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Cap铆tulo 606

    Capítulo 606


    Capítulo 606


    Nunca se hubiera Imaginado que él diría esas pbras.


    Silvia pensaba que todos.


    Si hubiera sido verdaderamente malintencionada, habría optado por algo más extremo,o


    drogarlos para que su juego se convirtiera en realidad…


    Lucio, con una sonrisa inalterable, continuó, “En cuanto a lo de pagar cuenta, no te preocupes, para


    mi fue un gesto sencillo. Aunque no hubieras sido tú, habría ayudado a cualquier otra persona en


    apuros. Disculpa, se?orita, pero tengo que irme.”


    Luego, le echó un vistazo rápido a su reloj y cruzó apresuradamente el paso de cebra.


    Silvia se quedó mirando cómo se alejaba, y después giró sobre sus talones para caminar a lorgo de


    la acera. No habían pasado dos pasos cuando no pudo evitar mirar de nuevo en su dirión. Repitió


    este gesto un par de veces, hasta que figura de Lucio desapareció porpleto.


    De repente, recordó algo y pisoted el suelo frustrada, “?Ah! Olvidé pedirle su número de teléfono…”


    Silvia habia dudado más de una vez si su decisión apresurada de volver al pais había sido correcta.


    Cuando recibió mada de su prima Bianca instigánd, no pudo resistirse ypró un boleto para


    regresar de inmediato. Pero el incidente donde losxantes fueron reemzados por veneno para


    ratas le habia mostrado realidad: no existia tal cosao el cari?o entre primas, e siempre habia


    sido utilizada por Bianca.


    Aunque hubo algo positivo, después de reconciliarse con Violeta, se convirtieron en nuevas mejores


    amigas. Pero el precio fue abandonar sus deseos por Rafael.


    Silvia lo asumió con decisión y rapidez, pero no por ello dejaba de sentirse vulnerable. Al darse cuenta


    de verdad sobre sus “queridas‘ rciones familiares y al perder su amor juvenil, su corazón estaba


    herido, y necesitaba el alcohol para adormecer el dolor


    En Interra, solia ir a bares con suspa?eros los fines de semana, pero casi nunca iba s.


    A altas horas de noche, el lugar estaba siempre lleno de luces y colores.


    Los reflejos multicolores des luces briban por todosdos, música retumbaba en los oídos y


    pista de baile estaba llena de hombres y mujeres moviéndose al ritmo. Silvia se sentó en barra, pidió


    una bote entera de whisky y pa?ó con un balde de hielo.


    Bebía un trago tras otro, hasta perder cuenta.


    Al ser una chica joven y hermosa en un lugar asi, atraía muchas miradas, algunas buenas y otras no


    tanto.


    Silvia, ajena a todo esto, solo notaba cómo su vasoenzaba a tambalearse en su mano. Después


    de vaciar su copa, recostó cabeza en barra y se quedó inmóvil.


    en el piso super!


    A lo lejos, algunos clientes bajaban de una cabina privada en el piso superior.


    Entre ellos estaba Lucio, quien había pa?ado a su abuelo desde Rio de Janeiro a Costa de Rosa.


    Además de cboración con el Grupo Castillo, tenía muchos otros negocios de los cuales


    ocuparse. Su abuelo ya era un anciano y tenía intención de dejarle a cargo de toda empresa, asi


    que Lucio estaba al frente de muchos asuntos.


    This is property ? N?velDrama.Org.


    Esa noche, después de una cena de negocios, era habitual que él y sus clientes se rjaran en un


    lugaro este. Al bajars escaleras, su mirada se fijó en barra.


    De hecho, Lucio ya habia visto desde que entraron, y aunque observó beber s y alegremente,


    no se había acercado a saluda. En cambio, subió con los clientes a cabina privada. Ahora que


    v a Silvia inmov ramente ebria, se preocupó un poco por e.


    Alrededor de barra se sentaron algunos hombres, observánd con ms intenciones, pero e no


    se daba cuenta.


