba desde su lugar. Sus pensamientos seguan atrapados en lo que haba visto. Sin saber cmo abordarlo, decidi acercarse, fingiendo inters en otra porcin de comida. ?Queda un poco ms? pregunt, sosteniendo su plato hacia Erik. Claro, todava hay suficiente respondi l, sirviendo con cuidado. Mika tom asiento cerca, observando cmo Erik interactuaba con Arlea, animndola sobre su guiso. Poco a poco, las demas terminaron de comer y comenzaron a retirarse a sus actividades. Solo quedaron Erik y Mika bajo la sombra del rbol. Ests muy acostumbrado a esto de cocinar, ?verdad? pregunt Mika casualmente mientras revolva su plato. Dira que s, aunque en mi mun... aldea la cocina es muy diferente. Pero aqu no est mal respondi Erik, sonriendo. Mika asinti, fingiendo indiferencia mientras buscaba las palabras correctas. Tu aldea debe ser muy diferente a la nuestra. Parece que ustedes los hombres tienen muchas cosas que nosotras no conocemos. Erik levant la vista, algo intrigado por su comentario. S, bastante diferente. Aunque creo que con el tiempo podramos compartir conocimientos y aprender unos de otros. Mika juguete con su cuchara, intentando sonar casual. Debe ser interesante venir de un lugar tan distinto. Imagino que all los hombres y las mujeres bueno, tienen diferencias que aqu no conocemos. Erik, que estaba a punto de llevarse un bocado a la boca, se detuvo por un momento, bajando lentamente la cuchara. Su expresin permaneci neutral, pero en su mente buscaba una forma de responder sin entrar en detalles. S, hay algunas diferencias. Pero al final, todos somos personas, ?no? Lo importante es cmo trabajamos juntos y nos apoyamos. Mika pareci aceptar la respuesta, aunque su curiosidad segua presente. Entiendo supongo que tienes razn murmur, volviendo a concentrarse en su comida. Bueno, no hay nada malo en ser diferentes. Si alguna vez tienes dudas sobre algo, puedes preguntarme. Tal vez lo haga dijo Mika con una sonrisa ligera, aunque sus pensamientos seguan girando en torno a lo visto. Desde la distancia, Jaia observaba la interaccin con una ceja arqueada, escuchando fragmentos de la conversacin sin intervenir. Erik, ajeno a la situacin, termin su plato y se levant para llevarlo a lavar. Mika lo sigui con la mirada, mordindose el labio en frustracin. Aunque Erik haba sido amable, saba que haba evadido sus preguntas. Jaia, mientras tanto, se march pensativa, preguntndose si era momento de intervenir o dejar que Mika resolviera sus propias dudas. La tarde avanzaba cuando Erik, Suri y Lera discutan cerca de la entrada de la aldea. La idea de buscar materiales en el ro haba surgido de un comentario casual, pero Lera, con su entusiasmo habitual, haba tomado la iniciativa. Tenemos que encontrar ese metal, Erik, dijo Lera con determinacin mientras ajustaba su coleta alta. Erik se rasc la nuca, mirando hacia las monta?as que se elevaban a lo lejos. No estoy seguro, Lera. Incluso si lo encontramos, no s si pudriramos trabajarlo correctamente. No tenemos las herramientas para trabajarlo como se debera. ?Pero podramos aprender! insisti Lera, sus ojos brillando con entusiasmo. Imagnalo: herramientas ms fuertes, armas mejores. Podramos hacer tanto con eso. Suri, que estaba sentada en una roca cercana, salt al or aquello. ?Armas? ?Eso suena genial! Yo quiero una espada real. moviendo una rama como si fuera una. Erik sonri dbilmente, pero an dudaba. Es que no es tan sencillo. Trabajar con metal requiere ms que solo encontrarlo. Necesitaramos un horno adecuado, mucha le?a, y mucha prctica para no desperdiciarlo. Adems... Adems, nada, interrumpi Lera, cruzando los brazos. Solo necesitamos encontrarlo primero. Estoy segura de que podemos resolver lo dems despus. Vamos a buscarlo. Alisha, que haba estado escuchando desde una distancia cercana, mientras recoga hierbas, no pudo contenerse ms. Sus manos temblaban al escuchar sus palabras, y los recuerdos de su esposo y su hijo llenaron a su mente. Finalmente, dio un paso adelante y se aclar la garganta para llamar su atencin. muchachos, dijo con voz firme, necesito hablar con ustedes. El grupo se gir sorprendido. Era raro que Alisha interviniera en las actividades, pero la seriedad en su rostro los dej en silencio. ?Algo malo, se?ora Alisha? pregunt Erik, notando su tono grave. Alisha los mir a todos, pero su atencin se centr en Erik. S que tienes buenas intenciones, pero djame advertirte algo. Ese metal que buscan... no siempre trae beneficios. Puede ser un camino peligroso. Lo s porque perd a mi familia por su causa. Lera frunci el ce?o. ?Por el metal? ?Cmo? La mujer mayor suspir y baj la mirada por un momento antes de responder. Ellos trabajaban con l. Era un material extra?o y difcil de manejar, pero sera til para todos. Al principio, todo iba bien... hasta que se enfermaron.If you stumble upon this tale on Amazon, it''s taken without the author''s consent. Report it. Suri lade la cabeza, confundida. ?Se enfermaron por trabajar con el metal? Eso creo, dijo Alisha, su voz quebrndose. Comenzaron a enfermarse y nada de lo que hiciramos los ayud. Murieron uno tras otro. Nunca supe con certeza qu lo caus, pero siempre sospech que fue ese maldito metal. El silencio que sigui a la advertencia de Alisha fue incmodo, pero breve. Lera, con el ce?o fruncido y los brazos cruzados, no pareca convencida. ?Cmo puede una roca enfermarlos? pregunt finalmente, su tono incrdulo. Eso no tiene sentido. Si lo piensas, es solo un material ms, como la madera o el hueso. Tal vez se enfermaron por otra cosa, algo que vino del bosque. Alisha suspir, llevndose una mano a la frente. Lera, no sabes lo que dices. Ellos trabajaron con ese metal durante a?os, todos los das. Y fue despus de eso que... comenzaron a enfermarse. Pero no puedes estar segura de que fue por el metal, insisti Lera, dando un paso hacia Alisha. ?Tal vez solo tuvieron mala suerte! ?No crees que vale la pena intentarlo si puede ayudarnos? Alisha cerr los ojos por un momento, como si estuviera librando una batalla interna. Finalmente, los abri y mir a los tres con una expresin resignada. Est bien. Si no vas a escuchar, les mostrar algo. Sganme. Suri y Erik intercambiaron una mirada curiosa, mientras Lera se apresur a seguir a Alisha, satisfecha de que su insistencia hubiera dado resultado a sus preguntas. Caminaron por varios minutos y Alisha los llev hacia el extremo noroeste de la aldea, a un lugar donde las caba?as se volvan menos frecuentes y los rboles comenzaban a ganar terreno. All, oculta entre arbustos y maleza, haba una estructura diferente a cualquier otra en la aldea: una caba?a grande, con paredes de piedra y un techo reforzado con tablones gruesos. Este era el taller donde mi familia y otros hombres trabajaban, dijo Alisha en voz baja, con un tono cargado de nostalgia. Lo construyeron lejos de la aldea para que el ruido no molestaran a nadie. Despus de sus muertes, sellamos la entrada. No pens que volvera a abrirlo. Erik observ la estructura con atencin. Aunque estaba algo descuidada por el tiempo, el taller segua en buen estado. Es impresionante, coment mientras Alisha empujaba una puerta de madera robusta, que cedi con un crujido. Dentro, el aire estaba cargado de polvo y el olor metlico era perceptible incluso despus de tantos a?os. Las herramientas colgaban de las paredes: martillos, tenazas, limas y otros instrumentos que Erik reconoci vagamente. En una esquina, un yunque muy especial se alzaba junto a un horno de piedra, ahora apagado y cubierto de polvo y cenizas de maderas. Todo lo que necesita para trabajar el metal est aqu, dijo Alisha, se?alando las herramientas con un gesto amplio. Pasaron das y noches enteras aqu, moldeando herramientas y cosas para la aldea. Pero al final, este lugar les cost la vida. El sonido de pasos reson en el interior del taller, un espacio que pareca contener ecos del pasado. Erik observaba cada rincn con atencin, inspeccionando con la vista las herramientas de colores y las superficies ennegrecidas por el uso del horno. Suri, fascinada, se mova entre las mesas de trabajo mientras Lera, con los brazos cruzados, an estaba enfadada por haber desconocido la existencia de un lugar tan increble. ?Por qu no nos dijeron nada de este lugar? exclam, cruzndose de brazos y mirando a Alisha con enojo. ?Cuntas cosas ms nos ocultan? Esto podra haber sido til para la aldea hace a?os, ?y aqu est, lleno de polvo! Alisha cerr los ojos, sintiendo que la culpa la envolva de nuevo. Porque no quera que nadie ms sufriera, respondi con voz tensa. Este lugar... este lugar nos dio muchas cosas, pero tambin nos quit mucho. ?Pero cmo puedes estar tan segura de que fue el metal? insisti Lera, su ce?o fruncido. Quizs fue otra cosa. Esto es solo un taller. De repente, el sonido de voces y pasos apurados interrumpi la conversacin. Por la puerta del taller aparecieron Jerut y Jaia, ambas con expresiones de incredulidad y preocupacin. ?Alisha! exclam Jaia, su tono cargado de reproche. ?Cmo pudiste traerlos aqu? Jerut avanz rpidamente, sus ojos recorriendo el taller antes de posarse en Erik, Suri y Lera. ?Qu estn haciendo aqu? Este lugar debera haber quedado en el pasado. Alisha, que estaba con los ojos llenos de lgrimas. No poda seguir ocultndolo. Ellos necesitaban saberlo. Si quieren trabajar con metal, no podran hacerlo sin que entiendan los riesgos. ??Riesgos?! replic Jerut, agitando una mano hacia las paredes ennegrecidas. Este lugar no solo est lleno de riesgos, Alisha. Aqu perdimos a muchos amigos y a nuestras familias. ?Quieres que la historia se repita? Lera, incapaz de contenerse, dio un paso adelante. Con todo respeto, pero esto no es justo. Si supiramos cmo manejar todo correctamente, podramos usar este taller para mejorar nuestras vidas. ?No tiene sentido mantenerlo en secreto si hay un modo seguro de hacerlo! Jerut se adelant, su voz firme. No tienes idea de lo que dices, jovencita. Este lugar no es un simple taller. Es un recordatorio de lo peligroso que es tratar de jugar con cosas que no entendemos del todo. Lera dio un paso hacia adelante, se?alando el entorno. ?Eso es precisamente lo que necesitamos aprender! Si no lo entendemos, nunca avanzaremos. ?Por qu negarnos esa oportunidad? Erik, que haba estado observando en silencio, finalmente intervino con un tono serio pero calmado. Lera, entiendo tu entusiasmo, pero ellas tienen razn en estar preocupadas. Trabajar con metal no es algo que se pueda tomar a la ligera. Hay peligros reales aqu, y yo lo he visto. Lera se gir hacia l, frunciendo el ce?o. ?Qu peligros? ?Por qu todos estn tan aterrados de este lugar? Erik respiro serenamente y se?al a Alisha, que permaneca en silencio pero con los ojos hmedos. Por ejemplo, ?sabes cmo puedo diferenciar a Alisha de Jerut? Las marcas en sus u?as. Lera y Suri miraron a Erik con sorpresa, mientras Jerut entrecerraba los ojos con desconfianza. ?Qu marcas? pregunt Suri. Las u?as de la se?ora Alisha tienen peque?as lneas y manchas caractersticas del envenenamiento por metales, explic Erik, tomndola de las manos con suavidad. Es un sntoma que he visto antes. Se desarrolla cuando alguien est expuesto a metales txicos durante mucho tiempo. Alisha, ?me equivoco? Alisha, con la voz quebrada, neg con la cabeza. No te equivocas. Mi esposo trabajaba aqu, forjando herramientas, utensilios, todo lo que la aldea necesitaba. Por un tiempo lo ayudaba y nuestro hijo tambin empez a trabajar con l. Suri y Lera intercambiaron miradas confundidas. Fue Suri quien pregunt primero, con un tono lleno de curiosidad. ?Esposo? ?Qu es eso? La pregunta pareci colgar en el aire, cargada de un peso que las mayores no haban anticipado. Alisha cerr los ojos un momento antes de responder. Su nombre era Aron, dijo Alisha, con un tono suave pero cargado de emocin. Era el hombre con el que viva, trabajbamos juntos. Jerut intervino, su tono ms severo. Ya basta de preguntas. Este no es el momento ni el lugar para explicarlo todo. Lo importante aqu es que este lugar no es un juego. Casi todo lo que toques puede ser peligroso si no sabes cmo manejarlo. Lera cruz los brazos y mir a Erik y a las mayores con escepticismo. A pesar de todo lo que se haba dicho, no poda aceptar fcilmente que el metal fuera la causa de tantas muertes. Esto no tiene sentido, dijo Lera, su tono desafiante. ?Cmo puede una roca matar a alguien? Es solo eso, una roca. Quizs el bosque, con sus criaturas y enfermedades, fue lo que los enferm. Erik suspir, entendiendo que su incredulidad no era por terquedad, sino por la falta de conocimiento. Mir a las mujeres mayores, quienes observaban la discusin en silencio, con expresiones tensas. Lera, no es una roca cualquiera, explic Erik. Los metales tienen propiedades que, si no se manejan con cuidado, pueden ser txicas para el cuerpo. Como dije antes sobre las marcas en las u?as, hay mas sntomas. Lera lo mir con incredulidad, como si todava no quisiera aceptar lo que escuchaba. ?Y t cmo sabes eso? Erik dud un momento, pero luego dijo. En mi mun... aldea, hemos estudiado estos efectos, y los sntomas suelen incluir fatiga, prdida de memoria, dolores de cabeza, irritabilidad y en casos ms graves, la muerte. ?Les suena familiar, esos sntomas? girando y viendo a las mayores. Jerut y Jaia se miraron entre s, sus rostros palideciendo. Fue Jerut quien habl primero. Recuerdo a nuestro hermano mayor siempre estaba cansado. Deca que le dola la cabeza, y que le costaba respirar. Pero creamos que era porque trabajaba mucho en este lugar y en el bosque buscando alimentos, dijo, su voz quebrndose. Jaia asinti lentamente. Y no solo l. Los otros hombres tambin. Algunos se volvan irritables, olvidaban cosas creamos que era una maldicin. Algo que el bosque haba trado con el tiempo. Alisha se llev una mano al pecho, sus ojos llenos de lgrimas. Mi esposo mi Aron tambin tuvo todos esos sntomas. Y mi hijo l empez a trabajar aqu tan joven. Siempre deca que el polvo del taller le raspaba la garganta. Pero nunca pens en ese momento que esto lo estaba matando. Lera frunci el ce?o, pero su postura comenz a aflojarse. ?Cmo sabemos que no fue realmente una enfermedad? Algo del bosque, como siempre han credo. Erik se acerc, se?alando los bordes oscuros de la fragua y el polvo acumulado en las herramientas y la falta de entrada de aire fresco al lugar. Porque esto no es algo que el bosque pueda hacer. El envenenamiento por metales afecta lentamente, y los sntomas son especficos. Las marcas en las u?as, los dolores musculares, los problemas para respirar todo encaja. Y no es casualidad que ocurri aqu, donde trabajaban con metal sin medidas de proteccin. Jerut, con los ojos llenos de reconocimiento, murmur: Siempre evitamos este lugar despus de que ellos murieron. Pensbamos que estaba maldito, que el bosque nos haba castigado. Pero ahora todo tiene sentido. Jaia, apoyndose en una pared, agreg: Eso explica por qu las enfermedades no afectaron algunos hombres y mujeres, ni a los ni?os peque?os que no venan aqu. Siempre cremos que ramos afortunadas, pero tal vez solo fue porque no trabajbamos con el metal. Lera apret los labios, todava luchando con la idea, pero viendo las reacciones de las mayores, comenz a vacilar. ?Y cmo sabes tanto sobre esto? Erik se encogi de hombros. En mi aldea, hemos aprendido de los errores del pasado. Sabemos que el metal puede ser muy til, pero tambin peligroso si no se maneja con cuidado. Por eso necesitamos protegernos: los pies, las manos, la cara incluso algo para evitar respirar el polvo. Alisha levant la mirada, con lgrimas rodando por sus mejillas. Ahora entiendo ellos murieron porque no lo sabamos. Mi esposo mi hijo si hubieran sabido esto, tal vez podran haber vivido. El silencio se apoder del lugar, y las palabras de Erik quedaron suspendidas en el aire. Las mayores asimilaron la verdad, mientras Lera pareca dividida entre su deseo de desafiar y la evidencia frente a ella. Finalmente, Alisha rompi el silencio, mirando a Lera con una mezcla de dolor y determinacin. Tal vez sea difcil de creer, Lera. Pero si este conocimiento puede evitar que alguien ms pase por lo que nosotras vivimos, entonces debemos escucharlo. Lera, aunque an pareca alterada, mir a Alisha con una mezcla de compasin y remordimiento. Yo... lo siento, no saba que... que era tan grave. Erik dio un paso hacia Lera, buscando su mirada. Esto no significa que no podamos trabajar con el metal en el futuro, pero tenemos que hacerlo de forma segura. No podemos repetir los errores del pasado. Si queremos usar este lugar, primero hay que adaptarlo y protegernos. Ellas solo estaban tratando de protegerlas. Lera baj la cabeza, claramente luchando con sus emociones. Finalmente, asinti en silencio, aunque todava haba una chispa de frustracin en sus ojos. Suri se acerc a las mayores, mirndolas con su cara mas tierna. No se preocupen, les dijo con dulzura. Hicieron lo que pensaron que era mejor para protegernos. Alisha asinti, an secndose las lgrimas. Si van a trabajar con el metal, lo nico que les pido es que sean cuidadosos. Y que nunca olviden lo que pas aqu. Erik mir alrededor del taller una vez ms, sintiendo el peso de lo que representaba. Haremos esto bien, prometi. Si vamos a usar este lugar, ser con todo el respeto y cuidado que merece. Jerut suspir, cruzando los brazos. Est bien. Pero estaremos vigilndolos de cerca. Ni un paso en falso, ?entendido? Mientras los dems hablaban cerca de la entrada del taller, Suri, siempre curiosa, se adentr ms en el lugar. En un rincn oscuro y polvoriento, algo bajo una gran manta gris y descolorida capt su atencin. Se acerc con cautela, observando cmo el polvo flotaba en el aire con cada paso. Con ambas manos, tir del borde de la manta. Era ms pesada de lo que esperaba, y levant una peque?a nube de polvo al caer al suelo. Lo que qued al descubierto hizo que Suri abriera los ojos de par en par. ?Miren esto! llam, haciendo que todos se giraran hacia ella. Todos dejaron lo que estaban haciendo y se acercaron al rincn donde Suri estaba de pie, se?alando el objeto. Erik fue el primero en acercarse para observarlo de cerca. Esto es un telar, dijo, casi en un susurro. Hace mucho que no veo uno de estos. pensndolo ya que solo haba visto imgenes en libros muy antiguos. Lera arque una ceja. ?Un telar? ?Qu hace exactamente? Sirve para tejer los hilos y crear telas, explic Erik, recorriendo con las manos las piezas de madera, que aunque desgastadas, seguan siendo slidas. Es una mquina que permite entrelazar los hilos de manera uniforme. Alisha, que haba permanecido en silencio, dio un paso adelante. Ese telar lo construy mi abuelo, con ayuda de otros hombres de la aldea. Lo trajeron aqu cuando se arruino, pensando que podran arreglarlo. Pero despus de que de que todo cambi, nadie quiso volver aqu, y el telar qued olvidado. Jaia asinti, su expresin cargada de nostalgia. No solo qued olvidado. Despus de que perdimos a los hombres, nos daba miedo venir aqu. Pero recuerdo algo de cmo funcionaba. Ayudbamos a usarlo. Si lo limpiamos y arreglamos, podramos hacerlo funcionar otra vez aunque tendremos que recordar cmo usarlo. Ha pasado tanto tiempo. ?Ustedes saben usarlo? pregunt Erik, sorprendido. S, respondi Jaia, con una ligera sonrisa. Aprendimos cuando ramos jvenes. Pero dejamos de usarlo hace mucho tiempo. Las tcnicas estn ah, enterradas en algn lugar de nuestra memoria. Tendremos que practicar y recordar. Erik observ el telar con ms detenimiento, evaluando su estado. No est tan mal. Si recuerdan cmo usarlo, podemos restaurarlo. Solo necesita limpieza y reforzar algunas piezas. Creo que podramos dejarlo como nuevo. ?Y servira para la lana que estamos trabajando? pregunt Lera, con los ojos brillando de entusiasmo, casi olvidando el malestar de no poder trabajar con el metal en poco tiempo. Por supuesto, respondi Erik con una sonrisa. Si lo arreglamos, podramos hacer telas ms rpido y con menos esfuerzo, que se parezcan a la tela de mis pantalones, resistentes y algo flexibles. Adems, podra ser una gran mejora para la ropas de la aldea. Suri acarici la madera con curiosidad. Es increble pensar que algo tan til estuvo escondido aqu todo este tiempo. Alisha suspir profundamente, su voz cargada de emocin. Es otro recordatorio de lo que dejamos atrs. Pero si podemos usarlo ahora tal vez valga la pena. Erik observando el telar como si fuera un tesoro recin descubierto. Esto podra ser un gran proyecto para todos. Pero necesitar ayuda para repararlo. ?Quin se apunta? Lera levant la mano sin dudarlo. Yo quiero ayudar. Quiero ver cmo funciona y hacer tela como tus pantalones, pero de lana me fascina mas. Suri la imit, mostrando el mismo entusiasmo. Las mayores intercambiaron miradas, y aunque Jaia pareca ms reservada, finalmente asinti. Si esto puede beneficiar a todos, no deberamos dejarlo aqu olvidado otra vez. Erik sonri. Perfecto. Con algo de trabajo, este telar volver a la vida. Y esta vez, lo usaremos bien. Jaia toc la madera del telar con suavidad, como si intentara conectar con un recuerdo distante. Sera un buen uso para toda esa lana que nunca supimos aprovechar. Pero necesitar algo de tiempo para recordar los detalles. Entonces, ?podemos intentarlo? pregunt Suri, con emocin en la voz. Alisha asinti lentamente. S. Si podemos recuperar el conocimiento y usarlo para mejorar la aldea, valdr la pena. Pero no ser fcil. Erik sonri. Nada que valga la pena es fcil. Si trabajamos juntos, estoy seguro de que podremos lograrlo. Las mayores se sintieron revitalizadas al recordar los das en que el telar era parte de su vida temprana, mientras que los jvenes estaban ansiosos por aprender algo completamente nuevo. Con una energa renovada, comenzaron a planear cmo restaurar la vieja mquina en los proximos dias, sintiendo que estaban recuperando un pedazo del pasado que podra construir un mejor futuro para la aldea. El grupo caminaba en silencio de regreso a la aldea, dejando atrs el ''taller de herrera''. Erik mantena las manos en los bolsillos mientras observaba el suelo bajo sus pies. La conversacin anterior segua rondando en su cabeza. ?Cmo podan no saber? Esa pregunta lo inquietaba. Las herramientas que haba visto en la herrera eran impresionantes, hechas con un nivel de habilidad que claramente indicaba a?os de experiencia y dedicacin. Sin embargo, los colores extra?os en el metal y la falta de medidas de seguridad bsicas sugeran que algo haba salido mal en algn punto del proceso. Mir de reojo a Lera, quien caminaba un poco ms adelante, con el rostro an tenso. Jaia y Alisha hablaban en voz baja entre ellas, y sus palabras apenas llegaban a sus odos, pero parecan discutir sobre el pasado y los peligros que enfrentaron en ese lugar. El abuelo de Ayla ?saba l sobre los riesgos y no los comparti? ?O simplemente no entenda lo que estaba pasando? Erik apret los labios. Era difcil de decir. En la Tierra, los herreros y artesanos de pocas pasadas tambin trabajaban en condiciones peligrosas, simplemente porque no conocan mejor. Mientras avanzaban por el sendero que conectaba la herrera con la aldea, Erik record cmo las herramientas del taller de Lera tambin mostraban se?ales de manos muy expertas aunque sean de madera. En aquel entonces, los hombres trabajaban sin proteccin adecuada, y las consecuencias haban sido catastrficas. ?Por qu dejaron que el horno terminara dentro de la herrera? ?No entendieron que los gases podan ser mortales? Al girar una curva en el camino, la aldea apareci en la distancia. Las caba?as, iluminadas por el sol de la tarde, ofrecan un contraste tranquilo en comparacin con las preocupaciones que rondaban la mente de Erik. Aun as, el problema segua sin resolverse. Cuando finalmente llegaron a la aldea, Erik se detuvo un momento antes de llegar a la zona de la fogata. Meditando de pie viendo como si tuviera la vista perdida. Las mayores tambin lo observaron, tomando asiento en un rincn de la fogata. Jaia, con los ojos entrecerrados, lo observ con curiosidad. Parece que piensas mucho. ?Qu es lo que te preocupa tanto? pregunt con voz calmada. Erik la mir, dudando si responder. Finalmente, suspir. Simplemente no entiendo cmo siendo tan habilidosos, pudieron crear herramientas tan precisas y no darse cuenta de los riesgos. Pero quiz eso sea lo que pas: no saban lo suficiente. En mi aldea, muchas veces las personas inventaban cosas sin comprender completamente las consecuencias. Jaia asinti lentamente. Quizs eso fue lo que ocurri aqu. Crean que lo que hacan era correcto hasta que ya era demasiado tarde. Erik finalmente se atrevi a hablar clara y directa a las mayores. Jerut, Jaia, Alisha dijo, frente a ellas. ?Podra pedirles algo? Las tres mujeres lo miraron con curiosidad, pero tambin con el cansancio del da reflejado en sus rostros. ?Qu necesitas, Erik? pregunt Jerut, ajustando una trenza que se haba soltado durante el camino de regreso. Quisiera volver al taller en otro momento, con ms calma, para inspeccionar todo mejor. Creo que podra ayudar a identificar qu cosas an son tiles y cules podran ser peligrosas. Las mayores intercambiaron miradas. Jaia fue la primera en responder, cruzando los brazos con una expresin pensativa. Es un lugar complicado, Erik. Aunque ests en lo correcto, ese taller trae recuerdos difciles para nosotras. Alisha asinti, su mirada se suaviz un poco mientras observaba a Erik. Pero si crees que puedes ayudarnos a entender mejor, no me opongo a que vuelvas. Solo ten cuidado. Jerut suspir, aunque su tono no era de rechazo, sino de aceptacin cansada. Est bien. Puedes volver, pero ser otro da. Hoy hemos tenido suficientes emociones por una jornada. Lo entiendo respondi Erik con una peque?a inclinacin de cabeza. No hay prisa. Quiero hacerlo bien, no rpido. Esa noche, mientras Erik descansaba en su improvisado lecho de pieles, su mente segua atrapada en los pensamientos de la herrera. Las herramientas que haba visto all le resultaban familiares, pero los colores y texturas eran completamente ajenos. Recostado, con las manos entrelazadas detrs de la cabeza, repasaba cada detalle. "El martillo pareca normal, pero el material tena un brillo extra?o, como si estuviera impregnado de algo. Las pinzas... esas manchas azuladas no eran xido, al menos no como el que conozco. Y el yunque..." El recuerdo del yunque le hizo incorporarse ligeramente, con una expresin de asombro renovado. "?Cmo puede ser plateado? En la Tierra, los yunques son casi negros, oscuros por el hierro forjado y los a?os de trabajo. Pero este era de un plateado tan brillante que pareca pulido, aunque estaba lleno de marcas de uso." Erik respir hondo, tratando de encontrarle sentido. "?Es eso realmente hierro? O tal vez aqu el metal tiene propiedades completamente diferentes." El simple hecho de pensarlo era desconcertante. Pero aqu, incluso algo tan bsico como un yunque pareca desafiar sus conocimientos. "Si este mundo tiene metales distintos, entonces todo lo que s podra estar incorrecto. La forma en que reaccionan al calor, la presin, incluso su resistencia... todo podra ser diferente." El recuerdo de las mujeres mayores tambin cruz por su mente. Ellas parecan comprender el trabajo con esas herramientas, pero claramente no entendan los peligros asociados. Alisha haba mencionado que el taller haba sido usado por generaciones, pero los sntomas que describieron le hacan pensar en envenenamiento por metales pesados. Tal vez los colores extra?os eran un indicio de algo txico. Se levant del lecho y se acerc a la entrada de su caba?a mientras su mente segua trabajando. "?Y si el yunque no es de hierro? Podra ser algn otro metal nativo de este mundo, algo que nunca hemos visto en la Tierra." Esa posibilidad le emocionaba y preocupaba a la vez. Si poda descubrir cmo funcionaban estos materiales, tal vez podra usarlos para mejorar la vida en la aldea. Pero tambin saba que primero deba entender los riesgos. No poda permitir que otra vez se convirtiera en una trampa mortal como el pasado. Se acomod nuevamente, dejando que el sue?o lo alcanzara. Pero incluso en la penumbra, la imagen del yunque plateado segua viva en su mente, como un misterio que estaba decidido a resolver. El sol apenas comenzaba a elevarse en el cielo, ba?ando la aldea con su luz clida. Erik empez a trotar para ponerse en forma y iba siguiendo el cause del rio, respirando profundamente mientras el ejercicio le ayudaba a despejar su mente. Mientras corra, un movimiento cerca capt su atencin. Becca estaba all, llenando dos cntaros de agua. Se enderez con algo de facilidad, sostenindolos con ambas manos antes de empezar a caminar en direccin a las caba?as. Erik disminuy su ritmo, intrigado. ?Llevando agua tan temprano? pregunt, acercndose a ella. Becca lo mir con una mezcla de curiosidad. Siempre lo hago. Erik levant una ceja. ?Siempre t? Becca asinti mientras ajustaba el agarre en los cntaros. Es una de mis responsabilidades asegurarme de que tengan agua fresca todos los das. Es admirable. Erik la observ con genuino respeto. Aunque parece mucho trabajo para hacerlo sola. Becca le lanz una mirada evaluadora. ?Te ests ofreciendo? Erik sonri con calma. Tal vez. Becca dud un momento antes de extenderle uno de los cntaros. Bien, vamos a ver si puedes. Erik lo levant con facilidad, colocndolo sobre su hombro como si no pesara nada. Becca apenas parpade, recordando cmo das atrs lo haba visto cargar no solo a Hada, sino tambin a Suri, y al mismo tiempo. ?Eso es todo? Pens que sera ms pesado coment Erik con una sonrisa, ajustando el cntaro con facilidad. ?Seguro que est lleno? pregunt Becca, aunque su tono estaba ms cargado de curiosidad que de sorpresa. Completamente. Y comenz a caminar junto a ella con el cntaro equilibrado perfectamente. ?Es as todos los das? S. No puedo dejar que las chicas se queden sin agua fresca, especialmente con este calor. Erik asinti, respetando an ms su compromiso. Es un trabajo importante. Aunque parece que podras delegar algo de ayuda. Becca encogi los hombros. Es mi responsabilidad. Siempre lo ha sido, y no espero que alguien ms lo haga. Eso es mucho peso, literal y figurativamente. Erik le lanz una mirada amable mientras se dirigan a otras jarras con agua para das posteriores en las caba?as. Aunque no parece molestarte. Becca se permiti una peque?a sonrisa, rara en ella. Estoy acostumbrada. Pero t, ?por qu estabas corriendo? Mantenerme en forma. Erik se encogi de hombros. Aunque tal vez debera cambiar mi rutina. Esto parece un buen ejercicio. Becca solt una breve risa, breve pero sincera. Tal vez, pero no creas que es tan fcil como parece. No lo subestimo. Erik sonri con calma mientras bajaba el cntaro con un movimiento fluido y natural. Becca lo observ un momento ms, todava intrigada por su fuerza y facilidad. Eres ms fuerte de lo que pareces coment con neutralidad, aunque recordaba perfectamente lo que haba visto antes. Tal vez. Erik sonri de manera humilde, dejando que las palabras flotaran en el aire. Mientras Becca regresaba para continuar con su labor, Erik se qued reflexionando sobre su fortaleza. No solo fsica, sino tambin en su compromiso diario con las dems. Era un nuevo nivel de respeto que no haba esperado encontrar en esa tranquila ma?ana. Erik y Becca caminaban en direccin al ro, cargando los cntaros vacos para llenarlos nuevamente. El sol de la ma?ana brillaba con fuerza, pero la sombra de los rboles que rodeaban el camino les ofreca un alivio refrescante. Gracias por ayudar dijo Becca, mirando de reojo a Erik, quien llevaba el cntaro ms grande con aparente facilidad. Es lo menos que puedo hacer. Adems, esto es un buen ejercicio respondi Erik con una sonrisa. Antes de que Becca pudiera contestar, una figura conocida apareci ms adelante en el camino. Mika, quien pareca estar explorando o simplemente paseando cerca del ro, los vio acercarse. Sus ojos se entrecerraron al reconocer a Erik y se cruz de brazos con una expresin pensativa. Vaya, ?Qu estn haciendo ustedes dos? pregunt Mika, acercndose con paso ligero. Llevando ms agua para las caba?as respondi Becca, con un tono neutral mientras se?alaba los cntaros. Mika asinti lentamente, pero sus ojos no se apartaron de Erik. ?Y t? pregunt, dirigindose a l. ?No estabas corriendo esta ma?ana? Recordando como haba pasado a su lado mas temprano. S, pero decid ayudar con el agua respondi Erik con tranquilidad. Mika lo observ unos segundos ms, luego lade la cabeza con un aire curioso. Eso es interesante... Pero dime, Erik, ?Qu hacas antes de llegar aqu? Es decir, adems de ser tan ayudador y cargar cosas. Becca levant una ceja, adivinando que Mika estaba intentando sacar informacin, pero no dijo nada y dej que Erik respondiera. Bueno, hacia muchas cosas diferentes respondi Erik, sin dar demasiados detalles. Nada relacionado con agua o cntaros, si eso te preocupa. Mika sonri, aunque su mirada pareca evaluarlo. ?Diferentes cosas? Eso suena... vago. ?Qu tipo de cosas? Erik dej escapar una ligera risa, evitando el tono inquisitivo de Mika. Cosas tiles, como arreglar cosas o hacerlas funcionar mejor. ?Cmo arreglar herramientas? ?O algo ms? insisti Mika, tratando de aparentar curiosidad casual. Becca decidi intervenir, viendo que Mika no planeaba detenerse. Mika, si sigues interrogndolo, no llegaremos al ro. Mika se encogi de hombros, fingiendo inocencia. Solo tengo curiosidad. Erik sonri, sin molestarse por el comentario. Curiosidad est bien. Pero no todas las respuestas sern interesantes, te lo aseguro. Mika solt una leve risa, pero sus ojos an parecan buscar algo ms. Mientras continuaban hacia el ro, Erik not cmo Mika lo miraba de vez en cuando, claramente con ms preguntas en mente. Por ahora, decidi no dar ms informacin, pero supo que Mika no dejara el tema tan fcilmente. Mika, al parecer insatisfecha con las respuestas de Erik, lanz una ltima mirada inquisitiva antes de que la voz de Arlea, que la llamaba desde la lejana, interrumpiera el momento. Mika suspir con ligera frustracin, pero sin decir ms, se volvi hacia Becca y Erik. Te necesito, Mika. La voz de Arlea sonaba urgente, como si hubiera algo importante que discutir. ?Aprate! Mika lanz una mirada fulminante a Erik y Becca, pero no dijo nada ms antes de girarse y alejarse, caminando rpidamente hacia Arlea. Erik observ cmo Mika se alejaba antes de suspirar, aliviado de que la interrogacin hubiera terminado. Becca, por otro lado, pareca algo incmoda tras la actitud de su amiga. Mir a Erik y, sin mucho prembulo, se disculp. Lo siento mucho por ella... Mika... Becca no saba bien qu decir, pero se notaba que no estaba del todo contenta con cmo haba ido la situacin. A veces es un poco... impaciente. No tiene malas intenciones, pero a veces se deja llevar por la curiosidad y olvida ser ms... respetuosa. Erik se ri suavemente, tratando de aliviar la tensin del momento. No te preocupes. Estoy acostumbrado a que me pregunten cosas. A veces es mejor no decir todo, pero... no est mal tener curiosidad. Becca asinti, aunque no pareca completamente convencida. Lo s... A veces no se da cuenta de lo que est haciendo. Suspir y luego a?adi con una sonrisa tmida: A veces me siento responsable, ya que soy la mayor entre todas... Erik la mir con curiosidad, notando un toque de seriedad en su tono. ?La mayor? No lo haba notado. Respondi con una sonrisa, sintiendo que la atmsfera entre ellos comenzaba a relajarse. Becca le lanz una sonrisa tmida. S, no es algo que siempre me guste mencionar, pero... en una aldea peque?a, alguien tiene que encargarse de ciertos detalles. A veces, las chicas me ven ms como una figura de autoridad. Aunque en realidad, solo trato de ayudar y mantener todo en orden. Erik asinti, comprendiendo un poco ms sobre su rol en la aldea. Es bueno que te tomes en serio esa responsabilidad. No es fcil llevarla. Becca se sonroj ligeramente, agradecida por el apoyo. Gracias. Y gracias por... ayudarme con el agua. No es lo que ms me gusta hacer, pero es necesario, ?no? No hay problema. Erik sonri. Me hace sentir til. Adems, cargar cntaros para hacer ejercicio, no suena tan mal, ?verdad? Becca ri suavemente, sintiendo que las cosas entre ellos comenzaban a fluir con mayor facilidad. No, no suena mal. Y, para ser honesta, me has sorprendido con lo fcil que llevas todo. Ya veo que tienes ms de un talento. Erik sonri en respuesta, sus ojos brillando con una mezcla de humildad y diversin. Lo intento. Hizo una peque?a pausa antes de mirar el ro que se extenda frente a ellos. Creo que... a veces solo hace falta estar dispuesto a ayudar, ?no? Becca lo mir por un momento, asintiendo lentamente. S, a veces es lo ms importante. Los dos se quedaron en silencio por unos segundos, disfrutando de la compa?a tranquila antes de retomar su caminata hacia el ro para continuar con la tarea. Sin embargo, el ambiente entre ellos se senta ms cmodo, como si una barrera invisible se hubiera roto gracias a esa peque?a conversacin. Capitulo 16: De la Desconfianza a la Creación Mika frunci el ce?o, claramente molesta por la interrupcin, pero tampoco poda ignorar a Arlea. Con un ltimo vistazo hacia Erik y Becca, resopl y fue hacia la joven. Cuando Mika lleg junto a Arlea, esta la observ con una expresin de cansancio ms que de enojo. Mika comenz con un tono tranquilo pero firme, ?hasta cundo vas a seguir con esto? ?Con qu? respondi Mika, cruzando los brazos. Con tu constante vigilancia sobre Erik, con tus preguntas como si estuvieras esperando atraparlo respondi Arlea con un suspiro. S que eres desconfiada, y con razn, pero ya lo has estado vigilando por das. ?No te has dado cuenta de algo? Mika lade la cabeza, frunciendo el ce?o. ?De qu hablas? Arlea mir hacia Erik y Becca, que seguan llenando los cntaros en la distancia. De que Erik es fuerte, ms fuerte que cualquiera de nosotras. Si l quisiera hacernos da?o, ?crees que podramos detenerlo? Mika sinti un escalofro recorrerle la espalda. No era algo en lo que quisiera pensar, pero era cierto. Haba visto la facilidad con la que cargaba cosas pesadas, su resistencia, la forma en que pele contra el lagarto gigante. Si realmente quisiera lastimarlas, probablemente ninguna podra hacer nada para empedirlo. Arlea continu, su tono ms reflexivo. Pero no lo hace. No nos ataca, no nos obliga a nada. En cambio, ayuda, trabaja, busca la forma de mejorar lo que tenemos. ?No es hora de que dejes de verlo como un peligro y empieces a verlo como alguien que puede ser parte de la aldea? Mika baj la mirada, su mandbula tensa. No es tan fcil murmur. Arlea esboz una leve sonrisa. S que no lo es. Pero en lugar de tratar de encontrarle fallas, ?por qu no pruebas trabajar con l? Conocerlo de verdad, ms all de la desconfianza. No te estoy diciendo que lo aceptes sin reservas, solo que lo observes con otros ojos. Mika no respondi de inmediato. Saba que Arlea tena razn en algo: Erik no tena motivos para lastimarlas, y aun as, no poda evitar estar en guardia. Pero... tal vez s deba intentar verlo desde otra perspectiva. Con un suspiro, Mika asinti levemente. Lo pensar dijo, sin prometer nada. Arlea not la expresin pensativa de Mika y decidi presionarla un poco ms antes de dejarla ir. Si te cuesta confiar en l dijo con calma, tal vez deberas empezar buscando algo que tengan en comn. Mika levant una ceja, algo escptica. ?Algo en comn? ?Con l? Arlea asinti, cruzndose de brazos. S. S que lo has notado, pero Erik tambin sabe cazar. Sobrevivi solo en el bosque prohibido por mucho tiempo, caz, rastre, encontr maneras de vivir con lo que tena. No es tan diferente a lo que haces tu en el valle. Quiz podras comenzar por ah. Mika se qued en silencio por un momento, procesando las palabras de Arlea. Claro que lo haba notado, era imposible no hacerlo. Erik saba moverse por el valle de una manera que ni ella ni las dems lograban, y tena una comprensin de algunos peligros que a ellas les faltaba. Finalmente, Mika suspir, su postura an un poco rgida. Lo pensar repiti, aunque esta vez su tono son menos a rega?o y ms a consideracin. Arlea sonri de lado y le dio un leve empujn en el hombro. Hazlo. Quin sabe, tal vez termines sorprendindote. Mika rod los ojos, pero no discuti ms. Con un leve asentimiento, se gir y comenz a caminar de regreso hacia su caba?a, dejando a Arlea con una expresin satisfecha en el rostro. Erik dej con cuidado el ltimo cntaro lleno de agua en su lugar y se sacudi las manos, mirando a Becca con una leve sonrisa. Eso es todo por ahora dijo. Pero tengo que ir con Lera a la herrera. An hay que revisar cmo arreglar el telar. Becca desvi la mirada, su expresin oscurecindose. Ese lugar no lo conoca hasta hace poco. Solo las mayores saban de l. Erik la observ en silencio, notando la forma en que sus manos se apretaban contra su falda de piel. Cuando me contaron sobre lo que pas ah, sobre lo que significaba, entend por qu nunca nos hablaron de l continu Becca en un susurro. Era un lugar de trabajo pero tambin de prdidas. Erik no necesitaba que le explicara ms. Saba que ese era uno de los ltimos vestigios de los hombres de la aldea, de aquellos que alguna vez vivieron all. Es difcil murmur ella. Saber que hubo algo ms, que hubo personas que dejaron atrs cosas que nunca conoceremos por completo. Erik respir hondo y asinti. S. Pero tal vez podamos recuperar parte de lo que se perdi dijo con calma. No todo, pero algo. Becca lo mir por un instante y luego le dedic una peque?a sonrisa. Eso espero. l le dio una ltima mirada antes de girarse para partir hacia la caba?a de Lera. Becca lo observ alejarse, sintiendo una mezcla de nostalgia y determinacin en su interior. Despus de ayudar a Becca con el agua, Erik se dirigi al taller de Lera. La joven artesana ya lo esperaba con los brazos cruzados y una expresin pensativa. ?Seguro que podremos arreglarlo? pregunt Lera en cuanto Erik lleg. Si est completo, s respondi l con seguridad. Solo hay que limpiarlo bien y ver si alguna pieza necesita ser cambiada. Pero antes debemos prepararnos bien, para estar un tiempo prolongado dentro del lugar sin correr riesgos. Lera asinti y, sin perder tiempo, alistaron vasijas con agua y pieles para mojarlas y ponrselas en la cara, cubrindose la nariz y la boca para no tener que respirar el polvo metlico del ambiente mientras lo limpian, con todo listo fueron juntos hacia la herrera. Sin embargo, al llegar, las mayores los esperaban con el ce?o fruncido. ?De verdad quieren volver a entrar ah? pregunt Jaia con desconfianza, observando el viejo taller como si an ocultara algn peligro invisible. Solo vamos a desmontar el telar y llevarlo a la aldea les explic Erik. As no tendrn que preocuparse por este lugar. Las mayores intercambiaron miradas. Finalmente, Alisha suspir. Si se lo llevan de aqu, supongo que no habr problema. Jerut tambin asinti, aunque su incomodidad era evidente. Cuanto antes lo saquen, mejor. Lera rod los ojos, pero no dijo nada. Con algo de paciencia, ella y Erik comenzaron a desmontar la mquina. Sin embargo, el proceso tom ms tiempo de lo esperado. Las piezas de madera estaban encajadas con precisin, y algunas partes requeran ms esfuerzo para separarlas sin da?arlas. El primer da transcurri entre desmontar las estructuras ms grandes y limpiar cada parte de la acumulacin de polvo y suciedad. Las mayores no se acercaron demasiado, mantenindose en la entrada mientras Erik y Lera trabajaban. No recordaba que el telar fuera tan complejo coment Jaia mientras limpiaba una de las vigas de soporte afuera de la herreria. Al segundo da, con todas las piezas desmontadas, limpiadas y aseguradas, iniciaron el traslado a la aldea. Fue un trabajo arduo, pero con la ayuda de las chicas lograron moverlo sin incidentes. ?Dnde lo armaremos? pregunt Erik cuando llegaron con todas las piezas. Las mayores ya haban escogido un lugar: una zona amplia y