Capítulo 534
Capítulo 534
Temminando un dia entero de trabajo, Violeta finalmente aceptó que él recogiera después de
oficina, pero le pidió que estacionara el coche un poco lejos para evitar ser vista. Se metió al auto casi
a escondidas y luego fueron a buscar al peque?o Nono, quien acababa de tener su primer día en
guarderia. Madre e hijo vivían días muy plenos..
Rafael escuchabas risas y alegrias de Violeta y su hijo y pensaba que con eso te suficiente.
A Violeta realmente le gustaba el ritmo de vida que llevaban ahora; familia de tres salía junta cada
ma?ana, dejaban al ni?o en quarderia y luego se iban juntos al trabajo. Bajo el sol matutino lleno de
vida, sentía que avanzabado ado con él.
Ese día, durante el almuerzo, Violeta noió con suspa?eros de trabajo, sino que se fue a un
restaurante detrás del edificio de oficinas
Al entrar, vio a Lucio, quien había mado al mediodía para encontrarse. Al saber que e estaba
trabajando, eligió un lugar cerca de oficina.
Ya sentados, habia un vaso de leche tibia esperánd en mesa.
Lucio se pasó y no pudo evitar confirmar. El se?or Castillo está al tanto?”
“No te preocupes, ya le avisé por teléfono con anticipación”, dijo Violeta con una sonrisa reprimida.
De hecho, Rafael no se habia opuesto. Después de varios encuentros, él, al igual que e, conocía
bien a Lucio y podia estar tranquilo. Sin embargo, al colgar el teléfono, enfatizó que no queria que e
pasara mucho tiempo a ss con otro hombre, especialmente llevando a su hija.
“Me alegro, dijo Lucio con una sonrisa radiante.
El mesero trajo los menús y cada uno hizo su pedido. Violeta, que estaba embarazada, había
modificado su dieta bajo influencia des lecturas nocturnas de Rafael sobre el cuidado prenatal y
evitaba alimentos que no eran saludables para el bebé
Cuando Violeta cerró su menú, Lucio, que ya había elegido suida, bajo vista a su teléfono.
El móvil que estaba aldo de mesa no paraba de vibrar, panta se iluminaba constantemente
con nuevas
notificaciones.
Al ver a Lucio fruncir el ce?o, Violeta no pudo evitar mostrar su preocupación, “?Estás bien?”
“?Todo bien!” Lucio levantó cabeza de inmediato y con un gesto de mano dijo, apresuradamente
apagó panta y lo puso en silencio en su bolsillo, Disculpa, últimamente he estado recibiendo
muchos mensajes de spam.”
Violeta sonrió y no preguntó más; era normal recibir mensajes no deseados en el teléfono.
Después de guardar su teléfono, Lucio dijo, Violy, te mé hoy principalmente porque vengo de parte
de mi abuelo.”
“?Abuelo Alves?” Violeta se sorprendió.
“Si”, confirmó Lucio, “Le conté mis pensamientos al abuelo y, aunque le pareció una pena, me apoya.
Cuando supo que te maba Violy, sugirió formalizar nuestra rción y que te conviertas en su nieta
adoptiva.”
?Ah…!” Violeta estaba aún más sorprendida.
Lucio sonreía ampliamente y transmitió el mensaje del abuelo Alves, Queria saber tu opinión antes de
tomar cualquier decisión. El abuelo dijo que si aceptas, entonces deberias empezar a marlo abuelo’
como yo.”
*?El abuelo Alves es demasiado amable!” Violeta estaba abrumada.
En realidad, incluso incluyendo sus encuentros en Río de Janeiro, no se habían visto muchas veces,
pero el abuelo Alves siempre habia mostrado un gran afecto por e desde el principio. No se
esperaba una propuesta asi.
Violeta sabia que, ya fuera en Rio o en Costa de Rosa, había muchas personas que querían tener una
conexión con los Alves, y mucho menos cuántas querian ser hijas o nietas adoptivas del abuelo Alves
E tomó decisión casi inmediatamente
“Si el abuelo Alves me ofrece ese honor, por supuesto no puedo ser descortés. ?Estoy muy agradecida
por el cari?o del
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abuelo Alves!”
Al escucha, Lucio se alegró mucho y mó con más cari?o, “Violy, todavia tienes que mar al
abuelo Alves? La próxima vez que lo veas, deberás cambiar forma en que le has.”
“Si’ Violeta respondió con una sonrisa.
El meseroenzó a servir los tos y el móvil en el bolso de Violeta empezó a sonar.
Violeta pensó que era Rafael quien, preocupado, le estaba mando. Al sacar el móvil, no era su
número. “?H,
Silvia?”
Por estar mirando hacia abajo, no notó que Lucio se había quedado pálido al escucha
Ah, no estoy en oficina, estoy afuera. ?Almorzar? Aún no heido le respondía a Silvia, y luego
alzó vista hacia Lucio, continuó: “Estoy con Lucio en el restaurante detrás de empresa, nuestros
tos todavia no han llegado! ?Vienes? Ah, bueno, te mando dirión…”
Después de colgar, Violeta envió dirión
Lucio preguntó: ?Silvia vendrá?
“Si, me dijo que no tiene nada deer en casa y que tiene hambre. Vive cerca y ya pidió un taxi.
Pense que estaria bien invita ya que última vezimos juntas, asi que no te consulte, Lucio. ?No
te importa, verdad!”
“No me importa”, contestó Lucio con misma educación de siempre.
Violeta, sabiendo que era un caballero, dijo rápidamente: Entonces, mientrasemos esperamos por
e!”
“ro, respondió Lucio sonriendo.
En ese momento, el mozo trajo los tos que habian pedido.
Lucio, al frente, tomó su tenedor pero no empezó aer parecia perdido en sus pensamientos De
repente, dejo su tenedor Violy, acabo de recordar que mi abuelo me encargó algo y se me habia
olvidado. ?Tengo que irme a hacerlo!”
?Eh? ?No vas aer? preguntó Violeta, sorprendida.
“No, ya no tengo hambre. Ustedesan. ?Yo ya pagué cuenta!”
Violeta abrio boca, sin saber qué decir, pero Lucio ya se había levantado de su si y se despidió
rápidamente yendo hacia caja registradora. Firmó cuenta y se fue a toda prisa,o si un lobo lo
persiguiera
Poco después de que Lucio se fue, Silvia llego a toda velocidad
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Parecía que se habia arredo con esmero, su cabellorgo y liso recogido detras des orejas,
dandole un aire delicado, incluso se habia maquido cuidadosamente. Entro y miró alrededor antes
de sentarse frente a Violeta
“?Ya llegaste!”
La primera pregunta de Silvia fue Lucio fue al ba?o?”
Violeta tragóida que tenia en boca y explico: “Ah, él… de repente dijo que tenia algo urgente
y se fue
corriendo. ?Mira, ni siquieraió!”
?Qué va! ?Por qué se va justo cuando llego yo? Silvia se recostó en el sofa, desilusionada.
Violeta escuchó su queja y alzó una ceja. “Silvia, confiesa, ese dia después deer cuando le pedi
que te pa?ara a casa, ?le hiciste algo? El te evitao si fueras peste!
Hmm!” Silvia se quejó con disgusto.
Miró hacia el ba?o y entrada del restaurante para asegurarse de que Lucio se había ido. Se desinflo
como un globo sin aire, ya sin el brillo con que habia llegado, y murmuro con un puchero ‘Somos
mejores amigas, asi que no pienso esconderte nada. Estoy tratando de conquistarlo!”