Capítulo 466
Capítulo 466
Al calir de Casa Castillo, Rafael manejó su Range Rover hacia! un restaurante espa?ol.
Había reservado con anticipación para una cena romántica a luz des vs, pero agregar un
asiento adicional a último momento resulto ser sencillo. Nono y Violeta pidieron cada uno una pae
de mariscos, mientras que Rafael, con el rostro inexpresivo, solo opto por un bistec.
El viaje transcurrió en un silencio sepulcral.
Nono ha percibido tensión en Casa Castillo y se había mantenido cerca de su madre; ahora,
se sentaba derecho en su si, con una servilleta nca alrededor del cuello
Después de que trajeron ensda y sopa del dia, sirvieron el to principal.
Violeta notó que Rafael apenas había tocado carne en su to y se pasaba bebiendo agua de
pera No pudo evitar preguntarle: “Rafael, pae de aquí está muy buena, ?quieres probar un poco?”
Al oir esto, Rafael llevó mano de e a susbios y le dijo: “?Delicioso!”
Al ver cómo limpiaba cuchara con unamida exagerada, Violeta se ruborizo levemente. ?Y su hijo
estaba presente!
De hecho, Nono los observaba con sus grandes ojos, aunque había visto a su papá enojarse antes,
era primera vez que presenciaba
una discusión tan sena..
?Qué miedo!
Al ver a Rafael todavia con un semnte sombrio, Violetaenzó a servirle pae en su to.
Nono, con una sonrisa, le dijo con su voz suave y melosa: “Papi, si te gusta, puedeser de mi
to.”
A pesar de apreciar consideración de su hijo, Rafael frunció ligeramente el ce?o al vers manitas
grasientas ys migas alrededor de su boca
Bajo mirada persistente de esos ojos oscuros y brinteso uvas, finalmente soltó sus cubiertos
y se limpió boca con servilleta
Nono puchereó, ise sintió rechazado!
Después de cena, regresaron directamente a casa. Rafael salió de ducharse y vio a Violeta
acostada en cama, sumida en sus pensamientos. La atrajo hacia sí y le preguntó: ?En qué estás
pensando?”
“Estaba pensando ens últimas pbras de tu papá… Violeta le respondió honestamente,
confundida. “?Qué crees que quiso decir?”
“?Quien sabel Rafael resoplo con desdén. “Quizás está tramando algo, o es solo una tregua.”
?Una tregua?
Violeta sacudió cabeza, su intuición le decía: “Pero no me parece que sea eso…”
“Me da sensación de que quizás realmente lo ha superado. Considerando lo terco que es, decir algo
asi debe significar que ya no insistirá en tu matrimonio con Bianca.”
“?Superado?” Rafael escucho pero no estaba convencido. “Solo dijo que no me forzaria a casarme
con Bianca. ?pero no dijo que te
aceptaria!”
Violeta mordió subio ligeramente.
Aunque era consciente de eso, aun así le dijo: “Bueno, eso también es bueno…”
Aunque Sebastián no habia cedido en cuanto a su rción, al menos ya no obligaría a Rafael a
casarse con Bianca. Eso reduciria muchos de los obstáculos que enfrentaban, y el hecho de que
Sebastián le pidiera quedarse en el Grupo Castillo era una se?al de debilidad.
Ademas, en el fondo, Violeta realmente no queria que Rafael dejara Costa de Rosa
E confiaba en su hombre, sabia que incluso en el extranjero tendria éxito, pero no queria que dejara
su posición de poder para empezar de cero en un pais ajeno. ?Porque él era un tnunfador nato y
debería estar siempre en lo alto y ser imponente!
Rafael no queria seguir discutiendo ese tema y cambió de conversación: “Que haga lo que quiera, ?no
me importa!”
Published by N?v''elD/rama.Org.
Después de decir esto, se volteó sobre e. Violeta se rmó un poco y puso sus manos en su pecho:
“?Mejor no! Hoy cuando me levanté, sentia que se me partia espalda…”
No exagerada, realmente se sentia agotada.