fresca cerca de la caba?a central, donde podran trabajar con comodidad y tranquilidad. Durante el resto del da, Erik, Lera y algunas de las chicas se dedicaron a rearmar la estructura del telar. Fue un proceso ms rpido que desmontarlo, ya que ahora podan ver claramente cmo encajaban todas las piezas. Cuando finalmente qued listo, Jaia observ el resultado con una expresin de nostalgia. Hace mucho que no vea esto murmur. Ahora solo queda recordar cmo se usaba dijo Jerut, con los brazos cruzados. Lera sonri con entusiasmo. Pues ms vale que lo recuerden pronto, porque quiero probarlo cuanto antes. Erik mir el telar con satisfaccin. Haba sido un esfuerzo de varios das, pero al fin estaba listo para ser usado de nuevo. Los das siguientes, Lera pas cada vez ms tiempo con las mayores, aprendiendo y recordando juntas el arte de tejer en el telar. Jaia, Alisha y Jerut trabajaban con paciencia, compartiendo sus conocimientos con Lera, quien absorba cada detalle con entusiasmo. Desde la distancia, Erik las observaba junto a Becca. Se haban detenido un momento mientras seguan llevando ms agua a la aldea, y sus ojos seguan el movimiento rtmico de las manos expertas guiando la madera y los hilos. Se ven concentradas coment Becca. Es bueno verlas as respondi Erik. Tener tela cambiar muchas cosas. Becca lo mir de reojo. ?Cmo qu? Erik sonri, imaginando todas las posibilidades. Mejores mantas, ropas ms cmodas y resistentes, muchas cosas. Becca asinti lentamente, como si estuviera procesando sus palabras. Si eso ayuda a la aldea, entonces ser bueno. Erik se cruz de brazos, observando cmo Lera rea ante una correccin de Jaia. Cuando Erik y Jaia volvieron a la herreria otro dia, ambos pasarn la mirada por el interior de la herrera ahora que la zona donde estaba el telar haba quedado despejada. Con el polvo asentado y la luz entrando mejor, Erik pudo notar detalles que antes se le haban escapado. Fue entonces cuando vio, al fondo de la estancia, un peque?o estante de madera viejo y cubierto de suciedad. Algo en su forma le llam la atencin. Se acerc con curiosidad y apart algunos restos de polvo con la mano. Entre los objetos olvidados, descubri varias herramientas cubiertas de polvo muy fino, ms peque?as y delgadas que las de herrera. Las tom con cuidado, limpindolas con los dedos. ?Qu encontraste? pregunt Jaia, observndolo desde un costado. Erik levant uno de los objetos y lo examin con detenimiento. Eran herramientas de tallado: gubias, formones y peque?os cuchillos especializados. Seguan en buen estado. Parece que alguien trabajaba la madera aqu murmur, sorprendido. Jaia se acerc con lentitud y tom una de las herramientas con sus manos algo arrugadas. Hace mucho que nadie toca esto coment. Ni siquiera recuerdo haberlas visto antes. Erik pens por un momento. Si nadie las usaba, tal vez podran serle tiles. Haba muchas cosas que poda hacer con ellas. se?ora Jaia ?podra quedrmelas? pregunt con respeto. La mujer mayor lo mir con curiosidad, sus ojos entrecerrados por la reflexin. ?Sabes usarlas? pregunt con tono analtico. Erik mir las herramientas por un momento antes de responder. No tan bien admiti, pero mi abuelo era carpintero, un experto. Lo vi muchas veces usar herramientas como estas y si practico, tambin lograr manejarlas. Jaia mantuvo su expresin seria por unos segundos antes de soltar una leve sonrisa. Si tienes la determinacin para aprender, entonces llvatelas dijo. Es mejor que las use alguien que quiere hacer algo con ellas, en lugar de dejarlas aqu acumulando polvo. Erik asinti con gratitud y comenz a apartar las herramientas con cuidado. Podran serle de gran ayuda para futuros proyectos. Antes de salir, Erik decidi echar un ltimo vistazo alrededor. Saba que Jaia no quera permanecer mucho tiempo en la herrera, pero algo en aquellas herramientas an le inquietaba. Camin hasta una de las mesas de trabajo donde haba visto antes unas herramientas de un extra?o color rojo oscuro. Al principio, pens que se trataba de xido, pero al observarlas ms de cerca, not que el color era uniforme, como si el metal en s fuera de ese tono. Frunci el ce?o y extendi la mano hacia un martillo de ese material. En cuanto lo levant, sinti su peso. Ms pesado de lo que parece murmur para s mismo. El mango era firme, hecho de una madera que desconoca, pero lo que ms le llam la atencin fue la cabeza del martillo. Tena un brillo opaco, no tan metlico como el hierro comn, y su densidad no coincida con ningn metal que l conociera en la Tierra. Jaia not su reaccin y chasque la lengua. ?Encontraste algo ms raro? Erik gir el martillo en su mano y la mir. Este material No parece a los metales que conozco. Es diferente. Jaia lo observ con su mirada paciente, pero sin intencin de quedarse ms tiempo all. Si tanto te intriga, lo averiguars despus dijo con calma. Ahora vmonos, no quiero estar ms aqu. Erik asinti, aunque su mente segua dndole vueltas al extra?o metal. Guard el dato en su memoria, pensando que tarde o temprano tendra que investigar ms sobre los misteriosos metales de este mundo. Esa noche, ya en su caba?a, Erik se sent con las herramientas de tallado frente a l. Las haba limpiado con cuidado despus de traerlas de la herrera, y ahora, bajo la tenue luz de la vela de resina, pudo verlas con mayor claridad. Para su sorpresa, no eran de un color opaco o desgastado como esperaba. Una vez libres de polvo y suciedad, su superficie reluca con un tono plateado casi impecable. No era hierro comn ni acero como el que conoca en la Tierra. La manera en que reflejaban la luz era distinta, ms pura, sin se?ales de oxidacin ni corrosin a pesar del tiempo que llevaban olvidadas en la herrera. Pas los dedos por los filos y formas de cada herramienta. Aunque no era un carpintero experto, haba visto a su abuelo trabajar con herramientas similares, y ahora tena la oportunidad de aprender por s mismo. Inspir hondo. Necesitaba un buen material para empezar a practicar. Sali de su caba?a en busca de madera adecuada, caminando por los alrededores en la calma de la noche. Encontr un pedazo de tronco seco pero firme, lo suficientemente denso para practicar. De regreso en su caba?a, lo coloc frente a l y pens en qu podra tallar. No quera hacer algo al azar, sino algo significativo. Algo que, llegado el momento, pudiera mostrar a las chicas cuando les revelara la verdad sobre su origen. Algo de la Tierra animales, objetos murmur, marcando la madera con trazos ligeros. No era fcil, pero estaba decidido. La verdad saldra a la luz tarde o temprano, y cuando ese momento llegara, quera tener algo tangible, una prueba de que l vena de un mundo distinto. En los das siguientes, Erik continu buscando madera adecuada para sus tallados. Exploraba los alrededores, eligiendo cuidadosamente los trozos que fueran lo suficientemente resistentes pero fciles de trabajar. Mientras caminaba cerca de una de las caba?as, se detuvo un momento al escuchar voces conversando con entusiasmo. ?Ya pensaste cual sera, la indicada para ella? pregunt una voz que reconoci como la de Hada. An no quiero que sea especial, pero aun no s cual escogerrespondi otra, con un tono pensativo. Seguro lo que sea le gustar dijo Mika con desinters, pero no hay que esperar mucho ms, ya falta poco. Erik frunci el ce?o. No haba querido escuchar, pero ahora senta curiosidad. ?escoger algo? ?Para quin? Suri va a estar muy emocionada agreg otra voz, esta vez la de Becca. Es un da importante para ella. Erik, al escuchar la conversacin entre las caba?as, se qued un momento, pensativo. Estaba tan concentrado en sus pensamientos que cuando las chicas se acercaron, l hizo como si no hubiera escuchado nada y se acerc casualmente. ?Qu hacen? pregunt, sonriendo ligeramente mientras se apoyaba en un tronco cercano. Becca, Hada y las dems se miraron por un momento, algo sorprendidas por la presencia de Erik, pero al ver su rostro amistoso, comenzaron a hablar. Estamos hablando sobre el dia espacial de Suri dijo Becca, mirando a las dems para asegurarse de que todas estuvieran de acuerdo. Ella est por cumplir 9 a?os, y como es tradicin, debemos prepararle su propia caba?a, igual que las mayores lo hicieron con nosotras. Erik frunci el ce?o, tratando de entender mejor la situacin, aunque no mostr ningn signo de que hubiera escuchado su conversacin anterior. ?9 a?os? ?Es algo tan importante? pregunt, un poco curioso, mientras las chicas le explicaban. S respondi Hada con una sonrisa nostlgica. Cuando llegamos a esa edad, las mayores nos dieron nuestra propia caba?a. Es una manera de ense?ar a cada una a ser ms independiente y prepararse para la vida fuera del grupo. Es un paso muy importante. Erik, asinti en se?al de comprensin. Algo en su interior le deca que era un momento significativo para las chicas, y quera ser parte de ello, de alguna manera. ?Y cundo ser el da? pregunt, viendo una oportunidad para ofrecerse para ayudarlas. Las chicas se miraron por un momento, y luego Becca respondi: Cuando las lunas estn en el cielo brillando, ser el da. Erik calcul en su mente rpidamente. Saba que las lunas llenas ocurran cada dos meses, y por lo que acababa de escuchar, la siguiente estaba a un poco mas de un mes de distancia. El plazo pareca corto, pero senta que poda hacer algo til, especialmente para Suri. Entonces, si la prxima luna llena ser el da, coment, pensativo, mientras observaba a las chicas con inters. ?Hay algo en lo que pueda ayudarles con los preparativos? Las chicas se miraron y, sin decir palabra, Becca fue quien dio un paso al frente para responder a Erik. De hecho, podras ayudarnos a alistar una caba?a que tenemos en mente para Suri. Est algo sucia, pero creemos que sera perfecta para ella, con algo de limpieza dijo Becca, sonriendo levemente mientras las otras asentan. Erik asinti con entusiasmo, pensando que esa era una forma perfecta de demostrarle a Suri lo importante que era para todos. Adems, se le ocurri algo que podra hacer todo an ms especial. ?Qu les parece si lo mantenemos como una sorpresa para ella? As ser un regalo de parte de todos, algo que ella realmente aprecie cuando vea el esfuerzo en su nueva casa sugiri, con una chispa de emocin en su voz. Las chicas lo miraron sorprendidas por la idea, pero rpidamente compartieron la misma emocin. Era una buena forma de sorprender a Suri y hacer que su da fuera an ms especial. ?Eso suena genial! dijo Hada con una sonrisa. Ser una sorpresa perfecta. Pero tambin tendremos que organizar una peque?a fiesta para celebrarlo. Ya sabes, algo sencillo pero alegre, para que Suri se sienta bienvenida en su nueva caba?a. Becca asinti, mirando a las otras chicas. S, una fiesta. Nos aseguraremos de que sea algo alegre, con muchos jugos y comida. Suri se lo merece, y eso nos permitir celebrar todo el trabajo que hemos puesto en su hogar. Erik, sintindose ms involucrado, sonri al ver cmo las chicas se emocionaban con la idea. Al menos algo bueno estaba surgiendo de todo esto, y pareca ser una ocasin especial que una an ms a todos en la aldea. Entonces, organizaremos todo con cuidado, y en cuanto terminemos con la caba?a, la fiesta ser el toque final para terminar el dia dijo Erik, con un tono decidido.This text was taken from Royal Road. Help the author by reading the original version there. Las chicas asintieron, organizndose rpidamente para que todo quedara listo. Mientras tanto, Erik se sinti feliz de ser parte de una celebracin. Erik se sent en su cama improvisada de su caba?a, la luz tenue de la tarde se colaba a travs de las rendijas de la madera, dibujando sombras alargadas en el suelo de tierra. Con las manos sobre las rodillas, su mente no poda dejar de dar vueltas a lo que se haba venido a su cabeza desde que las chicas hablaron sobre el da especial de Suri. Quera hacer algo especial, algo que realmente mostrara cunto apreciaba a la peque?a. Pero la pregunta que lo atormentaba era: ?Qu podra regalarle? Mir alrededor de la caba?a, como si algo en el lugar le diera una idea. Su mirada pas por las herramientas de tallado que haba comenzado a usar los das anteriores, por la madera que haba recolectado y, por un momento, se le ocurri algo. "Tal vez algo que pueda hacer con las manos, algo que sea nico, algo que sepa que hice yo..." pens, imaginando cmo se vera una pieza de madera tallada con detalles. Pero, ?qu? La madera estaba all, s, pero no saba exactamente qu forma darle, y no quera que fuera algo torpe. Tena que ser algo especial, algo que hablara de lo que Suri significaba para l, aunque ella no entendiera completamente el gesto. Se levant y camin hasta una esquina de la caba?a, donde haba dejado algunas de las piezas ms grandes de madera que haba recolectado. Pas la mano por una de ellas, probando su textura, evaluando su grosor, buscando inspiracin. "Tal vez una figura... un peque?o amuleto, algo que ella pueda llevar consigo todo el tiempo," se dijo. "Pero, ?Qu forma? ?Qu dise?o?" En su mente, empez a moldear las opciones: una figura de un animal del bosque que ella pudiera reconocer, algo que representara la conexin con la naturaleza de la aldea; tal vez una flor, algo delicado que reflejara la suavidad de su carcter. Pero entonces record algo: las historias que Suri le haba contado acerca de Mama Ayla, cmo hablaba con cari?o de las flores, los rboles y la tierra. Algo simple pero significativo, algo que pudiera representar ese amor por el mundo que la rodeaba. Pero su mente no dejaba de regresar a las veces que haba visto a Suri correr por la aldea, su cabello largo y ondulado movindose al ritmo de sus pasos, a veces tan desordenado que pareca que siempre iba a tropezar. Record cmo ella siempre se molestaba al tener que apartarse el cabello del rostro, lo que le haca sonrer con ternura. "Tal vez algo para que no le moleste tanto," pens, mientras observaba una madera en sus manos. La idea lleg de repente: "Una diadema." La diadema sera algo prctico, algo que podra ayudarla a mantener su cabello en su lugar mientras corra o jugaba. Y no sera una diadema cualquiera, sino una hecha de madera, tallada a mano, con una bella flor de adorno, quizs un poco ms resistente. "S, una diadema de madera," se repiti para s mismo, y con esa determinacin en su mente, comenz a trabajar. Pero saba que sera un proyecto largo. La pieza debera ser fina y liviana, lo suficiente para no incomodarla, pero resistentes al mismo tiempo. Quera que fuera algo hermoso, una pieza nica que hablara del tiempo y el esfuerzo que haba puesto en ella. En su tiempo libre, despus de ayudar a Becca con los cntaros, o de colaborar en lo que fuera necesario en la aldea, Erik comenzaba su trabajo. No solo se enfoc en la diadema para Suri, sino que, pensando en lo que haba escuchado de las chicas sobre los peque?os gestos de aprecio, tambin decidi hacer algo para cada una de ellas. Todas ellas merecan saber que les apreciaba, no solo como una obligacin, sino por la conexin que haba comenzado a sentir con ellas. A veces, se sorprenda de cmo, en tan poco tiempo, haba llegado a valorarlas de una manera tan profunda. Decidi hacer peque?as piezas para cada una: quizs un peque?o amuleto tallado en madera, o una figura que representara algo nico sobre cada una. Para Becca, pens en algo robusto y fuerte, tal vez un animal que representara su carcter firme. Para Lera, una figura ms detallada y delicada, como un pjaro en vuelo, simbolizando su creatividad. Para Hada, un amuleto con la forma de una oveja, algo que representara su trabajo y su amor por los animales. Para Arlea, algo que le represente talvez herramientas de agricultura o de cocina. Y para Mika, pens en una figura que representara la valenta, algo que, quizs, podra ser ms abstracto, pero que llevara la esencia de lo que ella haba mostrado en sus actitudes. Erik trabajaba en esos detalles durante sus ratos libres, tallando cuidadosamente cada pieza. Saba que no tena que hacerlo, que no se esperaba de l, pero haba algo en su interior que lo impulsaba a crear algo nico para ellas, algo que no solo fuera til, sino tambin hermoso, para demostrarles que las valoraba y apreciaba profundamente. Con el paso de los das, la diadema para Suri comenz a tomar forma. Cada curva de la madera, cada peque?o tallado que haca, era como una peque?a obra de arte, algo que haba nacido de su propia dedicacin. Despus de muchas piezas practicadas y rotas sin querer. La flor en la diadema quedaba justo donde l quera, y estaba seguro de que, al final, sera un regalo especial para ella. A veces, se detena un momento a pensar si ella lo apreciara o si entendera la importancia de lo que haba hecho, pero saba que el simple hecho de que ella lo usara, sera suficiente. Erik no esperaba que las chicas se sorprendieran por lo que haba hecho. No esperaba nada a cambio. Pero al pensar en todo lo que haba logrado desde su llegada a la aldea, y en cmo haba empezado a sentirse parte de algo ms grande, comenz a entender la importancia de los peque?os gestos. Y tal vez, de alguna manera, esas peque?as piezas de madera seran su forma de dar las gracias, de demostrar cunto haba cambiado su vida en tan poco tiempo. Las noches, en cambio, traan un aire de calma despus del ajetreo del da. Con el calor an en el ambiente, las chicas se reunan alrededor de la fogata para relajarse y escuchar historias. En algunas de estas veladas, Erik empez a contribuir con mas relatos, aunque al principio fueron algo explosivas, como cuentos de hroes y aventuras picas. Sin embargo, conforme pasaban los das, se anim a narrarles algo ms elaborado, historias que rozaban la ciencia ficcin con la vida real de la tierra, pero las disfrazaba como cuentos fantsticos para que las chicas no lo vieran extra?o. ?Saban que hay otros mundos en el cielo? Estrellas y planetas tan lejanos que podramos pasar toda una vida tratando de alcanzarlos, comenz una noche, mientras la luz de la fogata iluminaba los rostros atentos de las chicas. ?Mundos en el cielo? repiti Hada, frunciendo el ce?o. Pero si las estrellas son solo puntitos de luz. Erik sonri, anticipando esa pregunta. As parecen desde aqu, pero imaginen esto: hay estrellas tan grandes que hacen que nuestro sol parezca peque?o. Y alrededor de ellas, giran otros mundos, con tierras, mares, y quizs... otros seres vivos. Quizs incluso personas como nosotros. Mika cruz los brazos, pensativa. Eso suena como magia. Pero... ?Cmo lo sabes t? Erik se tom un momento para responder. Es solo un cuento que escuch una vez. Pero, ?no es una idea fascinante? Pensar que podra haber lugares donde las cosas sean tan diferentes que ni siquiera podramos imaginarlas. Las chicas quedaron en silencio por unos segundos, procesando lo que haba dicho. Aunque a algunas, como Becca y Mika, pareca costarles aceptar la idea, otras, como Hada, Suri y Lera, mostraban un brillo de curiosidad en sus ojos. Incluso las mayores, que escuchaban a cierta distancia, intercambiaron miradas que Erik no supo interpretar. Si esos mundos existen, ?Cmo llegaramos hasta ellos? pregunt Lera con emocin. Erik sonri. Ah, esa es la gran pregunta. Hay quienes dicen que podran construir algo para volar hasta ellos, algo ms all de lo que conocemos. Pero eso es parte de la magia de la historia. Con cada historia que contaba, senta que iba preparando el terreno para hablar, algn da, de su propia verdad. A travs de estas narraciones, les introduca conceptos como el espacio, los planetas, y la idea de que exista ms all de lo que sus ojos podan ver. Saba que deba ser cauteloso, pero disfrutaba de la manera en que las chicas lo miraban con fascinacin, como si l mismo fuera parte de los cuentos que narraba. A medida que los das pasaban y las historias avanzaban, Erik tambin empez a notar un cambio en las chicas. Aunque seguan invadiendo su espacio de vez en cuando, pareca que ahora lo hacan con un poco ms de cuidado, como si estuvieran empezando a entender que l necesitaba ciertos momentos para s mismo. Por su parte, Erik tambin empez a disfrutar de estas peque?as interrupciones; despus de todo, eran parte del encanto de convivir con ellas, estas mujeres nicas que, poco a poco, se estaban convirtiendo en algo ms que compa?eras en este nuevo mundo. Las noches junto a la fogata eran siempre un momento especial para la aldea. La luz clida iluminaba los rostros atentos de las mujeres mientras Erik narraba sus historias. Aunque sus relatos eran presentados como cuentos fantsticos, las mayores Jaia, Jerut y Alishaobservaban con atencin algo ms que las palabras de Erik: la manera en que hablaba, la intensidad en su voz, y el nivel de detalle que a?ada a cada relato. Una noche en particular, Erik estaba narrando una historia sobre un mundo donde la gente viajaba entre las estrellas en grandes mquinas que brillaban como el fuego y atravesaban cielos oscuros llenos de luces danzantes. Describa cmo los viajeros miraban por enormes ventanas, observando planetas de colores brillantes y lunas plateadas que parecan flotar en un mar infinito de negrura. Imaginen ver todo eso desde lo alto, ms all de las nubes, donde la tierra ya no puede alcanzarlos, dijo Erik, su mirada perdida en las llamas de la fogata. El silencio del espacio es tan profundo que lo nico que puedes or es tu propia respiracin. Las chicas lo miraban fascinadas, pero las mayores intercambiaron miradas discretas entre ellas. Haba algo en la manera en que Erik describa estas escenas que les resultaba desconcertante. Era como si no estuviera inventando esas imgenes, sino recordndolas. Cuando Erik termin su relato, Jaia se aclar la garganta. Eres un gran contador de historias, Erik. Pero dime... ?Cmo es que puedes describirlas con tanto detalle? Hablas como si las hubieras visto con tus propios ojos. Erik, que estaba acostumbrado a ese tipo de preguntas, sonri ligeramente. Supongo que tengo una imaginacin muy activa. Me gusta imaginar cmo seran esas cosas si fueran reales. Jerut inclin la cabeza, observndolo con detenimiento. S, pero no todos pueden imaginar de esa forma. La manera en que hablas... Es diferente. Es como si realmente supieras cmo es estar ah. Alisha asinti, cruzando los brazos. Tus cuentos son fascinantes, pero tambin son extra?os. Nunca hemos odo nada igual. Ni siquiera nuestras historias ms antiguas hablan de cosas como las que cuentas. Erik mantuvo su expresin relajada, pero por dentro senta el peso de sus palabras. Saba que las mayores eran mucho ms perceptivas que las chicas, y que su forma de narrar poda levantar sospechas. A pesar de ello, no estaba listo para revelarles la verdad de su origen. Tal vez mis historias sean solo eso: historias, dijo con calma. Pero si les hacen imaginar cosas nuevas, entonces ya cumplen su propsito. Jaia lo mir con curiosidad antes de dejar escapar un peque?o suspiro. Eres un joven peculiar, Erik. Es como si hubieras vivido cosas que nadie aqu puede entender. Erik baj la mirada por un momento, sintiendo el peso de sus palabras. Tal vez, respondi en voz baja. O tal vez simplemente veo el mundo de una manera diferente. Las mayores no insistieron ms esa noche, pero sus pensamientos quedaron marcados. Haba algo en Erik que iba ms all de lo que l mismo deca, algo que sentan pero no podan explicar. Mientras tanto, las chicas, ajenas a la inquietud de las mayores, seguan hacindole preguntas emocionadas sobre los mundos de los que hablaba. La mirada de las mayores durante la fogata le record que, aunque an no estaban listas para escuchar toda la verdad, haba un entendimiento silencioso entre ellos. Algo en sus ojos le deca que, cuando llegara el momento, seran las primeras en escuchar su historia y tal vez las nicas capaces de comprenderla. Era un da claro y soleado, con el aire fresco movindose suavemente entre los rboles. Erik haba salido temprano, al bosque del valle. Hoy haba decidido cazar algunos ciervonejos utilizando varias trampas simples, una de sus tcnicas favoritas que le haban ense?ado en los ni?os exploradores. Su presencia no pasaba desapercibida, Erik se mova con una calma y destreza que dejaba ver su experiencia de supervivencia. Mika, que se encontraba cerca, haba decidido observar. No confiaba plenamente en Erik, hoy prefera mantenerse alejada. Sin embargo, no pudo evitar fijarse en cmo cazaba. Le llam la atencin la manera en que utilizaba varias trampas que armaba con ramas y lianas que encontraba a su alrededor, algo que l haba mencionado en sus historias sobre su vida en el bosque prohibido. Mika, por otro lado, era mucho ms hbil con su arco, y siempre haba cazado de esa manera. Desde su escondite entre los arbustos, Mika observaba cmo Erik montaba las trampas. Con movimientos precisos y calculados, las dispona en el camino de los animales, dejando algunas frutas y sin hacer el menor ruido. Cada trampa pareca estar colocada estratgicamente, como si hubiera pasado a?os perfeccionando su tcnica. Mika observ con curiosidad, intrigada por la forma en que trabajaba. A lo lejos, vio cmo un ciervonejo, distrado, caminaba directamente hacia una de las trampas que Erik haba colocado. En un instante, el animal fue atrapado, cayendo en la trampa con un ligero crujido. Mika se sorprendi, ya que haba credo que las trampas seran menos efectivas y muy tardosas, pero Erik haba logrado hacerlas tan discretas que el animal ni siquiera se dio cuenta de lo que estaba ocurriendo. Erik se acerc rpidamente al animal atrapado y, con calma termino el trabajo con un cuchillo bien filoso, y lo liber de la trampa. Mika no pudo evitar sentir una mezcla de asombro y desconcierto. Aunque ella tambin haba cazado muchas veces, siempre haba dependido de su arco y su puntera, pero las trampas de Erik eran una tcnica completamente diferente. Sin hacer ruido, Erik comenz a preparar el ciervonejo para llevarlo de vuelta. Mika, an escondida, pens en cmo cazaba ella misma. Estaba acostumbrada a utilizar su arco, siempre persiguiendo y apuntando al objetivo. Pero lo que Erik haba hecho pareca ms paciente, ms observador, como si el terreno mismo fuera su aliado y no solo el objeto de caza. l no persegua al animal de la misma manera en que ella lo haca. En lugar de eso, lo esperaba, lo atraa hacia l sin hacer movimientos bruscos. Mientras Erik caminaba con el ciervonejo en sus brazos, se dio cuenta de que Mika, que haba estado observando, estaba ajustando su arco, lista para disparar a uno cercano. Sin embargo, algo en la manera en que se preparaba llam su atencin. Desde su lugar, vio a varios animales ms cerca de ella, y un pensamiento rpido cruz su mente. Erik, en un movimiento silencioso, levant la mano y le hizo una se?al sutil a Mika. Era un gesto casi imperceptible, pero Mika, al ver la direccin en la que l miraba, comprendi rpidamente lo que intentaba comunicarle. Era una se?al para que disparara en un lugar especfico, lo que podra dirigir a los animales hacia donde l haba colocado mas trampas. La idea era simple: hacer que los animales se desplazaran a un rea determinada para atraparlos, y no solo dejarlos escapar por la caza directa. Mika, algo desconcertada por la indicacin, dud por un momento. Pero, confiando en que Erik saba lo que estaba haciendo, apunt su arco y dispar hacia el lugar que l haba se?alado. El tiro fue certero, y en lugar de huir, los animales se movieron justo en la direccin correcta, acercndose a las trampas dispuestas. Erik sonri con satisfaccin al ver cmo los animales caan en las trampas con facilidad. El plan haba funcionado, y no solo haba atrapado un ciervonejo, sino varios ms gracias a la colaboracin entre ambos. Mika, impresionada por la efectividad de la tcnica, se acerc mientras Erik comenzaba a preparar a los ciervonejos para ser llevados. Ella no pudo evitar sentir una mezcla de sorpresa y respeto por su forma de trabajar. Eso... fue impresionante admiti, bajando su arco y acercndose a Erik. Erik la mir con una sonrisa tranquila. A veces, se necesita un poco de estrategia. No siempre es solo el arco. Las trampas tambin pueden ser una buena herramienta, especialmente cuando se combinan con otras habilidades. Mika observ cmo Erik sacaba cuidadosamente a los animales de las trampas, y aunque senta algo de orgullo por su habilidad con el arco, comenz a darse cuenta de que haba mucho ms que aprender. No se trataba solo de su habilidad, sino tambin de saber cundo usar otras herramientas, como las trampas, para lograr el objetivo. Creo que debera aprender ms sobre esas trampas murmur Mika, un poco reticente pero curiosa. Erik asinti mientras revisaba las trampas con atencin. Estar encantado de ense?arte. Es cuestin de tener paciencia y saber observar. Es otra forma de cazar, pero igual de eficaz. Con el tiempo, tanto Mika como Erik recogieron los animales atrapados, y juntos se dirigieron de vuelta a la aldea. Mika, aunque an prefera su arco, comenz a ver que, con la ayuda de las trampas y la estrategia, podan conseguir an ms de lo que esperaba. Mientras caminaban de regreso, ella no pudo evitar pensar en cmo su manera de cazar y la de Erik se complementaban, y cmo las trampas podran ser una herramienta valiosa que hasta entonces haba pasado por alto. Ahora, mientras vea a Erik cargar con los ciervonejos atrapados en sus trampas, recordaba las palabras de Arlea con ms claridad. Haba sido escptica al principio, pero despus de ver su mtodo de caza, su forma de pensar y cmo lograron atrapar ms trabajando juntos, ya no poda negar que Erik no solo era hbil, sino que tambin tena paciencia y estrategia. Observndolo de reojo, Mika suspir para s misma. Quizs Arlea tena razn. Quizs no se trataba solo de vigilarlo o retarlo en cada oportunidad. Tal vez era momento de dejar de verlo como una amenaza y empezar a verlo como un compa?ero de casera. No significaba que bajara completamente la guardia, pero s que, al menos por ahora, poda intentar llevarse bien con l. Con el paso de los das, la destreza de Lera con el telar mejor notablemente. Al principio, haba trabajado bajo la gua de las mayores, siguiendo cada uno de sus consejos con atencin. Pero ahora, con la prctica constante, poda manejar el telar con gran habilidad, tejiendo telas con rapidez y precisin. Las mujeres mayores la observaban con orgullo mientras sus manos giles pasaban los hilos de un lado a otro, creando patrones ms complejos con cada nueva pieza. Jaia, que sola supervisarla con ojo crtico, ahora asenta en aprobacin cada vez que vea su progreso. Lo haces bien, Lera dijo Jaia, cruzando los brazos. Ya casi no necesitas que te vigilemos. Lera sonri con modestia, pero en el fondo se senta emocionada. Sin embargo, no se conform solo con tejer la lana, sino que quiso experimentar con los materiales disponibles. Recordando la fibra parecida al algodn que haba encontrado hace un tiempo, decidi probar algo nuevo: combinarla con la lana de oveja. El proceso no fue sencillo, pero con paciencia y varias pruebas, logr mezclar ambos materiales, creando una tela ms ligera y suave que la lana comn, pero tambin resistente. Esto podra servir para hacer ropa ms fresca coment mientras mostraba la tela a las mayores. Jerut tom un pedazo entre sus dedos y lo examin con inters. Es diferente, pero me gusta dijo con un tono pensativo. Si resulta duradera, podramos hacer ms de estas. Mientras Lera pasaba sus dedos por la nueva tela que haba logrado mezclar, se detuvo un momento y frunci el ce?o. La textura le resultaba extra?amente familiar. Tom un trozo entre sus manos y lo estir un poco, sintiendo su resistencia. Entonces, su mirada se dirigi involuntariamente a la direccin de la caba?a de Erik. Es casi igual murmur para s misma, comparndola mentalmente con la tela de los pantalones que l llevaba. La emocin la invadi de golpe. Si esta tela era tan buena como pareca, significaba que podran hacer prendas mucho ms cmodas y duraderas. No perdi tiempo y, con la tela en manos, sali rpidamente en direccin a Erik. Erik estaba en su caba?a, tallando con paciencia una peque?a pieza de madera. Haba pasado varios das trabajando en ella en sus ratos libres, asegurndose de que cada detalle quedara perfecto. Justo cuando estaba afinando los ltimos bordes de la diadema que planeaba regalarle a Suri, escuch pasos acercndose. Instintivamente, apart la madera y la cubri con un trozo de piel que tena cerca, justo cuando Lera asom la cabeza por la entrada con una sonrisa entusiasta. ?Erik, mira esto! exclam, levantando una pieza de tela con ambas manos. La hice mezclando la fibra que encontr con la lana de oveja ?y creo que es igual a la tela de tu pantaln! Erik la mir con sorpresa, pero Lera no tard en notar su actitud nerviosa. ?Qu estabas haciendo? pregunt, entrecerrando los ojos con sospecha. Nada, solo Erik se rasc la nuca y suspir, sabiendo que no tena sentido ocultarlo. Es un regalo para Suri. Los ojos de Lera brillaron con inters. ?Un regalo? ?Qu es? An no est listo respondi Erik con una leve sonrisa, pero ya lo vers cuando llegue su da especial. Lera le sostuvo la mirada por un instante, como si intentara descubrir ms, pero finalmente dej el tema de lado. Bueno, entonces espera a ver esto dijo, extendindole la tela. Creo que es an mejor que la de tu pantaln. Erik tom la tela entre sus dedos y la inspeccion con atencin. La sensacin era sorprendentemente parecida, aunque con un toque ms clido y resistente. Esto esto es increble dijo con asombro. Se siente casi igual, pero parece incluso ms fuerte. Lera sonri con orgullo. ?Crees que podramos hacer ropa como la tuya con esto? Definitivamente. Y no solo ropa. Tambin podramos hacer mantas, mochilas, bolsas muchas cosas tiles. La emocin en el rostro de Lera se intensific. Entonces har ms. ?Mucha ms! Erik sonri, admirando su entusiasmo. Con cada da que pasaba, la aldea pareca avanzar ms y ms, y ahora, gracias a Lera, estaban un paso ms cerca de mejorar su calidad de vida. Lera, an emocionada por su descubrimiento, le explic a Erik dnde haba encontrado la misteriosa fibra que us para crear la nueva tela. La hall mas all del bosque frutal, donde crecen esas plantas altas con hojas grandes dijo, gesticulando con las manos. No le haba dado importancia antes porque no serva para comer, pero ahora s que puede ser til. Erik asinti, interesado. Si la fibra realmente se pareca al algodn, pero nativo de este mundo, significaba que podra aprovecharse de muchas formas. Bueno ire a verla entonces. Quiero ver cunto hay dijo. Claro, pero mejor ve con algunas de las chicas. No estara de ms traer una buena cantidad de una sola vez. Con eso en mente, Erik parti junto a Becca y Hada, quienes no tardaron en mostrarse curiosas cuando Lera les explic el propsito de su bsqueda. As que esa cosa puede convertirse en tela coment Hada, frotando un mechn de su propio cabello con una expresin escptica. No parece muy resistente. Lera logr mezclarla con lana y el resultado es increble dijo Erik. Vale la pena recolectar ms. Cuando llegaron a la zona indicada, quedaron sorprendidos. La fibra cubra grandes extensiones de tierra, enrollndose alrededor de arbustos y esparcindose entre las plantas. Se vea suave, esponjosa y, lo ms importante, abundante. ?Hay muchsima! exclam Becca, agachndose para tomar un poco entre sus dedos. Se siente ligera, pero firme. Esto es ms de lo que esperaba a?adi Erik, observando los alrededores. Si la cosechamos bien, podramos tener suficiente para hacer muchas cosas nuevas. ?Entonces pongmonos a trabajar! dijo Hada con entusiasmo. Sin perder tiempo, los tres comenzaron a recolectar la fibra en grandes cantidades, usando mantos y bolsas improvisadas para transportarla. Con cada pu?ado que recogan, la emocin creca en ellos, pues saban que este hallazgo traera grandes cambios para la aldea. Tras varias horas de cosecha, los tres regresaron al telar con sacos cargados de fibra. Se haban asegurado de recolectar todo lo posible, sabiendo que Lera sabra aprovecharlo al mximo. Al llegar, vieron a Lera trabajando con concentracin. Haba tejido una gran pieza de tela, la ms ancha que el telar le permita hacer. Era una extensin impresionante, pero al notar su expresin de ligera frustracin, Erik supo que algo la inquietaba. ?Eso es lo ms grande que puedes hacer? pregunt l, acercndose para ver mejor la tela. Lera suspir y asinti. S este telar solo me permite hacer telas de hasta cierto tama?o de ancho. Puedo hacerlas ms largas, pero el ancho. Es un poco limitante, la verdad. Erik observ la estructura del telar con atencin. Sin embargo, entenda su problema: el marco y las piezas de sujecin restringan el tama?o de la tela. Si cambiamos algunas piezas, tal vez podramos ampliarlo dijo, pensativo. Si reemplazamos algunas partes, podramos hacer que teja telas ms anchas. Lera lo mir con inters. ?Crees que podramos hacerlo? Podemos intentarlo. Solo necesito estudiar bien cmo funciona el telar y ver qu partes se puede cambiar. Lera sonri, animada por la idea. Si puedes ayudarme con eso, podramos hacer ropa y mantos ms grandes. Sera increble. Becca y Hada, quienes haban estado escuchando la conversacin, se miraron entre s con emocin. Entonces habr que mejorar ese telar dijo Becca con determinacin. S asinti Hada. Ser un buen proyecto. Lera, con una chispa de entusiasmo en los ojos, asinti. Con la fibra recin cosechada y la posibilidad de mejorar la herramienta, senta que estaba a punto de lograr algo grande. Con algo de esfuerzo y un par de das de trabajo, Lograron modificar el telar. Fue un proceso complicado, ya que tuvieron que reforzar algunas piezas y cambiar otras, pero finalmente lograron aumentar el ancho de la tela casi al doble. Lera estaba emocionada con la mejora, moviendo las manos sobre la estructura como si ya imaginara todas las telas que podra crear. ?Esto es increble! exclam con una gran sonrisa. Ahora puedo hacer telas mucho ms grandes sin tener que unir varias piezas peque?as. Erik sonri, satisfecho con el resultado. S, pero ahora necesitas patrones de ropas. No basta con tener tela ms grande si no sabes cmo aprovecharla. Lera asinti, intrigada, y vio cmo Erik se inclinaba sobre un pedazo de madera plana y comenzaba a dibujar con un peque?o pedazo de carbn. Al principio, los trazos parecan caticos, pero poco a poco fue tomando forma una especie de diagrama. Esto ?Qu es? pregunt Lera, inclinndose para ver mejor. Es un patrn de costura explic Erik. As es como se hacen las ropas y los pantalones que uso. En lugar de cortar la tela sin orden, se sigue este patrn para darle forma antes de unir las piezas. Mientras observaba los dibujos que Erik haba hecho, Lera frunci el ce?o con curiosidad y apoy la barbilla en su mano. ?Cmo sabes tanto de esto? pregunt, sin apartar la vista del patrn de los pantalones. Erik se qued en silencio un momento, recordando. Luego sonri levemente. Mi madre era ayudante de una persona que hacia ropa respondi. Cuando era ni?o, la vea dibujar patrones y cortar tela con precisin. Siempre deca que una ropa bien hecha comenzaba con un buen patrn, no en la tela. Lera levant la mirada, interesada. Entonces, ?aprendiste de ella? Ms o menos. No me ense? directamente, pero me gustaba ver cmo trabajaba. A veces intentaba ayudarle, aunque la mayora de las veces solo estorbaba dijo con una peque?a risa. Pero con el tiempo entend cmo funcionaba. Lera sonri. Tu madre deba ser muy hbil. Lo era respondi Erik con nostalgia. Haca ropa para toda la familia y tambin para otras personas. Lera asinti, volviendo a mirar el patrn. Entonces, si esto funciona, no solo podramos hacer pantalones, sino muchas otras ropas con estos patrones ms eficientes. Exactamente. respondi Erik Lera apret los labios, pensativa, y luego sonri con determinacin. Voy a hacer la mejor tela posible para probarlo. Con la mejora del telar y los conocimientos que Erik le comparta, las posibilidades para la aldea crecan cada vez ms. Con el pasar de los das, Erik continu ayudando a Lera con ideas para nuevas prendas. Usando un pedazo de carbn y maderas lisas como base, dibuj distintos patrones de ropa que recordaba de su mundo. Los pantalones, camisas, poleras fueron lo ms sencillo de plasmar, por ser ropa de uso para ambos sexos, pero cuando lleg el momento de dibujar ropa para mujeres, se encontr con un problema: las chicas no conocan los sostenes. Mientras intentaba bosquejar uno, Lera frunci el ce?o al mirar el dibujo. ?Y esto qu es? pregunt, se?alando el dise?o con curiosidad. Es algo que usan las mujeres en mi aldea respondi Erik, eligiendo sus palabras con cuidado. Sirve para, bueno sostener los pechos y dar ms comodidad. Se llama sostn. Lera lade la cabeza. ?Sostener los pechos? Pero ?por qu necesitaramos algo as? Erik se qued en silencio un momento. Saba que en su mundo los sostenes cumplan varias funciones, pero en la aldea, donde las chicas usaban prendas de pieles y cuero ajustadas o simplemente dejaban que sus cuerpos se adaptaran de forma natural, su utilidad no pareca tan evidente. Bueno, en mi aldea es comn. Algunas mujeres dicen que les da ms comodidad cuando corren o trabajan, otras lo usan solo por costumbre Depende de cada quien. Mientras observaba el dibujo, Lera record algo. Ahora que lo mencionas Arlea siempre se queja cuando trabaja dijo, cruzndose de brazos. Dice que sus pechos le molesta al moverse demasiado. Tal vez este ?sostn? Podra ayudarla. Erik asinti, aunque algo ruborizado al imaginarse a Arlea corriendo. S, es justo para eso. Algunas mujeres sienten incomodidad cuando corren o trabajan, y esto ayuda a que no les moleste tanto. Lera pareca intrigada. Entonces podra hacer uno y pedirle a Arlea que lo pruebe. Si le funciona, las dems tambin podran querer uno. Se qued pensando un momento, repasando mentalmente las diferencias entre las chicas. Aunque Mika seguramente no lo necesitar agreg con una sonrisa burlona. No tiene mucho que sostener. Erik solt una risa breve, pero se cubri la boca de inmediato para disimular. Bueno, depende de la persona. Algunas lo usan por comodidad, otras solo porque les gusta cmo se ve. Lera asinti, an revisando el dibujo. De cualquier forma, quiero intentarlo. Si de verdad es til, tal vez pueda hacerlas y ver qu opinan las dems. Me parece una buena idea dijo Erik con una sonrisa. Si necesitas ayuda con mas patrones solo, dimelo. Lera tom el dibujo con decisin. Har algunas pruebas. Quin sabe, tal vez esto se vuelva algo til para las dems. As, con la mente llena de ideas, Lera se prepar para experimentar con esta nueva prenda, pensando en cmo podra mejorar la comodidad de sus compa?eras, en especial la de Arlea. Con el paso de los das, Lera decidi empezar a probar con los patrones que Erik le haba dibujado. Saba que las dems estaban ocupadas con sus tareas, as que no poda pedirles que le sirvieran de modelo. Pero haba una que siempre estaba cerca, dispuesta a ayudar en todo lo que pudiera: Suri. Al principio, Lera dud un poco, preguntndose si estara bien usarla como modelo para sus pruebas. Pero deba practicar para sacar las medidas de los patrones y bueno con Suri si falla con las medidas no perder mucha tela en sus practicas. Pero al verla correteando cerca, como siempre tan llena de energa, una idea surgi en su mente. Suri, ?quieres ayudarme con algo? pregunt Lera mientras Suri jugaba cerca, dndole una sonrisa cmplice. Suri se acerc curiosa, sin saber muy bien qu implicara. ?Qu quieres que haga? pregunt, mirando la pila de tela que Lera haba acumulado y preparado. Voy a practicar con algunos patrones, y pens que podras ser mi modelo dijo Lera, sin mucha complicacin, mientras se alistaba. Suri se qued pensativa por un momento, pero luego sonri, emocionada por la idea. ?Claro! ?Qu tengo que hacer? respondi sin pensarlo mucho. Lera saba que para poder hacer las prendas adecuadas, necesitaba tomar las medidas con precisin. Suri, siendo la ms peque?a y siempre