[Por primera vez, se abren los créditos iniciales de la serie, con música de violín algo tétrica pero que no necesariamente alerte al espectador. Los frames que darán inicio mostrarán una panorámica de las afueras de un bosque, dónde hay una caba?a.]
Un hombre descansaba ahí. Era de noche. Hacía frío, pues era temporada de oto?o. Tan solo el sonido del viento quebraba el profundo silencio que invadía la colina.
(La escena cambia a un sótano)
El hombre, con canas y con voz gastada, trata de aliviar la tensión con algo de fuego, así que se levanta de su sillón, toma unos troncos y baja un par de escalones.
La chimenea está al fondo del sótano. El frío es un poco más agresivo ahí abajo. Tranquilamente, el viejo se acerca para colocar la le?a.
Un par de intentos fallidos después, este se?or exclama:
-?Ah! ?Maldita le?a!
Por una u otra razón, fue difícil encender las brasas. El hombre descargó su ira.
Pobre anciano... Hacía meses que no interactuaba con personas.
Justo después de lograr encender la chimenea, oímos sonidos secos y bruscos que vienen del exterior.
-?Eh?
El hombre no parece preocupado por el ruido. Toma un hacha de le?ador, sube al salón de la caba?a y sale a investigar.
Avanza un par de metros, y después de explorar la zona con la mirada, nota que algo se mueve entre la maleza y decide acercarse.
-Carajo...
Un animal destripado. Obra de un lobo, o algo parecido.
Después de contemplar un poco la escena, el hombre se da vuelta y regresa a la caba?a. Justo antes de entrar, se percata que la puerta está abierta. Está seguro de que él la cerró.
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(Entra y la puerta rechina)
Hay pisadas. Son recientes.
-??Quién anda ahí!?
Un silencio invade la caba?a, y al cruzar la habitación principal...
Un extra?o, que viste máscara, embosca al viejo desde una esquina ciega. La pantalla se torna negra inmediata al golpe.
[Ahora estamos en el exterior, y parece ser un bosque denso. Una lámpara de gas, que cuelga de la rama de un árbol cercano, es lo único que da algo de vida a la solitaria noche.]
El mismo enmascarado lanza al hombre hacia dicho árbol, haciendo que se despierte en el acto. Está inmovilizado con sogas en manos y piernas.
(El hombre es despertado a la fuerza por un chorro de agua intenso. Un cubetazo, o algo así. Ingeniatelas, animador)
Otras 2 figuras similares se observan desde la perspectiva del sometido, todavía algo aturdido.
-Fuiste el que trató de hacerse el héroe en la aldea, ?ah?- dice el enmascarado que está frente al anciano.
El lugar se sume en silencio. Uno de los tres hombres levanta un garrote de madera, el mismo que usó al momento de la emboscada.
(Varios golpes se escuchan, pero no los vemos porque la escena apunta a una de las lunas de este planeta. Esta luna es color celeste.)
Los golpes se callan. La escena enfoca de nuevo el acto de tortura.
-(escupe sangre mientras habla) Malditos... él vendrá por ustedes *risa nerviosa*.
Los enmascarados se muestran confundidos, pero rápidamente siguen agrediendo al hombre. Continúan la golpiza, y en uno de los impactos la imagen se vuelve completamente blanca.
Aún se oyen los golpes y, al paso de unos cuántos, se nos muestra una figura esquelética, completamente negra, flotando en el vacío en posición fetal.
Una voz, ajena al plano físico, empieza a hablar, como si de una consciencia se tratase.
"Despierta..."
(Largo silencio, con tan sólo unos golpes ahogados de fondo que se sienten más como gotas de agua cayendo al interior de un pozo)
"?Sabes por qué estás aquí?", dice la voz al esqueleto.
Es Aleo. Está ahí, nadando en la infinidad de la nada. El "punto que se convirtió en una manchita que se convirtió en un borrón que se convirtió en una figura que se convirtió en..." Un esqueleto.
Un violín, algo arcaico, empieza su lamento al momento de enfocar a Aleo.
"?Quién eres? ?Fuiste quien me trajo aquí?"
El violín se apaga, y el vacío vuelve a quedar en silencio. De nuevo, se oye de fondo aquel goteo de al inicio de la escena.
El cuerpo de Aleo se calienta, cosa que no vemos, y él lo siente. Una llama azul emerge, poco a poco, de su columna, haciendo estremecer del dolor al personaje.
La llama se consume. Placas de ébano surgen del esqueleto, dejando grietas con brillo celeste. Poco a poco, una armadura completa cubre el cuerpo de Aleo. El fuego vuelve, y aumenta su intensidad de forma descontrolada, acelerando el proceso de forja, pero haciendo agonizar al protagonista.
Mientras ocurre, la voz del limbo empieza a conjurar algo inentendible, pero de lo que se logra rescatar "IDCWID (id-kuid)".
Al terminar de conjurar, esta entidad termina su labor. Desaparece, dejando a Aleo en la inmensidad del abismo.