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Cap铆tulo 521

    Capítulo 521


    Capítulo 521


    Silvia se enderezo y con una mirada seria le dijo, “Además, gracias por lo de antes. Si no me hubieras


    agarrado por detrás a tiempo, probablemente ahora estaria tumbada en s de emergencias, con


    un brazo o una pierna rota, ?quién sabe si hasta con un da?o cerebral! En fin, ?gracias!”


    Y para sorpresa de todos, hizo una reverencia una vez más.


    ? ? ??? ? ?R


    Violeta notaba cómo gente alrededor miraba de vez en cuando, y se sentía tremendamente


    incómoda. Esto era un hospital, donde mayoría de gente se preocupaba por los gastos médicos,


    no queria que pensaran que e estaba cobrando deudas exorbitantes. Rápidamente, tomo a Silvia


    del brazo y llevó hacia un rincón más tranquilo.


    Se tocó frente y le dijo, “Acepto tu agradecimiento, a rega?adientes.”


    “Lo que pasó antes fue mi culpa. Ir a oficina a seducir a Rafael, hacer que tú y Lucio acabaran en


    misma cama, y lo que pasó con sopa que te sirvieron en casa… me disculpo sinceramente por


    todo,” Silvia hizo una pausa y rápidamente se acercó para tomar sus manos. “Pero hay algo que


    realmente espero que puedas creerme. ?Jamás quise hacerte da?o! Lo que le di al sirviente fue un


    laxante, no fue veneno para ratas. Aunque siento que fui traicionada y tengo mis sospechas, no tengo


    pruebas, así que no puedo acusar a nadie a ligera.”


    Violeta escuchaba en silencio.


    En realidad, desde que detuvieron ese día, había querido creer en Silvia.


    Silvia levantó barbi, con un orgullo terco en su mirada, “No tengo miedo de admitir lo que hice,


    pero nunca aceptaré lo que no hice. ?Solo me molestó que fueras con el abuelo a quejarte de mi, por


    eso me rega?aron y tuve que disculparme contigo, solo quería que probaras un poco de tu propia


    medicina!”


    *?Quejarme con el abuelo? Violeta se quedó perpleja, “Yo no hice eso…”


    “?No fuiste tú quien se lo contó?” Silvia también se quedó sorprendida al escuchar eso.


    Luego, puso una carao si recién entendiera situación.


    Si no fue Violeta quien se lo contó a Luis, ?entonces quién más podría ser?


    Sobre el asunto del veneno para ratas, aparte de Bianca, no le había contado a nadie más. Un


    pensamiento cruzó por su mente: debió haber sido Bianca quien se lo contó al abuelo con el objetivo


    de sembrar discordia entre es y sacar provecho de situación…


    Después de que Silvia tuvo este entendimiento, se sintióo una tonta,pletamente manipda.


    ?Qué estrategia tan astuta!


    Luis solo tenía un hijo y una hija, ys dos eran mujeres únicas. Desde peque?a, Silvia siempre había


    vivido a sombra de Bianca. Tanto familiareso extra?ossparaban, y Bianca siempre salía


    ganando.


    Aunque Silvia se sentía incómoda, no pensaba mucho en ello. Después de todo, Bianca era su prima


    y, pensándolo bien, ?realmente alguna vez había tratado bien? Siempre que había algo bueno,


    Bianca lo elegía primero y luego le tocaba a e.


    Incluso en aque fiesta, ambas primas se habían enamorado de Rafael. Silvia, ingenuamente, se lo


    había contado a Bianca. ?Y qué pasó?


    ????????


    Después deprometerse, Bianca vino a ve personalmente para decirle que Rafael era su


    prometido y que en el futuro solo sería su primo político. Le aconsejó olvidarse de Rafael y


    concentrarse en sus estudios.


    En el pasado, eso no le parecía gran cosa, pero ahora que lo pensaba, Silvia sentia un frio en su


    corazón. ?Esa era su querida prima!