dispuesta a ayudar, se ofreci encantada. Bien, necesito que te quites tu vestido por un momento le dijo Lera con voz tranquila y segura. Suri, accedi rpidamente, dejndose llevar por la emocin de la nueva ropa que Lera iba hacer para ella. Se qued solo con una piel que usaba como ropa interior, mientras Lera tomaba una tira larga de cuero para tomar sus medidas y la cortaba al tama?o deseado. Voy a hacer unas ropas parecidas a la que Erik usa", ?te gustara? le pregunt Lera, mientras media con la tira de cuero. Suri, al escuchar la palabra parecidas las ropa de Erik, se ilumin. ?S! ?Como las de Erik! ?Quiero unas as! dijo, emocionada, mientras saltaba con alegra. Lera sonri ante la respuesta de Suri, al ver lo emocionada que estaba, sabia que Suri admiraba a Erik y por eso har unas parecidas. Mientras tomaba las medidas, ajustaba la tela con rapidez. En su mente, pensaba que unos pantalones cortos, le quedara perfecta para el calor del lugar. Y tambin unos pantalones, ?te parecen bien? le pregunt mientras le mostraba el dise?o. Suri asinti, sin poder dejar de sonrer. ?S! ?Eso est perfecto! Como los de Erik, que me encantan. Lera, concentrada en la tarea, cortaba y cosa con cuidado, asegurndose de que todo quedara bien para la peque?a. En unas horas de trabajo, Suri ya estaba con ropas nuevas que le quedaba perfectamente. Aqu tienes tus nuevas ropas dijo Lera, mostrndole las prendas terminadas, aunque los pantalones no eran tan profesionales como las de Erik, aun as eran de buena calidad. Suri corri hacia la caba?a, una vez vestida no dejaba de estirarse y girar, feliz con lo que tena. ?Me encanta! ?Es tan cmoda! exclam, sin dejar de sonrer mientras saltaba de alegra. Lera, al ver la felicidad de Suri, tambin sonri. Se senta satisfecha con el resultado, y saba que la peque?a disfrutara de su nueva ropa. Adems, pensaba que a medida que practicaba ms, podra hacerle prendas an ms lindas. Mientras tanto, Suri continu jugando con su nueva "polera" y sus pantalones, mostrando lo que le haba hecho Lera con un orgullo enorme. Suri, radiante con su nueva ropa, no pudo esperar ni un segundo ms. Sali corriendo del taller de Lera y, con su nueva polera y pantalones, se dirigi al centro de la aldea, buscando a las dems. Sus ojos brillaban de emocin, y su sonrisa era tan grande que pareca iluminar todo a su alrededor. ?Miren, miren lo que Lera me hizo! exclam Suri mientras llegaba a donde las otras chicas estaban reunidas. Becca, Mika, y Arlea levantaron la mirada, sorprendidas por lo que vean. La peque?a Suri, con la ropa que le haba hecho Lera, pareca una versin ms peque?a de Erik. Aunque la ropa era un poco ms suelta de lo que ellas solan usar, se notaba lo cmoda y libre que se senta Suri al moverse. Los pantalones le daban una gran libertad de movimiento. ?Wow, Suri! ?Te queda increble! dijo Becca, sonriendo al ver lo bien que se vea con la ropa nueva. Mika, algo sorprendida por el estilo de la ropa, no pudo evitar mirarla con admiracin. Es perfecta para ti coment Mika, tambin sonriendo. Arlea, observando la ropa con atencin, not lo suelta que era, algo diferente a lo que solan llevar. Pareca cmoda, pero an as era algo novedoso. Sin embargo, no poda negar que a Suri le quedaba muy bien. Lera realmente tiene talento coment Arlea, asintiendo mientras observaba a Suri moverse felizmente. Suri, sin perder tiempo, corri hacia donde Erik estaba cerca del rea de la fogata, con la esperanza de mostrarle tambin lo que le haba hecho Lera. Erik, que estaba ajustando algunas cosas alrededor de la fogata, alz la vista al escuchar a Suri acercarse. ?Mira, Erik! ?Lera me hizo ropa como la tuya! dijo Suri, brincando frente a l. Erik, al ver a Suri tan emocionada, no pudo evitar sonrer. La ropa le quedaba increble, aunque algo suelta, pero eso solo pareca hacerla an ms cmoda. Ver a Suri tan feliz con lo que llevaba puesto le llenaba de satisfaccin. ?Te ves genial, Suri! respondi Erik, asintiendo mientras la miraba. Suri, sin poder dejar de sonrer, gir sobre s misma, mostrndole cmo la prenda se mova con ella. Se senta ms libre, ms cmoda, y sobre todo, muy feliz. ?Gracias, Lera! exclam, mirando a la joven que estaba cerca de ellas. Las dems chicas, observando la escena, tambin sonrieron. Era evidente que la ropa haba trado alegra a Suri, y viendo el entusiasmo de Suri, no poda dejar de sentirse orgullosa de lo que haba logrado. Me alegra mucho que te guste, Suri dijo Lera con una sonrisa clida. Las dems chicas, curiosas, comenzaron a acercarse a Lera. Oye, Lera, ?Cundo vamos a tener nosotras tambin, ropa tan cmoda? pregunt Becca, mirando con envidia la ropa de Suri. ?S! Yo tambin quiero algo as agreg Hada, sonriendo. Lera, con una risita traviesa, mir a las chicas. Tendr que hacer ms tela para ustedes, por supuesto dijo, gui?ando un ojo. Luego, al ver la mirada curiosa de Arlea, a?adi con una sonrisa an ms amplia. Y an necesitar mucho ms para Arlea. ?Ser todo un desafo! Las chicas rieron al escuchar el comentario, sabiendo que las prendas para Arlea seran un reto. Lera ya haba comenzado a hacer las telas, pero tambin entenda que sera necesario mucho ms trabajo para hacer ropa que se ajustara bien a cada una. Mientras tanto, Suri segua feliz, movindose de un lado a otro con su nueva ropa, completamente encantada. Lera, viendo el entusiasmo de todas, no poda evitar sentirse motivada. Saba que tena mucho por hacer, pero ver la felicidad de las chicas con su trabajo la llenaba de orgullo. Capitulo 17: “El Despertar de la Curiosidad” Un da, mientras Mika caminaba cerca del ro, vio a Erik, como siempre, al amanecer, dirigindose hacia las monta?as. Ya lo haba observado durante varios das y saba a dnde se diriga: a la cascada. Mika no poda evitar sentir curiosidad, pues haba notado que l se iba muy temprano, cuando an la luz no se filtraba completamente entre los rboles, y a veces no poda evitar seguirlo discretamente, espindolo desde lejos. Saba que l iba a ba?arse, pero el misterio de su comportamiento la intrigaba. Ella no le haba dicho a nadie lo que haba estado observando, aunque su mente siempre se llenaba de preguntas sobre lo que vea. Sin embargo, nunca se haba atrevido a preguntarle directamente. Hasta que un da, no pudo ms. Erik dijo, acercndose con algo de nerviosismo mientras l se preparaba para que salgan juntos a casar , ?por qu te vas tan temprano a las monta?as algunas ma?anas? ?Qu haces all? Erik la mir por un momento, algo sorprendido por la pregunta directa, pero comprendi rpidamente a qu se refera. Sin querer entrar en detalles sobre sus costumbres personales de aseo, pens que lo mejor era dar una respuesta que no causara demasiada curiosidad. Voy a explorar respondi, tratando de sonar casual. Hay lugares que an no conozco bien. Solo me gusta ver qu hay ms all, reconocer el terreno que nos rodea. Mika se qued un poco pensativa, pero acept su respuesta, aunque no era lo que esperaba. Aunque no dijo nada ms. Ella ya saba lo que realmente haca. Y en ocasiones, cuando el sol an no brillaba por completo, ella lo espiaba desde las sombras de los rboles algo cercanos. Lo que ms le intrigaba era cmo l pareca tan natural y cmodo en su rutina, y la piel de Erik, que ahora le pareca ms suave que antes, como si hubiera aprendido a cuidarla de alguna manera. ?Ser por que se frota la piel con una piedra? pens, ya ms convencida de que haba algo ms en sus hbitos matutinos. Aunque Mika no le dijo nada, ni a l ni a las dems, esa curiosidad segua creciendo dentro de ella. La diferencia fsica entre ellos le resultaba fascinante, y cada vez que lo vea, no poda evitar comparar sus cuerpos y sus rutinas de aseo. Pero por ahora, se guard sus pensamientos y tambin se alisto para ir a cazar juntos, y sigui observndolo en silencio. Despus de la cacera, Erik decidi alejarse un poco. Voy a explorar un rato dijo, ajustando algunas cosas que llevaba en su espalda. Mika lo observ con detenimiento. ?A dnde? No s, por las monta?as. Ella no respondi, solo lo mir mientras se alejaba. No era la primera vez que Erik desapareca por su cuenta, y ya tena la costumbre de ir solo a las monta?as. Mika apret los labios, pensativa. ?Ir a ba?arse? La idea la incomod un poco, pero ms que nada, despert su curiosidad. Si era as, no estaba segura de por qu quera verlo con sus propios ojos, pero antes de que pudiera cuestionrselo demasiado, ya lo estaba siguiendo. Se movi con sigilo, asegurndose de pisar en suelo firme para no hacer ruido. Erik caminaba con calma, sin sospechar que ella estaba detrs. Mika lo sigui a una distancia prudente, atenta a cada paso, esperando que en cualquier momento desviara su rumbo hacia la cascada. Pero Erik no gir hacia el sendero de la cascada sino sigui caminando a una zona mas rocosa y seca. ?A dnde va? Mika frunci el ce?o y continu tras l, pero a medida que avanzaban, el terreno comenz a volverse ms accidentado. Las piedras sueltas lastimaban la planta de sus pies descalzos, y la tierra seca y spera le dificultaba el paso. Mika chasque la lengua enojada consigo misma. ?Por qu no tenemos algo parecido a sus zapatos? Erik, en cambio, segua caminando con facilidad gracias a sus zapatos. Mika se detuvo un momento para masajearse los pies, sintiendo el ardor en la piel. No quera admitirlo, pero si segua avanzando, acabara lastimndose. En ese momento, Erik se detuvo. Se inclin un poco, inspeccionando algo en el suelo, y Mika aprovech para acercarse un poco ms, todava escondida tras unos arbustos. Entonces, lo vio fruncir el ce?o y levantar un pie del suelo. Genial murmur Erik. Mika entrecerr los ojos. ?Qu pasa? l intent raspar su zapato contra una roca, pero sin xito. Mika not que algo dorado y pegajoso se haba adherido a la suela de su zapato. Es Resina?. Mika se tap la boca para contener una risa. Ahora entenda lo que pasaba. Aprovechando que Erik segua distrado con sus zapatos pegajosos, Mika decidi que era momento de regresar. El terreno ya no le favoreca, y tampoco quera que l se diera cuenta de que lo haba estado siguiendo. Dio un paso atrs con cautela Pero en ese momento, Erik se gir bruscamente. Sus ojos se encontraron. Mika se qued quieta, sin expresin, como si no hubiera hecho nada sospechoso. ?Me estabas siguiendo? pregunt Erik, cruzndose de brazos. Ella, sin inmutarse, se encogi de hombros. Pens que ibas a perderte otra vez. Erik parpade, sorprendido. ?perderme? S. Erik suspir y pas una mano por su cabello. No. Solo quera explorar un poco. Mika mir sus pies adoloridos y luego el terreno rocoso frente a ella. Pues ya puedes ver que no es fcil seguirte. Erik baj la mirada a sus pies. La piel enrojecida y los peque?os raspones eran prueba de que Mika haba caminado ms de lo que su cuerpo poda soportar en ese tipo de terreno. ?Te duelen? pregunt. No es nada respondi Mika, pero evit apoyarse del todo en uno de sus pies. Erik suspir. No deberas volver sola. Si ya te lastimaste aqu, podras hacerte ms da?o bajando. Mika frunci el ce?o. Puedo sola. Lo s, pero prefiero acompa?arte. Ella lo mir con recelo, como si estuviera a punto de discutir, pero luego suspir resignada. No tena caso hacerse la orgullosa cuando apenas poda pisar bien. Erik sonri con suavidad y le ofreci su brazo. Volvamos. Mika vacil un momento, pero al final acept su ayuda. Erik la gui con calma, asegurndose de que no pisara piedras filosas ni races traicioneras. Mika, por su parte, intent no pensar demasiado en lo natural que se senta caminar a su lado. Cuando Erik y Mika llegaron a la aldea, el sol ya estaba descendiendo, ti?endo el cielo con tonos clidos de naranja y violeta. Mika an cojeaba levemente, aunque intentaba disimularlo, y Erik caminaba a su lado con paciencia, asegurndose de que no tropezara. No tardaron mucho en ser recibidos por Lera, quien estaba cerca, trabajando con las telas que haba tejido recientemente. ?Dnde estaban? pregunt con curiosidad, alzando la vista al verlos acercarse. Pero en cuanto not la forma en que Mika apoyaba su peso con cuidado en cada paso, su expresin cambi a una de preocupacin. Mika, ?Qu te pas? Nada respondi Mika con indiferencia, como si no tuviera los pies enrojecidos y llenos de peque?as raspaduras. Lera frunci el ce?o y mir a Erik, esperando una respuesta ms clara. Nos alejamos un poco ms de lo usual. Pero el terreno era complicado y termin lastimndose los pies. Lera chasque la lengua y tom la mu?eca de Mika, guindola sin pedir permiso. Ven, djame ver. Mika gru?, y mas calmada al or que Erik no la delato que lo segua, no se resisti demasiado cuando Lera la llev a sentarse en un tronco cercano. Lera se agach y tom uno de sus pies con delicadeza, examinndolo con atencin. Tienes que ser ms cuidadosa murmur, trayendo agua y una tela limpia para limpiar el polvo y la suciedad de las heridas superficiales. Esto te va a arder un poco. Mika hizo una mueca cuando Lera pas el pa?o hmedo por su piel, pero no dijo nada. Mientras tanto, Erik se cruz de brazos y observ la escena en silencio, hasta que not que Lera le echaba un vistazo a sus zapatos con el ce?o fruncido. ?Qu es eso? pregunt, se?alando con la cabeza. Erik baj la mirada a sus pies y record el problema pegajoso que haba encontrado en las monta?as. Creo que es una especie de resina explic. Es muy pegajosa y difcil de quitar. Lera se inclin con curiosidad, examinando la sustancia dorada que cubra la suela de los zapatos de Erik. Sabemos lo que es la resina dijo, la usamos para cosas o reforzar algunas uniones pero esta es diferente. Mika, que ya pareca ms cmoda con los cuidados de Lera, tambin mir la resina en los zapatos de Erik con inters. S, se ve ms espesa y ms oscura que la que conocemos. Lera extendi la mano y toc la resina con la punta de los dedos, notando que se pegaba a su piel de inmediato. Frunci el ce?o y frot los dedos entre s, sintiendo su textura ms viscosa. Es ms pegajosa que la que usamos murmur. Y el color es ms intenso Erik asinti. Lera se qued pensativa, observando cmo la resina se adhera a sus dedos y tardaba en despegarse. Esto es interesante susurr para s misma. Si es diferente, quizs tenga otros usos. Erik la mir con una sonrisa divertida. ?Vas a experimentar con ella? Por supuesto respondi Lera, ya con esa chispa de emocin en los ojos que tena cuando encontraba algo nuevo para estudiar. Si podemos usarla mejor que la otra resina, podra ayudarnos en muchas cosas. Erik asinti, satisfecho de que su hallazgo tuviera un propsito. Podemos buscar ms cuando quieras. Lera sonri, ya imaginando las posibilidades de la nueva resina. Mientras tanto, Mika suspir, viendo cmo la conversacin haba cambiado de sus heridas a los experimentos de Lera. ?Puedo irme ya? Lera la mir con diversin antes de asentir. S, pero procura no andar en terrenos as otra vez. Mika rod los ojos, pero se levant con cuidado, apoyndose un poco en Erik antes de recuperar el equilibrio. Lo pensar dijo, antes de alejarse. Lera neg con la cabeza y volvi a mirar a Erik. Voy a probar qu puedo hacer con esta resina. Pero en serio, lmpiate los zapatos antes de que termines pegado a todas partes. Erik ri suavemente. Lo har antes de que sea demasiado tarde. Con la aldea volviendo a la calma mientras el sol terminaba de ocultarse, Erik se sinti ms tranquilo. Al menos, haba trado algo til de su exploracin corta. Esa noche despus de la fogata y charlas como siempre, Mika no poda dejar de dar vueltas en su cama, su mente estaba llena de dudas. Lo que haba visto en la cascada durante das no le dejaba paz, y no saba a quin acudir. Pens en las mayores, en cmo siempre parecan tener respuestas para todo, y en su propia confusin. Saba que lo que haba observado era algo importante, algo que no entenda, pero que tambin le causaba una sensacin muy curiosa. Al da siguiente, mientras las otras se ocupaban en sus tareas, Mika decidi acercarse a las mayores. Saba que no sera fcil, pero senta que no poda guardarse ms esas preguntas que la confundan. Decidi esperar hasta que el ambiente estuviera ms tranquilo, cuando las mayores no tuvieran mucho que hacer y pudiera hablar con ellas sin interrupciones. Finalmente, cuando las encontr charlando y relajndose despus de un da de trabajo, Mika se acerc con algo de nerviosismo. Sus palabras salieron vacilantes al principio, pero finalmente se decidi a preguntar: Les quiero preguntar algo algo que he estado pensando mucho estos das dijo Mika, mirando a las tres con una mezcla de timidez y determinacin. Jaia, que estaba sentada ms cerca, levant la mirada, como si notara que algo serio estaba pasando por la mente de la joven. ?Qu pasa, Mika? pregunt Jaia con suavidad, invitndola a continuar. Mika, con el rostro un tanto ruborizado, empez a hablar, aunque le costaba encontrar las palabras adecuadas. Desde hace unos das segu a Erik a las monta?as cerca de la cada de agua y, lo vi sin ropa, ba?ndose. No entiendo lo que vi, pero era algo muy diferente, algo que no haba visto antes, entre sus piernas le sala algodijo, con una mezcla de nerviosismo y curiosidad. Las mayores se miraron entre s, con cierta comprensin en sus rostros. Mika haba tocado un tema delicado, pero ellas saban que la curiosidad de las jvenes era natural. Jaia fue la primera en hablar. Ah, ya veo dijo Jaia, como si entendiera de inmediato. Lo que viste es natural. Lo que pasa es que los hombres tienen eso entre las piernas, por decirlo de alguna manera. Algo que nosotras no tenemos. Las mayores se dieron cuenta de que Mika an estaba algo confundida, la joven segua intrigada por una cuestin fundamental: ?por qu los hombres tienen eso? Fue Jaia quien, con una mirada profunda, decidi brindar la explicacin de manera ms detallada, pero tambin un tanto juguetona, como si fuera una historia antigua que ya conocan, pero que nunca antes haban tenido que contar. Ah, Mika comenz Jaia, mirando a la joven con una sonrisa comprensiva. Entiendo bien tu curiosidad. Nosotras, las mujeres, no tenemos esa parte, esa diferencia. Mika escuchaba atentamente, completamente cautivada, con la mente llena de preguntas y, por supuesto, ms inquieta que nunca. Las otras dos mayores, Jerut y Alisha, intercambiaron miradas, como si supieran lo que Jaia iba a decir y disfrutaran de la oportunidad de explicrselo. Los hombres, querida dijo Alisha con tono sabio, tienen algo que nosotras no. Esa "diferencia" que viste de Erik tiene un propsito muy importante. Es lo que les permite cumplir con la funcin de continuar el ciclo de la vida, de dar vida. Sin eso, no podra haber hijos. Piensa que cada ser en la naturaleza tiene su propio papel, y lo que los hombres tienen es algo que ellas, las mujeres, no necesitamos en el mismo sentido. Jerut, que haba estado observando en silencio, se uni a la conversacin con una sonrisa juguetona. S, es como un instrumento que necesitan para llevar adelante el futuro de los seres. Nosotras, como mujeres, tambin tenemos una funcin importante en ese ciclo, pero no todos los secretos del mundo se nos revelan. Lo que Erik tiene es parte de lo que los hace hombre. Es como una herramienta de la naturaleza explic con una risa ligera, haciendo que Mika se sintiera ms cmoda con el tema, aunque su rostro an mostraba mucha confusin. Jaia continu, con una mirada profunda en sus ojos. Los hombres tienen eso para, en esencia, asegurarse de que la vida pueda continuar. Sin esa parte de su cuerpo, no podra haber nueva vida. Esa diferencia, esa "cosa" como t le dices, es la esencia de la creacin misma. Mika, aunque no entenda todos los trminos, comenz a comprender la idea bsica. Lo que haba visto en Erik no era solo algo extra?o o confuso. Era parte de algo mucho ms grande, algo que formaba parte de la vida, de la creacin. Era como una pieza en un rompecabezas que tena un propsito, y aunque no lo comprendiera por completo, ahora saba que su funcin tena que ver con dar vida. Entonces, ?todos los hombres tienen eso? pregunt Mika, con una mezcla de sorpresa y asombro. S, querida respondi Jaia con una sonrisa. Todos los hombres la tienen. Y lo que viste de Erik es algo natural, no hay nada raro ni incorrecto en ello. Es solo una de las muchas diferencias que existen entre hombres y mujeres. No debes temer ni avergonzarte de preguntar. Todo en la vida tiene su razn de ser, y cada uno tiene su papel en este mundo. Mika asinti lentamente, an procesando la informacin. Aunque las respuestas no resolvan todas sus dudas, la sensacin de confusin comenzaba a disiparse. Ahora entenda que no era algo de lo que deba avergonzarse ni algo extra?o. Solo formaba parte de la naturaleza de los hombres. Con una peque?a sonrisa, Jaia concluy: Y con el tiempo, aprenders an ms sobre todas estas cosas. La vida tiene muchas lecciones, Mika. Cada da se aprende algo nuevo. Y esa diferencia que viste no es ms que una de las maravillas de la vida. Mika, aunque todava tena muchas preguntas en su cabeza, se sinti ms tranquila. Saba que todo lo relacionado con Erik y los hombres no era tan misterioso ni tan inquietante como lo haba imaginado. Era solo una parte del gran ciclo de la vida, algo natural y necesario. Agradecida por las palabras de las mayores, Mika se levant y se fue a hacer sus tareas, aunque ya no vea a Erik ni su diferencia fsica con el mismo desconcierto. Ahora entenda un poco ms, y con el tiempo, saba que otras lecciones vendran. Cuando Mika se alej, an procesando lo que haba aprendido, las mujeres mayores se quedaron en silencio por un momento, observndola desaparecer entre las caba?as de la aldea. Luego, Jaia solt un suspiro y mir a Jerut y Alisha con una sonrisa de resignacin. Bueno, eso fue ms fcil de lo que esperaba dijo con un tono tranquilo, pero con cierta picarda en los ojos. Por ahora respondi Jerut, cruzndose de brazos. Mika es lista, pero sigue siendo curiosa. No me sorprendera que vuelva con ms preguntas dentro de unos das. Alisha solt una risita y asinti. Y no ser la nica. Mika es solo la primera en atreverse a preguntar. No pasar mucho tiempo antes que las dems empiecen a hacerse las mismas preguntas. Jaia lade la cabeza con gesto pensativo. Es natural, despus de todo. Pasaron toda su vida sin ver a un hombre, sin saber siquiera que existan. Ahora que uno est aqu, poco a poco irn notando las diferencias y querrn respuestas. Jerut suspir con una media sonrisa. No s qu tanto debamos contarles de una vez. Mika solo pregunt por lo que vio, pero hay muchas ms cosas que no entendern fcilmente. Tarde o temprano, nos preguntarn ms afirm Alisha, encogindose de hombros. Si Mika ya se atrevi a hablar, las dems no tardarn mucho en seguir su ejemplo. Y no solo sobre el cuerpo de Erik sino sobre todo lo dems que implica vivir y estar con un hombre. Jaia mir hacia la aldea con aire pensativo. Cuando eran ni?as, nunca tuvimos que explicarles estas cosas. Siempre supimos que algn da llegara el momento pero no imagin que sera as. Jerut solt una peque?a risa. Si lo piensas bien, al menos no tuvimos que lidiar con esto cuando eran ni?as peque?as. Ahora son adultas y lo suficientemente maduras como para escuchar y entender. Eso espero dijo Alisha con una sonrisa. Porque cuando todas vengan con sus preguntas nos tocar repetir esta conversacin una y otra vez. Las tres se quedaron en silencio, sabiendo que ese momento no estaba muy lejos. Erik haba trado consigo un cambio que no podan evitar. La curiosidad de las chicas solo ira en aumento, y tarde o temprano, todas querran entender ms sobre el hombre que ahora viva entre ellas. Jaia se estir un poco y suspir con resignacin. Supongo que debemos estar preparadas. Ser un largo camino, pero es inevitable. Jerut sonri con diversin. Ms nos vale encontrar la manera de explicarlo sin que terminen ms confundidas. Las tres rieron suavemente, sabiendo que, aunque el futuro traera ms preguntas, al menos an tenan tiempo para prepararse. Jaia entrecerr los ojos y cruz los brazos, pensativa. Es curioso, ?no lo creen? dijo en voz baja, mirando en direccin a la caba?a de Erik. No parece solo una costumbre suya su nerviosismo es demasiado natural. Jerut asinti lentamente. Te refieres a cmo evita mirar a las chicas cuando estn sin ropa. Exacto respondi Jaia. No solo se aparta por respeto creo que fue criado sabiendo que hay cosas que no deben verse entre hombres y mujeres. Alisha frunci el ce?o, comprendiendo la idea. Como nosotras cuando ramos peque?as. Cuando an tenamos a nuestros amigos, padres y hermanos los ni?os y las ni?as no deberan verse sin ropa. Era algo que simplemente sabamos que no debamos hacer. Pero Erik no creci aqu apunt Jerut. Lo que significa que, all donde viva, tambin tenan esa ense?anza. Las tres mujeres guardaron silencio por un momento, reflexionando sobre lo que esto implicaba. Eso explicara por qu siempre se aleja para ba?arse murmur Jaia. Y por qu se pone nervioso si las chicas se descubren demasiado cerca de l. Para nosotras es normal a?adi Alisha, pero para l es incmodo. Se nota que no quiere faltarles el respeto.Stolen from Royal Road, this story should be reported if encountered on Amazon. No solo evita verlas cuando estn sin ropa, sino que cuando Suri est cerca, parece an ms cauteloso. Jerut lade la cabeza, recordando. Tienes razn. Con las dems chicas ya se pone nervioso, pero con Suri parece an ms reservado. Alisha frunci el ce?o, reflexionando. Como si sintiera que debe protegerla o tal vez porque ella es la ms joven y no quiere que vea ciertas cosas. Jaia asinti lentamente. Eso explicara por qu se aleja tanto. No es solo por respeto a todas es porque no quiere que Suri lo vea. Jerut solt una peque?a risa. Y tampoco quiere verla a ella. No es solo educacin es algo que parece haber aprendido desde peque?o. Jaia suspir. Y eso nos lleva a Suri. Creo que debemos hablar con ella antes de que empiece a hacerse preguntas. Erik la trata diferente y ella lo sigue a todas partes. Es mejor que entienda algunas cosas antes de que surjan malentendidos. Las dems pueden cuidarse a?adi Jerut, pero Suri es an muy joven. Y Erik es demasiado cuidadoso con ella, lo que significa que algo en su interior le dice que debe serlo. Las tres mujeres intercambiaron una mirada cmplice. Saban que este era solo el comienzo de muchas conversaciones que tendran que tener en el futuro, pero por ahora, Suri era la prioridad. Ser mejor que hablemos con ella pronto dijo Alisha con una sonrisa resignada. No queremos que se lleve una sorpresa innecesaria por estar mucho tiempo cerca de Erik. Jerut ri entre dientes. Y tampoco queremos que Erik termine en ms situaciones incmodas de las que ya tiene. Las tres rieron suavemente, conscientes de que los das venideros traeran ms curiosidad, ms preguntas y ms explicaciones. Era un da caluroso, despus de un da de trabajo algo pesado, las chicas decidieron ir a nadar al lago. El agua fresca era el alivio perfecto para el calor abrasante del sol. Mientras caminaban en direccin del lago, Hada, que siempre tena una actitud juguetona, fue la primera en animarse a invitar a Erik. ?Erik! llam Hada con una sonrisa traviesa mientras se acercaba a l. Vamos al lago a nadar, ?ser divertido! ?Vienes con nosotras? Erik levant la mirada y, al ver el brillo en los ojos de Hada, sinti un peque?o nudo en el estmago. Saba lo que eso implicaba. Aunque ya se haba acostumbrado a la compa?a de las chicas, la idea de unirse a ellas mientras nadaban sin ropa lo haca sentir algo nervioso, especialmente porque no era el momento ni el lugar adecuado con Suri cerca. Erik sonri, pero la incomodidad se reflejaba en su rostro. Hmm... creo que hoy no respondi con una excusa, tratando de sonar casual. Tengo algunas cosas que hacer. Tal vez en otra oportunidad. Al escuchar su negativa, las chicas intercambiaron miradas, sorprendidas. La invitacin haba sido sincera, y aunque respetaban su decisin, no podan evitar sentirse un poco decepcionadas. ?De verdad no vas a venir? pregunt Becca, un poco triste por la negativa de Erik. Aunque era una invitacin sincera, ya estaban acostumbradas a disfrutar del tiempo juntos. Vamos, Erik, sera divertido a?adi Arlea, con una peque?a mueca en el rostro. Nos hace falta un buen ba?o para refrescarnos. Pero, a pesar de sus palabras, Erik se mantena firme, tratando de evitar la mirada directa de las chicas. Saba que no era el momento para ser parte de la diversin, especialmente con Suri cerca. La idea de estar tan cerca de las chicas en esa situacin lo haca sentirse nervioso. Hada, al darse cuenta de que la situacin se estaba complicando un poco, intent aliviar la atmsfera con una sonrisa clida. No pasa nada, Erik dijo. Podemos ir nosotras, y ya est. No hace falta que te sientas presionado. Sin embargo, algunas de las chicas no podan ocultar su tristeza por la falta de compa?a de Erik. Lera, por ejemplo, se cruz de brazos y suspir. Se ve que te perders la diversin dijo suavemente, aunque no lo deca con resentimiento, sino con un toque de simpata. Suri, que haba estado jugando cerca de la orilla, se acerc y se qued quieta, observando la situacin. A pesar de su corta edad, not que algo no estaba bien, y tambin se senta un poco decepcionada de que Erik no fuera a acompa?arlas a nadar al lago. Est bien, ya iremos nosotras. dijo Hada con un tono ligero, tratando de mantener el nimo. ?Vamos a divertirnos! Finalmente, las chicas se decidieron a ir al lago sin Erik. Aunque aceptaron su decisin, no pudieron evitar sentir una ligera tristeza por su ausencia. Sin embargo, estaban convencidas de que, en algn momento, Erik se unira a ellas. Erik las mir mientras se alejaban y, aunque les sonri de vuelta, sinti una extra?a mezcla de alivio y pesar. Y por mucho que deseara encajar completamente, algunos momentos todava lo hacan sentirse dividido. Mientras las chicas se adentraban al lago, riendo y bromeando, Erik se qued mirando desde la distancia por un momento, sintiendo el calor del da y el silencio de la naturaleza a su alrededor. Aunque no haba ido con ellas, saba que todava quedaban muchos das por compartir, y tal vez en el futuro, las cosas seran diferentes. Das despus Lera estaba concentrada en el telar, donde se encontraba tejiendo y perfeccionando la tela que haba estado trabajando. Ya tena suficiente para hacer varias ropas para las dems, pero an necesitaba las medidas exactas para que las prendas quedaran bien. Una vez que terminara esa parte del trabajo, podra empezar a coser todo lo que haba planeado. Las chicas saban que el momento se acercaba, y Lera ya haba mencionado algunas veces que deba tomar sus medidas para hacerles la ropa nueva. Finalmente, ese da lleg. Lera haba llevado las telas a su taller y se acerco a la aldea y mir hacia las caba?as y grit con entusiasmo: ?Chicas, vengan a mi taller! ?Es hora de tomar las medidas para hacer sus nuevas ropas! Las chicas, al escucharla, comenzaron a alistarse para ir a la peque?a rea junto al taller. Becca y Hada fueron las primeras en llegar, curiosas por saber como sern sus nuevas ropas. Lera sonri al verlas llegar. Vamos a hacerlo rpido y de manera eficiente. No quiero que desperdicien el tiempo con los detalles. Pero necesito que estn listas para medirlas bien, no me gustar tener que repetirlas, ?entienden? les dijo mientras comenzaba a prepararse con una tira larga de cuero y algunos peque?os trozos de madera para ayudar a tomarles las medidas. Bien, chicas dijo Lera con voz firme y tranquila, por favor entren y preprense para las medidas. Necesito que se quiten las ropas para poder medir con precisin. Acostumbradas a verse desnudas entre ellas debido a la convivencia en la aldea, no mostraron demasiada incomodidad. Se miraron por un momento y, con una leve sonrisa, comenzaron a despojarse de sus prendas de pieles, como lo hacan regularmente sin ningn tipo de pudor. Lera, procedi a preparar la tira de cuero que usa y las dems herramientas necesarias para tomar las medidas. Est bien dijo Becca, quitndose la prenda superior sin dudarlo, vamos a hacerlo. Lera asinti mientras se preparaba. Becca y Hada, ya con los pechos descubiertos, se pararon frente a Lera, quienes no se sintieron incmodas en absoluto, ya que entre ellas la desnudez nunca haba sido un tema extra?o. Lera comenz a medir a Becca primero, movindose a su alrededor con destreza y precisin. Muy bien, Becca. No te muevas mucho le dijo Lera mientras colocaba la tira de cuero alrededor de su pechos, asegurndose de que todo estuviera bien medido. Hada observ el proceso con calma, Lera continu midiendo a Becca, mientras la chica se mantena tranquila, consciente de la necesidad de tomar esas medidas para las nuevas ropas. Erik que venia desde el lago, despus de armar varias trampas, decidi pasar por el taller de Lera para revisar si necesitaba ayuda con algn nuevo patrn de ropa o algo. Aunque ya se haba acostumbrado al ambiente relajado de las chicas, todava haba cosas que le tomaban por sorpresa. Cuando lleg al taller, escuch risas dentro. Toc suavemente el marco antes de entrar con cautela. ?Lera? ?Todo bien? Al entrar, lo primero que vio fue a las tres chicas: Lera estaba tomando medidas con una tira de cuero, sujetndola alrededor de los pechos de Becca, mientras Hada esperaba su turno, sosteniendo un trozo de piel entre las manos. Las dos estaban con los pechos descubiertos, como si fuera lo ms natural del mundo. ?Hola, Erik! dijo Hada con una sonrisa amplia al notar su presencia. Becca gir ligeramente la cabeza y lo salud tambin, aunque su expresin era ms reservada. Hola, Erik. ?Necesitas algo? Lera levant la vista de la tira de cuero y le sonri, como si no hubiera nada fuera de lo comn en la situacin. ?Qu te trae por aqu? pregunt mientras ajustaba la medida de Becca. Erik abri los ojos ligeramente, notando la escena. Su rostro se encendi rpidamente y desvi la mirada hacia un lado, sintiendo que haba interrumpido algo, aunque las chicas parecan completamente relajadas. No... no quera molestar. Solo quera ver si necesitabas ayuda con algo. Pero... ?lo siento! Regresar ms tarde. Sin esperar una respuesta, dio un paso hacia atrs y sali apresuradamente, an con el rostro encendido. Las tres chicas lo observaron marcharse con curiosidad. ?Qu le pasa? pregunt Becca, frunciendo el ce?o mientras Lera soltaba un peque?o suspiro. Quizs fue porque las vio as aventur Lera, se?alando sus pechos descubiertos mientras cortaba la tira de cuero que usaba para medir. Hada se apoy en la mesa, cruzando los brazos. ?As cmo? ?Ni que fuera la primera vez que nos ve! Adems, l tambin suele caminar por su caba?a sin su camisa cuando hace calor. No debera ser un problema. Becca alz una ceja, pensativa. Bueno... ahora que lo dices, ?se han dado cuenta de que cada vez que lo vemos en su caba?a ponindose su pantaln, siempre acta extra?o? Hada gir la cabeza hacia ella, claramente interesada. ?Qu quieres decir con "extra?o"? Ya saben continu Becca, siempre que estamos por ah y parece que lo sorprendemos, trata de cubrirse rpidamente. Como si le diera vergenza que lo viramos... ya saben, esa parte. Lera levant la vista, asintiendo ligeramente. Es cierto. Una vez fui a buscar algo dentro de su caba?a y lo vi ajustndose los pantalones. En cuanto me vio, se gir tan rpido que casi se cae. Hada solt una risa suave y burlona. ?En serio? Becca se encogi de hombros. No lo s. Es raro. Por un lado, es muy seguro de s mismo, pero cuando se trata de esa zona... parece que quiere esconder algo. Hada frunci el ce?o, aparentemente reflexionando. ?Ser que tiene algo que ocultar? pregunt, mirando a Lera y Becca con una chispa de curiosidad en sus ojos. Lera se sonroj un poco y volvi a concentrarse en tomar mas medidas. Hada, no creo que sea algo de lo que debamos hablar... Oh, vamos, Lera interrumpi Hada con una sonrisa pcara. Admitan que sienten curiosidad. Becca dej escapar una risa nerviosa. Bueno, claro que me pregunto qu podra estar ocultando. Nunca lo hemos visto sin ropa. Hada se cruz de brazos y mir a ambas con una expresin satisfecha. Exacto. Si siempre se apresura a cubrirse, debe haber algo. Algo que no quiere que veamos. Lera, an intentando mantener la compostura, neg con la cabeza. O simplemente le da vergenza, Hada. No tiene que haber algo ms. Pero Hada no se dej intimidar. Tal vez... o tal vez no. Lo sabremos algn da. El ambiente en el taller se llen de risas y miradas cmplices. A pesar de los intentos de Lera por desviar la conversacin, era evidente que la curiosidad de todas estaba despertando. Erik, sin saberlo, se haba convertido en el centro de especulaciones, y las chicas no podan evitar preguntarse qu ms misterios guardaba el joven forastero. Listo becca termine contigo ya puedes vestirte, ahora a ti, Hada dijo Lera, movindose hacia la siguiente chica. Lera, concentrada, midi a Hada con la misma precisin que lo hizo con Becca, asegurndose de que las nuevas ropas se ajustaran a la perfeccin para que se sintieran cmodas al usarlas. La sesin continu de manera tranquila, aun con la intervencin de Erik y sin mayores comentarios, con Lera completamente centrada en su tarea y las chicas relajadas, sabiendo que se trataba de un paso necesario para la confeccin de las ropas que les proporcionaran ms comodidad y versatilidad en sus vidas cotidianas. Jerut y Arlea caminaban juntas en direccin al taller de Lera. Ambas haban estado esperando su turno para que les tomaran medidas y poder recibir pronto sus nuevas ropas. Justo cuando estaban por llegar, vieron una figura salir apresuradamente del taller. ?Es Erik? pregunt Arlea, entrecerrando los ojos. S pero, ?por qu camina tan rpido? Jerut frunci el ce?o, viendo cmo Erik casi tropezaba con una piedra en su prisa por alejarse. Pero lo ms llamativo no era su velocidad, sino su rostro. Estaba completamente rojo, como si hubiese estado bajo el sol demasiado tiempo o ?T crees que Lera le hizo algo? susurr Arlea con picarda. Jerut le lanz una mirada divertida antes de soltar una leve risa. No lo s, pero parece que vio algo que no deba o algo que no esperaba. O tal vez Lera le dijo algo que lo puso as. Ya sabes cmo es cuando se emociona con sus telas y materiales nuevos. Ambas vieron cmo Erik se alejaba, an con la cara encendida, y cruzaron miradas con la misma duda. Si Lera lo dej as, ahora tengo ms curiosidad por saber qu pas dijo Arlea antes de rer. Con esa incgnita en mente, aceleraron el paso para llegar al taller. Si algo era seguro, era que Lera tena alguna historia interesante que contar. Lera se encontraba concentrada midiendo el torso descubierto de Hada, deslizando con precisin la tira de cuero sobre su espalda y sus costados. Deja de moverte, Hada murmur Lera con paciencia, ajustando la medida. Si sigues as, te har una ropa que te apretar demasiado. Hada resopl, con los brazos cruzados sobre su pecho mientras trataba de mantenerse firme. No entiendo por qu tienes que medir tanto, con que me cubra del sol, es suficiente se quej. Porque no quiero hacer algo que luego te quede mal. Adems, no te quejes, que Becca ya termin respondi Lera, se?alando con la cabeza a Becca. Becca, a un lado, terminaba de ponerse sus prendas con tranquilidad. Justo en ese momento, entraron Arlea y Jerut, sus miradas llenas de curiosidad. ?Lera! llam Arlea. ?Qu pas con Erik? Sali de aqu tan rpido que casi tropieza. S, pareca que hua de algo agreg Jerut con una ceja en alto, examinando el lugar. Lera apenas alz la vista y suspir con diversin. No es nada grave respondi, atando la tira de cuero de medicin y guardndola. Solo que se encontr con algo inesperado. Arlea y Jerut miraron alrededor del taller y pronto notaron a Hada, an con los pechos descubiertos mientras Lera terminaba su trabajo, y a Becca terminando de vestirse, pero con una expresin pensativa. ?Por qu Erik se pone as al vernos sin ropa? pregunt Hada con el ce?o fruncido. Nosotras estamos acostumbradas a vernos, no es como si fuera raro. Becca asinti. S, y no parece que haya nada malo en eso pero l reaccion como si fuera algo... prohibido. Arlea se cruz de brazos, reflexionando lo que decan. Es cierto. Erik ha hecho muchas cosas que no entendemos, pero esto ?por qu le da tanta vergenza? Lera sonri con aire divertido. Tal vez en su aldea es diferente. Jerut, en cambio, permaneci en silencio por un momento, observando a las chicas. Haba esperado que este momento llegara, pero no tan pronto. Se cruz de brazos y suspir con una leve sonrisa. Parece que tendremos que hablarles de lo que implica vivir con un hombre entre nosotras. Jerut se qued en silencio, con los brazos cruzados y una sonrisa enigmtica en los labios. Pero su actitud solo aviv la impaciencia de las jvenes. ?No hagas eso, Jerut! protest Hada, entrecerrando los ojos. ?Siempre nos miran as cuando saben algo y no nos lo quieren decir! Becca asinti con los brazos en la cintura. S, como cuando nos enteramos del lugar donde trabajaban con esas rocas raras y peligrosas, la herrera que llevaban en secreto. O cuando descubrimos que existieron los hombres. Siempre dicen que hablarn cuando sea el momento, pero nunca llega ese momento. ?Y ahora esto tambin! intervino Arlea, frunciendo el ce?o. ?Estamos hartas de que nos oculten cosas! Lera mir de reojo a Jerut, con una sonrisa divertida. Tienen razn. No pueden dejarnos as despus de decir algo como eso. Jerut suspir, mirando a las chicas una por una. No es que queramos ocultarles cosas solo por hacerlo dijo con calma, es que algunas verdades no son tan fciles de explicar. ?Pues intntalo! insisti Hada. ?Qu hay de difcil en decirnos por qu Erik se pone tan raro cuando estamos desnudas cerca de el? Arlea asinti con firmeza. Si vamos a vivir con l, tenemos derecho a saber lo que implica. Jerut chasque la lengua. Ustedes no entienden ?Porque no nos dicen nada! exclam Becca con frustracin. Las jvenes la miraban con determinacin, y Jerut supo que no se rendiran esta vez. No podran seguir evitando el tema por mucho ms tiempo. Suspir pesadamente y se masaje las sienes. Est bien dijo al fin, hablar. Pero no ser aqu y ahora. Las chicas fruncieron el ce?o con frustracin. ?Por qu no? protest Hada. ?Siempre hacen lo mismo! Porque esto no es algo que pueda explicarse a la ligera respondi Jerut con firmeza. Si vamos a hablar de los hombres y lo que implica vivir con uno, entonces todas deben estar presentes. No lo repetiremos varias veces. Becca cruz los brazos, mirando a Jerut con suspicacia. ?Nos dirs todo esta vez? ?O ser otra charla a medias? Jerut sonri con irona. Todo lo que sabemos. Arlea la observ con intensidad. ?Y cundo ser eso? Jerut mir a Lera, quien hasta ese momento se haba mantenido en silencio, entretenida con sus medidas y observando la discusin con cierta diversin. Lera, avsale a Mika cuando vuelva de sus tareas dijo Jerut. Esta noche, despus de la fogata, cuando Suri se duerma les hablaremos de los hombres. Lera asinti. Est bien, aunque dudo que necesite decirle mucho cuando se entere, estar all por su cuenta. Ms le vale murmur Jerut, mirando a las jvenes. No quiero que ninguna falte. Lera inclin la cabeza con curiosidad. ?Y qu hay de Erik? pregunt. ?Tambin deber estar en la reunin? Jerut neg con firmeza. Solo nosotras. Hada frunci el ce?o. ?Por qu?. Jerut la mir con seriedad. Porque hay cosas que solo las mujeres deben or. Becca y Arlea intercambiaron miradas intrigadas, mientras Lera suspiraba, comprendiendo el significado detrs de esas palabras. Eso suena a que ser una charla importante murmur Arlea. Lo ser confirm Jerut. Es hora de que entiendan lo que significa convivir con un hombre, y para eso, primero debemos hablar entre nosotras. Las jvenes se miraron con expectacin. La noche prometa traer muchas respuestas aunque quizs tambin ms preguntas. Erik caminaba sin rumbo fijo despus de alejarse del taller de Lera. Su corazn an lata con fuerza y senta el calor en su rostro. No poda evitar pensar en lo inocentes que eran las