Evrie echó un vistazo y allí estaba Farel.
Todavía llevaba su traje, impecable y elegante, con un aire de profesionalismo.
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Evrie se sorprendió por un segundo, y luego una luz brilló en sus ojos.
—?Cómo es que tú también viniste?—
Desde undo, Irene dijo—Tío Farel no tenía tiempo, pero en cuanto escuchó que tía Evi vendría, de
repente se liberó.—
Mientras haba, Farel ya había cambiado de zapatos y se sentó aldo de Evrie.
—?Cómo vamos a tener unaida familiar sin mí?—
Irene parpadeó con sus grandes ojos—Tú nunca has venido aer con nosotros antes, yo te
invitaba cada a?o y nunca podías.—
Farel, imperturbable y tranquilo—Antes no estaba tu tía Evi, ?cómo podríamos estarpletos?—
Irene se quedó sin pbras de inmediato, sintiendo que lo que él decía tenía sentido.
No pudo refutarlo.
—Bueno, es hora deer.—
Yolia salió con los tos y rompió discusión entre ni?a y el adulto.
Victoria, muy atenta, tomó mano de Irene con delicadeza y su tono se suavizó notablemente.
—Ire, vamos, te llevaré avartes manos.—
Evrie estaba a punto de levantarse cuando Farel detuvo.
Una mano cálida envolvía y sus miradas se entrzaban en el aire, aunque se habían visto apenas
en madrugada, y noche anterior habían estado juntos en un abrazo apasionado.
Pero ahora, parecíao si hubieran pasado a?os.
Farel ayudó a levantarse, su voz se suavizó—Hay un ba?o en habitación de huéspedes, te
pa?o.—
Evrie lo siguió por un par de curvas hasta llegar a habitación de huéspedes.
Al entrar, fue abrazada por el hombre desde atrás, su pecho firme contra su espalda, hasta podía
escuchar su respiración profunda.
—?Por qué no me avisaste que vendrías?— preguntó Farel en voz baja, —Si no fuera por mada
de Irene, me lo habría perdido hoy.—
—?Perder qué?—
—Perder oportunidad de verte una vez más.copy right hot novel pub
—
Evrie se volvió, apenas conteniendo su sonrisa—?No nos acabamos de ver esta ma?ana, Sr. Haro?
?Ya lo olvidaste?—
Farel apretó su abrazo, atrayénd aún más cerca.
—?Qué puedo hacer? Te extra?o demasiado, no puedo resistirme.—
Las orejas de Evrie se enrojecieron por su aliento, y su corazóntía más rápido al escuchar su voz
suavemente.
—Un hombre siempre quiere tener su tesoro recuperado en palma de su mano, se siente ansioso
aunque sea un minuto.—
El corazón de Evrie se derritióo agua.
Bajó vista y tomó su mano, diciéndole—Entonces deseemos que el Sr. Haro tenga éxito pronto y
logre suetido, siempre estaré a tudo,o tu árbol de algodón.—
La mirada de Farel se oscureció.
Movido por el momento, levantó una mano para acariciar su rostro con intención de besa.
Evrie levantó una mano para detenerlo, apoyánd en su pecho.
—Ya es hora deer, vamos avarnoss manos.—
Farel abrió boca, queriendo decir algo más, pero Evrie lo detuvo de antemano.
—No digas que quiereserme primero, estamos en casa de otros, hay queportarse, tengo
hambre, quieroer.—
Farel se quedó cado por un momento.
Se quedó parado allí, forzándose a calmar el fuego en su interior.
Después devarses manos, regresaron aledor, donde mesa estaba servida con diversos
tos.
Yolia había guardado especialmente dos asientos juntos para ellos.
La cena esa noche fue muy abundante, con una variedad de tos para elegir.
Evrie no pudo evitar elogiar—Yolia, realmente tienes un gran talento para cocina.—
—Ustedes dos tienen una rción tan bonita.
—
Evrie expresó su sincera admiración.
Desde que conoció a Yolia, siempre fue así, una familia de tres, armoniosa y amorosa, era una visión
que inspiraba alegría.
Quizás era porque su rción era tan buena que Irene era tan encantadora y alegre, ?no?
La familia original tiene un gran impacto en vida de un ni?o.
E lo sabía muy bien.
Yolia dijo con una sonrisa—Pero lo que vale pena es difícil, después de tormenta viene calma,
?verdad?—
Al oír esto, Evrie sonrió ligeramente.
Sí, después de dificultad viene tranquilidad, siempre llegará luna llena.
—Come.—
Su mandato fue breve, de una s pbra, pero sus manos seguían en movimiento constante.
Evrie sintió un calor en su corazón y, para mostrar su aprecio, cogió el camarón y se lo llevó a boca.
La mesa se llenó de un ambiente cálido y alegre.
Durante todaida,s manos de Farel apenas se detuvieron.
Servía másida, ponía en su to.
Pba cangrejos, también los ponía en su to.
Incluso selionabas espinas de los pescados, depositando los trozos más suculentos en su to.
Irene, aldo, quedópletamente asombrada.
—Tío Farel, eres más exagerado que mi padre.—
Farel respondió con una sonrisa en losbios, su voz suave y tranqu —El tesoro de Tío Farel ha
regresado, deberías entenderlo.—
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