Capítulo 713
En el suelo solo quedaba una caja de medicines abandonada
nain
Detras de multitud alguien se tapé boca y ecard en un baja “Dios mio, otra persona ha entrado
comendo al edificio
El joven, igual que antes, no pudo alcanza a tiempo y te quedó parado, sosteniendo in chaquetas y
la caja de medicinas que dejaron atris, atonto por un buen rato, hasta que finalmenta reion y
comenzó a patear el suelo frustrado
Esta pareja
Realmente no valoran bus vidas!
Cuando Marisol saltó por ventana, los fragmentos de vidro del segundo peso cayeron cerca de su
cara Aunque oyó al joven gritarle dende atrás, no pudo parar deer
No era que no tuviera miedo, simplemente ya era demasiado tarde para pensar en eto
Al igual que cuando se habian casado y se encontraron con aquel altercado en el hospital, interponerte
para recibir aquel golpe había sido un reflejo instintivo, sin tiempo para considerar
estaba destruida por el terremoto, con todo caído y torcido, lleno de polvo, casi imposible de reconocer
en su estado. original.
Muchosdrillos y tablones de madera estabanpletamente desmoronados, sin se?al de vida a
vista
Congrimas en los ojos, Mansol estaba extremadamente rmada, sin encontrar ningún signo de
vida Sin importarle temblorosa escalera que parecia a punto de cpsar, busco arriba y abajo sin
encontrar rastro de Antonio.
Cuando se sentiapletamente desesperada, de pronto vio un estetoscopio en el suelo.
La imagen de el atendiendo a los heridos con su estetoscopio surgió involuntariamente ante sus
ojos…
Mansol trago saliva, retrocedió tambaleándose un paso, y se inclino para recogerlo, mirando el gran
montón de terra que ha aldo del estetoscopio, sintiendo una oleada de dolor en su corazón.
Temia perder a Antonioo a sus padres, encontrarlo bajo los ebros, cubierto con una sábana
nca
No.
Tenía que encontrarlo, tenia que encontrarlo a cualquier costo!
Solo con ese pensamiento en mente, Marisol senzó al montón de ebros derrumbados, se
arrodillo y con fuerzaenzó a movers piedras y tablones para encontrar ese rostro apuesto y
esos ojos encantadores.
Las lágrimas una a una, empapando su rostro.
Marisol estaba realmente aterrorizada, temia que él se fuerao sus padres, temia que su vida
terminara asi, y nunca antes ha rezado tanto por existencia de un ser divino que escuchara sus
plegarias y lo mantuviera a salvo.
Sabía lo peligroso que era el entorno en el que se encontraba, que cada segundo que pasaba
aumentaba el riesgo. pero en su corazón no pensaba en si misma, sino en que cada segundo que no
encontraba a Antonio, el estaba en más peligro.
No dejaba de movers pesadas piedras y tablones, el polvo se elevaba, pero no lograba encontrarlo.
Sus manos estaban cubiertas de tierra, y varias u?as estaban incluso rotas.
Con visión borrosa pors lágrimas, Marisol no dejó de mover sus manos,
“?Marisoll”
De repente, una voz grave llegó a sus oidos.
Marisol se sobresaltó, luchó por identifica durante unrgo rato, hasta que se aseguró de que voz
no venía de los ebros, sino que era ra y provenía de detrás de e.
11:46
Copilulo /13
Casi sin aliento Marisol se giró hasta que figura de Antonio se hizo ra en sus ojos, y entonces
soltós piedras que tenia ens manos con un sonido sordo, exmando: “Antonio-
Había estado tanto tiempo de rodis que sus piemas estaban entumecidas. Se levantó con esfuerzo y
corrió hacia él,nzándose a su abrazo y aferrándose a su cintura, entre lágrimas y risas dijo, “?Me
diste un susto de muerte, pensé que no te encontrarial Con todo ese derrumbe, encontré un
estetoscopio y pensé que era tuyo, temía que estuvieras atrapado debajo… Gracias a Dios estás bient
La manzana de Adán de Antonio se movió sutilmente.
En el momento en que e senzó a sus brazos, él también rodeó rápidamente con sus manos, y
el corazón que también había estado en vilo finalmente encontró paz.
Los ojos encantadores de Marisol se posaron sobre el estetoscopio tirado en el suelo, indudablemente
era el suyo, no habia error. Anteriormente, mientras atendia a los sobrevivientes con heridas graves,
en prisa por subir al helicóptero habia olvidado el instrumento, llevándose solo el botiquin médico.
Antonio abrazo más fuerte, presionando su frágil cuerpo hasta hace gemir de dolor, tensando
también sus propios brazos. Con voz tensa y cerca de su oído, le preguntó, “?No dijimos que esto
era solo un matrimonio por conveniencia? Aunque yo no hubiese salido, ?qué más da? ?Por qué te
lanzaste ahi sin importarte tu vida?”
Marisol sintió presión en sus huesos pero estaba feliz. Podia sentir el aroma masculino de él y
familiaridad de su
pregunta
rasgu?o!
?él no estaba enterrado bajo los ebros, sino que estaba de pie frente a e, vivo y sin un ra
Oyendo su reproche, Marisol también mordió subio, agarrando bata nca que él llevaba en el
pecho y, en contra de sus verdaderos sentimientos, dijo, … Por supuesto que temía quedarme viuda!”
Después de agachar cabeza por un momento, al levanta, sus ojos se encontraron justo con esos
cautivadores ojos encantadores
él miraba con una sonrisa que no era sonrisa, con sus ojos profundos que escondian emociones
que e no podia descifrar, pero que envolvian con una ternura abrumadora,o el agua de un
profundo cenote.
Su corazón se desordenó de repente.
Antonio levantó mano y posó sobre cabeza de Marisol, acariciand suavemente.
Todos sabian el terror de un terremoto, conscientes de que aquel edificio bajo podría cpsar en
cualquier momento y tragarse su vida, pero aun así, e habia ignorados advertencias de los demás
y no habia dudado en adentrarse.
Cuando encontro, e estaba de espaldas, arrodida, escarbando en el suelo….
La ansiedad y el dolor en su rostro eran genuinos,s lágrimas no podían mentir; tenia miedo de que
él corriera peligro, estaba preocupada por él, sufriendo por él.
“?Por qué me miras asi?!”
This text is ? N?velDrama/.Org.
Marisol se sintió incómoda bajo su mirada, mordiéndose elbio con vergüenza y apartando cara.
Dos segundos después, empujó su pecho y dijo con una tos disimda, “Ejem, deberíamos salir de
aqui…”
“ro,” respondió Antonio, pasando su brazo alrededor de sus hombros.
Después de todo, era demasiado peligroso quedarse alli más tiempo.
En el segundo piso, ambos se dirigieron rápidamente hacia escalera de madera. Mientras bajaban,
un ruido repentino los sorprendió. La escalera, que ya temba, parecia estar a punto de romperse en
cualquier momento.
“Antonio, ?qué es ese ruido?” Un montón de polvo cayó sobre su frente, y Marisol, nerviosa, se aferró
al brazo de él, con saliva atorada en su garganta, “?Es otra réplica?”
“?No!” frunció el ce?o Antonio.
Marisol no había podido aliviar su tensión cuando casi rompe a llorar de nuevo, voz grave,”
ues lo escuchó decir c “El edificio está a punto de cpsar!”