chicas. No entendan por qu l reaccionaba as al verlas descubiertas, y eso solo haca que la situacin fuera an ms complicada para l. Y, siendo honesto consigo mismo, no era como si le molestara verlas. Despus de todo, eran guapas y tenan cuerpos increblemente sexys. Cualquier hombre en su lugar agradecera estar rodeado de chicas as. Son demasiado inocentes murmur para s mismo, pasndose una mano por el cabello. No porque no quisiera ver, sino porque su cabeza le deca que no era correcto, que deba respetarlas, que en su mundo esas situaciones eran completamente distintas. Y, sin embargo, cuando vio a Becca y Hada en el taller, con sus pechos descubiertos mientras Lera tomaba sus medidas, al estar tan cerca de ellas, esper que gritaran algo como "?Vete de aqu, pervertido!" o que, al menos, se cubrieran al notar su presencia. Pero no lo hicieron. En lugar de escndalo, solo le dedicaron un saludo casual antes de seguir con lo suyo. Mientras avanzaba por el sendero entre las caba?as, una figura apareci frente a l. Era Mika. ?Qu te pas? pregunt, cruzndose de brazos y mirndolo con curiosidad. Erik parpade, sorprendido de verla justo en ese momento. Trag saliva y trat de mantener la compostura. Nada solo necesitaba aire. Mika lo mir con el ce?o fruncido. Eso no parece "nada". Pareces alterado. Erik suspir, desviando la mirada. Digamos que todava no me acostumbro a algunas cosas. Mika lade la cabeza, intrigada. ?A qu cosas? Erik dud por un momento. ?Cmo poda explicarle sin decir demasiado? Mika era ms observadora y perspicaz que las dems, y saba que ya no aceptara una respuesta vaga. A la forma en que viven dijo finalmente. Es diferente a lo que conoca. Mika lo analiz en silencio, sin apartar los ojos de l. Eso ya lo sabamos. Pero parece que hay algo ms dijo, afilando la mirada. ?Tiene que ver con las dems? Erik sinti un escalofro. Mika era demasiado perceptiva. Mika lo miraba, con los ojos entrecerrados y una expresin que dejaba claro que no se rendira hasta obtener una respuesta. Suspir, sabiendo que no tena sentido intentar esquivarlo. Digamos que vi algo que no esperaba dijo con cautela. Mika frunci el ce?o. ?Algo? Erik se cruz de brazos, tratando de encontrar las palabras adecuadas. Entr al taller de Lera y estaban ah Becca y Hada hizo una pausa, sintiendo el calor subirle al rostro otra vez. No estaban del todo vestidas. Mika parpade, sorprendida. ?Eso te alter? Erik se pas la mano por el rostro, sintindose an ms nervioso con la forma en que Mika lo deca, como si no entendiera el problema. Mika lo observ con atencin, an sin comprender completamente por qu Erik estaba tan nervioso con lo que haba visto en el taller. Al verlo callado, comenz a recordar lo que las mayores le haban dicho: que si alguna vez tena preguntas sobre cosas que no entendiera, no se guardara nada, que deba preguntar sin miedo. Erik dijo, con tono suave. No s por qu te pones as por vernos sin ropas. ?por qu te incomoda tanto? Erik la mir, sin saber qu responder al principio. De alguna forma, las palabras de Mika le daban la oportunidad de hablar, pero an le costaba compartir demasiado. En mi mun aldea las cosas son diferentes. Ver a alguien sin ropa, incluso en situaciones como esa, no es algo comn. Es algo privado. Mika lo escuch atentamente, pero sus pensamientos comenzaron a divagar cuando Erik mencion que, esas cosas eran privadas. Mientras l segua hablando, Mika no pudo evitar reflexionar para s misma sobre esa idea. ?Privado? pens, su mente viajando a los momentos en los que ella haba visto a Erik sin ropa. Aunque no haba sido una situacin exactamente igual, s haba algo que la haca pensar en cmo todo eso era tratado de forma diferente entre ellos. ?Acaso realmente eso debera ser algo tan privado? se pregunt mientras lo observaba. La diferencia entre ambos pareca ms grande de lo que haba imaginado. Al escuchar nuevamente a Erik, admitiendo que las costumbres eran muy distintas y que le costaba adaptarse, Mika asinti lentamente, comprendiendo. Lo que es privado para l, no lo es tanto para ellas, pens, an con la sensacin de haber sido testigo de algo que, tal vez, l consideraba ms ntimo. Pero, al mismo tiempo, entenda que no era algo malo, solo diferente. Erik la mir, como si esperara una respuesta. Ella sonri, un tanto pensativa, y alz la vista hacia l. Es solo que nunca haba considerado que algo como eso fuera tan privado murmur en voz baja, como si reflexionara en voz alta. Aqu, las cosas no se ven de la misma manera. Pero ahora que lo dices, entiendo que tal vez para ti es diferente. Erik, sorprendido por sus palabras, la observ en silencio, sintiendo cmo la conversacin se volva ms profunda. S, para m s lo es respondi, con tono suave, agradeciendo que Mika estuviera tratando de comprenderlo, a pesar de las diferencias. Mika reflexion por un momento ms, comprendiendo que lo que ella vea como una situacin comn, para l representaba una barrera ms. Gracias por compartirlo conmigo dijo con una sonrisa amable. Ahora lo entiendo mejor. Erik sonri al verla tan comprensiva y tranquila, apreciando la paciencia que tena. Gracias a ti tambin respondi con un tono suave, sintiendo que, poco a poco, estaban construyendo una conexin. Mika record nuevamente las palabras de las mayores, y sonri con cierta comprensin. Yo tambin tengo preguntas a veces, si tienes dudas, puedes decrmelo. No pasa nada. Erik sonri levemente, aliviado de que Mika no lo estuviera juzgando. Gracias realmente aprecio que seas paciente conmigo. Mika lo mir con una sonrisa tranquila, queriendo que l se sintiera ms cmodo. Lo importante es que te sientas bien. Si alguna vez algo te molesta o no entiendes, no dudes en preguntar. Estamos aqu para ayudarnos. Erik asinti, sintiendo que, poco a poco, las cosas se volvan ms claras y soportables en su nuevo hogar. Despus de la conversacin, ambos se sintieron ms relajados y conectados, y la tensin que haba flotado entre ellos pareca desvanecerse. Erik, sintiendo que ya haba logrado explicarse un poco mejor, pens que era un buen momento para continuar con lo que haba dejado antes de ir al taller de Lera. Voy a revisar algunas de las trampas que arm mas temprano dijo Erik con una sonrisa, sintiendo que el da segua avanzando de manera ms tranquila ahora que haban hablado. Mika lo mir con curiosidad, recordando cuntas veces haba visto las trampas en accin. ?Puedo ir contigo? pregunt ella, ansiosa. He estado pensando en lo que dijiste antes sobre cmo se cazan combinando las cosas, y me gustara aprender hacerlas tambin. Erik la mir con sorpresa, pero luego asinti con una sonrisa sincera. Claro, puedo ense?arte. Es un poco complicado al inicio, pero si te interesa, te lo puedo explicar. Ambos se dirigieron hacia el lugar donde Erik haba armado las trampas. Mientras caminaban, Mika no poda evitar sentirse emocionada por aprender algo nuevo. Ahora que lo vea ms de cerca, senta que poda estar un paso ms cerca de comprender completamente su tcnica de caza. ?Cmo sabes si la zona es buena para armar las trampas? pregunt Mika mientras caminaban por el sendero, observando atentamente las huellas de animales cercanas. Erik pens un momento antes de responder, con una mirada pensativa. Es cuestin de conocer los patrones de los animales, sus rutas, sus comportamientos. Cada especie tiene su manera de moverse, y si aprendes a leer sus se?ales, puedes predecir sus prximos movimientos. Las trampas que arm estn dise?adas para atraparlos sin que ellos se den cuenta. No es tan fcil como parece. Mika asinti, tomando nota mental de sus palabras. De alguna manera, aunque su vida en la aldea haba sido diferente, todo lo que Erik le estaba ense?ando empezaba a sonar familiar. Es cuestin de observar, de aprender las se?ales, pens mientras caminaban juntos, disfrutando del tiempo compartido. Quiero intentarlo dijo Mika con una sonrisa decidida. Quiero aprender cmo cazar as tambin. No me molesta ensuciarme las manos. Erik la mir con una mezcla de respeto y diversin. No me cabe duda de que sers buena en esto. Vamos a comenzar, pero ten cuidado. Las trampas no son tan sencillas como parecen, y necesitas mucha paciencia para hacerlas funcionar. Mika asinti, su mirada llena de concentracin y curiosidad. Estoy lista para intentarlo. Erik le mostr cmo revisar cada trampa, explicando el proceso de cmo armar con lo que hay alrededor de la zona o si alguna trampa necesitaba ser reajustada. Mika lo observaba atentamente, absorbiendo cada palabra, y en su rostro se reflejaba un destello de emocin por aprender algo tan diferente a lo que haba conocido hasta entonces. A medida que avanzaban por el valle, Mika comenz a sentirse ms confiada, lista para poner en prctica lo que Erik le estaba ense?ando. Aunque no tena la misma experiencia, su determinacin la mantena enfocada. Voy a intentar hacer una dijo con una sonrisa desafiante, observando el terreno a su alrededor. Erik la mir, orgulloso de verla tan motivada. Hazlo. Y recuerda, paciencia. Es un trabajo que requiere tiempo, pero si lo haces bien, te sorprender lo que puedes atrapar. Juntos, comenzaron a trabajar en las trampas, con Mika aprendiendo rpidamente los trucos y secretos de cazar de esa forma, mientras Erik le daba consejos y la guiaba en cada paso. Ambos compartan risas y momentos de concentracin, disfrutando de la compa?a del otro en medio de la naturaleza. Despus de horas de trabajo revisando y armando trampas por varias zonas, regresaban a la aldea. El sol ya comenzaba a ponerse, ti?endo el cielo de tonos naranjas y rojos, mientras el cansancio de la jornada les recorra los cuerpos. A pesar de eso, Mika senta una sensacin de satisfaccin por haber aprendido algo nuevo. Haba disfrutado mucho del tiempo con Erik, y ahora estaba ansiosa por poner en prctica todo lo que haba aprendido sobre las trampas. Al llegar a la aldea, vieron a Lera, que estaba afuera de su taller, ocupada con algunos materiales. Al notar la presencia de ambos, levant la mirada y, con una sonrisa, se acerc. ?Qu bueno verlos! salud Lera, notando el cansancio en los rostros de ambos. ?Cmo fue todo? Bien respondi Erik, estirndose un poco. Hemos armado varias trampas nuevas. Mika ha aprendido rpido. Mika sonri tmidamente, un poco avergonzada por el elogio, pero tambin feliz por su progreso. Erik me ense? mucho dijo con una sonrisa, mirando a Lera. Lera asinti, contenta de ver que Mika estaba disfrutando del aprendizaje. Pero luego, su expresin cambi a una ms seria. Mika comenz Lera, mirando a la joven con atencin. Ms tarde, las mayores han pedido que todas se renan en la caba?a central. Quieren hablar con todas sobre algo importante. Mika frunci el ce?o, sorprendida. Haba algo en la forma en que Lera lo deca que la hizo sentir una leve inquietud. ?Sobre qu? pregunt, algo intrigada y preocupada. Lera dio un paso atrs, mirando a Erik y luego a Mika con una expresin seria. No s todos los detalles, pero las mayores han dicho que es algo importante para todas. Es mejor que estemos all. Erik, al escuchar esto, tambin se sinti algo intranquilo, aunque poda adivinar de qu se tratara. ?Crees que tiene que ver con... lo que pas hoy? pregunt Erik, mirando a Lera. Lera neg con la cabeza lentamente. No estoy segura. Pero, por lo que s, las mayores han estado preparando este encuentro por un tiempo. Es algo que nos involucra a todas, y parece que tambin quieren hablar sobre lo que ha estado sucediendo ltimamente. Mika sinti un nudo en el estmago. Haba algo misterioso en todo eso, algo que la haca sentir que las respuestas que estaba buscando podran finalmente estar cerca. Pero al mismo tiempo, no poda evitar sentir una peque?a presin por no saber qu esperar. Entonces, deberamos ir dijo, decidida, pero con una pizca de incertidumbre. Erik asinti, mirando a Mika y luego a Lera. Supongo que no hay mucho que podamos hacer, solo esperar a ver qu nos dicen. Es mejor que no vengas, Erik dijo Lera, su tono tranquilo pero decidido. Las mayores han dicho que la reunin es solo para nosotras. Hablarn de cosas que solo nos conciernen. Erik se detuvo en seco, mirando a Lera con sorpresa. ?Solo para mujeres? pregunt, algo confundido. Lera asinti, su expresin seria. S, las mayores dijeron que son cosas que deben discutir entre nosotras. Erik sinti una mezcla de confusin y un leve malestar al quedarse fuera de algo que pareca tan importante, pero comprendi que no haba mucho que pudiera hacer. Est bien dijo finalmente, resignado, mirando a Mika . Supongo que ustedes necesitan hablar. Con una leve sonrisa en sus labios, Lera asinti, agradecida por la comprensin de Erik. Gracias por entender respondi, luego mir a Mika . Vamos, las mayores nos esperan. Erik las vio alejarse hacia la caba?a y, aunque se senta algo incmodo por no poder ser parte de esa conversacin, decidi ir a su propia caba?a. Necesitaba descansar un poco, pero tambin se preguntaba qu tipo de cosas podran estar discutiendo, cosas que solo ellas deban saber. Con un suspiro, se dio la vuelta y comenz a caminar hacia su caba?a, dejando atrs el murmullo lejano de las chicas que se dirigan a la caba?a central, pensando en lo que vendra despus. Mientras caminaban, Mika mir de reojo a Erik alejndose, quien tambin pareca pensativo. Ella saba que, al final, esta reunin cambiara algo en sus vidas, aunque no saba cmo. Erik lleg a su caba?a y dej escapar un suspiro mientras entraba. El ambiente dentro era clido, con una ligera brisa colndose por las rendijas de la madera. Se dej caer sobre su improvisada cama y pas una mano por su rostro. Haba sido un da largo, y aunque disfrutaba aprender y convivir con las chicas, todava senta que le costaba adaptarse por completo a la aldea. Su mirada se desvi hacia la ventana. En direccin de la caba?a central, donde Lera y Mika haban ido junto con las dems. ?De qu estarn hablando? murmur para s mismo. Record las palabras de Lera antes de irse: "Las mayores dijeron que sern cosas de chicas." Frunci el ce?o, intrigado. Desde que lleg a la aldea, las mujeres mayores haban mantenido muchas cosas en secreto para las chicas. Y ahora, con l all, pareca que haba an ms temas que solo queran tratar entre ellas. Tal vez estn hablando de m pens en voz baja. No era imposible. Desde que haba llegado, su presencia haba trado demasiadas preguntas y cambios. Las chicas lo miraban distinto, parecan ms curiosas sobre l y su forma de ser. Quizs las mayores estaban explicndoles ms cosas sobre los hombres, sobre lo que implicaba convivir con uno Se pas una mano por la nuca, incmodo con la idea. ?Y si hice algo malo? La posibilidad le golpe de repente. Tal vez, sin darse cuenta, haba cruzado algn lmite o haba hecho algo que no deba. Aunque intentaba ser cuidadoso y respetuoso, su vida en la aldea era completamente distinta a lo que conoca. ?Y si me piden que me vaya? susurr, sintiendo un nudo en el estmago. No poda negarlo: desde que haba llegado, a pesar de las dificultades, se haba encari?ado con ellas. Ya no se senta solo como cuando vagaba por el bosque. En la aldea, poco a poco, haba encontrado un lugar al que poda llamar hogar. Pero si las mayores decidan que su presencia era un problema si las chicas empezaban a verlo como un peligro en lugar de alguien de confianza Neg con la cabeza, tratando de sacudirse esos pensamientos. No pienses en eso ahora Se levant y camin hacia la mesa donde tena sus herramientas de tallado. Entre pedazos de madera tallada y restos de virutas, estaban los regalos que haba estado preparando en secreto. Tom uno de ellos que haba tallado con paciencia en los ltimos das. Era una figura simple pero detallada, con los rasgos de un animal tallado en la superficie. Haba hecho varios, uno distinto para cada una de las chicas. Espero que les gusten susurr, mientras pasaba los dedos por la madera. Se sent y retom su trabajo, concentrndose en dar los ltimos detalles. Sus manos se movan con precisin, pero su mente segua divagando sobre la reunin en la caba?a central. No importaba cunto intentara ignorarlo la idea de que podran pedirle que se fuera no dejaba de rondar en su cabeza. El cansancio empezaba a notarse en su cuerpo. Erik se estir, sintiendo la tensin en sus hombros despus de pasar un buen rato tallando la madera. Sus prpados se sentan pesados, y su mente, aunque inquieta, ya no tena la misma energa para seguir dndole vueltas a sus pensamientos. Solt un suspiro y dej el peque?o colgante junto a los dems, acomodndolos con cuidado sobre la mesa. Ya habra tiempo para terminarlos. Se acerc a su cama improvisada y se dej caer sobre ella, apoyando un brazo sobre su frente mientras miraba el techo de la caba?a. Ma?ana sabra qu haba pasado en esa reunin. Si las mayores haban decidido que deba marcharse tendra que aceptarlo. No era su aldea, y por ms que quisiera quedarse, ellas tenan la ltima palabra. Si, en cambio, solo les haban advertido a las chicas sobre su presencia bueno, no poda culparlas. Quizs las cosas cambiaran un poco a partir de ahora. Bostez, sintiendo cmo el sue?o lo envolva poco a poco. Ya veremos qu pasa susurr para s mismo. Se acomod de lado, cerrando los ojos mientras la brisa nocturna entraba por la ventana, refrescando el ambiente. Ma?ana tendra sus respuestas. Y con ese ltimo pensamiento, dej que el cansancio finalmente lo venciera. Las chicas estaban reunidas en la caba?a central, sentadas en crculo frente a las tres mayores. La atmsfera estaba cargada de expectacin. Era la primera vez que podan preguntar libremente sobre Erik, sobre los hombres, sobre todas esas cosas que no entendan pero que despertaban su curiosidad. Jerut fue la primera en hablar, con su tono pausado y sereno. Sabemos que tienen preguntas dijo, observando los rostros jvenes frente a ella. As que, responderemos todo lo que quieran saber sobre los hombres... Capitulo 18: "El Primer Paso Hacia lo Desconocido " La brisa nocturna traa consigo un alivio al calor del da, pero la mente de las chicas estaba inquieta. Suri se haba retirado a la caba?a de las mayores, ellas la haban puesto a hacer varias tareas para que se duerma mas temprano dejndolas a solas con las chicas. El tema flotaba en el aire. Haban hablado muchas veces de Erik, de su extra?a forma de hablar y de su manera de actuar, pero haba algo que ninguna haba preguntado abiertamente hasta ahora. Jaia fue la primera en hablar, su tono era calmado pero firme. Hemos evitado contarles esto porque creamos que nunca sera necesario. Ustedes han crecido en un ambiente sin hombres, sin la necesidad de saber estas cosas. Pero la realidad ha cambiado. Yo quiero saber algo dijo Becca, inclinndose un poco hacia adelante . ?Por qu Erik se pone tan extra?o cuando nos ve sin o con poca ropa? Hada asinti, apoyando el mentn en su mano. S. A veces parece confundido, a veces nervioso y otras hasta se da la vuelta de golpe como si hubiera visto algo prohibido. Lera frunci el ce?o, recordando momentos en los que Erik se haba volteado rpidamente o haba evitado mirarlas de frente cuando se desvestan para ir a nadar al lago. Ni siquiera nos ve mucho tiempo, apenas nos ve, se pone tenso. Arlea lade la cabeza con curiosidad. ?Ser que en su aldea no estn acostumbrados a ver cuerpos desnudos? Las tres mayores se miraron entre s con una sonrisa sutil. Alisha fue la primera en hablar. No es eso dijo con calma. Es porque es un hombre. Las chicas parpadearon, sin entender de inmediato. ?Y eso qu tiene que ver? pregunt Hada, cruzndose de brazos. Jaia suspir con paciencia. Para los hombres, ver el cuerpo de una mujer es muy diferente a como es para nosotras. Nosotras estamos acostumbradas a vernos, pero ellos Ellos reaccionan distinto interrumpi Jerut con una sonrisa pcara. Para ellos, ver a una mujer desnuda puede provocarles muchas cosas. Hubo un momento de silencio. ?"Muchas cosas"? pregunt Becca, arqueando una ceja. Alisha ri suavemente. Atraccin, deseo confusin. Es normal. Las jvenes se miraron entre s. Pero l no hace nada murmur Arlea. Solo se pone tenso y evita mirarnos. Porque se est controlando y las respeta para no mirarlas sin ropa a todas respondi Jaia con tranquilidad. Las chicas procesaban la informacin cuando Mika, que haba estado en silencio, entrecerr los ojos. Si tanto nos altera a nosotras, imaginen cmo lo alterar a l dijo con tono neutro. Jaia entonces la mir con atencin. T lo entiendes ms que las dems porque ya lo viste sin ropa, ?verdad? Las dems se giraron hacia Mika, sin entender de inmediato. ?Qu? pregunt Hada. ??QU?! exclam Becca, sobresaltada. ??T viste a Erik sin ropa?! a?adi Arlea, con los ojos bien abiertos. Mika mantuvo su expresin fra, sin inmutarse ante las reacciones de las dems. S admiti sin rodeos. Fue la noche que tardo en volver, de su exploracin despus de la comida del medio da, yo lo segu, se detuvo en la cada de agua y lo vi ba?arse all, sin ropa. Hubo un momento de absoluto silencio. Lera y Arlea intercambiaron miradas de sorpresa, mientras Becca la observaba con el ce?o fruncido. ?Y cmo es? pregunt Arlea en voz baja, como si temiera la respuesta. Mika suspir, cruzndose de brazos. Diferente dijo, con voz neutra. Muy diferente a nosotras. Mika haba confirmado lo que nadie ms haba visto: Erik era diferente. Pero ?Qu significaba eso exactamente? El cuerpo de un hombre no es como el de una mujer entre las piernas dijo Jaia con calma. Mientras nosotras tenemos todo dentro, ellos lo tienen afuera. Hubo un momento de silencio absoluto. ?Cmo afuera? pregunt Arlea, con evidente confusin. Mika mantuvo la mirada fija. Ella ya lo haba visto, pero no dijo nada. Jerut sonri con cierta diversin. Tal como lo escuchaste. Los hombres tienen algo que les sobresale de su cuerpo en esa zona. Las chicas se miraron entre s. Eso suena raro coment Lera. Puede parecerlo si nunca has visto uno concedi Alisha. Pero para ellos es normal. Jerut ri suavemente. Claro que lo es. Su cuerpo es opuesto al nuestro. Hada frunci el ce?o, an asimilando la noticia. ?Y qu se supone que significa eso? Jaia, con paciencia, apoy las manos sobre sus rodillas. Significa que los hombres y las mujeres estn hechos para encajar explic, eligiendo sus palabras con cuidado, tratando de explicarles sobre la conexin que se realiza de un hombre con una mujer. Las jvenes se miraron entre s, inseguras de lo que vendra despus. ??Eso tambin?! exclam Hada con los ojos muy abiertos antes de cubrirse la boca. Alisha asinti con serenidad. Es parte de la vida, aunque para ustedes suene extra?o. Todo lo que les hemos dicho es verdad, aunque sea mucho para asimilar de golpe. Becca apart la mirada, sintiendo su rostro arder. No pens que... murmur, sin terminar la frase. Mika frunci el ce?o, con una mezcla de curiosidad y desconcierto. Pero... ?por qu son tan diferentes a nosotras? pregunt al fin, rompiendo el silencio. Alisha sonri con paciencia. Porque as es la naturaleza. Sus cuerpos estn hechos para complementarse con los nuestros. No slo en la apariencia, sino tambin en sus instintos y forma de ser. Hada se removi, mordindose el labio. ?Y eso que tienen...? se detuvo, sin atreverse a completar la pregunta. Sirve para lo que ya les explicamos dijo Jerut con calma. Para traer vida, para conectar con nosotras de una forma que an no comprenden del todo. Arlea se cubri el rostro con ambas manos. ?Y cmo... cmo funciona exactamente? susurr, casi con temor a la respuesta. Jaia intercambi una mirada con sus hermanas antes de responder. No es algo que se pueda entender con solo palabras. Es un lazo, un acto de entrega mutua. Cuando suceda, lo comprendern. Mika suspir, cruzndose de brazos. Pero, si nunca habamos necesitado saber esto... ?por qu contrnoslo ahora? Jaia fij la mirada en Mika con seriedad. Porque ahora l est aqu. La incomodidad se hizo presente. Ninguna joven se atrevi a hablar, hasta que Becca se removi, an sin entender del todo. ?Por qu haramos eso? A veces para dar vida respondi Alisha, sonriendo con cierta picarda. Otras, solo porque lo desean. Entonces ?Cundo un hombre y una mujer sienten algo hacen eso? pregunt Mika con voz ms baja. Si ambos lo desean, s respondi Alisha con suavidad. No es algo que deba hacerse a la ligera, ni porque s. Es una unin importante. Lera lade la cabeza. ?Y cmo se siente? Las mayores rieron ante su curiosidad. Es difcil de explicar con palabras dijo Jerut con una sonrisa. Para algunas mujeres puede ser incmodo al inicio, pero si hay amor y confianza, se vuelve algo placentero. ?Y Erik sabe todo esto? pregunt Becca de repente. En su aldea, debe ser un conocimiento que los hombres y mujeres deben aprenden desde jvenes. dijo Alisha. Las chicas se tensaron. No era un tema del que hubieran hablado antes, y ahora, de pronto, lo tenan frente a ellas con todas sus implicaciones. ?Y hacer eso es bueno? pregunt Mika, con voz controlada. Jerut sonri con nostalgia. Con la persona correcta s. El silencio volvi a reinar entre las jvenes. Ninguna estaba acostumbrada a pensar en estos temas. ?Pero cmo encaja? pregunt Becca en voz baja, sintiendo el calor subirle al rostro. Jerut sonri con picarda. Encaja perfectamente. Los cuerpos estn hechos para eso. Las jvenes sintieron un escalofro de extra?eza y emocin al mismo tiempo. Mika, sin decir una palabra, presion sus manos contra sus rodillas. Erik era diferente y ahora lo entendan mejor que nunca. Las chicas guardaron silencio. Saban que, a partir de esta noche, nada volvera a ser igual. Las jvenes volvieron a intercambiar miradas. Ahora comprendan muchas cosas que antes les parecan extra?as. La noche avanzaba con su habitual calidez. Las jvenes an estaban asimilando todo lo que las mujeres mayores les haban contado sobre las diferencias entre los cuerpos de hombres y mujeres. Pero haba algo ms que, aunque no se haba dicho en palabras, todas sentan: algo que Erik despertaba en ellas. Becca fue la primera en romper el silencio. Si nuestros cuerpos reaccionan de cierta manera ?eso tambin tiene que ver con lo que sentimos? Las mayores intercambiaron miradas cmplices antes de que Jaia hablara. S. Y estoy segura de que todas ustedes han sentido algo extra?o desde que ese muchacho empez a convivir con ustedes. Las jvenes no respondieron de inmediato, pero el calor que sintieron en sus rostros delat que lo que deca Jaia era cierto. Es una sensacin extra?a murmur Lera. Como querer estar cerca de l sin saber por qu. Como sentir algo en el pecho cuando nos mira agreg Arlea, abrazndose los brazos. Como enojo cuando no nos hace caso rpido intervino Hada con un resoplido. Jerut sonri. Eso, mis ni?as, es amor. Las jvenes parpadearon, confundidas. ?Amor? repiti Mika con recelo. S asinti Alisha. Es algo que se siente aqu se llev una mano al pecho, aunque no lo veas. Es la necesidad de alguien, el deseo de compartir con l, de rer, de proteger y ser protegida. Entonces si Erik siente algo por nosotras, ?en algn momento podra querer hacer eso? pregunt Lera, casi en un susurro. Jerut asinti. Solo si ustedes tambin lo desean. El amor no es algo que se imponga. Es algo que se da de manera natural. Becca baj la mirada, procesando. ?Y creen que Erik? Jaia suspir, observndolas. No lo sabemos an. Pero si permanece aqu es posible que alguna de ustedes lo descubra. Las jvenes no dijeron nada, pero la idea qued flotando en el aire. Pero no solo es algo bonito intervino Jerut. El amor tambin puede doler. Puede hacer que una persona sufra, que se sienta triste si el otro no la ve como ella quiere. Becca frunci el ce?o. Entonces ?es algo bueno o algo malo? Jaia ri suavemente. Depende. Si es correspondido, es lo ms hermoso que existe. Si no lo es, puede ser lo ms triste. Las chicas intercambiaron miradas. No saban si Erik senta lo mismo que ellas. ?Cmo sabemos si l tambin lo siente? pregunt Hada, cruzndose de brazos. A veces es difcil saberlo admiti Jaia, pero hay se?ales. ?Cmo cules? insisti Lera. El modo en que las mira, en que las escucha dijo Alisha. Si protege a una ms que a las dems, si busca su compa?a sin razn aparente. Si se pone nervioso cuando est cerca de alguna de ustedes a?adi Jerut con una sonrisa traviesa. Las jvenes reflexionaron sobre esto. Erik se pona todo eso con todas, pero ?haba alguien con quien actuara diferente? Y hay algo ms dijo Jaia. Cuando dos personas sienten amor, se besan en los labios. Las chicas se miraron entre s, confundidas. ?Besar en los labios? S. Un beso es un gesto de amor explic Jerut. Cuando los labios de dos personas se juntan. Hada arrug la nariz. ?Y por qu all? Las mujeres mayores rieron ante su expresin. Es difcil de explicar dijo Alisha. Es una forma de sentir al otro, de demostrar cari?o. Cuando dos personas se besan, sienten ms cerca lo que llevan en el corazn a?adi Jaia. Becca se llev una mano a los labios, como si tratara de imaginarlo. ?Erik sabr de los besos? Seguro que s respondi Jerut. Si viene de otro lugar, debe conocer muchas cosas que ustedes an no. ?Se siente bien? pregunt Hada, frunciendo el ce?o, an tratando de imaginarlo. Se siente como una conexin con la otra persona dijo Jerut con una sonrisa nostlgica. Puede ser dulce, emocionante, puede hacer que el corazn lata ms rpido. Pero solo tiene sentido cuando ambas personas lo desean. Las chicas se quedaron pensativas. ?Erik querra besarnos? pregunt Lera en voz baja. Las mayores rieron suavemente. Eso solo lo puede responder Erik dijo Jerut. Pero lo que s podemos decirles es que l siente algo por ustedes. Lo hemos visto en su mirada, en sus acciones. Y ustedes tambin lo sienten por l, aunque an estn descubriendo qu significa. Las jvenes permanecieron en silencio, cada una perdida en sus pensamientos. Ahora no solo entendan ms sobre el cuerpo de Erik, sino que tambin comprendan lo que estaban sintiendo. El tema de los besos haba dejado sus mentes inquietas, pero una pregunta flotaba en el aire, sin que ninguna se atreviera a formularla. Hasta que Mika, con los brazos cruzados y el ce?o ligeramente fruncido, habl. ?Y qu hay de Erik? Nos han dicho mucho sobre lo que nosotras sentimos, pero ?l? Las mayores intercambiaron miradas. Jaia sonri con un brillo de diversin en los ojos. Eso es lo ms interesante de todo. Las jvenes la miraron con expectacin. Desde que Erik lleg, lo hemos estado observando continu Jerut con un tono casi misterioso. Y cranme cuando les digo que ese muchacho no es tan difcil de leer como parece. ?Qu quieren decir? pregunt Becca, inclinndose hacia adelante. Que l tambin siente algo por ustedes respondi Alisha con certeza. Tal vez ni siquiera lo entiende del todo an, pero es obvio. Las chicas se miraron entre s con sorpresa. ?Cmo pueden estar tan seguras? insisti Hada, con una mezcla de escepticismo y emocin contenida. Jaia se acomod en su asiento y habl con calma. Porque hemos visto cmo las mira. El grupo qued en silencio. No es normal que un hombre mire a varias mujeres con tanto inters y no sienta nada explic Jerut. Y Erik las observa, a todas, de formas distintas, como si estuviera tratando de entenderlas como si no supiera qu hacer con lo que siente. Las jvenes sintieron un leve escalofro recorrer sus cuerpos. No es solo la mirada a?adi Alisha. Se esfuerza en ayudarlas, en protegerlas en encontrar su lugar aqu, entre ustedes. Y cuando una de ustedes se acerca demasiado, se pone nervioso, como si no supiera cmo reaccionar. Y cuando, sin querer, las ha visto sin ropa continu Jaia, con una sonrisa traviesa, su reaccin ha sido bastante evidente. Las chicas se sonrojaron al instante. ?Eso significa que le gustamos? pregunt Arlea, an procesando la idea. S respondi Jerut sin dudar. Pero lo interesante aqu es que no es solo una de ustedes. Lo que siente es diferente por cada una, pero en el fondo, todas lo han tocado de alguna manera. La confesin dej a las jvenes sin palabras. Entonces ?l tambin est confundido? murmur Becca. Seguramente asinti Jaia. No es fcil entender los propios sentimientos, y menos cuando no hay nadie que te haya ense?ado sobre ellos. Erik no solo era diferente por su cuerpo o su origen. Tambin era alguien que, sin quererlo, haba empezado a formar parte de ellas y de sus corazones. Hasta ese momento, haban descubierto muchas cosas sobre los sentimientos que Erik poda tener por ellas pero haba algo que no podan ignorar. Algo que haban notado desde su llegada. Becca fue la primera en hablar, con un tono cargado de curiosidad y un leve atisbo de inquietud. Y ?Qu hay de Suri? Las mayores la miraron con atencin. ?Qu quieres decir? pregunt Alisha. Nosotras hemos estado observando a Erik tambin intervino Lera, y con Suri es diferente. Hada chasque la lengua. S, no es justo. Es como si ella fuera mas especial para el. Le habla de otra manera a?adi Arlea, recordando ciertos momentos. Se acerca ms a ella, la toca sin dudar cuando es necesario y ella tampoco se aleja. Mika, que haba permanecido en silencio, apret los labios. Tambin lo haba notado. Erik era amable con todas, pero con Suri haba algo distinto. Jerut y Alisha sonrieron con complicidad, mientras Jaia suspiraba con calma. Es natural dijo finalmente Jaia. Pero, si me preguntan, no creo que Erik la vea como ustedes creen. Las jvenes fruncieron el ce?o con confusin. ?A qu te refieres? pregunt Becca. Jaia les dirigi una mirada tranquila. Creo que Erik ve a Suri como una hermanita. El silencio cay entre ellas como una piedra lanzada al agua. ?Una hermana? repiti Hada, con incredulidad. S asinti Jaia. No lo ven en su forma de actuar con ella. La protege de una forma diferente a como lo hace con ustedes. Con ustedes hay algo de nerviosismo, de torpeza pero con Suri es instintivo, natural, casi como si fuera parte de l cuidar de ella. Mika baj la mirada, recordando algo. Eso tiene sentido murmur. Todas la miraron. ?Por qu lo dices? pregunt Alisha. Mika dud un segundo, pero luego decidi hablar. Erik me dijo que perdi a su familia, a sus padres y hermanas cuando el era ms peque?o que Suri. El aire pareci volverse ms denso alrededor. ?Ms peque?o que Suri? pregunt Arlea con suavidad. Mika asinti. Las mayores intercambiaron miradas cargadas de comprensin. The narrative has been taken without authorization; if you see it on Amazon, report the incident. Eso explica mucho dijo Alisha. Si perdi a su familia tan joven, es posible que al ver a Suri haya sentido la necesidad de protegerla como si fuera una hermana menor. Las jvenes guardaron silencio, procesando la informacin. Entonces ?no la ve como ve a las dems? pregunt Becca. Por ahora, no lo creo dijo Jaia con certeza. Suri es an muy joven a sus ojos. La cuida porque la ve como una ni?a que necesita ense?anzas y proteccin. ?Por ahora? repiti Hada con curiosidad. Jaia sonri con un dejo de misterio. El tiempo cambia muchas cosas. Ahora, la ve como una hermana peque?a pero cuando sea mas grande, quin sabe cmo la ver. Las chicas intercambiaron miradas. ?Eso significa que cuando Suri crezca ms? comenz Lera. Podra volverse algo ms que una hermana para l complet Alisha, encogindose de hombros. O tal vez no. Nadie puede saberlo con certeza. Becca suspir, cruzando los brazos. Ser mejor que no dejen que Suri les tome ventaja cuando crezca dijo Jerut con una sonrisa astuta. Las jvenes se miraron unas a otras, con una mezcla de sorpresa, confusin y determinacin. Aquel juego de emociones no haba hecho ms que empezar. Haban hablado durante horas, descubriendo verdades que nunca imaginaron sobre los hombres, sobre Erik y sobre s mismas. Bueno, creo que por esta noche es suficiente dijo Jaia, ponindose de pie y estirando los brazos con calma. Han aprendido muchas cosas esta noche. Creo que hemos hablado mucho tal vez demasiado coment Becca, con una sonrisa ligera. Jerut ri con suavidad. Ser mejor que vayan a descansar. Es mucho para asimilar en una sola noche. Las mayores comenzaron a alejarse poco a poco, dejndolas a solas. Las chicas, sin embargo, no se movieron de inmediato. Se quedaron sentadas en crculo, mirndose unas a otras con rostros llenos de pensamientos revueltos. Todo esto es una locura dijo Hada, rompiendo el silencio. Nunca imagin que convivir con un hombre fuera as. Ni yo asinti Arlea. Antes, Erik solo era bueno pero ahora Ahora ya no podemos verlo de la misma forma termin Lera por ella. Todas asintieron. Y pensar que l tambin puede sentir algo por nosotras coment Becca, con una leve sonrisa. No es solo cosa nuestra. Aunque lo disimula bien a?adi Hada, cruzndose de brazos. A veces parece que intenta no mirarnos demasiado, pero ya sabemos por qu. Lera suspir, perdida en sus pensamientos. Tambin es triste quiero decir, lo que Mika cont sobre su familia. Todas voltearon a ver a Mika, que hasta ese momento haba estado en silencio, con la mirada baja. S murmur. Debe haber sido muy duro para l. Becca apoy un codo sobre su rodilla y se sostuvo la barbilla con la mano. Eso explica por qu protege tanto a Suri. S admiti Mika. Pero Jaia dijo algo que me dej pensando. ?Sobre Suri? pregunt Lera. Mika asinti. Ahora la ve como una hermana, pero cuando sea mas grande Hubo un momento de silencio. No s qu pensar de eso admiti Becca. Pero falta mucho para eso, ?no? Tal vez s dijo Hada. Pero no quiero que de repente un da Suri crezca y No termin la frase, pero todas entendieron lo que quera decir. Bueno intervino Arlea con una sonrisa astuta, supongo que si queremos que Erik nos vea de otra manera, debemos hacer algo al respecto. ?Hacer qu? pregunt Mika con curiosidad. No lo s respondi Arlea encogindose de hombros. Pero ahora que sabemos lo que sabemos no quiero que pase el tiempo y nos quedemos esperando. Becca solt una peque?a risa. Nunca cre que terminaramos hablando de esto Yo tampoco dijo Lera. Pero aqu estamos. Todas se quedaron en silencio un momento, reflexionando. Bueno dijo Becca ponindose de pie y sacudindose las piernas, por ahora, lo mejor es descansar. Ma?ana ser otro da. Las dems la imitaron, ponindose de pie y desperezndose. S, ya es tarde dijo Hada. Y tengo la sensacin de que dormir so?ando con todo esto. Espero que no hablen dormidas brome Arlea. No quiero despertarme con alguna revelacin inesperada en plena noche. Lera asinti y luego, con una sonrisa suave, dijo: Creo que lo mejor es que sigamos tratndolo como siempre, ?no? No quiero que Erik se asuste si cambiamos de repente. Exacto intervino Arlea, pensando en lo que haba notado en las ltimas das. Si de pronto comenzamos a actuar extra?o, podra ponerse incmodo. No queremos eso. Totalmente a?adi Becca, con tono serio pero amigable. Adems, ya tiene suficiente con todo lo que ha pasado. No necesitamos ponerlo an ms nervioso. Hada, con una leve sonrisa, cruz los brazos. A veces me da la sensacin de que ya est bastante nervioso cuando nos ve. Como si no supiera qu hacer, especialmente cuando estamos sin ropa. Las dems asintieron, e incluso sonrieron al recordar algunas de las situaciones en las que Erik, evidentemente nervioso, apartaba la mirada rpidamente cuando se acercaban demasiado, sin ropa o medio desnudas. Es tan dulce en esos momentos dijo Becca con una sonrisa tierna. Como si no quisiera mirarnos ms de lo que debera. Es adorable cuando se pone as de nervioso agreg Hada, riendo suavemente. A veces parece como si intentara hacerlo bien, pero no sabe cmo. Mika se ri tambin, pensando en sus propias observaciones durante los das que haba pasado cerca de l. S, es como si temiera hacer algo mal. Aunque, al mismo tiempo, creo que tiene sus propios miedos y est claro que no quiere incomodarnos. Lera suspir, mirando al cielo estrellado. Es natural que se ponga nervioso, aunque a veces parece que se siente ms raro por nosotros que por l mismo. Mika asinti, recordando algunas miradas nerviosas de Erik cuando sus ropas se deslizaban un poco ms de lo habitual o cuando estaban cerca del agua. A veces es tierno ver cmo evita mirarnos ms de lo necesario. Como si pensara que es un error, aunque sabemos que no lo es. Becca sonri con picarda. Es casi como si quisiramos darle permiso para vernos pero de alguna manera, no podemos. Bueno dijo Arlea, cambiando el tono, lo mejor es seguir como siempre, pero con un poco ms de prudencia. Como lo dijimos antes, si todo cambia tan de golpe, puede que se asuste. Hada asinti, todava sonriendo de lo que haban comentado antes. No quiero que se asuste, pero tambin quiero que se sienta cmodo. Si lo vemos nervioso, lo entendemos ahora. No necesitamos presionarlo. Lera pens por un momento y luego dijo: Entonces, sigamos nuestras rutinas. No vamos a cambiar todo de la noche a la ma?ana, solo tendremos ms cuidado con lo que usamos y cmo nos comportamos cerca de l. Pero como sola ocurrir ltimamente, la conversacin no tard en girar hacia un tema que todas tenan en la mente. ltimamente, Erik y Mika han estado juntos ms seguido coment Hada con una sonrisa traviesa, dirigindole una mirada de soslayo a Mika, quien fingiendo que el comentario no le afectaba. Eso es porque cazamos juntos respondi Mika con simpleza, pero evit mirar a las dems. Bueno, pero tambin se llevan mucho mejor a?adi Becca,. Antes, Mika apenas le diriga la palabra, y ahora confa en l ms que en nosotras. No exageres buf Mika, pero no neg nada. Yo tambin me llevo bien con Erik intervino Lera, con su tono tranquilo. Me gusta cuando hablamos sobre cmo hacer cosas nuevas para la aldea. Siempre tiene ideas interesantes. Y tambin te gusta verlo, ?verdad? dijo Hada con picarda, logrando que Lera desviara la mirada con una leve sonrisa. No es solo eso pero s, tambin es atractivo admiti la artesana, provocando risas entre todas. Arlea, quien hasta ese momento solo haba estado escuchando, de repente pregunt con naturalidad: Entonces, si todas lo queremos ?Erik tiene que elegir a una sola? La pregunta dej a todas en silencio por un momento. Era algo que ninguna haba dicho en voz alta, pero que seguramente todas haban pensado. En nuestra aldea siempre hemos estado solo nosotras coment Becca. Nunca hubo necesidad de elegir a alguien. Pero ahora que Erik est aqu no s cmo funciona esto. Pero, no dijeron que los hombres podan estar con muchas mujeres dijo Arlea, frunciendo el ce?o. ?Y si Erik no quiere elegir a una sola? ?Nos molestara eso? pregunt Lera con seriedad. Todas se quedaron pensativas. Era una pregunta difcil. Queran a Erik, pero tambin se queran entre ellas. No saban si podan verlo eligiendo solo a una, o si podran compartirlo. Yo solo quiero que Erik sea feliz dijo Arlea en voz baja. Si l elige a una, est bien. Y si nos elige a todas, tambin est bien. Las chicas se miraron entre s. En el fondo, todas sentan lo mismo. Haban compartido todo durante toda su vida: sus alegras, sus tristezas, sus trabajos y sus secretos. Quizs, solo quizs, podran compartir esto tambin. Supongo que lo que importa es lo que l quiera dijo Becca finalmente. Y lo que nos haga felices a todas. S asinti Lera. No hay prisa. Ya veremos cmo se dan las cosas. Poco a poco, las sonrisas regresaron a sus rostros. No tenan todas las respuestas, pero al menos haban hablado de ello. Y eso era un primer paso. Las chicas compartieron una ltima sonrisa, sabiendo que aunque su interaccin con Erik cambiara un poco, seguiran siendo ellas mismas. Y, sin duda, todava haba mucho por descubrir, no solo sobre l, sino tambin sobre ellas mismas. Con una ltima mirada compartida, las chicas se dirigieron a sus caba?as, cada una pensando en lo que haban aprendido esta noche. Aunque el sol no saldra hasta dentro de unas horas, ya saban que el da siguiente traera nuevas sorpresas, nuevas conversaciones y tal vez, nuevos momentos adorables con Erik. El sol ya iluminaba la aldea cuando Erik sali de su caba?a, sintiendo el calor de la ma?ana en su piel. Ya varios das, haba estado ayudando a Becca con el agua al amanecer, y aquella ma?ana no era la excepcin. Mientras se acercaba, vio a Becca esperndolo, con los brazos cruzados y una expresin que mezclaba diversin