Capítulo 633
Capítulo 633
Marisol se quedó petrificada con el beso, y cuando se dio cuenta, él ya había tomado dntera.
En el peque?o sofá, e estaba presionada bajo sus fuertes brazos, vistiendo solo unos calzoncillos
sencillos. Mientras se resistía, sus dedos se contraían al tocar cualquier parte de su torso ardiente.
Los botones de su pijama se habían desprendido sin que e supiera cuándo, dejánd sentir una
brisa fresca.
“?Antonio, estás siendo muy abusivo!”
Finalmente pudo alzar voz, Marisol lo miraba furiosa y avergonzada.
Antonio, observando susbios hinchados y enrojecidos por el beso, respiraba todavía más
pesadamente, “?Fuiste tú quien vino a seducirme!”
E ramente solo quería que se levantara y se fuera…
Marisol apretó los dientes, intentando con todas sus fuerzas liberarse y patearlo fuera de e, pero de
repente se quedó rígida al sentir su cambio más evidente, y no se atrevió a moverse más, sintiendo un
aliento abrasador sobre su
rostro.
Con respiración contenida, vio su propio reflejo aturdido en los ojos deseosos de Antonio.
En el aire, parecía haber algo a punto de estar.
“Bibibi…”
De repente, el sonido de vibración de un teléfono móvil irrumpió abruptamente.
Antonio, que había sido interrumpido, tragó saliva y, frustrado, tomó el teléfono que no dejaba de
vibrar, con una voz ronca por insatisfión, “?H?”
Al escuchar voz del Dr. Limes en mada, su expresión cambió al instante y se levantó de un
salto, escuchando mientras miraba el reloj en pared, “?La cirugía de mi abu está programada
paras diez y media? Bien, ya lo sé, voy para allá ahora…”
Marisol,o si recién recuperara el aliento, respiró profundamente una y otra vez.
Aprovechando oportunidad, saltó del sofá y corrió de vuelta a su dormitorio casi arrastrándose.
Tan temprano en ma?ana y ya le habían tomado ventaja…
Marisol cerró puerta de su habitación y se dirigió al ba?o a toda prisa, abrió el grifo y se roció agua
fría en cara para acar el calor que seguía sintiendo, escuchando los pasos de Antonio y
conversación sobre operación en s.
Justo cuando enterraba su rostro en toa, puerta del ba?o se abrió.
Marisol se sobresaltó, y Antonio, que ya había colgado el teléfono, entró con paso firme, su cuerpo
bronceado y atlético mostraba una exhibición de fuerza, y cuando bajó vista, el calor en su rostro se
disparó de nuevo.
Era una imagen demasiado impactante…
E escuchó el sonido de su propia saliva cuando se tragaba.
“?Préstame el ba?o!”
Marisol, con una toa en mano, lo miró pasmada mientras pasaba frente a e, el cambio en sus
calzoncillos era evidente, y él,o si no le importara, se colocó bajo ducha con total naturalidad.
Sus manos, acostumbradas a manejar su bisturí con elegancia, rozaron el borde de su cintura, y
miránd fijamente, le preguntó, “?Qué miras? ?Piensas ayudarme?”
Marisol sintió un estruendo en su cabeza y huyó dejando caer toa.
Tras cerrarse puerta del ba?o, solo se escuchaba el sonido del agua y una voz de hombre baja y
sensual, “Mmm…”
Marisol, cons mejis ardiendo, se tapó los oídos cons manos.
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Este tipo definitivamente lo hacía a propósito!
Vente minutos después, Antonio salió vestido y arredo del ba?o, su expresión era de alguien
completamente serio,o si persona que habia gemido antes no fuera él.
Como si neda,enzó a har, “La abu tiene una cirugía hoy.”
“Oh, lo escuché cuando habas por teléfono, le respondió Marisol, recostada en el alféizar de
ventana, manteniendo una distancia prudente.
Antonio novio ligeramente losbios,o si quisiera decirle algo más, pero al final solo dijo, “?Me
voy!”