La noche anterior, é habia exhibido una resistencia sobrehumana, siguiendo hasta casi el amanecer
Solo habian pasado unas horas y
simplemente no podia más
que es posible? La respiración de Rafael acariciaba aus pesta?as.
Capitulo 466
Violeta sintió el calor abrasador en mida de él y supo que no dejario escapar con facilidad, asi que
no tuvo más remedio que ceder un poco, Que sea solo una vez!”
Si el volviera a hacer lo que hizo anoche, e probablemente acabaria desmayada.
Dos veces exmo Rafael, frunciendo el ce?o
“Ya te dije que solo una vez… Vicleta también frunció el ce?o.
Tres veces” Rafael soltó un bufido.
Violeta abrió les ojos de par en par, furiosa pero sin atreverse a har, y con un aire de resignación,
cedió, “?Está bien, dos veces!”
Rafeel le tomo barbi y besó con su mirada baja.
Levantó su camison, observando cómo e yacia desfallecida con sus mejis enrojecidaso un
estanque de aguas primaverales, no pudo evitar sonreir con sarcasmo, burlándose de su inocencia.
?Qué importaba cuántas veces e dijera? ?No era él quien finalmente decidia cuántas veces tenían
que hacerlo?
Por suerte, Rafael si tenía consideración por e y no agoto hasta el dia siguiente. Sin embargo, ya
era tarde por ma?ana cuando se despertó, y Lucia miraba con una sonrisa sugerente.
Esa noche, despues de cena, llegó un visitante a casa.
“?Lamberto, qué bueno que viniste!”
Violetao personalmente a abrir puerta, sorprendida al ver a persona que estaba afuera.
Lamberto pareciacido con el cambio de trato de e y, vestido con ropa casual, resaltaba su
elegancia y su aire distinguido contra el oscuro telón nocturno, aunque su sonrisa era acogedora.
Violeta lo invitó a pasar, y mientras caminaban hacia s de estar, Lamberto les explicó el motivo de
su visita, “Vine a ver cómo está Rafael!
E no se sorprendió al escucharlo, consciente de que su preocupación era genuina, y mirando hacia
el piso de arriba dijo. “Rafael esta en su despacho en una videoconferencia, parece que acaba de
empezar, seguramente tardarà un rato en terminar…”
“No hay problema, no lo molestemos, ?puedo esperar por él!” Lamberto no parecía importarle
Ya sentados en el sofá, Violeta le preguntó, “Lamberto, te gustaría tomar algo?”
“Cualquier cosa está bien, te lo agradeceré!” Lamberto le respondió con una sonrisa.
Violeta bajo mirada, dudando un momento antes de decir, “Entonces. ?Qué tal si te preparo un
cafe?”
“?Perfecto Lamberto asintió sonnente, y en su interior realmente tenía ganas de uno.
Violeta se levantó y fue a cocina, donde ya tenia listo el café molido, asi que preparó todo rápido.
Regresó con dos tazas humeantes ys puso sobre mesa.
De hecho..
E ahora no sabia cómo enfrentarse a él o, mejor dicho, con qué tipo de sentimientos.
Lambeno se lo agradeció y tomó su taza de café, pero en lugar de bebe de inmediato, acercó a
su nariz y olio, luego sonrio lentamente, “No me extra?a que última vez me pareciera tan familiar,
?esto te lo ense?ó tu madre, verdad?”
“Si…” Violeta asintió
No necesitaba preguntar para adivinar que su madre también debió haberle preparado café alguna
vez…
“Es igual al que e hacia, el sabor no ha cambiado en absoluto!” Después de un sorbo, Lamberto se
sumió en nostalgia.
Al levantar mirada, sus ojos se encontraron
Uno estaba perdido en el recuerdo de una joven de anta?o en el rostro de Violeta, y el otro miraba
con unaplejidad de emociones que agitaban su corazón. De repente, s quedó envuelta en
un silencio inquietante
Hasta que una voz tranqu y profunda rompió el silencio, “Lamberto, viniste