y expectacin. Pens que hoy no vendras coment, alzando una ceja. Erik rod los ojos con una leve sonrisa. No exageres, llegu unos minutos tarde. Becca ri y tom uno de los cntaros para llenarlo. Mientras trabajaban, la conversacin fluy con naturalidad, como si nada hubiera cambiado desde el da anterior. Sin embargo, Erik no tard en notar algo en la actitud de Becca, y al mirar a su alrededor, tambin en las dems chicas. Desde la charla con las mayores, la noche anterior, algo haba cambiado. Las miradas de las chicas eran ms atentas, ms curiosas, aunque ninguna se comportaba de forma extra?a o incmoda con l. As que ya hablaron con ustedes dijo Erik en voz baja, como quien confirma una sospecha. Becca le lanz una mirada rpida, como si hubiera esperado la pregunta. S. No a?adi ms, pero su tono deca lo suficiente. Erik asinti, sin presionar. Suri lleg corriendo con una gran sonrisa. ?Erik, Becca las mayores ya terminaron los sacos para los colchones! anunci con entusiasmo. Pero la emocin pronto se vio opacada por un inconveniente: solo haba lana suficiente para tres colchones. Los usarn las mayores dijo Erik sin dudarlo. Pero Jaia, Alisha y Jerut se miraron entre s y luego negaron con la cabeza. Nosotras podemos compartir dos colchones sin problema dijo Jaia con tranquilidad. Pero el tercero debe ser para ti, Erik. No es necesario insisti l. Ustedes lo necesitan ms. No, Erik intervino Jerut. Fuiste t quien tuvo esta idea, y eres quien ms ha trabajado en este proyecto. Nosotras ya sabemos cmo arreglarnos a?adi Alisha. Pero t debes aceptar el colchn. Erik intent seguir discutiendo, pero entonces las chicas se unieron. Es cierto dijo Hada. No puedes dejarnos sin ms. No se siente justo que propongas algo bueno y no lo disfrutes tambin agreg Lera. Incluso Mika, que sola ser ms reservada en este tipo de cosas, cruz los brazos y le lanz una mirada desafiante. Tmalo como agradecimiento por todo lo que haces. Al final, Erik no pudo hacer nada ms que aceptar. Est bien, est bien. Pero solo porque s que no me van a dejar otra opcin. Las chicas rodeaban los colchones con entusiasmo, listas para llevarlos a su destino. Aunque haban hecho todo lo posible por distribuir la lana de manera equitativa, los colchones seguan siendo ms grandes y pesados de lo que esperaban. Bien, dos para las mayores dijo Becca, sosteniendo un lado del colchn con Mika. Ayuden a sostenerlo bien. Con cuidado, que no queremos que se llene de polvo antes de que lo usen advirti Lera, asegurndose de que las costuras estuvieran bien sujetas. Entre todas, lograron levantar los colchones y, con algunos titubeos al principio, comenzaron a caminar con direccin a la caba?a de las mayores. Erik, espranos aqu dijo Hada, volvindose hacia l mientras se acomodaba la carga en las manos. En cuanto terminemos con estos, te ayudamos con el tuyo. Erik observ cmo todas avanzaban con los colchones a cuestas, tropezando un poco entre risas y quejas. Luego, desvi la mirada hacia el suyo. No era tan complicado. Se arrodill y envolvi el colchn como un tronco y un par de pieles para protegerlo. Luego, con paciencia, tom unas lianas gruesas y las us para sujetarlo con fuerza. Cuando estuvo seguro de que no se desatara, desliz el brazo por debajo y, con un movimiento preciso, se lo ech al hombro con facilidad. El peso era considerable, pero nada que no pudiera manejar. Cuando las chicas regresaron a por l, esperaban encontrarlo an esperando junto a su colchn. En cambio, lo vieron ya de pie, con el bulto asegurado sobre su hombro, listo para llevarlo a su caba?a por su cuenta. Becca cruz los brazos con una sonrisa incrdula. Claro, porque Erik nunca espera. Lera se llev una mano a la cadera. Te dijimos que te ayudaramos. No haca falta respondi Erik con tranquilidad. Es mi colchn, ?no? Hada rod los ojos. Pero nosotras queramos Pueden ayudarme de otra manera dijo Erik con una sonrisa divertida. Por ejemplo, asegurndose de que no choque con nada en el camino. Mika chasque la lengua. Siempre encuentras la forma de hacer lo que quieres. A medida que se acercaban a la caba?a de Erik, l sinti un leve sobresalto en el pecho al recordar algo importante: los regalos. Haba pasado das tallando peque?as piezas de madera con dedicacin, asegurndose de que cada una fuera especial para las chicas. Y ahora, al haber salido apresurado en la ma?ana para ayudar a Becca, no se haba tomado el tiempo de ocultarlos. Disimuladamente, disminuy el paso y mir hacia las chicas que lo acompa?aban. Gracias por la ayuda dijo de pronto, detenindose frente a la entrada de su caba?a. Ya puedo con esto. Becca arque una ceja. ?Seguuuro? S, no es problema. Ya est todo hecho, solo tengo que acomodarlo. Adems a?adi con un tono ms firme ustedes tambin tienen cosas que hacer, ?no? Las chicas se miraron entre s. Bueno murmur Lera, cruzndose de brazos. Supongo que tengo que seguir trabajando con la nueva resina que encontraste. Yo debo revisar a los animales dijo Hada, aunque no pareca muy convencida. An tenemos que ayudar a las mayores con otras cosas coment Mika, sin apartar la vista de Erik. l asinti con una leve sonrisa. Exacto. As que no se preocupen por m, estar bien. Las chicas no dijeron nada ms, pero la forma en que lo miraban dejaba en claro que entendan que Erik quera estar solo por un rato. Est bien, pero si necesitas ayuda para acomodarlo, solo dilo dijo Lera con un suspiro. Lo tendr en cuenta respondi Erik. Poco a poco, las chicas comenzaron a alejarse. Hada fue la ltima en moverse, lanzndole una mirada de sospecha antes de darse la vuelta. Cuando estuvo seguro de que ya no lo seguan, Erik entr rpido a su caba?a y revis los regalos. An estaban ah, intactos. Suspir aliviado. No quera que los vieran antes de tiempo. El sol estaba en su punto ms alto, ba?ando la aldea con su luz dorada. El calor del medioda se haca notar, pero dentro de la caba?a de las mayores, la atmsfera era ms fresca y tranquila. Jaia, Alisha y Jerut observaban con satisfaccin los dos colchones de lana que las chicas les haban ayudado a instalar. Se vean mullidos y acogedores, un lujo en comparacin a los troncos que han usado toda su vida. Suri, que haba estado ayudando con entusiasmo, no tard en lanzarse sobre uno de ellos, rodando sobre la suave superficie con una sonrisa de pura felicidad. ?Es muy cmodo! exclam, riendo. Mucho mejor que los anteriores. Las mayores intercambiaron miradas divertidas. Si tanto te gusta, puedes quedarte a dormir con nosotras esta noche dijo Alisha con una sonrisa. Suri se incorpor de inmediato, con los ojos brillantes de emocin. ??De verdad?! Por supuesto respondi Jerut, acomodando unas nuevas mantas de tela que Lera haba hecho das atrs para todos . Nos hars compa?a. ?S! acept Suri sin dudarlo Jaia solt una leve risa y le revolvi el cabello con ternura. Entonces esta noche sers nuestra invitada especial. Suri asinti con entusiasmo y volvi a tumbarse en el colchn, disfrutando de la suavidad. Las dems chicas, que haban ayudado a instalar los colchones, sonrieron al verla tan contenta. Bueno, parece que Suri ya tiene planes para esta noche coment Becca con una sonrisa. S, y yo voy a venir a probar estos colchones tambin brome Hada. A ver si me dejan un espacio. Tendrs que esperar tu turno ri Lera, cruzndose de brazos. Porque yo tambin quiero probar. Las mayores rieron ante los comentarios de las jvenes, mientras Suri segua disfrutando de su nuevo descubrimiento. La aldea, por primera vez en mucho tiempo, tena algo ms que simples comodidades: tena peque?os momentos de felicidad compartida. Suri segua tumbada con una sonrisa satisfecha, mientras las dems bromeaban sobre lo cmodos que parecan. Hada, con su usual tono pcaro, se cruz de brazos y solt: Bueno, si tanto queremos probar un colchn antes de que haya para todas podramos turnarnos con el de Erik. La habitacin qued en un repentino silencio por un segundo antes de que varias cabezas se giraran hacia ella con expresiones entre sorprendidas y divertidas. ?Hada! exclam Mika, abriendo los ojos de par en par. ?Qu? dijo Hada con una sonrisa traviesa. Slo digo que si vamos a compartir colchones, Erik tiene uno, y nosotras an no. Sera justo, ?no? Becca se llev una mano a la cara, pero no pudo contener una risa. No creo que Erik est listo para semejante invasin dijo, sacudiendo la cabeza. Lera, con una ceja alzada, mir a Hada con fingida seriedad. ?Y quin sera la valiente que probara primero? Hada se encogi de hombros con una expresin de falsa inocencia. Podra ofrecerme como voluntaria, slo para asegurarme de que realmente es cmodo. Suri, que haba estado escuchando en silencio, se incorpor de golpe con el ce?o fruncido. Si Erik se despierta en la noche y te ve ah, seguro se asusta y te lanza fuera. Las chicas estallaron en carcajadas. ?Tal vez! rio Hada. Pero al menos valdra la pena intentarlo. Jerut, que haba estado observando con una sonrisa divertida, finalmente habl. No s qu tanto les gustara compartir la cama con un hombre dijo con un tono misterioso. Pero si lo intentan, nos cuentan. Las jvenes se miraron entre s con caras que iban del rubor a la risa, y la conversacin se desvi pronto a otras bromas y comentarios. Sin embargo, la idea qued flotando en el aire, dejando a ms de una con la curiosidad latiendo en su interior. El sol de la tarde te?a la herrera con un resplandor dorado mientras Erik y Lera trabajaban juntos, limpiando el polvo y la suciedad acumulada con el tiempo. Ambos llevaban sus rostros cubiertos con telas hmedas improvisadas para evitar respirar demasiado polvo y cenizas antiguas. Lera, con su habitual entusiasmo, inspeccionaba cada rincn con ojos atentos, asegurndose de no pasar por alto nada til. Erik, por su parte, usaba un pa?o hmedo para limpiar una mesa de trabajo cubierta de holln seco. Nunca imagin que encontraramos tantas cosas aqu murmur Lera, levantando un viejo martillo con un mango de madera ya gastado. Si aprendemos a usar esto bien, podramos hacer muchas herramientas nuevas. Erik asinti mientras frotaba una gran piedra de afilar, descubriendo su superficie lisa y plateada debajo de la mugre. S pero primero hay que ver qu podemos recuperar. En ese momento, mientras Lera apartaba unos tablones viejos de una esquina, un brillo capt su atencin. Con cuidado, apart ms escombros y vio lo que pareca ser un peque?o cajn oxidado incrustado en la pared de piedra. Erik, ven a ver esto. Erik se acerc, y entre ambos lograron abrir el cajn, que rechin al moverse. Dentro, encontraron varias herramientas plateadas con hojas filosas, an en buen estado a pesar del tiempo. Entre ellas haba puntas de flecha perfectamente moldeadas, cuchillos con filos intactos y hasta algunas herramientas de corte ms grandes. Esto esto es increble dijo Lera con los ojos brillando de emocin. Mira estas puntas de flecha, estn casi como nuevas. Erik tom una entre sus dedos, admirando el trabajo fino del metal. Son de muy buena calidad mejor de lo que esperaba a pesar de los a?os que pasaron. Siguiendo su instinto, Erik mir debajo de una mesa de trabajo cercana cubierta con polvo y cenizas. Apart unas tablas viejas y encontr ms herramientas, pero estas eran distintas. Haba hojas de azada, peque?os arados y otros implementos que parecan ser de uso agrcola. Lera aqu hay ms, pero parecen herramientas para trabajar en los cultivos. Lera se agach junto a l, observando con sorpresa. S esto es para trabajar los cultivos. ?Quin hubiera pensado que encontraramos todo esto aqu?. Arlea estar feliz de trabajar con estas herramientas. Mientras seguan explorando la herrera, Lera apart ms escombros y, al hacerlo, vio un destello plateado ms grande que las puntas de flecha. Con esfuerzo, sac varias piezas alargadas de entre las tablas y el polvo. Erik, mira esto dijo, levantando una de las piezas con ambas manos. Erik se acerc y tom una de ellas. No eran simples cuchillos o puntas de flecha; eran machetes, largas y con un filo tan intacto que casi pareca recin afilado. Las examin con detalle, pasando el dedo por el borde con cuidado. Esto no es hierro comn murmur con el ce?o fruncido. Cualquier otro metal se habra oxidado o desgastado con el tiempo, pero estas siguen intactas. Lera, emocionada, coloc varias piezas juntas sobre una mesa limpia. ?Crees que sea como el acero del que hablaste antes? pregunt mientras observaba el reflejo del metal. Erik gir uno de los machetes entre sus manos, analizndola con ms atencin. Podra ser algo similar al acero inoxidable o quizs algo incluso mejor. No solo no tiene xido, sino que los filos siguen ntidos despus de quin sabe cuntos a?os. Lera alz una ceja, intrigada. Si este metal es tan bueno, ?crees que podamos usarlo para hacer ms herramientas? Erik asinti lentamente, con la mente trabajando a toda velocidad. Primero, limpiemos bien todo. Luego, podemos probar qu tan resistente es este metal con algunas pruebas. Ambos se pusieron manos a la obra, con la certeza de que lo que haban descubierto cambiara muchas cosas en la aldea. La noche haba cado sobre la aldea, y la peque?a fogata en el centro iluminaba suavemente los rostros de todos de la aldea. Las risas y conversaciones llenaban el aire mientras todos compartan historias y se relajaban, pero al poco rato, las mayores se levantaron con una ligera sonrisa en sus rostros. Es hora de que nos retiremos dijo Jaia, mirando a las dems con un brillo en los ojos. Suri, ven, si deseas dormir en el colchn a?adi Alisha, tomndola de la mano. Erik, que estaba cerca de la fogata, intercambi miradas con las chicas. Su mente se llen de preguntas sobre el da especial ha cercndose de Suri. Suri no sabe nada, ?verdad? pregunt Becca, mirando a las dems. No, ni idea respondi Hada, sonriendo mientras miraba hacia donde las mayores se alejaban con Suri. Lera, que hasta ese momento haba permanecido en silencio, se uni a la conversacin con un tono intrigado. Es hora de que planifiquemos los toques finales para su da especial. Vamos a sorprenderla. Erik no poda evitar sonrer al ver a las chicas susurrar entre ellas, planificando con mucho entusiasmo. Arlea levant la voz para llamar la atencin de todos, con su mirada decidida, se acerc a Mika. Mika, necesitaremos ms carne dijo Arlea, mirando a la joven cazadora con preocupacin. No ser suficiente con lo que tenemos. ?Puedes conseguir algo ms? Mika, con una expresin de duda, se cruz de brazos, pensativa. Ser difcil respondi con seriedad, mirando al horizonte. Al parecer, los animales no estn tan cerca como antes. He recorrido la zona ms de una vez y no he visto mucho por aqu. Arlea frunci el ce?o. No estaba dispuesta a rendirse tan fcilmente, sobre todo cuando la fiesta de Suri estaba tan cerca. Fue entonces cuando Erik, quien haba estado escuchando en silencio, se acerc con su usual calma. ?Por qu no intentamos ir ms all de la zona que conocemos? sugiri, mirando a Mika con una sonrisa confiada. Tenemos nuevas puntas de flechas, y con el machete adaptado como una nueva lanza, creo que podemos ir un poco ms lejos. He estado probndola, y tiene un buen filo. Podramos aventurarnos un poco ms y ver qu encontramos. Mika lo mir sorprendida al principio, luego pens en las palabras de Erik. La idea de adentrarse en reas desconocidas siempre haba trado cierto miedo, pero tambin era la nica opcin para obtener lo que necesitaban. Tienes razn dijo Mika, finalmente asintiendo, tambin haba probado las nuevas puntas de flecha. Tal vez podamos arriesgarnos. No hay mucho que perder ahora. Arlea sonri, satisfecha con la solucin de Erik. Entonces, esta decidido. Ma?ana, nos adentramos ms all, algo cerca del bosque prohibido. Aprovecharemos las nuevas armas y buscaremos lo que podamos dijo Mika. Erik, sabiendo que el viaje podra ser ms largo de lo esperado, agreg: Lo mejor ser salir lo ms temprano posible. Si conseguimos lo necesario, podremos preparar todo a tiempo para la fiesta. Mika asinti con determinacin. Aunque la caza fuera ms difcil de lo habitual, confiaba en la habilidad de Erik. Bien dijo, lista para lo que fuera. Ma?ana a primera hora. Las chicas intercambiaron miradas de complicidad. Saban que el da siguiente sera una aventura importante, y que todo deba salir bien para que la sorpresa de Suri fuera perfecta. La oscuridad de la madrugada an cubra la aldea cuando Erik y Mika se encontraban en la peque?a explanada justo fuera de la aldea, preparndose para la caza. Ya haban ajustado las provisiones en una mochila que Lera habia confeccionado siguiendo sus instrucciones, y armas, asegurndose de llevar lo necesario para el largo viaje hacia el territorio desconocido. El sol comenzaba a asomarse en el horizonte, pero no haba se?ales de ese calor abrasante que haba caracterizado los ltimos meses. A medida que el da especial de Suri se acercaba, el aire comenzaba a sentirse ms fresco, como si la temporada estuviera cambiando de manera repentina, casi mgica. El calor implacable que haba afectado a la aldea finalmente comenzaba a ceder, y el clima estaba volviendo a una temperatura ms agradable. Erik observ cmo el calor ya no amenazaba con subir como sola hacerlo. De hecho, el aire comenzaba a tornarse ms soportable, lo que les permitira moverse con mayor facilidad a lo largo del da. El cambio de clima traa consigo la sensacin de que el ciclo de la estacion estaba regresando a su normalidad, justo a tiempo para el evento que tanto esperaban. Parece que finalmente el calor ha comenzado a bajar coment Erik mientras ajustaba la lanza a su espalda con una cuerda. Mika, que ya haba comenzado a caminar hacia la senda que llevaba hacia el valle mas profundo, asinti. S, es un alivio. No me molestar tanto el calor mientras cazamos. Ahora podremos estar ms tiempo fuera sin preocuparnos por el agotamiento. Erik sonri mientras segua a Mika. Aunque el clima fuera ms templado, el trabajo segua siendo el mismo: cazar lo necesario para proveer a la aldea. El cambio en el clima, sin embargo, les dio una sensacin de esperanza y alivio. Ser mejor que aprovechemos este clima mientras dure. Despus de todo, necesitamos estar preparados para la fiesta de Suri dijo Erik, recordando lo que haba ayudado a planificar con las chicas para sorprender a la joven. Mika asinti, su rostro mostrando una expresin decidida. S, hoy debemos conseguir ms carne. Las chicas contarn con eso para el festn. Al final, todo tiene que salir bien. Con la lanza en su espalda y Mika con el arco en su hombro listo, ambos se adentraron en zonas desconocidas del valle, listos para enfrentar lo que les esperaba. Mientras caminaban entre los rboles, una sensacin de tranquilidad se apoder de Erik. Saba que el da especial de Suri debera ser el mejor que tuviera, pero tambin senta que el clima estaba cambiando para bien, lo que les permitira seguir adelante con sus tareas sin el agobio del calor. Mika observ cmo Erik caminaba con paso firme y decidido. l siempre iba a su propio ritmo, sin prisa, como si el tiempo fuera algo que pudiera moldear a su antojo. Mika, por un instante, dej que su mente viajara al pasado, recordando las veces que haban cazado juntos. Al principio, su relacin haba sido ms distante. Era cautelosa, observaba cada movimiento suyo con una mezcla de curiosidad y desconfianza. Sin embargo, con el tiempo las cosas haban cambiado. Se dieron cuenta de que se necesitaban mutuamente, y no solo para cazar. Haban aprendido a cuidarse entre s, a reconocer los peligros del valle y a confiar en el instinto del otro. En ms de una ocasin, l la haba sacado de apuros, y ella tambin lo haba hecho por l. Era un compa?erismo que no poda describir con simples palabras. Era ms que eso, algo que solo el tiempo haba forjado. Mika sonri levemente. Haba algo diferente en la forma en que ahora lo vea. Se haba convertido en alguien confiable, en un compa?ero de caza, s, pero tambin en alguien en quien se poda apoyar en momentos de peligro. Lo que pasa es que me estoy acostumbrando a tenerlo cerca pens para s misma. No saba si era la adrenalina del cazar, o si simplemente estaba aprendiendo a confiar en l de formas en las que no pensaba antes, pero se dio cuenta de que, incluso en esos momentos ms tranquilos como ahora, su presencia era algo que realmente valoraba. Era un compa?ero, un igual, y eso, en el fondo, era ms de lo que podra pedir. El da avanzaba y el aire fresco de la ma?ana segua impregnado en el valle mientras Erik y Mika caminaban juntos entre los rboles. El crujir de las hojas secas bajo sus pies se mezclaba con el sonido del viento que pasaba entre las ramas. Haban cazado varios ciervonejos y otros animales a lo largo de la ma?ana, pero Erik no pareca tener prisa por regresar. Por su parte, Mika estaba disfrutando ms de lo esperado. Cazar juntos ya no era una tarea. Se haba convertido en algo ms, algo natural, como si el valle les perteneciera a ambos. ?Crees que haya algo ms por aqu? pregunt Mika, mirando alrededor con una ligera sonrisa. Erik asinti, frunciendo el ce?o mientras observaba el terreno ante ellos. Tal vez... nunca hemos estado por estas zonas. La cercana al bosque prohibido parece ms denso, y si seguimos, podra haber algo interesante. Decidieron internarse ms, caminando con cuidado, como siempre lo hacan, escuchando el crujir del bosque a su alrededor. Los matorrales crecan ms espeso a medida que avanzaban, y el ambiente se senta ms denso y misterioso. El sol luchaba por atravesar las copas de los rboles, pero la luz que se filtraba an iluminaba el camino. Mientras avanzaban entre la maleza, algo llam la atencin de Mika. A lo lejos, cerca de un arbusto denso, algo negro y desgarrado se asomaba entre las ramas. Al acercarse, vio que no era un simple animal muerto; eran varias aves, y sus cuerpos parecan haber sido destrozados con una fuerza brutal. ?Qu es esto? pregunt Mika, tocando la pluma rota de una ave con la punta de su flecha. Erik se agach, observando con detenimiento los cuerpos desmembrados. No son animales comunes... murmur, pasando la mano por el suelo, donde encontraba ms plumas dispersas. Algo muy grande pas por aqu. Mika frunci el ce?o, su mente trabajando a toda velocidad. No era algo que hubiera visto antes. Al examinar ms cerca, encontr grandes huellas, ms grandes que las de cualquier animal que haban encontrado antes. El suelo estaba marcado por algo mucho ms grande que ellos. ?Huellas de qu...? murmur, mirando a Erik. l observ las huellas con atencin. No eran como las de ningn animal, ni nada que conociera dentro del valle. Las patas grandes, con garras que dejaban marcas profundas en la tierra, indicaban la presencia de algo peligroso. Ambos intercambiaron una mirada cargada de incertidumbre. Algo grande y desconocido rondaba por la zona. Deberamos volver sugiri Mika, sin perder de vista las huellas. Quizs sea mejor no acercarnos ms. Erik asinti, pero antes de girarse, observ nuevamente el rea circundante. El viento soplaba dbilmente, y el olor del aire era algo diferente, cargado de una tensin que no poda ignorar. "Estas huellas ", dijo Erik en voz baja, mirando hacia el horizonte. Su tono de voz denotaba una preocupacin que Mika no haba notado antes. Volvamos, pero con cuidado dijo Erik, mirando hacia atrs mientras tomaba la iniciativa de caminar en direccin opuesta. "?Qu sucede?" Mika pregunt, su voz tensa. Aunque haba aprendido mucho sobre el bosque a su lado, haba algo en el aire que no le gustaba. Erik frunci el ce?o, sin apartar la vista de las huellas. "No estoy seguro pero no me gusta. Es mejor que nos vayamos." Sin embargo, en ese preciso momento, un rugido profundo y resonante llen el aire. El sonido, tan fuerte que pareca venir de las entra?as mismas de la tierra, hizo que el cuerpo de Mika se paralizara de inmediato. Era un rugido que nunca haba odo antes, y el temor instantneo se apoder de ella. Su respiracin se aceler, su cuerpo se tens, incapaz de moverse por el miedo. Su mano se apret alrededor de su arco, pero no hizo ningn movimiento para cargar una flecha. Sus ojos se agrandaron, su respiracin se volvi errtica. Mika, sube a un rbol le orden Erik, sin apartar la mirada de la direccin del sonido ya que haba reconocido ese rugido. Ella neg con la cabeza, apretando los dientes. No dijo con firmeza. Podemos pelear juntos. Mika, por favor le suplic Erik, su tono serio, casi desesperado. Yo subir despus, pero primero quiero que ests a salvo. Pero Mika no se movi. Su corazn lata con fuerza en su pecho. Por eso tienes que subir insisti l. Desde arriba puedes ayudarme, con tus flechas sin que corras peligro. El sonido de ramas rompindose y el crujido del suelo anunciaron la llegada de la bestia. Mika segua sin moverse, pero Erik le lanz una mirada intensa. ?Mika, ahora! Mientras Mika comenzaba a treparse, Erik no la sigui inmediatamente. En cambio, se qued observando en la direccin del rugido, sabiendo que el peligro estaba cerca, pero tambin reconociendo algo que la criatura haba dejado claro. El rugido no era desconocido para l. Haba odo ese sonido antes, en el bosque prohibido. "Sera posible que es... ese animal", pens Erik para s mismo, apretando los pu?os. Sacando la lanza improvisada que haba trado. Saba que no se trataba de cualquier bestia, era un monstruo que le recordaba a un jabal mezclado con un oso, que se haba topado en el bosque prohibido, y no iba a permitir que Mika estuviera en peligro. El rugido reson una vez ms, esta vez ms cerca, y la vibracin en el aire era palpable. Erik comenz a retroceder, mirando a su alrededor, buscando un lugar donde pudiera mantenerse oculto o preparado para la batalla. Mientras tanto, Mika se aferr al tronco del rbol, intentando controlar su respiracin y asimilando la situacin. Ambos saban que el enfrentamiento era inevitable, y que la astucia sera su nica ventaja en este terreno salvaje. Mika apenas tuvo tiempo de asegurarse en una rama alta cuando la bestia emergi de entre los arboles. Era enorme, mucho ms grande de lo que Erik recordaba. Sus ojos amarillos brillaban con furia, su hocico se arrug al olfatearlo lo reconoci. La criatura gru? y baj su enorme cabeza, preparando un ataque. Pero antes de lanzarse sobre Erik, algo arriba llam su atencin. Levant la vista y vio a Mika. Con un rugido feroz, la bestia se impuls con sus patas traseras, tratando de alcanzarla. Con una de su pata ara?o la corteza del rbol, sus fauces se abrieron, buscando atraparla. ?No! grit Erik, saliendo a su frente para que lo preste atencin a el y deje a Mika. Salt a un lado, agitando los brazos y golpeando su lanza contra el suelo, intentando llamar su atencin. ?Aqu, maldito! ?Ven por m! La bestia se detuvo por un momento, sus ojos oscurecidos por la furia viajaron entre Erik y Mika. La bestia solt un rugido ensordecedor y se gir bruscamente, fijando su atencin completamente en Erik. Su enorme cuerpo tens los msculos antes de lanzarse contra l con una velocidad sorprendente para su tama?o. Erik estaba listo. Ahora que Mika estaba a salvo en el rbol, poda moverse con libertad sin preocuparse por ella. Se desliz a un lado justo antes de que la bestia lo embistiera, sintiendo el viento del impacto rozar su cuerpo. ?Mika, sigue disparando! grit mientras rodaba por el suelo y se pona de pie en un instante. Desde arriba, Mika tens su arco y dispar una flecha. El proyectil silb por el aire y se clav en el lomo de la criatura. No fue suficiente para detenerla, pero la bestia solt un gru?ido de dolor y gir la cabeza en su direccin. ?No mires aqu, idiota! murmur Mika con frustracin, preparando otra flecha. Erik aprovech la distraccin para atacar, pero la bestia se movi con rapidez y lanz un zarpazo. Erik apenas logr esquivarlo, pero aun as sinti el viento de sus garras pasar peligrosamente cerca de su rostro. Se movi de nuevo, saltando hacia un lado y provocando a la criatura, forzndola a seguirlo en un patrn errtico. Not que sus movimientos eran ms torpe, que una de sus patas delanteras no tena la misma fuerza. Esa pata murmur para s mismo. La bestia tena una herida vieja en una de sus patas delanteras. Pareca haberla sufrido en una pelea anterior, y aunque no la haca indefensa, s la volva ms vulnerable en ciertos movimientos. ?Mika, apunta a la pata herida! le grit Erik mientras esquivaba otro ataque. Mika asinti y, con una respiracin profunda, apunt con precisin. Solt la cuerda y la flecha vol en lnea recta, clavndose justo en la zona lastimada. La bestia rugi de dolor y perdi el equilibrio por un instante, apoyndose solo en sus patas traseras. ?Ahora! grit Mika. Erik se acerco lo mas rpido que pudo y apret los dientes y, con toda su fuerza, hundi el machete usado como una lanza en el pecho de la bestia, apuntando directo al corazn. Sinti la resistencia de la carne y el crujido de hueso antes de que la punta perforara su objetivo. La criatura solt un rugido desgarrador que se apag en un gru?ido ahogado. Su cuerpo se estremeci violentamente por un instante y luego comenz a caer. Erik trat de reaccionar, de moverse a un lado, pero el peso del combate haba agotado su cuerpo. Antes de que pudiera hacer algo, la enorme bestia cay directamente sobre l. ?Erik! grit Mika desde arriba del rbol, con los ojos muy abiertos. El impacto levant una peque?a nube de polvo, y por un momento, todo qued en silencio. Mika sinti su respiracin acelerarse, su mente imaginando lo peor. Sin pensarlo dos veces, baj rpidamente del rbol, resbalando un poco en el tronco en su prisa. Apenas toc el suelo, corri hacia donde la bestia yaca inmvil sobre Erik. ?Erik! ?Erik, dime algo! exclam, tratando de empujar la enorme masa de carne y pelaje, pero el peso era descomunal, tal vez demasiado para l. Mika se mordi el labio, sintiendo un nudo en el estmago. Se inclin, buscando cualquier se?al de movimiento, cualquier prueba de que Erik segua con vida. No no puedes estar susurr, su voz temblando de frustracin y miedo. Reuniendo todas sus fuerzas, apoy su hombro contra el costado de la bestia y empuj con todas sus fuerzas, intentando liberar al muchacho atrapado debajo. Mika segua empujando con todas sus fuerzas, sintiendo cmo sus msculos ardan del esfuerzo. Su respiracin era errtica, su corazn lata con fuerza en su pecho. No poda perderlo. No as. De repente, vio un movimiento. Una mano surgi por un costado de la bestia, temblorosa, buscando algo a lo que aferrarse. ?Erik! exclam, aliviada. Sin perder tiempo, Mika se inclin y tom su mano con fuerza. Tir de l con toda la energa que le quedaba, sintiendo cmo su cuerpo empezaba a liberarse poco a poco de la pesada carga. Finalmente, Erik logr salir, rodando hacia un costado hasta quedar sentado en el suelo. Su respiracin era pesada, y su cuerpo an temblaba por el esfuerzo. Erik jadeaba, sintiendo el ardor en su cuerpo despus de haber estado atrapado bajo la bestia. An sentado, intent recuperar el aliento, pero el peso que haba soportado le dej los msculos temblorosos. Maldicin pesa ms de lo que pens solt con una mueca de dolor, llevando una mano a su costado mientras intentaba controlar su respiracin Mika, an de rodillas junto a l, no dejaba de observarlo, su pecho subiendo y bajando rpidamente por la adrenalina. Su mente estaba en caos. Por un instante, pens que lo haba perdido, que ese monstruo se lo haba llevado. Idiota susurr Mika con la voz entrecortada. Pens que Erik gir la cabeza hacia ella, notando la mezcla de ira y alivio en sus ojos. ?Qu? pregunt con un peque?o intento de sonrisa, pero Mika no estaba de humor para bromas. ?Eres un maldito idiota, Erik! solt con ms fuerza, golpendolo suavemente en el brazo. Su cuerpo an temblaba. Erik solt una risa entrecortada, llevndose una mano al costado. S, lo s pero funcion. Mika apret los dientes, sintiendo que las lgrimas amenazaban con salir. ?No se trata de si funcion o no! ?Te pudo haber matado! grit, su voz entrecortada por la emocin. Sus manos temblorosas se aferraron a sus hombros. Si no hubieras podido salir Erik la mir fijamente, notando cmo sus ojos brillaban por las lgrimas contenidas. Mika. Estoy bien dijo con voz ms suave, intentando calmarla. Pero ella no poda calmarse. No despus de haber sentido ese pnico al verlo aplastado bajo el peso de la bestia. Sin poder contenerlo ms, se lanz sobre l y lo abraz con todas sus fuerzas, enterrando su rostro en su cuello. No hagas eso otra vez susurr, su voz temblando contra su piel. No me hagas sentir as otra vez Erik sinti su calor, el latido acelerado de su pecho contra el suyo. Sin pensarlo, rode su espalda con sus brazos, correspondiendo al abrazo. Lo prometo susurr contra su cabello. Mika cerr los ojos con fuerza. Algo dentro de ella se rompi y, al mismo tiempo, se reconstruy en ese instante. Se separ apenas lo suficiente para mirarlo a los ojos, sin soltarlo. Y, sin pensarlo ms, lo bes. Fue un beso repentino, desesperado, lleno de todas las emociones que la haban abrumado. No era solo alivio, era algo ms. Algo que arda en su pecho y que ya no poda ignorar. Capitulo 19: "Cuando el Misterio Se Convierte en Realidad" La respiracin de Erik segua agitada por el esfuerzo, y el mareo an nublaba levemente sus sentidos. Apenas comenzaba a recuperar el aliento cuando sinti los brazos de Mika envolvindolo con fuerza, aferrndose a l como si quisiera asegurarse de que realmente estaba all, vivo ya salvo. El temblor sutil en su cuerpo y la forma en que esconda el rostro en su cuello le hicieron entender cunto miedo haba sentido por l. Y entonces, de forma arrepentida, Mika lo bes. Los labios de Mika eran clidos, temblorosos pero firmes contra los suyos. Erik qued paralizado al principio, sorprendido por la accin arrepentida. Pero en cuanto la sensacin lo envolvi, algo en su pecho se alivi por completo. La abraz con ms fuerza, sin soltarla, y cerr los ojos mientras le corresponda el beso. En ese instante, el dolor en su cuerpo qued en un segundo plano, al igual que la fatiga de la pelea. Solo poda sentir el calor de Mika, la suavidad de su boca contra la suya y la emocin indescriptible que lo invada al darse cuenta de que ella estaba bien. El beso fue breve, pero intenso, lleno de un sentimiento que ninguno de los dos poda explicar con palabras. Mika, perdida en la sensacin, se dej llevar unos segundos ms hasta que su mente finalmente reaccion. Sus ojos se abrieron de golpe. Su corazn lata tan fuerte que poda escucharlo en sus odos. Su respiracin se entrecort cuando se separ apenas unos centmetros de Erik, an sintiendo la calidez de sus labios sobre los suyos. Y-Yo su voz tembl, completamente abrumada por lo que acababa de hacer. Erik la mir con suavidad, sin soltarla todava. Sus ojos reflejaban sorpresa, s, pero tambin algo ms algo que la hizo sentir an ms avergonzada. Mika an senta su corazn desbocado, su respiracin agitada mientras evitaba la mirada de Erik. No poda creer lo que haba hecho. Haba besado a Erik sin pensarlo, sin medir las consecuencias, y ahora su pecho se senta tan apretado que apenas poda hablar. Lo siento no debera hacer eso susurr, llevndose una mano a los labios. Erik la mir con suavidad, su expresin tranquila, pero con una emocin intensa en sus ojos. No te disculpes Mika alz la vista de inmediato, sorprendida. ?Q-Qu? l respir hondo, como si tomara fuerzas para decir lo que tena guardado. Porque yo siento algo por ti. El tiempo pareci detenerse. Mika lo mir con los ojos muy abiertos, incapaz de reaccionar. No digas tonteras intent rer nerviosa, bajando la cabeza. Mejor olvida lo que pas, fue un error. Erik frunci levemente el ce?o y, con delicadeza, tom su rostro entre sus manos, obligndola a mirarlo. Mika . Su voz era firme, pero llena de calidez. Eres muy importante para m. Mika sinti que el aire abandonaba sus pulmones. Su pecho arda, su mente estaba hecha un caos, pero antes de que pudiera decir algo ms, Erik cerr la distancia entre ellos y la bes nuevamente. Esta vez, no fue un beso repentino o impulsivo. Fue profundo, intenso, lleno de todo lo que ambos sentan, aunque an no supieran cmo llamarlo. Mika se qued rgida por un segundo, pero pronto cerr los ojos y se entreg al momento, correspondindole sin dudar. Sus manos temblorosas se aferraron a la piel ya desgastada de la camisa de Erik, mientras l la sostena con firmeza, con una ternura que la hizo estremecer. Fue un beso mucho ms largo que el primero, uno que hablaba ms que las palabras que ninguno de los dos se atreva a decir en voz alta. Mika dej que ese momento se grabara en su memoria. El calor de Erik, la firmeza con la que la sostena sin apresurarla, el simple hecho de que l la aceptara y la abrazara sin rechazar lo que haba surgido entre ellos. Cuando finalmente se separaron, ambos jadeaban suavemente, con los rostros enrojecidos y sus miradas atrapadas la una en la otra. Mika sinti que sus piernas temblaban, su corazn latiendo frentico contra su pecho. Tonto murmur, con la voz an temblorosa. Erik sonri levemente, sin soltarla. Lo s. Y en ese momento, ambos supieron que ya no podan fingir que nada haba pasado. El viento susurraba entre los rboles, y en medio de la inmensidad del valle, solo estaban ellos dos y el eco de ese momento grabado en sus corazones. El silencio que sigui al beso fue tan intenso que Mika pudo escuchar su propio corazn latiendo con fuerza. An senta el calor de Erik en sus labios, su respiracin contra su piel, el leve cosquilleo de su abrazo envolvindola con sutileza. Mika se aparto un poco para que Erik intentara ponerse de pie, pero al dar los primeros pasos sinti un dolor punzante recorrer su cuerpo. Sus msculos an resentan el peso de la bestia que haba cado sobre l, y cada movimiento le recordaba la fuerza con la que haba tenido que luchar para salir de debajo de ella. Mika not su dolencia y frunci el ce?o. No te esfuerces, si aun debes descansar solo hazlo Erik. Erik exhal con frustracin y se dej caer nuevamente sobre el suelo, apoyndose en una roca cercana. Tienes razn pero no podemos quedarnos aqu demasiado tiempo. Mika mir a su alrededor y luego a l. Podemos descansar un poco. No quiero que te lastimes ms por querer apurarte. Erik solt un suspiro y asinti. Se qued en silencio unos instantes, sintiendo su respiracin ms calmada mientras miraba el cuerpo sin vida de la bestia. Ella buf, pero su expresin era ms relajada. Fue entonces cuando, al sentarse junto a l, not las manchas en su ropa. Tsk mira esto. Erik sigui su mirada. Sus ropas estaban cubiertas con manchas rojizas, sangre de la bestia. Mika tambin tena varias manchas en su piel y su ropa, que haba obtenido por abrazar a Erik y al darse cuenta, frunci el ce?o con disgusto. Tch no me haba dado cuenta. Bueno, al menos sabemos que no es nuestra sangre brome Erik, aunque su voz sonaba cansada. Mika suspir, luego se gir para ver el cielo, notando que la luz comenzaba a cambiar de tono. Nos quedaremos aqu un poco ms pero apenas puedas caminar mejor, volvemos. Erik sonri de lado. S, s gracias, Mika. Fue entonces cuando Mika decidi preguntarle lo que tena en la mente desde haca rato. Erik cuando escuchaste ese sonido tan feo y fuerte, reaccionaste como si supieras lo que era. Y antes que aparezca, me dijiste que subiera al rbol sin dudarlo, como si ya conocieras a esta criatura. Erik suspir. Saba que Mika no dejara pasar el tema tan fcilmente. Es una historia larga dijo finalmente, mirando hacia el bosque como si buscara las palabras adecuadas. Mika frunci el ce?o, cruzando los brazos mientras recargaba la espalda contra la piedra junto a Erik. Entonces cuntamela insisti con determinacin. No me gusta no entender lo que pas. Erik mantuvo la mirada fija en direccin al bosque prohibido que estaba cerca de los limites del valle, mientras su mano, casi de manera inconsciente, se deslizaba hacia su pecho, ponindola sobre la cicatriz que llevaba all desde hace mucho tiempo. No es la primera vez que veo y escucho a uno de esos dijo en voz baja. Mika, que an esperaba su explicacin con los brazos cruzados, parpade con sorpresa. ?Qu? Hace como un poco mas de un a?o, cuando exploraba una zona del bosque prohibido, me top con uno continu Erik. Pero no estaba solo tena una cra con l. Mika frunci el ce?o, intentando imaginar la escena. ?Una cra? S asinti Erik. Creo que le estaba ense?ando a cazar y yo fui su presa. La seriedad en su tono hizo que Mika sintiera un escalofro. ?Cmo escapaste? Erik sonri con cierta irona y se?al la zona de su cicatriz en su pecho. Apenas lo logr. Me persiguieron durante minutos interminables. Fue como un juego para ellos. La cra me lanzaba zarpazos, como si estuviera practicando con cada golpe, pero nunca para matarme al instante, sino para cansarme Como si estuvieran disfrutando de la cacera. Mika sinti un nudo en el estmago al imaginarlo. ?Y qu hiciste? Corr. Corr hasta que no pude ms y cuando ya no tena salida, trep un rbol. Fue lo nico que se me ocurri ese instante. ?Y la bestia no te sigui? La madre no, pero su cra s. Los ojos de Mika se abrieron con sorpresa. ?Subi al rbol? S. Me estaba acorralando. Sus garras se hundan en la corteza mientras suba cada vez ms rpido. Cuando se acerco lo suficiente cerca, fue cuando me lastimo el pecho con una de sus garras. Yo no tena mis armas, ni fuerzas para seguir huyendo, as que hice lo nico que se me ocurri en el momento. Mika inclin la cabeza. ?Qu hiciste? Haba unas frutas en las ramas, de un rbol cercano. No saba si eran venenosas o no, pero no tena muchas opciones. Las arranqu y se las lanc para tratar de distraerlo. Mika arque una ceja. ?Y funcion? Erik asinti lentamente. Al principio solo gru? y sigui subiendo, pero una de las frutas cay directo en su hocico. La mordi sin querer y, para mi sorpresa, apenas la trag, sus movimientos empezaron a volverse torpes. ?Se estaba durmiendo? S. Fue como si el efecto fuera inmediato. Trat de seguir subiendo, pero sus patas resbalaron y cay desde lo alto del rbol. Mika exhal lentamente, asimilando la historia. ?Y muri? Erik se qued en silencio unos instantes, su mirada perdida. Su mano segua en su pecho, sobre la zona de la cicatriz que le haba dejado aquel encuentro. Mika, impaciente, se inclin un poco hacia l. ?Qu pasa? ?Por qu esa cara? Erik dej escapar un suspiro y la mir con seriedad. Creo que el animal que nos atac hace rato era la madre. Mika frunci el ce?o. ?La madre? ?La misma de aquella vez? Erik asinti lentamente. Es la nica explicacin que tiene sentido. Esa bestia no nos atac por hambre, ni por defensa. Me estaba cazando. Y si era la madre entonces lo hizo por venganza. Mika sinti un escalofro recorrerle la espalda. ?Venganza? Piensa en esto continu Erik. Hace mas de un a?o, escap de ella haciendo que su cra cayera de un rbol despus de morder una fruta que la dej inconsciente. No s si sobrevivi o no pero si muri, la madre lo habra recordado. Y si no muri, entonces la madre aprendi a asociar a los humanos con el peligro. Mika trag saliva. Entonces te estaba persiguiendo. No lo se. Me reconoci como amenaza. Y si no hubiera estado lastimada de la pata Se detuvo, su expresin ensombrecindose. Mika estaba sentada a su lado, sus ojos fijos en Erik mientras l relataba lo ocurrido con el animal. Cuando mencion lo de la pata herida, algo en su pecho se encogi, como si un peso invisible se hubiera posado sobre ella. Sin pensarlo, se inclin hacia l, acercndose ms, y en un movimiento suave pero decidido, lo abraz, rodeando su torso con sus brazos. Su abrazo fue apretado, como si al aferrarse a l pudiera asegurar que todo estara bien, que nada malo le sucedera. Erik se qued inmvil por un momento, sorprendido por su gesto. Sinti la calidez de su cuerpo cerca del suyo y, a pesar del cansancio, una chispa de consuelo al sentirla tan cerca. Sinti su respiracin temblar ligeramente sobre su piel, y eso lo hizo darse cuenta de cun importante era para ella. No tienes que preocuparte dijo Erik, aunque saba que sus