    Los colegas de Lucio notaron su mirada distraída y le preguntaron, “Lucio, encontraste a una amiga?”


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    “No,” le respondió Lucio, negando con cabeza.


    Su respuesta no tenia nada de malo, ya que en realidad no eran cercanos.


    “?Entonces nos vamos? El auto ya está listo y nos espera afuera.”


    “ro.”


    Lucio asintió yenzó a caminar hacia salida.


    Sin embargo, desde el rabillo del ojo, vio a esos hombres levantarse y dirigirse hacia Silvia con ms


    intenciones. Sus pasos se detuvieron y sus manos, que colgaban a losdos, se cerraron en pu?os.


    *?Lucio?” Le preguntaron suspa?eros, confundidos.


    Lucio frunció el ce?o y les dijo, “Disculpen, vayan ustedes adnte, ?tengo que resolver algo!”


    En cuanto terminó de har, cambió de dirión y se dirigió hacia barra con paso firme.


    Silvia estaba rodeada por unos tipos, pero Lucio se acercó con el rostro serio y atrapó en sus brazos


    con una posesión indiscutible, dándole palmaditas en cara. “Silvia, despierta, estás borracha!”


    Pasó un buen rato antes de que Silvia abriera los ojos, estabapletamente aturdida.


    Le tomó un momento reconocerlo, luego lo se?aló con una sonrisa sorprendida y dijo, “Eh, ?cómo es


    que eres tú otra vez?”


    Al ver que los dos se conocían, los hombres se miraron entre sí, no encontraron su oportunidad y, sin


    atreverse a ser demasiado audaces, se alejaron con discreción en busca de otra presa.


    Silvia estaba ramente ebria, estaba prácticamente cpsada sobre barra. Lucio habia


    despertado, pero e, aún confundida, intentaba seguir bebiendo.


    Lucio no tuvo más remedio. Si dejaba s alli, quién sabe lo que podría pasar. Así que se encargó


    de pagar cuenta y cargó en sus brazos para saca del bar.


    Paró un taxi en calle y, mientras pasabans luces de neón de noche, le preguntó a persona a


    sudo, “Silvia, ?dónde vives? ?Te llevare a tu casa ahora! Silvia, ?Silvia?”


    No importo cuánto mó, no le respondió.


    Silvia tenia los brazos cruzados sobre los hombros y cabezadeada, respirando solo el olor del


    alcohol.


    Lucio miró por ventana y vio pasar el letrero de un hotel. Extendió mano de nuevo, con un gesto


    muy caballeroso, tocando solo con los dedos los bolsillos de e, que estaban vacios, no traia cartera


    ni algún documento útil.


    No sabia si,o otra vez, se había olvidado de llevarlos o si alguien se los habia llevado después


    de que se emborrachara.


    El conductor, que ya había conducido sin rumbo durante bastante tiempo, le preguntó sin paciencia,


    “Se?or, ?a dónde vamos?”


    Lucio miró a Silvia, que todavía estaba muy borracha, y se dio cuenta de que si se hacía cargo, tenia


    que hacerlo bien. A rega?adientes, terminó dándole dirión del hotel donde se estaba


    hospedando.


    Debido a que era tarde en noche, no había mucha gente en el vestibulo del hotel, así que verlo con


    Silvia en sus brazos fue bastante mativo. Fueron directamente al ascensor, que estaba en nta


    baja.


    Como necesitaba una tarjeta de eso para llegar al piso designado, Lucio no podía liberar sus


    manos, así que tuvo que bajar a Silvia y apoya en él mientras sacaba tarjeta de su bolsillo,


    pasaba por el lector y pulsaba el número


    17. 17.


    Mientras el ascensor subia, Silvia de repenteenzó a deslizarse hacia abajo en sus brazos.


    Lucio, temiendo que cayera, rápidamente extendió mano para agarra. Justo cuando se inclinó,


    e estaba con cara hacia arriba y susbios se encontraron con los de él


    Una sensación suave se propagó desde susbios, y en ese instante, él se quedó inmóvil.
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