Capítulo 494
Capítulo 494
Violeta abrió el sobre y se quedó sorprendida de inmediato.
Dentro no había otra cosa que tres propiedades en el extranjero.
Antes de que Isabel y su hija entraran en el cárcel, una vez Violeta había ido a visitar a Francisco y
justo se encontró con que Isabel y Francisco tenían una discusión acalorada en el estudio. Fue
entonces cuando Violeta escuchó sin querer que no era hija biológica de Francisco.
También oyó a Isabel mencionar que, antes de que empresa de familia se fuera a quiebra,
Francisco había adquirido en secreto algunas propiedades en el extranjero, seguramente eran esas
mismas.
Violeta se quedó paralizada. Con situación actual de Francisco, probablemente esas eran sus
únicas posesiones y él
había decidido dárss todas…
E intentó devolves de inmediato, diciendo, “Papa, ?no puedo aceptar esto!”
“Pero debes aceptarlo, si no, me iré de este mundo con el corazón inquieto, insistió Francisco, sin
deja rechazar su regalo. “Estos días siempre sue?o con tu madre, todavía lleva puesto ese vestido
nco y me sonrie… Fui yo quien enamoró, quien insistió hasta que aceptó casarse conmigo, pero
no cumplí mi promesa de cuida y protege toda
vida…
Al har de madre de Violeta, el rostro de Francisco se ensombreció y su voz se quebró
Violeta suspiró y finalmente asintió, “Está bien,s aceptaré.”
Después de asegurarse de que Francisco estuviera bien tapado y durmiendo, salió del dormitorio en
puntis, cerró suavemente puerta y al girarse, vio en el pasillo un hombre alto recostado en
ventana, con una pierna flexionada hacia adnte y ba?ado por luz del atardecer, sus ojos oscuros
y profundos briban intensamente.
Cuando él se acercó con zancadasrgas, el corazón de Violeta dio un vuelco.
él tomó su mano colgante y Violeta, sorprendida, le preguntó, “Rafael, ?cuándo llegaste?”
“Justo ahora”, le respondió Rafael con una sonrisa y miró hacia el dormitorio, “?Cómo está?”
Violeta negó con cabeza, “Nada grave, solo un poco de conmoción, le pusieron una inyión y ya
se durmió.”
“Entonces vámonos a casa”, le dijo Rafael, entrzando sus dedos con los de e.
“?Si!” Violeta le respondió sumisamente.
El Range Rover nco de Rafael salió de casa de Francisco y se dirigió a mansión. Al llegar a un
semáforo en rojo, se detuvieron justo detrás de linea nca.
Violeta no pudo evitar mirarlo y cuando sus ojos se encontraron, Rafael tenia una sonrisa que no se
habia desvanecido desde que salieron de casa de Francisco, una sonrisa que irradiaba felicidad.
E frunció el ce?o y le pregunto, “?Qué pasa…?
“?Acaso tu deseo de casarte conmigo es aún más grande que mi deseo de casarme contigo? ?No hay
otro hombre en el mundo tan buenoo yo? ?Me amas y también agradeces que yo te ame?
?Agradeces al destino por haberte hecho encontrar a un hombre tan excepcional y lleno de encanto?
?No quieres perderte de estar a mido por el resto de tu vida, de envejecer juntos?”
…” Violeta se quedó sin pbras.
Su mente quedó en nco.
El rostro de Violeta se encendió de vergüenza y se puso nerviosa, tartamudeando, “Tú… tú ?cómo te
atreves a escuchar a escondidas lo que otros dicen?”
Ahora entendia que cuando salió del dormitorio, él no había “acabado de llegar”, sino que había
estado allí desde hace mucho tiempo y había escuchado toda su conversación con Francisco. ?Eso
era ir demasiado lejos! En ese momento, realmente deseaba encontrar un agujero donde meter
cabeza.
La sonnsa de Rafael apenas podía ocultar su alegría.
Daphulo 494
?No debía escuchar a escondidas sus conversaciones con los demás? ?Cómo si no iba a escuchar
tan abierta deración de amor hacia él?
Desde que se conocieron hasta que se enamoraron, aparte de cuando e se confesó y le dijo que lo
amaba para arar un malentendido de hacia cuatro a?os, e nunca había vuelto a decirlo por
vergüenza, ni siquiera cuando en intimidad él llevaba al limite. Y ahora, era primera vez que
escuchaba a Violeta har tan abiertamente sobre él con otras personas y se dio cuenta de lo
importante que era para e.
No es de extra?ar que digan ques pbras dulces pueden ser mortales. Rafael se sentíao si
hubiera caído en un tarro de miel, embriagado de felicidad.