palabras no podan deshacer el miedo que haba encadenado su corazn. Mika, an aferrada a l, asinti contra su pecho. Poda sentir el latido de su corazn a travs de su cuerpo, y eso, de alguna forma, la tranquilizaba, aunque an quedara ese nudo de miedo en su garganta. Es que si te hubiera pasado algo... no s qu hara susurr, su voz ms quebrada ahora. Erik acarici suavemente su espalda, intentando calmarla, aunque sus propias emociones an estaban revueltas. Nada de eso va a pasar. Estoy aqu, y no voy a irme tan fcilmente. Mika no respondi de inmediato, solo permaneci all, abrazada a l, disfrutando de esa cercana y sintiendo que, de alguna forma, estar cerca de l la haca sentirse segura, incluso en medio de tanta incertidumbre. Mika se separ un poco, lo suficiente para mirarlo a los ojos. Su mirada estaba llena de una mezcla de sinceridad y emocin, algo que nunca haba experimentado antes con tanta claridad. No poda seguir ocultando lo que senta, aunque no entendiera del todo lo que eso significaba. Erik comenz, su voz suave pero firme, eres muy importante para m. Y aunque no s bien lo que siento Algo que no haba sentido nunca, pero que est aqu dijo, se?alando su pecho con una mano, como si quisiera explicar lo que no saba cmo poner en palabras. Erik la mir con una intensidad que lo sorprendi a l mismo, como si esas palabras la conectaran de una manera profunda con l. El corazn de Mika lata ms rpido al ver la forma en que l la observaba, tan cerca y tan lejos a la vez, pero con una comprensin mutua que los una. Mika su voz tambin tembl, aunque lo haba intentado ocultarlo, t tambin eres muy importante para m. Ambos se quedaron en silencio por un momento, las palabras colgando en el aire, pero no haca falta decir ms. Ambos saban lo que sentan, y lo que eso significaba. La cercana, la forma en que sus respiraciones se entrelazaban, todo se senta perfecto, como si todo lo dems hubiera desaparecido. Erik baj la mirada hacia sus labios, y en un movimiento lento, sin apartar la vista de los ojos de Mika, se acerc. Ella, al ver su gesto, no dud. Cerr los ojos con suavidad, preparndose para lo que ambos queran en ese momento, sin ms dudas. Cuando sus labios finalmente se encontraron, fue un beso lento. Un beso que deca tanto, sin tener que explicarlo. Al separarse, sus rostros quedaron tan cerca que podan sentir el aliento del otro, y ambos sonrieron tmidamente, sabiendo que lo que haba sucedido entre ellos no era solo un impulso, sino algo ms profundo. Erik, sonriendo ligeramente, acarici su rostro con ternura. Mika sinti un peque?o estremecimiento cuando Erik acarici su rostro con ternura. Su cicatriz, esa marca que casi le haba costado su ojo izquierdo, la hizo sentirse extra?a por un instante. Aunque ya haba sanado con el tiempo, no poda evitar sentir la incomodidad que le generaba saber que no tena buena vista en ese ojo. Erik, sin embargo, no pareca notar la cicatriz o, si lo haca, no le importaba en absoluto. Con una mirada suave, la observ como si no hubiera ninguna imperfeccin. Al contrario, pareca apreciar an ms cada detalle de ella. No tienes que preocuparte por tu cicatriz dijo Erik con una sonrisa, tocando suavemente su rostro. Te hace ver ms ruda y ms bella al mismo tiempo. Mika, sorprendida por sus palabras, se sonroj ligeramente. Aunque la cicatriz le recordaba constantemente lo que haba perdido, en ese momento sinti que Erik la vea de manera diferente, como si esa parte de ella la hiciera an ms especial. Era extra?o, pero al mismo tiempo reconfortante. Gracias respondi Mika, sin saber cmo expresar lo que senta en ese momento. Con una sonrisa clida, Erik se acerc un poco ms, pero pareca estar pensando en algo ms, como si quisiera compartir algo personal. Sabes... empez, con voz un poco vacilante, antes de a?adir, este es mi primer beso con una chica. Nunca lo haba hecho antes, as que... Mika lo mir sorprendida por su sinceridad, pero al mismo tiempo, comprendi lo que intentaba decir. Haba algo tan genuino en su confesin que la hizo sentir una conexin ms profunda con l. Oh Yo tambin. Este es mi primer beso. respondi ella suavemente, sin poder evitar una ligera sonrisa. Ambos se quedaron en silencio por un momento, compartiendo la rareza de esa experiencia, algo nuevo para los dos. Mika sinti cmo su corazn lata con fuerza, pero tambin de manera tranquila, porque de alguna forma, estar ah con l le haca sentir que todo tena sentido. Entonces dijo Erik con una sonrisa ms confiada, como si se hubiera aliviado al compartir esa parte de s mismo, parece que somos nuevos en esto. Mika sonri tambin, un poco nerviosa pero a la vez segura de que, en ese momento, no quera estar en ningn otro lugar que no fuera a su lado. Parece que s respondi ella, con una sonrisa traviesa, y un leve rubor en las mejillas. En ese instante, ambos saban que no importaba lo que les esperaba, porque compartan una conexin que los haba unido de una manera inesperada. Ya era ms de medio da, y el sol comenzaba a brillar con ms intensidad. Erik, despus de un par de horas descansando, intent pararse con cautela. Sus msculos an estaban algo resentidos, pero la sensacin de alivio era palpable. Prob dar unos pasos, y aunque su cuerpo no estaba completamente recuperado, el dolor haba disminuido considerablemente. Creo que ya puedo caminar mejor dijo Erik con una ligera sonrisa, aunque an se mova con algo de cautela. Mika, al verlo, se levant rpidamente y le ofreci su apoyo, pero Erik levant la mano, asegurndole que no lo necesitaba. Se senta lo suficientemente bien como para moverse por su cuenta. Ya estoy mejor, pero gracias Mika agreg Erik, haciendo una leve mueca, consciente de que an le quedaba un poco de cansancio en el cuerpo. Vamos a sacar la carne del animal. No podemos dejar que se desperdicie. Mika asinti, comprendiendo que haba mucho trabajo por delante y las horas del da no esperaban. El animal era grande, y aunque estaban lejos de la aldea, no podan dejar que su esfuerzo se fuera a perder. Necesitaban llevar la carne de vuelta. ?Crees que podamos cargar todo? pregunt Mika, mirando hacia el animal, que an yaca en el suelo. Saban que era una tarea ardua, pero la idea de desperdiciar tanta carne les pareca impensable. Erik la mir con determinacin, y aunque senta que todava le faltaba algo de fuerza, decidi que no poda dejarlo todo all. Lo haremos respondi con firmeza, aunque el cansancio segua en sus ojos. Sacaremos toda la carne que podamos llevar y la piel tambin Lera estar muy contenta con esta nueva piel. No quiero que se desperdicie. Juntos, empezaron a trabajar en el animal, Mika sostena lo que podan sacar, Erik se encargaba de cortar con precisin, usando un cuchillo y herramientas que haban trado. La carne era abundante y de buen tama?o, lo suficiente como para alimentarlos por varios das, y la idea de regresar a la aldea con una carga tan valiosa los motivaba a seguir trabajando sin descanso. Mientras tanto, las horas pasaban, pero la sensacin de lograr algo importante los impulsaba a seguir adelante. Aunque an sentan algo de fatiga, saban que no podan detenerse hasta tener todo listo. Finalmente, despus de un largo esfuerzo, Erik y Mika lograron extraer la carne y la piel del gran animal, asegurndose de cargar todo lo que podrian llevar. El trabajo haba sido duro, pero saban que todo valdra la pena. Al empacar la carne con cuidado, la idea de lo que significaba para la aldea los mantena motivados. Esto es lo que necesitbamos dijo Erik, observando la carne que haban recolectado. Arlea podr preparar un gran festn para la fiesta de Suri. No podemos dejar que falte nada para el da especial. Y la piel ser muy buena como alfombra. Mika asinti, con una sonrisa satisfecha. Saba que todo lo que haban hecho no solo era por su propio bienestar, sino tambin por el de la aldea. La fiesta de Suri estaba a solo dos das, y todo tena que estar listo para ese momento tan importante. ?S! Esta fiesta tiene que ser especial respondi Mika, alzando la mirada hacia Erik. Vamos a asegurarnos de que Arlea tenga todo lo que necesite. Y Lera trabaje con esta piel que parece muy calentita y duradera. Con las provisiones listas, comenzaron a preparar su regreso a la aldea. Aunque an sentan el agotamiento en sus cuerpos, saban que no podan perder tiempo. Si queran que todo estuviera listo a tiempo para la fiesta de Suri, deban regresar lo antes posible. Espero que podamos llegar pronto dijo Erik, sintiendo el peso de la carne en su espalda en una mochila para que puedan cargar mas fcil las cosas. Aunque estaba ms recuperado, la carga segua siendo significativa. Si tenemos suerte, llegaremos antes de que caiga la noche. Mika, observando a Erik y la carga, le sonri con cari?o. Saba que todo lo que hacan lo hacan por la aldea, por Suri, y eso los una an ms. No te preocupes, lo lograremos dijo ella, optimista. Arlea va a estar muy feliz de ver todo lo que trajimos y Lera tambin. Mientras caminaban de regreso a la aldea, Erik y Mika avanzaban con cautela, an atentos a cualquier posible peligro. El peso del enfrentamiento an pesaba sobre sus cuerpos, pero ahora que la adrenalina haba bajado, la incomodidad de la ropa manchada de sangre y el sudor se haca ms evidente. Fue entonces cuando estando a medio camino de la aldea, encontraron un ro de aguas cristalinas, con la corriente fluyendo suavemente entre las piedras. Podemos lavarnos aqu y la ropa tambin sugiri Mika, se?alando el agua. Erik asinti, mirando su propia ropa que estaba mas manchada de sangre y tierra que la de Mika. Stolen content warning: this content belongs on Royal Road. Report any occurrences. S, lo necesitamos. No quiero que las dems se asusten y me vean llegar hecho un desastre. Mika no esper ms y se acerc a la orilla. Se empez a desvestir y la dej a un lado, quedndose solo con una piel que usaba como ropa interior inferior mientras se inclinaba para empezar a lavarse y tambin sus prendas manchadas. Mika not cmo Erik evitaba mirarla directamente mientras se quitaba la ropa para lavarla. An no estaba acostumbrado a verlas descubiertas, y aunque ella no senta vergenza con l cerca, entendi su nervosismo. Est bien, Erik dijo con calma mientras restregaba su ropa en el agua. Si prefieres, puedes ir detrs de esa roca grande para limpiar tu ropa y tu cuerpo. Yo me quedar aqu. Erik, que an dudaba en moverse, asinti con algo de alivio. S creo que eso sera mejor. Mika esboz una peque?a sonrisa al verlo tan rgido y nervioso. A pesar de todo lo que haban pasado juntos, Erik segua respetando demasiado su espacio. No tardar mucho dijo l antes de dirigirse hacia la gran roca cercana. Mika lo vio alejarse y suspir suavemente. No poda evitar encontrarlo tierno en cierto modo. An le quedaba mucho por acostumbrarse a la vida en la aldea. Con sus cuerpos y sus ropas ya lo mas limpias que pudieron hacer y algo hmedas, Erik y Mika retomaron el camino de vuelta a la aldea. La brisa fresca ayudaba a secar los restos de agua en sus prendas mientras avanzaban en silencio entre los rboles. Mika, con la mirada distrada en el sendero, no poda dejar de pensar en lo que haba pasado entre ellos. Se haba besado con Erik. Y l l le correspondi. Su corazn lati ms rpido al recordarlo. Pero ahora vena lo complicado. ?Debera contarles a las dems? Saba que todas sentan algo por Erik, aunque ninguna lo deca abiertamente. ?Cmo reaccionaran si se enteraban? ?Hada la molestara? ?Arlea se pondra triste? ?Y Lera? Mika no poda evitar que su mente se desbordara con pensamientos. El beso... pensaba en l, y en cmo todo haba sucedido tan rpido, casi sin que pudiera detenerlo. Recordaba la sensacin de sus labios contra los suyos, su abrazo, su calidez, y cmo, a pesar de su propio nerviosismo, l la haba correspondido. Haba sido algo natural, algo que no haba esperado pero que ahora no poda dejar de pensar. Su corazn lata ms rpido al recordar el momento. Las palabras de las mayores volvieron a su mente. Haban hablado sobre el amor, sobre cmo ellas nunca haban tenido la oportunidad de sentirlo de esa manera hacia un hombre. Ahora que ella lo haba experimentado, ?deba contarles lo que haba pasado con Erik? El peso de la incertidumbre se volvi an ms grande al pensar en las dems, en su amistad con ellas, en cmo todo eso podra cambiar la dinmica entre ellas. Aunque Mika no quera que las cosas entre ellas se volvieran incmodas, no saba cmo explicarlo si las otras chicas llegaban a enterarse. Mika apret los labios, insegura. Tal vez lo mejor era guardrselo por ahora. No porque se sintiera culpable, sino porque ni ella misma saba qu significaba exactamente ese beso para ellos dos. Erik, caminando a su lado, pareca tranquilo, aunque de vez en cuando la miraba de reojo. Mika se pregunt si l tambin estaba pensando en el beso. Sin darse cuenta, solt un peque?o suspiro. ?Ests bien? pregunt Erik al escucharla. Mika parpade y le dedic una sonrisa rpida. S, solo estoy algo cansada. Erik asinti, aunque no pareci muy convencido. Mika mir al cielo anaranjado por el atardecer. An tena tiempo para decidir qu hacer. Mientras caminaban de regreso a la aldea, Mika revis su ropa y frunci el ce?o. Aunque haban logrado limpiar la mayor parte de la sangre, an quedaban manchas oscuras en algunos puntos. Tsk no sali del todo murmur, estirando su top de piel para examinarlo mejor. Erik mir su propia ropa y not lo mismo. Parece que algunas manchas no se irn tan fcil dijo, soltando un suspiro. Mika resopl y sacudi la cabeza. Lera sabr qu hacer. Es buena quitando manchas difciles. Eso espero no quiero ir por ah oliendo a sangre seca coment Erik con una leve sonrisa. Mika solt una risa suave. Tranquilo, antes de que eso pase, Lera te sumergir en algn brebaje suyo con olor horrible. Erik fingi un escalofro. Preferira que solo limpie la ropa. Ambos rieron con complicidad mientras seguan su camino, dejando atrs el ro y acercndose a la aldea. Mika mir a Erik de reojo, mientras caminaba junto a l, llevando la carne que haban conseguido de la bestia y ella la piel y la carne de los ciervonejos. l pareca estar tan concentrado en el camino, ajeno a sus pensamientos, y eso la haca sentirse un poco ms tranquila. Tal vez no sea tan complicado. Tal vez no haya que decir nada ahora mismo pens, al menos por el momento. Decidi no hablar de eso todava, al menos no hasta que pudiera aclarar sus propios sentimientos. Pero haba algo dentro de ella que saba que no poda seguir escondindolo para siempre. Cuando el momento llegara, tendra que ser sincera con las dems. Solo esperaba que, sin importar lo que pasara, las cosas no cambiaran entre ellas y Erik. Por ahora, slo debo concentrarme en regresar a la aldea y en lo que an nos queda por hacer, pens, tratando de calmarse mientras avanzaban hacia la aldea. Pero en lo ms profundo, saba que sus sentimientos ya no seran los mismos. El sol comenzaba a descender en el horizonte mientras Erik y Mika caminaban de regreso a la aldea, mientras cargaba la carne que haban conseguido en la caza. El aire de la tarde se senta ms fresco, pero Erik apenas lo notaba. Su mente estaba llena de pensamientos, pesados como la carga que llevaba en la espalda. El recuerdo de la bestia an estaba fresco en su mente. An poda sentir el peso del enorme animal sobre su cuerpo, la desesperacin al luchar por su vida. Si la bestia no hubiera estado herida... no habra salido con vida. A pesar de que lo haban superado juntos, el peligro que enfrentaron lo haca pensar en lo frgil que poda ser su existencia en ese mundo. Luego estaba Mika. El beso. No fue un accidente ni una confusin del momento. Ella lo bes porque as lo sinti, y l... l la correspondi sin dudarlo. Ahora, mientras caminaba a su lado, poda ver cmo su cabello corto danzaba con el viento y cmo su expresin se mantena serena, aunque de vez en cuando sus ojos se desviaban en su direccin, como si tambin estuviera perdida en sus pensamientos. Erik suspir. Amaba a Mika, eso lo saba. Pero no era solo a ella. Cada una de las chicas de la aldea haba encontrado un lugar en su corazn. Suri con su dulzura y energa, Becca con su determinacin y valenta, Hada con su pasin y rebelda, Lera con su ingenio y creatividad, Arlea con su ternura y amabilidad. Todas eran parte de l. Cada una despertaba en su interior algo diferente, algo especial. Pero, ?Qu significaba eso? En su mundo, amar a varias mujeres a la vez era algo extra?o, complicado. En cambio, en la aldea, las chicas nunca haban conocido a un hombre, y todas sentan curiosidad por l. ?Era justo para Mika? ?Para las dems? Haba sentido la intensidad del momento con Mika, el cari?o y amor en su beso, pero tambin saba que los dems sentimientos en su interior no se apagaban. ?Cmo afectara esto a todas? Mir de reojo a Mika, que segua caminando a su lado, con la mirada en el horizonte. Pareca pensativa tambin, pero no deca nada. Erik quera preguntarle qu pensaba, pero tema la respuesta. An no estaba seguro de lo que significaba todo esto. Mientras avanzaban por el sendero, Erik sinti el peso de sus pensamientos volverse ms grande que el de la carne en su espalda. Haba muchas cosas por resolver, muchas emociones que entender, pero por ahora, lo ms importante era volver a la aldea. El resto, lo enfrentara cuando llegara el momento. A medida que se acercaban a la aldea, la preocupacin de ambos cambi. Sus ropas aun estaban manchadas de sangre y no queran asustar a Suri. Se miraron mutuamente, sabiendo que deban decidir qu decir. Si Suri nos ve as, se asustara y preocupar dijo Mika, frunciendo el ce?o. No podemos contarle todo ahora. Podemos decir que fueron algunos ciervonejos que intentaron escapar y nos salpicaron sugiri Erik. Cuando Suri se vaya a descansar, podremos contarles la verdad a las dems. Cuando estaban cerca de la caba?a de Erik decidieron dejar all la piel de la bestia para entrar al centro solo con la carne. Cuando llegaron al centro de la aldea, ya casi cada la noche, el aire estaba cargado de un fresco que contrastaba con el calor de la jornada. Al ver a Erik y Mika con la ropa salpicada de sangre, las mujeres se acercaron rpidamente, sorprendidas y preocupadas. Suri, al igual que las dems, los observ con expresin alarmada. ?Qu ha pasado? pregunt Suri, su tono reflejando una mezcla de preocupacin y curiosidad. Mika, tratando de mantener la calma, fue la primera en hablar. No es nada grave, Suri. Tuvimos un peque?o incidente con algunos ciervonejos, esos animales, ?sabes? dijo, suavizando su voz para evitar ms preguntas. Estbamos cazando cuando intentaron escapar y bueno, salpicaron algo de sangre en nuestras ropas. Eso es todo. Erik, al ver la expresin de Suri an preocupada, decidi apoyar la historia para evitar que la alarma se extendiera. S, es cierto. Nada de qu preocuparse. Nos cost un poco atraparlos, pero no fue nada serio a?adi con una sonrisa tranquilizadora, tratando de aliviar cualquier temor que pudiera surgir. Por ahora solo sepan que estamos bien. Suri observ a Erik y luego a Mika, como si estuviera buscando alguna se?al de que algo no estuviera bien, pero al ver la calma en sus rostros, asinti lentamente. Al parecer, la historia de los ciervonejos tena sentido para ella. Entiendo dijo Suri, aunque todava algo intranquila. Becca y Lera se dieron una mirada entre ellas, comprendiendo que Mika y Erik no estaban diciendo toda la verdad. Pero tambin entendieron que lo hacan para proteger a Suri, as que decidieron no insistir por ahora. Lera observ a Mika con atencin. Su ropa de pieles estaba con manchas de sangre, y aunque la historia de los ciervonejos haba calmado a Suri, no poda evitar sentir que algo ms haba sucedido. Aun as, no hizo preguntas. En cambio, sonri de lado y se cruz de brazos. Mika, ven conmigo un momento dijo, tomando su mano sin esperar respuesta. ?Eh? ?A dnde? pregunt Mika, desconcertada. A cambiarte. Ya no puedes seguir usando esas pieles, y tengo algo mejor para ti. Sin darle oportunidad de negarse, Lera la arrastr hasta su caba?a. Una vez dentro, fue directo a un peque?o montn de telas cuidadosamente dobladas. Justo estaba esperando el momento perfecto para drtelas coment con una sonrisa de satisfaccin mientras desplegaba las prendas. Creo que ahora es una buena oportunidad. Mika mir la ropa con algo de duda. Le haba pasado una polera corta algo ajustada sin mangas para que no le incomode al usar su arco, y unos pantalones que le llegaban hasta la mitad de las pantorrillas, as la protegeran las piernas cuando camine por arbustos y ramas bajas. Era un estilo muy diferente al que estaba acostumbrada. ?Esto es para m? pregunt, levantando la polera con cierta desconfianza. Lera asinti con orgullo. S. He estado probando distintos cortes con la tela, y pens que este dise?o te vendra bien. Es ligero, cmodo y te permitir moverte con facilidad. Adems, ya era hora de que dejaras esas pieles gruesas y anticuadas. Mika suspir. Saba que Lera tena razn. Se quit la ropa de pieles, y se puso las nuevas ropas, sintiendo la diferencia de inmediato. La tela se ajustaba a su cuerpo con suavidad, sin estorbar sus movimientos. ?Qu tal? pregunt Lera con los brazos en las caderas. Mika se observ en el reflejo de un recipiente con agua y sonri levemente. Se siente extra?amente bien. Lera asinti, satisfecha. Entonces es hora de que las dems vean lo bien que te queda. Tomando aire, Mika sali de la caba?a con Lera, lista para afrontar las miradas curiosas de todas. Cuando Mika y Lera llegaron, todas las miradas se posaron en ella. Las chicas detuvieron lo que estaban haciendo y la observaron con sorpresa. ?Mika! exclam Hada, con los ojos muy abiertos. ?Qu ests usando? ?Eso tambin es de tela? pregunt Becca, acercndose para mirar mejor. Las chicas la rodearon, admirando el dise?o de las ropas que resaltaban su figura atltica. Jerut, con una mano en la barbilla, observ con inters. Se ve muy diferente a las pieles que solemos usar pero parece cmoda. Erik y Arlea estaban terminando de guardar la carne en uno de los espacios frescos de la aldea cuando escucharon algunas risas y murmullos cerca. Al girarse para ver qu suceda, Erik sinti que el aire le faltaba por un momento. Mika estaba ah, de pie bajo la luz tenue del atardecer, con su nueva ropa de tela. Su atuendo era completamente distinto a las pieles gruesas que siempre usaban. La polera sin mangas resaltaba la fuerza y delicadeza de su figura, mientras que los pantalones, hasta la mitad de sus pantorrillas, mostraban ms su figura atltica, de lo que Erik estaba acostumbrado a ver cuando usaba las pieles gruesas. Se qued completamente paralizado. Su mente tard en reaccionar ante lo que vea, y su corazn pareci dar un salto inesperado en su pecho. Mika siempre haba sido fuerte y decidida, pero ahora ahora haba algo ms. Algo que no poda describir con palabras. Arlea, que estaba a su lado, not su expresin y alz una ceja con diversin. Vaya parece que alguien qued sin palabras coment en voz baja, divertida por la reaccin de Erik. Mika se acerc con una ligera sonrisa, algo consciente de la mirada fija de Erik en ella. ?Qu te parece? pregunt, dndose una peque?a vuelta para que pudiera verla mejor. Erik trag saliva y sinti cmo el calor suba a su rostro. Se frot la nuca con torpeza antes de finalmente responder: T-te ves muy linda dijo finalmente, sin poder evitar que el sonrojo subiera a su rostro. Mika parpade un par de veces y luego, sin poder evitarlo, su rostro tambin se ti? de rojo. No esperaba una respuesta tan directa. B-bueno es diferente, y se te ve bien intent explicar Erik, rascndose la nuca y desviando la mirada. Las chicas se miraron entre s, intercambiando sonrisas cmplices, mientras Mika, todava sonrojada, desviaba la vista hacia otro lado. Gracias murmur, sin saber cmo responder a su cumplido. Lera, con una gran sonrisa, le dio un leve codazo a Mika. Te dije que te quedara bien. Las chicas se quedaron en silencio por un momento despus de la inesperada respuesta de Erik. Mika an tena un leve rubor en las mejillas, y Erik, visiblemente nervioso por haber hablado tan directo, evitaba las miradas inquisitivas de las dems. Pero en sus mentes, cada una reflexionaba sobre lo que acababa de pasar. Becca cruz los brazos y lade la cabeza, analizando la situacin. As que Erik piensa que Mika se ve linda con la ropa nueva No poda negar que la ropa de tela tena un atractivo diferente a las pieles de siempre. Se pregunt si cuando ella tuviera su propia vestimenta nueva, Erik reaccionara de la misma manera. Hada, con una peque?a sonrisa juguetona, mir de reojo a Mika, quien an pareca procesar lo sucedido. Si Erik piensa que Mika se ve linda ?Qu dir cuando me vea con algo diferente? La idea le caus curiosidad. Arlea, con su mirada tranquila pero analtica, not que no solo Mika haba reaccionado, sino que todas estaban pensando lo mismo. Erik no es como nosotras l ve la belleza de otra forma. Quizs el hecho de que lo haya dicho sin pensarlo mucho significaba que realmente lo senta. Lera, satisfecha de haber logrado que Mika estrenara la ropa nueva de tela, observ a Erik con inters. Si esto es lo que puede hacer una simple prenda nueva ?Cmo reaccionar cuando todas tengan su propio atuendo? Suri se acerc rpidamente a Mika con una gran sonrisa en el rostro. Su emocin era evidente mientras observaba la nueva ropa de su amiga con admiracin. ?Mika, te ves increble! exclam, dando un peque?o giro sobre s misma para mostrar su propio atuendo. Suri tambin con su ropa nueva de tela, que le permita moverse con facilidad. Estaba encantada con su nueva vestimenta y, al ver a Mika con algo similar, su emocin solo creci. ?Ahora somos dos con ropa nueva! dijo con entusiasmo, agarrando la mano de Mika con alegra. ?Espero que pronto todas tengan la suya! Mika, an algo sorprendida por la reaccin de Erik, sonri levemente al ver a Suri tan feliz. No poda evitar sentirse contagiada por su energa. S, creo que sera bueno que todas estrenaran algo nuevo respondi, mirando de reojo a Lera, quien haba sido la responsable de confeccionar las prendas. Las dems chicas, que an procesaban la reaccin de Erik, intercambiaron miradas. Tal vez Suri tena razn. Si Mika se vea as con ropa nueva y Erik haba quedado sin palabras ?Cmo reaccionara cuando todas tuvieran sus prendas nuevas? Mika, an sintiendo el peso de las miradas, baj la cabeza y suspir. No le molestaba que Erik la viera as, pero algo en su pecho le deca que no sera la nica que recibira ese tipo de cumplido. Mientras las jvenes volvan a sus actividades, cada una guard en su interior la misma idea: Cuando llegue mi turno quiero ver si Erik tambin dir que me veo linda. Cuando el cielo oscureci y la brisa nocturna refresc el ambiente, todos se reunieron alrededor de la peque?a fogata como cada noche. La luz del fuego iluminaba sus rostros mientras compartan historias y risas, disfrutando del calor reconfortante de la reunin. Erik, como ya era costumbre, tom asiento en el mismo lugar de siempre, con Suri acomodndose a su lado sin dudarlo. Sin embargo, esta vez hubo un cambio inesperado: Mika se sent justo al otro lado de Erik, ms cerca de lo habitual. Algunas de las chicas intercambiaron miradas discretas. Mika siempre sola sentarse un poco ms alejada, manteniendo su distancia como si no quisiera mostrarse demasiado cercana a Erik. Pero ahora, sin decir una palabra, se haba colocado a su lado con naturalidad. Becca arque una ceja y mir a Hada, quien tambin se percat del detalle y le dedic una sonrisa divertida. Lera, por su parte, no dijo nada, pero su expresin mostraba un brillo de curiosidad. Jaia y sus hermanas observaron la escena en silencio, sin hacer comentarios, pero con una comprensin silenciosa en sus miradas. Suri, ajena a cualquier significado oculto, simplemente apoy su cabeza en el brazo de Erik y cerr los ojos por un momento, disfrutando de la comodidad del momento. La noche transcurra como de costumbre, pero para algunas, haba un nuevo detalle que daba mucho en qu pensar. Mientras la conversacin flua alrededor de la fogata, Lera, que haba estado observando a Erik con atencin, sonri con picarda y se inclin un poco hacia l. Tarde o temprano, tambin tendr que hacerte ropa nueva dijo con tono divertido. Tu pantaln ya es ms parches que tela. Erik baj la mirada hacia su atuendo y no pudo evitar soltar una risa baja. Era cierto. Entre los remiendos improvisados y el desgaste del tiempo, su ropa estaba en un estado lamentable. No lo voy a negar admiti, encogindose de hombros. Pero ?tambin me hars algo como lo de Mika? pregunt con una sonrisa ladeada, se?alando la nueva vestimenta de la chica. Lera cruz los brazos y fingi pensar. Mmm Tal vez. Pero creo que necesitars algo un poco distinto. Ya ver qu se me ocurre. Las dems chicas, que haban estado escuchando, rieron suavemente. Mika, an sentada junto a Erik, mir de reojo su ropa gastada y coment con un tono ms relajado de lo habitual: S, ya es hora de que te veas como alguien de la aldea y no como un extra?o perdido. ?Eso quiere decir que ya no soy un extra?o? brome Erik, mirndola con diversin. Mika desvi la mirada, pero no pudo evitar que una leve sonrisa se dibujara en su rostro. Tal vez murmur. La noche haba avanzado y la fogata crepitaba suavemente, iluminando los rostros de las aldeanas con su clido resplandor. La conversacin era tranquila, con risas suaves y comentarios sobre la jornada, hasta que Suri dej escapar un peque?o bostezo. Parece que alguien necesita descansar coment Alisha con una sonrisa maternal. Suri parpade varias veces, tratando de disimular su sue?o, pero su cuerpo la delataba al inclinarse ligeramente contra Erik. No estoy tan cansada murmur, aunque su voz sonaba adormilada. Claro que no dijo Alisha divertida, ponindose de pie. Vamos, peque?a, ma?ana ser otro da. Pero antes de irse, Suri se gir y se acerc a Erik y Mika. Primero mir a Erik con sus grandes ojos curiosos, luego a Mika, y finalmente los abraz a ambos, apoyando su rostro contra sus hombros. S que mienten sobre los ciervonejos murmur en voz baja, lo suficiente para que solo ellos la escucharan. Pero no me importa. Me alegra que estn bien. Erik y Mika se quedaron inmviles un segundo, sorprendidos por sus palabras. No haba reproche en su voz, solo alivio y ternura. Suri susurr Mika, pero la ni?a ya se haba separado y sonrea con suavidad. Descansen dijo simplemente antes de tomar la mano de Alisha y alejarse con ella. Erik y Mika intercambiaron una mirada, sintiendo un peso en el pecho. Aunque intentaron proteger a Suri con su mentira, ella era ms perceptiva de lo que crean. Y con su simple gesto, les haba dejado claro que lo nico que realmente le importaba era que ambos estuvieran a salvo. Bien dijo Becca, cruzando los brazos. Ahora que Suri no est ?nos van a decir qu pas realmente? La pregunta dej un breve silencio entre ellos. Mika y Erik se miraron por un instante, como si estuvieran decidiendo cunto contar. Finalmente, Erik tom aire y comenz a hablar. Nos encontramos con una bestia dijo con seriedad. Era grande, algo rpida y muy agresiva. Casi nos atrapa desprevenidos. Hubo un murmullo entre las chicas. Hada frunci el ce?o. ?Qu tan grande? Del tama?o de tres de tus ovejas, tal vez ms explic Mika, apoyando un codo en su rodilla. Y con una piel gruesa, difcil de atravesar. ?Y cmo la vencieron? pregunt Lera, inclinndose hacia adelante. Erik y Mika intercambiaron otra mirada antes de que Mika respondiera. Con mucho esfuerzo. Erik la enfrent primero y logr resistir y esquivar sus ataques, yo lo ayude desde el alto de un rbol con mis flechas, pero Erik termino dndole el golpe final en su corazn. As que por eso llegaron con la ropa manchada de sangre dijo Jaia con tono pensativo. S Erik asinti. No queramos alarmar a Suri, as que decidimos no contarle todo. Becca lo observ con atencin, con los ojos entrecerrados. Hmm ?Qu? pregunt Mika, arqueando una ceja. Nada respondi Becca, aunque en su expresin haba algo de sospecha. Solo que tengo la sensacin de que no nos estn contando todo. Exacto secund Lera, mirando a ambos con astucia, como artesana sabia que algo en su historia no cuadraba, Mika nunca estuvo cerca de la bestia, entonces como se mancho de sangre sus ropas de pieles . Como si hubiera ms en esa historia. Erik sinti un leve sudor fro en la espalda. Aunque haban decidido contarles la verdad sobre la caza, haba algo que definitivamente no podan mencionar: el beso. Ya les dijimos lo importante intervino Mika rpidamente, con su tono firme habitual. Nos encontramos con la bestia, luchamos y la vencimos. Fin. Las chicas no parecan del todo convencidas, pero no insistieron ms. En su lugar, simplemente las observaron con una mezcla de curiosidad y duda. Bueno dijo Hada finalmente, apoyndose en sus brazos. De todas formas, fue muy arriesgado que fueran tan cerca del bosque prohibido. S Erik asinti, sintindose aliviado de que el tema estuviera desvindose. Deberamos pensarlo mejor antes de acercarnos por esas zonas. El fuego chisporroteaba suavemente mientras algunas de las chicas seguan murmurando entre ellas, procesando todo lo que Erik y Mika haban contado. Erik exhal largamente y pas una mano por su cuello, sintiendo la tensin acumulada en sus msculos. Aunque el dolor ya no era tan intenso como cuando la bestia cay sobre l, su cuerpo an resenta el impacto. Creo que por hoy ya es suficiente para mi dijo con una leve sonrisa, ponindose de pie con algo de esfuerzo. Mi cuerpo sigue recordando el peso de ese bicho. Algunas se rieron con suavidad, pero Mika lo mir de reojo con preocupacin. Si te duele, deberas decirlo. No tiene sentido que finjas que ests bien murmur. No es nada grave, solo necesito descansar respondi l, alzando una ceja ante su tono serio. Mika lo observ de reojo, notando la rigidez en sus movimientos. Saba que no admitira si algo le dola de verdad, as que cuando lo vio comenzar a alejarse hacia su caba?a, sin pensarlo demasiado, se puso de pie con la intencin de seguirlo. Voy contigo dijo en voz baja, pero justo cuando dio un paso, Lera la tom suavemente del brazo. Mika ?puedo dormir contigo esta noche? pregunt con una sonrisa inocente, aunque sus ojos brillaban con una mezcla de emocin y picarda. Mika la mir en silencio por un momento y luego suspir. Saba lo que eso significaba. Vas a hacer uno de tus experimentos olorosos otra vez, ?verdad? Lera ri entre dientes y asinti. Solo quiero probar una mezcla nueva. No har nada muy oloroso, lo prometo. Mika mir de nuevo hacia donde Erik se alejaba, dudando por un momento. Quera asegurarse de que llegara bien, pero tambin saba que no quera que la vieran siguindolo como una sombra. Finalmente, solt un leve resoplido y cruz los brazos. Est bien pero te advierto, si terminas oliendo horrible como la ultima vez, mejor ni entres a mi caba?a. Duermes afuera. Algunas chicas que an estaban cerca rieron ante la advertencia, mientras Lera levantaba las manos con una expresin de fingida ofensa. ?Confiars en m algn da! El da que hagas algo que no apeste, tal vez respondi Mika con una leve sonrisa. Con eso, todas comenzaron a dispersarse hacia sus respectivas caba?as, el cansancio del da finalmente reclamando sus cuerpos. Mika lanz una ltima mirada hacia la caba?a de Erik antes de irse a su caba?a y esperar que Lera no llegue apestosa por sus experimentos. Erik al llegar a su caba?a, puso la piel de la bestia afuera y detrs de su caba?a extendindola para que el aire de la noche la refrescara, que la llamo Jaboso por recordarle a esos dos animales, despus entro a su caba?a con un suspiro. El cansancio pesaba sobre sus hombros, y ahora que estaba solo, poda sentirlo con ms claridad. Al ver su ropa an manchada con la sangre del Jaboso, frunci el ce?o. No quera ensuciar su cama, as que, sin pensarlo mucho, se despoj de ella, quedndose solo con su ropa interior. La dej a un lado para lavarla mejor ma?ana. Se acerc a su cama, un colchn de lana que, aunque sencillo, era sorprendentemente cmodo. Al acostarse, sinti la suavidad bajo su cuerpo y dej escapar un suspiro de alivio. Antes de dormir, tom una de las mantas que Lera haba fabricado con su tela mezclada. La textura era distinta a las pieles a las que estaba usando antes, ms ligera y suave, pero an as clida. Se cubri con ella, disfrutando de la comodidad inesperada. Cerr los ojos y, casi al instante, el agotamiento lo venci, sumindolo en un sue?o profundo. Mientras tanto Mika estaba recostada en su cama solo cubierta por las mantas de tela, sus ropas nuevas estaban dobladas y colocadas cerca de su cama, estaba mirando el techo de su caba?a mientras la luz tenue de una vela de resina. Se senta inquieta, incapaz de relajarse del todo. Saba que Lera vendra en cuanto terminara sus experimentos, pero por ahora estaba sola. Y en esa soledad, sus pensamientos la llevaron de vuelta a la cacera a Erik y al sentimiento que ocasiono el beso que se dieron. Se mordi el labio, recordando la sensacin de sus labios contra los suyos. No haba sido solo un roce; haba algo ms, algo que haba hecho que su piel se erizara y su corazn latiera con fuerza. Se llev una mano al pecho, sintiendo el leve temblor que an la recorra. ?Por qu se senta as? Nunca antes haba experimentado algo parecido. Su cuerpo reaccionaba de una forma extra?a, como si un calor suave y desconocido se expandiera dentro de ella. Su respiracin se hizo un poco ms profunda mientras cerraba los ojos. La imagen de Erik, su mirada intensa, el calor de su cuerpo tan cerca del suyo Mika se revolvi en su cama, molesta consigo misma. No entenda qu le pasaba, pero una parte de ella deseaba volver a sentirlo. Se cubri el rostro con las manos, intentando calmarse. Tonta susurr para s misma, sintindose avergonzada. Y aun as, su corazn segua latiendo con fuerza al recordar los besos y abrazos que se habian dado. No era solo el beso en s lo que la inquietaba, sino el hecho de que, en ese instante, haba sido ella la que lo dio. Ahora que la calma de la noche se haca presente, la culpa comenzaba a envolverla. ?Por qu lo hice? pens, aunque no lamentaba el beso en s mismo, sino el hecho de que haba sido ella quien dio ese paso, sin considerar lo que eso significara para las dems. Saba que no era solo ella la que senta algo por Erik. Las miradas furtivas, las risas tmidas, las sonrisas que se intercambiaban cuando l no las vea. Todas ellas, cada una a su manera, haba comenzado a sentirse atradas por l. Era imposible ignorarlo. Todas sentimos algo por l. No solo Lera, no solo yo... ?Qu van a pensar las dems cuando lo sepan? ?Las lastimar? No quiero ser la culpable de que se sientan rechazadas. Pens en la distancia que haba entre ellas y Erik, cmo sus sentimientos, aunque compartidos, parecan tan lejanos e inalcanzables. Era como si ella, sin querer, hubiera adelantado a las dems. ?Debera haber esperado? se pregunt, dndose vuelta en la cama con un suspiro. La culpa apretaba en su pecho. Saba que no poda ocultarlo, pero tampoco quera que su impulso fuera visto como algo egosta o como un rechazo hacia las dems. No quiero que las dems piensen que lo hice porque... porque soy la nica que se atrevi a acercarse primero. Se senta atrapada entre el deseo de ser honesta y el miedo de causar dolor a las dems. Respir hondo, mirando el techo una vez ms, y se dio cuenta de que, aunque su corazn segua latente por lo que haba ocurrido, su mente necesitaba encontrar paz. Cuando Lera llegue, tengo que hablar con ella. No puedo seguir guardando esto. Las dems tambin lo sienten. No solo yo. Solo espero que, de alguna forma, lo entiendan. Que no cambie lo que somos. Lera se encontraba en su caba?a, rodeada de frascos y jarras con diferentes ingredientes. La resina que Erik haba encontrado estaba en varios recipientes, y Lera estaba determinada a lograr que cambiara su densidad. Pens en cmo las dems, al caminar descalzas sobre terrenos rocosos, sufran las consecuencias. Pero si poda hacer algo como las suelas de los zapatos de Erik, algo resistente pero flexible, podra ayudar a todas ellas. Si esto sale bien, podramos tener algo para proteger nuestros pies. Como los zapatos de Erik murmur, mientras a?ada peque?as cantidades de aceites y otros lquidos que haba recolectado. Al principio, la mezcla pareca ir bien, pero pronto, al agregar ms sustancias, los aromas empezaron a volverse tan intensos que Lera tuvo que apartarse un poco, frunciendo el ce?o. Primero fue el dulce y terroso olor de la resina mezclado con el aceite, pero cuando le a?adi un poco de ms lquidos, los vapores comenzaron a mezclarse, creando una nube espesa de olores tan penetrantes que Lera no pudo evitar sentir un mareo creciente. La mezcla se espeso, liberando un aroma tan fuerte que la caba?a pareca volverse un espacio peque?o y asfixiante. Los olores se sentan como si le quemaran las fosas nasales, llenando cada rincn y hacindole girar la cabeza. ?No puedo soportarlo ms! pens, cubrindose la nariz con el brazo. El mareo aumentaba, y varios recipientes seguan suaves y mas liquidas, pero ya no poda concentrarse. Con el corazn acelerado y la sensacin de pesadez en el pecho, se apart de la mesa rpidamente, corriendo hacia la entrada con dificultad, en busca de algo de aire fresco. Debera dejarlo por ahora. El aire de la caba?a est cargado y no creo que pueda soportar mucho ms. Sin fuerzas para seguir Lera sali de su caba?a tambalendose, an mareada por los fuertes olores que haba creado al mezclar la resina. El aire fresco del exterior no era suficiente para despejar la sensacin de pesadez en su cabeza. Mientras caminaba hacia la caba?a de Mika, su mente comenzaba a despejarse lentamente, aunque el mareo persista. Cuando lleg a la entrada de la caba?a, de repente record algo que Mika le haba dicho. Si llegas apestosa, mejor no entres Pens en las palabras de Mika con una sonrisa tonta en los labios, pero al mismo tiempo se detuvo. Fue entonces cuando, al olfatearse de manera inconsciente, se dio cuenta de que el olor de las mezclas de las resinas y los aceites, haba quedado atrapado en sus ropas. ?Vaya s que huele! Lera pens, tapndose la nariz. No quera que Mika tuviera que soportar el olor y mucho menos que se sintiera incmoda por su presencia. Decidi que lo mejor era quitarse la ropa antes de entrar. Lera comenz a despojarse de sus ropas. Mientras las dejaba caer sobre el suelo, el alivio de desprenderse de los olores intensos se sinti inmediato. Con toda su ropas cerca de la entrada de la caba?a, respirando profundamente para despejarse un poco ms antes de entrar. Bueno, ya no hay vuelta atrs. Susurr, y luego de unos segundos, se levant y entr cuidadosamente, sin hacer ruido, para no despertar a Mika. Al entrar, el frescor de la caba?a la envolvi de inmediato, y con una sonrisa tmida, se acost sobre la cama y se tapo con la manta de tela. El ambiente all dentro era reconfortante y acogedor, y la suavidad del aire la hizo sentirse mucho ms tranquila. Tal vez ma?ana sea un mejor da para probar nuevas mezclas nuevamente pens antes de cerrar los ojos y dejarse llevar por el sue?o, mientras las preocupaciones del da comenzaban a desvanecerse. El sol comenzaba a alzarse lentamente sobre la aldea, iluminando las caba?as y los senderos con su luz dorada. Becca, Hada y Suri estaban sentadas cerca de la fogata apagada, disfrutando del aire fresco de la ma?ana mientras conversaban sobre los quehaceres del da. Anoche, lograron oler algo, coment Becca. Esta vez no pude oler nada como antes, y eso que mi caba?a no esta tan lejos de la de Lera. Hada solt una risa. Yo tambin. Supongo que esta vez no fue tan grave como antes. Suri asinti con un leve gesto, aunque pareca distrada. Becca mir alrededor y not la ausencia de Mika y Lera. Hablando de eso, ?Dnde estn esas dos?. Hada se encogi de hombros, apoyando la barbilla en su mano. Seguro