Capítulo 575
Capítulo 575
Rafael extendió mano lentamente para recibir el documento, con cierta emoción dijo, “Papá,
?gracias!”
Sebastián gru?ó fríamente y luego a?adió, “También es hora de contarle a Nono sobre sus orígenes.”
Eso se lo dijo a Violeta, quien miró a Nono, que Rafael sostenía con un brazo, inclinando cabeza y
mirándolos con inocencia, sus ojos negroso uvas brintes,pletamente ajeno a lo que
estaban hando.
“… ?Si!” E asintió.
Sebastián había dicho todo lo que quería decir, luego agitó mano y entró elegante a vi.
Casi en el mismo instante en que Sebastián desapareció, Rafael abrazó repentinamente, sus ojos
briban, “Vivi, esta vez no puedes escapar, ?tienes que convertirte en Sra. Castillo!”
“?Sí!” Violeta sonrió.
Text property ? N?vel(D)ra/ma.Org.
“?Ma?ana iremos a registrarnos!”
“Está bien…”
“?Primero cosa en ma?ana!”
“Está bien…”
Esa noche,s estres en el cielo parecían calentarse.
De vuelta en mansión, Violeta observó cómo Nono, después de entrar, se quitós zapatis
infantiles y corrió escaleras arriba. Al recordars pbras de Sebastián al dejar casa antigua,
mordió subio y, pensativa por un momento, también siguió a Nono a su habitación.
Ya era tarde, y Nono había bostezado todo el camino de regreso.
Ahora, subiendo a ba?arse, pronto se dormiría. Violeta, sin pedir ayuda a Lucía, le dio el ba?o a Nono.
Aún no estaba muy avanzado su embarazo y podía moverse sin mucha dificultad.
Mientras secaba a un mojado Nono envuelto en una toa, y justo cuando pensaba levantarlo para
llevarlo a cama, Nono retrocedió un paso, temiendo tocar su vientre y dijo con una voz tierna,
“Puedo hacerlo solo.”
Luego, arrastrando su toarga, salió corriendo de ducha.
Violeta lo siguió con una sonrisa.
Sentados juntos en cama, mientras secaba el cabello de Nono, no desconectó el secador de
inmediato. En cambio, acarició su suave cabecita y, después de un momento de reflexión, dijo,
“Cari?o, tengo algo muy importante que
decirte.”
Al oír eso, los párpados pesados de Nono se levantaron de golpe y escuchó con seriedad.
Mirando a esos grandes ojos ros del ni?o, Violeta continuó lentamente, “A partir de ahora, no
puedes marme Vivi.”
“?Por qué?” Nono estaba confundido y luego se puso ansioso, agarrando su ropa, “?Hice algo mal?
Vivi, ?por qué no quieres que te me Vivi?”.
Violeta rápidamente acarició su cabeza para calmarlo, y con algo de nerviosismo, explicó, “Porque…
de ahora en adnte tendrás que marme mamá!”
“?Porque Vivi se va a casar con papá, verdad?” Nono inclinó cabeza, mostrándose muy perspicaz.
Cuando dejaron casa antigua, había visto a su abuelo darle a papá un librito. Aunque no sabía qué
era, había escuchado que le pedían a papá y Vivi que se registraran, y había visto ens telenovs
que registrarse significa
casarse.
“No solo por eso…” Violeta negó con cabeza, mirándolo fijamente, casi sin aliento al decir, “Cari?o,
no es que no tengas madre. Tu madre soy yo, y antes, igual que tu hermanita en mi vientre, ?yo te di a
luz!”
Nono, al oír esto, abrió boca en sorpresa y dijo, “?Tengo mamá? ?Vivi es mi mamá?”
Capitulo 575
?SI” Violeta asintió.
Con otra mano colgando a sudo, apretó firmemente, nerviosa, sin perderse ningún cambio en
su peque?a cara.
Después de unos segundos de asombro, Nono frunció elbio ys lágrimasenzaron a caer, con
una mirada que partía el corazón, sollozó y preguntó, “Entonces, ?dónde estaba Vivi antes, por qué no
estaba conmigo?”
Tras pregunta, Nono lloro aún más fuerte, temndo con cada sollozo.
“Yo…” Violeta se quedó sin pbras, y sus ojos se llenaron de lágrimas al instante.
E no podía responder a ninguna de esas preguntas. Si hubiera sabido que su hijo no había muerto,
?cómo podría haberse quedado tantos a?os en Canadá? Seguramente habría regresado a buscarlo, y
al ver carita mojada de su peque?o, el corazón le dolía tanto ques lágrimas le brotaban sin
control,
Mientras balbuceaba, sin saber qué hacer, sintió una calidez en su hombro. Rafael se inclinó y se
sentó a sudo, acariciando cabecita de su hijo. “Eso no importa, de ahora en adnte papá y
mamá estarán contigo, jy también tu hermanita!”
Nono sollozaba, aún envuelto en su tristeza.
“Nono, ?sé bueno!”, Rafael, con una paciencia pocoún, consba a su hijo, secando sus lágrimas
con yema de sus dedos. “Vivi no quería estar lejos de ti, ya volvió, ?no es así? Si sigues llorando,
e también llorará, y eso no es bueno para tu hermanita que está en su vientre.”
No se sabía qué pbras habían surtido efecto, pero Nonoenzó a parar sus lágrimas poco a
poco.
Rafael sonrió ligeramente y continuó hando en un tono sereno, “Solo recuerda, esto no tiene nada
que ver con Vivi. Todo es culpa de tu abuelo Sebastián, él hizo algo malo, y por eso mamá no estuvo
contigo cuando naciste y estuvieron separados tantos a?os.”
“…” Violeta tragó saliva.
?Era esa forma de explicarle a un ni?o?
E se secós lágrimas de su rostro y tomó suavementes manos de Nono ens suyas,
preguntándole con voz entrecortada, “Cari?o, ?puedes perdonar a mamá?”
“?Vivi… de verdad eres mamá de Nono?”
Nono miraba hacia arriba, con los ojos y nariz rojos, esperando su respuesta.
Violeta asintió con fuerza, “?Sí!”
Al siguiente segundo, Nono senzó a sus brazos, mánd con voz suave y tierna: “?Mamá!”
El mundo de un ni?o es muy simple; a Nono siempre le había gustado Vivi, y al saber que realmente
era su mamá, alegría en su corazón sobrepasaba cualquier otra cosa. Su peque?a nariz olfateaba
cerca de e, buscando su aroma. Las lágrimas de Violeta, que habían cesado, volvieron a caer, y e
lloraba y reía al mismo tiempo.
Había esperado tanto tiempo escuchar esa pbra, “mamá”…
Finalmente, madre e hijo se reconocieron de verdad, y Violeta no pudo calmarse por mucho tiempo.
Nono ahora dependía aún más de e, no soltaba el ruedo de su ropa ni por un momento, incluso
después de quedarse dormido, seguía agarrando t en su manita, murmurando en sus sue?os:
“Mamá… mi mamá. ~”
El corazón de Violeta se derretía porpleto.
E entendía sensación de Nono; en el momento que se reconocieron, e tampoco quería
separarse ni por un segundo. Ahora, tampoco quería dejarlo, no quería que al día siguiente, al abrir los
ojos, él no encontrara a su mamá. Decidió dormir esa noche en habitación de Nono.
Rafael no estaba contento con éso, “?Y qué hay de mí?”