Capítulo 653
Capítulo 653
Marisol, llevando consigo sus preocupaciones, tomó el metro de vuelta a oficina. No importa si su
esposo viajabal por trabajo o porque simplemente queria viajar, él era libre de ir donde quisiera,
después de todo, e solo era su esposa en un papel, y él, por supuesto, no tenía necesidad de
informarle sobre su paradero. Era lo más normal del mundo!
Aunque se repetía esto una y otra vez en su mente, no pudo evitar sacar su teléfono móvil en cuanto
puso un pie en oficina.
Con un temblor en mano, marcó el número después de dudar un momento en panta que
mostraba “Antonio
Patán“.
En ese momento, Marisol contuvo respiración nerviosamente.
Finalmente le respondieron mada. Justo en ese momento,s puertas del ascensor se abrieron y
su amiga Gis salió corriendo con una cámara y una fotografía en mano, “Marisol, qué bueno que
volviste! El editor en jefe acaba de darnos una tarea urgente, jven conmigo!”
“Voy!” Marisol colgó el teléfono rápidamente y tomó cámara.
El lugar de entrevista estaba en un club privado. La tarea principal asignada era entrevistar a un
anciano pintor de arte contemporáneo. Como era un nuevo segmento de caridad reciénnzado por El
Canal, todos los departamentos le daban gran importancia. Les habia costado mucho trabajo lograr
que el pintor ediera a entrevista.
Por su rción con el arte, el pintor pasaba una hora cada tarde remando en elgo en busca de
inspiración, por lo que entrevista se programó en el bote.
Dado que embarcación no era muy grande y solo podia llevar a una persona más además del
remero, Marisol se ofreció a llevar cámara de video, “Yo me encargo! Gis, tu quédate en ori y
toma algunas fotos de lejos, s usaremos para promoción!”
“De acuerdo!” asintió Gis.
Después de asignarses tareas,enzaron entrevista oficialmente.
El entorno estaba lleno de árboles verdes, una brisa suave soba y elgo briba a luz del sol,
creando un escenario hermoso. El bote se detuvo en el lugar donde luz era más favorable, cerca de
dos tercios del camino hacia el centro delgo,
Media hora después, Marisol apagó cámara, “Está bien, podemos terminar aquí. Gracias por su
cooperación, maestro.”
“No hay de qué, ja!” El pintor sonrió y agitó mano.
“Voy a guardar el equipo y después quizás necesitemos un poco más de su tiempo para grabar un
breve segmento en ori, para usarlo en edición posterior, le dijo Marisol al levantarse para
apagar y recoger cámara que estaba montada en proa del bote.
Al levantarse después de agacharse, sintióo si algo hubiera rozado su cuello. Intrigada, se movió
un poco y escuchó un suave “f“, seguido por peque?as ondas en superficie del agua.
“?Oh no!”
Marisol no pudo evitar susurrar.
El pintor, preocupado por lo que habia sucedido, le preguntó, “?Qué pasa, jovencita? ?Se te ha caido
algo?” Justo cuando Marisol se habia levantado, sintió algo tirando de su cuello, y al tocar su cuello
confirmó que su cor habia desaparecido, “Mi cor.
El suave sonido que había escuchado debía ser su cor cayendo algo.
‘Si se cayó, no hay nada que hacer,” suspiró el pintor, negando con cabeza. “La semana pasada
perdi mi pincel favorito aquí, se hundió y no pude encontrarlo. Incluso pedi ayuda al personal para
buscarlo toda una tarde, pero no lo pude recuperar… ?Dios mio, jovencita!”
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Capítulo 653
Marisol, llevando consigo sus preocupaciones, tomó el metro de vuelta a oficina. No importa si su
esposo viajaba por trabajo o porque simplemente queria viajar, él era libre de ir donde quisiera,
después de todo, e solo era su esposa en un papel, y él, por supuesto, no tenia necesidad de
informarle sobre su paradero. ?Era lo más normal del mundo!
Aunque se repetia esto una y otra vez en su mente, no pudo evitar sacar su teléfono móvil en cuanto
puso un pie en oficina.
Con un temblor en mano, marcó el número después de dudar un momento en panta que
mostraba “Antonio Patan“.
En ese momento, Marisol contuvo respiración nerviosamente.
Finalmente le respondieron mada. Justo en ese momento,s puertas del ascensor se abrieron y
su amiga Gis salió corriendo con una cámara y una fotografia en mano, “Marisol, qué bueno que
volviste! El editor en jefe acaba de darnos una tarea urgente, iven conmigo!”
“Voy!” Marisol colgó el teléfono rápidamente y tomó cámara.
El lugar de entrevista estaba en un club privado. La tarea principal asignada era entrevistar a un
anciano pintor de arte contemporáneo. Como era un nuevo segmento de caridad reciénnzado por El
Canal, todos los departamentos le daban gran importancia. Les habia costado mucho trabajo lograr
que el pintor ediera a entrevista.
Por su rción con el arte, el pintor pasaba una hora cada tarde remando en elgo en busca de
inspiración, por lo que entrevista se programd en el bote.
Dado que embarcación no era muy grande y solo podia llevar a una persona más además del
remero, Marisol se ofreció a llevar cámara de video, “?Yo me encargo! Gis, tú quédate en ori
y toma algunas fotos de lejos, s usaremos para promoción!”
“?De acuerdo!” asintió Gis.
Después de asignarses tareas,enzaron entrevista oficialmente.
El entomo estaba lleno de árboles verdes, una brisa suave soba y elgo briba a luz del sol,
creando un escenario hermoso. El bote se detuvo en el lugar donde luz era más favorable, cerca de
dos tercios del camino hacia el centro delgo.