se quedaron hablando hasta tarde y terminaron durmindose. Justo en ese momento, Mika apareci caminando hacia ellas, estirando los brazos con evidente cansancio. Sus ojos an reflejaban algo de sue?o, y su cabello corto estaba un poco despeinado. Ah, ah est Mika, se?al Becca. Cuando la chica se acerc lo suficiente. Hada la mir con curiosidad. ?Y Lera? Pensamos que seguan durmiendo juntas. Mika frunci ligeramente el ce?o y suspir. No lo s. La esper anoche, pero nunca lleg. Me qued dormida pensando que llegara despus. Las tres se miraron entre s con extra?eza. ?Entonces dnde pas la noche? pregunt Suri. Hada cruz los brazos. Si anoche estaba en su caba?a con sus experimentos con la resina, y Mika no la vio despus ?ser que se qued dormida ah? " Becca suspir. Seguro aparece en cualquier momento. " Suri, quien hasta ese momento haba permanecido pensativa, se puso de pie de repente. Voy a ver cmo est Erik. Anoche n ecesita ba descansar bien para recuperarse. " Becca y Hada asintieron, y Mika, an algo confundida por la ausencia de Lera, decidi acompa?arlas. Vamos todas , dijo Becca, levantndose tambin. Hada alarmantemente y se puso de pie, sacudindose las manos. S, adems, as nos aseguramos de que Mika no se duerma parada. Mika buf, pero no discuti. Las cuatro comenzaron a caminar juntas hacia la caba?a de Erik, con la duda de dnde estara Lera todava flotando en sus mentes. A medida que se acercaban a la caba?a, algo en el suelo llam la atencin de Hada. Oigan ?eso no es la ropa de Lera? " Las chicas se detuvieron al ver el montn de prendas cerca de la entrada. ?Por qu estara aqu su ropa? murmur Becca, frunciendo el ce?o. Con cierta inquietud, Mika entr suavemente por la puerta y todos entraron con cautela, sin saber qu esperar. Lo que vieron dentro las dejaron completamente en shock. Lera estaba dormida junto a Erik en la cama, cubiertos solo por una manta de tela. Con su ropa afuera de la caba?a, lo que dejaba claro que debajo de la manta ella estaba completamente desnuda. Erik tambin estaba debajo de la misma. Capítulo 20: "La Noche Que Lo Cambió Todo" Final del Tomo Los cuatro se quedaron en la entrada, con los ojos bien abiertos por la sorpresa. El ambiente en la caba?a era silencioso, salvo por la respiracin tranquila de los dos que seguan dormidos. Becca se cubri la boca con la mano, Hada parpade varias veces como si intentaba asegurarse de que estaba viendo bien, y Suri qued completamente inmvil. Mika, por otro lado, sinti algo encenderse dentro de ella. Una chispa de incomodidad y sentimientos raros le recorri el pecho, aunque intent disimularlo. Pero no era la nica. Las cuatro, aunque no lo dijeran en voz alta, sintieron una punzada de envidia al ver a Lera tan cerca de Erik, durmiendo con tanta tranquilidad. l estaba justo a su lado, su rostro relajado, su respiracin acompa?ada Y Lera pareca tan cmoda, como si aquel fuera el lugar ms natural para ella. Becca entrecerr los ojos con una sensacin extra?a en el pecho. ?Cmo lleg Lera aqu y por qu? " ?Qu qu es esto? murmur Hada con incredulidad, intercambiando miradas con los dems. Suri trag saliva, sin poder apartar la vista. ?Debemos despertarlos? " Mika apret los labios, sintiendo un cosquilleo de fastidio en su interior. Algo dentro de ella le dijo que no quera ver esto. Las cuatro chicas se acercaron lentamente a la cama, sus miradas fijas en la escena frente a ellas. Mika y Suri se colocaron justo al lado de Erik, mientras Becca y Hada se mantenan un poco detrs, observando con una mezcla de expectacin e impaciencia. Suri fue la primera en moverse. Extendi una mano con cuidado y toc el brazo de Erik suavemente. Erik murmur en voz baja, tratando de despertarlo sin sobresaltarlo demasiado. Erik gru? levemente, frunciendo el ce?o mientras parpadeaba con pesadez. Su visin borrosa fue aclarando poco a poco hasta que distingui los rostros de las chicas frente a l. Se qued quieto por un instante, confundido. Sus ojos recorrieron cada uno de sus rostros. Algo no estaba bien Lo miraban con una expresin extra?a. Haba algo de sorpresa y desconcierto en sus miradas, aunque no entenda por qu. Pero la que ms lo inquiet fue Mika. Su ce?o estaba fruncido, su mandbula tensa y en su mirada haba una chispa de algo ?molestia?, ?celos? Antes de que pudiera decir algo, cuando intent moverse, sinti un peso caer sobre su pecho y lo detuvo. Frunci el ce?o y baj la mirada. Ah, sobre su torso desnudo, descansaba una mano peque?a y delgada. Sigui el brazo con la vista, sintiendo un escalofro recorrerle la espalda cuando vio a quin perteneca. Ella es. Dorma plcidamente a su lado, cubierta solo por la manta de tela. Su respiracin era tranquila, y su rostro relajado, como si nada de esto fuera extra?o. Erik sinti que su cuerpo se tensaba. Su mente trataba de procesar lo que estaba viendo, pero las miradas fijas de las chicas frente a l no le daban mucho tiempo para pensar. Mika presion los labios con an ms fuerza, desviando la vista con un leve resoplido. Erik Becca fue la que habl esta vez, con los brazos cruzados y una ceja levantada. ?Quieres explicarnos qu est pasando aqu? Suri mir a Lera, luego a Erik, y luego a las dems, sin saber bien cmo reaccionar. Hada simplemente suspir, sacudiendo la cabeza. El aire dentro de la caba?a se sinti denso. Erik trag saliva. Esto no se vea nada bien. Erik segua en shock. Su mente aun intentando entender cmo haba terminado en esta situacin. Lera estaba a su lado, durmiendo y claramente se vea que no tenia ropa que cubriera su torso debajo de la manta que la cubra. La calidez de su cuerpo se senta cerca, y su mano segua descansando sobre su pecho. Antes de que pudiera reaccionar, Lera se movi ligeramente en su sue?o y, con una suavidad casi inconsciente, desliz su mano por el torso de Erik, acaricindolo con lentitud. l se sorprendi de inmediato ante las caricias, pero lo que lo dej realmente sin palabras fue lo que Lera dijo en su adormilado estado: Mika deberas comer mas frutas, y menos carne parece que ya no tuvieras pechos Las palabras resonaron en la caba?a con un silencio sepulcral despus. Mika parpade un par de veces. Luego, su ce?o se frunci de inmediato. Sin dudarlo, rode la cama y se coloc junto a Lera con los brazos cruzados, mirndola fijamente. Cuando not que sus nalgas sobresalan de la manta, sus ojos brillaron con una chispa de pura determinacin. ?Ah, s? murmur con una sonrisa peligrosa. Sin previo aviso, levant la mano y le dio un sonoro lapazo en la nalga que tenia a disposicin. El golpe reson en la caba?a, seguido por un ?AHH! de Lera, quien despert de golpe, llevndose una mano al lugar del impacto mientras se sentaba con una expresin aturdida. Lera se despert de golpe con el ardor an en su nalga derecha y una queja ahogada en los labios. ??Qu demonios?! Se incorpor, quedando sentada en la cama con los pechos descubiertos, su cabello largo y suelto, despeinado cayndole por los hombros. Su mente estaba nublada, y lo siguiente que sinti fue un fuerte dolor de cabeza. Frunci el ce?o, cerrando los ojos un instante mientras se llevaba una mano a la sien. ?Qu qu pasa? pregunt con voz ronca. Trag saliva, sintiendo la boca seca como si hubiera comido tierra. Su lengua pesaba, y una punzada en la cabeza la hizo soltar un leve quejido. Tengo tanta sed murmur. Las chicas la miraban con ojos bien abiertos, sin saber qu decir ante la imagen de Lera, sentada en la cama junto a Erik, quien an estaba acostado, vindola con una mezcla de sorpresa. Lera parpade varias veces, tratando de enfocar su vista. Al mirar a su alrededor, su ce?o se frunci de inmediato. Espera murmur, girando la cabeza. Reconoca el lugar, pero su mente tardaba en encajar las piezas. Su mirada baj hasta Erik, que segua ah, con el torso descubierto y tratando de taparse con la manta que aun tenia de su lado de la cama. Luego mir a su alrededor nuevamente. Esta no era la caba?a de Mika. ?Por qu estoy en la caba?a de Erik? El silencio fue absoluto. Las chicas intercambiaron miradas, algunas an sorprendidas, otras con rastros evidentes de celos. Mika, con los brazos cruzados, no dejaba de mirarla con una mezcla de incredulidad y molestia. Pero lo que ms llam la atencin de todas fue el estado de Lera. No solo pareca agotada, sino que tambin se tambaleaba ligeramente, y su expresin indicaba que tena un fuerte malestar. Suri se inclin un poco, observndola con preocupacin. Lera ?te sientes bien? Lera parpade lentamente. No s se masaje la sien y suspir. Me duele la cabeza tengo la boca seca y todo me da vueltas Las chicas se miraron entre s, confundidas. Erik an estaba acostado, procesando lo que vea. Lera, sentada a su lado con los pechos descubiertos, y una expresin de absoluta confusin. Claramente no recordaba cmo haba llegado all. Pero en cuanto su mirada bajo siguiendo la espalda de Lera, otra preocupacin mucho ms evidente lo golpe. Ella no tena nada de ropa debajo de la manta. El calor subi por su cuello y sinti que su corazn lata ms rpido. Esto no puede ser verdad murmur, desviando la mirada. Pero sus movimientos y el evidente nerviosismo no pasaron desapercibidos. Las miradas de las chicas se clavaron en Erik, que segua acostado, rgido como una tabla. ?Qu te pasa? pregunt Hada, cruzndose de brazos. S, te ves demasiado nervioso agreg Becca, alzando una ceja. Suri inclin la cabeza, notando su expresin tensa. Pero Erik no dijo nada. Con la mirada completamente desviada de Lera, levant lentamente una mano y, sin mirarlas directamente, simplemente se?al a Lera. Las chicas siguieron la direccin de su mano. Lera, todava sentada en la cama, tena la manta cubrindole solo hasta la cintura, claramente se notaba que estaba sentada sobre el colchn sin nada puesto y con los pechos completamente al descubierto. Mika fue la primera en comprender la reaccin de Erik. Claro. Desde que lo conocan, Erik haba evitado mirarlas cuando estaban sin ropa. Era algo que lo pona nervioso y por respeto hacia ellas. Mika suspir, sintindose un poco menos molesta con l. Tch chasque la lengua y fue a buscar otra manta que tenia Erik en su caba?a. Se acerc a Lera, quien segua con la cabeza dolindole y los ojos entrecerrados por el mareo. Sin decirle nada, Mika la tom por un brazo y la levant con firmeza. Ven ac. Lera solo murmur algo inentendible mientras Mika la envolva con la manta extra. Ah qu dolor se quej Lera, removindose un poco. Calla y tpate. Cuando estuvo cubierta, Mika la ayud a sostenerse mejor. Las chicas se enfocaron en Lera, que segua pidiendo agua. Becca, Hada y Suri la llevaron con cuidado fuera de la caba?a. Mika, aunque visiblemente molesta, decidi quedarse. No iba a dejar que la situacin pasara sin obtener una explicacin. Se sent en la cama al lado de Erik quien se sent al ver a las dems llevarse a Lera, cruzando los brazos, con la mirada fija en l, esperando una explicacin en el rostro. Erik mir a Mika con una expresin de confusin. Mika no s cmo Lera termin en mi caba?a dijo, tratando de explicar lo que haba sucedido. Anoche llegu y me acost a dormir, estaba tan cansado que me qued dormido enseguida. Cuando me despertaron, fue cuando me di cuenta de que Lera estaba a mi lado, pero no se cmo lleg. Mika lo mir fijamente, an con los brazos cruzados, su rostro lleno de frustracin y algo de celos. No poda evitar sentirse algo preocupada por Lera, crea lo que Erik le dijo. Entonces, ?Qu habr pasado con Lera, con su experimento? se pregunt, con un tono serio y algo tenso. Ella deba venir contigo a descansar despus de eso. Erik neg rpidamente, sintiendo la presin de la situacin. No, yo no tena idea de que Lera estaba haciendo experimentos. Yo llegu a mi caba?a, me dorm sin ms. No s por qu termin aqu. Pero Erik s tena una sospecha. Debi oler algo anoche algo que la mare tanto que la hizo terminar aqu sin darse cuenta. Si lo pensaba bien, anoche haba percibido un leve olor de algo extra?o en el ambiente, pero estaba demasiado cansado para prestarle atencin. Si inhal demasiado, tal vez eso la aturdi tanto que termin desorientada y vino hasta aqu Mika lo mir durante un largo momento, intentando calmarse, pero an senta una mezcla de emociones. Finalmente, suspir y habl con un tono ms suave, pero an algo tenso. Entonces ?no paso nada con Lera?, ?verdad? ?Ests seguro? Erik asinti, con una mirada sincera. S, definitivamente. No supe que Lera estaba aqu hasta que me despertaron. Mika asinti lentamente, y aunque se senta un poco ms tranquila, todava haba una parte de ella que no entenda todo lo sucedido. La situacin segua siendo confusa. Mika mir a Erik con una leve sonrisa. "Bueno creo que deberamos ir a ver qu pas con Lera. No sabemos cmo lleg a tu caba?a," dijo, sin dejar de pensar en lo que haba sucedido. Aunque intentaba mantener la calma, su mente segua girando en torno a lo sucedido. Erik asinti, todava con la confusin de lo que haba sucedido. "S, tienes razn. Hay algo raro ah... Vamos." Se levant rpidamente, mirando a Mika. Pero al hacerlo, ella not que Erik solo llevaba su ropa interior, lo que hizo que se sonrojara ligeramente, aunque no tanto como antes. Ya lo haba visto sin ropa muchas veces en la cascada, pero el hecho de que estuvieran tan cerca, y en esta situacin tan inusual, le causaba una sensacin extra?a. Mika, al ver su nerviosismo, le dio la espalda con un gesto tranquilo. "Ser mejor que te pongas tus pantalones. No debes salir as" dijo mientras le tenda la prenda. Erik, todava algo nervioso por la cercana de Mika, tom los pantalones sin decir nada. Era una situacin nueva para l, pero al ver el gesto de Mika, no dud en hacer lo que ella le peda. Se los puso rpidamente, como si lo hubiera hecho toda su vida, aunque por dentro segua sintiendo ese nerviosismo extra?o. Mika, al ver cmo se vesta, no dej de pensar que, aunque ya no le sorprenda ver a Erik sin ropa, la situacin entre ellos se senta diferente. En su interior, senta algo nuevo, algo que la haca sentirse ms cerca de l, y eso la dejaba algo confundida. Aun as, saba que deba centrarse en lo que estaba pasando con Lera, as que se mantuvo tranquila. Erik, por su parte, no saba exactamente cmo actuar. Nunca haba tenido una novia, por lo que las interacciones con Mika lo hacan sentirse extra?o. Aunque la relacin entre ellos era an reciente, senta que Mika era algo importante para l, algo que nunca haba experimentado. La idea de tener una pareja lo desconcertaba, pero al mismo tiempo, estaba feliz de estar con ella. "Vamos," dijo Mika, dirigindose hacia la puerta, "Tenemos que averiguar qu ocurri con Lera." Erik la sigui, pero no pudo evitar pensar en cmo se senta a su lado. La sensacin de tener a Mika cerca, como algo ms que una compa?era de caza y amiga, lo hizo sentir an ms nervioso, pero tambin feliz. Mientras tanto, Becca, Hada y Suri ayudaban a Lera a caminar hacia el centro de la aldea, esta apenas poda mantenerse en pie. Su cabeza le daba vueltas, su boca estaba seca, y la manta que la cubra se senta ms pesada de lo normal. Lera, ?Cmo es que terminaste en la caba?a de Erik? pregunt Becca con una ceja en alto. ?No se supona que ibas a dormir con Mika? a?adi Hada con una sonrisa divertida. Lera intent recordar, pero su mente estaba confusa. Saba que haba estado haciendo uno de sus experimentos, mezclando liquidos y la nueva resina para probar nuevos usos y luego todo era borroso. Yo yo iba a dormir con Mika respondi con voz ronca. Pero estaba probando una mezcla nueva y Hada ri por lo bajo y le dio un leve codazo. Lera, era broma lo de compartir el colchn de lana con Erik, pero al parecer fuiste la primera voluntaria sin darte cuenta. Lera se qued en blanco un segundo antes de fruncir el ce?o. ?No digas tonteras! gru?, avergonzada. ?Tonteras? T dime si no lo son. Dormiste en su caba?a, en su cama sin ropa y con Erik al lado. ?No fue as! Lera intent defenderse, pero su rostro arda de la vergenza. Entonces explcalo t intervino Becca con una sonrisa traviesa. Lera desvi la mirada, apretando los labios. No no s qu pas admiti con frustracin. Solo recuerdo estar en mi caba?a y luego calor mucho calor. Oh, entonces fuiste directo a la fuente de calor ms cercana se burl Hada. Lera gru?, apretando los dientes. Basta, no la molesten tanto intervino Suri con suavidad, aunque sus labios tambin contenan una peque?a sonrisa. Mejor veamos si Arlea o Jerut pueden ayudarnos a entender qu le pas. Cuando llegaron al centro de la aldea, Arlea y Jerut estaba pelando algunas frutas, sentadas bajo la sombra de un rbol, disfrutando de la brisa matutina. Al ver a Lera envuelta en una manta y con el rostro an adormilado, ambas arquearon una ceja con curiosidad. ?Qu pas aqu? pregunt Jerut, mirando a las chicas. Lera durmio en la caba?a de Erik y no recuerda cmo lleg all explic Suri. Creemos que fue por uno de sus experimentos. Arlea, que estaba bebiendo agua, casi se atraganta y abri los ojos de par en par. ??Lera durmi con Erik?! Lera se estremeci y apret la manta con ms fuerza contra su cuerpo. ?No de la forma que estas imaginando! exclam de inmediato, pero su rostro enrojeci an ms cuando not la mirada de Arlea recorriendo la manta que la cubra. ?Es una de sus mantas? pregunt Arlea, incrdula. S lo esdijo Hada con una sonrisa burlona. Y, bueno no traa nada puesto cuando despert. Arlea se llev una mano a la frente, sin poder ocultar su asombro. ?Me estn diciendo que pasaste la noche en la caba?a de Erik, dormiste junto a l y encima desnuda y solo llevas puesta una de sus mantas? ?No fue intencional! Lera buf, sintiendo que su cara estaba a punto de explotar de la vergenza. No recuerdo cmo llegu all, ?y mucho menos por qu no tena ropa! Jerut solt una risita. Debe haber sido un experimento fallido uno muy peligroso. S, peligroso para su reputacin a?adi Arlea, an sin salir de su asombro. Lera gru?, apretando los pu?os mientras Becca y Hada apenas podan contener la risa. Dejen de decir tonteras y mejor aydenme a recordar qu pas exigi Lera con frustracin. Bueno, primero toma agua antes de que te d algo dijo Suri, alcanzndole un cuenco. Lera lo tom de inmediato y bebi con desesperacin, mientras las dems la observaban con una mezcla de diversin y curiosidad. Una cosa era segura: este incidente no se olvidara jams. Mientras Erik y Mika caminaban hacia el centro de la aldea, an intentaban asimilar lo que acababan de discutir. Entonces dijo Mika, con los brazos cruzados, ?en serio no recuerdas nada raro anoche? ?Ni siquiera escuchaste cuando Lera entr? Erik neg con la cabeza. Nada. Cuando llegu a mi caba?a, estaba tan cansado que solo me quit la ropa para no manchar mi cama, me cubr con la manta y me dorm casi al instante. Eso significa que ella entr despus murmur Mika, pensativa. ?Pero por qu? No tengo idea. Tal vez estaba demasiado cansada y confundi las caba?as Erik hizo una pausa y mir a Mika. ?T tampoco sabas que haba ido a dormir contigo? Mika buf, con una mezcla de incredulidad y diversin. ?Por supuesto que no! Se supona que ella vendra despus de su experimento a mi caba?a, la espere bastante tiempo, me canse de esperarla y me dorm tambin. Entonces que habr pasado en su taller murmur Erik, llevndose una mano al mentn. Es extra?o. S, pero ms extra?o es que terminara desnuda agreg Mika con una sonrisa burlona, dndole un leve codazo a Erik. No me digas que le hiciste algo raro mientras dormas. Erik le lanz una mirada de advertencia, pero Mika solo solt una risa divertida. Muy graciosa dijo l. Ni siquiera saba que estaba ah hasta que me despertaron y la vi acurrucada junto a m. Bueno, al menos no la asustaste gritndole dijo Mika con una risita. Pero an as, Lera debe estar murindose de la vergenza. Erik asinti, y justo en ese momento llegaron al centro de la aldea. All, encontraron a las dems rodeando a Lera, quien estaba envuelta en la manta, con el rostro completamente rojo. Al verlos acercarse, Hada fue la primera en hablar con una sonrisa pcara. ?Ah, miren quines llegan! Justo a tiempo para nuestra peque?a reunin matutina. Erik mir a Lera, quien evit su mirada, apretando la manta con ms fuerza. Lera apret los labios, an avergonzada, y mir a Erik con cierto nerviosismo. Yo lo siento dijo en voz baja. No s cmo pas. No recuerdo como haber ido a tu caba?a y mucho menos haberme quitado la ropa. No tienes que disculparte respondi Erik con calma. Lo importante es que ests bien. Lera levant la vista, an sintiendo el calor en su rostro. ?De verdad no ests molesto? Erik sonri levemente. No. Solo quiero entender qu pas. Antes de que alguien pudiera decir algo ms, Hada solt con diversin: Bueno, Lera, ayer dijiste que dormiras con Mika, pero al final fuiste la primera en compartir la cama con Erik. Y sin darte cuenta. Lera se gir hacia ella con los ojos muy abiertos. ?Hada! Las dems soltaron risitas mientras Lera deseaba que la tierra la tragara. Mika se cruz de brazos con una sonrisa burlona. Bueno, antes de seguir con esto, ?por qu no te pones algo de ropa? Digo, si no quieres seguir andando desnuda y solo usando una de las mantas de Erik. Lera buf, avergonzada, mientras el resto rea. Todos decidieron que lo mejor sera ir a la caba?a de Lera para ver si encontraban alguna pista sobre lo que haba sucedido. Adems, ella necesitaba ropa, pues no poda seguir envuelta solo en la manta de Erik. Al menos la prxima vez intenta no quitarte la ropa brome Hada mientras caminaban. Lera le lanz una mirada fulminante, an roja de la vergenza. ?Cllate, Hada! Solo digo, solo digo respondi con una risita. Cuando llegaron a la caba?a de Lera, ya no haba rastro de olores extra?os o desagradables. Sin embargo, al inspeccionar la mesa donde ella sola trabajar, Erik se detuvo al ver varias resinas en peque?os recipientes. Por instinto, tom uno de ellos y lo oli con cuidado. Frunci el ce?o y luego lo oli nuevamente, asegurndose de que no estaba imaginando las cosas. Esto tiene rastros de olor algo parecido al alcohol murmur. Las chicas lo miraron con curiosidad. ?Alcohol? pregunt Becca. Las chicas se miraron entre s con desconcierto. Nunca hemos odo algo as murmur Mika. Yo he odo esa palabra antes intervino Jerut, pensativa. Hace mucho tiempo, cuando era ni?a, mi madre mencion algo sobre una bebida fermentada que llevaba eso y solo los mayores deberan tomar. Pero nunca tome una. Hada frunci el ce?o. ?Fermentada? ?Qu significa eso? Erik se cruz de brazos, buscando la mejor forma de explicarlo. Cuando algo fermenta, es como si se descompusiera de una forma especial. No se pudre como cuando algo se echa a perder, sino que cambia y empieza a producir sustancias nuevas, como ese alcohol. Pues parece que Lera lo descubri sin querer dijo Erik, dejando el recipiente sobre la mesa. Si inhal suficiente de esto, es posible que se haya mareado tanto que ni siquiera recuerde lo que hizo. Mika chasque los dedos, como si acabara de entenderlo todo. ?Eso explicara por qu terminaste tan mareada y sin recordar nada! Hada solt una carcajada. ?As que Lera no aguanta ni el alcohol en el aire! Lera se cubri el rostro con las manos, avergonzada. ?Esto es horrible! Erik sonri con diversin. Bueno, al menos ya sabemos qu pas. No fue brujera ni algn fenmeno extra?o. Solo un accidente qumico. Becca suspir con alivio. Menos mal. Pero eso significa que tenemos que tener ms cuidado con las mezclas que hace Lera. Jerut, con su voz calmada, asinti. Y tambin significa que deberamos encontrar una manera de evitar que esto le pase otra vez. Arlea cruz los brazos, an sorprendida. Lo que me cuesta creer es que algo como esto pueda afectar tanto a una persona solo con olerlo. Erik mir a Lera y sonri. Bueno, parece que Lera es ms sensible a esto que otras personas. En mi mun... aldea, hay quienes pueden beber mucho sin problemas y otros que con un solo trago ya estn fuera de s. Hada solt una risita. Entonces, ?Lera sera de las que con solo un trago ya est bailando sobre la mesa? Las chicas rieron, mientras Lera solo se hunda ms en su vergenza. Lera, an roja de la vergenza y cansada de las burlas, solt un suspiro pesado y cruz los brazos. ?Ya basta! exclam, mirando a Hada y a las dems con una expresin de fastidio. Me voy a buscar algo de ropa y a vestirme. Si van a seguir rindose, hganlo solas. Con pasos decididos, se dirigi hacia una esquina de su taller, donde guardaba algunas prendas que haba estado confeccionando con la nueva tela. Su ropa habitual de pieles era resistente, pero incmoda para el trabajo manual que realizaba a diario. Rebusc entre los pliegues de tela hasta encontrar el conjunto que haba dise?ado especficamente para facilitar sus movimientos mientras trabajaba con varias herramientas. Esto ser mucho mejor que las pieles gruesas para trabajar murmur para s misma, tomando la ropa y girndose para cambiarse en privado en un rincn de la caba?a que usaba como habitacin. Mientras tanto, las dems seguan riendo suavemente por lo ocurrido, pero Lera ya haba decidido que era hora de dejar atrs el episodio de la resina fermentada y enfocarse en lo realmente importante: su trabajo. Cuando Lera volvi finalmente vestida, el grupo qued en silencio por un instante. Todas la observaron con sorpresa, sin esperar que la nueva ropa que haba confeccionado para ella, tuviera un dise?o tan diferente. ?Y bien? dijo Lera, cruzndose de brazos y levantando una ceja. ?Van a decir algo o solo van a quedarse con la boca abierta? Hada fue la primera en reaccionar, acercndose con una expresin de asombro. ?Lera! Esto se ve muy diferente a lo que sueles hacer con las telas. ?Cmo hiciste que la tela se ajustara as? La idea era que fuera cmoda para trabajar respondi Lera, girando un poco para mostrar su atuendo. Las pieles suelen ser demasiado gruesas y calurosas, adems de que restringen el movimiento. Con esto, podr trabajar mejor sin que me estorbe. Su parte superior era una camisa sin mangas, ajustada al torso pero sorprendentemente cmoda, permitindole moverse con total libertad. Para la parte inferior, llevaba unos pantalones largos que llegaban hasta las pantorrillas, con un ajuste perfecto que no limitaba su movilidad. Pero lo que ms llamaba la atencin eran los bolsillos extras que haba a?adido a los costados, una caracterstica que ninguna de las otras prendas que haba echo las tena. Adems, llevaba un cinturn hecho con la piel del lagarto que haban cazado, con peque?os compartimentos donde poda colocar y guardar varias herramientas. Esperen dijo Erik, notando los detalles de su atuendo. ?Seguiste los patrones de los dibujos que hice, de ropas de trabajo? Lera sonri con orgullo. S. No entenda del todo algunas cosas, pero me guie en los modelos que me mostraste. Vi que algunas de los patrones, de las ropas de tu aldea tena bolsillos extras, y me pareci una idea increble para llevar herramientas sin necesidad de cargar bolsas adicionales. Erik sonri, impresionado. Es increble. Este tipo de ropa es perfecta para el trabajo manual. De hecho, muchas personas que hacen trabajos usan algo parecido. Lera se gir hacia l con los ojos brillando de curiosidad. ?En serio? ?Cmo qu trabajos? Herreros, carpinteros, exploradores, incluso cazadores. La ropa prctica y con bolsillos es clave para ellos. Lera sonri con satisfaccin, sintiendo que sus experimentos con la tela y los patrones iban en la direccin correcta. Pero antes de que pudiera decir algo ms, Hada intervino con una sonrisa maliciosa. Pues si esa ropa es para el trabajo, tambin hace que tu figura se vea muy bien, Lera. ?No crees, Erik? Erik se atragant con su propia saliva y desvi la mirada por reflejo, mientras Mika rodaba los ojos con fastidio. Lera, en cambio, sonri con picarda. Si resalta mi figura y es cmoda, entonces es un doble xito. Las chicas rieron mientras Erik intentaba recuperar la compostura. Sin duda, la artesana de la aldea estaba llevando su creatividad a otro nivel. Mientras la ma?ana avanzaba, cada una de las aldeanas se dedic a sus tareas diarias. Mika, Becca y Erik fueron juntos a recolectar frutas en el bosque frutal, mientras que Suri ayudaba a Hada con el cuidado de los animales. Lera, por su parte, continuaba experimentando con la nueva resina pero acompa?ada de Jerut en su taller. Cuando lleg el momento del almuerzo, todos se reunieron en la zona comn, donde una gran sombra bajo los rboles ofreca un descanso. Arlea, quien haba estado aprendiendo ms recetas con la ayuda de Erik, haba preparado una sopa especial con la fruta salada y diversas verduras que lograban un equilibrio entre lo dulce y lo sustancioso. Mientras disfrutaban de la comida, la conversacin tom un giro interesante cuando Jerut, con una sonrisa de complicidad, coment: Entonces, ?Lera termin durmiendo con Erik? El comentario capt la atencin de Jaia y Alisha, que an no haban sabido ni escuchado toda la historia. Jaia frunci el ce?o con curiosidad. ?Cmo es eso? Explquense bien. Becca y Hada intercambiaron miradas divertidas antes de contar lo ocurrido. Al parecer, Lera anoche termin en la caba?a de Erik despus de oler uno de sus experimentos explic Hada. Y no cualquier experimento, sino una que tena un olor extra?o que Erik reconoci como "alcohol". Lera no recuerda como llego all, solo que la encontramos durmiendo en la cama de Erik agreg Becca. Y claro, Erik tambin estaba ah. If you find this story on Amazon, be aware that it has been stolen. Please report the infringement. Jaia y Alisha se miraron con expresin seria. Despus de un momento, Alisha tom un sorbo de su sopa y suspir. Creo que debemos hablar con Erik a solas. Estoy de acuerdo asinti Jaia. Hay cosas que necesitamos preguntarle y aclarar. Las jvenes intercambiaron miradas de sorpresa. ?Por qu a solas? pregunt Suri con curiosidad. Porque es necesario respondi Alisha con serenidad. No se preocupen, no ser nada malo. Erik, que haba estado escuchando la conversacin en silencio, sinti que la atencin ahora estaba sobre l. ?Quieren hablar conmigo? Jaia asinti con una leve sonrisa. S, Erik. Terminando los deberes del da vendrs a vernos. Hay cosas que necesitamos entender, y creemos que t eres el nico que puede explicarlas. Aunque Erik no estaba seguro de qu queran preguntarle, entendi que era algo importante. Asinti, dispuesto a escuchar lo que las mayores tenan que decirle. Despus de terminar sus deberes, Erik se preparaba para ir a hablar con las mayores, tal como le haban pedido durante el almuerzo. Sin embargo, antes de que pudiera marcharse, Lera se le acerc con una expresin algo tensa, visiblemente inquieta por lo ocurrido. Erik, espera dijo con seriedad, detenindolo con una mano en el brazo. Erik se gir para mirarla, notando cmo Lera apretaba los labios, como si estuviera debatindose entre las palabras que quera decir. Quera disculparme otra vez por lo de anoche continu, bajando un poco la mirada. No quera invadir tu espacio ni molestarte. Ya s cmo termin ah, pero an as siento que fue una falta de respeto. Erik sonri con suavidad y neg con la cabeza. No tienes que disculparte tanto, Lera. Ya te dije que no me molest. Fue un accidente, no hiciste nada malo. Lera lo observ por unos segundos, sus ojos reflejaban un peque?o conflicto interno. Luego, sin decir nada ms, dio un paso adelante y lo abraz con fuerza, apoyando la cabeza contra su hombro. Aun as quiero disculparme bien susurr contra su camisa. Erik se sorprendi un poco por el gesto, pero correspondi el abrazo con tranquilidad. Senta el calor del cuerpo de Lera contra el suyo y la manera en que se aferraba a l, como si quisiera asegurarse de que realmente la perdonaba. Lera aparto la cabeza, sus ojos lo miraron fijamente por un momento, y entonces, con una peque?a sonrisa, se inclin hacia l con la intencin de besarlo. Pero justo en el ltimo segundo, Erik, sin darse cuenta de su intencin, gir la cabeza, al escuchar un ruido cercano, haciendo que los labios de Lera terminaran besando su mejilla en lugar de su boca. Lera parpade, sorprendida, mientras Erik tambin se dio cuenta de lo que haba pasado. Oh Lera se alej apenas un poco, sintiendo cmo el calor suba a su rostro. No era lo que A la distancia, Mika, que estaba ayudando a guardar algunas cestas, se haba quedado completamente inmvil al presenciar la escena. Sus ojos se afilaron ligeramente, y su expresin se torn seria al ver cmo Lera haba intentado besar a Erik. Un calor extra?o subi por su pecho, una punzada molesta que no pudo ignorar. Celos. Los reconoci de inmediato, aunque no le gustara admitirlo. Apret los labios y entrecerr los ojos, conteniendo un suspiro. No le sorprenda que Lera tambin intentara algo con Erik despus de todo, todas las chicas sentan algo por el. Pero verla intentar besarlo despert en ella una sensacin incmoda. Sin embargo, cuando not que Erik no la haba besado de vuelta y que incluso pareca algo desconcertado por la situacin, sinti una inesperada calma en su interior. Si Erik haba aceptado lo que senta por ella tal vez tambin aceptara a Lera. Esa idea le provoc una sensacin extra?a. No le gustaba, pero tampoco le disgustaba del todo. Lera, por su parte, intent recomponerse y, con una leve risa nerviosa, se pas la mano por la cabeza. Bueno creo que con eso es suficiente dijo, dndole un leve golpe amistoso en el brazo a Erik. Mejor ve con las mayores antes de que se impacienten. Erik asinti, an sintiendo el momento extra?o en el aire, y comenz a alejarse en direccin a donde lo esperaban las mayores. Mika, sin decir nada, volvi a su tarea, aunque en su mente, la imagen de Lera abrazando a Erik y el casi beso segua repitindose. Erik lleg hasta la caba?a donde Jaia y sus hermanas lo esperaban. Dentro, el ambiente era fresco y tranquilo, pero la expresin de las tres mayores dejaba claro que esta no era una simple charla casual. Sintate, Erik indic Jaia, se?alando un lugar frente a ellas. l obedeci sin cuestionar, sintiendo el peso de sus miradas sobre l. Nos hemos enterado de lo que pas con Lera anoche dijo Alisha con tono serio. Erik sinti una punzada de vergenza, pero se mantuvo firme. No s exactamente qu ocurri anoche comenz a explicar. Lera no recuerda nada y yo despert y ella estaba ah, dormida. No pas nada entre nosotros. Jerut, que haba permanecido en silencio hasta ahora, inclin la cabeza con curiosidad. No es eso lo que nos preocupa, eres un buen hombre Erik dijo. Queremos saber qu sientes por ellas. La pregunta lo tom por sorpresa, aunque en el fondo saba que en algn momento tendra que enfrentarla. Yo Suspir, buscando las palabras adecuadas. No s cmo explicarlo. Hazlo de la forma ms simple posible dijo Alisha con paciencia. ?Las amas? La pregunta era tan directa que Erik sinti que su pecho se apretaba. S admiti en voz baja. Pero eso es lo que me confunde. Jaia apoy su mentn en su mano, observndolo con atencin. ?Por qu te confunde? Erik baj la mirada, sintiendo que sus pensamientos se arremolinaban. donde crec, el amor suele ser entre dos personas, un hombre y una mujer explic. Es lo ms comn. Pero amar a varias al mismo tiempo no es algo bien visto. Jerut entrecerr los ojos, pensativa. Eso no es muy diferente de lo que sola ser aqu murmur. Antes, un hombre solo tomaba a una mujer como su compa?era. Erik levant la vista, sorprendido. ?Antes? Cuando an haba hombres explic Jaia. Era comn que cada uno estuviera con una sola mujer. Pero ahora bueno solo ests t. No sabemos si ser bueno o malo si puedes estar con todas o solo con una. Erik sinti que su pecho se apretaba de nuevo. No quiero lastimarlas confes. Me importan todas ms de lo que debera ser normal. Alisha esboz una peque?a sonrisa. ?Y crees que ellas no sienten lo mismo por ti? l no respondi de inmediato, pero en su interior saba que s. Todas estn confundidas continu Jaia. Pero lo que sienten por ti es claro. No saben qu es el amor a un hombre porque nunca lo han experimentado, pero lo estn descubriendo contigo. Entonces, ?Qu hago? pregunt Erik, sintindose ms perdido que antes. Jerut lo mir con seriedad. No podemos decirte a quin elegir ni cmo hacerlo. Pero si decides corresponderlas malas y resptalas a todas por igual. Jaia asinti. El amor no es solo un sentimiento, Erik. Es una responsabilidad. Erik sinti que su pecho se apretaba. Entonces ?creen que lo que siento por ellas, est mal? Jaia neg con la cabeza. No es que est mal, Erik. Pero es algo que nunca antes ha pasado. Alisha sonri con suavidad. Eres un buen muchacho, Erik. Pero el tiempo dir lo que pasar entre ustedes. Hubo un silencio pesado antes de que Jerut terminara con voz solemne: No sabemos qu pasar con el tiempo pero si decides corresponder a alguna, o a todas, debes hacerlo con responsabilidad. Erik inhal profundamente. No esperaba esta conversacin, pero entenda lo que queran decirle. Lo entiendo dijo con sinceridad. Las mayores lo observaron un momento ms antes de asentir con aprobacin. Bien dijo Jaia. Entonces ve y sigue con tus actividades. Pero antes de que Erik pudiera levantarse, Jerut habl con seriedad. An hay algo ms, que debemos discutir contigo. Erik se detuvo y las mir. ?Sobre qu? Sobre Suri dijo Alisha. Erik sinti un ligero escalofro. ?Suri? Jaia asinti. Sabes que te admira mucho. S respondi Erik sin dudar. Pero para m, ella es como una hermanita. Las mayores intercambiaron miradas antes de asentir. Nos tranquiliza or eso dijo Jerut. Pero es importante mencionarlo porque ella an es joven, y quizs no entienda bien la diferencia entre el cari?o que siente por ti y lo que las dems podran llegar a sentir. Erik asinti lentamente y, despus de un momento de silencio, decidi hablar. Cuando era ni?o, tena dos hermanas dijo en voz baja. Las mayores lo miraron con atencin. Desaparecieron junto con mis padres y nunca supe qu pas con ellas. Jaia inclin la cabeza levemente. Lo siento, Erik. l sonri con tristeza. Por eso veo a Suri como una hermana peque?a. Porque me recuerda a ellas y porque no quiero que se sienta sola o desprotegida. Las mayores intercambiaron miradas y asintieron. Eso es bueno. Pero con el tiempo, cuando crezca y tenga la edad adecuada quizs su cari?o por ti cambie, a algo mas profundo. Jerut asinti. Si eso sucede ?Qu hars? Erik tard en responder. Si alguna vez ella siente algo ms fuerte por m lo hablar con ella. Pero hasta que llegue ese momento, la seguir tratando como lo que es ahora: una ni?a que necesita apoyo y proteccin. Las mayores intercambiaron miradas y asintieron. Bien dijo Jaia. Eso era todo. Ahora s puedes irte. Erik se puso de pie y sali de la caba?a, an sintiendo el peso de la conversacin. Se qued un momento de pie, observando a las chicas en la aldea. Todo pareca igual pero en su interior, algo le deca que, despus de aquella conversacin, las cosas ya no seran como antes. El dia se desvaneca lentamente, y con ella, la tensin en el aire que rodeaba a los conspiradores. Todos se encontraban reunidos en la caba?a de Lera, con las miradas centradas en el plan que se desplegara al da siguiente. El sol ya comenzaba a esconderse detrs de las monta?as, pero haba poco tiempo para descansar. El plan deba ejecutarse pronto. "Entonces, ?todos listos para ma?ana?" pregunt Becca, mirando con determinacin a los dems. "Tenemos que hacerlo bien, no podemos permitir que Suri sospeche nada." Lera asinti con firmeza. "Ya hemos hablado con las mayores. Suri se ir ma?ana a recolectar plantas medicinales con ellas, y la idea es aprovechar ese tiempo para mover sus cosas de la caba?a central sin que se entere. Lo problemtico ser en la tarde, debemos sacarla de la aldea para que no pueda oler la comida cocinarse para la fiesta" Erik, que estaba algo nervioso, frunci el ce?o al pensar en lo que esto implicaba. "?Estn seguras de que no sospechar nada si la mantienen ocupada toda la ma?ana?." Becca sonri tranquilizadora. "S, Suri es muy responsable, pero tambin es muy confiada. Si logramos que no pase cerca de la caba?a central durante todo ese tiempo, no notar nada raro." Mika se cruz de brazos y mir a Erik con algo de preocupacin. "Lo importante es que no se acerque a la caba?a central por ningn motivo. Y, sobre todo, que no nos vea moviendo sus cosas. Y respecto en la tarde Erik y yo la podemos llevar a hacer algunas cosas y as la distraeremos." Lera pens un momento, luego asinti. "Si eso haremos, las mayores la llevaran a una zona alejada de la aldea. Adems, yo ir con ellas al principio, para asegurarme de que no pase por la caba?a que ser su nuevo hogar. Cuando no est cerca, podemos empezar a mover todo." Erik frunci el ce?o, un poco dudoso, pero confiando en el plan. "S, eso podra funcionar." Adems pasara tiempo con Mika, lo que le pona feliz. Becca levant una ceja. "Bueno lo moveremos por etapas. La idea es no cargar todo de una vez, porque eso llamara mucho la atencin. Haremos que parezca algo natural. Todos deberamos trabajar juntos para que no se d cuenta." Mika se acerc a Erik, su tono decidido. "Y, mientras ella esta ocupada, con nosotros tenemos que asegurarnos de que no vuelva antes de que terminen de hacer la comida. " Lera se encarg de ultimar los detalles. "Yo estar cerca de la caba?a central para asegurarme de que todo se haga con discrecin. Si Suri empieza a sospechar, la distraer lo suficiente para que no se acerque." "Perfecto," dijo Becca, mirando a todos con confianza. "Ahora, la clave es la coordinacin. Mientras Suri est fuera, moveremos todo lo que podamos." Erik respir hondo, entendiendo lo arriesgado del plan pero confiando en que todo saldra bien. "Todo debe estar listo para cuando regresemos. No podemos dejar ninguna pista." "Exactamente," agreg Mika, con una sonrisa. "Cuando regresemos con ella, debe pensar que todo sigue igual. Pero Suri va a estar muy sorprendida cuando vea lo que hemos hecho." Todos asintieron, compartiendo la emocin y la incertidumbre del plan. Saban que, si todo sala bien, Suri tendra una gran sorpresa, pero tambin entendan que el xito dependa de no cometer ningn error. "Entonces, ma?ana por la ma?ana, comenzamos," concluy Lera, mirando a todos con determinacin. "Debemos ser rpidos y silenciosos. No puede descubrirlo antes de tiempo. Y recuerden debe pensar que olvidamos su da especial" Con un ltimo asentimiento general, se despidieron, sabiendo que, al da siguiente, todo se pondra en marcha. Las horas de la noche se alargaron mientras ellos se preparaban mentalmente para la gran sorpresa que sorprendera a Suri. La noche comenzaba a calmarse, y las estrellas brillaban suavemente en el cielo mientras el grupo se dispersaba. Becca y Hada, con una energa algo apresurada, se despidieron de los dems rpidamente. "Tenemos que ir a ayudar a Arlea con la carne, para que este lista para cocinar ma?ana para la fiesta," dijo Becca, mientras Hada asinti rpidamente, su rostro lleno de entusiasmo. "?Nos vemos ma?ana!" Ambas salieron caminando rpidamente, conscientes de que la preparacin de la fiesta para el da siguiente requera de su presencia. Mika y Erik se quedaron unos segundos ms dentro de la caba?a de Lera despus de haber terminado de planificar la sorpresa para Suri. El ambiente estaba tranquilo, pero Lera apenas prestaba atencin a la conversacin final entre ellos. Su mente estaba en otra parte, recordando lo ocurrido ms temprano con Erik. Bueno, ya es tarde dijo Mika con una leve sonrisa. Ma?ana ser un da ocupado. S, deberamos irnos a descansar respondi Erik. Mika y Erik comenzaron a salir de la caba?a, pero lo hicieron a un ritmo pausado, sin prisa, como si disfrutaran simplemente de estar juntos. Lera los vio alejarse mientras ella se quedaba en la entrada de su caba?a, con un impulso creciente de hacer algo. Haba querido hablar con Erik sobre lo ocurrido ms temprano, sobre el beso que casi le haba dado, pero no encontraba el momento. Justo cuando estaba a punto de salir tras l, vio cmo Erik y Mika caminaban juntos y luego, cmo sus manos se unan. Erik y mika caminaban y un silencio cmodo se instal entre ellos, pero sin pensarlo, las manos de