Capítulo 550
Capítulo 550
Cuando Nono mó a Rafael desde el estudio arriba, Violeta ya estaba caminando de undo a otro
junto a ventana, apretando con fuerza su teléfono móvil. maba repetidamente a Marisol. Pero no
importaba cuánto lo intentara, solo escuchaba voz automática del sistema diciéndole que el número
marcado no estaba disponible.
“?Vivi, qué pasa?”
En cuanto Violeta lo vio, corrió hacia élo si hubiera encontrado su salvación. “Rafael, ?qué vamos
a hacer…?”
Con voz entrecortada y tragando saliva, dijo apresuradamente: “Acabo de ver ens noticias, hubo
un terremoto en Sudáfrica, justo donde está Marisol. He estado mando sin parar, ?pero no logro
comunicarme! ?Crees que Marisol estará…?”
Rafael se sorprendió al escucha.
Sacó su propio celr, echó un vistazo as noticias que habían llegado minutos antes y allí estaba
que mencionaba Violeta.
Cuando volvió a mira,s lágrimas ya habían empapado su rostro y seguían brotando de sus ojos.
Rafael sintió un apretón en el corazón yenzó a secarles lágrimas con sus dedos. “?Vivi, no
llores!”
Pero Violeta estaba demasiado preocupada por su amigao para contenerse ys lágrimas fluían
más abundantemente.
Rafael, incapaz de calma y temiendo que su agitación pudiera da?a, solo dijo: “?No asustes al
bebé!”
Al escuchar sus pbras, Violeta bajó mirada hacia Nono, quien se aferraba a su pierna con una
mirada temerosa en sus ojos oscuroso uvas. Se detuvo en seco, secándoses lágrimas de
cualquier manera.
? ?
Acariciando cabeza de Nono, le aseguró que no había nada que temer, y recordó que no solo
estaba él, sino también una peque?a vida en su vientre, a quien no podía asustar. Violeta respiró
hondo y se calmó.
Rafael suspiró aliviado, abrazánd y acariciando su espalda mientras decía con voz profunda: “Vivi,
no te desesperes, todavía no sabemos exactamente qué está pasando. No pienses lo peor. Puede que
solo sea un problema deunicación temporal. Marisol tiene una buena estre, ?seguro que está
bien!”
“?Sí!” Violeta asintió con fuerza.
La preocupación no solucionaría nada, y, por el momento, todo lo que podía hacer era rezar.
Durante toda tarde, Violeta estuvo inquieta y apenas tocó cena. Antes de dormir, yacía en
cama, todavía intentando mar a Marisol una y otra vez sin éxito.
Rafael se acercó con un vaso de leche caliente y se sentó a sudo, bloqueando luz sobre su
cabeza. “?Todavía no contesta?”
Violeta negó con cabeza, llena de preocupación. “No hay respuesta…”
No solo había mado, sino que también había enviado mensajes y correos electrónicos por todos los
medios posibles. Si no fuera por su embarazo, probablemente no hubiera podido quedarse en casa y
ya estaría buscando un vuelo a Sudáfrica para averiguar qué había pasado.
“Tranqu, intentémoslo de nuevo ma?ana por ma?ana.”
Violeta solo pudo asentir, se sentó y tomó el vaso de leche, sin apetito, bebiendo simbólicamente un
par de sorbos antes de intentar dejarlo.
Rafael detuvo, frunciendo el ce?o. “Termina leche, casi no hasido esta noche.”
Sin otra opción, Violeta obedeció y terminó el resto del vaso.
Al ver el vaso vacio, Rafael finalmente rjó su expresión. Le dio un beso enisura de losbios
y, acariciando su pelo, dijo: “El terremoto acaba de ocurrir, muchas cosas son inciertas. Seguramente
ya hanenzados operaciones de rescate. Estaremos atentos as noticias y ya contacté con
embajada allá. Verificamos lista de víctimas y Marisol no estaba, al menos por ahora está segura.
En estos momentos, no tener noticias es mejor que tenes.”
A luz de lámpara, los ojos
mano, diciendo con remordimiento. “Rafael, siento haberte preocupado.”
“Sabes que es mejor asi, murmuró Rafael con un bufido, echando un vistazo al reloj digital aldo,
frunciendo el ce?o, “Ya sons diez y media, deberías dormirte!”
“Está bien…” Violeta se acostó dócilmente.
Cerro los ojos, sintiendo el beso que él depositó entre sus cejas y luego escuchando sus pasos
bajandos escaleras para cambiar el agua de un vaso y regresar a sudo, colocándolo en mesita
junto a su cama.
Sin embargo, por unrgo rato él no se acostó, lo que hizo que Violeta abriera los ojos y lo viera con el
móvil en
oreja.
Violeta frunció el ce?o y preguntó, “Rafael, ?a quién mas tan tarde?”
“A Antonio, dijo Rafael con una sonrisa forzada.
Violeta se quedó sorprendida un momento y luegoprendió, soltando un suspiro, “Si Antonio se
entera, seguramente también estará preocupado.”
Ambos son amantes, pero separados por distancia. Como su mejor amiga, Violeta ya estaba
preocupada, así que podía imaginar que si Antonio se enteraba, estaria igual de ansioso.
Rafael juntós cejas, diciendo con seriedad, “Pero no he conseguido contactarlo, no sé si será por
se?al ens zonas altas, pero siempre está fuera de cobertura.”
Violeta se sorprendió, pues no esperaba que no pudieran contactar a Antonio.
Después de no lograrunicarse, los dos se abrazaron y se quedaron dormidos sin más remedio.
Al día siguiente era un díaboral y toda familia se levantó temprano. Se sentaron en mesa para
desayuno y, cuando se preparaban para salir, el teléfono de Violeta sonó.
E todavía tenia un zapato por ponerse y, apoyándose en el zapatero, sacó el móvil y vio que era una
mada de FaceTime. Al ver el número que aparecía, su voz se estremeció de emoción, “?Marisol!”
La calidad de imagen era un poco borrosa, pero se podía ver ramente el rostro bronceado y
redondo de Marisol.
“?Violeta!” Marisol sonrió a través de panta, “Vi que me enviaste un montón de mensajes, supe
que te debías estar preocupando un montón, así que en cuanto tuve se?al, te mé para decirte que
estoy bien.”
Al volver a ver esa sonrisa familiar, el corazón de Violeta, que había estado en vilo desde noche
anterior, finalmente se calmó, y preguntó apresuradamente, “Marisol, ?estás bien? ?Te has
lastimado?”
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“Para nada, ?tranqu!” Marisol respondió con una sonrisa, “Cuando ocurrió el terremoto, por suerte
estaba en un autobús en carretera, no en un edificio, así que escapé sin da?os. No mestimé, solo
quedé atrapada en el camino por un dia entero y el móvil no tenía se?al. Esta ma?ana me tradaron
con otros rescatados a un lugar seguro.”
Violeta se alivió al escucha. ?Era una verdadera fortuna dentro de m suerte!
En panta del móvil, se podía ver que el lugar donde estaba Marisol era un poco caótico y había
mucho ruido de fondo. Además, se veían algunas personas de tez oscura moviéndose detrás. Por eso,
cuando una figura familiar pasó rápidamente por panta, era casi imposible no nota.
Al ver esos ojos tan conocidos, Violeta abrió los suyos sorprendida, “?Antonio?”