Capítulo 456
Capítulo 456
Esposa? El anciano repitió pbra con sorpresa, y luego soltó una risa fría, frunciendo el ce?o y
a?adió entre murmureos “?Cómo es que no sé que Rafael está casado?”
Violeta se sintió incómoda y trató de explicar esa situación tan embarazosa, “Eh, soy su esposa, pero
aún no
hemos celebrado boda…
“?Qué tiene que ver conmigo?” exmó el anciano con un tono frio e indiferente.
Violeta se mordió elbio, con una voz te?ida de sincera súplica, “Don Alves, por favor, deme un
momento, itengo algo muy importante que decirle!”
“?No tengo tiempo!” contestó el anciano sin mostrar cortesia.
“?Solo necesito diez minutos, incluso cinco minutos serán suficientes!” Violeta no esperaba que fuera
tan difícil acercarse a él, y no era solo terco y dificil de trataro había dicho Catalina, sino un
verdadero viejo gru?ón. No tuvo más remedio que seguir insistiendo con caradura, “Se?or Alves…se
lo ruego”
El anciano parecia estar bastante fastidiado con su insistencia, y con un gesto de mano dijo, “De
acuerdo, pero primero salta desde allá y luego hamos!”
Violeta se quedó sin pbras.
La dirión a que apuntaba no era otra que una taforma de salto junto al campo de golf, que
parecia tener al menos sesenta metros de altura. A lo lejos, podía ver a gente parada allí, se veían
diminutoso si estuvieran entrando ens nubes.
Si hubiera sido en otro lugar, tal vez…
Solo con mirar hacia allá desde distancia,s palmas de Violeta yaenzaban a sudar.
E habló con dificultad, “Yo…”
“?Ha conmigo después de saltar!” El anciano no le dio oportunidad de decir más y se fue
rápidamente apoyado en su bastón.
Los dos guardias de seguridad, imponenteso dos gruesos muros, no le dieron oportunidad de
acercarse
más.
Violeta apretó sus manos firmemente y miró hacia imponente taforma de salto.
Tal vez para genteún, con un poco de preparación mental podrían intentarlo, pero para e, que
sufria de vértigo, era más difícil que escr el cielo. En ese momento que no tenía a dónde retroceder,
no importaba qué estuviera pensando el director Alves, e solo podía avanzar…
Violeta apretó los dientes, decidida, y caminó hacia allá.
No había mucha gente, y después de rellenar un formrio en primera nta, un empleado
pa?o hacia taforma.
Debido a su excesiva tensión, identalmente chocó con alguien.
?Lo siento mucho!”
Violeta se disculpó rápidamente, y siguió adnte en un estado de nerviosismo.
Pero no había dado dos pasos cuando persona con que había chocado alcanzó y se puso en
su camino Solo entonces pudo ver ramente al hombre. Era un hombre alto y esbelto, con rasgos
apuestos, que parecía haber terminado algún deporte extremo.
El hombre sonrió levemente, su espa?ol era un tanto rigido, con un acento mexicano apenas
perceptible entre erre y elle, Senonta, se le ha caido el móvil!”
Violeta se quedó atónita, y luego reiono, extendiendo mano para tomarlo.
Capitulo 456
“Ah, gracias…” Dijo una rápida pbra de agradecimiento, metió el móvil en su bolsillo, cerró
cremallera, y alcanzó al empleado que iba dnte.
Pronto llegaron a base de taforma, era una de esas torres de ascensor de obra de acero, con
paredes huecas por todosdos. Tanto al cerrar puertao al moverse, se escuchaban fuertes
golpes metálicos. Durante el trayecto, e se agarró fuertemente a losdos, sin atreverse a abrir los
ojos ni por un segunda.
No fue hasta que un empleado se acercó a e que se dio cuenta de que había llegado a cima. Al
dar el paso para salir, un viento fuerte golpeó y sintió temr sus piernas.
Violeta estaba aturdida, ni siquiera sabía cómo había llegado allí.
Ya estaba equipada con todo el equipo de seguridad, y detrás de sus ples sentía arrastrarse una
pesada almohadi de aire. Solo había una creencia en su corazón.
?Tenia que saltar!