Media hora después, Marisol apagó cámara, “Está bien, podemos terminar aquí Gracias por su
cooperación,
maestro.”
“?No hay de qué, ja!” El pintor sonrió y agitó mano.
“Voy a guardar el equipo y después quizás necesitemos un poco más de su tiempo para grabar un
breve segmento en ori, para usarlo en edición posterior, le dijo Mansol al levantarse para
apagar y recoger cámara que estaba montada en proa del bote.
Al levantarse después de agacharse, sintióo si algo hubiera rozado su cuello. Intrigada, se movió
un poco y escuchó un suave “f“, seguido por peque?as ondas en superficie del agua.
“Oh no!”
Marisol no pudo evitar susurrar.
El pintor, preocupado por lo que habia sucedido, le preguntó, “?Qué pasa, jovencita? ?Se te ha caido
algo?” Justo cuando Marisol se habia levantado, sintió algo tirando de su cuello, y al tocar su cuello
confirmó que su cor habia desaparecido, “Mi cor…”
El suave sonido que habia escuchado debía ser su cor cayendo algo.
“Si se cayó, no hay nada que hacer,” suspiró el pintor, negando con cabeza. “La semana pasada
perdi mi pincel favorito aquí, se hundió y no pude encontrarlo. Incluso pedi ayuda al personal para
buscarlo toda una tarde, pero no lo pude recuperar… ?Dios mio, jovencita!”
Ante mirada horrorizada del pintor, Marisol senzó algo.
Ssh!”
El sonido del agua interrumpió tranquilidad delgo, salpicando embarcación.
Gis, quien ha estado filmando desde ori, se quedó hda al ver escena a través de su
lente y empezó a gritar, “Marisoll”
Las dos eran buenas amigas y a menudo salian juntas. Aunque Gis sabia que Marisol sabia nadar,
ungo artificial no era le mismo que una piscina. No sabian profundidad del agua y saltar asi podia
ser peligroso.
Gis, inquieta, caminaba de undo a otro en ori mientras su teléfono conaba
Agaché cabeza y vio que era el celr de Marisol, en panta aparecians pbras “Antonio
Patán“. Gis se quedó paralizada por un momento, no sabia quién era, pero si tenia un nombre
guardado, seguramente no seria una mada de un desconocido y podria ser importante, asi que
decidió responderle, “?Está buscando a Marisol? Se le cayó su cor y acaba de saltar del barco al
lago para recogerlo..
A través del teléfono, una voz grave de hombre sono, “Otra vez el cor?”
Gis estaba a punto de preguntar quién era y si había algún mensaje que pudiera transmitir, cuando
una escena frente a sus ojos hizo exmar con un grito sofocado, “Ah! ?Qué haremos, parece que
se está ahogando…”
Marisol sintió que su cuerpo perdia fuerzas, y seguia cayendo sin parar
No podia contrrse, no importaba cuánto agitara sus brazos, no lograba ponerse a flote, Queria
gritar, pero no podía. Ante sus ojos, surgieron imágenes de sus padres siendo llevados al hospital para
ser reanimados, y e, peque?a y desamparada, apoyada contra el cristal, lloraba hasta quedar
afónica, pero sus padres no le hacian caso, yacian alli cerrando los ojos, sin dar se?ales de vida…
La conciencia de Marisol se volvia cada vez más borrosa, sintiendo frío y calor alternándose.
?Se estaba muriendo?
En su confusión, parecía que gran mano de su padre sostenía. Sus padres, desde distancia, le
sonreíano en su cumplea?os, sosteniendo un cor y mánd con ternura, “Carillo, feliz
cumplea?os!”
Papá, mamá…
Marisol poco a poco abrió los ojos, y vio todo nco a su alrededor, el olor a desinfectante hizo aún
más consciente yenzó a recordar lo sucedido. Su cor habia caido algo mientras se bajaba del
barco, y en su desesperación decidió saltar para buscarlo.
Con su habilidad para nadar, no estaba realmente preocupada, pero no esperaba que su pantorri
derecha de repente
se tensora…
Marisol intento levantar mano, pero descubrió que estaba siendo firmemente agarrada por una gran
mano. Siguiendo aquel fuerte palmar hacia arriba, se encontro con el contorno de unos brazos
robustos y luego sus ojos se perdieron en una mirada cautivadora.
Antonio llevaba un traje de color gris carbón, con una camisa nca inmacda por dentro y una
corbata a rayas. Tenia un aspecto cansado y, debido al anochecer y al contraluz de ventana, su
rostro se veia aún más marcado.
E no pudo evitar quedarse atónita.
La persona menos probable de aparecer, estaba ahora frente a su cama de hospital. Marisol,
confundida, tragaba saliva intentando asegurarse de que no estaba so?ando y que lo que veia no era
una ilusión.
Gis, que estaba sirviendo agua aldo, escucho un ruido y rápidamente dejó el vaso para
acercarse, “Marisol, por fin despertaste, casi me matas del susto!”
“Tranqu Gis, jestoy bien!” Marisol parpadeo y lentamente negó con cabeza.
“Gracias a Dios!” Gis se tocó el pecho aliviada, y su mirada, al igual que de Marisol, se dirigió al
otrodo de
cama. Recordando que estuvo a punto de mar a persona al teléfono por “Antonio Patan” según
agenda, le explicó con un poco de vergüenza, “Este Sr. Pinales te mó, yo le respondil”
Fue entonces cuando Marisol se dio cuenta por eso el sabia lo que había pasado.
Pero, ?él no deberia estar en Belunania?
Marisol abrió boca, “Antonio..”