Capítulo 527
Capítulo 527
Violeta lo miraba embelesada, recordandos pbras que Silvia había dicho durante el día, que él
solo tenía ojos para e. Aunque en realidad, e sentía que era al revés. Cuando él estaba cerca, no
podia evitar seguirlo con mirada.
De repente, cuando escuché sus pbras, no reionó de inmediato, “?Eh?”
Rafael bajó mirada y continuó handoo si nada, “Deberíamosprar algunos nuevos,
supongo que los antiguos ya no te quedan.”
“…” Violeta siguió su mirada y finalmente entendió.
Desde su ángulo, el tenia mejor vista, el escote del camisón con sus bordes de encaje se abría
ampliamente, revndo una visión tentadora.
E habia estado molesta porque había ganado peso últimamente, pero luego se enteró que era
debido a su embarazo. Habia engordado bastante, especialmente en ciertas áreas, que se habían
vuelto mucho más voluptuosas que antes. No solo Rafael lo había notado, sino que e misma era
consciente del cambio.
El intenso escrutinio de sus ojos hizo sentir calor ens orejas.
Ese sinverguenza…
E no quería prestar atención, pero Rafael no tenía intención de dejar el tema y, cerrando el libro con
seriedad, reflexiono, “Además, creo que alimentación de nuestra ni?a no va a ser un problema en el
futuro.”
?Podría dejar de har de eso?
Violeta estaba tan avergonzada que no podía más.
Lo que habíaenzadoo una dulce lectura de un cuento antes de dormir se había convertido en
un momento
tan intimo.
Rafael dejó el libro en mesita de noche y luego se giró hacia e, rodeánd con un brazo y
colocando el otro sobre e, pero esta vez no estaba acariciando a hija, sino que posó su mano
justo debajo de su víc.
Violeta intentó esquivarlo, “Rafael, ?no!”
“?No qué?” Rafael apretó con palma de su mano y no movió, resondo con descontento,
“Vivi, sé razonable, si no podemos hacerlo, ?acaso no me permitirás al menos aliviar el antojo?”
Violeta se quedó sin pbras ante suentario.
Después de quedar embarazada,s actividades intensas estaban, por supuesto, fuera de discusión.
E lo recordaba y lo detenía, preocupada y temerosa de que él pudiera sentirse mal.
Rafael ya no se resistía y se inclinó para besa, evitando que el peso de su pecho astara, y
encontró susbios. Durante esos días, había evitado tener un contacto tan íntimo, besando solos
comisuras de susbios y sus párpados, por miedo a perder el control y desear más.
La temperatura entre ellos aumentaba a pesar de que solo estaban cubiertos por una sábana delgada.
Al sentir el cambio en su cuerpo, Violeta emitió un leve gemido
Please check at N/?vel(D)rama.Org.
Ese peque?o sonido casi hace que Rafael perdiera el control, pero al mismo tiempo, recuperó algo de
sensatez y detuvo todos sus movimientos, besando su mano una y otra vez, con voz ronca, “Dame un
momento para calmarme.”
Se volvió a acostar, mirando al techo, tratando de tranquilizarse.
No teniendo más remedio, Rafael se levantó de cama y entró de nuevo al ba?o para darse otra
ducha.
Violeta lo observaba con incredulidad. él no había escuchado cuando e trató de detenerlo y ahora
estaba sufriendos consecuencias.
Cuando Rafael salió del ba?o, e ya había caído rendida ante el sue?o, ya era más propensa a
dormirse ahora que estaba embarazada. Se había girado hacia él, abrazando sábana, con una
expresión serena y una sonrisa tranqu
en su rostro
Capitulo 527
Rafael se quedó un momento aldo de cama, esperando a que el frescor de ducha se disipara
antes de levantar sábana con cuidado y acostarse junto a e, rodeánd con sus brazos y
conscientemente evitando mirar su pecho, puso su mano sobre su vientre y murmuró con una sonrisa,
“Buenas noches, ml ni?a.”
Al día siguiente, después del desayuno, para sorpresa de Violeta, Silvia volvió a aparecer.
Violeta ya creía lo que Silvia le había dicho, que realmente no tenía amigos y parecía bastante s.
Después de que hiciera su mejor amiga, prácticamente se había pegado a e.
Silvia llegó justo cuando Rafael se estaba poniendo su chaqueta de traje, listo para salir a oficina. Al
ve, su mirada se torno aún más fría que el dia anterior.
Anoche, antes de ba?arse, Violeta le contó a Rafael cómo e y Silvia se habían convertido en
amigas. Al escucharlo, Rafael se puso pálido, ramente estaba disgustado por el casi idente de
Silvia, quien casi había sido atropeda estando embarazada. La idea de que algo malo pudiera
haberle pasado a e y al bebé era algo que ni siquiera quería imaginar, y por eso sus miradas hacia
Silvia se habían vuelto más severas.
Violeta, viendo a Silvia esconderse detrás de e después de cambiar de zapatos, tuvo que intervenir.
“Eh, Rafael, jsi no
te vas ahora, vas a llegar tarde!”
Sin preocuparse si su amor podía afectar a los demás, Violeta se puso de puntis y le dio un beso en
losbios.
“Vete ya”, le dijo con una sonrisa.
Con el ego acariciado, Rafael soltó un bufido y salió de casa con paso firme.
Silvia apenas se atrevía a respirar hasta que el Range Rover nco de Rafael desapareció de vista.
Solo entonces se atrevió a har. “Ay, ?por qué siento que cuando Rafael me mira, veo cuchillos
vndo hacia mi?”
Violeta balbuceó una respuesta. “Eh, no, tal vez te lo estás imaginando.”
“?Me lo estoy imaginando?” Silvia se rascó cabeza, todavía sintiendo escalofrios, y murmuró,
“Tengo sensación de que me mirao si fuera su rival en el amor,o si no estuviera celoso de
ti, sino de mí…”
Si no supiera que Silvia era heterosexual, Violeta también tendría sus dudas. Silvia había llegado
apenas ayer por ma?ana y ya estaba de vuelta en su casa buscánd.
Lucía les trajo un to de frutas y enfatizó que el se?or había pedido especialmente que Violeta se
comiera todo, y que media hora después tenía que tomarse un caldo de pollo.
De hecho, esa ma?ana, Violeta había escuchado a escondidas a Rafael dándole instriones a Lucía
en cocina,o una madre preocupada, insistiéndole en que bebiera el caldo yiera fruta,
además de tomar calcio y vitamina C a horas regres. Lucía asentía una y otra vez, casi lista para
anotarlo todo en una libreta.
Violeta tomó un melocotón que acababa de llegar esa ma?ana y mordió su pulpa jugosa, saboreando
el dulce néctar con su lengua.
Después de colgar el teléfono, Silvia regresó corriendo desde el ventanal hasta el sofá y agarró un
pedazo de melón que Violeta había dejado a medias, mordiéndolo con entusiasmo.
Violeta se tragó su bocado. “?Era tu mamá?”
Había oído a Silvia mar “mamá” a persona que había mado.
Al ver expresión mimada en el rostro de Silvia, Violeta sintió una punzada de envidia. Sus propios
recuerdos de su madre se detenían en su infancia.
S” le confirmó Silvia, terminando rápidamente con el resto del melón ynzando cáscara al bote de
basura. ?Mi madre también va a regresar al país en un par de días!”
Violeta asintió al escucha.
La madre de Silvia era Faustina, hija menor de Luis y hermana de Lamberto. Por rción de
parentesco, Violeta
debería meria “tia”.