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Cap铆tulo 596

    Capítulo 596


    Capítulo 596


    Al ver el brinte anillo de diamante en su dedo anr, Violeta suspiró admirada: “Qué hermoso!”


    Silviano pudo ocultar el rubor en su rostro. Su expresión estaba llena de timidez, muy diferente de su


    habitual desenvoltura. Con una mez de alegria, dijo, “Lucio me propuso matrimonio y dije que si!”


    Violeta, sorprendida, abrió los ojos y felicitó: “Enhorabuena! ?Finalmente se cumplió tu deseo!”


    “Jeje! Eso se ma que el que persevera alcanza“, dijo Silvia, rascándose cabeza mientras su


    sonrisa casi alcanzaba sus orejas, “En unos dias quizás vaya con él a Rio de Janeiro para conocer a


    familia de Lucio. ?Qué hago? Tengo que enfrentar a los suegros y estoy nerviosa. ?Pero no importa!


    Yo, Silvia, ?de qué me he preocupado? Si pude conquistar a Lucio, ?seguro que también puedo


    encantarles!”


    Hacia el final, su rostro volvió a reflejar ese espíritu audaz y apasionado que siempre caracterizaba.


    Viendo sonrisa tranqu en el rostro de Violeta y ra prominencia de su vientre, Silvia, al pensar


    que Rafael ya llevaba cuatro meses desaparecido, se le llenaron los ojos de lágrimas.


    Cada vez que visitaba, notaba que vi seguía igual, Silvia nunca había vestido de luto ni llevado


    flores ncas en el cabello; seguía viviendoo si nada hubiera cambiado,o si Rafael nunca se


    hubiera ido…


    Al ver repentina tristeza en el rostro de joven, Violeta preguntó con una sonrisa: “Casarse es algo


    hermoso, ?por qué esa cararga?”


    Silvia, sin querer har más de lo que entristecia, apresuradamente disimuló sus emociones y dijo:


    “No, no es nada, quizás es que todo ha pasado muy rápido y de repente me dio miedo casarme.”


    Después de despedir a Lamberto y Silvia, noche cayópletamente.


    La nieve seguía sin parar, y luz reflejada en nieve en el suelo hacía que casa iluminada


    pareciera un peque?o castillo aido del mundo.


    Nono, temiendostimar a su hermanita en noche por moverse mucho al dormir, insistia seriamente


    en dormir solo. Después de acostarloo cada noche, Violeta se sentó s frente a ventana


    perdida en sus pensamientos.


    A través del cálido cristal de ventana, mirós sombras de los copos de nieve bando locamente


    afuera, Violeta apoyo barbi en su mano y miró hacia arriba ligeramente, mirando hacia afuera


    como lo hacia cada vez que miraba hacia él, murmuró para si mismao si estuviera hando


    consigo misma: “Mi amor, hoy Silvia vino y dijo que Lucio le propuso matrimonio. Pronto irá a Rio de


    Janeiro a conocer a familia de Lucio. Parece nerviosa, pero chica finalmente consiguió lo que


    queria y estoy feliz por e.”


    “Oh si, y ir y Raúl, ?te lo puedes creer? Empezaron a salir…”


    El dia de boda, mientras ambos eran padrino y dama de honor, no parecia que tuvieran mucha


    interión, sólo cuandonzaron el ramo parecían tener una cha animada. ?Quién habria


    imaginado que terminarian juntos?


    Violeta soltó una risita: “Había pensado en presentarle a Raúl a ir. Pero cuando el destino llega,


    inada lo detiene!”


    Pero gradualmente, su nariz se sintió incómoda ys lágrimas brotaron


    Sin preocuparse de que Nono viera y se asustara, ya que estaba s en su habitación, Violeta se


    permitió mostrar su vulnerabilidad sin reservas, llorando por tristeza de extra?arlo.


    Sin embargo, Violeta lloró con control, sólo por un momento, y luego se sonó nariz y se secós


    lágrimas.


