Capítulo 631
Capítulo 631
La anciana estaba tumbada en cama del hospital, su rostro irradiaba bondad y parecía estar de
buen ánimo, aunque su apariencia estaba ligeramente pálida. Recostado sobres almohadas,
escuchaba atentamente radio que sonaba a sudo.
Cuando vio entrar a joven junto a su nieto y escuchó lo que decían, reionóo si hubiese
recibido un gran shock, diciendo apresuradamente, “?Qué? ?Rápido, encuentren mis gafas para leer!”
La enfermera, que estaba a sudos 24 horas, inmediatamente se acercó y buscós gafas en el
cajón.
“?H abu, soy Marisol!”
Marisol no era des que se hacían de rogar, así que se acercó con confianza a saludar. Le gustaba
interactuar cons personas mayores, siempre le resultaban entra?ables.
“?Qué hermosura, Marisol, ven aquí para que te mire bien!” La abu estaba visiblemente emocionada
y le hizo se?as para que se acercara, observánd detenidamente por un buen rato antes de dirigir
una mirada incierta a su nieto, “?Dices que e es mi nuera? Antonio, no estarás jugando con tu pobre
abu, ?verdad?”
Antonio esbozó una sonrisa y sacó del bolsillo un certificado de matrimonio, “?Cómo podría estar
bromeando? Aquí está prueba, recién salidos del registro civil, el sello aún está caliente. ?Vinimos
directamente para contarte noticia! Abu, con esto tu deseo también se ha cumplido, ?podemos
proceder con operación?”
“Antonio, no habrás hecho todo esto solo para convencerme de operarme, ?verdad?”
“?Estás pensando demasiado!”
Marisol lo miró sorprendida y él abrazó por los hombros, “Abu, es cierto que todo ha sido muy
precipitado. Soy médico y e es periodista, ambos estamos muy ocupados y nunca encontramos el
momento adecuado.”
Antonio miró y con una media sonrisa agregó, “Marisol se enamoró de mí a primera vista. Dicen que
para una mujer enamorar a un hombre solo hace falta un velo, y verdad es que su amor me ha
conmovido. Solo que e es muy tímida y no se atrevía a venir a verte, ?no es así?”
?Qué demonios!
Marisol apretó los dientes en secreto, manteniendo su sonrisa, “… ?Sí!”
La abu, interpretando su intercambio de miradaso coqueteo, dijo feliz: “Bueno, jacepto
cirugía!”
Al salir de habitación, Marisol se alejó rápidamente de Antonio y, se?alándolo, dijo con un gesto de
disgusto, “?Deberías ser actor en lugar de médico! ?Qué es eso de amor a primera vista, amor
verdadero… pfff, qué tonterías!”
Recordando sus pbras frente a anciana, todavía sentía escalofríos.
Sin embargo, no esperaba que su matrimonio fuera por el bienestar de su abu…
Había pensado que estaba aprovechando situación, sintiendo que era despreciable, pero en
realidad era su devoción filial. Ahora, al recordar su respuesta de “para acostarme contigo” del día
anterior, Marisol no pudo evitar sentir calor en
sus mejis.
Tosió para ocultar su turbación y preguntó con prisa, “?Y mi tío Jordi? ?Cuándo puede salir?”
“En una hora,” respondió Antonio, sacando su teléfono celr para hacer una mada.
Tomó más de media hora llegar desde el hospital hasta estación de policía, y Marisol había avisado
a su tía Pe, quien estaba en camino. Miró al hombre que permanecía a sudo y preguntó con
duda, “?No vas a volver al hospital?” “Hoy tengo el día libre,” respondió Antonio, sacando una cajeti
de cigarrillos.
“?Entonces deberías ir a hacer lo que tengas que hacer!” Marisol insinuó que quería que se fuera.
“?Qué pasa?” preguntó Antonio con los ojos entrecerrados.