Esta vez, Marisol ni siquiera levantós pesta?as, estaba ramente ansiosa por que él se fuera, y vio
su silueta alejarse de habitación, cons orejas atentas a sus pasos dirigiéndose hacia entrada.
Justo cuando puerta estaba a punto de cerrarse, voz grave de Antonio se oyó desde lejos, “Dejé
mi ropa interior en elvabo, acuérdate deva.”
?Qué?
Marisol abrió los ojos de par en par y corrió hacia el ba?o.
Al ver que elvabo estaba vacío y su propio reflejo en el espejo luciendo una mueca de frustración,
supo que había sido enga?ada una vez más. Sin embargo, al recordar sus pbras recientes,
imagen de anciana con una mirada. can?osa cruzó su mente, y mordió subio con decisión.
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El Cayenne negro de Antonio estaba aparcado junto al borde del jardín, en el espacio para estacionar.
Antonio se abrochó el cinturón de seguridad y justo cuando pasaba el umbral del edificio, una mujer
apresurada salióendo hacia él, agitando los brazos y gritandole “jespera un momento!“, al parecer
estaba tan apurada que solo tenía una manga del abrigo puesta y su bolso se bamboleaba de undo
a otro.
Después de que el Cayenne se detuviera, Marisol abrió puerta del copiloto y se metió dentro del
vehículo.
Cuando él miró con sus ojos almendrados, e levantó barbi de manera algo forzada y le dijo
con una tos disimda, “?Eh! ?Qué miras? ?Solo estoy haciendo esto para que tu actuación sea más
convincente!”
Antonio levantó una ceja pero no dijo nada más y condujo el coche fuera delplejo residencial.
Al dor esquina, giró cabeza para mirar el espejo retrovisor y susbios se curvaron
involuntariamente hacia amba.
El anciano se alegró mucho al verlos llegar juntos y su rostro se tornó más colorido, nada que indicara
que estaba a punto de entrar al quirófano.
Después de una serie de preparativos preoperatorios, abu se cambió a indumentaria quirúrgica
y se tumbó en cami. Cuando iba a ser llevada al quirófano, detuvo a enfermera que estaba a su
lado y extendió mano, “Marisol.”
Marisol, que había estado siguiendo el pie de cama, se acercó rápidamente..
Tomó mano del anciano a través del aire, su mano era delgada y cubierta de arrugas, pero muy
cálida. Un nerviosismo inexplicable se apoderó de e, aunque en su rostro sonreía y le dijo, “Abu,
no se preocupe, ?después de una siesta todo estará bien!”
Aunque no había una rción de sangre auténtica, e deseaba sinceramente desde el fondo de su
corazón que anciana estuviera saludable.
“Sí, ?yo sé!” La abu asintió sonriendo, agarrando su mano sin solta, pero apretánd más fuerte,
su mirada pasó por encima de e para posarse en Antonio y luego volvió a su rostro, y con un tono
serio y suplicante le dijo, “Marisol, Antonio… te lo confio.”
Erao un encargo vdo.
Después de todo, ambos estaban en un matrimonio por conveniencia, basado en un acuerdo de
condiciones mutuamente beneficiosas. Marisol se sintió algo desconcertada, pero ante mirada
implorante de anciana, finalmente asintió con cabeza, “Está bien.”
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Capítulo 633
Al oír esto, expresión de anciana se rjó y sonriendo, le hizo se?as a enfermera para que
llevaran adentro.
Después de que el cirujano principal entró,s puertas del quirófano se cerraron lentamente.
La luz roja de s de operaciones se encendió y el pasillo quedó en silencio. Marisol y Antonio
esperaban sentados en sus sis, era un tiempo sin duda angustioso. E se levantó pensando en ir a
buscar agua cuando de repente sintió calor en su mano.
Marisol bajó vista y vio que estaba cubierta por una gran mano.
Intentó retirar su mano, pero no pudo. Una irritación creció en su interior, creyendo que él estaba
tratando de tomar ventajao lo había hecho por ma?ana, estaba a punto de levantar vista y
rega?arle cuando de repente
escuchó su voz baja y ronca pronunciando su nombre.
“Marisol.”