Capítulo 559
Capítulo 559
“No hay problema,” dijo Violeta negando con cabeza.
No te preocupes ir, no puedo culparte, solo me estabas defendiendo, además, estoy conmovida”!
Lapa?era ques observaba no pudo evitar soltar una risotada burlona. “Ja, ja! Qué actuación,
chicas, ?son unas verdaderas dramaturgas! ?Quieren que les auda? Frente a tantos, se montaron
su show sin pena alguna. ?De verdad les parece divertido?”
“?Te pasas-!” ir estaba tan enfadada que parecía que en cualquier momento saltaría sobre e y le
jría el cabello. Violeta rápidamente detuvo antes de que perdiera el control y le dijo con una
sonrisa tranquilizadora, “ir, no te enfades, ?acaso no es fácil hace car? Solo tengo que marlo
y listo.”
El “él” al que se refería no era otro que Rafael.
Al escucha, colega puso una carao si se le fueran a salir los dientes de risa. “?Bah! Como
si mar a cualquier hombre fuera a convencernos. ?Qué tontería!”
Violeta, decidida, tomó su teléfono y mó a Rafael, poniendo mada en altavoz frente a todos.
La línea se conectó rápidamente y una voz masculina grave y tranqu sonó al otrodo.
“?H, Vivi?”
Con solo esas pbras, todos pudieron reconocer que voz era, sin duda, de Rafael Castillo.
ramenteo empleados de en una subsidiaria del Grupo Castillo, ?quién no reconocería voz
de su jefe supremo? Además, él había pronunciado su nombre con tal familiaridad que no quedaban
dudas.
Debido a que había mucha gente en eledor y el alboroto que es causaron ya había atraído
muchas miradas, expectación era alta cuando Violeta hizo mada. Todos esperaban con ansias,
aunque en el fondo querían ver cómo se desarroba el drama. Al escuchar voz de Rafael, se hizo
el silencio absoluto.
Violeta,o si no vieras caras de asombro a su alrededor, le hablóo si fuera un día
cualquiera. “Rafael, estoy en eledor de empresa y me siento un poco mal, ?podrías venir a
buscarme?”
Después de colgar, todos en eledor parecían petrificados y atónitos por lo que acaban de
presenciar, miránd fijamente sin parpadear.
Violeta pensó que situación había terminado, pero era obvio que escena dejó a todos en el
comedor asombrados, incapaces de apartar vista de esta intrigante revción. Entonces Violeta se
sentó y empezó a deslizar el dedo por panta de su celr esperando.
Apenas pasaron unos diez minutos cuando se oyó el “ding” del elevador.
En entrada deledor apareció una figura alta y esbelta, vestido con un traje negro de alta costura
hecho a mano que delineaba su robusta figura, y unos ojos profundos que barrían multitud para
posarse en una persona. Avanzó hacia e con paso firme.
Cuando Violeta se levantó de su asiento, él ya estaba frente a e.
Rafael, al escuchar que e se sentía mal, había estado con el corazón en vilo. Al ver su rostro
sonrosado y sin signos de malestar, sus cejas se rjaron y, mientras tomaba su mano, también
tocó sobre t de su ropa en el abdomen.
No preguntó el motivo de mada, sino que miró a su alrededor con un ce?o fruncido y preguntó con
voz grave, “Vivi, ?estás bien?”
“Todo bien, dijo Violeta con un parpadeo.
E, al igual que los demás, estaba sorprendida por rapidez con que había llegado,o si
realmente solo hubieran pasado diez minutos.
De hecho, Rafael estaba saliendo de una reunión en una empresa asociada y estaba de regreso a
Grupo Castillo cuando recibió mada de Violeta..
Yel hecho de que ahora su mano estuviera sobre su vientre decía todo lo que había que decir, y nadie
pensó en Cuestionar nada más.
?Todos estabanpletamente sorprendidos por noticia de que futura se?ora del jefe estaba allí,
en carne y
hueso!
La más atónita de todos erapa?era que se había budo, cuya cara era un verdadero
espectáculo, cambiando de color a cada segundo. E había estado tan segura de sí misma porque
Rafael había visitado empresa antes y había asistido a cenas, pero nunca había mostrado ningún
contacto especial con Violeta, y mucho menos favoritismo… Sin embargo…
se sentia avergonzada ante el sonido de los ausos.
ir, recuperando su actitud enérgica, se acercó triunfante y preguntó apa?era “?Qué tal?
?Todavía tienes algo que decir?”
Text property ? N?vel(D)ra/ma.Org.
Lapa?era de trabajo no podía siquiera levantar cabeza, mucho menos encontrar pbras para
responder. Estaba tan aterrorizada que parecía haber perdido el alma en el susto y, llena de
arrepentimiento, retrocedió unos pasos, a punto de caerse, para luego huir deledor con el rabo
entres piernas.
Los jefes y gerentes que estaban teniendo unaida en el salón privado, escucharon el alboroto de
fuera. Estaba furioso y listo para salir y rega?ar a los responsables, pero al presenciar toda escena,
se emocionó tanto que sus cejas temban de impresión.
Violeta se llevó mano a frente y miró a los colegas que observaban con atención. Se sentía
impotente.
No había tenido más opción en situación reciente; no podía dejar que ir defendiera su honor sin
devolver el favor. ?E tenía que defender a su amiga!
Pero ahora estaba expuesta.
Podía imaginar que no necesitaría trabajar esa tarde; seguramente muchospa?eros vendrían a
mostrar su preocupación, tratándo si fuera una santa. Solo de pensarlo le resultaba
abrumador, así que miró al director general y preguntó con vión, “?Sería posible tomar tarde
libre, se?or director?”
él respondió sin protestar “?Por supuesto, por supuesto!”
El director general casi pierde cabeza de emoción.
?No se trataba de una tarde libre, sino de que tomara un a?o si quisiera!
Inicialmente, había estado insatisfecho con contratación de una mujer embarazada, algo que
cualquier empresa consideraría m suerte. Pero pensó que, al estar aún en período de prueba,
podrían encontrar una excusa paral despedi fácilmente. Pero, ?quién iba a imaginar que no era
m suerte, sino un tesoro encontrado?
El director general estaba tan emocionado, su rostro briba con entusiasmo,o si hubiera bebido
un par de copas de aguardiente, y se adntó con adción, “Se?or Castillo, Se?orita Violeta,
permítanme pa?arlos al elevador.”
El director los pa?ó y presionó diligentemente el botón del ascensor, sus ojos briban de
emoción mientras los miraba entrar, y casi deseaba escoltarlos personalmente fuera del edificio hasta
que subieran al coche. Cuandos puertas del ascensor se cerraron, finalmente quedaron fuera de
vista de todos los curiosos.
Violeta le contó a Rafael por teléfono, en pocas pbras, lo que había llevado a mar y luego
suspiró profundamente, “Ahora, trabajar aquí no es muy diferente de estar en Grupo Castillo…”
Rafael arqueó una ceja al escucha, pues coincidía con lo que él había pensado,
Siempre había tenido reservas sobre e trabajando embarazada y quería que estuviera en Grupo
Castillo, donde el personal podría cuida constantemente. Ahora que toda empresa conocía su
identidad, ya no tendría que preocuparse tanto por si el trabajo agotaba.
Hasta que salieron del edificio y subieron a Range Rover nco, Violeta aún sentía que
innumerables pares de ojos seguían vigílánd desde el edificio.