“?Mi tía Pe está en camino!” Marisol se retorcías manos, mostrándose incómoda, “E todavía
piensa que estoy con mi exnovio. Si te ve, va a ser difícil explicarlo…”
10-54
Al escuchar eso, Antonio dejó de encender su cigarrillo de golpe.
Miránd con ojos sombríos durante unos segundos, soltó un bufido frío, abrió puerta del coche y
se marchó a toda velocidad en su Porsche Cayenne, dejando a Marisol envuelta en humo de escape.
E agitó su mano, confundida al verlo alejarse.
?Qué carácter más extra?o!
El matrimonio todavía no se sentía real para e, y menos había encontrado forma de decírselo a tía
Pe y tío Jordi; después de todo, su unión no erao de genteún. Y para colmo, parecía
que su prima Sayna también estaba presente en mada que acababa de recibir. Si se enteraban,
?no sería acaso otra de problemas antes de que se calmara primera?
Con un mohin en losbios, se apresuró a entrar en estación de policía.
Después de todo un día de ocupaciones, Marisol finalmente arrastró su cansado cuerpo de vuelta a
casa.
Tío Jordi salió ileso de estación, sin condena ni multa. La empresa había retirado demanda,
alegando que habían descubierto que había sido incriminado. Podría volver al trabajo al día siguiente.
Tía Pe, aliviada y llorosa, no paraba de repetir que el cielo tenía ojos. Marisol sonreía aldo,
consolánd sin decir mucho más.
Después de una cena familiar, e y su prima Sayna pa?aron a tía Pe y tío Jordi a tomar el
tren de regreso al pueblo.
Una vez que se ba?ó, Marisol sacó de su bolsa el contrato matrimonial y el certificado, colocándolos
en el cajón de su mesita de noche.
Al levantar vista hacia foto sobre el armario, los colores ya se veían desgastados por el tiempo.
Un joven matrimonio sonreía a cámara sosteniendo a peque?a Marisol. Pasó su dedo sobre
imagen y murmuró, “Papá, mamá, me he casado…”
Pensando en sonrisa insaciable de anciana en habitación del hospital ese día, se dijo que, sin
importar forma que contrajera el matrimonio, si ellos estuvieran vivos, también estarian felices.
Después de un día lleno de sustos y sobresaltos, pasando de ser soltera a mujer casada, sus
emociones habían sido una monta?a rusa. Nis telenovs tenían tales giros. Marisol se metió a
cama después de ba?arse y rápidamente se quedó dormida tan pronto su cabeza tocó almohada.
En medio del sue?o, un fuerte golpe en puerta despertó.
Marisol se levantó confundida, tardó unos instantes en recuperarse, escuchando que los golpes
continuaban. Se levantó de cama, no encontró sus zapatis en oscuridad, así que fue descalza
hasta entrada.
No sabía quién podría ser a estas horas, interrumpiendo su descanso, y se sentía cautelosa. Con
preocupación,enzó a abrir puerta poco a poco.
Al ver ramente quién estaba de pie afuera, el sue?o se disipópletamente.
“Tu…”
Miró al visitante con asombro, tragó saliva antes de continuar preguntando, “Antonio, ?cómo sabes
que vivo aquí? ?Qué haces aquí?”
Aunque Antonio había llevado a casa antes, solo había dejado el coche abajo y nunca había
pa?ado hasta su apartamento. ?Cómo había logrado encontra con tal precisión?
Antonio no parecía tener intención de responder a su primera pregunta; casa pertenecía a su amigo
Rafael, y una mada telefónica era todo lo que necesitaba para obtener esa información. Apoyó un
brazo en el marco de puerta, proyectando una imagen de rjada indolencia.
Content ? N?velDrama.Org 2024.
Con una sonrisa en susbios y sus ojos entrecerrados, poseedores de un encanto embriagador,
respondió directamente a su última pregunta: “?Vengo a ejercer mis derechos de esposo!”