    Al darse cuenta de verdad, Silvia se sintió más lúcida que nunca y se dirigió a Violeta con


    determinación, “Puedes estar tranqu, ya no me meteré con Rafael. Todo lo que dije antes lo retiro.


    ?Me duele, pero voy a soltar! Solo espero que tu lo trates bien y seas feliz con él, si no, no voy a


    dejarte en paz.”


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    “?De verded. ya te rendiste?” Violeta le pregunto, sintiéndose insegura.


    “So me crees, puedo jurarlo Silvia le afirmó con convión.


    De hecho, al igual que Lucio, desde el incidente en el hotel, ya haenzado a pensar en dejar


    sus intentos de conquistarlo.


    En aquel momento, bajo esas circunstancias, Rafael ni siquiera funció el ce?o, no le preguntó nada,


    simplemente confió en e incondicionalmente, lo que ramente mostraba cuánto amaba. Silvia,


    aunque siempre decía que no se rendiria, que quería recuperar a Rafael, se preguntaba en el fondo de


    su corazón si, incluso si lograra arrebatárselo, ?podria Rafael ama con misma Intensidad?


    Silvia no estaba segura y, en su Interior, ya habia pensado en rendirse,


    Para e, Rafael era más bieno un sue?o de juventud, una admiración nacida en un primer


    encuentro en una fiesta, que con el tiempo y elpromiso de Rafael con nca, se convirtió en su


    futuro cu?ado. Así que guardó sus sentimientos en lo más profundo de su ser. Con el paso de los


    a?os, al escuchar que elpromiso se había roto, regresó apresuradamente al país, quizás solo por


    la gran pena que sentía.


    Al ver duda en los ojos de Silvia, e levantó mano hacia su cabeza y juró, “Yo, Silvia, juro por el


    cielo que si vuelvo a tener pensamientos indebidos hacia Rafael, si intento algo para destruir su


    rción, que los cielos me castiguen con rayos y truenos y no me dejen encontrar paz en


    muerte”.


    Violeta se quedó atónita.


    Aunque tales juramentos no se cumplen y solo se tomano pbras al viento, no esperaba que


    Silvia se atreviera a jurar así,nzándose una maldición sin siquiera pesta?ear, sin dejar lugar a dudas.


    Violeta, viendo que Silvia estaba a punto de jurárselo de nuevo, se apresuró a detene, “Ya, no me lo


    jures más, te


    creo…”


    “?De verdad?” le preguntó Silvia, llena de alegría.


    “Más verdadero que el oro puro…” le dijo Violeta con una expresión de resignación.


    Silvia sonrió, mostrando una f de dientes impecables, “Bueno, entonces hagamoss paces”.


    Violeta bajo vista hacia el brazo que Silvia habia enredado alrededor del suyo y sacudió cabeza


    sin poder hacer nada, sintiéndoseo si hubiera domesticado a un gatito.


    De repente, Silvia se acercó un poco más a e y le susurró, “Pero Violeta, sería mejor que tengas


    cuidado. La verdad es que regresé al pais porque mi prima Bianca me lo pidió”.


    Violeta se sorprendió, sintiendo un escalofrio, sin esperar que hubiera tal giro en los acontecimientos.


    Pensando en algo, levantó una ceja y dijo, “Oye, Srta. Silvia, después de todo, deberías marme


    prima, ?no?”


    “?No!” Silvia rechazó idea sin pensarlo, con un rubor embarazoso en sus mejis, “Solo te maré


    Violeta. En Interra nunca tuve amigos, y menos aún aquí. ?Seamos mejores amigas!”


    ?Mejores amigas?


    Bajo mirada expectante de Silvia, cuyos ojos bribano peque?as bombis, Violeta no pudo


    evitar sonreir y asentir.


    No tenía muchas amigas, su más cercana, Marisol, se habia ido a Sudáfrica, y en Costa de Rosa


    realmente no tenia una mejor amiga. Si pudiera tener una más, sería motivo de alegría!
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