Capítulo 572
Capítulo 572
Violeta no pudo resistirse a reírse ante ocurrencia de Silvia., y le dio un pellizco cari?oso a mano
que esta le extendía, asintiendo con admiración, “?ro que sí, muy bien hecho! Si te dedicaras a
actuación, ?seguro que te ganarías un Oscar!”
“Jaja, ?casi gasto un frasco entero de lágrimas artificiales!” Silvia se enorgullecía aún más, soltando un
resoplido triunfal, “Pues, se lo buscó, ?se lo merece!”
Estaban hando, por supuesto, de Bianca.
Lo que Rafael había mencionado en el hospital sobre su astucia involucraba un n que es dos
habían tramado a raíz de un incidente en Casa Navarro, donde un sirviente había tropezado y caído
identalmente. Habían aprovechado situación para tenderle una trampa a Bianca y darle una
lión. Aunque no fue una estrategia muy sofisticada, para Silvia fue un dulce desquite, un golpe de
justicia poética. Después de todo lo que había sufrido en silencio, ver a Bianca experimentar algo
simr era una satisfión.
La vida es puro teatro.
Se oyeron pasos acercándose y Violeta rápidamente borró su sonrisa, mientras Silvia le hacía un par
de muecas cómplices antes de escabullirse. Quien se acercaba era Don Lamberto visiblemente
agotado.
Detrás de él, en dirión al estacionamiento, había un coche de lujo negro estacionado, en el que
Bianca, con una expresión decaída y cabeza baja, estaba sentada.
Violeta apretó losbios ligeramente, sintiéndose culpable por dentro, y dijo con una voz un poco
pálida “Papá, lo
siento…”
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“?No es tu culpa!” Lamberto suspiró profundamente, haciendo un gesto con mano.
Aunque estaba algo molesto por haberse preocupado innecesariamente por su hija, al final, lo
importante era que el bebé seguía en su vientre, lo que era una gran suerte. Además, élprendía
las razones que habían llevado a ocultar verdad.
Pensando en esas razones, expresión de Lamberto se tornó aún más cansada.
Rafael frunció el ce?o y dijo con voz grave, “Lamberto, hay algo más que debes saber. La vez pasada,
cuando me llevaron a estación de policía por un desfalco, todo fue por culpa de Sunny, pero Elias
Vega asumió toda responsabilidad por e.”
Tras escuchar esto, Lamberto se quedó atónito un buen rato antes de asentir,prendiendo
situación, “Ya entiendo, ?hicieron bien!”
Después de darle una palmada en el hombro a su hija, Lamberto se dirigió hacia el coche que estaba
en entrada.
La noche se oscurecía cada vez más y después de tanto alboroto Casa Navarro volvía poco a poco
a tranquilidad.
A ma?ana siguiente, cuando Violeta terminó de arrerse y salió del ba?o, vio a Rafael terminando
una mada telefónica. Al ver preocupación en su rostro, e se acercó, “?Qué pasa?”
él levantó mirada de su celr y dijo con seriedad, “Melisa se entregó a policía esta ma?ana.”
“?Se entregó?” Violeta estaba asombrada.
“Si, respondió Rafael, “se ha hecho cargo de todo, diciendo que fue única responsable. Parece que
quiere asumir culpa por su hija.”
Al oir esto, Violeta frunció losbios en una mueca.
La notícia había sorprendido, pero de alguna manera era algo que podía imaginarse.
No había duda del amor que Melisa sentia por Lamberto; de otro modo, no habría hecho lo que hizo
en el pasado. Su estatus era de gran importancia para e, y ahora, enfrentándose a un divorcio y a
una vida llena de tribciones, y siendo Bianca su única hija, a quien amaba profundamente, estaba
dispuesta a sacrificarse para asegurar el bienestar de su hija.
Bianca no había disimdo sus iones ante su madre, Melisa, por lo que no sorprendió que e se
presentara para asumir responsabilidad.
A pesar de que Violeta no tenía una buena opinión sobre Melisa, en ese momento no pudo evitar
sentirpasión por ese amor incondicional de madre.