Violeta se sonrojó hastas orejas y giró cabeza, intentando mirar por ventana del auto.
Sin embargo, no lo consiguió, porque Rafael estiró su brazo, atrajo hacia si y beso suavemente
Entre susbios, se escuchó su voz serena, “Vivi, gracias!”
?Agradecerle por qué?
En realidad, era e quien debia agradecerle.
Las manos de Violeta se apoyaron instintivamente en su pecho, derritiéndose en ese beso
apasionado, respondiendo
con timidez
El semáforo parecía eterno, y Violeta, jadeante, se recostó en su abrazo. Por suerte estaban en
primera f y no había coches a losdos, si no, habría sido otro espectáculo en vivo.
Su mirada se desvió hacia bolsa de papel sobre sus rodis, y mordiéndose elbio con el rostro
sonrojado, le dijo, “Si escuchaste todo eso, entonces debes saber que mi papa me dio esto, diciendo
que se transferiría todo a mi nombre, para que lo tuvierao dote. Rafael, ide repente me siento tan
afortunada!”
Era un sentimiento genuino que brotaba de su corazón.
Siempre había pensado que su destino era más difícil que el de los demás. Cuando era muy joven, su
madre decidió terminar con su vida saltando de un edificio, y su feliz infancia se detuvo abruptamente.
Sin el amor de una madre y también privada del amor de un padre, pero ahora no solo había
recuperado ese cari?o, sino que tenia el doble: ademas de Francisco, Lamberto también se esforzaba
porpensa con cuidado.
Parecia que el destino finalmente se mostraba benevolo con todos, solo que algunos sabores amargos
precedían a
los dulces.
Violeta, recordando aquel dicho, sentia ahora una profundaprensión: felicidad, aunque tardía,
es verdadera si es
sincera.
Pero Rafael de repente soltó un bufido, ?No me siento para nada afortunado ahora!”
“?Por qué?” le preguntó Violeta, confundida.
“?Qué crees?” le dijo Rafael, con una mirada intensa.
Violeta casi inmediatamente entendió el significado profundo de su mirada, y su rostro se torno aún
más rojo. Empujando su pecho ligeramente caliente, tartamudeó, “Pero si ya falta poco, cuenta
regresiva es de tres días…”
Rafael apretó los dientes, nunca había sabido que el tiempo podía ser tan agónico.
El semáforo cambió a verde y los coches de atrásenzaron a tocar el xon, impacientes por irse.
No tuvo más remedio que descargar toda su frustración en el acelerador
Tres días después, en el Grupo Castillo, Rafael acababa de terminar una reunión y regresaba a su
oficina.
Published by N?v''elD/rama.Org.
Raúl lo seguia de cerca, y una vez Rafael se sentó en su si de respaldo alto, colocó en su escritorio
los documentos que necesitaba revisar junto cons notas de reunión.
Raul, siempre atento a su jefe, notó sonrisa permanente en susbios. La reunión no había ido bien,
y había dos departamentos que no cumplieron cons expectativas, todos estaban nerviosos, y
normalmente Rafael habria estado, pero hoy se mantuvo inusualmente tranquilo.
*Jefe, ?qué es lo que lo tiene tan feliz? Parece estar de muy buen humor”, le preguntó Raúl con
servilismo,
“Mmm,” Rafael alzó una ceja, acariciando su barbio un leónmiendo su pata, “Esta noche
habrá carne.”
“?Ah?” Raúl estaba confundido.
Carne asada!” Rafael se recostó en su si de respaldo alto, radiante de anticipación.
No es de extra?ar, después de tanta espera, se sentíao una bestia encerrada en una ja,
finalmente llegaba el día en que seria liberado.
Raúl se quedó perplejo.
?Estaba tan feliz solo por un poco de carne asada?
No podía ser. En eledor de empresa, habían servido carne asada al mediodía, y no parecía que
Rafael hubieseido mucho. Raúl no entendia, ?acaso era porque deledor no estaba buena
y en casa le esperaba una
mejor?
Cuando volvió a mirar, vio que Rafael sacaba su teléfono para mar a Violeta, y su voz grave se
suavizó, “Vivi, ?dónde estás?”
Con una reverencia respetuosa, Raúl se retiró discretamente.
Rafael colgó el teléfono yenzó a revisar los documentos con diligencia. Cuando sonó el timbre de
nuevo, pensó que Raúl había olvidado algo y sin levantar vista dijo “Pasa”, hasta que los pasos
llegaron frente a su escritorio y una voz femenina lo mó desde arriba.
“Rafael.”