Justo debajo de taforma habia un tranquilogo, casi podía escuchar el sonido del impacto de un
objeto pesado cayendo en él. Parada al borde, una simple mirada hacia abajo le hacia sentir mareos y
todo en su
vista se volvía borroso.
Violeta estaba aturdida, y de nuevo vio imagen de su madre saltando desde azotea.
Pero rápidamente, otra imagen apareció en su mente, unos ojos profundos y tranquiloso un pozo
antiguo. Cerró los ojos y saltó hacia adnte-
Cuando el viento sibnte llenó sus oídos, el corazón de Violetatia con terror, sintiéndose ligera y
cayendo rápidamente.
Hacía cuatro a?os atrás, Rafael había castigado a Violeta llevánd a saltar en paracaidas. En aquel
entonces, se desmayó al instante, y en ese momento, después de tantos a?os, historia se repetía
de manera sorprendente, y e volvía a caer en oscuridad.
Cuando Violeta regresó al hotel, ya era de noche.
La noche en Río de Janeiro era vibrante, con luces de neón que ba?abans calles y tiendas
apretujadas que se exhibían por doquier. No tenía tiempo para disfrutar del paisaje nocturno, mucho
menos para pasear; solo podia acostarse en cama grande, mirando fijamente el techo, perdida en
sus pensamientos.
Content ? provided by N?velDrama.Org.
Después de un rato, se llevó mano a los ojos con frustración.
Violeta no había logrado su objetivo de volver a ver al director Alves, ya que después de saltar de
taforma de salto, se desmayó y el personal de allí llevó al hospital.
La noche ya había caído, y información que Catalina le había conseguido sobre su itinerario era
limitada. aparte de algunos asuntos oficiales, los detalles de su agenda personal eran confidenciales.
Así que no le quedaba más que esperar al día siguiente.
Mientras tanto, en s de estar de familia Bianca en Costa de Rosa.
Aunque noticia de que Rafael había sido llevado por policía se habia mantenido en secreto, algo
de información había trascendido. Aunque los medios no se atrevían a informar abiertamente, muchas
noticias financieras eran intencionadamente vagas, sugiriendo algo más.
Después de revisar su teléfono, Bianca lo dejó a undo y no pudo resistirse a acercarse a su madre,
que estaba sentada en el sofáiendo cereal
“Madre…”
Antes de que pudiera terminar, Melisa interrumpió y dijo: “?Qué prisa tienes!”
Las redes están tendidas, ?cuánto tiempo más tenemos que esperar para recoger? Dijo Bianca con
una expresión ansiosa en su rostro
Ya te lo he dicho, ?no hay que apresurarse!” Melisa miró y puso su cuenco en mesita de centro
antes de seguir hando despacio, “Todavia no es el momento. Solo han pasado dos dias desde que
lo encerraron, si no sufre un poco, ?cómo va a darse cuenta de los graves errores que haetido?
Cuando llegue ese momento, si tú le ofreces ayuda en su momento de necesidad, tanto élo
Familia Castillo sabrán…”
Después de escucha, Bianca asintió y dijo: “Bien, madre, te haré caso. Solo no quiero que él sufral”
Melisa consoló a su hija con pbras de peso y, al oir pasos arriba, rápidamente susurró un aviso,
“?Silencio, tu padre esté viniendo!”
Lamberto Navarro, vestido con ropa de casa, bajaba lentamentes escaleras, su salud había
mejorado bastante, aunque todavía se le veia un poco pálido.
Melisa se acercó dulcemente y le sugirió “Amor, ?por qué no sigues descansando en habitación?”
“Demasiado tiempo acostado, necesito moverme un poco, Lamberto se sentó en el sofá con su ayuda
y pregunto, “?De qué haban ustedes dos? En cuanto me vieron, se caron ?Qué misteriosas
andan ustedes últimamente!”
“?Qué ibamos a har? Melisa respondió con una sonrisa inmutable, Bianca se preocupa por tu
salud, estaba pensando en ir al médico para conseguir una receta y ayudarte a recuperarte.”
Bianca sonreía, secundando en silencio.
Viendo eso, Lamberto asintió contento y dijo, “Bianca cada día es más sensata.”