    Limpiándoses lágrimas de su rostro con un pa?uelo, acarició su redonda barriga y dijo con nariz


    aún sonando: “Freya, tu papá es tan travieso, me ha hecho llorar otra vez. Es tan malo…”


    Después de har, sintió una patada desde su vientre.


    Bajo mirada y pudo ver un peque?o bulto sobresalir; acariciandolo, dijo entre risas y lágrimas:


    “Peque?a traviesa, ?te molesta cuando hablo de tu papá?”


    Como respondiendo, sintió otra peque?a patada.


    Violeta de repente recordó primera vez que le contó que sentia los movimientos del bebé, cómo él


    levantós cejas,


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    lleno de sorpresa y una pizca de celos. Parados en un semáforo en rojo, no pudo resistir y extendió su


    mano grande hacia su vientre, conteniendo respiración, ansioso por sentir el movimiento de su ni?a.


    Todavía podia verlo todass noches, acercando su oido a su barriga…


    Levantó cabeza para evitar ques lágrimas le picaran los ojos de nuevo.


    En esta tranqu noche, Violeta no tardó mucho en quedarse dormida después de acostarse, tal vez


    debido al nto Se dio vuelta y sintió un brazo firme que se extendía hacia e, abrazánd


    suavemente por cintura. Era tan suave y tiemo,o antes, cuidánd para no presionar su bariga,


    y luego cubriendo su mano, luego una palma cubria su piel, transmitiendo calor, y sintió en su frente el


    beso de sus delgadosbios…


    Violeta abrió los ojos y extendió mano instintivamente.


    El espacio en cama a sudo estaba vacío; lo tocó por un rato, encontrando solo aire, y se dio


    cuenta de que todo habia sido un sue?o.


    Inhaló por nariz ligeramente congestionada, incapaz de volver a dormir, se levantó de cama,


    primera luz del amanecer apenas asomaba, y nieve que habia caldo durante todo el dia y noche


    finalmente habia parado. Temia que si seguia en habitación, los recuerdos del sue?o harían llorar


    de nuevo, así que se puso ropa y bajós escaleras para salir de vi.


    El amanecer estaba excepcionalmente hermoso, y el clima fresco después de nieve traía un aire


    simr al frio seco del invierno de esta ciudad.


    La nieve era abundante en el suelo, más gruesa que el día anterior. Aún sin limpiar, sus botas de


    invierno dejaban hues profundas al pisar nieve suave, y e miraba cómo se derretian bajo sus


    pies.


    Más tarde, Lucia, que se despertaba para preparar el desayuno, vio a Violeta envuelta en su abrigo de


    plumas de pie en el patio. Interrumpió su bostezo a medio camino y rápidamente abrió ventana,


    gritando, “Violeta, está muy frio afuera, no te vayas a resfriar, vuelve adentro!”


    Una mujer embarazada debe ser especialmente cuidadosa con los resfriados, ya que no puede tomar


    medicamentoso lo haría una personaún, porque podria ser peligroso para el bebé y tendría


    que soportar el malestar Violeta conocía biens advertencias del médico y respondió rápidamente,


    “Está bien, voy a entrar!”


    Se sostuvo barriga y dio media vuelta para entrar a vi, pero de repente se detuvo.


    No era que sus pies se hubieran hundido en nieve y no pudiera levantarlos, sino que su cuerpo se


    había congdo en el lugar, perdiendo toda fuerza de un momento a otro,o si presintiera algo,


    giró cuidadosamente hacia dirión de entrada.


    Con los ojos muy abiertos, incrédulos de lo que veian, y el vapor nco de su aliento se esparcia en el


    aire.


    Contuvo respiración, sin atreverse a respirar, preguntándose si aún estaba so?ando, hasta que esa


    voz masculina y serena llegó a sus oidos.


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    “Vivi.”


    Tras tanto tiempo sin escucha,s lágrimas de Violeta brotaron con fuerza y sin control.
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