Dado que puerta de habitación estaba cerrada y Lucía, que estaba afuera, no sabía si ya se
habían despertado, mó a puerta, “Se?or, Violeta, ?ya están despiertos? El se?or Navarro ha
llegado, ?está abajo!”
Y, efectivamente, al bajar se encontraron con un Lamberto que había llegado temprano esa ma?ana.
Al vers expresiones de sus rostros, Lamberto ya había adivinado bastante, “La situación de
Bianca… ya todos están al tanto, ?verdad?”
“Si…” Violeta asintió con cabeza.
“Cuando me enteré, también me sorprendí mucho, ?no me imaginaba que Melisa pudiera hacer algo
así!” Lamberto sacudió cabeza, hizo una pausa y luego continuó, “Antes de ir a entregarse a
“Aunque Bianca pueda haberse salvado esta vez por suerte, no voy a seguir tolerando sus iones.
Hoy mismopraré un billete de avión y enviaré al extranjero con sus abuelos maternos; habrá
alguien que vigile y no regresará nunca más.”
Violeta pudo escuchar que Lamberto quería pedirles clemencia, con esperanza de que no siguieran
adnte con el
asunto.
Comprendía los sentimientos de un padre; después de todo, era su hija, y tanto palmao el
dorso de mano resultaban dolorosos. A pesar de aflión pors iones de Bianca, persistía el
amor de padre a hija.
Pensando en Francisco, quien también se había ido al extranjero solo y triste después de perder a su
esposa e hija, y viendo ahora frente a e a Lamberto, su propio padre, quien en pocos días parecía
haber envejecido mucho, aunque esa calidez familiar seguía ahí, su sonrisa contenía mucho más
pesar.
Violeta sintiópasión y suavemente tocó el brazo de Rafael.
Después de fruncir el ce?o durante un momento, él asintió con renuencia.
Al atardecer, cuando Violeta salió del trabajo, tomó su costumbre de subirse al Range Rover nco
que esperaba aldo del edificio de oficinas. Después de recorrer un trecho, e soltó un “?Eh!”
sorprendida y giró su mirada de ventana hacia él, “Rafael, ?no vamos a recoger a Nono?”
La dirión en que se dirigían no era ni hacia el jardín de infancia ni hacia su casa.
Rafael miró hacia e con una media sonrisa y explicó, “Alguien de casa familiar fue à buscarlo, lo
traerán después de cenar.”
“?Ah!” Violeta asintió, entendiendo de repente.
Desde que Sebastián Castillo le advirtiera sobre “no ser imprescindible” parecía haber transcurrido
bastante tiempo sin que apareciera,o si se hubiera propuesto no molestar y, contando los días,
también hacía tiempo que no veía a Nono. Probablemente lo extra?aba mucho.
Mirando de nuevo hacia afuera, Violeta sintió un dulce cosquilleo. Esta noche estarían solo los dos, y
viendo que había selionado un restaurante déida italiana en el GPS, ?pensó en una cena a
luz des vs!
Hacía mucho que no tenían una cita/solo los dos, ?y perspectiva era emocionante!
Cuando se encontraron en un semáforo en rojo, el celr de Rafael también sonó.
La mada fue breve, y después de colgar, frunció el ce?o y miró hacia e.
“?Qué pasa?” Violeta parpadeó, enviándole una mirada inquisitiva.
Rafael tiró el teléfono de vuelta alpartimento y, mientras el semáforo cambiaba, cambió de
dirión y dijo con voz grave, “Es una mada de mi papá, quiere que vayamos a su casa ahora
mismo.”
Violeta asintió.
Al llegar a casa de Sebastián, el Range Rover nco se detuvo y e se desabrochó el cinturón de
seguridad para bajar del auto con él, su expresión tranqu. Pero Rafael, que había caminado
rápidamente alrededor del capó para acercarse a e, tomó su mano y dijo con expresión seria, “Si
alguien se atreve a tratarte mal, nos vamos de
inmediato.”