ambos se encontraron, y sin decir palabra alguna, sus dedos se entrelazaron suavemente. Era un gesto natural, algo que ambos sentan como propio, pues ya se consideraban novios, aunque an sin palabras explcitas. Haba algo en su conexin que lo deca todo sin necesidad de pronunciarlo. Erik, con una sonrisa nerviosa, mir a Mika de reojo. Aunque se senta tranquilo en su presencia, todava no estaba completamente seguro de cmo manejar la situacin. l nunca haba tenido una relacion antes, pero con Mika todo pareca sencillo, casi natural. Lera al verlos se qued quieta, con los ojos bien abiertos como la boca que podra llegar hasta el suelo, sintiendo una punzada en el pecho. Decidi seguirlos en silencio. No saba exactamente qu esperaba ver o escuchar, pero no poda evitarlo. A medida que avanzaban, Lera observ cada peque?o gesto entre ellos. Erik pareca nervioso al principio, pero Mika se vea natural, cmoda a su lado. Incluso se rea un poco, y Erik le responda con sonrisas tmidas. Lera sinti un nudo en el estmago. Cuando llegaron a la entrada de la caba?a de Mika, algo inesperado ocurri. Se detuvieron. Mika mir a Erik, y sin pensarlo, lo abraz suavemente. Erik correspondi el abrazo, rodendola con sus brazos en su cintura. Estuvieron as por unos momentos, disfrutando del contacto cercano. El abrazo fue breve, pero lleno de una sensacin de cari?o que Lera pudo ver claramente desde su escondite. Despus, sin soltarse, se miraron a los ojos, y en un gesto tmido pero lleno de afecto, se besaron. El beso fue corto, pero significativo, como si ambos compartieran un sentimiento profundo que Lera no poda entender por completo. El corazn de Lera lata con fuerza, un nudo se form en su garganta al ver la escena. Se qued ah, paralizada, mientras Mika y Erik se separaban. Despus de unos segundos, se miraron por ltima vez antes de alejarse un poco, sonriendo tmidamente. Ma?ana tenemos mucho trabajo para la sorpresa de Suri dijo Mika, rompiendo el silencio con una suave sonrisa. S, ser mejor que descansemos respondi Erik, mirando a Mika con una mezcla de afecto y algo de cansancio. Ambos se dieron un breve beso, se abrazaron una vez ms, y luego, con una sonrisa compartida, se despidieron. Nos vemos ma?ana le dijo Erik, an sonriendo. Mika asinti con una mirada que denotaba complicidad, antes de ingresar a su caba?a a dormir. Erik dio un paso atrs, despidindose con la mirada, y luego comenz a alejarse hacia su caba?a. Lera, oculta entre los rboles, observ todo con el corazn acelerado. La confusin y unos sentimientos raros al verlos juntos seguan siendo fuertes dentro de ella. ?Realmente son pareja? ?Qu hago ahora? pens, mientras vea a Erik alejarse en direccin a su caba?a. Erik caminaba hacia su caba?a con la mente an en Mika. No poda evitar estar feliz y sonrer un poco. La forma en que se despidieron, su cercana, la calidez de sus labios al besarla Nunca haba tenido una relacion, y ahora, aunque no saba cmo actuar exactamente, senta que Mika lo era. Lera sinti el impulso de seguirlo, de enfrentarlo, de preguntarle por lo que vio entre el y Mika, pero sus pies no se movieron. En su pecho haba una mezcla de emociones que no terminaba de entender. Celos, tristeza, frustracin y, al mismo tiempo, un calor incmodo que la haca recordar que estuvo cerca de besarlo mas temprano. ?Esto significaba que l senta algo por Mika ms que por las dems? ?O acaso poda sentir lo mismo por varias? Apret los labios y baj la mirada. Sin darse cuenta, sus manos se haban cerrado en pu?os. No saba qu hacer con lo que acababa de ver, pero tampoco tena fuerzas para enfrentarlo ahora. Dio media vuelta y, sin hacer ruido, se dirigi a su propia caba?a. Esta noche tena demasiado en qu pensar. El sol ya haba salido por encima de los rboles, ba?ando la aldea con su luz dorada. La brisa matutina era fresca, y la aldea estaba llena de actividad. Hoy era un da especial, y todos lo saban. Las mayores, con su complicidad con las chicas, se encargaron de llevarse a Suri temprano en la ma?ana. No le dieron muchas explicaciones, solo mencionaron que necesitaban su ayuda con algo importante. Suri, aunque extra?ada, acept sin protestar, siguindolas mientras lanzaba una ltima mirada curiosa hacia las dems. Apenas desaparecieron, Becca, Hada y Lera se pusieron en marcha. Bien, tenemos que darnos prisa antes de que vuelvan dijo Becca, tomando algunas cosas que pertenecan a Suri. Queremos que cuando regrese todo est listo. Hada, que ya estaba con los brazos ocupados cargando algunas de sus mantas, sonri con emocin. No puedo esperar a ver su cara cuando vea su nueva caba?a. Seguro se emociona tanto que nos va a abrazar a todas hasta dejarnos sin aire. Lera, que sostena una peque?a caja con los pocos objetos personales de Suri, asinti. Nos cost mantenerlo en secreto, pero valdr la pena. Adems, con la fiesta en la noche, ser un buen cierre para el da. Las tres caminaron por la aldea hasta la nueva caba?a de Suri. Era peque?a, pero acogedora. La haban arreglado con esfuerzo y cari?o, asegurndose de que tuviera todo lo que ella necesitaba. Con cuidado, comenzaron a colocar sus cosas dentro, acomodando los objetos con la esperanza de que Suri se sintiera en casa al instante. Becca dej las cosas sobre una esquina de la cama y suspir. No puedo creer que nuestra peque?a Suri ya tenga su propio lugar. Bueno, sigue siendo nuestra Suri dijo Hada con una sonrisa , solo que ahora va a tener ms espacio para tener mas cosas. Lera sonri, pero su mente divagaba un poco. Cuando termin de acomodar lo que llevaba, su mirada se desvi hacia la zona de cocina donde Erik, Mika y Arlea estaban preparando la comida. Mika estaba a su lado, escuchndolo atentamente mientras l le explicaba algo, y Arlea cortaba con destreza los vegetales y verduras que usaran para la sopa del almuerzo. Se vean tan cmodos juntos, tan naturales. Lera apret los labios. An tena muy presente lo que haba visto en la noche: Ellos abrazndose y besndose en la entrada de la caba?a de Mika. La imagen volva a su mente una y otra vez, recordndole que, aunque no quera admitirlo, le afectaba ms de lo que debera. Saba que Mika tambin senta algo por Erik, y ahora ya no le caba duda de que Erik la corresponda. Y sin embargo Su pecho se sinti pesado por un momento, pero sacudi la cabeza, tratando de concentrarse en la tarea que tena delante. Lera, ?ests bien? pregunt Becca, notando su distraccin. Lera parpade y le sonri con rapidez. S, solo pensaba en cmo sorprenderemos a Suri. Becca la mir con desconfianza, pero no insisti. Lera suspir y regres a su trabajo. No era momento para preocuparse por eso. La sorpresa de Suri era lo ms importante ahora. Lejos de la aldea, el sonido de las hojas secas cruja bajo sus pies mientras Suri caminaba junto a Jaia y sus hermanas. El valle se extenda ante ellas con su verde vibrante, el aroma de la tierra hmeda mezclndose con el suave perfume de las plantas silvestres. Suri saba que hoy era un da especial para ella, aunque las mayores no se lo hubieran dicho directamente. Su cumplea?os era algo que nunca pasaba desapercibido entre las dems, y aunque trataban de actuar con naturalidad, no poda evitar notar ciertos detalles sospechosos: la forma en que la haban sacado de la aldea temprano, la insistencia en buscar hierbas ms lejos de lo acostumbrado y, sobre todo, la manera en que evitaban que regresara demasiado pronto. Pero esta vez, su da sera an ms especial que en a?os anteriores. Por primera vez, Erik estara all. El hombre que la haba salvado de aquella bestia en el bosque, el que arriesg su vida por ella sin dudarlo. Cada vez que pensaba en ese momento, poda sentir su corazn acelerarse. Recordaba con claridad el miedo paralizante al ver las fauces de la criatura a punto de atraparla y luego, la imagen de Erik enfrentndola sin temor. Nunca olvidara la desesperacin en su voz cuando le dijo que corriera, ni la forma en que su cuerpo cay herido tras la batalla. Desde aquel da, Erik se haba convertido en alguien muy importante para ella. No solo porque le deba la vida, sino porque con el tiempo haba aprendido a quererlo de verdad. No hay prisa, ni?a, tenemos que encontrar las mejores hierbas medicinalesdijo Jaia con voz calmada, revisando las ramas de un arbusto cercano. Si nos tomamos nuestro tiempo, podremos llevar lo suficiente para reabastecer las reservas. Suri asinti con una sonrisa, intentando no dejarse llevar por sus pensamientos. Claro, lo que digan. Jaia le lanz una mirada rpida, pero sigui revisando las plantas sin comentar ms. Alisha, que caminaba un poco ms adelante, se detuvo junto a un rbol retorcido, observando sus races expuestas. Aqu suele crecer la raz roja que ayuda con los dolores de cabeza. Busca cerca de las piedras, Suri. Suri se arrodill y comenz a apartar algunas hojas secas. ?Solamos venir tan lejos para recolectar estas hierbas? pregunt con fingida inocencia. Jerut solt una leve risa. Las mejores hierbas siempre estn en los lugares ms difciles de alcanzar. Claro murmur Suri, sintiendo la diversin de las mayores. Definitivamente la estaban entreteniendo a propsito. No le molestaba, de hecho, se senta feliz de que se tomaran tantas molestias por ella, pero tena curiosidad por lo que estaran haciendo en la aldea. Jaia le dedic una mirada de soslayo antes de hablar. ?Y cmo te sientes hoy? Suri dej la raz que haba encontrado sobre una peque?a bolsa de tela y sonri. Me siento bien. Creo que este ser un buen da. Las mayores intercambiaron una mirada entre ellas, pero no dijeron nada. Suri mir hacia el cielo, viendo cmo el sol avanzaba lentamente hacia el punto ms alto. No importaba cunto intentaran distraerla, saba que al medioda regresaran a la aldea. Y cuando lo hicieran, estaba segura de que algo la estara esperando. Pero lo que ms le emocionaba era que Erik estara all, compartiendo su dia especial con ella. En su da especial, no solo tena a su familia, sino tambin a l. Y eso la haca ms feliz de lo que jams hubiera imaginado. En la aldea, todo estaba en orden. La comida estaba lista, el ambiente era tranquilo y cada una de las chicas se mantena en su rutina como si fuera un da cualquiera. Mika y Erik terminaban de organizar para servir la sopa en los cuencos, mientras Hada y Becca conversaban sobre los animales, fingiendo desinters por cualquier otro asunto. Suri y las mayores an no llegaban. Todo deba parecer normal, sin ninguna se?al de que estaban esperando su regreso. La estrategia era simple: hacerle creer que haban olvidado su da especial. Cuando Suri y las mayores llegaron a la aldea, todo pareca normal. No haba ninguna decoracin especial ni se?ales de que alguien la estuviera esperando con entusiasmo. Solo el aroma de la sopa recin hecha flotaba en el aire, y las chicas, sin levantar la vista, se acomodaron en sus lugares habituales para comer. Llegaron justo a tiempo coment Becca con naturalidad, tomando su cuenco de sopa. S, pens que tardaran ms a?adi Hada, bebiendo un sorbo sin prestar mucha atencin a Suri. La cumplea?era mir a su alrededor con cierta inquietud, esperando alguna reaccin, alguna mirada cmplice que indicara que haban recordado su da especial. Sin embargo, todas seguan conversando de temas cotidianos, sin hacer referencia alguna a la fecha. Jaia y Alisha tambin se sentaron sin decir nada fuera de lo comn, mientras Jerut serva su porcin en silencio. ?Y qu tal les fue? pregunt Mika con desinters, removiendo su sopa con la cuchara. Bien encontramos algunas hierbas que no solemos ver cerca de la aldea respondi Suri, sintindose extra?amente incmoda. Eso es bueno dijo Lera, tomando un bocado. Suri mir a su alrededor, esperando encontrar alguna se?al de la sorpresa que haba estado imaginando toda la ma?ana. Sin embargo, todo pareca igual. Hada pas junto a ella, comentando algo sobre los animales. Mika y Becca seguan hablando, mientras que Erik simplemente le dedic una sonrisa cordial antes de seguir con lo suyo. No poda evitar sentirse un poco triste. Por supuesto, no esperaba que Erik supiera que hoy era su da especial pero las chicas s lo saban. ?De verdad se haban olvidado? Pens, recorriendo la mirada al rededor. Baj la mirada, reprimiendo un suspiro. Se record a s misma que no deba sentirse mal. Haba pasado una ma?ana agradable con las mayores, y no necesitaba nada ms. Suri esper unos segundos ms, pero nadie deca nada. Nada de "feliz da", nada de sonrisas especiales, nada que indicara que recordaban la fecha. Se mordi el labio, tratando de no darle importancia. Quizs estaban esperando el momento adecuado o quizs, de verdad lo haban olvidado. Baj la mirada y tom su cuenco, comenzando a comer en silencio. El sabor de la sopa era bueno, pero en ese momento, no le saba a nada. Cuando terminaron de comer, todos se levantaron con naturalidad para seguir con sus tareas. Algunas fueron a limpiar los cuencos, otras organizaron cosas en la aldea, y poco a poco, cada quien se fue dispersando. Suri, en cambio, se qued sentada por un momento, sintiendo una leve pesadez en el pecho. ?De verdad lo haban olvidado? No quera molestarse con las chicas, pero no poda evitar sentirse un poco triste. Suri la voz de Erik la sac de sus pensamientos. Levant la mirada y lo vio de pie junto a ella, con una expresin relajada pero con un brillo amigable en los ojos. ?Quieres ayudarme con algo? Suri parpade sorprendida. No esperaba que Erik le pidiera ayuda justo ahora. Mir a las dems, pero nadie pareca prestarle atencin. ?Con algo? pregunt, an con un dejo de melancola en la voz. S. Necesito una mano con algo, y pens que podras ayudarme le explic con una media sonrisa. Suri suspir, an con un poco de tristeza, pero no pudo evitar que un peque?o alivio se colara en su pecho. Quizs las chicas se haban olvidado pero al menos Erik quera pasar tiempo con ella. Est bien dijo finalmente, ponindose de pie. Erik le sonri y comenz a caminar, esperando a que lo siguiera. Suri se apresur a alcanzarlo, sintiendo que, aunque su da especial no iba como esperaba, al menos no lo pasara sola. Suri caminaba junto a Erik, siguiendo el sendero que los llevaba al ro, cuando not que Mika vena detrs de ellos. ?A dnde van? pregunt Mika con los brazos cruzados, arqueando una ceja. Erik dijo que necesitaba ayuda con algo respondi Suri, an con un poco de tristeza en la voz. Ah, ?s? Qu curioso, porque no recuerdo que mencionaras nada sobre el ro antes, Erik dijo Mika con una ligera sonrisa de sospecha. Erik se encogi de hombros con naturalidad. No lo mencion porque pens que no sera algo difcil y le ped ayuda a Suri. Mika entrecerr los ojos un momento, pero luego suspir y decidi acompa?arlos, como haban planeado en la noche. Y as, los tres pasaron la tarde juntos. Mientras Suri intentaba concentrarse en los peque?os deberes y la charla, no pudo evitar notar algo que le causaba un ligero cosquilleo en el pecho. Erik y Mika se llevaban demasiado bien Se hablaban con confianza, a veces con peque?as bromas entre ellos, y, lo que ms llam su atencin, caminaban muy cerca el uno del otro. Mika, que siempre haba sido ms reservada, pareca diferente cuando estaba con Erik. En ciertos momentos, sus brazos se rozaban sutilmente, y en otras ocasiones, cuando Erik deca algo gracioso, Mika sonrea de una forma que Suri rara vez le vea hacer. Suri trat de ignorarlo y centrarse en el momento, pero la cercana entre ellos le dejaba una extra?a sensacin, como si estuviera presenciando algo que no terminaba de comprender. Sin embargo, a medida que el sol comenz a ocultarse, su mente volvi a otro pensamiento: Mika y Erik no haban mencionado nada sobre su da especial. Quizs realmente lo haban olvidado Ya es tarde dijo Erik, sacndola de sus pensamientos. Es hora de volver. Suri asinti con la cabeza y los tres comenzaron a caminar de regreso a la aldea. Cuando pasaron cerca de la caba?a de Erik, l se detuvo. Voy por algo, ustedes sigan que ya los alcanzo mas ratodijo antes de entrar. Suri mir a Mika con curiosidad, pero la otra chica simplemente le tom la mano con confianza. Ven, vamos a la aldea le dijo, guindola sin darle oportunidad de preguntar. Suri no protest y la sigui, sin sospechar nada, paso una tarde maravillosa con ella y Erik. Poco despus, Mika la llev cerca de una caba?a iluminada por la luz de varias antorchas. De repente, cuando ya estaban frente a la caba?a, Suri detuvo sus pasos. El nudo en su estmago volvi a apretarse, y una mezcla de incertidumbre la envolvi. Antes de que Suri pudiera reaccionar, adentro estaban todas las chicas esperndola con sonrisas radiantes. ?Feliz da, Suri! Suri abri los ojos con sorpresa, sintiendo cmo su corazn se llenaba de emocin al darse cuenta de que no haban olvidado su da especial despus de todo. "?Todo esto... es para m?" pregunt con los ojos brillando, aunque tambin algo confundida. Suri estaba dentro de su nueva caba?a, rodeada por las chicas. El lugar estaba acogedor y todo pareca perfecto. Las chicas la rodeaban con sonrisas clidas, hacindola sentir especial. A pesar de que durante el da haba tenido dudas sobre si se haban olvidado de su da especial, en ese momento, rodeada de ellas, se senta completamente feliz. Haba sido una sorpresa increble. Aunque se preguntaba dnde estaba Erik, no dej que eso nublara su alegra. De repente, la puerta Erik apareci, con una ligera sonrisa tmida en el rostro, llevando un peque?o paquete envuelto cuidadosamente en tela. Las chicas se apartaron un poco para darle espacio, pero fue Suri quien se acerc primero, sus ojos curiosos fijos en el regalo que l le traa. "?Suri!" dijo Erik con una sonrisa brillante. Suri lo observ y, al ver el paquete que l traa, se sinti un peque?o latido en su pecho. "Erik... ?Qu es eso?" Erik se acerc a ella y, le entreg el paquete. Suri, sorprendida, lo abri con rapidez. Dentro encontr una hermosa diadema de madera tallada a mano, adornada con una sencilla flor y formas delicadas que parecan fluir con la naturaleza misma. Lo que ms la conmovi fue la suavidad de la madera, que reflejaba la dedicacin y el esfuerzo que Erik haba puesto en ella. "Esto es para ti, Suri," dijo Erik con una voz suave y clida. "Para que nunca olvides que eres especial y que siempre estaremos aqu para ti." Y al ver un peque?o tallado en uno de los lados, algo le llam la atencin. En el tallado se poda distinguir lo que pareca ser unos smbolos, pero no lo entendi de inmediato. Las chicas, al ver los intrincados detalles de la diadema, comenzaron a murmurar entre ellas, pero cuando se acercaron ms, vieron los smbolos grabados que parecan formar un patrn. "?Qu significa esto?" pregunt Becca, observando con atencin los smbolos delicados que estaban grabados en la madera. "Es... ?un tipo de smbolos de proteccin?" sugiri Hada, mientras acariciaba el objeto con suavidad. "S, como una especie de bendicin," dijo Arlea, tocando los grabados. "Estos smbolos parecen tener algo especial." Suri, aunque no entenda exactamente lo que representaban esos smbolos, los mir con aprecio. Aunque senta que no saba todo sobre el significado de la diadema, estaba profundamente agradecida por el gesto de Erik. Se acerc a l con la diadema en las manos, pero antes de que pudiera decir algo, l intervino. "Es algo peque?o, pero... quiero que sepas que lo hice con todo mi corazn," dijo Erik. Suri lo mir sorprendida, pero al ver la sinceridad en los ojos de Erik, no pudo evitar sonrer. Mientras sostena la diadema, pens que tal vez el tallado tena un significado ms profundo. Era algo que ella apreciara siempre. Las mayores, que hasta ese momento haban estado observando, se acercaron con curiosidad al regalo. Aunque no saban el significado, observaban los smbolos en la diadema con una mirada reflexiva. Sus ojos recorran los tallados, y hubo un silencio momentneo mientras intentaban comprender. "?Qu son estos smbolos?" pregunt Jaia, mirando con detenimiento la diadema. Las gemelas, con un gesto de duda, tambin se acercaron ms a observar. "Esos smbolos... aunque no iguales, los he visto antes," dijo Jerut, acariciando la diadema con la yema de los dedos. "Tal vez en algn lugar... algo familiar." Becca, al escuchar las palabras de las mayores, se acerc y mir ms de cerca los smbolos en la diadema. "No s qu significa, pero se ve importante," murmur Becca. "Quizs son signos de proteccin o algo as." Suri, an sosteniendo la diadema, mir a Erik, sin entender del todo lo que pasaba. "?Qu significa esto?" pregunt Suri, sin poder ocultar su curiosidad. Erik, al ver la confusin en los ojos en todas ellas, suspir. Ahora comprenda por completo que las mujeres no saban leer ni escribir, y eso le dio una idea de lo que estaba pasando. "Son letras," explic Erik suavemente. "Estos smbolos no son solo marcas o signos al azar. Son letras. Escrib tu nombre, Suri." Las mayores, al escuchar su explicacin, se quedaron en silencio. No podan comprender del todo lo que Erik estaba diciendo, ya que no saban nada sobre la escritura y mucho menos leer, pero el hecho de que los smbolos fueran palabras escritas les pareca algo completamente nuevo. "?Letras?" repiti Jaia, algo desconcertada. "?Cmo se... se leen?" Erik asinti lentamente, comprendiendo que para ellas eso era algo completamente ajeno. "S," respondi Erik. "Cada smbolo representa una letra, y juntos forman palabras. As se escribe el nombre de Suri." Las mujeres mayores intercambiaron miradas, intentando procesar la nueva informacin. Aunque no entendan completamente cmo funcionaba, s podan sentir la importancia del gesto de Erik. Suri, mirando la diadema con los ojos brillando, finalmente entendi lo que Erik quera decir. Aunque no saba leer los smbolos, comprenda que era algo significativo. Se acerc ms a l, agradecida por su dedicacin. "Gracias, Erik. Es hermoso," dijo Suri, sonriendo. Dndole un abrazo "Nunca imagin que me regalaras algo tan especial." Erik sonri al verla tan feliz, y las chicas, al ver la conexin entre ellos, tambin sonrieron. No podan esperar para compartir ms momentos con Suri en su nuevo hogar. Arlea, al ver que la atencin se haba centrado en la diadema, tom la iniciativa de cambiar de tema para aligerar el ambiente. "Venga, Suri, es hora de celebrar. ?El festn nos espera!" dijo Arlea con entusiasmo. "Hoy es tu da. Vamos, celebraremos." Las chicas, con una sonrisa clida, guiaron a Suri hacia la zona de comida, mientras Erik las segua, an con la sensacin de que la diadema tena un significado mucho ms profundo de lo que l haba imaginado. Cuando llegaron al rea de comida, el bullicio y la alegra llenaban el aire. La comida estaba dispuesta en grandes cuencos sobre la mesa, y todos ya se estaban sirviendo a gusto. Suri se sinti rodeada de cari?o y celebracin. El calor del da no pareca importar en ese momento, ya que lo nico que importaba era el presente y las personas que la rodeaban. "Hoy es tu da, Suri," dijo Becca, sonriendo. Suri mir a su alrededor, sintiendo la calidez de todas las personas que haban hecho su da tan especial. Finalmente, entendi que, aunque no comprendiera todo lo que pasaba, lo que realmente importaba era el amor y la unin que compartan. La mesa estaba llena de risas y alegra. El aire estaba lleno del aroma a la comida, Suri, radiante y feliz, no poda dejar de sonrer mientras su familia la rodeaban, celebrando sus 9 a?os. Arlea levant una copa de madera, llena de un jugo bien frio, sonriendo mientras miraba a Suri. "Por Suri, por sus 9 a?os," dijo Arlea, levantando su copa. Las dems, siguiendo su ejemplo, alzaron las suyas, y Erik hizo lo mismo, mirando a Suri con una sonrisa clida. Todos brindaron al unsono, la emocin palpable en el aire mientras Suri senta una mezcla de gratitud y felicidad. No esperaba tanto, pero all estaba, rodeada de todos que la queran y celebraban su vida. "?Por Suri!" exclam Becca, riendo. "?Por Suri!" respondieron los dems, alzando sus copas. Suri, con los ojos brillando por la emocin, levant tambin su copa. "?Gracias por todo!" dijo, con una sonrisa que reflejaba el amor y la calidez que senta. En medio de la celebracin, Becca, observando a Suri con una sonrisa cmplice, se acerc a ella, y con voz baja le dijo: "Suri, ya tienes puesta la diadema que Erik te regalo, y la verdad es que se te ve preciosa... Pero, ?por qu no te pones tambin la medalla de madera que te dej mam Ayla? Sera perfecto, vers cmo los dos objetos hacen juego. La diadema y la medalla, ambos con esos smbolos. Estoy segura de que se ver an ms especial." Suri, sorprendida por la sugerencia, mir a Becca, y luego toc la diadema que llevaba puesta, sonriendo al ver lo bien que le quedaba. Pens en la medalla de madera, la que mam Ayla le haba dejado y que siempre haba llevado con ella. Haba dejado de usarla porque tema perderla o romperla, pensando que, con Erik cerca, ya no la necesitaba tanto. "No lo s," dijo Suri en voz baja, tocando la diadema con cari?o. "Pero tal vez lo haga, Becca. Me hara sentir ms cerca de mam Ayla... y de todo lo que ella me dio." "?Hazlo!" insisti Becca, sonriendo ampliamente. "Te vers an ms hermosa. Es como si los dos objetos te conectaran con lo que te dej Mama ayla, y a la vez con Erik, que te cuida y protege ahora." Suri, sintiendo una oleada de emociones, asinti lentamente. Saba que Becca tena razn, y al pensar en cmo la diadema y la medalla representaban tanto de su pasado y su presente, sinti que era el momento perfecto para llevar ambas cosas con orgullo. "Est bien, voy a buscarla," dijo, sonriendo. "?Las dos cosas juntas deben verse preciosas!" Se levant con una sonrisa y se dirigi hacia su caba?a a buscarla. Mientras tanto, los dems seguan disfrutando del festn, riendo y contando historias. Erik, al verla ir hacia su caba?a, sonri para s mismo, observando cmo Suri se senta ms cmoda y segura con cada gesto de cari?o que reciba. Saba que el gesto de darle la diadema haba sido solo una peque?a parte de lo que ella necesitaba, pero ver la felicidad en su rostro lo llenaba de satisfaccin. Cuando Suri regres con la medalla de madera colgada en su cuello y la diadema puesta, todos notaron el cambio. La combinacin de la diadema y la medalla haca que se viera an ms fuerte, como si ambos objetos fusionaran los recuerdos del pasado con la proteccin y el amor que ahora tena en su vida. "?Qu hermosa te ves, Suri!" exclam Arlea, admirando cmo los dos objetos se complementaban perfectamente. Las chicas sonrieron, viendo lo bien que combinaban la medalla y la diadema. No solo eran adornos, sino smbolos de la proteccin, el amor y la conexin que comparta. "Te queda perfecta," dijo Becca, gui?ndole un ojo. "De ahora en adelante, siempre usars estos dos smbolos como un recordatorio de todo lo que tienes y todo lo que eres." Suri, con una sonrisa tmida, toc la medalla y la diadema, sintiendo una paz profunda en su corazn. Mir a Erik, quien la observaba con cari?o, y por un momento, supo que estaba rodeada de personas que la queran y que la protegeran siempre. "Gracias a todos," dijo Suri, con los ojos brillando. "Realmente este es el mejor da de mi vida." Suri, emocionada, se acerc a Erik con una gran sonrisa, utilizando con orgullo tanto la diadema en su cabeza como la medalla de madera. "?Mira, Erik!"dijo con alegra"Becca dice que los dos objetos hacen juego, y creo que tiene razn. ?Qu te parece?" Erik la mir y asinti con una leve sonrisa. "S combinan bien. Se ven bonitos juntos." Pero cuando Suri avanz unos pasos ms y la luz de las lunas la ilumin mejor la medalla de madera, la sonrisa de Erik se desvaneci por completo. Su expresin pas de la calma a la sorpresa y, luego, al puro desconcierto. Sus ojos se abrieron de par en par mientras senta que el aire se volva pesado a su alrededor. No poda ser. Esa medalla El tallado, la forma, los peque?os detalles era imposible no reconocerla. Era suya. El mundo a su alrededor pareci desmoronarse en un instante. Un escalofro le recorri la espalda y su mente se nubl. Se senta como si hubiese visto un fantasma, como si la realidad misma se estuviera rompiendo frente a sus ojos. "?Cmo cmo es posible?"murmur con un hilo de voz, sin apartar la mirada de la medalla. Las chicas notaron de inmediato su cambio de expresin. Al principio creyeron que estaba sorprendido de forma normal, pero cuando lo vieron temblar, dejo caer su cuenco de comida y retroceder levemente y mirar la medalla con autntico pavor, todas se alarmaron. "Erik, ?Qu pasa?"pregunt Becca, frunciendo el ce?o. "Te ves muy plido"coment Lera, dando un paso hacia l. Pero la ms preocupada era Mika. Desde el primer instante en que vio el rostro de Erik transformarse por completo, sinti un nudo en el estmago. Nunca lo haba visto as. Ni cuando luch contra el lagarto gigante ni con la bestia, ni cuando estuvo herido. Esto era distinto. Mika se puso de pie de golpe, con el corazn acelerado. "?Erik, mrame!"exclam, acercndose rpidamente y colocando sus manos en su rostro "?Qu tienes? ?Dime qu pasa!" Pero Erik no reaccion. Su respiracin se volvi irregular, su cuerpo se tens y sus piernas empezaron a temblar. Recuerdos de su infancia lo golpearon con fuerza. Aquella medalla l era el due?o cuando era ni?o, muchos a?os atrs, y se la haba dado a alguien. Una persona que lo marc de una forma que nunca haba olvidado. Sam... El nombre trato de brotar de sus labios antes de que pudiera detenerse. Suri parpade, confundida, sin entender la reaccin de Erik ni el por qu de su expresin de horror. "?Sam...?"repiti Becca en voz baja, mirando a las dems. "?Quin es Sam...?"pregunt Lera, mirando con inquietud a Erik. Pero Erik no pudo responder. Su mente estaba en otro lugar. Sus ojos ya no vean a Suri, sino a una imagen borrosa de su pasado, un rostro perdido en los recuerdos. Mika sinti un miedo desconocido apoderarse de ella. Nunca lo haba visto as, nunca lo haba sentido tan distante. "?Erik!"grit, intentando sostenerlo. Pero ya era tarde. Las piernas de Erik fallaron por completo y, antes de que pudiera hacer algo ms, su cuerpo se desplom hacia el suelo. "?Erik!"chill Suri, horrorizada. "?Agrrenlo!"grit Lera, lanzndose hacia l. Mika reaccion con rapidez y, junto con Becca, lograron sostenerlo antes de que golpeara su cabeza en el suelo, pero el miedo en su rostro era evidente. "?No respira bien!"dijo Mika, sintiendo el peso de su cuerpo en sus brazos"?Erik, despierta! ?Erik!" Pero Erik no respondi. Lo ltimo que vio antes de perder el conocimiento fue el rostro de Suri y, por un instante, en su mente, ella ya no era Suri. Era la persona que haba conocido en la Tierra. Y entonces, todo se volvi negro. ??Qu le pasa?! exclam Lera con los ojos abiertos de par en par. Suri tiro la medalla pensando que era lo que lo lastimaba y se acerco asustada, con los labios temblorosos. ?Yo solo quera que me viera! ?No quera hacerle da?o! Becca junto a Erik toc su frente. Su piel est algo fra murmur con preocupacin. ?Por qu reaccion as? ??Qu hacemos?! pregunt Hada, mirando a las dems con angustia. Las chicas se miraron unas a otras, sin saber cmo actuar. Fue entonces cuando las mayores, se acercaron y intervinieron con calma. Aqu no podemos hacer nada, ya esta respirando mas normal dijo Jaia con voz firme, . Llevmoslo a su caba?a. Estar ms cmodo all. Las chicas asintieron rpidamente y, con esfuerzo, entre todas levantaron el cuerpo inerte de Erik. Mika tom una de sus manos, sostenindola con fuerza, mientras Lera y Becca ayudaban a cargarlo. Suri, an con lgrimas en los ojos, sigui al grupo en silencio, sintindose culpable por lo sucedido. La celebracin se haba desvanecido por completo, y en su lugar, la preocupacin llenaba el aire. Algo en aquella medalla haba derrumbado a Erik por completo, y ahora, ms que nunca, las chicas queran descubrir la verdad detrs de lo ocurrido. La caba?a de Erik estaba en completo silencio, solo roto por el sonido entrecortado de la respiracin de las chicas. Lo haban recostado en su cama con cuidado, asegurndose de que estuviera cmodo. Pero l segua inconsciente, con una expresin tensa en su rostro. Suri no pudo soportarlo ms. Se aferr a la manta que lo cubra y rompi en llanto. ?Yo no quera hacerle da?o! ?Yo solo solo quera! sollozaba, con el rostro hundido en el pecho de Erik. Becca, con el ce?o fruncido, se inclin para colocar una mano en la cabeza de la peque?a y le susurr con suavidad: No es tu culpa, Suri. No lo es. Aun as, la ni?a no poda dejar de llorar. Mika, de pie al lado de la cama, intentaba mantenerse firme, pero la angustia en su pecho era insoportable. Erik estaba ah, inmvil, vulnerable, y ella se senta impotente. Su corazn lata con fuerza, y tuvo que morderse el labio para evitar que las lgrimas cayeran. No puedes llorar ahora No frente a las dems Pero no poda evitarlo. Erik no solo era alguien importante para todas ellas, l era su pareja aunque en secreto por ahora. El miedo de perderlo se le clavaba como espinas en la piel. Las dems chicas tambin lo miraban con rostros sombros. Incluso Hada, que sola encontrar algo divertido en cada situacin, se mantuvo en silencio, con los labios presionados en una fina lnea. Fue entonces cuando Jaia, quien haba observado la escena con serenidad, tom aire y habl con voz firme. No podemos hacer ms por ahora. l necesita descansar. Pero Mika se gir hacia ella, su voz temblaba levemente. Jaia la mir con comprensin, pero con la sabidura de alguien que haba visto mucho en la vida. Las emociones intensas pueden derribar hasta al ms fuerte. Cualquiera que haya pasado por un gran trauma necesita tiempo para despertar. Las gemelas, se acercaron a su hermana mayor y asintieron en acuerdo. Deberamos retirarnos y dejar que las chicas cuiden de l esta noche dijo Alisha, mirndolas. Nosotras volveremos ms tarde. Becca y Lera asintieron, aunque sin mucho entusiasmo. Jaia observ a Mika, quien se negaba a moverse del lado de Erik. T tampoco quieres separarte de l, ?verdad? Mika trag saliva y baj la mirada. No, quiero quedarme a su lado. La anciana sonri levemente. Entonces qudate. Pero no dejes que la preocupacin te consuma. Dicho esto, las tres mayores se retiraron de la caba?a, dejando a las chicas con Erik. Suri an lloraba, con los ojos hinchados y rojos, mientras Becca la abrazaba para calmarla. Lera se sent en un rincn, con los brazos cruzados, lanzando miradas preocupadas a Erik de vez en cuando. Mika, por su parte, se mantuvo firme al lado de la cama, sin soltar la mano de Erik. Si fueras a dejarme, no lo soportara pens con mucha tristeza. El aire de la caba?a estaba cargado de emociones. Esa noche sera larga, y ninguna de ellas tena intencin de dejarlo hasta que Erik despertara. Lera observaba a Mika, estaba junto a Erik, sosteniendo su mano con fuerza, como si temiera que se desvaneciera si la soltaba. No haca falta preguntarlo, Lera ya lo saba. El la haba aceptado como su pareja. No poda decir que la idea le sorprendiera. Mika siempre haba sido reservada, pero con Erik, tras tanto tiempo pasando juntos, hasta haban salido por das a cazar. Y ahora, vindola ah, negndose a moverse de su lado, todo quedaba claro. Aun as Lera no poda evitar sentir un deseo ardiente de estar junto a l tambin. No solo porque Erik le gustara, sino porque quera cuidarlo, protegerlo, estar cerca de l. Cada tanto, le ofreca a Mika cambiar de lugar. Si necesitas descansar, puedo quedarme aqu susurr en un momento, acercndose con cautela. Mika ni siquiera la mir. Estoy bien respondi con voz baja, sin soltar la mano de Erik. Lera la observ por unos segundos y luego suspir, sin insistir ms. No era el momento para discutir. Lera observ a Mika, an aferrada a la mano de Erik, sin moverse ni un solo instante. Saba que no la dejara irse, que no permitira que nadie ms ocupara su lugar. Sin decir nada, Lera busc un peque?o banquito de madera y se lo acerc. Al menos sintate aqu le dijo en voz baja. As estars ms cmoda. Mika la mir un instante, sorprendida por el gesto, pero acept sin rechazarlo. Cuando se acomod en el banquito, Lera se sent en el suelo, muy cerca de Erik. Con delicadeza, llev su mano a su frente, rozndola con el dorso para sentir su temperatura. No pareca tener fiebre, pero necesitaba asegurarse. Sus dedos se movieron hasta llegar a su cabello. Lera desliz los dedos entre sus mechones oscuros, acaricindolo con una ternura que apenas se permita mostrar. Ms que solo cuidarlo, quera memorizar esa sensacin, la calidez de su piel, la suavidad de su cabello. Por un instante, temi que Mika la apartara o le dijera algo. Pero cuando levant la mirada, se encontr con los ojos de Mika, estaban algo rojos por el llanto contenido y observndola con calma. Est bien susurr Mika. Puedes quedarte tambin. Lera sinti un peque?o nudo en el pecho, pero no por tristeza, sino por comprensin. Mika lo saba. Saba que ella tambin senta algo por Erik. Y aunque en el fondo le dola compartirlo, entenda que no poda quedrselo solo para ella. No cuando sabia que todas lo amaban. En silencio, ambas permanecieron al lado de Erik, cada una a su manera, cuidndolo. Sin celos, sin peleas. Solo con la certeza de que lo queran, y de que l las necesitaba a ambas igual que a las dems. Lera tambin not a Suri, dormida despus de haber llorado sin consuelo. Segua abrazada a Erik, su peque?o cuerpo pegado a l como si temiera que desapareciera. La imagen le provoc un nudo en el pecho. An era de noche, pero el amanecer ya se asomaba en el horizonte. La tenue luz azulada comenzaba a filtrarse entre las rendijas de la caba?a, proyectando sombras suaves sobre las paredes de madera. Pasaron horas desde que Erik perdi el conocimiento, y ninguna de ellas haba querido dejarlo solo. Cuando finalmente abri los ojos, su cuerpo se senta pesado y su mente an algo confusa. Parpade varias veces, tratando de ubicarse, hasta que reconoci el techo de su caba?a iluminado por la luz del alba. Intent moverse con cuidado y fue entonces cuando not a Suri a su lado, profundamente dormida, con su peque?a mano descansando sobre su pecho. Su rostro an tena rastros de humedad en las mejillas, y sus prpados hinchados delataban que haba llorado antes de quedarse dormida. Al otro lado de la cama, Mika estaba sentada en un banquito, con la cabeza inclinada y los ojos cerrados, pero sin soltar su mano. Su agarre era firme, como si temiera que l desapareciera si la soltaba. Erik la observ con atencin. Incluso dormida, su expresin pareca tensa, y cuando not el enrojecimiento de sus ojos, entendi de inmediato que ella tambin haba llorado. Mika tambin haba estado preocupada por l. La sensacin de calor en su pecho fue inevitable. Intent moverse con lentitud para no despertarlas, pero incluso el ms leve movimiento de su mano hizo que Mika reaccionara primero. Con un suave suspiro, Mika abri los ojos. Por un segundo, parpade confundida, su mente an despertndose. Pero cuando sus ojos encontraron los de Erik, su expresin cambi por completo. "Erik" Su voz sali en un susurro, con una mezcla de alivio y molestia. l le sonri dbilmente. "Hey" Mika apret los labios, su ce?o fruncido, como si estuviera enojada, pero en su mirada solo haba una enorme preocupacin. "Por fin despiertas"murmur Mika, con la voz an algo ronca. Erik le dedic una peque?a sonrisa para tranquilizarla. "Lo siento, parece que las asust"dijo con sinceridad. Mika apret los labios y neg con la cabeza. "Nos diste un buen susto, idiota"susurr, con un tono que, aunque pareca un rega?o, esconda un enorme alivio. Mika tena tantas ganas de abrazarlo de besarlo. Pero estaban las dems all. Apret los labios con fuerza, intentando contenerse, pero al final no pudo evitarlo por completo. Se inclin levemente hacia l y le dio un peque?o beso en la boca. Fue un roce fugaz, un gesto apenas perceptible, pero Erik pudo sentir la calidez de sus labios y el temblor de su respiracin. Cuando Mika se alej, su rostro estaba ligeramente sonrojado, pero mantuvo la compostura, fingiendo que nada haba pasado. Sin embargo, no not que alguien las haba estado observando. Desde su lugar de descanso, Becca haba visto la escena. No dijo nada. No reaccion. Simplemente los observ en silencio, su expresin indescifrable, antes de cerrar los ojos nuevamente, como si nunca hubiera visto nada. Erik sinti la calidez de su mano an sosteniendo la suya, pero antes de que pudiera responderle, mir a Suri nuevamente y le acarici el cabello con suavidad. "Suri despierta, peque?a." La ni?a murmur algo en sue?os y se removi un poco, hasta que pesta?e lentamente y abri los ojos. Al ver a Erik despierto, su expresin cambi por completo. "?Erik!" Con una emocin desbordante, se lanz sobre l y lo abraz con fuerza. "?Despertaste!" Erik solt una leve risa y le correspondi el abrazo con ternura. "S, peque?a. Estoy bien." Suri gir la cabeza para ver a las dems. "?Chicas, Erik despert!"anunci con entusiasmo. El sonido hizo que las dems comenzaran a moverse. Becca, Lera, Arlea y Hada abrieron los ojos y, al ver a Erik consciente, sentado sobre su cama se apresuraron a acercarse. Antes de que pudiera reaccionar, Hada, que usualmente era la ms bromista y despreocupada, se acerc con rapidez y, sin decir nada, se inclin para abrazarlo. ?No vuelvas a asustarnos as! dijo con voz temblorosa, apretndolo con fuerza, incluso abrazando tambin a Suri en el proceso. Erik sinti su cuerpo temblar un poco y se dio cuenta de que incluso Hada, la fuerte y rebelde, haba estado realmente preocupada. Arlea tambin se acerc, con su expresin siempre tranquila, pero esta vez sus ojos reflejaban alivio. Nos preocupaste mucho, Erik dijo suavemente. Pero nos alegra verte despierto. Mientras todas se acercaban a comprobar que realmente estaba bien, Becca se mantuvo un poco atrs, observndolo en silencio. No era porque no estuviera feliz de verlo despierto, sino porque su mente an estaba atrapada en lo que haba presenciado antes Haba visto a Mika besarlo. No haba sido un beso largo ni apasionado, sino ms bien un beso lleno de alivio y amor contenido. Un beso que Mika haba dado en secreto, creyendo que nadie ms lo vea. Becca apret los labios, procesando lo que aquello significaba. No era sorpresa que Mika sintiera algo fuerte por Erik, pero ver esa muestra de afecto tan ntima la hizo darse cuenta de que los sentimientos de su amiga eran profundos, ms de lo que quiz ella misma aceptaba. Y entonces, algo dentro de Becca se removi. No estaba segura de qu era solo saba que no poda dejar de pensar en aquel beso. "?Cmo te sientes?"pregunt Lera, con el ce?o an fruncido por la preocupacin. "Nos asustaste mucho"agreg Becca, acercndose mas, cruzndose de brazos. Todas lo rodeaban, aliviadas pero expectantes. Queran respuestas. En ese instante llegaron las mayores. Jaia, quien observaba con una mirada ms analtica, fue la primera en preguntar lo que todas pensaban. "Erik ?Qu pas? ?Por qu reaccionaste as al ver la medalla de Suri?" El ambiente cambi de inmediato. Las miradas se clavaron en l con incertidumbre. Erik baj la vista, tomando aire. "Necesito decirles la verdad"dijo al fin, con un tono serio. Las chicas se miraron entre s, sintiendo que lo que estaba por decir era importante. "Esa medalla"Erik trag saliva" es ma." El silencio fue absoluto. Las mujeres lo miraron con asombro, y Suri, quien an estaba abrazada sobre l, lade la cabeza con confusin. "?Qu quieres decir?"pregunt Mika, su tono ahora ms tenso. Erik cerr los ojos un momento, buscando las palabras adecuadas. "Esa medalla... me perteneca cuando era un ni?o, se la di a alguien hace muchos a?os. A alguien que conoc... en mi mundo." El impacto de sus palabras se reflej en los rostros de todas. "?En tu mundo?"susurr Arlea, con los ojos muy abiertos. Erik asinti lentamente. "S creo que es momento de contarles de dnde vengo realmente." El aire dentro de la caba?a se sinti ms denso. Nadie se atrevi a interrumpir. Porque todos saban que lo que Erik estaba a punto de revelar cambiara muchas cosas.